Sakura seguía sobre Sasuke mientras se agarraba con fuerza para no caerse por los bruscos movimientos del azabache menor, quien parecía poseído por el alcohol y la furia. La pelirosa fulminaba con la mirada a Darui, quien hacia como si nada pasara y atendía a una pareja de lo más tranquilo evitando sus gritos de molestia.
Itachi por su parte estaba asombrado por dos razones, la primera era encontrarse con Sakura luego de tantos meses sin verla, y lo segundo era lo molesto que estaba Sasuke. Muchas veces había logrado saturar a su hermano en ese nivel, por ejemplo: cuando lo dejo encerrado en el sótano porque él estaba con la novia, esa vez que quiso darle una buena cena a ella y le robo los ahorros a su otouto, pero lo peor de todo fue ver la cara de Sasuke cuando juntos ellos le hicieron... El azabache suspiro, eran incontables las veces que junto a su novia molestaron a Sasuke y a pesar de que no lo aparente, le dolía cada recuerdo de lo que habían tenido juntos.
-Otouto –llamó Itachi Uchiha mientras esquivaba un golpe de su hermano, quien al estar en medio estado de ebriedad no era completamente acertado con sus golpes.
-¡Ya para! –gritaba Sakura. La muchacha estaba al borde del colapso, sentía un fuerte dolor en el estómago y por ende estaba bastante confundida. Pero lo que más le molestaba era ver como se repartían golpes los hermanos Uchiha. La ojijade iba a decir algo más pero soltó una exclamación al ser soltada por Sasuke, quien la tiro fuertemente al suelo. Ella cayó de forma seca y brusca, golpeando su cola en el proceso -¡Kyaaa! –grito la mujer.
-No te metas, Sakura.
La pelirosa no hizo casi a la perdición de Sasuke, sino que se puso de pie, arremangándose la bata que llevaba puesta. A paso firme camino esos centímetros que distancia y estiro su brazo hacia atrás, preparando su golpe.
-¡SHANNARO! –Grito llena de furia mientras golpeaba fuertemente la nuca de Sasuke, y luego miro a Itachi, quien tenía intenciones de huir por lo que ella le pego una gran patada en el estómago, deteniéndolo. Luego de ver satisfecha a los dos Uchiha revolcándose en el piso, lentamente miro hacia atrás, notando que Darui la miraba de forma tensa- ¡Baka! –exclamo ella mientras se sacaba una sandalia suya y la tiraba contra el rostro del moreno.
Itachi se puso de pie, mirando asombrado a la pelirosa. Siempre, desde que la conocía, ella había estado completamente loca pero a pesar de eso le parecía adorable verla molesta con su cabello rosa despeinado. El azabache miró a su hermano menor y lo tomó de los brazos, aprovechando que por el alcohol estaba medio tonto. Sakura al ver lo que hacía, tomó a Sasuke de las piernas y ambos lo llevaron hasta la habitación 69 donde ellos se habían alojado.
-¡Dije que puedo caminar! –grito Sasuke enojado luego de soltar un fuerte hipo que no pudo controlar.
Una vez que llegaron, Sakura abrió la puerta dejando a Itachi pasar mientras arrastraba completamente a su hermano. Una vez que estuvieron dentro, el azabache mayor lo soltó y se encamino hasta sentarse en la esquina de la cama.
Sasuke por su lado se levantó tocándose la nuca con fuerza, entre que le dolía un poco la cabeza y sentir una puntada detrás de la cabeza, estaba muy irritado. El Uchiha se puso de pie y miro con completo rencor a su hermano, mostrándole la decepción en sus ojos.
-Me vengare, aniki –dijo entre dientes mientras iba hasta el pequeño refrigerador y sacaba una botella de agua, estaba sediento, y a pesar de que estaba ebrio, no quería más alcohol, ya que si no era posible que no recuerde nada luego. Dirigió su mirada de su hermano hasta la pelirosa, y así sucesivamente para luego suspirar con pesar, sabía que ninguno de los dos lo dejaría en paz- Bien, hablen.
-Bueno… -comenzó Itachi dudando, no sabía cómo se tomaría toda la historia pero luego suspiro, abatido, dándose cuenta que de todas maneras habría que explicarle sus cosas al vengativo de Sasuke, quien era capaz de aliarse con Obito o Madara y fastidiarlo un rato largo en las reuniones familiares.
"3 de Marzo
2009
Itachi Uchiha a sus veinte años era todo un galán. Con su cuerpo bien formado, gracias a su ancha espalda y buenos brazos marcados, el joven siempre se arreglaba para tener a las femeninas que quería a sus pies, solo bastaba sonreírles para que ellas lo amaran con locura. Y, aunque esto fuera una virtud, para Itachi era doloroso tener que rechazarlas ya que él no usa a las mujeres, siempre las respeta. Por lo tanto, prefería gastar un poco de su sueldo y pagar en la empresa Akatsuki por una mujer desconocida, y con quien no tenía ningún compromiso.
Hacia un año estaba en ese negocio, casi dos, y ahora se había ofrecido como sensei de una joven nueva que entro en la agencia. Cuando Yahiko, el jefe, le mostro fotos de la muchacha de nombre Sakura, Itachi quedó embobado con la figura de la mujercita y quería ser él quien pudiera explicarle exactamente cómo funcionaba la empresa.
El Uchiha miró su reloj y cuando noto que era casi media noche sonrió, acomodándose más cómodamente en su sofá. Siempre le habían recomendado que citara a las mujeres en hoteles, pero ahora Itachi quería que Sakura estuviera relajada en un lugar pintoresco.
Escucho el timbre de su departamento sonar y sonrió. Se levantó lentamente y camino hasta la puerta, mientras miraba que todo estuviera en orden: la cena se encontraba lista, con la mesa rodeada de velas, la bebida se encontraba lista. Todo era perfecto.
Abrió la puerta, con una sonrisa, al escuchar como ella insistía con el timbre. Al verla, ensancho su sonrisa, mientras ella bajaba la mirada. La pelirosa de largo cabello llevaba una remera blanca manga larga que era suelta, junto a un ajustado pantalón de jean negro y una gran campera de color verde militar. Itachi rio levemente al notar como ella aunque llevara unas botas con taco, seguía siendo más petisa que él.
