-Un gusto verte de nuevo, Sakura-chan –contesto el hombre con una amplia y molesta sonrisa, lo que hizo que la pelirosa frunza el ceño. Él, nunca fue de su agrado, ni siquiera cuando lo conocía como amigo de su difundo padre Kizashi Haruno y menos cuando se convirtió en su padrino. Kabuto, un hombre de treinta años, de cabello plateado y unos fríos ojos negros. Él era la mano derecha de Orochimaru, luego de la muerte de Kizashi se volvió aún más allegado a la empresa Uzumaki y luego con el casamiento (con la madre de Sakura) tomó el lugar que tenía el difundo Haruno en su trabajo. Al ver como la mujercita que tenía enfrente estaba todavía algo quieta y sin responder, posiblemente desorientada, esto lo hizo reír, mientras que se acomodaba sus negras gafas de una forma relajada. Al captar la atención de ella, añadió -¿Esa es la manera de recibirme, Sakura-chan?

La pelirosa pestaño unas cuantas veces, para luego sonreír achinando los ojos, dejando ver que era una actitud completamente forzada de parte de ella puesto que nunca quiere ver a ese despreciable hombre que tenía desgraciadamente delante suyo.

-Tienes razón, perdona –contesto, negando divertida mientras rodaba los ojos como si hubiera hecho la estupidez más grande del mundo- ¿Por qué mierda estas en mi casa? –cuestiono tajante, frunciendo el ceño.

Kabuto negó con la cabeza mientras avanzaba por la puerta, ignorando que Sakura estaba bloqueando la entrada, y golpeando en el proceso el brazo de su hijastra sin importancia. El hombre avanzo hasta estar en el medio de la habitación, mirando con detenimiento como era el living de la muchacha. Pocas veces había estado en ese departamento, odiaba tener que ir allí pero cada tanto tenía que asistir para, según él, "darle orden a Sakura".

La ojijade avanzo hasta su lado y lo tomo un poco más arriba del codo, con fuerza, mostrando su molestia por tenerlo en su casa. Cada vez que venía Kabuto no significaba nada bueno, y hoy no estaba de humor como para soportarlo.

-Te acabo de preguntar ¿Por qué…? –comenzó a hablar Sakura pero su voz quedo en un murmuro ilegible al tener un gran agarre en su muñeca, lo que la sorprendió mucho. Desde hacía tiempo Kabuto no recurría a la violencia con ella, cuando tenía catorce años la golpeaba cuando estaba alcoholizado, y las veces que no lo estaba esperaba a que la madre de ella se fuera de la casa para poder denigrar a la pelirosa con palabras hirientes. Pero con el tiempo dejo de tomar alcohol, por lo que desde sus dieciocho solo se encargaba de herirla moralmente, además el peliplateado no quería dejarle golpes notorios puesto que Mebuki Haruno –la madre- no tenía que darse cuenta.

-Odio que me grites, lo sabes –dijo secamente entre dientes mientras la empujaba hacia atrás, haciéndola golpear con la pared. Al verla con los ojos abiertos por el asombro sonrió complacido, para luego bostezar con aburrimiento- Es hora de tu prueba, Sakura-chan –comento alegremente- ¿Qué te dije hace un año?

Sakura estaba nerviosa, pero aun así se enderezo mostrándose firme ante su idea. Ella no dejaría que vuelva a pegarle, no ahora. Ya no era la mocosa de antes, indefensa.

-Vete de mi casa, Kabuto –contesto mientras lo tomaba lentamente del brazo para arrastrarlo hasta la puerta que aún estaba abierta pero este solo camino unos pasos, riéndose, para luego volver a empujarla contra la pared, tomando ambas manos de ella y apoyarlas sobre la cabeza de Sakura impidiendo que se mueva. La pelirosa lo miraba con odio, él era una de las cosas que más detestaba.

-¿Y, Sakura-chan? –Volvió a insistir- ¿Por qué hacen los jóvenes todo tan complicado?

-Dejame –fue lo único que dijo mientras forcejeaba, intento pegarle un rodillazo en la entrepierna pero como Kabuto lo veía venir apoyo su cuerpo contra el de ella, quedando a centímetros de su cara, lo que hizo que ella levantara el rostro asqueada- Vete –suplico, no quería que su voz sonara débil pero era imposible evitarlo.

-Sabes… Siempre fuiste muy hermosa, Sakura-chan –dijo Kabuto mientras abría la boca para pasar suavemente su lengua por el cuello de ella, sonriendo cuando la noto moverse más y hasta estremecerse- Pero ahora tienes un cuerpo hermoso… -la pelirosa gruño cuando vio como Kabuto intentaba besarla, a la par que acariciaba su plano vientre.

Sakura lo escupió en la cara, esto hizo que Kabuto se alejara de ella, para limpiarse el rostro. Pero la pelirosa no tuvo momento de festejar su acción, puesto que el peliplateado le dio un fuerte cachetazo en respuesta.

-¡Shannaro! –gritó a la vez que intentaba pegarle en el rostro, estaba furiosa y salió de su alma hacer eso. Lo odiaba, aborrecía a Kabuto desde que llego a su vida, mucho más cuando se hizo su padrastro, más incluso cada vez que la golpeaba y molestaba, pero todo fue peor cuando su madre decidió creerle a ese desgraciado sobre ella. Prefirió a Kabuto, su supuesto amor de la vida, sobre ella, Sakura, su hija. Tendría que odiarla, estaba enojada, pero aún le tenía afecto.- ¡Kya! –gritó Sakura de dolor cuando sintió un fuerte rodillazo en la boca del estómago, tomándola de sorpresa, y luego recibió un codazo en su rostro, lo que la hizo perder el equilibrio por lo que cayo nuevamente contra la pared.

-¿Qué mierda te pedí, Sakura-chan? –Pregunto tomando el rostro colorado de ella, notaba como sus ojos se aguaban pero no le dolía ni nada verla así- ¡Dime, habrá!

Sakura apretó los dientes con fuerza.

-¡Que no te acerques a ella, joder! –volvió a elevar el tono de voz, mientras empujaba la cabeza de Sakura contra la pared escuchando el fuerte grito de dolor de ella y el del impacto.

-Es mi madre a pesar de todo… -dijo ella débilmente mientras con sus manos se apoyaba para poder levantarse, se sentía completamente fatal.

-Olvídala, deja de meterte en su vida de nuevo –habló seriamente Kabuto mientras la tomaba de ambos brazos para mantenerla en pie- Ya te lo advertí.

Sakura desvió la mirada, dolida, confundida, indefensa, cansada.

