Jueves 16 de septiembre.
-¡Kyaaaa! –Se escucha una potente pero a la vez chillona voz, gritando desde los vestidores- ¡Me encanta!
Sakura luego de mirarse muchas veces en el espejo, corrió la cortina para poder salir y exhibirles a las demás como le quedaba el traje de baño que estaba segura compraría. El conjunto de la bikini era de un color negro, en la parte de arriba tenia flecos y era bastante ajustado el corpiño resaltado sus senos, mientras que abajo consistía en una simple prenda fina con algunos flecos tapándole un poco de su trasero.
-¿Qué opinan? ¡¿Verdad que Sasuke-kun se correrá de solo verme?!
Hinata se enrojeció al escuchar a la pelirosa, quien sonreía de forma descarada mientras paseaba de un lado a otro del local como si fuera una modelo. Al lado de la ojiperla se encontraba Ino, quien sonreía divertida pero se notaba su molestia porque Sakura no dejaba de refregarle que iría un fin de semana con el azabache. Y, por último, al costado de la rubia exuberante, estaba Matsuri sentada mientras tenía una mano en su pera, pensando la respuesta correcta.
-Te queda muy bien, Sakura-san.
Ino se golpeó la frente al escuchar a la castaña, y la quiso matar cuando noto como los ojos de Sakura brillaban de una manera especial.
"Baka, como si no fuera mucho ya aguantarla con su ego y tú se lo subes… Espero que también seas así cuando yo me esté probando ropa, Matsuri" pensaba Ino mientras lanzaba miradas fulminantes a la pequeña castaña.
-¡Me toca! –chillo Matsuri mientras se ponía de pie y daba una corrida hasta el probador y rápidamente corría la cortina para que no la sacaran.
-¡Apúrate, Matsuri! –grito Sakura mientras aun vestida con esas pequeñas prendas se miraba al espejo del pasillo- Luego tengo que cambiarme aunque podría dejármelo hasta las aguas termales… mmm…
"Solo la trato bien para robarle su lugar en el probador. Maldita frentona que no se da cuenta por pensar en Sasuke-kun" lloriqueaba la rubia en su interior.
-¿Al final aceptaste salir con Sai, Ino? –cuestion la ojiperla con mucho tacto, captando la atención de la pelirosa también.
La rubia suspiro y apretó los puños con fuerza, negando con la cabeza. Sentía un nudo en la garganta, las ganas de volver a ver al pelinegro eran demasiadas pero no podía olvidar que Sai no era más que una cara bonita.
-Quiero verlo, pero sé que no está bien –suspiro rendida, bajando la cabeza de una forma triste. Sonrió al sentir como Hinata le hacía caricias en el brazo y a la vez Sakura la abrazaba de forma paternal, pero de pronto la rubia comenzó a reír haciendo que sus amigas la miren extrañada. Ino sonrió con malicia- Por favor, frentona, ve a sacarte eso, tus senos apretados son exageradamente feos.
Sakura abrió la boca ofendida y se cruzó los brazos cubriendo sus pechos. La pelirosa estaba colorada y tenía una vena hinchada en su frente.
-¡Sasuke-kun los ama! –Chillo avergonzada y luego miro a Ino con aura asesina- Los tuyos solo son de un cerdo obeso, no tienes mucho que alardear.
Ino borro su sonrisa y se paró, mirando a su mejor amiga de una forma amenazante y con el puño levantado dispuesta a pegarle.
-¡Repite eso, frentona! –grito al estilo Naruto, mientras la señalaba con la otra mano.
Hinata rápidamente se levantó poniéndose en el medio de ambas, sonriendo con timidez mientras ponía una mano en el hombro de Sakura y también en el de Ino. Las dos voltearon mirándola; la ojijade con satisfacción (además de seguir cubriéndose el pecho) mientras que la rubia estaba molesta y apretaba los dientes con fuerza.
-Sakura-chan –menciono Hinata con su tierna voz- ¿Por qué no te cambias? ¿No tienes miedo de enfermarte? –Cuestiono y al ver la cara de preocupación de la pelirosa, sonrió- Estas muy desabrigada.
La pelirosa miro a sus dos amigas atenta: Ino llevaba puesto unas calzas violetas y un suéter negro con estrellas blancas en él, mientras que Hinata usaba un jean blanco y un buzo color rojo.
-¡Cierto! –chillo Sakura mientras corria al probador.
Ambas muchachas miraron incrédulas la escena de como la pelirosa entraba sin descaro donde se encontraba Matsuri, y rieron al escuchar un grito de la castaña.
-¡Kya! ¡¿Sakura-san que hace?! –grito pero automáticamente fue empujada afuera del probador.
-¡No puedo enfermarme! ¡Me espera un fin de semana lleno de pasión! –Explico Sakura mientras se asomaba y luego le sacaba la lengua a Ino- Cerda, disfrute tus días de películas y pochoclos solitariamente.
-¡Baka! –chillo Ino mientras se sentaba molesta en el asiento, mirando para otro lado mientras fruncía el ceño por escuchar la risa diabólica de Sakura.
Hinata negó con la cabeza y se acercó a Matsuri quien llevaba un vestido gris oscuro, el cual tenía la espalda descubierta en forma de un triángulo, la parte de arriba era ajustada marcando su busto mientras que luego de la cintura caía la tela dándole forma hasta unos centímetros arriba de la rodilla.
-¿Qué opina, Hinata-sempai? –cuestiono la castaña mirándola con una sonrisa.
-Te sienta bien Matsuri –le dijo de una forma alegre la ojiperla mientras suspiraba- igual, hay que comprarte muchas más cosas todavía.
Ino se acercó hasta ambas cuando vio como Sakura salía del probador y hacia lo mismo.
-¿Puedo elegir también? –pregunto la pelirosa mientras se acercaba hasta las prendas de ropa colgadas al final del pasillo.
-Claro, así haremos más rápido –indico Ino mientras colocaba su mano en su cadera, sonriendo vilmente- ¡Etto, frentesota! –Grito divertida- ¿Ya le has contado a Sasuke quien fue tu sensei? –Luego de preguntar eso vio como Sakura giraba su cabeza hasta ella, mirándola con la frente negra y ojos brillosos- ¿No crees que Sasuke-kun merece saber quién fue? Aunque lo matará, claro está –rio divertida al ver como la pelirosa se arremangaba su remera negra- ¡¿Qué pasa frente de marquesina?! ¿Te pesa la frente y no puedes pensar con claridad?
-Cerda… -dijo Sakura sonriendo de forma leve, con molestia y el ceño fruncido- ¿Pensaste mucho los apodos, verdad? Pues claro, con tu cerebro de glotona no haces más que pensar en la comida asquerosa para llenar esas tetas.
-¡Frentesota! –Chillo ofendida Ino- ¡Ya verás cuando le cuente a Sasuke-kun!
Sakura comenzó a correr a su amiga, mientras Ino que no es nada tonta salió disparada hacia la otra punta del local.
-¡Te rapare, perra! ¡Sé dónde vives! ¡Tengo llaves!
-¡Yo también, baka! –chillaba Ino mientras esquivaba al alegre vendedor que intentaba frenarlas.
Hinata reía nerviosa mientras tenía ganas de desaparecer. Siempre que venían a comprar juntas era por una causa especial, y como de costumbre terminaban en sus peleas cómicas/desgastantes. Pero lo malo de todo eso es que después no podían ir nuevamente a esos locales de ropa por un tiempo largo.
-¿Siempre son así, Hinata-sempai? –pregunto Matsuri mirando incrédula la situación mientras se rascaba la nuca nerviosa.
-Bueno… -la ojiperla suspiro- Si pero hoy se debe por algo especial.
Matsuri asintió entendiendo.
-¿Por la salida de Sakura-san con Uchiha? –cuestiono
-Si pero… -Hinata se acercó a la oreja de la castaña- ahora ambas empezaron a ver unas novelas por internet el lunes… se pusieron más dramáticas de golpe.
-¡SHANNARO! –se escuchó un potente grito de Sakura.
-¡Frentona!
-¡Kyaa! –chillo el vendedor como una niña pequeña
Hinata al escuchar el grito palideció, tomo rápidamente a Matsuri de la muñeca y la arrastro hasta el probador nuevamente.
-Cambiante y nos vamos –sentencio y luego rápidamente sacaba su billetera, para ver cuánta plata tenía que pagar para que no las arrastren.
-Gracias por buscarme, Sasuke –habló mirando a su primo.
El hijo de Fugaku había llamado a Obito para ver cómo se encontraba Rin. Al saber que todo estaba estable desde ese día que le dio un paro cardiaco, el azabache le ofreció a su primo llevarlo a su casa para que se bañara y luego volver al hospital.
