Besos en un Tren

Capítulo 21

Él había prometido llamarla, pero tres días después no había recibido ninguna comunicación suya, excepto un corto mensaje tomado por Alice mientras Bella dormía, en el que Edward informaba que debía salir de la ciudad.

- ¿Por qué no me despertaste? - exigió, furiosa - ¿Qué quiso decir con salir de la ciudad? ¿Dijo a dónde? ¿O cuándo iba a regresar?

- Me temo que no. Parecía cansado y no quise preguntarle

Entonces, cuando el rostro de Bella se entristeció, ella le dió un fuerte abrazo y una palmada en la espalda en un gesto de consuelo.

- ¡Vemos Bells! Él no es el único hombre en el mundo. Sólo tienes que olvidarlo.

- Así que tú también piensas que él me está desairando...

- Probablemente. En su posición uno no puede culparlo.

- ¿Crees que no? - replicó Bella - ¿Es solo otro jefe jugueteando con su secretaria, hasta que las cosas se ponen complicadas?

- Quizá ésta sea sólo una experiencia, Bells - apuntó Alice, suave.

Bella se atrincheró, incapaz de soportar la compasión en los ojos de su amiga, que conformaban sus peores temores. Si hubo una oportunidad para ella con Edward, la había perdido.

Pero la verdadera confirmación llegó al día siguiente, en el mismo periódico, con el titular ''Edward Cullen cruza el Atlántico para confesar que ha sido un chico malo''.

Así que eso quiso decir cuando se refería a salir de la ciudad, pensó la joven. ¡Eso era! ¡Se acabó! ¡Terminó! Aún antes de que tuviera una oportunidad de empezar.

Le parecía imposible que ella pudiera sentirse más herida hasta que vió el titular del día siguiente, sobre una fotografía de Tanya en los brazos de Edward: ''Suenan campanas de boda''.

Jacob llamó para invitarla a comer, pero no tenía ganas de ir. Sin embargo, él parecía tan complacido de la vida que habría sido cruel rechazarlo.

Era la primera vez que salía en una semana, la primera ocasión en que hizo al menos el esfuerzo de ocultar los estragos de su infelicidad.

Ahora que había hecho el esfuerzo, sintió que su ánimo volvía; Alice tenía razón, Edward Cullen no era el único hombre en el mundo.

Jacob estaba atractivo y feliz. La recibió en el lugar de la cita con una caja de bombones.

- Hubiera traído flores también - le sonrió - pero tendría que haber ido con ellas todo el día.

Durante la comida, Bella se interesó por su trabajo y preguntó por el señor Bronte padre.

- El trabajo es fabuloso; el viejo está floreciendo ahora que se ha librado del lastre de su hijo.

- ¿Qué ha sucedido con James? - preguntó con un eco del familiar estremecimiento que pensar en él le provocaba.

- Creo que se fue a Australia. Justo como en los viejos tiempos cuando los villanos eran deportados.

- Que Dios proteja Australia - gimió Bella

- Estoy de acuerdo, pero almenos él está definitivamente fuera de tu camino. Así que puedes relajarte - sonrió - Tengo un mensaje para ti del Señor Bronte. Cuando te sientas harta de ser la esclava de Cullen, hay un empleo esperándote.

Jacob, de modo inesperado, cubrió su mano con la suya.

- Él piensa muy bien de ti, Bella, y lo dice en serio, si alguna vez desearas aceptarlo.

Cuando volvió a la oficina había dos hombres esperando en el corredor.

- Ahí está - señaló uno, y saludo excitado en dirección de Bella - ¡Hola cariño! ¿Qué te parece una foto? - la tomó del brazo y la empujo contra la pared - Pon la mano en el picaporte y mueve la cabeza un poco.

Bella subío los brazos para ocultar el rostro cuando el flash se encendió.

- ¿Qué hacen aquí? - exigió, indignada - A ninguna persona no autorizada se les permite pasar por este pasillo.

- ¡Fabuloso! - exclamó sin temor el periodista - Toma una foto de su expresión Fred. Aunque él se haya ido tras su antiguo amor, la pequeña secretaria le es fiel hasta el fin. Esa mirada desafiante los dejará muertos.

- ¡Fuera! O tendré que echarlos - Bella les dio la espalda y metió la llave en la cerradura. Cuando la puerta de abrió se apresuró a entrar y la cerró con fuerza ante ellos.

- ¿Qué tal una historia exclusiva, cariño? - persistió con su estridente voz resonando a traves de la gruesa puerta - De cómo el hombre poderoso usó y abusó de su secretaria. Ganrás dinero. No rechaces una oportunidad como esta. No seas tonta...él no lo merece.

La chica puso las manos sobre sus orejas ''No lo merece''. Las palabras del hombre hacian eco en su cerebro. Quizá tuviera razón. Edward había corrido a hacer las pases con Tanya, y la había dejado a merced de esos horribles periodistas.

Y tal ve al otro día estaría de regreso y esperaría que ella hubiera terminado el trabajo de tipear y hacer informes de las reuniones. Se atrincheraría detrás del alto muro de su autoridad y todo continuaría, pera él, igual que siempre.

Pero para Bella nada volvería a ser lo mismo.

Simplemente no podía quedarse y fingir que su corazón no estaba roto.

Cruzó hasta el escritorio de Edward y levantó el auricular. Marcó primero el numero de seguridad y luego llamó a Jacob.

N/A: El próximo capítulo es el último! y será bastante largo :). Espero sus Review! Crreo que haré epílogo, porque siempre que leo adaptaciones no los hacen y uno se queda esperando saber que paso xD.