Sakura cerraba los ojos mientras gemidos escapaban de su boca. Le gustaba mucho sentir como Sasuke la penetraba con sus dedos mientras repartía besos en su vientre. Pero un chillido se escuchó de ella cuando el azabache comenzó a lamer la entrepierna de la muchacha, succionando y sacándole entre risas y jadeos de placer. Mientras le pasaba la lengua con rapidez, Sasuke con sus manos tocaba con fuerza los pechos de la muchacha.
-¡Oye! –chilló Sakura al sentir como él la mordía ahí abajo, dándole una sensación entre placentera y dolorosa.
-No molestes –fue la simple contestación que le dio Sasuke mientras dirigía sus ojos negros a los jade de ella, para después volver a su trabajo, chupando la entrepierna de la pelirosa. Nunca se lo había hecho a otra conquista antes pero ahora tenía que molestar a Karin ¿Qué mejor que hacerle a Sakura lo que nunca le hizo a las otras? Además, el cuerpo de Sakura no le desagradaba en lo absoluto, la parecía lindo y muy atrayente –a pesar de juzgarla por sus pechos.
Cuando dejó de sentir las lamidas o dedos del azabache, Sakura abrió los ojos viéndolo acomodándose mejor para penetrarla. Cuando Sakura le abrió las piernas a la pelirosa ella negó divirtiéndolo.
-¿Ya quieres pasar a eso, Uchiha? –pregunto divertida.
-No sabes cómo te encantara –le dijo ronco.
Sakura se paró en la cama, y con sus brazos hizo que él se sentara. Coloco lentamente sus piernas separadas después de las de Sasuke, quedando encima de la entrepierna del pelinegro. Tomo el miembro con su mano y lo guio hasta su entrada, para sentarse de golpe y penetrarse ella misma. Un gemido fuerte salió de ambos labios, a Sasuke le gustaba como se sentía estar adentro de ella.
La ojijade se movía con rapidez, levantándose, saltando y de esta manera generando penetraciones que los hacían jadear. Sasuke la miraba atento, la escena que tenía era sumamente excitante para el: Sakura encargándose de todo, haciéndolo con rapidez, suspirando y gimiendo agitada, además de cómo sus pechos se movían al compás del vaivén.
Sasuke no lo resistió y la tomo de la cadera, empujándola hasta el colchón sacándole un jadeo de molestia por quitarle el protagonismo. Sasuke apoyo sus rodillas en la cama y empezó a penetrarla, mientras apoyaba las manos al costado del cuerpo de ella –del lado de su cabeza- y penetrándola con más fuerza, haciéndola gemir.
El azabache gruñía al paso de cada estocada, Sasuke se agacho y sin aplastarla se acostó encima de ella, gimiéndole en la oreja a la vez que seguía penetrándola con rapidez.
-¡Sasuke-kun! –chillo Sakura mientras lo apretaba con fuerza, le gustaba como el aumentaba el ritmo de las penetraciones y sentía como estaba por llegar al orgasmo, sentía un cosquilleo cerca de su entrepierna y los gritos cada vez eran más fuertes, no pudiendo contener lo que sentía.
Un chillido salió de la boca de la ojijade, lo que hizo sonreír victorioso al azabache quien siguió penetrándola mientras le mordía el cuello, algún gemido se escapaba de la boca del muchacho mientras buscaba llegar a su orgasmo. No tardo mucho exactamente, más bien se contenía para no acabar antes que ella, sabía lo que le costaba a algunas mujeres llegar al orgasmo, en los hombres siempre es más fácil.
Sasuke se dejó caer completamente sobre ella al llegar a su preciado orgasmo, soltó un gruñido con más fuerza mientras se apoyaba en los senos de ella.
-Tienes un buen video, Uchiha –le dijo respirando con más normalidad Sakura mientras se mordía el labio.
-Lo sé, por algo te escogí a ti –habló el muchacho mientras la miraba y se acercaba para besarla en los labios, rosando sus labios y dándole un lento pero hermoso beso. No sabía porque, pero simplemente Sasuke tuvo ganas de hacerlo y lo hizo.
Sakura al principio tenía los ojos abiertos sorprendidos, estaba siendo tierno y eso la tomo desprevenida.
-Espero que tengas un rato más disponible –menciono contra sus labios el azabache- tengo ganas de hacerlo en la ducha.
Sakura al instante se levantó, metiéndose con una sonrisa en el baño. La pelirosa abrió la ducha llenando la bañadera con agua caliente y se sobresaltó al sentir unas manos sobre su trasero.
-¿Lista? –cuestiono Sasuke mientras colocaba sus manos sobre la cadera de ella y le mordía el cuello.
-¡Hanabi! –exclamo una rubia de ojos rosas mientras levantaba la mano con entusiasmo. La muchacha llevaba un short corto de un tono bordo y un top negro que dejaba a la vista el plano vientre de ella.
-Hola, Tara –saludó la ojiperla mientras sonreía con dulzura, la joven Hyuga llevaba un vestido azul corto y de mangas largas, era ajustado y lo llevaba amarrado a la altura de la cintura por un pequeño cinto de color dorado. Llevaba unas botas negras que la hacían estar a la altura de su amiga quien usaba zapatillas.