-No me agradezcas –sentencio Sasuke mientras ambos avanzaban por el hospital camino a la habitación de la castaña. Obito tenía grandes ojeras, a la noche costaba mucho hacerlo dormir, por lo general se quedaba desmayado al lado de su prometido debido al cansancio, pero ahora luego de una rápida ducha tenía más cara de relajación.
-¡Habitación 17! –grito una enfermera mientras abría la puerta de donde se encontraba Rin.
Al instante Obito comenzó a correr para llegar ahí. Tenía miedo, sentía como su corazón latía con fuerza contra su pecho. La última vez que habían gritado así fue el lunes cuando a su novia le había dado un paro cardiaco. El miedo de perderla cada día se hacía más grande. Entro de una forma tosca a la habitación, golpeando a la enfermera en el proceso.
Estaba con los ojos bien abiertos, su respiración era agitada y las lágrimas salían de una forma incontrolable. El azabache avanzo unos pasos, incrédulo. Sentía como su corazón latía con más fuerza que antes, quería hablar pero le era imposible. Un cosquilleo lo recorrió, haciéndolo reaccionar.
-Obito… -dijo Rin sentada desde la cama. La castaña ahora despierta se encontraba llorando, con la nariz y mejillas coloradas seguramente del susto. La muchacha dejo escapar un quejido de dolor y rompió en un potente llanto doloroso- ¡Obito!
El muchacho ya estaba abrazándola, apretándola con fuerza y sin soltarla. La castaña lloraba en su pecho mientras sentía como las lágrimas de su novio caían sobre su pálido hombro. Rin nunca se había sentido tan débil tanto física como mentalmente, estaba completamente asustada y más al recordar cómo se sentía su cuerpo luego del accidente, pero ahora en los brazos de quien fue su mejor amigo y ahora actual novio… solo podía respirar aliviada, de que en sus peores momentos Uchiha Obito estaba para cuidarlo.
-Rin… no sabes lo que te extrañado… -lloraba el azabache mientras se alejaba y le acariciaba las mejillas, seguía tan hermosa como siempre a pesar de sus lastimaduras, sus ojos brillaban con miedo y a la vez alegría- Te amo tanto, Rin.
Ella rio levemente.
-No iba a abandonarte –le dijo ella con una cálida sonrisa, cerrando sus ojos- No cuando mi sueño está en camino a ser realidad.
Esa frase fue como un balde frio para el azabache. Ambos pares de ojos negros se encontraron, y esto fue suficiente para que Rin entendiera todo lo que pasaba. La castaña llevó sus manos hasta su boca, queriendo callar un grito. Sentía como todo le daba vueltas, se encontraba mareada y no podía ver bien por las lágrimas en sus ojos.
-Por favor… por favor… Obito… dime que no… -murmuraba rápidamente mientras negaba con la cabeza.
-Lo siento, Rin –fue la simple respuesta que dio.
Rin se arrojó en sus brazos a llorar nuevamente. Un fuerte dolor en el pecho volvió a surgir con más fuerza, y a pesar de ya saber que había perdido a su bebe, la castaña se tocó su vientre y un grito de dolor salió de su boca.
-¡Es tan injusto! –grito de una forma desgarradora- ¡Lo siento mucho, es mi culpa!
-Basta Rin… -menciono Obito con voz firme. El muchacho tenía los ojos rojos y una tierna/avergonzada sonrisa en su rostro- Somos jóvenes, sé que te duele como a mí cuando me entere pero… -se puso colorado- Lo siento, estoy nervioso por volver a tenerte conmigo.
La castaña, aun con lágrimas en su rostro, sonrió y comenzó a besarlo. Era un rose tierno y para nada forzado, expresaban todos sus sentimientos en ese momentos de los dos. Luego de tanto tiempo, recibir amor era lo que tanto necesitaban.
Sasuke observaba todo desde la ventana de la habitación. Un nudo en el estómago le surgió cuando escucho la noticia de la pérdida del embarazo, pero estaba sorpresivamente sonriendo debido a que podía notar la felicidad de su primo por recuperar a Rin.
-Puede pasar, señorita Yamanaka –dijo Konan con una sonrisa nerviosa.
La rubia asintió con cara de pocas pulgas, la muchacha se encontraba con una bolsa de hielo contra su mejilla y un rasguño del otro lado del otro. El mal humor de Ino se debía nada más que ella no pudo tocarla siquiera a Sakura, quien se escapó apenas tuvo la oportunidad luego de pagar su traje de baño.
Ino tocó la puerta de forma rápida con su puño y cuando escucho el grito de su jefe, entro.
-Buenas tardes –dijo secamente mientras se sentaba, luego de saludar con un beso a Yahiko en la mejilla.
-¿Qué has decidido, Ino?
-Pues…
"En una habitación poca iluminada se encontraban dos personas, acostadas, una al lado de la otra, hablando, luego de su sesión de sexo. La rubia estaba agitada y muy sonriente, mientras que su compañero estaba de forma neutral mientras miraba el techo pensando.
-Etto… Sai –llamo la muchacha mientras se acercaba más a él, rozando sus pechos contra su brazo pálido- Estuve pensando mucho últimamente.
-¿Y qué sucede, hermosa? –pregunto.
Ino se mordió el labio al escuchar como siempre le decía el pelinegro. Ella estaba muy nerviosa, por lo tanto no dejaba de mover sus dedos en la piel de Sai, de forma cariñosa.
-¿Por qué no somos pareja? El sábado es mi cumpleaños y pensaba bueno… puedes conocer a mis padres y…
Sai se sentó de golpe, frenándola.
-Ino –dijo secamente- yo solo te estoy pagando, creía que eso estaba claro.
Ella lo imito, colocándose a su lado con el ceño fruncido. Sai nunca la llamaba por su nombre y por como venía la charla no le gustaba su reacción.
-Pero, hoy vine por invitación tuya y yo pensé que también me querías y…
Sai rio secamente.
-Tu dinero está en la mesada –sentencio- tu solo eres mi puta.
Ino sintió nauseas al escuchar la forma en que se lo dijo. Sus ojos se aguaron y rápidamente se paró, para comenzar a juntar sus cosas"
-¿Entonces? –la llamó Yahijo atento, con su lapicera en mano y esperando.
-Dile que no, y si vuelve a insistir solo iré a su casa para castrarlo –sentencio ella mientras desviaba la mirada y se paraba de golpe saliendo de la oficina.
Yahiko suspiro pero luego se levantó, no dispuesto a seguir a la rubia, sino para poder saludar a Konan. La pelivioleta estaba muy atenta escribiendo en su computadora pero al verlo venir a su amigo rápidamente le sonrió.
-¿Cómo está mi empleada favorita? –cuestiono el pelinaranja mientras sonreía con sinceridad.
-Excelente la verdad –dijo ella mientras se paraba, para besar la nariz de su jefe.
El ruido del elevador sonó captando la atención de ambos, quienes se enderezaron automáticamente mientras miraban al recién llegado. Un joven de unos dos años más que ellos, el cabello rojo fuego y con flequillo. Los ojos del hombre eran de color violeta, llevaba puesto un traje negro que le marcaba su cuerpo dejando notar que además de alto, tenía una ancha espalda.
-¡Nagato! –Saludo Yahiko con un abrazo, de forma efusiva- ¿Cómo has estado?
-Con las oficinas Uzumaki –contesto él automáticamente mientras le guiñaba un ojo a Konan- Aniki.
El pelinaranja miro desconcertada a Konan mientras que ella estaba con su rostro serio y algo molesto.
-Es mi hermanastro –explico ella rápidamente al ver como Yahiko estaba más perdido que en una laguna- La familia Uzumaki me adopto del orfanato.
Yahiko asintió con entendimiento, se encontraba asombrado la verdad de saber que Konan había sido adoptada por los Uzumaki, más cuando él no estaba al tanto de todo eso puesto que conocía a Nagato desde hace tiempo y nunca se cruzó con la peliazul desde el orfanato hasta ahora.
-¿Por qué no vienes y tomamos unos cafés los tres? –invito el pelinaranja mientras sonreía y caminaba hasta su oficina.
Konan se volteo dispuesta a preparar el pedido de su gran amigo y se sobresaltó al sentir como una mano le recorría de forma descarada el trasero. La mujer se giró rápidamente y golpeo el brazo de Nagato, mostrando seriedad y asco en su rostro.
-¿Qué crees que haces? –cuestiono ella en un murmuro pero con una voz completamente sombría.
Nagato intento tomarla de la mejilla pero Konan se lo impidió moviendo el rostro, lo que hizo que frunza el ceño.
-¿Dejaste las empresas familiares para venir aquí? –cuestiono con gracia.
-Para alejarme de gente como vos, lo que sea –respondió secamente- no me molestes más, Nagato.