Al escucharlo, Sakura levanto la mirada molesta, frunciendo el ceño ante la idea de que se rían de ella. Cuando observo a su acompañante, no pudo evitar ponerse colorada, totalmente roja por todo el rostro. El hombre que se encontraba delante suyo era un dios griego, vestido con una linda camisa color celeste que le quedaba perfecta, marcando torso y los grandes brazos, mientras que llevaba un pantalón negro.
-Pase, por favor, no tome más frio afuera –hablo con voz seductora mientras se corría levemente hacia el costado dejándole espacio para que avance- Soy Itachi Uchiha, un placer.
-Me dijo su nombre por mensaje, Uchiha-sama –menciono secamente la muchacha, con un tono juvenil mientras entraba al departamento con una mirada seria. Su rostro mostraba pocos rasgos a sus 16 años, pero su cuerpo estaba más desarrollado, tenía una pequeña cintura y piernas largas.
Itachi tomó aire al escucharla, sería una noche larga y costosa si ella tenía siempre esa actitud.
-¿Y esto que es? –cuestiono Sakura, con una vena en la frente, mientras se sacaba su largo abrigo.
-Una cena –contesto de lo más calmado Itachi, nunca perdia los estribos con su padre ni abuelo, no lo haría con esa muchacha. Tomó aire y añadió- Esperaba que entremos en clímax y luego… -al ver como ella negaba con la cabeza suspiro- ¿Qué?
-Pasemos a lo que vine, por favor Uchiha-sama –dijo rápidamente mientras se asomaba por el pasillo del departamento- ¿Aquí o en la habitación?
-No parece la misma mujer que describió Yahiko –dijo Itachi dudoso- Menos la que se ruborizo en la puerta hace unos minutos.
Sakura soltó un gran suspiro.
-¿Aquí o allá? –solo pregunto.
Itachi rio, negando divertido. Comenzó a caminar hacia ella, desabrochándose la camisa en el proceso, notando como lentamente Sakura dejaba esa visión de seguridad para mostrar nervios en su mirada. El azabache arrojo la prenda lejos suyo, y rápidamente la tomó de la pequeña cintura mientras a la vez de la nuca y la beso, moviendo sus labios de forma rápida y precisa, introduciendo su lengua también mientras jugaba con la de ella. Sakura le respondía de la misma forma que él, algo apasional pero levemente tosca. Itachi comenzó a guiarla a la habitación, intentando no chocarse con ninguna pared u objeto.
Una vez que llegaron, sin tacto Itachi la guio hasta su cama para luego empujarla hasta que ambos cayeron. Bajo los besos hasta el cuello de ella, escuchándola gemir levemente, y a la vez metió su mano dentro de la remera de ella tomando y apretando con fuerza los senos de la pelirosa. Sakura con cada rose se mordía los labios con fuerza, e intentaba tocar de la misma manera a Itachi pero sus manos le temblaban y se le hacía difícil poder hacerlo.
Itachi freno sus acciones y la levanto lentamente para poder sacarle la remera. Notaba como Sakura estaba colorada, con los labios hinchados y la respiración agitada.
-Es… Espera –dijo de una forma seca ella.
-¿Dónde quedo… -comenzó a preguntar mientras se alejaba para sacarle el pantalón de un tirón- esa mujer decidida?
Itachi se quitó su jean, observándola detenidamente, sin sacarle la mirada de encima, notando que estaba demasiado quieta. Una vez que se deshizo de la prenda, se colocó encima de ella, rosando su miembro con el de ella a través de la ropa interior. La escucho gemir lentamente y eso lo excito más.
-No… no… -dijo ella cuando Itachi quiso quitarle el sostén, apoyando su mano sobre la de él en un intento de frenarlo.
-¿Pero qué… -comenzó a cuestionar el azabache, pero se calló al mirarla. Sakura tenis los ojos aguados y lo miraba con miedo en sus ojos jade. Estaba agitada, y por ende abría la boca pero ninguna palabra sala de su boca ante el nerviosismo- ¿Qué sucede, Sakura?
Ella hizo un puchero de forma inconsciente, y al instante comenzó a llorar. Tenía vergüenza, demasiada, estaba nerviosa y con miedo. Se cubrió cara con ambas manos mientras soltaba leves quejidos de dolor.
-Lo siento, lo siento –dijo negando la pelirosa mientras se destapaba la cara, dejando a la vista su colorado rostro debido al llanto.
Itachi la miro enternecido, estaba extrañado pero eso no impediría que él no se comportara como un caballero con ella. Se sentó en la cama y la tomo de los hombros para luego inclinarla hasta él y de esa manera abrazarla. Sakura no se negó, al contrario, necesitaba un contacto de cariño, algo mínimo.
El azabache no era tonto, entendía porque la pelirosa se largó a llorar e incluso porque tenía miedo. Itachi no era quien para juzgarla pero estaba asombrado del hecho de que ella entrara en una organización donde tenía que estar con otros hombres si seguía siendo virgen.
-¿Por qué entraste en la organización si…?
-Me lo recomendó un amigo… -explico ella mientras suspiraba- Necesito dinero, mucho para la universidad.
Itachi negó.
-No necesitas entrar ahora, todavía te falta para estudiar una carrera y…
Sakura suspiro resignada, sabia el discurso que iba a comenzar el azabache, después de todo por eso no podía comenzar cualquier empleo común y corriente puesto que sus padres no se lo permitían.
-Lo necesito de ante mano. Estudiar medicina cuesta aunque usted no lo crea –dijo secamente mientras se alejaba un poco de él, apoyándose contra la pared de una forma cansada y frustrada- Necesito este trabajo pero…
Itachi levanto su mano, deteniendo lo que ella estaba diciendo.
-Diré que lo de esta noche en verdad paso –intervino, cortándola, notando como ella sonreía- pero, a cambio de eso, tiene que de verdad dejar de ser virgen, no puedes entrar completamente inexperta en esto, se dará cuenta sino Yahiko.
Sakura asintió, sonriente.
