Ninguno de los personajes de Harry Potter son míos, todos le pertenecen a JKRowling.
Capitulo 2: Una noche agitada.
Ginny abrió los ojos al instante esperando encontrarse con la desagradable imagen del techo sucio de la enfermería. Le dolían absolutamente todos los músculos, la cantidad de hechizos que había recibido debían ser millones ya que al parecer habían hecho que cayera desmayada por quien sabe cuanto tiempo, sus padres debían estar algo asustados por su condición al igual que su hermano, Hermione y Harry. Le dolió pensar si quiera en Harry, Draco lo había tirado todo a la basura. Sintió como una delicada lágrima surcaba su pálido rostro y en ese momento, se dio cuenta de que esa no era el techo de la enfermería, que no estaba acostada sobre una de las asquerosas camas del mismo lugar, si no el piso de una mazmorra, al juzgar por lo bajos y oscuros que eran los techos. Y al parecer era la misma mazmorra en la que había sido la fiesta.
Se sentó de golpe y logró notar que Draco se encontraba desmayado cerca de ella, intento despertarlo pateándolo un poco con la punta de su zapato pero era un caso fallido, no iba a despertar a menos de que un tren pasara por encima de él. Quería odiarlo, detestarlo y casi lo lograba, pero al mismo tiempo había creado una especie de amistad con él que la hacia incapaz de realmente odiarlo. En el momento de los hechos lo había odiado como hace varios años no lo hacia, habían arruinado su futuro y su noviazgo con el chico mas perfecto de todo el universo entero, pero no… ella era incapaz de odiarlo, cosa que él JAMÁS debía enterarse. Ella lo odiaba. Todo comenzó a darle vueltas en la cabeza ¿Por qué había dejado que Draco la besara? Estaba demasiado confundida ¿Lo odiaba o no lo hacia?
-Te odio, Draco Malfoy… - Murmuró la pelirroja conteniendo un mar de lágrimas.
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Eva caminaba con paso firme y perfecto por las instalaciones del colegio. Ahora que era prefecta debía hacer rondas nocturnas por las instalaciones del colegio para vigilar que ningún estudiante estuviera fuera de su respectiva sala común. Le gustaba estar por encima de los demás, sobre todo de los hombres. Su padre la había enseñado que no debía permitir que ningún hombre pasara nunca por encima de ella ni se atreviera a tratarla mal, por lo que había creado una especie de repulsión hacia ellos al analizarlos en sus primeros años de colegio y comprobar que realmente eran una especie subdesarrollada. Al principio ella creía que solo era su hermano Fred, pero después descubrió que todos eran exactamente iguales. Se arregló un poco el cabello rojo para que no le cubriera los ojos.
Siguió caminando tranquilamente pensando en que con suerte se encontraría con Tanya en su última ronda e irían juntas a la sala común, pero sus pensamientos fueron desplazados de su cerebro por unos ruidos de al parecer dos personas peleando en una de las mazmorras vacías. Intrigada, levantó una ceja y pegó una de sus orejas contra la puerta de la mazmorra. Al parecer era una muchacha gritándole a un chico. Emitió una débil risita, no iba a detener una pelea en la que el sexo dominante iba ganando, ya que al parecer la joven estaba destruyendo verbalmente al muchacho. Aunque era una prefecta perfecta y su deber era avisarle a la directora.
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-¡Malfoy, despierta! – Gritó Ginny asustada muy cerca de la oreja de Draco, el cual saltó asustado y se paró de golpe mareándose un poco y volviéndose a sentar en el suelo cerca de la pelirroja.
-¿Quién demonios te crees como para despertarme de ese modo?
-Alguien que no tiene idea de cuanto tiempo podemos llevar desmayados.
Draco frunció el ceño y observó el lugar. Era la misma mazmorra donde había sido la fiesta anual de los slytherin's, pero ahora estaba completamente vacía, sin ni un solo rastro de la decoración, del alcohol o de la comida. Había algo extraño en la mazmorra, se veía mucho más limpia y ordenada que normalmente. Siempre escogían una de las mazmorras que menos usaba Snape, y nunca la dejaban así de limpia.
-¿Por qué no estamos en la enfermería? ¡Podríamos tener una contusión cerebral y nadie lo sabría por que nos dejaron tirados en medio de una mazmorra después de recibir no se cuantos hechizos mezclados! – Chilló Ginny bastante asustada, Draco la miró con una ceja levantada.
-Weasley... ¿Podrías callarte? Intento pensar – Frunció el ceño – Aparte… ¿Qué demonios es una maldita contención cerebral?