El pelirrojo se acercó hasta ella y le dio un ruidoso beso en la mejilla, para después pasarle la lengua por su cachete. La pelivioleta se alejó con una gran mueca de asco en su rostro.
-Déjame en paz –pidió mientras bajaba la mirada- Si me fui de las empresas por algo será, Nagato. No soportaba tener que verte la cara.
El muchacho rio.
-En tu adolescencia lo disfrutabas.
Konan saco la lengua.
-No disfrutaba de verte, imbécil –dijo entre cortada- bueno si, pues eras mi hermano mayor.
-¡Konan! –Grito Yahiko desde la oficina- ¡¿Por qué no vienen?!
La pelivioleta rápidamente fue hasta la oficina de su amigo, aprovechando la oportunidad para alejarse de Nagato.
-¿Por qué no puedo ir contigo, Sasuke-kun? –pregunto en un notorio berrinche Karin. La pelirroja se encontraba sentada en la cama con sus rodillas, mientras con un pequeño camisón de color negro, bufaba porque su prometido se iría de viaje.
-Karin, en ningún lado había un contrato de que te llevaría a todos lados –explico de una forma seca y malhumorada el joven Uchiha, cuando vio como ella estaba por refutar añadió- Todavía no estamos casados como para llevarte de aquí para allá.
-¡Sasuke es injusto! –Chillo ella nuevamente, pero ahora se puso de pie para comenzar a saltar en la cama mientras gritaba- ¡Voy a ir! ¡Voy a ir! ¡Voy a ir!
-Chillona… -murmuro- Mira, me dieron dos entradas para que vayas a ver el desfile de modas que proporciona la empresa Tsuchigumo, sé que te gustaría mucho ir –dijo mostrándole los boletos que saco de su bolsillo- pero es hoy y el otro día el sábado… yo recién llegaría el domingo. No quería como malo… prometido –dijo con dolor esa palabra- sacarte de tus deseos.
Karin sonrió alegre.
-¡Eres tan detallista, Sasuke-kun! –grito mientras corría hasta él, tirándose encima y abrazándolo con fuerza como si fuera un coala sobre el bambú.
-Hai, hai –contestaba como robot el azabache mientras miraba como en el piso estaba su maleta, con la mayoría de cosas que necesitaría para su "viaje".
-¡Le diré a Fu que venga conmigo! –dijo esperanzada Karin mientras se bajaba del agarre, y corría hasta el comedor para buscar el teléfono.
Al no estar junto a la pelirroja, Sasuke pudo disfrutar completamente de su soledad. El muchacho se agacho mirando todo lo que le faltaba y sacando la cuenta de que mucho espacio en la valija le sobraría. Cuando estaba por tomar una remera de su ropero, el celular que estaba en su bolsillo sonó. Al tomarlo sonrió viendo que era un mensaje de Sakura.
"Sasuke quiero avisarte que no puedes dejarme plantada esta vez porque me compre ropa para el viaje. Ya dicho esto (y espero que haya quedado claro) la pregunta principal: ¿Cuándo volvemos?"
El azabache sonrió y comenzó a contestar rápidamente.
"Me sorprende que estés tan loca para mandarme que no te deje plantada. ¿Ya estas enamorándote, Sakurita? Llegaremos el domingo seguramente"
Al instante obtuvo respuesta.
"¡Ya quisieras, Uchiha! ¡Ya quisieras!..."
"Pues… ¿acaso estás tan pendiente de mis mensajes? Contestas al instante, Haruno"
"¿Y qué piensas que haces tú ahora? Baka. Te veré a las siete. Estoy haciendo la maleta"
Sasuke rio al ver la respuesta. Sakura nunca daría el brazo a torcer de que estaba pendiente de sus mensajes, pero aunque el azabache quisiera negarlo él estaba igual que ella.
Karin entró en la habitación sorprendiéndolo, mientras hablaba por teléfono. Sasuke se puso de pie luego de cerrar la valija, la terminaría después. Tomo su saco negro del traje que llevaba puesto y fue hasta el comedor buscando su valija con el portátil.
-¡Iremos a un desfile, Fu! –chillaba Karin mientras se miraba al espejo. Con el brazo derecho apretó el celular contra la oreja a la vez que se sacaba los lentes de contacto. La pelirroja tenía una radiante sonrisa mientras escuchaba a su amiga del otro lado, quien le proponía luego salir a tomar al bar de siempre- ¡Por supuesto! –contesto a la idea.
Sasuke llegó atrás de su novia y la toco del hombro, haciendo que ella voltee a verlo.
-¿Ya te iras?
-Tengo un cliente –contesto el azabache intentando mantener una adorable sonrisa, como si fuera un oso de peluche.
Karin asintió con entendimiento.
-Pues suerte –indico la pelirroja mientras se ponía de pie para besar a su novio en la mejilla, iba besarlo tiernamente en los labios pero al ver la cara de pocos amigos que tenía su novio simplemente desistió- Nos vemos luego… -volvió a llevar el teléfono a su oreja- ¿Qué me decías, Fu? Si, si, él ya se fue pero vendrá luego por sus cosas para el viaje.
-¿Cómo soportas a un amargado como mi jefe? –Chillo la peliverde mientras reía divertida- Encima que tengo que empezar a buscar trabajo. Baka Yahiko… Etto, Karin, ¿Cuándo podre cenar contigo y Sasuke? Anda una cita doble, ustedes dos y Suigetsu conmigo.
La pelirroja sacó la lengua.
-Conocerías a mi prometido si hubieras venido a mi cumpleaños o al de mi padre –le explico con tono obvio la Uzumaki- espera que buscare los lentes.
La mujer se arrojó hasta la cama y tomo su cartera. La dio vuelta rápidamente y vio como caía lo que tenía adentro sobre el colchón. Su billetera, maquillaje, una agenda, un pendrive y sus lentes. Automáticamente se mostró extrañada al ver ese pequeño aparato USB negro entre sus cosas, lo tomó e hizo una mueca.
-Te llamo después –dijo rápidamente la pelirroja.
Karin tomó su estuche y lo abrió, sacando esos lindos anteojos ovalados de color rojo y algo pequeño. Se los coloco y corrió hasta la sala de estar, donde se encontraba la computadora junto al sillón. Se sentó rápidamente mientras en movimientos toscos colocaba el USB. Cuando apareció la opción de carpetas, ensancho los ojos al ver que solo era un video.
Extrañada dio doble click al archivo, y al ver como comenzaba el video casi se le cae el portátil.
-¡Kya! –chillo mientras llevaba su mano para poder callar los demás gritos. Las lágrimas se amontonaban en sus ojos al ver como Sasuke sin ningún descaro tenía relaciones con alguien que no era ella. La pelirroja se sentía desfallecer. Ella había engañado a Sasuke varias veces porque al estar ocupado con trabajo el azabache no le daba atención pero… escuchar como gemía por otra mujer, la estaba matando.
La pelirroja adelanto el video para ver que no se trataba de una broma de mal gusto o editado pero era Sasuke, no se trataba de otro. Su prometido se había acostado con otra, quien sabe cuántas veces más.
Karin adelanto hasta el final, con lágrimas y dolor. Soltó un quejido al leer lo que aparecía en el video.
"Imagina la cara de todos cuando vean como Sasuke se buscó al final una mujer digna de él. Tu rostro debe ser épico, pero… ¿Cómo será la de Orochimaru-sama cuando se entere que su hija hacia exactamente lo mismo?"
-¡Kuso! –Exclamo entre lágrimas, su padre sí que daba miedo- Tengo que arreglar esto, desaparecer por un tiempo…
Saco de su bolsillo el celular y mando un mensaje apurada.
"Juugo, necesito que vengas lo más rápido que puedas a buscarme. Voy a las oficina Uzumaki"
Luego de esto, corrió rápidamente hasta su habitación para cambiarse su piyama y ponerse un poco más decente. Aunque cada algún segundo las imágenes, las pocas que vio, volvían a su mente, y solo pensaba en matar a Sasuke y a esa mujer.
Naruto se encontraba apoyado contra su auto, mirando hacia la entrada del departamento de Hinata. El rubio estaba vestida de forma normal, unos pantalones color beige y un suéter color negro con cuello circular.
El joven Uzumaki estaba esperando a ver a su mejor amiga, luego de estos días que no habían hablado se encontraba de un gran mal humor y algo odioso. Necesitaba arreglar las cosas con la ojiperla, odiaba tener que estar peleados más cuando todo se debía a una idiotez de su parte. Fue egoísta con su amiga, ella solo pasa un mal momento y él le gritaba en la cara las cosas.
El rubio tomo su celular notando que de nuevo su novia lo llamaba, simplemente corto y volvió a guardarlo.
Muchas cosas pasaban en su mente, y Shion no era una de esas. El recuerdo que lo había perseguido desde hacía tiempo era uno en su niñez, actuando para el colegio.