-¿Quién te recomendó el lugar? –cuestiono Itachi, puesto que eso tenía que decírselo a Yahiko. La mayoría de las mujeres que entraban en la organización eran modelos también, trabajando en la empresa de eso, mientras que otras entran por los conocidos compradores que pagan su silencio cada mes.
-Nagato, un amigo de mi primo –explico ella con un movimiento de las manos y luego ensancho más su sonrisa, soltando un suspiro
-Tendremos que seguir viéndonos así te explico algunos detalles para tus encuentros –explico el Uchiha ante la mirada atenta de ella, quien ahora reflejaba ternura y hasta gratitud en sus ojos.
- ¡Gracias, Itachi-sama!
El azabache se ruborizo lentamente al ver ese gesto tan lindo en Sakura que era su sonrisa. Itachi sonrió levemente, y añadió- No es mi deber apurarte en todo esto, pero… ¿Cuándo crees que tu…?
-Oh –se escapó de los labios de la ojijade, siendo su turno de ruborizarse- me dio vergüenza porque… bueno, tú ya sabes del tema. Pensé que si era alguien completamente experto estaría a gusto pero usted me descoloca con sus conocimientos –comento roja- Me sentiría más segura si fuera alguien completamente inexperto como yo, que tenga miedos también y…
-Conozco a alguien –hablo Itachi mientras la miraba atento- Esta por entrar a la empresa, tiene tu edad sino me equivoco…
-¡Kyaaa! –chillo ella mientras le daba un fuerte golpe en la cara que lo aturdió.
"Vaya… no esperaba que tenga esa fuerza y menos que me golpeara" pensaba Itachi mientras se tocaba la mejilla sorprendido "¿Le ofendió que le quiera presentar a alguien?"
-Gracias Itachi-sama pero no lo hare con una mujer, digo, no sería lo mismo con un consolador –explica avergonzada y hasta molesta por la idea del azabache, su virginidad vale más que ese aparato.
Itachi no lo aguanto, soltó una gran y sonora carcajada.
-Hablo de un amigo mío que es joven, el iniciara en la empresa por la familia. Si tú quieres…
Sakura llevo su mano a su mentón, estando pensativa.
-Podría funcionar…."
-Cállate, Itachi –sentencio completamente molesto mientras miraba con desprecio a la pelirosa, quien estaba mirando para abajo avergonzada. El azabache menor estaba irritado, odiaba pensar en la idea que ellos se conozcan desde antes, y más que nada se sentía extraño, pensar que Sakura ya había estado con otros le revolvió el estómago. No es que él solo haya conocido a Karin antes, pero saber que no tenía total acceso o reservo de la ojijade le molesto. El muchacho preguntó- ¿Quién fue, entonces?
Itachi suspiro, sabe que se enojara.
-Sabaku No, Gaara –explico Sakura completamente roja y enojada por avergonzarse ante ellos.
Sasuke se levantó y arrojo lejos la botella que estaba tomando, la cual impacto contra la mesa de luz y los objetos que estaban en ella. Tanto Itachi como Sakura lo miraron sorprendidos, el primero frunciendo el ceño, mientras que ella solo estaba shockeada.
-No entiendo que te molesta yo…
-Cállate, Sakura, por una vez cállate –dijo entre dientes- No sé para qué mierda insistí en seguir jugando este estúpido juego contigo…
La ojiperla abrió los ojos al escucharlo y se paró, dispuesta a discutirle.
-¿Juego?
Sasuke sonrió, de una forma morbosa y hasta extraña. Mostraba gracia en su mirada como burla.
-Tengo plata y además de tus servicios te pague unas vacaciones –habló secamente volviéndose a sentar- Recoge tus cosas y vete, creo que ya te di demasiada limosna.
Sakura estaba quieta y estática en su lugar. Mientras que Itachi estaba sorprendido por la reacción de su hermano, bien era sabido lo celoso y raro que era Sasuke con lo que era suyo, pero nunca pensó que se tomaría tan apecho a Sakura.
-Bien, no tengo nada que hacer aquí –menciono secamente ella mientras se dirigía a tomar su valija, y comenzó a tirar la ropa que tenía tirada dentro de esta. Se sacó su bata con algo de brusquedad y se colocó un vestido arriba de forma desinteresada, estaba molesta y ofendida, no le importaba que ambos Uchiha la estén mirando. Una vez que se vistió y calzo, levanto su gran valija y comenzó a caminar hasta la puerta.
-Te llevare, Sakura –determino Itachi poniéndose de pie.
-No, gracias –contesto secamente.
Sasuke soltó una carcajada.
-Es lo que faltaba, que encima la lleves.
Sakura gruño por lo bajo una gran cantidad de maldiciones.
-Gracias Itachi-kun –dijo con tono cariñoso- pero quiero ver si puedo ligarme a otro estúpido –hizo énfasis en la palabra- millonario. Debe haber otro tan idiota como tú, Sasuke.
-Putas como vos sobran –comento con completo desprecio- creo que ya estarán ocupados todos.
-Estúpido bastardo –sentencio ella sosteniéndole la mirada.
Itachi se acercó a su hermano, quien se fulminaba con la pelirosa. Coloco su mano sobre el hombre de él.
-Mamá se decepcionaría de ti si le hablaras así a una mujer.
-Si Sakura no se hace respetar ella misma –hablo secamente- ¿Por qué tengo que hacerlo yo? Ella se considera la basura que es.
La pelirosa frunció el ceño. Estaba completamente descolocada con la actitud del Uchiha, aunque no era sorpresa, después de todo no se había tomado los atrevimientos de conocerlo completamente. Pero luego ella sonrió, después de todo Sasuke no conocía a la verdadera Sakura Haruno.
-Has lo que se te de la puta gana –hablo la ojijade mientras movía su mano en gesto de desinterés- Quiero el dinero que me debes, que yo sepa hay horas que no estaban pagas, así que las espero el lunes a más tardar o sino…
Sasuke levanto una ceja confundido.
-¿Qué? –cuestiono enojado.
-Podría darme una vuelta por la corporación Uzumaki. ¿Qué noticia más inesperada que la traición de uno de los Uchiha? –Rio divertida- a mi tío Minato le encantara esa información, más que nada al saber que no tendrá mucha confianza en el futuro con ustedes.