Kabuto la empujo contra el piso, como si fuera un trapo viejo, una muñeca sin importancia alguna. Luego paso por al lado suyo, poniéndose de cuclillas.

-Acércate a Mebuki y te hundiré como la basura que eres –le dijo con descaro- vendré aquí y te golpeare todas las veces que quiera, pero antes de que pierdas la conciencia te violare, una y otra vez –al escucharla llorar con fuerza sonrió complacido- guárdate las lágrimas para esa noche, porque te harán falta, puta.

Luego de hablarle, se puso de pie saliendo del departamento de su hijastra. Cerró con un fuerte portazo la puerta que antes había estado abierta.

Sakura comenzó a llorar con fuerza, como desde hace tiempo no lo hacía. Le dolía el cuerpo, principalmente el rostro que seguramente estaba lastimado y sangrando. Pero también el estómago, tenía demasiadas ganas de vomitar.

Tomó su celular y comenzó a marcar un número para llamar, estaba impaciente, con miedo, temblaba.

-Por favor… por favor atiende…

-¿Hola? –Habló la voz femenina del otro lado, la joven se encontraba entrando en una linda cafetería- ¿Qué pasa frente de marquesina?

-Ino –saludo débilmente Sakura mientras tenia hipos debido a su llanto, escucho una exclamación de parte de su rubia amiga- ¿Puedes venir a verme? Por favor…

-¿¡Que paso?! –Grito la ojiverde sin importarle que todos en la cafetería hayan volteado a verla, al no obtener respuesta sino un llanto Ino tomo aire para calmarse- Estoy a tres cuadras de tu apartamento, viene a la cafetería Mau… Iré para allá, Sakura.

-Gracias –contesto como nena pequeña, no le salían las palabras porque si hablaba demasiado terminaría soltando todo su dolor y llanto. La pelirosa apoyo su cabeza sobre sus rodillas e intentaba respirar normalmente mientras esperaba a su mejor amiga.

Ino cortó la llamada, estaba nerviosa e impaciente. Sabía que era algo grave, puesto que si se trataba de otra cosa como Sasuke, su amiga la llamaría a los gritos e insultando al Uchiha, no sonando débil como ahora.

La rubia miró de una forma rápida la cafetería, intentando encontrarlo. Al no verlo suspiro. "Encima que vengo hasta aquí no se gasta en aparecer… malgasto mi tiempo" Se giró sobre su lugar dispuesta a irse pero al hacerlo, notó como Sai entraba por la puerta de la cafetería.

Al verse, luego de tanto tiempo, tan cerca uno del otro, se sintieron bien pero extraños. Sai adoraba tenerla cerca aunque en su momento no se daba cuenta, pero con Ino podía ser feliz, no se amargaba, estaba distraído que ni los problemas del trabajo lo torturaban, ella era su luz. Al verla le sonrió, pero notó preocupación en sus expresiones y hasta dolor.

-Lo siento pero tengo que irme –se explicó Ino, sonando algo nerviosa. Después de todo hace tiempo había dejado de ver a Sai, intentaba no cruzárselo- Me llamo Sakura y…

Sai sonrio.

-Esa fea siempre nos arruina todo –dijo divertido- como esa vez que viniste a mi casa que te di una rosa, ella te llamaba muy molesta porque tu padre Inojin te estaba buscando.

Ino parpadeo sorprendida, luego de como la trato la última vez, pensaba que Sai era un hombre frio y desalmado que solo había actuado con ella para divertirse. Pero, ahora, se daba cuenta de que no. "¿Por qué recuerda el nombre de mi padre y ese día?" se preguntaba

-Lo bueno es que aprendí que prefieres las orquídeas –dijo mientras sacaba un hermoso ramo detrás de su espalda de un lindo color rosa, dejando completamente sorprendida a la Yamanka.

"Hasta recuerda ese detalle" Ino se sentía confundida y ruborizada. Ella acepto juntarse con Sai para de una vez por todas poder aclarar que ella quería seguir adelante sin él, pero… lo amaba tanto que sabía que se mentía a sí misma.

-Gracias pero… -la imagen de su amiga le vino a la mente y se quiso golpear la frente con fuerza, sino fuera porque tenía las flores ahora en su poder- Me tengo que ir… nos veremos otro día yo…

Comenzó a moverse. No sabía que decir, había preparado tantas frases que ahora se mezclaban todas en su mente.

-He cambiado Ino, yo…

Ella rio, y lo miro desde su hombro.

-¿Ahora contratas hombres también? –cuestiono divertida y tajante, no le gustaba pensar que para Sai ella solo fue alguien en quien invertía dinero.

Él se mantuvo intacto, como si esa frase no lo hubiera herido ni nada por ese estilo semejante.

-Solo quería que sepas eso –indico sonriente y cerrando- te volveré a enamorar, voy a hacerte feliz.

Ino se dio vuelta rápidamente y comenzó a correr, no iba a responderle ahora, tenía que pensar. Estaba agitada, corría rápidamente y no prestaba demasiada atención puesto que pasaba en rojo las avenidas. Necesitaba llegar con Sakura, apretaba fuertemente el ramo de flores mientras sentía su corazón golpetear con fuerza contra su pecho.

"Baka… nunca deje de estar enamorada de ti" pensaba con dolor.

Una vez que llego al departamento de Sakura, subió de forma rápida y tosca las escaleras hasta el sexto piso. Una vez que llego a la puerta, escuchaba los sollozos. Tomó su llavero en donde estaba la llave de su casa, de la de sus padres, y la del departamento de Sakura, puso la llave y entro. Se sorprendió al entrar y al ver como estaba su amiga: golpeada, colorada, sangrando, llorando, maldiciendo, temblando, rajuñandose de los nervios e impotencia que tenía. Solo otras dos veces, Ino la había visto tan mal como ahora "La primera fue cuando falleció Haruno-san y la otra vez… fue cuando Kabuto la golpeo luego de pasarse de copas" frunció el ceño cuando entendió lo que estaba pasando con su amiga.

-Oh por dios –fue lo que simplemente dijo la rubia mientras llegaba a su lado y la abrazaba con fuerza, dejando las flores en el piso en el trayecto.

Estuvieron varios minutos abrazadas sin decir nada: Ino la dejaba llorar y desahogarse tranquila, ella solo era su soporte en este difícil momento; y Sakura se lo agradecía, se sentía terriblemente mal, la pelirosa se deshidrato luego de unos cuantos minutos de un llanto doloroso e intenso.

-El vino aquí, Ino… -lloraba con fuerza mientras soltaba fuertes quejidos e hipos de dolor- Estaba tan asustada, quise golpearlo pero no pude –chillo del dolor al sentir como Ino le apretaba con fuerza el estómago.