"Luego de una gran cantidad efusiva de aplausos, ambos niños de once años salieron del escenario cuando cerraron el telón. Los dos no se miraban, estaban algo nerviosos. Hinata llevaba el típico vestido de blancanieves, y su cabello lo tenía corto para ese entonces haciéndola perfecta para el papel, además de que sus mejillas estaban tiernamente sonrojadas. Mientras que su acompañante, Naruto, vestía una camisa blanca con un pantalón negro y botas del mismo tono.
-Hinata-chan –la llamó el pequeño e imperativo rubio, mostrándole una de sus hermosas sonrisas- ¿Estas enojada? –pregunto con miedo.
La ojiperla sintió como el calor de su cuerpo llegaba hasta sus orejas y desvió la mirada, bajando un poco la cabeza. Ella negó mientras soltaba una risita nerviosa.
-¿Por… por qué enojada? –repregunto
Fue el turno de Naruto ponerse completamente colorado mientras soltaba todo el aire que contenía en sus mejillas.
-Por no haberte besado, de veras quería pero –automáticamente se rasco la nuca nervioso- había tanta gente que entre en blanco… -dijo devastado.
"Pero si me ha dado el beso más tierno de mi vida" pensaba internamente Hinata "Todavía tengo la sensación de sus labios en mi mejilla" pero de golpe, cayendo en cuenta de las palabras de su más preciado amor, lo miro sorprendida.
-¿Querías besarme, Naruto-kun?
El rubio asintió, mientras se acercaba a ella con un paso lento y una los labios de ambos. Fue un simple roce, más bien se quedaron así unos segundos sin saber muy bien que hacer. Pero al separarse compartieron una mirada cómplice."
Naruto bufó al pensar en eso. Siempre se retractó internamente por no haber intentado nunca más con Hinata. Luego de eso, ambos fueron creciendo, y nunca estaba seguro de si valía la pena arriesgar su gran amistad por eso.
Su mirada se dirigió hasta la entrada del lugar, en donde salía Hinata con el celular en la mano. La peliazul vestía unas calzas negras y un largo suéter color violeta claro. La mujer llevaba un pequeño gorro negro y un gran bolso sujetado en su mano izquierda.
La ojiperla estaba completamente en su mundo.
-¿Cuándo veras a Tenten, Nejinii-san? –cuestiono la muchacha mientras avanzaba unos pasos en dirección a la parada. Se supone que iría a almorzar con Matsuri para que ella este mas preparada con Gaara.
Neji bufo con cansancio.
-Bueno, volví antes porque rendía el martes pero… -explicaba el muchacho- la verdad es que su examen se pasó para mañana, así que le daré la sorpresa luego de que rinda.
Hinata sonrió y luego soltó un fuerte suspiro.
-¿Tú has hablado con el idiota? –cuestiono el castaño, adoraba que ahora su prima por estar enojada no lo defendía tanto al Uzumaki.
-Pues… yo… -Hinata estaba haciendo la fila para subir al bus pero de golpe sintió como alguien la tomaba de la cintura y la levantaba- ¡Kyaaaaaaaa! –grito de una forma chillona.
-¡¿Hinata-sama?! –cuestionaba Neji del otro lado.
-Naruto-kun –dijo con sorpresa ella una vez que el rubio la devolvió a tierra. El muchacho la miraba de una forma entre divertida y culpable.
El rubio la tomó de las manos y la acerco un poco más a su lado. Coloco esas pálidas manos sobre su pecho, haciendo que ella se ruborice.
-Estoy completamente arrepentido, Hinata-chan –dijo rápidamente con su tono alegre y efusivo- por favor, perdóname. No soy nadie sin vos.
La ojiperla abrió los ojos con sorpresa mientras se mordía el labio con fuerza.
-He llorado tanto por ti estoy últimos días –murmuro ella dolía.
-No sabes cuánto te he extrañado –dijo Naruto mientras ya no se le ocurría que decirle. En el camino al departamento estaba pensando miles de cosas para poder tener una buena conversación con Hinata pero ahora, que la tenía al frente, su discurso de disculpas ya no existía en su memoria, el rubio bufo y añadió- Sé que estuvo mal juzgarte, nunca fue mi intención. Solo que… sos como una hermana pequeña para mi ¿entiendes? Saber qué haces esas cosas cochinas con otros… me dan ganas de matarlos.
Hinata asintió de forma triste, después de todo que le haya dicho que eran como hermanos la había lastimado.
-No lo vuelvas a hacer… -dictamino con fuerza la joven Hyuga- Te adoro, Naruto-kun –dijo nerviosa, tenía miedo que las palabras se escaparan por si solas- pero yo no juzgo tu relación con Shion, por ejemplo.
-Si quieres la dejo, Hinata-chan.
La nombrada parpadeo varias veces.
-¿Por qué depende de mí, la decisión? –cuestiono mientras negaba con la cabeza.
Naruto se ruborizo.
-Tu eres más importa que cualquiera –dijo con mucha decisión en toda la oración mientras sonreía.
Hinata sonrió y luego miro la hora en su reloj.
-¿Puedes llevarme hasta una cafetería? –Pregunto ella sonriendo dulcemente- es que iba a almorzar ahí con…
-¿Gaara? –cuestiono.
Ella negó con la cabeza.
-Una amiga mía –respondió mientras veía que el rubio se calmaba con la mirada, y relajaba los hombros. El muchacho la tomo del hombro y la llevo arrastrando hasta su gran auto blanco. Una vez que el coloco las llaves y se sentó, observo como del lado del copiloto Hinata estaba por hacer lo mismo pero la cartera se le cayó haciendo que se agache. Este movimiento hizo que el rubio vea la iniciación de los grandes pechos de su amiga, y automáticamente se pusiera colorado- ¿Todo en orden? –pregunto mirando para otro lado.
Hinata se sentó mientras asentía.
-Vamos –indico sonriente.
El camino no fue para nada callado, sino más bien contando anécdotas de esos días donde no hablaron, tanto familiares como vinculadas en el trabajo. El rubio estaciono justo enfrente donde su amiga quería ir y luego de besarse rápidamente en la mejilla, ella se fue de una manera alegre.
Naruto sonrió al ver como Hinata caminaba hasta la cafetería y se saludaba con una efusiva castaña. Cuando estaba por irse notó como su celular vibraba y lo tomó rápidamente.
-Konnichiwa –dijo rápidamente mientras miraba el tráfico.
-Mueve ese flojo trasero para aquí si no quieres que te mate, baka –indico una voz ronca y algo fina a la vez, se notaba que era de una irritante mujer- Tu prima pidió una reunión y esta como loca, te queremos en diez.
-Claro, Karui –dijo secamente y como un niño obediente.
Rápidamente corto, no dándole lugar para más sermones a la morena. Vio como en el inicio de su celular le habían llegado los mensajes de llamadas perdidas de su novia. Nueve eran en total, y uno decimo que le mando.
"Naruto-kun, ¿podemos vernos? Desde el martes no te he visto y… necesitamos tiempo como pareja. ¿Te parece en mi casa?"
El rubio ahora estaba de muy buen humor y rápidamente le contesto el mensaje que iría a la noche. Naruto prendió el auto dispuesto a irse y miro una vez más donde estaba Hinata en una mesa, junto a la desconocida, y ambas hablando de forma sonriente con el mesero. Esto hizo que el ojiazul frunza el ceño molesto y apretara sus puños en el volante.
Naruto no tardo mucho tiempo en llegar a las oficinas donde su padre estaba a cargo ahora. El muchacho a paso rápido fue hasta el piso número doce, donde cerca de su oficina estaba la sala de conferencias. Al entrar noto como se encontraban todos menos el: Su padre lo miraba con una tímida sonrisa, a su lado estaba el vago de Kakashi, luego estaba Karin con el ceño fruncido y brazos cruzados la pelirroja vestía de negro, mientras que por ultimo estaba Karui la secretaria de cabello como su prima y ojos dorados.
-Buenas tardes –saludo haciendo una leve reverencia y se sentó justo frente a su padre- ¿y Suigetsu?
-Se encontraba en una reunión –explico Minato para luego mirar a su sobrina- ¿Qué querías comunicarnos, Karin?
La pelirroja bufo y entre dientes hablo.
-Quiero que vean como unir las empresas sin meterme en el medio de implicada –decía secamente- no quiero comprometerme con Sasuke Uchiha.
"Entonces ya lo sabe" pensó Naruto sonriendo.
Todos en la sala estaban en shock, Karin se había ofrecido hacía tiempo atrás para ella ser la "sacrificada".
-No entiendo –murmuro Kakashi- ¿Qué ha sucedido?
La pelirroja se puso de pie.
-Rompan el compromiso –dictamino seriamente mientras iba saliendo hacia la puerta.