Itachi negó con la cabeza mostrándose en desacuerdo. Eso sería un completo desastre. Después de todos los problemas que hubo con Hashirama y Madara, lo que menos se necesita ahora –a meses del contrato para unir las empresas- es una pelea entre Minato Namizake y Fugaku Uchiha.
-Tendrás tu dinero, Sakura.
-Es lo único que quiero –dijo simplemente ella mientras abria la puerta y la cerraba fuertemente, no estaba de humor para quedarse mucho más tiempo ahí. Lentamente camino hasta la recepción, para poder pedir un auto o autobús para volver a su casa. Estaba cansada, de un humor de perros, y saber todo el viaje que tenía de vuelta la ponía muy molesta. Estúpido Uchiha. Estúpida Sakura de los 16 años, si ella hubiera empezado a trabajar en la corporación Uzumaki ahora no tendría estos problemas. Pero no, ella tenía que seguir el idiota consejo del pelirrojo.
"Nagato hijo de puta" gruño molesta, mientras apretaba con fuerza la manija de su valija.
-Sakura, espera
Al escuchar la voz del azabache ella se detuvo. Dio media vuelta mientras detuvo su valija. Al mirarlo sonrío levemente, estaba tan metida en sus pensamientos que no se habia dado cuenta de que él estaba ahí.
-¿Qué pasa, Itachi-kun?
El mencionado hizo una mueca con los labios. Desde que había conocido a Sakura, al menos una vez por mes ellos se juntaban a almorzar o merendar juntos, entonces la pelirosa le contaba cómo estaba en la empresa o estudios, e Itachi siempre hablaba sobre su familia, la corporación Uchiha, y sus problemas amorosos. Para el azabache, Sakura era como una pequeña hermana menor que nunca tuvo, aquella que protege y siempre intenta guiar.
-Mi auto está en el estacionamiento, vamos –determino, tomando la valija de ella y comenzándola a arrastrar. Al ver como ella seguía mirando hacia atrás, entendió lo que se preguntaba y añadió- Él se quedara aquí, Sakura, y yo no dejare que vayas sola a estas horas. Ante todo soy un Uchiha, y un caballero.
-Pues con tu hermano ese lema no se aplica –dijo seca y molesta, cruzándose de brazos caminando hasta su amigo- ¿Viste la forma en que me hablo?
Itachi rio.
-Tú no te quedaste callada.
Sakura frunció el ceño.
-Me miro como si fuera menos que él. Me trato como basura, literalmente como poca cosa. No me sentía así desde que mi padrastro me trato… de igual manera.
El azabache suspiro, sabía lo que era la historia familiar de la joven Haruno, como bien había notado sus ojos cristalinos y voz levemente forzada. Así que, por el bien de su amiga, decidió cambiar el tema.
-¿Has pensado en ingresar a la empresa Uzumaki? Sería un privilegio trabajar contigo en algún momento.
Sakura rio, negando con la cabeza, sonando divertida.
-¿Tu en una reunión mientras te llevo café? –le saco la lengua divertida- la verdad, paso –sonrió- volveré a estudiar medicina, para tanto llevo ahorrando dinero, ¿no?
-Perfecto –dictamino el azabache- siempre me pareció que no tendrías que haber dejado en tu último año.
-Lo sé –fue la seca respuesta de Sakura, quien se volvía a perder en sus pensamientos mientras miraba levemente para el costado.
Matsuri estaba con unas grandes ojeras que resaltaban en todo su rostro. Durante toda la noche se peleó con Obito puesto que él no había querido dejarla sola con Rin, puesto que para el azabache la joven de veinte años era algo inexperta –textuales palabras-. De esta manera, se quedaron ambos con la castaña a cuidarla. Pero, como si fuera poco tener al azabache metiéndose en sus comentarios y charlas de chicas, a las dos de la mañana apareció Tsunade para echar a Obito a patadas, puesto que solo una persona puede hacerle compañía a la noche a un paciente. Pero el Uchiha es un hueso difícil de roer, no quería irse y no se fue. Más bien, Matsuri se rindió y salió de la habitación; dejando a un triunfante Obito durmiendo junto a una nerviosa Rin, quien se desveló a causa de los nervios que le implantaron su novio y su prima.
La castaña por poco se dormía parada, estaba apoyada a fuera de la sala de recuperación, podía ver lo que pasaba gracias a los grandes vidrios que rodeaban la habitación. Allí adentro estaban Rin y Obito, hablando con el especialista que la ayudaría con los tratamientos de movilidad de las piernas.
-¿Noche dura? –cuestiono Mitsuki llegando al lado de Matsuri, teniéndole un café a la castaña con una cálida sonrisa. La peliblanca rio- Un día quise hacerle el favor de que me deje dormir aquí para que él pueda descansar, no podíamos hacer que Obito se vaya a la casa. Como estaban sus tíos también, los Uchiha, gracias a Mikoto lo pudimos convencer de que se vaya al menos hasta las siete de la mañana. Pareció aceptar, me resultaba raro que lo haya hecho de forma rápida. Obito se iba para ducharse y luego aparece aquí en menos de media hora, no le gusta separarse de Rin –sonrío enternecida, mirando hacia la habitación- por eso me sorprendió que se fuera. Pero, a la noche para salir a buscar algo de comida, lo encontré durmiendo en unas sillas del hospital cerca del comedor. Estaba bañado, durmiendo, pero aquí. Siempre le gusta estar cerca de ella, me molesto cuando no me deja estar con mi amiga –rio- pero es tan tierno con ella.
Matsuri asintió con entendimiento, y así ambas se quedaron en silencio, observando como Obito se ponía de pie y el medico se acercaba a Rin, quien estaba en silla de ruedas para que la pudieran llevar a ese piso. La castaña con cuidado y miedo se dejó hacer; el medico llamado Ao, la cargo de una forma lenta, para luego dejarla en la colchoneta, inclinándose un poco para que quede parada por la posición. Al costado de donde estaban, había dos barras para que ella colocara los brazos mientras se desplazará.