-¡Entremos! –chilló la rubia mientras tomaba de la muñeca a Hanabi y la arrastraba hasta la barra, ignorando a todas las personas mientras pasaba de un lado a otro para llegar a su objetivo. Una vez que se encontró delante del barman lo miro mientras se inclinaba para que viera su escote- Aquí un tequila… y vodka para mi amiga.
El muchacho asintió con una sonrisa coqueta y al alejarse la castaña comenzó a reír por la actitud de su amiga. Por lo general a Hanabi no le gustaba mucho salir a lugares así pero hoy era un caso especial.
-Deja de buscarlo con la mirada –habló Tara ya con su vaso en mano y tendiéndole uno a ella. La rubia saltaba de alegría mientras negaba con su dedo- No sé si vendrá, son bastantes parecidos ustedes dos y…
-Cállate y bebe, Tara –indico Hanabi tomando de su vaso mientras miraba hacia otro lado para que no vea su sonrojo. La castaña sin darse cuenta se terminó toda su bebida en cuestión de minutos, estaba nerviosa. Al ver y escuchar como la rubia se reía, la ojiperla frunció el ceño- ¿Qué?
Tara negó divertida.
-Hace mucho no se ven, ¿Cuánto paso de la última vez? Dos meses o…
-La ultima competencia de violín –explico Hanabi melancólica- fue hace un mes y medio.
-¡Kya! –chillo Tara llamando la atención de los demás NN que se encontraban junto a ellas en la barra- Hasta llevas los días contados ¿Tan enamorada estas?
Hanabi frunció el ceño mientras miraba hacia abajo colorada, ella simplemente asintió con la cabeza un poco avergonzada más porque su amiga gritaba sin descaro.
-Sos tan mona ruborizada.
-Hmn –fue lo único que salió de la boca de la castaña haciéndola reír a Tara.
-Woa, hasta los gestos de tu primo tienes –habló una voz que hizo girar a ambas, se trataba de un muchacho alto y de veinticuatro años, de un cabello castaño y una sonrisa canina. Vestía con una campera de cuero negra, camisa blanca lisa y un pantalón de jean. Èl era uno de los dueños del bar en donde se encontraban ahora.
-Hola Kiba-kun –dijo melosamente Tara mientras lo besaba con un potente beso en la mejilla, dejándolo al castaño muy feliz y sonriente.
-Hai hai, me voy –fue lo que dijo simplemente Hanabi mientras le sacaba el vaso al recién llegado y le asentía con la cabeza en forma de saludo- La quiero viva, chucho.
"Molesta con los apodos como Neji" pensaba Kiba mientras tenía un leve tic en su ojo derecho.
Hanabi se alejó de la barra hacia la multitud de personas para perderse por ahí. Pocas veces Kiba aparecía en el mismo bar o boliche que ellas, y cuando lo hacía buscaba a Tara quien iba contenta a sus brazos. Desde pequeñas para la rubia, Kiba era su amor imposible mientras que Hanabi no podía entender como prefería a alguien que se revolcaba todo el tiempo en la tierra pero sobre gustos cada uno hace lo suyo. La castaña se dirigió hasta las escaleras y lentamente subió el vip del lugar. Arriba era bastante oscuro y más tranquilo, podías caminar de forma continua sin que te golpeen o algo por ese estilo cada tres segundos. La castaña se encamino hasta los baños, pero antes de ir tenía que pasar por un pequeño corredor. Mientras caminaba por ahí, iba tarareando la canción que resonaba en el lugar. La castaña se frenó al sentir unas manos sobre su cadera, automáticamente sintió el aroma que emanaba el muchacho y sonrió divertida al sentir como la jalaba para pegar sus cuerpos.
-Estas más linda que hace un mes atrás –habló mientras le daba un beso en la mejilla.
Hanabi se volteó para mirarlo unos castos segundos, su cabello castaño estaba despeinado como siempre, tenía esa amplia sonrisa que lo caracterizaba y sus ojos negros tenían ese mismo brillo de siempre. El castaño llevaba una camisa verde y un pantalón negro.
-Eso lo dices porque la última vez estaba vestida muy… formal –menciono la ojiperla mientras se apoyaba contra la pared mirándolo divertida.
-No, tienes algo distinto esta noche –menciono él mientras la miraba de arriba abajo, le levanto el mentón mirándole bien el rostro y añadió- No sé qué es, pero estoy seguro de que eres única.
-Te extrañe, Konohamaru –dijo la ojiperla, estar con él le provocaba nervios y muchas cosquillas en el estómago, era completamente ansiosa a su lado. Ambos se habían dejado de ver porque luego de que fallecieran los padres del castaño él tuvo que mudarse con su abuelo en otra ciudad- ¿Ahora vives con Asuma?
Konohamaru asintió.
-Espero que no se te peguen sus vicios de fumar y esas cosas –dijo en forma de regaño ella mientras lo miraba inquisidora.
El castaño se rio y rasco su nuca nervioso mientras negaba, pero luego dejo eso de lado para apoyar ambos brazos sobre la cabeza de ella, mirándola fijamente. Al notar como Hanabi se mordía el labio simplemente la miro con pervención.