-Si no nos das explicaciones perderás la parte de la compañía –dictamino seriamente Minato poniéndose de pie- es un pacto ya hablado, con contrato en el medio.
Karin sonrió entre la amargura.
-Ahí decía que solo de mi lado puede romperse, pues háganlo. No me importa cómo me perjudique. ¡Yo no soy un juguete! –Suspiro- Si me permiten iré a hablar con mi padre.
Sin decir más se fue con paso decidido de la oficina. Al ver como su sobrina cerraba la puerta, Minato apretó su puño y lo golpeo contra el escritorio, mientras Kakashi suspiraba molesto, y Karui se paró para comenzar a dar saltitos.
-¡Yo quiero casarme con Sasuke-sama! –Chillo con ojos soñadores- ¡Soy pelirroja puedo hacerme pasar por la hermana o prima de Karin!
-Siéntate, plebeya –índico Naruto mientras la señalaba con una sonrisa de satisfacción.
Hanabi tiene el ceño completamente fruncido mientras camina con los brazos cruzados. La mujer estaba de lo más alterada posible. Vistiendo su uniforme de colegio, estaba siguiendo a sus compañeros y a los profesores, quienes los habían llevado al museo como salida educativa. La castaña comenzó a pelear con su cabello mientras miraba hacia adelante.
Encontró a Konohamaru, él iba unos cuantos pasos más adelante con ella vistiendo el uniforme como compañero de clase. Para la desgracia de ambos, el joven castaño se inscribió antes de que todo el problema pasara.
Hanabi termino dejando su cabello suelto mientras bufaba a cada paso que daba. Lo peor de todo no había sido tener que verlo más de seis horas por días, la consecuencia de todo es era que él no le hablaba y si lo hacía era como amigos. Cada vez que la Hyuga intentaba hablar con él de lo que paso, Konohamaru se iba o se enojaba.
La castaña frunció el ceño al ver como una pelinaranja se acercaba a su ex novio. Su compañera de clase era más baja que ella, con el cabello amarrado en dos coletas altas haciéndola ver infantil. Sus ojos eran de un color negro o castaño oscuro, mientras que tenía alguna que otra peca en su rostro.
-Mira eso, Tara –dijo completamente molesta Hanabi mientras intentaba no gritar- ¡Moegi está pegada a él!
Dicho esto la rubia miro, notando lo que su amiga odiaba y solo atino a bufar. No sabía bien que decirle a Hanabi, toda la semana intento que dejara de hablar de Konohamaru pero para su desgracia, la joven Hyuga estaba más inestable que nunca requiriendo el amor de su ex novio.
Una vez que todos llegaron al instituto, los profesores se despidieron, y al ser las cuatro cada uno podía irse hacia sus hogares. Al instante la mayoría de los alumnos desaparecieron. Tara saludó a su amiga castaña y luego se marchó hacia su casa, dejando sola a una pensativa Hanabi.
-¿Vamos Hanabi-sama? –preguntó Neji luego de saludar a su prima, el castaño se ofreció a buscarla estos días así no se volvía sola hasta su casa.
La castaña suspiro y luego cuando estaba por empezar a caminar a su casa, se quedó quieta como roca viendo la escena delante suyo. Se encontraba como roca sintiendo como el corazón le latía con fuerza.
Justo en frente, más delante de esa cuadra, Konohamaru corría con fuerza para alcanzar a Moegi mientras la llamaba a gritos. La pelinaranja se volteo para esperarlo y luego ambos se fueron juntos caminando.
-Vamos –dijo entre dientes la ojiperla.
En el camino, ninguno dijo nada. Neji nunca fue considerado como el gran cupido o el consejero, por lo tanto no podía encontrar palabras correctas para expresarse. Mientras que Hanabi se pasó todo el camino pensando y maldiciendo, quería llorar, se mordía con fuerza el labio mientras aguantaba la respiración.
Al llegar a su casa directamente subió a su habitación sin almorzar, no tenía hambre. Sentía muchos nervios y un nudo en la garganta que le impedía comer prácticamente. Son nerviosismo y molestia intento tocar el violín pero necesitaba algo mejor para descargarse ya que eso prácticamente no le servía.
"Has sido añadida a un grupo nuevo: Cumpleaños de Tara!
Ocho mensajes sin leer."
Hanabi suspiro, dejando su instrumento de lado sobre su cama para poder leer más tranquila.
"Tara: Chicos, creo que les dire para hacer algo el mismo domingo de mi cumpleaños. Kiba va a inagurar un bar el sábado y también ese dia, asi que aprovechemos.
Udon: ¿Domingo? ¿Planeas que vaya con resaca al colegio? Nos suspenderán.
Tara: ¿Acaso sabes que dia es el lunes, baka?
Tara: No se trabaja el lunesssss
Kaori: Yo ire, Tara, cuenta conmigo hermana.
Tara: Si no venias te mataba, se donde vives.
Kaori: Que chistosa. JA JA JA
Moegi: Yo también ire"
Al ver de quien se trataba el último mensaje, Hanabi bufó para luego escribirle a su mejor amiga.
"Tu: ¿Por qué demonios invitaste a Moegi? ¿Acaso eres estúpida?"
Tara: Le refregare a todo el mundo que me acuesto con el papacito de Kiba
Tu: Baka."
La castaña simplemente negó y cuando estaba por bloquear su celular, vio como llegaba un nuevo mensaje, y no era de Tara ni del grupo por el cumpleaños.
"Konohamaru-kun: Hanabi, ¿Cuándo haremos el trabajo de Anko-sensei?
Tu: Cuando quieras, quizá el sábado, bueno… hay que hablar con Kaori que está con nosotros.
Konohamaru-kun: Udon también.
Tu: Pues, háblale, baka.
Konohamaru-kun: Si que eres tonta, Hyuga.
Tu: Si tú dices, ¿Un nuevo defecto que me encontraste?
Konohamaru-kun: Estoy haciendo una lista. ¿Qué crees? ¡Ya casi termino una hoja!
Tu: Bien
Konohamaru-kun: Déjame pelearte y peléame… no lo hagas más difícil, Hanabi. Podemos llevarnos bien y… quien sabe… quizá con el tiempo volver, no lo sé"
Hanabi sonrió contesta al leer ese mensaje. Se ruborizo por completo mientras apretaba el celular contra su pecho. Estaba por contestar el mensaje pero golpearon su puerta sorprendiéndola.
-Nejinii-san –saludo intentando contener su emoción.
-Tu padre y el abuelo te llaman a entrenar –indico su primo.
La castaña asintió mientras se levantaba. Una vez que Neji no estuvo en la habitación, ella se colocó su karategi blanco y el cinturón negro. La ojiperla desde sus cuatro años practicaba la misma arte marcial con su primo Neji, pero hacia mucho que había dejado de lado el deporte por dedicarse más al violín y competencias… pero ahora, Hanabi había hablado con su padre en la semana porque necesitaba descargarse.
Una vez que estuvo lista camino hasta el gimnasio.
Mientras iba volvió a sacar el celular para contestar el mensaje de Konohamaru, al notar que no escribió nada.
"Tu: Me parece perfecto, entonces, "amigo".
Konohamaru-kun: Tonta que eres, Hanabi"
Ella negó y entro a su chat del grupo.
"Kaori: ¿Tu noviecito nos dejara pasar? Mira que no todos somos de 18
Tara: Claro, baka.
Udon: ¿Son hermanas y hablan por aquí?
Kaori: ¿Quién le quiere ver la cara a esa? Es mucho soportarle desde que me levanto
Konohamaru-kun: Por algo te prefiero más a ti que a ella
Tara: Son idiotas, no sé porque los tengo de amigos"
Cuando Neji le abrió la puerta del gimnasio, automáticamente guardo el celular. Al final de su casa, luego de la habitación de los instrumentos, había una gran sala donde se encontraban algunas que otras máquinas para ejercicios, y la mayor parte del suelo estaba cubierto por colchonetas para amortiguar el dolor de las caídas.
Hanabi dejó su celular mientras se acercaba al centro de la sala para entrenar. En su momento entrenaba con su padre cuando era mucho más chica, pero ahora él le daba indicaciones, la mayoría del tiempo peleaba contra Neji o alguno de sus primos segundos que estaban metidos en esta disciplina.
Luego de un arduo y cansador entrenamiento, Hanabi lucia satisfecha. Había estado casi una hora y media, en ese tiempo estuvo completamente desconectada de sus problemas, y cada golpe que daba la descargaba más.
-¡Ahora, Hanabi! –Le indico su padre y ella automáticamente obedeció, girando un poco y dando una ágil patada a la pera de su contrincante- Excelente, hija. Ve a tomar algo de agua, cinco minutos y seguimos.
-Hai –indico cansada, tomando grandes bocanadas de aire.