-Lo haremos con cuidado, Rin –dijo Ao, un hombre de cuarenta años, cabello canoso y unos ojos color gris. Se lo notaba cansado, puesto que no sonreía mucho y su voz era algo ronca. El añadió- Ahora regreso, intenta mantenerte de pie.
Rin asintió mientras se tomaba con fuerza de las barandas, intentando no caerse. Hacia fuerza tanto con sus brazos como con las piernas. Estaba ansiosa, ahora solo quería terminar con todo esto para poder irse con Obito. La castaña dio un leve paso hacia delante, con su pie derecho, moviéndose lentamente. Al notar lo que hacía el azabache la miro intrigante.
-No te apures, Rin –dijo a lo lejos mientras la miraba dudoso- Ahora Ao te ayudara, no intentes nada imprudente.
Ella sonrío.
-Esto mismo intentare con él –contesto de forma forzada, le costaba mucho concentrarse en mover su cuerpo, ya que sus piernas parecían dormidas. Hizo el mismo movimiento con la izquierda, avanzando a la par. Sonrió satisfecha, a pesar de su leve esfuerzo obtenía los resultados que quería.
-Excelente Rin –dijo orgulloso el azabache sonriendo, pero al ver como ella seguía intentando frunció el ceño- te puedes lastimar.
La castaña lo ignoraba, avanzaba a la par mientras se esforzaba completamente. Sentía como transpiraba levemente por su intento de moverse, haciendo fuerza con sus brazos para mantenerse y por qué no se le doblen las piernas. Le agotaba todo esto, pero no quería parar, detenerse no estaba en sus planes. Necesitaba terminar con todo esto, de una vez por todas.
-Rin –la llamo tiernamente Obito acercándose lentamente hasta ella.
-¡Yo puedo! –grito en respuesta con voz temblorosa, intento moverse pero se resbalo, lo que la hizo perder el equilibrio que tenía, y para colmo las manos le dolían, el cuerpo le pesaba, no pudo mantenerse más de pie, y como resultado cayó rendida al suelo.
-¡Rin! –la llamó Obito corriendo hasta ella, la tomo lentamente de la espalda y noto como temblaba, para luego escucharla llorar. La castaña soltaba todo su dolor, esos gritos que tanto mantuvo cuando le sacaron los puntos de la cabeza, ese llanto que quiso soltar cuando se cayó al piso junto a él, se quejaba como tanto quiso hacerlo cuando se enteró que perdió a su bebe.
-No aguanto más… no… -decía llorosa, su rostro estaba rojo debido a la furia y al llanto. Tenía los ojos aguados y muchas lágrimas salían rápidamente, sin poder controlarlas, no podía dejar de llorar, de quejarse, le costaba respirar, se sentía débil, esto no era para ella.
-Rin… mírame… -le pidió Obito mientras le limpiaba las lágrimas de los ojos- saldremos de esto juntos, los dos.
La muchacha lloro con más sentimiento al escucharlo.
-Perdimos a nuestro bebe –murmuro, entre cortado, mientras se lanzaba con la poca fuerza que le quedaba al pecho de Obito, para llorar ahí, escondiendo su rostro, siguiendo desahogándose en ese llanto. Sacando todo ese dolor que sentía.
El joven Uchiha le acariciaba el cabello mientras tomaba aire para no llorar. Ahora era su turno de ser el fuerte. No tenía que permitir que Rin se desmoronara, eso no iba a pasar.
-Obito –lo llamó ella mientras se apretaba más contra él, mientras soltaba fuertes quejidos por su desconsolado llanto- lo siento, lo siento, es todo… es mi culpa.
Obito la separo de él, notándole sorpresa en los ojos. Apoyo su cabeza contra la frente de Rin y le sonrío, de esa forma cálida que siempre le había gustado a ella, esa manera que siempre la ha calmado, y hasta la ruborizaba completamente.
-Te amo –el azabache se acercó levemente hasta los labios de su prometida y la beso lentamente, con cariño, intentado que todos su miedos desaparezcan, que se calmara, y que entendiera que él siempre la iba a amar y cuidar. No importaba que pasara.
Desde afuera de la habitación todo era observado por Matsuri, quien estaba con lágrimas en los ojos, y Mitsuki, ella por su parte sonreía emocionada y enternecida. Pero, luego, el peliblanco negó con la cabeza.
"Los Uchiha y su fetiche con las frentes. Siempre hacen algo tierno" pensaba divertida y melancólica.
Konan comenzó a abrir los ojos lentamente, llevándose una sorpresa al encontrarse en la habitación de Yahiko, más precisamente acostada en su cama. La pelivioleta comenzó a removerse en su lugar, buscándolo pero no lo encontró. Frunció el ceño al darse cuenta de que estaba sola, le había gustado quedarse dormida con Yahiko, le recordaba mucho a cuando eran pareja y todavía no se habían separado por las adopciones… La muchacha abrió los ojos sorprendida al recordar lo que le había contado a Yahiko la noche anterior, se sentía muy avergonzada.
La pelivioleta se levantó un poco, desperezándose, estirando sus brazos, y su atención se posó en la mesa de noche a su izquierda. A parte de mirar ese lindo reloj digital que marcaban que eran las 10:30, la muchacha noto que había una nota apoyada sobre este. Al tomar el papel, lo leyó atenta y hasta ensancho los ojos con sorpresa.
"Fui a la reunión de trabajo que habíamos pactado con los Uzumaki. Solo voy porque se lo prometí a Utakata, necesita ayuda para hacer un buen contrato con ellos. Quieren que algunas modelos de Tsuchigumo para sus próximos lanzamientos de los productor. Te deje dormir, no quería despertarte. Si no volví, espérame en la cama, no tardare mucho.
Yahiko"
Konan se levantó de un brinco de la cama. Sabía muy claramente que su medio hermano, Nagato, estaría en esa reunión, y como conocía a la perfección a Yahiko sabía que este no se quedaría con las manos cruzadas. Siempre le había gustado eso del pelinaranja, ante cualquiera, él la defendía, no importaba si era un hombre de dos metros o robusto, Yahiko la cuidaba cuando sea.