-Ya te he dicho que me tienta mucho que hagas eso –indico el castaño pero al ver como ella se apretaba más fuerte y sonreía provocadora, llevo sus manos nuevamente hasta esa pequeña cintura y la pegó a su lado.
Konohamaru fue acercándose con cuidado hasta los labios de Hanabi, desde la última vez que se veían tenían ganas de besarse, era algo que los atrapaba a los dos los labios del otro. Se miraban con pasión, ansiedad y mucha diversión. Hanabi llevó sus pálidas manos a la nuca de él, mientras la mano izquierda de Konohamaru la tomaba del rostro jalándola hasta unir sus labios fuertemente. Fue un rose, que luego empezó a tomar forma como tanto a ambos les gustaba, Konohamaru la atrajo con más fuerza y así intensificaron el beso moviendo sus lenguas con rapidez.
-Me vuelves loco, Hanabi –murmuro entre sus labios- Se mi novia, ahora estaré aquí. No puedes negarte.
-No iba a hacerlo –contesto ella divertida mientras lo besaba por todo el rostro, a la vez que le acariciaba el cabello- El domingo en el almuerzo familiar te presentare con mis padres.
-Perfecto.
Afuera de un gran y amplio bar se encuentran un dobe junto a su teme amigo.
Mientras Sasuke esta con cara de malas pulgas –aun a pesar de su noche-, Naruto tiene una sonrisa radiante. El Uchiha sufria porque Naruto lo fue a despertar a las ocho de la mañana para ayudarlo a vestirse, y elegir el mejor restaurante para comer con su novia. El azabache viste un pantalón negro, una camisa verde oscura la cual tiene remangada hasta los codos y la usa abierta, dejando que se vea su remera blanca que lleva abajo. Mientras que el rubio está usando un jean azul oscuro y un buzo color naranja.
-Ven, dattebayo –hablaba Naruto mientras avanzaba por el lugar llevando a rastras a un ojeroso azabache que no dejaba de bufar a cada paso que daban- ¡Ahí esta! –Chilló emocionado viendo quien se encontraba en la mesa que había reservado- ¡Sakura-chan!
Automáticamente el rubio corrió, ignorando a su amigo quien estaba con los ojos bien abiertos murmurando un par de maldiciones.
"No puede ser, ¿Qué hace aquí? ¿Acaso me busca? Espera… ¿El dobe de Naruto la conoce? ¿Es su novia? Mierda, genial Sasuke, simplemente eres todo un genio" mientras seguía con la intención de desaparecer avanzo lentamente hasta donde estaba su amigo con la mujer con quien se había acostado horas atrás.
-Permítanme presentarlos –habló Naruto como un locutor de radio o dirigente de un programa de televisión- Sasuke-teme, ella es Sakura-chan.
La pelirosa le tendió la mano al muchacho de forma amigable, sin borrar esa sonrisa pícara de su rostro, aunque estaba sorprendida por volverlo a ver le gustaba mucho tomar por desprevenido al Uchiha. Sakura llevaba un jean blanco rasgado en las rodillas, una camisa ajustada verde y un saco negro.
-Un gusto –saludo el Uchiha, no iba a dejarse incomodar por la presencia de una mujer y menos de alguien que había gemido su nombre- ¿Con que eres la novia de Naruto? –Preguntó- Que pena, digo… felicidades.
Sakura seguía sonriendo con los ojos cerrados y achinados, Naruto rio divertido y antes de que pudiera decir algo la fiera salvaje Haruno golpeó con toda su fuerza al rubio en la cabeza, para después tomarlo del buzo y levantarlo.
-¿Cómo que tu novia? Baka –hablaba Sakura mientras lo sacudía y zamarreaba al pobre diablo de Naruto quien lloraba por solo intentar molestar a Sasuke, sabía que se moriría de envidia si él salía con la pelirosa- ¿Cómo dices esas estupideces?
-Lo siento Sakura-chan, era bromita, dattebayo –se disculpaba Naruto en intento de salvar su pellejo. La pelirosa se cansó y lo dejo, al verse libre el ojiazul miro a su amigo para aclarar lo que pasaba- Es mi prima lejana o segunda, como tú quieras decirle.
Sasuke suspiro aliviado y rápidamente se sentó en la primera silla que vio de su mesa. Sakura hizo lo mismo quedando al frente del pelinegro mientras que Naruto se puso al lado del azabache mientras no despegaba su mirada de la puerta de entrada. Pasaron quince minutos donde hablaron de distintos temas, como por ejemplo el hecho de que Sasuke no conoció antes a Sakura pero la respuesta de la pelirosa fue "Mi madre se volvió a casar luego de la muerte de mi padre, su nuevo esposo me odia y no quiere a los padres de Naruto. De chica deje de ir a las reuniones familiares por ellos y ahora… simplemente voy cada tanto, no me gustan los cumpleaños multitudinarios donde tengo que entablar sociales"
Pero toda la charla fue cortado por un grito de Naruto, quien se puso de pie para recibir a la recien llegada. La peliazul estaba excelentemente vestida, después de todo el rubio no le había dicho que almorzarían con nadie más y según le prometió tenía una sorpresa para ella. Hinata usaba una pollera negra unos centímetros arriba de las rodillas, una remera corta amarilla clara y una chaquetita blanca.