Agitada, sonriente y respirando entre cortado, fue hasta donde se encontraba su botella de agua. Rápidamente la abrió y luego tomo su celular. Una vez que termino de tragar, puso atención a los mensajes.
"Cumple de Tara!: Ochenta y ocho mensajes sin leer.
Konohamaru-kun: Un mensaje sin leer.
Onee-chan: Dos mensajes sin leer.
Kaori: Siete mensajes sin leer."
Luego de debatirse un rato, decidió leer lo que le mandaba Kaori. Estaba segura que se trataba del regalo que le darían a Tara, por lo que abrió el chat rápidamente porque le quedaba poco tiempo.
"Kaori: ¡Hanabi-chan!
Kaori: ¿Estas ocupada? ¡Necesito hablar contigo!
Kaori: Mira, me dijeron que no te diga nada pero simplemente no puedo. Eres mi amiga, no quiero que seas una ciega.
Kaori: Sé que quieres a Konohamaru pero… ¡Es un maldito bastardo!
Kaori: El lunes, lo vieron besándose con Moegi
Kaori: Y hoy me lo cruce en la misma situación con ella en la plaza.
Kaori: Perdona, sé que te debe doler… pero sería peor enterarte después"
Hanabi sentía como sus manos temblaban y simplemente se puso de pie lentamente, tomo su celular y lo arrojo con fuerza contra la pared a lo lejos. Estaba molesta, furiosa, se sentía traicionada y engañada. Odiaba que la gente le mienta, más que se le ría en la cara. Lo odiaba más que nunca. Tenía náuseas y el nudo en la garganta volvió a aparecer, ahora aumentando sus ganas de llorar.
-¡Sigamos! –dictamino Hiashi Hyuga mientras se sentaba junto a su padre para ver a su hija pelear.
Neji se colocó en el centro, sabiendo que ahora era su turno. Hanabi lo imito, tenía la mirada pedida y algo molesta. Una vez que empezaron, el joven castaño noto lo distante que estaba su prima aunque a pesar de eso sus golpes eran precisos y dolorosos. La ojiperla volteo rápidamente intentando darle una patada a Neji, pero este la esquivo y la tiro al suelo rápidamente.
Hanabi se puso de pie, apretó sus puños y se acercó a él nuevamente. Cada minuto que pasaba, perjudicaba la manera de pelear de la joven, haciendo que a pesar de la fuerza, fallara y recibiera más golpe.
-¡Reacciona! –grito Hiashi
La castaña asintió y esquivo a la perfección un golpe de Neji, pero este la sorprendió golpeándola del otro brazo, y luego en el pecho, arrojándola cabeza a la colchoneta.
Hanabi al estar contra el suelo se largó a llorar molesta, dolorida. No estaba así por el karate, eso era notorio, ella era completamente competitiva y siempre daba buenas peleas. Pero ahora se sentía inútil, triste, dolorida, y sin ganas de nada. Se sentía traicionada y lo peor de todo era que ella todavía quería a Konohamaru, quien parecía solo burlarse de sus sentimientos.
-¡Hai! –grito Hanabi mientras se ponía de pie, al sentir como era levantada del brazo por su padre quien tenía cara de sus pocos amigos.
-Tú no eres así de débil –dijo secamente Hiashi mientras la soltaba con furia y hasta asco en su mirada.
La castaña se preparó nuevamente para pelear con su primo, quien la miraba de lo más triste por las lágrimas que salían de forma incontrolable por sus ojos.
-¡Yo soy la princesa, la del cuento de hadas! –cantaba Sakura con los pulmones a mil mientras saltaba entre sus sillones- ¡Que por fin se quiere despertar! ¡Y tú eres el héroe! –Grito señalando hacia adelante- ¡De las mil y un batallas!
El timbre sonó, asustándola.
-¡Kyaa! ¡Otra vez no! –chillo mientras paraba el reproductor de música con el control. Se bajó del sillón y mientras gritaba abría la puerta- ¡Ni se te ocurra dejarme plantada, baka! ¡Dos veces no! ¡Eres un... –pero se calló al ver de quienes se trataba.
-¡Sorpresa! –chillaron dos mujeres a la vez.
-¡Kya! –grito Sakura con la poca afinación y se lanzó a abrazar a las recién llegadas.
La más alta era su Tía Kushina, la madre de Naruto y vicepresidenta de la compañía Uzumaki. La mujer de cuarenta y dos años vestía un hermoso conjunto de oficinista de color verde oscuro. Su cabello como digna de su familia era de color rojo, mientras que los ojos de un lindo tono azul. Era bastante pálida como su hijo y una figura envidiable para cualquier mujer a esa edad.
Y, quien la acompañaba era la madrina de Sakura, Tsunade. Una mujer de cincuenta y algo pero con apariencia de treinta. Su piel se veía perfecta, hermosa y bien cuidado sin una sola arruga. Unos hermosos ojos color amatista, y el cabello rubio corto hasta debajo de los hombros y flequillo. El cuerpo de Tsunade era demasiado proporcionado, una gran y exagerada delantera que dejaba ver por esa camisa gris que usaba, y unas piernas largas que resaltaban en ese pantalón negro además de unos tacos del mismo color.
-Te extrañe, Sakura –dijo la rubia entrando al departamento de su joven sobrina. Al entrar observo detenidamente el aspecto del departamento y bufo, mirándola molesta- ¡¿Qué te ha dicho del orden?! –chillo asustando a Kushina.
La pelirosa sonrió apenada mientras se rascaba la nuca nerviosa.
-¿Les traigo un café? –Cuestiono la ojijade a la vez que les sonreía a ambas mujeres- La verdad que me sorprendió su visita.
Tanto Tsunade como Kushina compartieron una mirada cómplice.
-No es necesario el café –dijo rápidamente mientras negaba la pelirroja, a la vez que le señalaba con la mano el otro sillón a si la pelirosa se sentaba- Estuvimos hablando las dos y queremos que retomes tu carrera de medicina.
Sakura palideció al escucharlas. Bueno, ella había dejado esa idea por completa. De los siete años de carrera, ella abandono al último debido a que no tenía la plata suficiente para hacer las practicas. Desde ese entonces, ya estando en la empresa, le pedía mucho más trabajo a Yahiko para ahorrar el suficiente dinero y ahora que pensaba… llegaría a pagar todo pero de todas maneras dudaba.
-Te ayudaremos con el dinero –intervino Tsunade, la jefe y directora de "Senju: cosméticos y cirujias"
-Ese no es nuestro problema, sabemos lo orgullosa que eres pero no puedes dar más vueltas al asunto –dijo Kushina decidida- Incluso te ofrecí entrar en la empresa del tío Minato –comento tierna- pero te negaste, no seas orgullosa.
"Si me negué es porque no quería ver al fideo con tuco de Karin dando vueltas con aire de diva" pensaba la ojijade.
-Tengo miedo de que me pueda salir más… -contesto sin rodeos- No sé qué tan buena soy yo…
Tsunade goleo la mesa con fuerza con el puño.
-¡Tonterías! Eres excelente, solo te falta volver al ritmo.
-Eres buena, Sakura –intervino la pelirroja- además tienes vocación, hoy en día es lo que más importa.
La pelirosa rio nerviosa mientras cerraba los ojos, algo ruborizada. Adoraba a las dos mujeres que tenía enfrente suyo, pero nunca les gusto ser una carga y por eso no les pidió ayuda en el momento que necesitaba. Pero estaba feliz de que en el trabajo que entró pudo conocer a Sasuke con el tiempo.
Sakura iba a decir algo pero luego cerró la boca y se paró de golpe viendo la hora que era. Tomo a Tsunade de la muñeca y a Kushiha, arrastrándolas hasta afuera.
-¿Qué haces? –Chillaba la rubia
-¿Sakura? –cuestionaba alegre la ojiazul.
-¡Tengo una cita y se me hace tarde! –Explico una vez que las saco afuera- ¡Hablamos el lunes! ¡Lo hare, estudiare!
Luego de hablar cerró la puerta de golpe, sin percatarse que dejo a Kushina esperando por un abrazo. Inesperadamente la pelirosa se corrió de la puerta al sentir un golpe, era su tía pelirroja golpeando la puerta.
-¡Mocosa! ¡Ya verás! –Chillaba Kushina- ¿Dónde aprendiste ese desamor? ¡A mí me respetas y me llenas de abrazos! ¡Sakura-chan! ¡Dattebane!
La mencionada algo nerviosa, puso la segunda traba de la puerta y corrió hasta la habitación volviendo a tomar la ropa que le faltaba para su hermoso fin de semana. Pero antes de eso, se tomó una fotografía de su rostro y se la mando por mensaje a Ino, diciendo: "Mira mi rostro perfecto, sin ningún rasguño asqueroso de tu parte, cerda"
Suigetsu iba caminando con estilo a la vez que silbaba una canción que había escuchado en la radio. El joven de cabello blanco estaba del mejor humor a pesar de que se encontraba por hacerle un favor a Sasuke. El azabache le dijo que fuera a su apartamento para darle de comer a su mascota.