-Lo siento –se disculpó culposa su amiga mientras se alejaba un poco de ella.

Sakura se limpiaba las lágrimas con brusquedad mientras era observada por su mejor amiga. Luego, la pelirosa sonrió.

-Hasta me compraste flores –dijo enternecida.

-Si, por supuesto –habló Ino nerviosa mientras desviaba la mirada- Tu cara es un desastre, buscare el botiquín… no creo que quieras ir al médico de tu tía Tsunade –dijo mientras se ponía de pie caminando hasta el baño.

Una vez que obtuvo el maletín blanco de primeros auxilios se sentó nuevamente en el piso con su amiga. Quien ahora la miraba encantada.

-"Espero que las flores sean de tú agrado. –comenzó a leer la tarjeta Sakura ante la mirada paranoica de Ino- Son muy lindas, pero tú siempre serás lo más hermoso. Con cariño…" –Ni siquiera pudo pronunciar el nombre porque estaba sorprendida por la declaración de su pálido y callado amigo- ¿¡Segura que no te lo regalaste tú misma, cerda?!

Ino fruncio el ceño, mientras contaba internamente para no matar a su mejor amiga, coloco alcohol en un algodón y con brusquedad se lo paso por la cara a la pelirosa.

-¡KYA! –chillo dolorida mientras hacía puchero.


Konohamaru siempre había sido del agrado de Hinata Hyuga. Era un buen chico, de una prestigiosa familia, le gustaba la música clásica y concursaba junto a su hermana, era dulce y delicado, además de ser todo un caballero… Pero ahora, en ese preciso momento, a las cinco y media de la tarde del sábado 18 de septiembre, el muchacho Sarutobi estaba encabezando la lista de las personas que odiaba.

La peliazul no tenía que verse involucrada en lo que pasara entre su hermana y él, pero le era imposible.

Hinata estaba volviendo caminando a su departamento cuando se encontró a Hanabi en una plaza, pálida, con el rostro cabizbajo y abrumado por el largo llanto que había tenido minutos atrás. Aunque Hanabi se hizo rogar, la mayor de los Hyuga logró convencerla de que la acompañara a casa para pasar lo que quedaba del día juntas en una tarde-noche de hermanas.

Todo el camino hasta su casa, Hinata no dejo de preguntarle a su hermana menor que deseaba, que quería para estar feliz consigo misma. Pero Hanabi no le contestaba, simplemente se encogía de hombros y decía "No lo sé".

Luego de unos cuantos minutos caminando, ambas llegaron al departamento de la peliazul. Juntas fueron hasta el ascensor y subieron mientras seguían su conversación.

-Estas entrenando mucho, Hanabi-chan –habló mientras esperaba llegar a su piso, le dedico una mirada a su hermana quien sonrió nerviosa. Hinata frunció el ceño al notar que estaba más pálida de lo usual y con ciertas ojeras- Deberías dormir más –aconsejo.

-Es imposible –indico Hanabi pero luego se arrepintió de opinar, ahora Hinata no la dejaría en paz hasta que le contara como se sentía. La castaña suspiro, y añadió- Onee-chan, nuestra casa se volvió un infierno. Papá esta imposible de tratar, si antes era intenso con los entrenamientos o las prácticas ahora es quince veces peor… ni se diga de mamá, siempre a la noche se pone a discutir con él sobre diversas cosas, que la empresa, mi casamiento, que haces tú, todo. Y luego está Konohamaru, lo amo tanto que duele, Onee-chan –dijo bufando, había desgastado todas sus lágrimas y ahora sentía los ojos secos pero las mejillas rojas- si papá no hubiera dicho nada del casamiento…

La puerta del ascensor se abrió, dejando a la vista el pasillo. Ambas avanzaron, y cuando estaban por llegar a la puerta, Hinata se detuvo mirando donde hace horas atrás había dormido Naruto en el piso.

-¿Onee-chan? –cuestiono Hanabi mirándola.

Hinata apretó sus puños con fuerza, estaba indignada.

-Si esto no me hace abrir los ojos –dijo entre un murmullo que fue imposible de escuchar. La ojiperla miraba con dolor como su lindo plato estaba roto en el suelo, partido en muchos pedazos. Encima que ella se preocupaba por Naruto, para que coma y tome su pastilla, este rompía sus cosas.

Sin decir nada más, Hinata busco su llave y entro a su departamento completamente enojada.

-Iré al baño –dijo Hanabi al darse cuenta que su hermana mayor necesitaba tiempo para decirle lo que le pasaba en ese momento, aunque sabía que el imperativo rubio tenía que ver.

Naruto se había ganado el puesto a la persona más odiada en su lista de enemigos, y eso a Hinata le dolía y decepcionada. Pero ella no podía seguir exponiéndose a que las personas la lastimaran.

Tomó su teléfono decidida y comenzó a escribir un mensaje para su padre. Estaba seria y pensante.

"Quiero hablar contigo. Es sobre el casamiento con los Taketori. Se, bueno, todos sabemos que solo es para molestarme y por eso metes a Hanabi en el medio. No pensé que tú llegarías a ese nivel de inmadurez. Te hablo de esta manera, con tal atrevimiento, ya que tú me vez como basura.
En fin… como sé que no me darás el casamiento en lugar de Hanabi te propongo otro trato. Lo único que quieres es sacarme del medio de todo esto, para no tener que tenerme cerca y lo sé. El lunes, en dos días, entrego mi tesis. Si me la aprueban estoy graduada y recibida, ósea con un título para trabajar en las empresas. Yo…"

Hinata dudo, sus dedos temblaban, pero sabía que tenía que hacerlo.

"Quiero que me mandes al extranjero, ahora que Neji se casara en unos meses no podrás enviarlo, el no querrá separarse de Tenten. Déjame ir en su lugar, trabajare duro, y no dependeré de ti. De esta manera tienes tu venganza contra mí, o mamá y sacamos a Hanabi del medio.
¿En serio serias capaz de "manchar" el apellido Hyuga uniéndolo con otro solo por esto? Sabes que todos los inversionistas piensan que es una locura…

Aléjame de ti. No te "molestare más"

Pero deja en paz a Hanabi, harás que te odie. Y no te servirá como líder del clan si la haces tenerle rencor a todos aquellos que votaron a favor de casarla.

Hablaremos en la mansión mañana, pienso pasar a tomar el té contigo luego de que Hanabi vuelva para allá. Dormirá en mi casa, después de todo es mi hermana, mi familia. "

Hinata miró un rato la pantalla, releyendo todo el texto. Estaba ansiosa, nerviosa y furiosa. Había escrito todo rápidamente dejando salir sus pensamientos, desahogándose de alguna manera. Estaba pensando seriamente si enviar o no el texto.