Una vez que salió de la habitación se sorprendió al ver como el desayuno estaba servido en la mesa. La muchacha se acercó hasta ahí, lentamente, notando como había dos grandes tazones con café, algunos tostados hechos y una jarra con jugo de naranja. Su estómago gruño por el hambre, lo que la hizo sonreír.
-Te estaba por despertar –dijo lentamente Yahiko mientras salía de la cocina, dejando dos vasos en la mesa. Al mirarla, notó como ella puso expresión de horror.
-¡Ahhh! –grito Konan completamente espantada mientras se acercaba hasta él, tomando con cuidado el rostro del pelinaranja sacándole una mueca de dolor.-¡Yahiko! –Lo retó como si fuera un niño- ¿Qué hiciste?
El pelinaranja sonrío al verla tan preocupada, como observaba su mejilla con sumo cuidado. Era un pequeño moretón, no era la gran cosa tampoco.
-Fui a la reunión solo para golpear a Nagato –dijo tranquilamente, y al notar como ella no se inmutaba sabía que se lo imaginaba, entonces prosiguió- no me golpeo él, fue un guardia de seguridad.
Konan soltó una risita nerviosa, pero luego se calló frunciendo el ceño.
-¿Y por qué?
-Luego fui con Sasori a beber junto con Utakata –explico mientras veía como ella se alejaba hasta la cocina- digamos que me emborrache y le pegue a un hombre que era pelirrojo que estaba por ahí.
Konan apareció negando con la cabeza por lo que había hecho. Le entrego con sumo cuidado a Yahiko un par de hielos cubiertos por un pañuelo.
-Ponlo ahí –dijo mientras le dedicaba una pequeña sonrisa- está algo inflamado.
-Hai –contesto cansado, su idea no era ponerse hielo, lo odiaba desde niño, pero nunca le discutía las cosas a Konan. Si antes, de chico, no pudo hacerlo, ahora menos.
Ambos se sentaron a comer el rico desayuno preparado por el pelinaranja. Como Konan no habia cenado, debido a que se quedó dormida, comenzó a arrasar con los sanguches.
-Es raro que no me hayas preguntado nada todavía –dijo Konan luego de darle un gran mordisco a su comida. Sabia y estaba segura de que Yahiko se moría de curiosidad por lo que paso, estaba consciente de que si no mato a Nagato es porque luego lo buscara para hacerlo sufrir cuando sepa toda la historia.
Yahiko asintió.
-Hazlo cuando estés lista. El tema te afecta, y tampoco es algo que ame que me cuentes. Pensarlo me desagrada, más que nada porque eres tú y bueno yo… -se calló debido a que estaba colorado, sentía como la temperatura subía a sus mejillas y orejas.
Konan se levantó de su asiento y se acercó hasta él. Se sentó en sus piernas, rodeándole el cuello con sus brazos.
-También te amo –dijo sonriéndole de forma sincera y agradecida, beso lentamente los labios de Yahiko y luego le dedico un sonoro beso en la mejilla. La pelivioleta se levantó volviendo a su lugar, mirándola divertida.
-Ya me contaras –comento Yahiko desviando el tema de conversación debido a su sonrojo.
-Algún día, lo hare –respondió Konan divertida por la actitud de él, esa que tanto le gustaba.
Luego de su discusión con Naruto, Hinata entró a su departamento y largo su frustrante llanto. Lo odiaba tanto, se sentía completamente triste. Luego de llorar por una hora, la muchacha de cabello azulado se dio un baño de casi media hora, donde ahogo otro profundo llanto. Se sentía asqueada, como nunca le había pasado. No le importaba que Hidan o algún comprador la tratara de puta, pero ahora era todo diferente. Esa palabra la choco horas atrás, no tendría que importarle pero ver los ojos decepcionados y dolorosos de Naruto fue todo lo que Hinata pudo aguantar.
Una vez que se despertó, la ojijade se volvió a bañar, quería sacarse toda la suciedad que sentía. Luego de que salió del baño, algo más calmada, comenzó a hacerse el almuerzo. Hoy, sábado, había quedado con unos compañeros de la carrera para hablar un poco de la tesis que tendrían que entregar este año. Para desgracia de Hinata, el año pasado lo que ella entrego para terminar su carrera no lo habían aceptado como apropiado, le dijeron que le faltaba mucho más. Por ende, la ojiperla paso todo el verano leyendo y reformulando su escrito. Estaba orgullosa de los avances que había hecho, y cuando Haku le dijo que organizaba una salida con todos los de la carrera, Hinata acepto gustosa.
Cuando termino de preparar sus sanguches que se llevaría para comer, fue hasta su habitación. Se sacó la salida de baño y se colocó un pantalón de jean claro, junto con una musculosa de color lila.
Hinata sonrío satisfecha pero luego borro esa expresión, seguía triste, pero intentaría no demostrarlo más. Cuando se teléfono sonó, se ilusiono, pero se llevó la sorpresa de que se trataba de Haku, que le avisaba que estaba afuera de su departamento esperándola. Suspiro, cansada, y decepcionada. Esperaba que fuera Naruto, aunque él no la había buscado para hablar desde la madrugada, y no estaba seguro si lo haría en unos días.
Con un nudo en la garganta, tomo su cartera en donde llevaba su almuerzo, celular, billetera, y salió de su departamento. Una vez que abrió la puerta se sobresaltó al ver a Naruto acostado, más bien tirado y sentado sobre el piso. El rubio estaba sumergido en un profundo sueño, se notaba lo cansado que estaba, puede ser también por el alcohol.
La ojiperla lo miro con ternura y luego suspiro. Entro a su departamento y saco el taper de su almuerzo –el cual estaba en su bolso-. Busco un plato blanco, y ahí coloco uno de los sanguches, además busco un vaso y lo lleno de agua. Fue hasta donde se encontraba Naruto y lo dejo ahí, a ambas cosas, para luego agregar una pastilla para cuando se despierte el rubio con resaca.
Hinata suspiro. Odiaba haber peleado con él, detestaba todo lo que Naruto le dijo, pero ella lo amaba, y siempre haría algo para que este bien.