El muchacho de ojos violetas entró en el hogar del Uchiha y avanzo hasta la cocina, donde estaba la cucha del hermoso perro negro de su amigo. Se trataba del perro de Itachi, pero como este tenía problemas con la exnovia había tenido que dárselo a Sasuke por un tiempo.
Fue hasta la primera puerta del mueble de la cocina y sacó su alimento. Se agacho y lo abrió para verter un poco del contenido en el platito del animal. A los pocos segundos se asomó el hermoso perrito de un año, el cual tenía un conjunto violeta con un dibujo de serpientes.
"Como si el complejo con las serpientes no fuera grande, Orochimaru-sama solo potencia a Sasuke regalándole estas cosas" se lamentaba Suigetsu por ver el macabro accesorio que lelvaba puesto el inocente perrito.
El peliblanco se puso de pie para irse, puesto que la mascota tenia agua y alimento, pero un quejido lo hizo detenerse. Volteo, pero no había nadie. Seguía escuchando el mismo sonido, era un llanto, estaba completamente seguro. Lentamente se acercó hasta la sala de estar, y pudo notar que venía de la habitación de Sasuke y la miope. Automáticamente al pensar en eso frunció el ceño.
Fue rápidamente hasta allí y abrió las puertas con cuidado. Sasuke le indico que fuera a entre las diez y once (eso mismo hizo) puesto que así no se cruzaría a la pelirroja. Pero, cuando pudo entrar en la habitación, ella estaba llorando sentada contra la pared, completamente metida en sus pensamientos y con la cabeza escondida entre sus piernas.
-Si terminaste… de reírte de mí… -dijo entre murmuros, temblaba, no dejaba de llorar y menos de quejarse de forma dolorosa- vete, por favor… vete.
Suigetsu suspiro y se acercó hasta ella.
-¿Qué pasa, Karin?
La mencionada se sobresaltó al escuchar la voz del muchacho tan cerca, y más al saber que había dicho su nombre, sin ningún apodo molesto u algo similar de forma hiriente. Ella tomo aire y suspiro, aun llorosa.
-Rompí el compromiso…
-¿Tanto para ponerte así? –pregunto el peliblanco, molesto, nunca se imaginó que los sentimientos de Karin iban mucho más allá que una obsesión hacia el azabache y el sexo.
Vio como ella negaba.
-Yo… fui a la compañía.
-¿Esa era la reunión imprevista? –pregunto extrañado Suigetsu mientras le daba caricias en los brazos desnudos de la pelirroja, quien solo vestía una remera manga corta blanca y un pantalón negro. El peliblanco sonrió- Mira, si estas mal por la empresa yo puedo…
-No es eso, Suigetsu…
El mencionado frunció el ceño, ofendido.
-¡Quiero consolarte y no me lo pones nada fácil! –Grito enfurecido y ofendido- Kuso… -dijo al escucharla llorar con más fuerza- Eres hermosa Karin, también inteligente, no tienes que derramar lágrimas por nadie. Puedes ser una zanahoria miope insoportable con complejos de diva y que yo soy un pescado pero… vamos, sonríe, así siempre eres más hermosa.
Karin levanto el rostro, sonriendo y algo ruborizada por lo que había escuchado de la boca de su mayor archienemigo.
-¿Qué te paso en el rostro, Karin? –dictamino seriamente el muchacho. Ella, avergonzada, intento girar la cabeza pero Suigetsu la tomo delicadamente de la mejilla para poder verla bien- Kami… ¿Qué sucedió?
La pelirroja se mordió el labio con fuerza. Tenía un ojo hinchado y la pera partida, llevaba una gaza atada con cinta pero la cual estaba llena de sangre lo cual hizo preocupar al peliblanco.
-Vamos al médico –dictamino mientras se ponía de pie, al ver como negaba ella, añadió- ¿Por qué no fuiste antes? Eso no está cosido.
-No quería que nadie me viera… iba a ir mas de noche como si fuera un accidente…
Suigetsu la ayudo a pararse y la coloco a su altura, obligándola a que lo mire.
-¿Fue Orochimaru? –cuestiono serio.
Las lágrimas brotaban de los ojos de ella. Quiso frenarlos pero era imposible, el dolor que sentía era increíble y ahora que le preguntaran solo revivía ese feo sentimiento que pasó horas atrás.
-¿Por qué Karin?
-Dice… -murmuraba como si fuera un secreto imposible de contar- que no tenía que tomar la decisión sola… que me casare con Sasuke igual… no quiere que hable de nada mas con… con… Minato porque… arruino todo.
Suigetsu la abrazó con ternura mientras intentaba que se tranquilice haciéndole caricias en la espalda. Pero en su interior solo quería matar a su jefe, no importaba que se tratara del sádico de Orochimaru, era una completa basura para sus ojos, todo el respeto lo había perdido hacia ese hombre.
-Vamos –indico el peliblanco mientras se sacaba su campera azul y se la pasaba por los hombros a ella y la miraba con ternura. La tomo de la cintura mientras la ayudaba a caminar, debido a que temblaba tanto y tenía miedo de que se caiga- pero, zanahoria, mañana volveré a pelearte.
-Entonces disfrutare de esta hora que queda –contesto Karin ruborizada, haciendo reír a Suigetsu.
Sakura estaba con una sonrisa radiante. Se encontraba en el mejor hotel de todo Iwaki y no solo eso, con las mejores aguas termales. La pelirosa desde el viaje hasta que llegó no paro de hablar de lo relajante que sería ese fin de semana. La muchacha apenas tuvo donde era la habitación fue derecho hacia allá y se instaló en el baño para ponerse su malla nueva. Primero iria a las piletas climatizadas y luego se daría una buena ducha. Una vez que estuvo lista, giro bastante frente al espejo, sonriendo victoriosa.
Salió del gran y espacioso baño para encontrarse con la mirada penetrante de Sasuke Uchiha. El azabache estaba con una sola toalla la cual estaba amarrada en su cadera y la observaba a la ojijade de una forma pervertida, para luego silbarle.
-Le dije a la cerda que te encantaría esta malla –dijo divertida mientras tomaba una toalla- Ire a las piletas, Sasuke, luego vendré y…
Pero no pudo terminar porque ya tenía al azabache a su lado, besándola rápidamente mientras le mordía el labio con fuerza haciéndola gemir. El muchacho la tomo fuertemente del trasero con una mano mientras que con la otra la tenía fuertemente agarrada de la nuca.
Sakura se dejaba hacer, feliz de como Sasuke demostraba estar excitado tanto por sus acciones como por su erección. Sin darse cuenta, el azabache la tomo de la cadera fuertemente y la levanto, obligándola a que colocara sus piernas sobre la cintura de él. Sakura comenzó a jugar con el cuello de él, mordiéndolo y dejándole varios besos como chupones, mientras que se excitaba al escuchar como Sasuke gruñía mientras la tocaba.
La pelirosa se sobresaltó al sentir que bajaban, sintió como Sasuke casi se cae y por lo tanto se desconectó de lo que hacía y miro. El azabache aprovecho que ella estaba distraída y la llevo hasta la pequeña pileta que había en la habitación. Antes de que ella pueda decir algo, Sasuke se tiro para atrás, hundiéndose así ambos.
Cuando la ojijade salio a tomar aire, Sasuke se encontraba contra la espalda de ella, desabrochando con sus dientes los hilos de la parte de arriba de la maya. La pelirosa enderezo la espalda, disfrutando de las mordidas y los besos. Sentía las manos de él sobre sus ahora pechos desnudos. Sakura se quiso dar vuelta pero Sasuke no la dejo, tomándola fuertemente de la cintura mientras intentaba quitarle la parte de debajo de la maya, la cual era muy fija, y ella sentía a la perfección el miembro del azabache.
-¿Y la toalla que tenías? –cuestiono entre jadeos Sakura.
Sasuke rio ante la pregunta y negó con la cabeza mientras introducia sus manos en la maya de Sakura, una mano por cada lado. La apoyo lentamente contra el borde de la pileta y con su mano derecha comenzó a tocarla lentamente, a introducir uno o dos dedos de golpe, haciéndola gemir. Pero la parte más excitante para el muchacho fue cuando Sakura gruño por cómo le metió un dedo por el ano, y lo novia con rapidez.
-Mmm –gruñía entre dientes Sakura, mientras además del placer que sentía en su intimidad tenia a Sasuke besándole el cuello y mordiéndola.