-Onee-chan, ya sé que quiero –habló de golpe Hanabi sorprendiéndola.

-¿Ah? –pregunto dudosa, mostrando que no entendía de que hablaba su hermana menor.

Hanabi frunció el ceño, tanto que la había molestado y ahora la miraba desentendida.

-Me preguntaste que deseaba y que quería –dijo mientras sonreía y sacaba de atrás de sus manos una tijera- Quiero volver a ser esa fría persona Hyuga con sentimientos de acero que era antes.

Hinata rió.

-Hanabi-chan, dejaste de tener el corazón frio desde que te enamoraste de Konohamaru.

La mencionada bufo.

-Cambiare, eso quiero…

-¿Para que la tijera entonces? –cuestiono Hinata nerviosa al ver lo berrinchuda que es su hermana.

Hanabi sonrió, extendiendo la tijera hacia su hermana.

-Córtame el cabello, onee-chan –dijo sonriente- iré a lavarlo y vengo –hablo sonriendo, lo que hizo a Hinata tranquilizarse puesto su hermana había estado seria desde que la vio.

-Hai –dijo la peliazul mientras apretaba el botón de enviar en su celular.


Konan había pasado todo el día en el departamento de Yahiko, adoraba estar con él y cada día comprobaba como lo había extrañado todos estos años. Ellos se habían buscado, de formas distintas, pero en el orfanato nunca les dieron pistas sobre que había pasado con el otro, además sin saber los apellidos era muy difícil volver a verse. Pero, el destino los unió. No fue casualidad que se volvieran a encontrar, o capaz lo fue, y ellos estaban agradecidos con ello.

Ambos se encontraban en la cama de Yahiko, mirando en la tele una serie de piratas, mientras conversaban algunas cosas del trabajo.

-¿Así que a pesar de que golpeaste a Nagato anoche, se llegó a un acuerdo con los Uzumaki? –Konan estaba completamente sorprendida, bueno, no tanto, había algunos en la familia de los pelirrojos que eran bastante extraños. Capaz, incluso tomaron como divertido el gesto de Yahiko.

-Sí, bueno –dijo Yahiko pensando mientras se rascaba la nuca pensando- la verdad es que ellos están buscando modelos de una forma desesperada. La empresa Tsuchigumo es única aquí debido a que contratan mujeres normales, cotidianas, no un palo vestido y operado –explico- por ende los Uzumaki los buscaron a ellos… aunque ya eligieron bastantes van a hacer casting para buscar a la que será la cara de la campaña.

Konan negó divertida.

-¿Cuándo se realiza el casting?

Yahiko se encogió de hombros.

-Calculo que esta semana, no lo sé –dijo y luego frunció el ceño- tú no quieres estar en eso ¿verdad?

Konan comenzó a reír.

-Claro que no pero… ¿Habría un problema?

Yahiko bufo mientras volvía a mirar la tele, divirtiéndola. A pesar de conocerse desde siempre, con ella siempre fue vergonzoso y se ruboriza fácilmente como ahora.

-¿Qué te parece si el jueves hacemos la fiesta con los contratistas en la empresa? –habló Yahiko mientras la miraba fijamente, con un tono profesional.

Konan se lo pensó un momento. Estaba feliz de que él le consulte cosas de la empresa cuando solamente Yahiko era jefe de esta.

-Bueno… -iba a asentir pero recordó que era el cumpleaños de Naruto. Cuando la habían adoptado, Konan se llevó de maravilla con la familia de su tío Minato puesto que al menos él era tranquilo, su tía por el cambio era bastante alocada como todo Uzumaki. Y al tener tan buena relación, Konan iba mucho a saludar a Naruto y su familia, por ende Kushina ya la había llamado hacia minutos atrás para avisarle que harían el cumpleaños del rubio en la quinta de la familia en modo de sorpresa.

-Tierra llamando a Konan –dijo Yahiko al ver como ella se había perdido en sus pensamientos.

-Lo siento –se disculpó apenada- ese día cumple años mi primo, te conté hoy que llamo mi tía –explico ella nerviosa.

Yahiko frunció el ceño.

-No dejare que vayas sola, iré contigo. No dejare que estés en un lugar donde puede estar Nagato.

Konan sonrió enternecida.

-Iba a invitarte, digo eres mi novio y…

Vio como la mención de ese hecho hacia que Yahiko sonrió orgulloso, pero luego desvió la mirada de una forma torpe y algo sonrojada.

-¿Qué sucede? –le pregunto enternecida, amaba cuando se ponía así.

-Vive conmigo, Konan –habló de golpe para luego volver a mirarla, de esa misma forma que lo hacía hace años, todo embobado y enamorado- Por favor, no quiero que nos volvamos a separar. Ya fueron muchos años… ¿No crees?

-¡Eres tan lindo! –chillo ella feliz mientras se abalanzaba a los brazos de su novio con una radiante sonrisa, estaba encantada con la idea y lo apretaba con mucha fuerza. Desde que habían estado en el orfanato soñaron con vivir juntos- ¡Sos tan lindo! –rio ella mientras llenaba de besos el rostro de su ruborizado novio. Pero al caer en cuenta que festejo demasiado se puso colorada como él y se enderezo- Lo siento…

Después de todo, tantos años conviviendo con los Uzumaki había hecho que a Konan se le pegaran ciertas costumbres.


Matsuri estaba encantada con el hotel en donde su sempai la había citado: rustico y pintoresco, además de caro y acogedor. Subió tranquila por las escaleras puesto que era en el segundo piso a donde tenía que llegar. De forma calmada fue hasta allí, mientras pensaba si había hecho todo para producirse perfectamente. Llevaba un vestido azulado de una seda brillosa, que parecía un estilo verde agua a la luz. El vestido tenía un escote redondo de adelante, además de ser suelto luego de la cintura para abajo hasta debajo de sus glúteos. Atrás, la espalda era descubierta y con un botón para enganchar la parte superior del vestido de una forma delicada.

Una vez que estuvo en la habitación F, la golpeo de forma delicada con su puño tres veces y se dictamino a esperar. Cuando la puerta se abrió, tuvo que hacer fuerza para que su mandíbula no se caiga al ver como estaba Gaara esa noche. El muchacho pelirrojo llevaba una remera manga corta de color violeta oscuro lo que le marcaba sus grandes y trabajados brazos, además de unos jeans negros. Tenía una fragancia que embriagaba, y cuando Matsuri la oleo quedo fascinada.

-Buenas noches –saludo cortésmente el hombre mientras la dejaba pasar para poder observarla con la mirada. Después de todo ella estaba dando su examen para poder entrar a la agencia, y el como buen profesor tendría que sacar lo mejor de su alumna.