-Estas bellísima, dattebayo –índico Naruto después de besarla en la mejilla, la acerco un poco más a la mesa para que pudieran verla- Ella es mi prima, Sakura Haruno –le indico el rubio a su amiga mientras la dejaba saludar a la pelirosa.
- Hyuga, Hinata –menciono la ojiperla- Un gusto –se sentó al lado de la muchacha y vio que estaba el azabache mirándola con las cejas levantas, la muchacha se levantó para saludarlo con un casto beso en la mejilla- Sasuke-kun.
-Buenas tardes, Hinata –contestó el muchacho de ojos negros con un movimiento de cabeza.
Sakura apretó sus puños con fuerza por debajo de la mesa. ¿Por qué con la recién llegada era distinto pero al principio con ella –anoche- era un odioso? Se preguntaba la ojijade.
-¿Y ustedes que son? –pregunto de una forma intrigante Sakura, si se enteraba que Hinata era novia de su primo podía estar completamente tranquila pero tenía sus dudas.
-Naruto-kun… -habló la ojiperla poniéndose completamente roja- es mi mejor amigo.
Sakura se extrañó, después de todo este era un almuerzo para que Naruto les presentara a su novia. La muchacha miro a Sasuke quien miraba con las cejas fruncidas a la peliazul, como esperando una respuesta mejor o algo que simplemente no podía descifrar.
-¡Chicos, ella es mi novia! –habló Naruto interrumpiendo la conversación mientras con su mano derecha abrazaba a una muchacha alta como él, de cabello rubio claro y unos ojos color lavanda. El físico de la muchacha no era exagerado pero era lindo, tenía un busto pequeño pero era muy flaca. Llevaba un top gris, una calza negra y una campera de jean. El ojiazul añadió- Su nombre es Shion.
-Un gusto, Naruto-kun me habló mucho de ustedes –menciono la rubia sonriente.
Los tres muchachos que estaban sentados reaccionaron de formas diferentes; Hinata quería irse y llorar en su casa sintiéndose una tonta, tanto que se produjo para Naruto y él traía otra novia; Sakura pensaba como matar al estúpido de su primo quien miraba muy feliz a Hinata, además de que no le gustaba como el azabache trató a la ojiperla; y por ultimo Sasuke se lamentaba por el dobe de amigo que tenía.
Forzosamente todos intercambiaron cordiales saludos, un silencio incomodo los cubrió a todos, ninguno tenía ganas de entablar una conversación con la recién llegada.
-Iremos a pedir algo para comer –dijo Naruto mirando a su novia- ¿Qué quieren? ¿Sasuke?
-Un lomo completo –habló secamente el muchacho.
-¿Sakura? –cuestiono el rubio.
-Lo mismo que él.
-Excelente son dos lomos completos, una hamburguesa completa sé que tú quieres una Hinata-chan y yo quiero… lo mismo, bien. ¿Tu, Shion?
La pareja se fue alejando hasta la barra y automáticamente Sasuke se golpeó la frente, su amigo era más idiota de lo que pensaba. ¿Cómo puede por novia a alguien que no conoce? Por favor. Pensaba.
-Hinata, necesito preguntarte algo –habló el azabache mientras miraba de forma penetrante a la ojiperla, no era tonto sabía que Sakura se hervía por eso. Al notar como la nombrada lo miraba, prestándole atención, le pregunto- ¿Por qué estás en una empresa como Akatsuki?
La peliazul palideció al escucharlo y automáticamente miro a Sakura, quien tenía los ojos bien abiertos y miraba de forma molesta al azabache.
-Bueno, por problemas personales, Uchiha-sama.
-Dime Sasuke, somos amigos desde niños –indico el dueño de unos ojos negros mientras sonreía intentando que Hinata le cuente más, le molestaba no entender todo lo que le pasaba a la gente a su alrededor, si, el joven Uchiha era bastante impaciente.
-No te interesa, Sasuke –fue la simple respuesta- ¿Tú me dirás porque contrataste a Sakura? No debe ser solo por placer, si quisieras ahora tú te ligarías a cualquiera con solo decirle "hola" aunque eres tan pedante que solo mirarlas con asco les parece sexy.
Hinata se cruzó de brazos y el Uchiha rio ante su actitud. "Ahora entiendo como ella puede estar en esa organización. Solo se pone nerviosa con Naruto, después tiene el mismo carácter odioso de Neji para los negocios"
-¿Cómo sabes que contrate a Sakura? –cuestiono el azabache dando vuelta la situación.
-Ella no salió con preguntas raras ni nada por ese estilo, además tú conoces de la organización por haber participado, ¿Qué más coherente que lo hayas hecho con la mujer que se encuentra a mi lado que solo está escuchando como si habláramos del clima? Además la he visto un par de veces –miro a Sakura con cariño- Sasori menciona tu nombre siempre.
-Ese solo sirve para ser marioneta.
Hinata rio.
-Dijo lo mismo de ti.
La frente de Sakura se volvió negra y miro para abajo, apretando los puños.
-Tranquila –hablo Hinata- Intento seducir a la recién llegada y ella lo dejo desnudo en la oficina de Yahiko, esposado al escritorio.