Las embestidas aumentaban mientras ahora introducía dos dedos en vez de uno en el ano de la pelirrosa, quien se movía rápidamente como pidiéndole más. Sakura estaba con los ojos cerrados respirando agitadamente, le gustaba mucho la sensación y el hecho de no poder besar a Sasuke la estaba volviendo loca.
-Sasuke, hazlo por favor… -pidió ella mientras soltaba un fuerte gemido cuando sintió como él la volteaba y mordía sus pezones con fuerza.
-Te extrañaba, Sakura –dijo él mientras la levanto un poco y con fuerza la penetro, un fuerte gruñido dejo salir de sus labios y más al ver como ella disfrutaba de sus embestidas. El azabache la sacó de golpe, haciéndola sufrir. Y la volteo, escuchándola quejarse- Hoy solo tengo ganas de hacerte una cosa.
La pelirosa no entendió mucho pero se apoyó contra la pared y gruño con fuerza, quejándose, al sentir como Sasuke metía con fuerza tres dedos en su ano. Ella estaba por refutar pero al sentir como el movía rápidamente los dedos se calló, disfrutando el contacto y soltando varias palabras de aliento para el azabache y que siguiera. Sasuke sacó los tres dedos y medio uno más, siendo ahora cuatro, y lo excito mucho más sintiendo como Sakura se estremecía y le temblaban las piernas.
-¡Kya! –grito ella mientras movía su trasero sobre las manos de Sasuke indicándole que quería más. El azabache sonrió, gustoso, y acerco su miembro al ano. La penetro despacio al principio, para que ella se acostumbre, pero luego al escuchar que respiraba normalmente la penetro hasta el fondo, metiendo todo su miembro y gimiendo de placer. Sasuke comenzó a penetrarla con fuerza, haciendo que por cada movimiento ella se golpeara contra el borde, pero Sakura estaba metida completamente en su papel y no estaba completamente al tanto de luego le dolerían las uñas.
El Uchiha tenía sus manos agarrando la cintura de Sakura con fuerza, sentía como estaba por llegar al orgasmo y eso lo estaba enloqueciendo tanto como los gritos de su acompañante.
-¡Sasuke-kun! –grito ella mientras soltaba un fuerte suspiro, y sonrio agitada.
-Sakura –murmuro Sasuke luego de gruñir por su tan esperada llegada del órgasmo- nada mal –dijo para molestarla, y luego la mordió en la oreja.
-¡Naruto! –chillaba la mujer que se encontraba debajo del rubio, con las piernas abiertas, agitada, y gruñendo de placer viendo/sintiendo como su novio la penetraba con fuerza.
Al principio, Shion esperaba que sea una velada romántica como toda pareja merece, pero el rubio fue demasiado enérgico a su casa, molesto con todo el mundo, y apenas llego ya se encontraba el encima de ella buscando sexo, y la rubia gustosa se entregó.
Naruto sentía como sus rodillas le dolían pero no le importaba, estaba completamente sumergido en todos sus problemas, pero ahora necesitaba descargarse, entonces con furia y algo de rapidez penetraba a su novia quien gemía debajo de él.
Cuando el rubio sintió que el orgasmo lo llenaba suspiro, tranquilo y relajada. Desconecto su cabeza de todo y se apoyó, sonriente, sobre los pechos de su novia. Mientras ella le acariciaba el pecho, Naruto pensaba en todo lo que había pasado ese día mientras no sacaba de la cabeza ese recuerdo con cierta ojiperla.
-Me ha encantado, Naruto-kun –susurro Shion.
-Queria besarte, Hinata –dijo en respuesta el rubio.
La rubia soltó un grito lo que hizo a Naruto sobresaltarse y alejarse. Cuando estuvo un poco lejos de su novia, ella lo sorprendio con un fuerte cachetazo. Lo miraba triste, con lágrimas en los ojos, y tapándose el cuerpo con las sábanas blancas de su cama.
-¿Hinata? –cuestiono ella con dolor.
Sakura estaba acostada placenteramente sobre el pecho de Sasuke. Luego de otra buena ronda de sexo, ahora estaban ya tapados mientras suspiraban. Se propusieron a jugar un juego, tres preguntas cada uno y luego comenzaban a dormir.
-¿Cómo esperas tu futuro? –pregunto el azabache mientras le hacía caricias en la piel desnuda de ella.
-Poder recibirme en medicina –contesto ella sin pensarlo, antes de que le pregunte explico- Este año retomare el último de la carrera –dijo orgullosa- deje por falta de dinero –se calló unos segundos mientras pensaba- ¿Qué es lo que más amas de las reuniones familiares?
Sasuke sonrió.
-Bueno… mi abuelo Madara –contesto al instante- es bastante especial, con sus gritos, sus relatos viejos sobre el abuelo de Naruto, bueno tu abuelo también –rieron juntos- son graciosas. Supongo que también disfruto las comidas de mi madre, cuando mi padre me festeja un ascenso en la empresa y poner en vergüenza a Itachi.
-Que tierno –comento Sakura sinceramente mientras se apoyaba tiernamente sobre su pecho.
-¿Tu peor pesadilla? –cuestiono el azabache.
-Que nadie me quiera, o estar siempre sola –contesto entre murmuros la pelirosa para luego sonreír- ¿Qué es lo que más deseas para cuando seas viejito?
Sasuke rio ante esa pregunta.
-Si soy canoso espero no estar pelado –dijo al instante- y poder viajar, recorrer, no quedarme con ganas de nada y seguir molestando al dobe de Naruto –pensó en silencio su próxima pregunta y se puso serio- Sakura, ¿tú te cuidas? Digo ¿Puedes llegar a estar embarazada?
Ella lo miro a los ojos, reflejando dolor en su mirada.
-No, me hicieron unos estudios de niña porque no menstruaba… y aunque ahora eso ya es normal, me dijeron que no puedo tener hijos –explico lentamente- mi madre tenía una enfermedad, mi abuela también. De suerte o milagro nací yo, no entiendo muy bien como es pero mis posibilidades de embarazo son cero.
El azabache tragó saliva con fuerza notando que era un tema delicado.
-Lo siento.
Sakura negó.
-¿Qué esperas en tu futuro? –Cuestiono
-¿Si digo hijos, lloraras? –pregunto de forma triste, viendo como los ojos de ella se ponían cristalinos- perdóname, era mi intención. Siempre quise tener hijos, pero que no sean revoltosos como el dobe o mi abuelo Madara. Formar una familia, tener una buena esposa como lo es mi madre para mi padre. Eso, creo que significaría que hice las cosas bien, ¿no?
-Me saliste romántico, Uchiha.
Ella rio, mientras Sasuke bufaba mirando para otro lado. Ambos se dispusieron a dormir pero una pregunta pasó por su mente, lo que hizo que se diera vuelta, sorprendiendo a Sakura, y se sentara encima de ella.
-¿Quién fue tu sensei en la agencia? –cuestiono, mirándola fijamente, intentando intimidarla. Vio cómo se puso completamente colorada, estaba nerviosa y aprovecho la oportunidad, entonces añadió- ¿Sakura?
-Ya pasaron las tres preguntas, Sasuke-kun –dijo ella dándole un beso en los labios.
Sasuke bufo.
-Molestia.
Se volvió a acostar al lado de ella, enojado y ofendido.
-Sasuke-kun… ¿Ya te estas enamorando de mí?
El azabache sonrió divertido y la miro.
-Ya pasaron tus preguntas, Sakura.
La pelirosa asintió como si esperara esa respuesta pero de golpe, se sentó en la cama, mirándolo de una forma divertida.
-¿Me consigues unas esposas mañanas? –Pregunta Sakura divertida y con un puchero- me olvide las mias en casa.
Sasuke asiente y luego frunce el ceño al escuchar que ella tenía esposas y como se reía.
-Solo contestas lo que quieres, Uchiha –dictamino divertida la ojijade pero sus risas se escucharon sufridas y más fuertes de golpe cuando Sasuke la tomo de la cintura y la acostó, recorriendo con rapidez todo su cuerpo haciéndole cosquillas.
Aqui un capitulo largo para que se disfrute! No se cuando volvere a actualizar la historia, la semana que viene me voy de viaje de egresados o/ y este fin de semana cumple mi novio, voy a estar algo ocupada. Pero si me ponen feliz con los comentarios... todo puede pasar(?
Hablando seriamente *chan* si pueden comenten que les parece la historia, leo todo lo que ponen y lo tomo muy encuenta porque bueno, amo escribir jajaja.
PD: Donde vivo se hizo un concurso de escritura y entraron casi todos los colegios de la zona. Esto fue en junio. Teniamos que hacer un cuento. Lo escribi y mi profesora me dijo que quede ¡Estoy muy emocionada! Ahora el jueves antes de irme me dicen que premio/puesto gane. Queria contarles eso.
Saludos y buena semana para todos!
Pregunto, nuevamente, ¿Que pareja les gusta mas?