-Hola Gaara-sensei.

Ambos estaban parados, quietos en silencio; mientras ella observaba la amplia y hermosa cama que tenía delante sus ojos, el pelirojo no le sacaba los ojos de encima y mostraba prevención en ellos.

-¿No es muy temprano? –pregunto sin despegar la vista de un cuadro junto a la cama.

Gaara asintió.

-No me gusta dormir en los hoteles, siempre regreso a mi casa, por eso son casi las once –explico él- si es que entras en la empresa –dijo acercándose a ella- seguramente te citen para las doce en adelante, a veces son hombres casados que buscan aventuras pagadas con jóvenes.

Ella se rio.

-Sigues pensando que no entrare –hablo Matsuri mientras sentía como los dedos de Gaara estaban en su desnuda espalda, tocándola, y de forma rápida desabrocho el botón, comenzando a tomar la tela para poder levantarla y sacarle el vestido.

-Tu actitud tan confiada es extraño –explico el, mientras alejaba el vestido lejos de donde estaban, se sorprendió al notar que ella no tenía sostén, aunque después de todo con el hecho de la espalda descubierta no tenía sentido que ella trajera uno puesto.

Matsuri se giró para mirarlo, y el no pudo evitar mirar esos senos que tenía delante suyo. No eran demasiado grandes, ni exagerados, tenían el tamaño y cuando llevo su mano hasta uno de estos sonrió al ver que cabían perfectamente en esta.

La castaña soltó un sorpresivo gemido al sentir el contacto, y se acercó más a él para poder sacarle la remera. Una vez que se deshizo de la prenda se acercó más a Gaara para besarlo. El pelirrojo le respondía con la misma intensidad que ella, parecía un gesto brusco y pasional con algo de desesperación; jugaban con sus lenguas de una forma extraña y sincronizada. Matsuri gimió cuando él le mordió fuertemente el labio, y ese suspiro de ella le aumento el ego al Sabaku No.

Matsuri llevó su mano hasta el pantalón del muchacho, bajo el cierre mientras aún se besaban, y comenzó a jugar con el sexo del muchacho dentro del bóxer. Gaara soltó un fuerte y ronco gemido que hizo sonrojarse a la joven castaña.

El pelirrojo la tomó de la nuca, dejando de jugar y toquetear los senos de ella, para poder acercarla más y besarla con una mayor intensidad. Matsuri le seguía el juego, así exactamente lo que el pedía con sus acciones. Gaara comenzó a moverse empujándola contra la pared, cuando ella golpeo con el frio material mordió el labio inferior del pelirrojo con fuerza.

Gaara coloco sus manos en la cadera de ella y la levanto de un solo tirón, haciendo que Matsuri se pegara a su cuerpo ya que lo rodeo con sus largas piernas. No dejaban de besarse mientras se acariciaban el uno al otro… El pelirrojo comenzó a mover su cadera, haciendo que su sexo choque contra el de ella.

-Gaara… -gimió en sorpresa cuando sintió ese lindo rose.

El pelirrojo sonrió entre el beso con mucha arrogancia, y se dirigió hasta la cama cargándola a ella. No le dio mucho tiempo a reaccionar, la apoyo en el colchón y de un tirón saco el culotte que Matsuri llevaba esa noche, ella gruño por lo brusco que fue aunque le molestaba dos cosas: la primera que Gaara le sea tan deseable, y la segunda que la ropa interior le había salido cara.

Él se sacó su pantalón negro de una forma rápida junto con el bóxer, dejando a la vista su gran erección. La castaña lo mirada encantada, y al ver como estaba la anatomía del muchacho gracias a los roses que se habían dado, estaba de lo más complacida.

Matsuri abrió levemente la boca para decir algo pero no pudo hablar debido a que ya tenía a Gaara encima de ella, y la penetro de golpe, sacándole un fuerte gemido de placer mezclado con un poco de dolor.

La primera vez que había visto al pelirrojo –en su casa- ella pensó que sería de lo más tierno del mundo, luego comprobó que en vez de lindo parecía un patán. Ella no esperaba que fuera tan intenso o pasional… un gran error.

Gaara la embestía con brutalidad, gimiendo a cada estocada cuando entraba completamente en ella. Le gustaba verla colorada y chillando, porque aparte de los gemidos que lograban escapar de la boca de Matsuri, ella estaba gritando de placer.

Mientras la seguía penetrando, comenzó a jugar con sus senos más precisamente con los pezones de ella; estirándolos, rozándolos con sus dedos y apretándolos.

Matsuri sentía como estaba por llegar a su orgasmo y estaba muy complacida, sentía las fuertes embestidas una tras otra y se mordía el labio con placer. Gaara se acostó sobre ella, quedando su cabeza escondida en el cuello de la muchacha.

A medida que continuaba, los gemidos del pelirrojo llenaban los oídos de la castaña quien no podia controlarse mucho.

"¿Por qué se me hace tan excitante que me gima en el oído? ¿Por qué lo hace condenadamente bien?" se preguntaba ella, mientras comenzó a gemir con más fuerza, sintiendo como iba a llegar a tener su preciado orgasmo, pero de pronto Gaara paro, sin explicación o motivo, se alejó de ella, sentándose en la cama con sus rodillas mientras la miraba.

-¿Ah? –fue lo único que llegó a articular la castaña ante el enojo que sentía, ella estaba disfrutando todo. ¿Por qué tenía que detenerse?

-No puedes llegar aun –explico Gaara mirándola como si fuera un bicho raro- Se supone que estas para complacer al comprador. ¿Planeabas tener tu orgasmo y ponerte a dormir? Siempre el que llega primero es el hombre, porque te paga, Matsuri –él le hablaba como si no estuviera afectado por su desnudez o incluso la de ella.

-¿Lo que hice mal fue disfrutarlo? –pregunto de forma agitada, sentándose en la cama… si, a ella tampoco parecía serle raro que estén los dos desnudos.

-Primero tienes que complacerme, luego tu puedes jugar con esto –dijo tomando su erección en las manos haciéndola sonrojar y desviar la mirada- pero primero el comprador.

Matsuri rio, aun colorada.

-Eres un hijo de puta –índico mirándolo.

-¿A si? –cuestiono Gaara algo divertido y extrañado.

La castaña se paró de la cama, y camino hasta la otra punta de esta, se acercó hasta donde se encontraba Gaara y lo miro con un puchero.

-Podrías haberme hecho llegar y luego decirme todo esto –explico con tono obvio- pero, no, tú querías arruinar lo bien que lo estaba pasando –decía con dolor.