Sakura sonrió con malicia y luego soltó una carcajada de imaginarse a ese pelirrojo sufriendo por condenado.
-¿Qué paso?
-Matsuri fue a hablar con Yahiko y estaba Sasori, quiso pasarse con ella por ser nueva y bueno… te acabo de contar el resto –sonrió la ojiperla.
-¿Por qué tenía esposas? –le pregunto Sasuke a las femeninas quienes lo miraron como si acabara de hacer la pregunta más estúpida del mundo.
-Es un sádico en una empresa que las mujeres se venden por dinero, quiere aprovecharse y cumplir sus fantasías –le explico Sakura con un dedo levantado, pareciendo una doctora mientras hablaba de su receta médica- El tema es que Sasori las lleva a las esposas siempre porque quiere encontrarse con la joya de la organización.
-¿Eres tú, Hinata? –pregunto Sasuke mientras hacia un esfuerzo para no reír por la mirada asesina que tenía Sakura.
-No, su nombre es Mitsuki Hatake –contesto la peliazul- Solo se acuesta con gente que de lo bastante para ella, no con cualquiera. Es como la elegida para los grandes compradores. El tesoro de la empresa.
-¿Y cómo la puedo conseguir?
Sakura golpeo con fuerza la mesa poniendo su mano sobre esta de forma brusca. Miraba a Sasuke desafiándolo con la mirada y lo tomo de la camisa con fuerza.
-No puedes Uchiha, ya lo explico –dijo de forma asquerosa- si te quedaste con ganitas con gusto te lo saco, así disfrutas como anoche, creo que no dormir te hace olvidar.
Hinata estaba roja escuchándolos.
-Por favor estamos en un lugar público –habló la ojiperla- ya… ya es mucho que hablamos de la organización y…
-¿Por qué participas, Hinata? –cuestiono Sasuke- Los Hyuga son una familia adinerada y…
-Ya te dije que tengo problemas familiares –bufó cruzándose de brazos- además no es tu problema lo que haga o no, solo eres amigo y listo.
-Si Naruto se entera…
-Cállate, él no tiene por qué saberlo –hablo mostrando miedo y molestia en sus ojos- No soy su novia, no debe porque afectarle. Así que cierra tu maldita boca o te hundiré, si es necesario le pagare a Karin para que no te deje –habló parándose y poniéndose el abrigo, cuando se quiso alejar Sasuke la tomó del brazo- ¿Qué?
-¿Cómo sabes que es por Karin?
-No tengo dos dedos de frente, sé que la odias es… demasiado hiperactiva y para nada tu tipo –saco la lengua con asco- Lo he notado desde siempre, es un matrimonio tan arreglado.
-¿Cómo es mi tipo?
-El estilo de Sakura, y Karin lo sabe. Por eso la elegiste –suspiro rodando los ojos- ¿Me sueltas?
-No diré nada, y si no quieres que Naruto te persiga por no quedarte mejor siéntate.
La peliazul tomó aire y lo medio unos segundos. No estaba de humor para quedarse y tener que aguantar a la novia de Naruto y menos a su mejor amigo. Desde chica lo amaba y ahora que el le haya correspondido a otra era muy doloroso para ella.
-¡Hinata-chan! –la llamó un energético rubio mientras dejaba una bandeja en la mesa- ¡Ven a comer, dattebayo! Es nuestra orden, sé que tendrás hambre así que te la traje –menciono alegre mientras veía como la peliazul se sentaba- Luego de trabajar y no dormir bien te hará excelente comer algo –luego miro hacia atrás- iré a buscar lo demás con Shion.
-¿De qué piensa que trabajas? –cuestiono Sakura mientras le tomaba una papa frita a la peliazul.
-En un restaurante –explicó Hinata aun colorada por todo lo que le hablaba el rubio, la hacía sentir esperanzada con su amor pero luego recordaba que el corazón de Naruto tenía dueño.
Sasuke iba a preguntar para poner más molesta a Sakura pero su celular comenzó a sonar sobresaltándolo. Lo saco de su bolsillo con rapidez y abrió la mensajería para leer atentamente el email que había recibido.
"Necesito que vengan a la empresa, no les llevara mucho tiempo. Un poco más de a noche, a las ocho. Hay que hablar sobre la recién llegada.
Saludos, Yahiko."
El azabache frunció el ceño, no entendía bien a que se refería el mensaje y eso le hizo molestarse. Pero decidió suspirar y resignarse a esperar a ver lo que era cuando estuviera allí porque si no tendría su mente ocupada en el almuerzo donde podría molestar y excitar a Sakura. Al mirar a la pelirosa notó como estaba comía una papa frita pero mirándolo fijamente a él y cuando sus ojos se encontraron Sakura le paso la lengua a lo que estaba comiendo mientras lo mordía con lentitud moviendo los labios.
Sasuke no pudo evitar dedicarle una mirada pervertida. Mientras que Hinata comía mirando hacia su plato.
"Si miro a la derecha veré las cochinadas de esos dos pero del otro lado veré a Naruto con esa chica y no lo toleraré… Agh, necesito una buena dosis de distracción" pensaba Hinata con pesar.