En el gran departamento que compartía Asuma con su sobrino, se encontraba este con sus amigos haciendo un proyecto para Anko, su sensei de ambiente. Para la diversión de los cuatro chicos, el trabajo consistía en censar árboles. Si. Como si no fuera lo suficientemente aburrido ya escuchar a la loca de Anko, ahora tenían que recorrer seis manzanas mientras censaban: la altura, el nombre, características, estados. Cosas muy divertidas para hacer un sábado. La zona que les toco a ellos quedaba cerca de donde vivía Konohamaru, por lo que todos fueron allí para encontrarse. Desde las once de la mañana estuvieron recorriendo las calles, anotando los datos de los árboles, midiéndolos, sacándole fotos, y la gente los miraba como locos obsesivos. Cinco horas después, se encontraban empezando el informe que se entregaba en dos semanas. Ellos habían decidido empezarlo antes, ya que como tenían a Anko en más de una materia, estaban seguros que la loca les mandaría peores trabajos que este.
-¿Cuál era el título que elegimos? –pregunto Udon, un muchacho alto de cabello castaño corte recto y unas grandes gafas negras que resaltaban sus ojos que eran del mismo tono que su pelo. Luego de hablar, el muchacho estornudo, y saco un pañuelo de su bolsillo para limpiarse la nariz, vivía refriado.
-¿Ya habíamos elegido? –cuestiono Konohamaru en respuesta mientras miraba a sus otros compañeros de clase extrañado, el no recordaba que hubieran hablado mucho del proyecto en clases.
-¡Baka! –chillo Kaori mientras le tiraba un almohadón por ser despistado. Luego la peliceleste negó con la cabeza
La muchacha de ojos rosas estaba sentada en el sillón, mientras que a su lado tenía a Udon y en la otra esquina a Konohamaru. Por ultimo Hanabi estaba sentada en la computadora, cerca de Kaori, mientras escribía los nombres de los 300 árboles que habían censado, y eso que todavía le faltaban más.
- A pesar de todo, este día tuvo algo bueno –volvió a hablar Kaori debido al silencio.
-¿Qué cosa? –cuestiono Hanabi, dándose vuelta de la silla, mirando curiosa a su amiga. El estado de la castaña no había cambiado mucho, seguía ojerosa, no pudo dormir bien después de la visita sorpresa de Konohamaru.
-¡Cuando nos preguntaron si éramos de Greenpeace! –grito divertida mientras reia.
Hanabi negó divertida, mientras volvía a escribir.
-Vuelve a tu juego, baka –le dijo Konohamaru a Kaori, mientras le extendía su celular a la peliceleste. Desde que el castaño se descargó nuevos juegos, la muchacha no dejaba de pedírselo para completarle los niveles.
-¡Hai, hai! –contesto la peliceleste muy divertida
-Tengo hambre –dijo Udon, mirando con reproche a Konohamaru quien le había dicho que pedirían pizza pero eso nunca paso.
El muchacho rendido, suspiro.
-Vamos a pedir comida entonces –comento cansado- ¿Pizza de qué?
-¡Muzzarella! –grito energética Kaori mientras le dedicaba su completa atención al juego- ¡Si, gane!
Hanabi asintió con su cabeza, dando a entender que estaba de acuerdo, mientras seguía tipiando nombres. Udon, por su parte, se levantó para obligar a Konohamaru a pedir la comida, puesto que su amigo se había quedado embobado mirando a la joven Hyuga.
-Pidan gaseosas también –indico enérgicamente Kaori mientras se levantaba y le tendía el celular a Hanabi con una amplia y linda sonrisa- juega un rato, sino te gusta busca otro en el menú.
La ojiperla iba a discutir pero no estbaa de humor, cualquier cosa era más divertida que copiar nombres como "Liquidambar o Fresno Americano" más de treinta veces. Ante la idea de que todavía le faltaban ver más calles, Hanabi negó triste. Tomo el celular que le habia dejado Kaori y miro el juego, se trataba de una nave espacial que tenía que ir matando perros espaciales. Hanabi bufó. ¿Quién mataría perros? Bueno, el juego tendría más sentido si fuera "gatos contra perros" no "humanos contra perros" eso lo hacía ver cruel.
La castaña negó y apretó el botón para ir hacia atrás, mientras lo hizo escucho la risa de Konohamaru y miro de donde venía, viéndolo pelear con Kaori por la comida. Sonrió al instante al solo verlo, le seguía gustado, lo amaba, desde hace tiempo que lo conocía y por eso le dolía tener que olvidarlo. Pero, más que nada, el beso de ayer la había dejado muy confundida. Pero, Hanabi consideraba en la idea de ser solo amigos con derechos. No le importaba sufrir después, quería seguir disfrutando a Konohamaru. Sonrió, levemente, se sentía tonta.
Cuando miro la pantalla frunció el ceño.
No era el menú de juegos, sino que se encontraba en un chat con otra persona. Específicamente, era con Moegi. Al principio pensó que se trataba del celular de Kaori, pero ahora tenía sentido ya que la peliceleste no le prestaba el celular a nadie.
Al mirar la conversación frunció el ceño, y su labio comenzó a temblar.
"Moegi: Oh, vamos, Konohamaru. No te hagas el santo ahora.
Tu: Ja. Ja. Espera que me rio.
Tu: También te deseo, Moegi.
Moegi: Solo quería escucharlo de ti.
Tu: Leerlo, querrás decir.
Moegi: Como sea. ¿Cuándo nos juntamos? ¿Dónde? Mi papá no me dejara ir si le digo que es a tu casa y estaremos solos. Lo imaginara, no es tonto. Sabrá que tendremos relaciones.
Tu: Dile que es una fiesta y vienes conmigo. Mi tío se va a la noche con su novia Kurenai, nunca está aquí. Miéntele y luego nos divertiremos.
Moegi: Esperare con ansias el sábado.
Tu: Lo bien que haces. Disfrutaras cada momento"
Hanabi hizo una mueca de fastidio, y luego se mordió el labio aguantando el asco. Sentía unas fuertes ganas de vomitar, le dolía la cabeza, y también le corazón. Tendría que estar acostumbrada, con todo lo de esta semana, pero ella no dejaba de sorprenderse con todo lo que hacía Konohamaru.