-Primero el contratista –fue la única respuesta de un divertido Gaara, quien la miraba insinuante, le gustaba tanto molestarla.

-Bien

Matsuri se subió a la cama, parándose en esta, y lo empujo levemente a Gaara para que se acostara. El pelirrojo la miraba intrigado, después de todo se supone que ella entraría en la organización si lograba sorprenderlo.

-Ahora me toca a mí… acerté llegar a ti –aclaro sonriendo y cerrando los ojos, luego le dijo en un tono bajo como si fuera un secreto- Yo si te dejare.

Gaara negó con la cabeza.

La castaña se colocó en la entrepierna de Gaara, sentándose y dándole la espalda al muchacho. Algo apurada, Matsuri llevo su mano y se ayudó a acomodar la erección en su sexo levantándose un poco. Una vez que lo logró, se sentó de golpe, y se inclinó levemente hacia adelante, arqueando la espalda, y apoyando sus manos en el colchón, comenzó a mover su cadera lentamente, haciendo entrar y salir el miembro del Sabaku No.

Gaara estaba anonadado, si tuviera una cámara sacaría una foto en ese preciso momento: podía observar de un muy buen ángulo como Matsuri entraba y salía, viendo como el sexo de ella se ampliaba levemente en cada vez… Y ni hablar de la sensación que sentía, era tan diferente a lo que normalmente acostumbraba.

El pelirrojo dejaba escapar fuertes gemidos roncos, y muy excitado se sentó de golpe y tomo de la cintura a la muchacha. Ella se inclinó hacia atrás, mientras Gaara la levantaba de una forma rápida y brusca, aumentando mucho más el ritmo que Matsuri había puesto. No es que no le gustaba, pero la condenada lo hacía lento solo para molestarlo y torturarlo.

Matsuri al captar el mensaje de que tenía que aumentar su ritmo, comenzó a hacerlo más y más rápido, sacándole placer a ambos. De golpe, Gaara soltó un gran y largo gemido, y Matsuri sintió como él había llegado, teniendo su orgasmo, y acabando dentro de ella.

El pelirrojo apoyo su cabeza de forma mecánica contra la almohada. Sentía como estaba transpirado, acalorado, y Matsuri estaba completamente igual a él.

Gaara la rodeo con sus brazos, y la colocó a su lado en la cama, sacándole una sorpresa a la muchacha quien estaba colorada debido a su excitación. El pelirrojo, mientras la miraba, comenzó a masturbarse, y llevó su mano izquierda a los senos de Matsuri para agarrar uno de ellos, y luego se acercó para comenzar a besarlo, chuparlo, morderlo.

La muchacha gemía, le gustaba la sensación de como él lo hacía pero frunció el ceño cuando Gaara dejo de hacerlo. Abrió los ojos para fulminarlo con la mirada, pero se sorprendió al tenerlo nuevamente encima de ella, separándole las piernas, y con su sexo cerca de la entrada de ella mirándola de forma picara.

-No me importan las demás mujeres que contrato, normalmente esto no lo haría –dijo en tono coqueto y sensual- pero, para festejar que entraste a la empresa tendrás tu correspondido orgasmo.

Ella sonrió feliz. Eran dos buenas noticias en una buena frase: un gran trabajo y un gran orgasmo. Una noche para recordar.

Matsuri estaba por agradecerle a Gaara, pero el comenzó a penetrarla nuevamente, de esa forma brusca que a ella le gustaba, haciéndolo sin parar, sacándole fuertes gemidos debido a el ritmo que él tenía. La castaña tomó la cabeza del pelirrojo y la guio a sus senos, para que los bese como minutos atrás, gimiendo con muchas más ganas cuando él la mordió con fuerza en su pezón.

La castaña comenzó a acariciar el cabello de Gaara, aunque más precisamente lo tiraba con fuerza debido al placer que sentía. Los gemidos se hicieron más fuertes, retumbando en la habitación. A medida que el tiempo pasaba, los gemidos eran más elevados y también más fuertes, parecían gritos.

Matsuri gimió con fuerza aclarando que había llegado a su orgasmo, sacando el último grito que le quedaba. La mujer comenzó a tomar grandes bocanadas de aire mientras se apoyaba mejor en la almohada cerrando los ojos.

Gaara seguía apoyado en los senos de ella, estaba cómodo, todavía se encontraba excitado pero no tenía la necesidad de llegar nuevamente, estaba complacido de que ella lo haya hecho. Al pensar eso, el pelirrojo frunció el ceño y mordió levemente el seno izquierdo de ella. Esperaba que se quejara o algo pero cuando la miro estaba dormida, suspirando con tranquilidad, todavía colorada y agitada.

-Matsuri –la llamo, levantando un poco la vista de donde estaba.

-Gaara-sensei… -fue lo único entendible en los murmuros de la cansada castaña.

El pelirrojo rio al verla de esa manera, se corrió levemente para no aplastarla con su cuerpo. Se volvió a apoyar en los senos de ella, acomodándose tranquilamente, y sonrío complacido al estar cómodo.

"Unos segundos más y luego me voy" pensaba el pelirrojo, mientras abría la boca para soltar un gran suspiro de cansancio.


Luego de pensarlo varias horas, Itachi había decidido ir a visitar a su otouto para ver cómo se encontraba, y si hacía caso consolarlo o comprarle tomates para una rica cena. Pero, para desgracia del Uchiha mayor, haber elegido ir a ver a Sasuke fue un gran error, por una lista de cosas:

1_ Sasuke se había emborrachado desde las cuatro de la tarde hasta las ocho, momento en que su hermano hizo su gran aparición.

2_ Enojado por todo lo que pasaba, el azabache había echado de la casa a Karin ya que después de todo era su departamento. La mujer se fue llorando ya que Sasuke ni sus cosas le dejo sacar.

3_ Estaba más bipolar que de costumbre.

4_ Todo era un desorden

5_ Lo peor de todo: Sasuke estaba muy, MUY borracho. Tanto como a ese nivel de tambalearse para todos lados, tenía mucho hipo y encima de todo decía cosas sin pensar, lo primero que le venía a la mente.

-Para mí… -comenzó a relatar Sasuke mientras tenía la mirada de su hermano puesta en él- nuestro abuelo Madara estuvo enamorado de Hashirama y por eso se peleaban tanto. Sino… sino –decía entre hipos- ¿Por qué tanta obsesión por el otro?

Itachi comenzó a reír mientras veía como su hermano lo miraba como si fuera un loco sin corazón.

-¡Esta es seroa! –grito Sasuke y luego se golpeó la frente, para suspirar y explicar despacio- Esto… es… serio.

El azabache negó con la cabeza.

