N/A: Quiero agradecer la preocupación por mi persona y por mi país. Estoy bien, acostumbrándome a las réplicas constantes ahaha. No tengo perdón por no haber actualizado, más aún cuando he tenido tanto tiempo libre u.u pero me he dedicado a leer muchos fics :D esperando obtener inspiración. Termine el fic Recuerdos de Niñez así que espero que se pasen por mi perfil y lo busquen y lo lean, es una historia distinta a este, es más tierna y dedicada a Edward, cuando él era un bebe. También está Su Papi que son pequeñas situaciones de la vida entre Edward y Rennesme. Debería alguien darme un tutorial para fanfiction, ni siquiera sé que son los drabbles, solo reconozco de esta jerga los que son los lemmons ajahahaha pero aparte de eso… nada xD. Prometo actualizar pronto.
Que estén bien, espero lean mis otros fics.
Capitulo 15
La reunión de la mañana siguiente se llevo a cabo en un pequeño centro de conferencias a la salida del pueblito donde Bella creció. Se encontraba sentada ante la larga y reluciente mesa con Edward y el equipo administrativo de la fusión, en espera de que llegaran los ejecutivos de la otra compañía. La chica bullía en impaciencia y por las miradas de soslayo que le dirigía a su jefe, podía ver que él también sentía la tensión. Comprenderlo la lleno de una poderosa emoción, así que cuando de forma inesperada el apretó su mano bajo la mesa hizo lo que pudo para evitar estremecerse.
La prensa estaba presente en esa reunión final, y un periodista alto y de aspecto rudo camino hacia Edward con una libreta de notas en la mano y un brillo decidido en los ojos grises.
La joven se retiro tratando de ocultar su impaciencia mientras el reportero preguntaba a Edward los planes futuros de las varias compañías que estaba adquiriendo.
La puerta del otro extremo del salón se abrió y dos hombres entraron. Edward reconoció su presencia con un movimiento de cabeza y se volvió para despedir al periodista con un apretón de manos.
- Si me perdona, creo que ahora puede iniciarse la reunión- dirigió una mirada hacia Bella – Señorita Swan, si no le importa…
Se volvió y se alejo para que ella lo siguiera. La chica observaba los agiles movimientos de su cuerpo pensando en el tiempo que habían pasado solos y preguntándose si eso sería todo lo que tendrían. Después de ese día ¿su relación se limitaría al terreno laboral como de costumbre?
Pero al siguiente momento hasta el pensamiento fue borrado de su mente; cuando ocupo su lugar junto a Edward, sufrió un impacto que le saco el aire de los pulmones, paralizando su cuerpo. Sentado al otro extremo de la mesa estaba el señor Bronte y un sonriente James junto a él.
Cómo se las arreglo para seguir ahí sentada, nunca lo sabría, porque todos sus instintos la instaban a huir y esconderse como el fatídico día en el tren. Solo que ahora no sabía hacia donde correr.
Se obligo a levantar la cabeza y encontró la maliciosa mirada de James. La joven se estremeció por la repulsión. De forma automática, su mano debajo de la mesa busco a Edward, y sus dedos lo apretaron un poco encima de la rodilla.
Él gimió, miró en su dirección y encontró su expresión acosada, por lo que frunció las cejas. Su mano cubrió la de ella para darle seguridad y se inclino para decirle en voz baja:
- ¿Qué sucede? Parece como si hubieras visto un fantasma.
- Sí. Lo he visto – susurro la chica – aunque estare bien en un momento.
Él siguió su mirada. Bella vio que James parpadeaba y apartaba los ojos de ella. Emitió un sus piro de alivio y volvió su atención hacia los papeles frente a ella y se dio cuenta de que estos se habían retrasado.
Era algo típico en el desarrollo de las cosas en Bronte bajo la administración de James, así que la reunión amenazaba con ser un caos. Para cuando descanzaron para el café, Edward tenía una expresión tormentosa.
Bella escapo al baño para refrescarse y supervisar el resultado del impacto. El rostro parecía pálido y acosado. El moretón de su barbilla todavía tenía tenues tonos azulados, amarillentos, más notorios contra su palidez; los retoco con maquillaje, luego cepillo y volvió a recoger su pelo.
Se sentía un poco mejor cuando salió al corredor, pero se detuvo sobresaltada.
- ¡bien, bien! ¡Si es la señorita Isabella Swan!
El corazón de Bella salto con dolor al oír la aceitosa voz de James en su oreja. No había baños para hombres en ese pasillo por lo que era obvio que de forma deliberada la había seguido.
Él le sonreía y con su aliento de olor desagradable acariciaba su mejilla.
- Esperaba que tarde o temprano volviéramos a encontrarnos.
- Y yo rezaba para que nunca sucediera.
- ¡Pero qué honor, ser mencionado en tus oraciones! – le sujeto el brazo con fuerza.
- Tu puedes pensar eso – lo desdeño y trato de soltarse, pero cuanto más tiraba de su brazo, con más fuerza la sujetaba.
Al mirar sus maliciosos ojos negros, Bella sintió la vieja repulsión y por un momento, la antigua sensación de debilidad, pero con rapidez llego la comprensión de que ya no tenía que sufrir lo insufrible.
- ¡Quita tus manos de mi James Bronte! – susurro con furia entre sus dientes apretados - ¡Ahora en este instante!
- ¿O qué? ¿Gritaras? No lo harás, no aquí – rio con frialdad – Y tu deberías saber que yo no soy del tipo al que se le puede desalentar con un poco de malhumor; al contrario, eso me excita – se acercó mas – Bésame o pégame Bella, a ti siempre te gusto jugar a ser provocativa.
Se oyeron voces de gente que hablaba y reía. Si solo Edward llegara, pensó desesperada, pero nadie apareció en el corredor. Para entonces la furia sobrepasaba el temor. Como la cabeza de él bajaba hacia la suya y sus labios perseguían besarla, Bella perdió el control.
Le dio un puntapié con el delgado tacón de su zapato en el hueso de la pierna. Con un grito de dolor, James la soltó y se tambaleo hacia atrás.
Después de un momento de vacilación la chica empezó a correr. Una rápida mirada sobre su hombro le mostro a James todavía inclinado sobre su lastimada pierna con el rostro contorsionado por el dolor. De sus labios surgió una temblorosa risa.