La castaña se puso de pie, estaba más pálida de lo usual, sus ojos se pusieron cristalinos.
-En veinte minutos llega la pizza –dijo Udon, sentándose en la computadora haciendo lo que minutos antes era trabajo de la Hyuga.
Hanabi por su parte lo ignoro, y se comenzó a poner su campera negra. Una vez que estuvo lista, tomo su cartera. Kaori y Konohamaru la seguían con la mirada, la peliceleste se acercó a ella pero cuando la tomo del brazo, la ojiperla se soltó fuertemente de una forma brusca, mirando de mala manera a ambos pero más que nada al Sarutobi.
-¡Hey! –grito Kaori pero ella ya había salido, por lo que la peliceleste la siguió.
La joven Hyuga caminaba a paso rápido, bajando las escaleras del departamento. Cuando llego a la vereda, se metió en un callejón para ahorrar camino pero de pronto se sintió mareada, sentía fuertes ganas de llorar. Sus ojos estaban cristalinos y sin poder aguantar las náuseas que sentía, vomito. Se apoyó fuertemente de la pared para no caerse, y comenzó a llorar.
Kaori al observar todo eso de lejos apretó los puños, y volvió a subir a paso firme los dos pisos devuelta hasta llegar a donde estaba Konohamaru. Ya que la puerta estaba abierta, ella entro hecha una furia. Al ver al castaño, se acercó hasta él y le saco el celular, leyendo lo que su amiga había visto. Una vez que lo hizo apretó el teléfono con fuerza, para después darle un zape a Konohamaru.
-¡Lo hiciste apropósito! –Grito acusadoramente- ¡Deja de hacer esto! ¡Baka! –Chillo completamente confundida- ¿Por qué la lastimas así?
Konohamaru se agarró el cabello nervioso.
-Ya te lo explique –dijo secamente- tu no lo entiendes, si hago algo su padre se la llevara afuera.
Kaori chillo.
-Es tu estúpido miedo nomas.
-¡El me lo dijo! –grito exhausto de mentir, de tener que actuar como no quería- ¡Si no hago esto la mandara al extranjero! ¡Prefiero verla de lejos a no tenerla nunca más cerca!
-¡La estás perdiendo! –le grito Kaori a todo pulmón mientras notaba como los ojos de Konohamaru se aguaban.
-¡Prefiero eso a dejar de verla! –una vez que dijo eso se sentó, cansado en el sillón, llevo sus manos hasta sus ojos para refregárselos- El día que dijeron lo del casamiento me enoje mucho, demasiado. Pero luego de pensarlo un rato largo, me di cuenta que capaz luego todo se arreglaría o podríamos hacer algo –explico con voz dolida- pero cuando salí de mi casa, Hiashi me esperaba con dos de sus guardaespaldas. Me explicaron cómo eran las cosas –rio de forma seca- no me importo que me golpearan. Pero, no pueden sacarme a ella, no a Hanabi.
Kaori se arrodillo quedando a la misma altura que su amigo.
-Konohamaru…
-No quiero lastimarla, odio que llore por mí, pero no quiero que se la lleven… pensé en escaparnos, pero no le voy a arruinar su futuro.
Kaori negó.
-No decidas esto tu solo –le indico, mientras le acariciaba el cabello- y deja de lastimarla, la estas matando Konohamaru…
El castaño suspiro, sintiendo como unas leves lágrimas salían de sus ojos y frunció el ceño. Odia llorar enfrente de la gente, pero se siente tan culpable que le es imposible.
-Al fin –murmuro cansada Sakura mientras entraba a su casa.
El viaje con Itachi había estado bien, salvo porque en la ruta hubo un accidente lo que atraso el viaje una hora. Pero, para su felicidad, el Uchiha la invito a almorzar para disculparse por el problema –aunque no fue culpa suya-.
Una vez que entro a su apartamento, suspiro aliviada. Estaba cansada, quería dormir, se sentía extraña. Aunque disfruto pasar tiempo con Itachi tenía ganas de estar sola y a la vez no.
Camino hasta su cuarto y saco una remera larga azul que tenía en su primer cajón. Era una remera que había sido de su padre, cuando él estaba vivo, y Sakura la usaba para dormir. La muchacha se sacó de un tirón el vestido que llevaba y se colocó la remera, le quedaba corta, dejando ver un poco sus bragas negras que usaba.
Sakura camino a zancadas hasta su sillón, para luego encender la televisión con una lentitud increíble. Se puso a ver una película, no le importaba el nombre, ni siquiera de que se trataba, el protagonista era preciosos y eso bastaba.
"No sé por qué gasto pensamientos en el niño caprichoso Uchiha" se lamentaba la pelirosa "Todo esto pasa por que me encariñe con él. Estúpido Sasuke con sus ojos intrigantes, todo en él lo es…" se golpeó con la palma de la mano en su frente "Deja de pensar en eso, Sakura-baka" se habló a sí misma. Apoyo su cabeza contra la pared y suspiro "Me sentí una basura por sus palabras. Igual que como me pasaba con él. ¿Por qué mi madre se casó con alguien tan despreciable como Kabuto? La quiero pero es tan ciega…" frunció el ceño "¿La quiero aun después de preferirlo a Kabuto sobre mí?" se preguntó con dolor.
Sakura apretó sus ojos con fuerza, no iba a llorar, no iba a desperdiciar lágrimas en una persona que no la valoro nunca y que solo la hizo sufrir. A pesar de lo que la ojijade quiere a su madre, tampoco merece sus lágrimas, puesto que prefirió a Kabuto sobre ella, su hija, no le creyó pero a su nuevo esposo sí.
El timbre sonó, cortándole los pensamientos.
Con sus ojos aguados, se dirigió hasta la puerta, al abrirla se sorprendió, mientras se limpiaba una rebelde lagrima que cayó por su mejilla.
-¿Qué haces aquí? –cuestiono Sakura.
Espero que les guste el capitulo. Tarde mucho en actualizar porque me habia quedado trabada en el inicio del capitulo -_- jajaja en fin
¿Quien habra ido a visitar a Sakura-chan?
Saludos, buen fin de semana! Gracias por leer