Tal como lo había pedido Yahiko, Konan mandó los emails a los contratistas. Cada vez que llegaba una chica nueva –esto le había contado el pelinaranja- en la empresa invitaban a los últimos y mejores compradores y los invitaban a saber sobre ella, podían ganar una compra en ese mismo momento o alguno que se ofrezca a poder "guiarla" en lo que era el trabajo.
La pelivioleta estaba a la derecha de su amigo, sentada con una camisa blanca ajustada y un pantalón negro de vestir. La muchacha miraba a todos los demás que estaban sentados en la mesa junto a ellos, viendo si faltaba alguien a la reunión.
Al frente de Konan se encontraba Sasuke Uchiha –vistiendo como oficinista-, quien no sacaba la mirada de su hermano que sorpresivamente estaba a su lado con una pequeña sonrisa achinando sus ojos. El joven y apuesto Itachi vestía con un traje, después de todo aun para ser sábado luego de esto tenia una reunión en la corporación. Él tenía su cabello azabache largo y atado en una coleta baja, mientras que sus ojos –del mismo color que su hermano- eran igual de intrigante, lo que más lo diferenciaba de Sasuke eran esas marcas que tenía en las mejillas.
Paralelamente a los Uchiha se encontraban los Sabaku No. Al lado de Konan estaba Gaara, un hombre de cabello pelirrojo y la misma edad que Sasuke. El muchacho estaba serio e inexpresivo, miraba expectante hacia la puerta esperando al último. Sus ojos eran de un tono agua marina lo que lo hacía muy atractivo a simple vista como el cuerpo de Gaara, el cual estaba bien formado y proporcionado. El muchacho llevaba un traje bordo oscuro. Mientras que el hermano de él, Kankuro, tenía facciones un poco más toscas para sus veintisiete años: el cabello castaño algo alborotado, pequeños ojos negros, y una espalda ancha. Llevaba un traje de color violeta opaco.
Al frente del castaño estaba Kiba con cara de malas pulgas, apoyando su cabeza contra el escritorio. El castaño estaba completamente muerto de sueño, llevaba una remera manga corta de color azul y un pantalón de jean oscuro. A su lado estaba Sai, su socio desde hacía cinco años –el otro dueño del bar. Era un muchacho alto y muy flaco, de cabello negro lacio y bien peinado. Sai llevaba una campera negra con detalles en gris y un pantalán del mismo color.
La puerta se abrió haciendo que todos los presentes volteen, viendo a un peliblanco de cabello parado entrar con una sonrisa la cual era tapada por una extraña mascara. El hombre de veintiocho achino sus negros ojos y se sentó en la silla final de la mesa, quedando enfrentado a Yahiko que lo miraba inexpresivo. El peliblanco llevaba un traje como los demás ejecutivos presentes de color azul y los primeros botones de su camisa blanca estaban desabrochados.
-Llegas tarde, Kakashi–menciono Kiba de mala manera, después de todo no le importaba que al levantar su rostro se viera la baba que le salía de la boca. Mirò al peliblanco y suspiro- ¿Cuándo dejara la mascarita?
-Tú lo dices con gracia –menciono Kakashi mientras achinaba los ojos- pero las mujeres aman el misterio, no sabes todo lo que hacen por ver mi rostro completo –luego de esto le guiño un ojo al muchacho- vuelve a dormir chucho –miro a Yahiko y asintió con la cabeza- perdón las demoras…
-El sendero de la vida es complicado, lo entiendo –contesto el pelinaranja ya conociéndose la explicación y parándose, para iniciar todo- Bueno, el tema en cuestión es la recién llegada: Matsuri
Mientras el jefe hablaba, Konan les repartía a los demás una copia del curriculum para que pudieran ver la foto de la muchacha en cuestión: Cabello castaño corto, facciones delicadas y bonitas, ojos negros y oscuros, sonrisa simpatizante y joven, de unos veinte años.
-Hable con Hinata Hyuga y conseguí que ella fuera hablar con Matsuri el lunes, necesito saber quién… la guiara en el inicio –dijo Yahiko mientras reía al ver la mirada de pervencion de algunos de los presentes.
-Bueno… -menciono Kiba mientras miraba la foto.
-Podría… -pensaba en voz alta Kankuro
-Soy buen sensei, otouto –le murmuro Itachi a Sasuke quien lo miro con cara de asco.
-Yo lo hare –dictamino con una voz grave y seca el joven pelirrojo. Gaara miro a los demás esperando a que uno lo desafiara pero como imagino nadie le dijo nada, sabiendo que cuando el joven Sabaku No quiere algo lo consigue, sin importar que tenga que jugar sucio contra su propio hermano.
-Perfecto –menciono Yahiko uniendo sus manos aplaudiendo, haciendo que Konan lo mirara extrañada- ¿Alguna duda?
Sasuke suspiro atrayendo la atención.
-Qué bueno que los Uchiha participen en una reunión –bromeó Kakashi.
-Todavía no me explicaste que es todo esto –dijo Sasuke ignorando el comentario anterior, al hablar movió sus brazos señalando a los demás de la mesa- ¿Por qué nos llamaste?