-Si fuera así como tú dices, y sé que no lo es –se aclaró mientras se acomodaba mejor en el sillón- Creo que tú y Naruto tiene un gran enamoramiento.

La cara de Sasuke pasó por muchas etapas: asco, risa, enojo, molestia, asco, asco y asco.

-JA JA –rio de forma forzada mientras se tocaba el estómago como si le doliera, y se secaba las lágrimas imaginarias- Deberías ser comediante, nii-san.

Al ver como Sasuke inclinaba la cabeza para atrás por el cansancio, Itachi se levantó para poder ordenar un poco la comida que le haría a su hermano. Aunque eran pasadas de las once y media, no tenía mucha hambre así que solo se enfocaba en su otouto. Y, a pesar de su estado de ebriedad, Sasuke Uchiha siempre había amado las ensaladas, por ende Itachi estaba preparándole una.

Puso a hervir unos huevos y mientras esperaba se puso a lavar la lechuga con el tomate además de un poco de repollo. Con calma e intentando evitar los gritos de su hermano, comenzó a cortar la lechuga junto al repollo en tiras. Luego, se dio vuelta buscando en un bol y allí coloco lo que había cortado.

Tomó un plato, junto a un vaso y un solo tenedor, eso lo llevo hasta la mesa del living en donde se encontraba Sasuke sentado al lado en un sillón individual con la cabeza todavía gacha, pero al escuchar a su hermano mayor, el azabache se acomodó mejor.

-¿Qué opinas de lo de Ka…Karin? –preguntó mientras tosía un poco.

Itachi se extrañó ante la pregunta pero, mientras volvía a la cocina preparaba su respuesta. Saco el huevo del fuego, y lo dejo en la tabla donde había estado cortando las cosas. Empezó a cortarlo en cuadraditos al igual que a los tomates, luego coloco todo en el bol y lo condimento. Cuando miro como le había quedado la ensalada, sonrió pensando que era como lo hacía su mamá. No importa la edad que tengan sus hijos, para Mikoto Uchiha, siempre serán niños pequeños, sus bebes; para Itachi Uchiha su otouto siempre va a necesitar ser mimado; y para Fugaku Uchiha –el jefe de la familia- gracias a su primogénito y a su mujer, su hijo Sasuke había salido tan arrogante y celosamente posesivo.

-¡Nii-san! –habló Sasuke reclamando su respuesta.

El azabache mayor camino nuevamente hasta el living y le puso la ensalada delante de su plato, lo que hizo brillar los ojos de Sasuke divirtiendo a Itachi.

-Bueno, creo que hiciste bien, ahora entiendo porque estabas ese día en la compañía. Contrataste a Sakura para que Karin la vea y explote.

Sasuke sonrió orgulloso, a pesar de la ebriedad nada le sacaría lo ególatra que era.

-Igual ella casi no sale en el video –explico el azabache menor sonando más calmado- se ve partes de su cuerpo, el protagonista soy yo –al ver como Itachi fruncía el ceño añadió- Karin no mostrara el video, tiene tanto orgullo como para no demostrar que le fui infiel públicamente –rio divertido.

Itachi suspiro, resignado, después de todo lo hecho, hecho esta y no había vuelta atrás.

-¿Qué quieres? –le preguntó a Sasuke mientras le enseñaba el vaso, pero este ni siquiera lo miro y sonrió con perversión, acordándose de algo. Itachi levanto las cejas confundido.

-¡Quiero que una puta me chupe la verga! –dijo mientras reía y luego hacia puchero, mostrando lo triste que estaba y se ponía un almohadón en la cara.

"¿Cuánto mierda ha tomado?" se preguntaba un ruborizado Itachi "¡Llego al nivel de bipolaridad extremo! Si oka-san lo ve seguramente me echa la culpa a mí, y ni siquiera la tengo" se lamentaba internamente mientras soltaba el aire contenido al pensar en el tirón de oreja de su madre.

-Vamos Sasuke, te ayudare –dijo parándose, con la intención de llevarlo al baño.

El mencionado abrió los ojos con fuerza, mientras le tiraba el almohadón a la cara a su hermano mayor.

-Gracias nii-san pero no quiero que lo hagas tu –explico con la frente sombreada de negro mientras sacaba la lengua solo por esa tan atolondrada idea.

Itachi simplemente tomó aire, su hermano estaba completamente loco y si seguía así se convertiría en el abuelo Madara. Pero, luego el Uchiha sonrió, después de todo podía divertirse dos minutos preguntándole cosas a su hermano. Si, solo lo haría poco tiempo porque él era demasiado bueno.

-¿Quieres que lo haga Sakura?

Sasuke lo miro y luego asintió varias veces, nuevamente con un puchero mientras tenía los ojos colorados por el alcohol.

-Al menos lo hacía bien –dijo y luego suspiro enojado- ¡Agh!

Itachi se mantuvo en silencio unos minutos, pensativo, pero todo se borró cuando vio pasar a su pequeño perrito por la entrada de la cocina, quien al verlo se acercó rápidamente hasta su amo y pasaba su cuerpo peludo contra su pierna.

-Ven, Sora –habló Itachi mientras levantaba al cachorro, al ver que tenía un horrible traje de serpiente se lo saco, odiaba que su hermano le pusiera esas cosas, aunque se viera adorable.

Sasuke bufo.

-Nunca entendí porque le pusiste ese nombre

Itachi lo miro como si su hermano le faltara aire, sentía que era un pregunta sumamente estúpida y lo peor de todo, es que no era la primera vez que Sasuke exigía saber eso –pero si la primera que estaba ebrio-

-Míralo –indico el mayor mirando a su cachorro, era de la raza Akita, de un color negro intenso y tenía algunas pequeñas manchas blancas distribuidas en su pelaje- Sora significa cielo, para nosotros bueno… su color nos recuerda a eso, además de que lo blanco son las estrellas y… -prefirió callar, estaba ruborizado, después de todo una de las razones además del color del perrito era que Itachi junto a su ex novia habían comenzado a conocerse por los primeros meses a la noche y solo en ese momento.

Sasuke soltó una forzada risa.

-¿Por qué sigues hablando de ella y refiriéndote como "nosotros"? –Pregunto en burla –Déjala atrás, Itachi –hablo enojado- tus… absurdas esperanzas me desesperan.

El mencionado apretó los puños enojado. Sabía que su hermano siempre se ponía de esa manera cuando estaba ebrio pero de todas maneras le molestaba.

-No te expreses así, Sasuke –menciono en el mismo tono- Es especial para mí.

Sasuke bufó y rodo los ojos, cruzándose de brazos.