-Tu eres el ultimo comprador –menciono Konan- uno de los últimos, mientras que ellos son quienes más tiempo llevaban en la compañía como ingresos para nosotros –la pelivioleta hablaba con una naturalidad excelente, enorgulleciendo a Yahiko- Por lo tanto los trajeron aquí para ver si alguno por tener ganas de meterla quería estar con ella.
-Gracias, Konan, por explicar que es por calentura –dijo Gaara por el comentario sobre él y esto hizo que los demás presentes se rían, haciendo que la pelivioleta este colorada.
-Ya que Sasuke no se ve con más preguntas –habló Yahiko mirando su reloj- pueden irse, no los tolero más. Ya son las nueve, fuera.
Los hombres se levantaron sin que se lo pidieran dos veces, todos teniendo algo que hacer: los Uchiha iban a una reunión con su padre, la cual era tildada como "importante y de emergencia"; los hermanos Sabaku No, iban a ver a su hermana quien tenía un fuerte resfriado y estaba en cama a cuidado de su novio; Kiba estaba por verse nuevamente con Tara y Sai iba a ver la carpeta de las mujeres en busca de una interesante; y por ultimo Kakashi se levantó con lentitud pareciendo todo un modelo. Cuando estaba por irse el teléfono del peliblanco sonó, sobresaltándolo.
-Obito –saludó el dueño de los ojos negros mientras comenzaba a caminar- ¿Qué sucede?
-Etto, Kakashi –hablaba nervioso desde la otra línea- ¿Sabes algo de Rin? –pregunto- Desde la mañana no la veo, iba a ir a buscarte para merendar pero pase a buscarla por su casa y no la encontré.
El peliblanco ensancho los ojos.
-No, no sé nada –dijo seriamente- hablaré con mi hermana, capaz ella sabe algo porque ahora no estoy en casa pero no la vi en toda la tarde.
-Estoy preocupado –se le notaba en la voz.
-Seguro está bien, y comprando algún regalo para su novio… ósea tú –dijo Kakashi intentando animarlo y luego suspiro- Te dejo así llamare a mi hermana.
-Gracias.
Kakashi resoplo y se agarró el cabello con dificultad.
-Hiashi-sama –habló el mayordomo entrando a la habitación- Aquí le dejo su carta.
-Gracias –fue el simple comentario que hizo un hombre de casi cincuenta años, cabello largo castaño y grandes ojos perla característicos de su familia. El hombre tomó el sobre y lo rompió, dispuesto a leer el contenido.
Al frente suyo, sentada del otro lado del escritorio estaba su mujer, Emi Hyuga. Ella tenía cuarenta y cuatro años, su piel pálida y fina, ojos color grises y una larga melena azulada. La mujer miraba a Hiashi impaciente, mientras apretaba sus manos con fuerza.
-La familia Taketori ha aceptado –comunico el Hyuga- no me sorprende, siempre estuvieron a disposición de los Hyuga.
-No hagas esto –pidió, y rogo Emi con cara de pesar- Todavía no sabes si Hinata…
-No hables mujer, si ella no es digna hija mía Hanabi será entonces –dictamino seriamente mientras miraba con desprecio a Emi y añadió- No me importa quien sea.
La peliazul negó.
-Eso es mentira, amas a Hanabi –dictamino- tanto como Hinata.
-Pero yo tomo las decisiones en esta casa, así que ya escuchaste. Si no lo aceptas, vete. No me interesa, no ahora. Mañana en mi cumpleaños comunicaremos la noticia.
Sin decir más, Hiashi salió de la habitación, dejando a su esposa sola y llorosa.
Obito Uchiha, un hombre de veintiséis años, se encontraba ansioso y nervioso en su departamento. Desde hacía unas horas que no sabía nada de Rin, su novia y estaba muy preocupado, mientras esperaba la llamada de algún familia de ella. Él era un joven muy apuesto de mirada simpática, tenía el cabello azabache y sus ojos negros, además de que era alto y alguien bastante energético.
Su teléfono sonó y Obito rápidamente se puso de pie.
-¡Hola! –saludo rápidamente esperanzado pero al escuchar un gemido de dolor su muestra cambio.
-Obito –hablò una voz suave y melodiosa del otro lado, se escuchaba dolorida, llorosa. La mujer era nada más ni menos que Mitsuki Hatake, la hermana de su mejor amigo. El joven Uchiha se sobresaltó al escucharla largarse a llorar.
-¿Qué paso? –Pregunto con muy poca paciencia el azabache mientras sentía su brazo temblar- ¿Mitsuki?
-Rin tuvo un accidente –explico ella llorando con más fuerza, se notaba acongojada- Un auto la choco en la avenida, me llamo mi tía que la vio y supo quién era… recién fui a verla, está muy mal… la pasaron a terapia intensiva… dios… -al ver que no tenía respuesta se asustó- ¿Obito?
El joven Uchiha había dejado caer el teléfono mientras se tomaba la cabeza con fuerza, como si quisiera aplastársela con la furia que tenia. Se apretaba con fuerza los dientes y empezó a llorar, sacando todo su miedo y dolor mientras respiraba con dificultad.
-¿¡Porque ella!? –grito dolorido.