-¿Una puta barata es especial para vos? –pregunto directamente, sin rodeos, mirando fijamente a su hermano mayor, notando el enojo de su mirada.

-¡No hables así de ella! –Grito enojado, asustando a su hermano y a Sora que se fue corriendo a otra habitación- No te permito que lo hagas, Sasuke. Y tampoco quiero que vuelvas a opinar de nuestra relación, yo pienso volver con ella porque la amo y… sé que ella también –suspiro enojado, odiaba pensar el día que se pelearon por algo como eso- Mi relación empezó como la tuya con Sakura, así que si piensas que ella es una puta barata no la llames para nada mas que no sea sexo.

El azabache furioso y apretando los puños fue hasta la mesa de la cocina para tomar su campera negra, después de todo estaba lloviendo. Llamaría un taxi, pero después de todo vivía cerca de lo de Sasuke y por eso mismo había ido caminando.

-¿Vendrá Suigetsu contigo en un rato? –inquirió

-Si –contesto Sasuke tocándose la cabeza con cara de dolor- venia doce y media creo…

Itachi asintió y se dirigió a donde estaba la cocina, para darle unas caricias a su cachorrito y luego, se fue hasta la salida de la casa. Cuando Sasuke lo vio abrir la puerta, ensancho los ojos dándose cuenta que lo había hecho enojar.

-Lo siento, Nii-san –dijo apenado.

-Entupido hermano menor –fue la respuesta del mayor mientras cerraba la puerta detrás de sí.

El joven Uchiha comenzó a bajar los pisos del departamento de su hermano por el ascensor, no estaba apurado así que no le molestaba la lentitud. Una vez que estuvo en planta baja, le hizo un gesto con la cabeza al guardia de seguridad y salió caminando por la gran puerta de entrada. La noche estaba fría, aunque recién terminaba el verano algunas tormentas se habían adelantado. Estaba todo muy oscuro sino fueran por los faroles en la calle, el cielo estaba completamente negro y con algunas nubes grises debido a la leve llovizna.

Itachi vivía a exactamente a unas siete cuadras, y a pesar del estado de la noche caminaba tranquilo, pensando en todo lo que había pasado. El muchacho suspiro mientras seguía avanzando pero de golpe paro, escuchando unos gritos masculinos. Se acercó con mayor cuidado y precaución a la esquina de la calle, notando que a lo lejos –a media cuadra- había una figura de un hombre, golpeando a otro que se encontraba en el suelo. El azabache se quedó unos segundos estático y luego, cuando estaba por ir a ayudar al que era golpeado, escucho un grito de dolor femenino.

-¡Para! ¡Por favor, para! –gritaba una voz acongojada, llorosa y dolida. Se escuchaban gritos de la mujer a cada golpe, expresando el dolor que sentía.

Itachi estaba completamente quieto y sorprendido, pero después comenzó a correr, intentando llegar hasta allá. Por cómo se apuraba se resbalaba debido a la lluvia, y eso lo ponía más nervioso, no iba a dejar que le hagan nada, no a ella.

"¡Itachi-kun! Eres tan lindo, me encanta desayunar contigo"

-¡Para!

"¿Qué te parece el nombre Sora? ¿No es lindo? Le queda perfecto, eres igual a papi hermoso cachorrito."

-¡Ay!

"Gracias por siempre estar conmigo, Itachi, nunca me dejaste sola y… eso lo valoro muchísimo"

-¡Por favor! –volvió a gritar mientras se escuchaba aun peor el llanto.

El azabache tiro al hombre al suelo, cayendo mucho más alejado de donde estaba ella. Comenzó a golpearlo, en el rostro sin piedad. Aunque el otro intentaba defenderse, el Uchiha estaba furioso y lo golpeaba fuertemente en el rostro. Cuando el hombre dejo de forcejear, inconsciente, el muchacho se levantó, y giro para verla.

-Itachi… -dijo con asombro mientras se tocaba el rostro lastimado, debido a su mejilla y a su labio el cual estaba partido. Le dolía mucho el cuerpo pero estaba completamente emocionada de verlo, de que la haya ayudado. Ella intento volver a decir algo y sonrió nerviosa, comenzando a reír.

El Uchiha no le sacaba los ojos de encima, estaba mirándola fijamente, lamentándose por no haber podido llegar antes a ayudarla. Ella seguía igual que siempre, con su lindo cuerpo bien cuidado resaltando sus lindas curvas en ese vestido rojo el cual era de dos tiras y llegaba hasta las rodillas, ese color combinaba con el de sus ojos. Y su cabello, lo tenía tan largo como la última vez, haciendo que su cabello blanco resalte entre toda la oscura noche.

-Mitsuki –la llamo, mirándola tiernamente mientras le dedicaba una sonrisa.

Ella comenzó a llorar con fuerza, dejando salir todo su miedo, y a pesar de estar temblando y el frio que sentía por estar toda mojada, se acercó rápidamente hasta Itachi, abrazándolo de sorpresa mientras desahogaba toda su tristeza en el pecho del azabache.

-Estaba tan asustada –dijo entre gimoteos debido a sus lágrimas, le costaba respirar, sentía como su cuerpo dejaba de temblar debido a como Itachi la rodeaba con sus brazos, protegiéndola como siempre, como hasta hace segundos atrás.

Itachi la separo un poco de él y le seco las lágrimas, a pesar de la pequeña llovizna, Mitsuki Hatake estaba completamente con el rostro empapado por su doloroso llanto. Ella nunca demostraba mucho su dolor, pero con él era diferente.

El azabache con ambas manos volvió a limpiarle los ojos a la muchacha, mientras la miraba con ternura. Estaba dolido y enojado por los moretones que ella tenía más lo que no puede ver por la ropa, pero ahora Itachi debía apoyarla y hacer que se calme, no volverla loca.

-Gracias –habló un poco más calmada

Itachi le golpeo la frente con dos de sus dedos, como había hecho tantas veces en su relación, lo que hizo que Mitsuki soltara una nerviosa risa mientras se mordía el labio.

Sonriendo lo miro fijamente, lo hizo con ternura y amor.

Itachi tomó delicadamente la barbilla de Mitsuki para alzarla un poco, y que sus rostros quedaran mucho más juntos, con sus labios a centímetros. Ella cerró los ojos, y termino la distancia comenzando a besarlo.


Espero que les guste este capítulo ¡Ame el final *-*!

Gracias a todos los que siguen la historia tanto como follows, favs o comentando. No saben lo feliz que soy.

¡Feliz año nuevo!

PD: Les quería recomendar mi historia "Te necesito" y, aparte de eso, quería decirles que capaz no actualice hasta en un mes porque me iré de vacaciones, no creo tener internet