Sasuke tomó una gran bocanada de aire cuando estuvo fuera de la sala de conferencias de la empresa. Era uno de los pocos dentro de ahí y ya eran como las diez de la noche o más. Estaba devastado y todo esto había sido porque tenía que discutirse si el logo de la empresa iba a cambiar. "Cosa estúpida. ¿Cómo va a cambiar el prestigioso símbolo, Uchiha?" Pensaba Sasuke.
El azabache camino un poco por el pasillo yendo hasta su oficina, una vez que entro se sobresaltó a ver a alguien ahí y sonrio. Cerro la puerta con cuidado mientras miraba a Sakura sentada en su silla y apoyando sus zapatos rosa de tacon en su escritorio. Ella llevaba un vestido negro corto, y era escotado haciendo resaltar los pequeños pechos de ella.
-Que sorpresa verte…
-Naruto mañana a la noche te invita a venir a jugar al billar con nosotros –dijo mientras acomodaba sus piernas en el piso y se paraba, dejando que vea lo suelto que era el vestido a partir de su cintura, además de que destacaba más sus piernas blancas.
-Iré –dijo Sasuke mientras se sacaba el saco y se arremangaba la camisa. La miraba de una forma penetrante, mientras avanzaba hasta su lado. Al verla vestida así frunció el ceño, cayendo en cuenta del oficio de ella -¿A dónde iras vestida así?
-Solo venía a verte a ti –le dijo ella divertida mientras levantaba un poco su vestido mostrándole al Uchiha que no llevaba nada en la parte de abajo.
-¿A si? –pregunto Sasuke fingiendo inocencia mientras se desabrochaba el cinto, sacando su erecto miembro mientras lo tocaba.
-Aja –contesto Sakura mientras se mordía el labio- Hoy dijiste que querías a Hatake –habló recordando como el azabache preguntaba por ella- pero quiero que recuerdes que puedo darte lo que quieres.
Sasuke sonrió con arrogancia.
-Entonces hagámoslo como quiero –dijo el azabache mientras dejaba de tocarse y la miraba, viendo como avanzaba y se arrodillaba a la altura de su entrepierna. Sasuke se sacó la corbata y gruño al sentir como Sakura lamia su miembro con lentitud y lo miraba con diversión. La pelirosa lo hacía a propósito, siendo lenta y jugando con su lengua para provocarlo. Pero Sasuke la tomo de la cabeza y la obligo a chupar completo su miembro, gimiendo de placer. La ojijade se movía con rapidez, como si fueran penetraciones rápidas que le daba con la boca. El azabache tenía ganas de mas, aunque era excitante ver como Sakura le hacía una buena mamada, Sasuke quería tener un buen orgasmo penetrándola.
El azabache la agarró de las muñecas y la levanto, bajándole las tiras al escotado vestido y dejando al descubierto los senos de la pelirosa, quien lo miraba colorada y con los ojos aguados. Sasuke la apoyo con brutalidad contra el escritorio –tirando en el proceso unos cuadernos- y la penetro, sacándole un fuerte jadeo.
-Shh –susurro divertido contra la oreja de ella.
Sasuke siguió embistiéndola con más fuerza y brutalidad, mientras la apretaba fuertemente de los senos sacándole jadeos de excitación a la pelirosa, los cuales se perdían con los gruñidos del Uchiha. Sakura se dejaba hacer, después de todo no era malo dejarse dominar en el sexo por placer, la próxima vez ella mandaría en la cama.
De golpe Sasuke se detuvo, haciendo que ella frunza el ceño.
-¡Que haces! –Grito Sakura sin tono de pregunta, era más reproche y se notaba agitada- ¿Cuándo entraste a la empresa quien fue tu guía?
La pelirosa negó con la cabeza.
-No te importa, Uchiha.
Sasuke bufo.
-Por algo te pregunto.
Sakura se enderezó, tomando con sus manos el miembro de Sasuke y sacándolo mientras gemía. Odiaba hacerse desear pero era mucho más excitante agregándole diversión a la noche.
-No vine para que interrumpas el momento por tus preguntas celosas.
Sasuke ensancho los ojos pero gruño al ver como intentaba ponerse las tiras del vestido. El azabache con su corbata la ato ambas manos a la pelirosa, la cual lo miraba extrañada. La levanto de un solo tirón y ella rodeo con sus piernas la cintura de él, siendo penetrada en ese mismo momento. El gemido de Sakura excito mucho más al muchacho, quien la miraba con mucho más deseo. Mientras la penetraba besaba los pechos de la pelirosa, los cuales tenía en su rostro debido a que por las muñecas atadas Sakura tenía ambas manos detrás de su nuca.
-¡Sasuke-kun! –gemía ella mientras él la embestía con rapidez una y otra vez, sacándole más gemidos.
El mencionado sonrió con arrogancia mientras mordía uno de los rosados pezones de la muchacha.
"Disfruta que ahora mandas, Uchiha" pensaba Sakura "La próxima tu gemirás mi nombre"
Gracias a todos los favs, y follows! Soy muy feliz jajaja Tambien por cada comentario, me agrada saber que les gusta mi historia. Aca aparecieron mas personajes, tenia que agregarlos asi ven mas o menos como seguira la historia.
Saludos! pd:¿Que les parecio?