-Se dice CONTUSIÓN… Y aparte como si tú pudieras pensar, Malfoy… Tu cerebro esta ahí por las puras, ¡solamente para rellenar tu cráneo!
Se quedaron callado por varios minutos, Draco fingió que no existía la pelirroja e intento deducir que había pasado, cuando de pronto la puerta de la mazmorra se abrió de par en par y apareció la profesora McGonagall y una muchacha pelirroja bastante linda a la que nunca había visto por lo pasillos de Hogwarts, la profesora los miró como si hubiera visto un fantasma y se apoyó contra el marco de las puerta. Ambos se quedaron realmente pasmados, acababan de ser descubiertos de la escena de la mayor fiesta anual… Ginny fue más rápida en reaccionar que Draco.
-Profesora, yo le juro que él fue el que me arrastró hasta aquí. Yo no tuve nada que ver. – Draco la miró enfurecido.
-¡Eso es una mentira! Yo no te arrastre a ninguna parte, tú viniste por que te mueres por mí pero no sabes como decírmelo. – Estaban parados frente a McGonagall, quien los miraba aun asustada, y la muchacha pelirroja, quien tenía una ceja levantada. Se gritaban el uno al otro.
-¡¿YO MORIRME POR TI? Si eres un completo patán. Profesora, - Dijo la pelirroja dirigiéndose esta vez a McGonagall. – Le puedo jurar que no tengo ni idea de lo que ha pasado. Creo que llevamos desmayados mucho tiempo ¿qué día es?
Al ver que la profesora no podía contestar, Eva se adelantó.
-31 de octubre, - Miró su reloj de mano. – En menos de 1 hora será 1 de noviembre.
Ginny volteó a mirar a la muchacha, ni siquiera se había fijado en ella cuando entró a la mazmorra con McGonagall. Se le hacia tan familiar pero al mismo tiempo podía jurar que nunca la había visto en Hogwarts antes. Miró su uniforme y se dio cuenta que pertenecía a la casa de Slytherin… tal vez por eso no la había visto nunca.
-¿Y tú quien eres? – Preguntó descaradamente Draco adelantándose a Ginny. Eva levantó una ceja y Ginny se asusto aun mas, de algún lugar debía conocerla, recordaba haber visto esos gestos y esa forma de ojos en algún lado… pero no sabia donde.
-Mi nombre es Eva M… - McGonagall no la dejó continuar, le pidió que por favor se retirara con voz entrecortada. La muchacha le dirigió una mirada digna de un Slytherin y salió de la mazmorra cerrando la puerta fuertemente tras ella con los labios ligeramente fruncidos.
-Chiquilla insolente… - Murmuró Malfoy para si mismo. En ese momento la profesora McGonagall comenzó a reír de forma descontrolada, provocando una mirada de desconcierto en ambos chicos. Cuando por fin se calmó les indicó que antes de cualquier pregunta llegaran a su oficina.
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-Mientras haya unos ojos que reflejen los ojos que los miran… - Frederick se encontraba despilfarrado en una de las butacas de la sala común de su casa, Gryffindor, junto a sus amigos, Julian y Hugo. Era una noche fría de octubre, había terminado la cena de Halloween y a ninguno de los tres les apetecía ir por más dulces a la cocina.
-Mientras responda el labio suspirando al labio que suspira…- Hugo acababa de completar la frase de Fred, estaba jugando con una pluma blanca mientras observaba el fuego de la chimenea bailar al son de una extraña danza.
-Mientras sentirse puedan en un beso dos almas confundidas, mientras exista una mujer hermosa, ¡habrá poesía! – Terminó algo desanimado, amaba y odiaba ese poema a la vez. Su mujer hermosa jamás le haría caso.
Los tres suspiraron al mismo tiempo, Hugo tiró la pluma al fuego y esta empezó a consumirse rápidamente. Una muchacha rubia con ojos negros como la noche pasó a su lado y bufó haciendo ruido, los tres la miraron a la vez y sonrieron.
-Deberían dejar de hacer las cosas los tres al mismo tiempo. Dan risa chicos. – Comentó la muchacha sentándose al lado de Julian. Este le sonrió y le pasó el brazo por los hombros.
-Oh vamos Mal, deberías dejar de ser tan realista y ser romántica por una vez en la vida (Corrientes literarias) – Espetó Hugo frunciendo el ceño. Mallory lo miró divertida y sonrió.
-Ustedes y sus romanticismos acabaran perdidos en un mar de poesía un día de estos.
-Mejor acabar perdidos en poesía que saber exactamente el camino en la realidad. – Concluyó Fred levantándose de la butaca donde se encontraba cómodamente sentado. Mallory podía considerarse como su mejor amiga y realmente la quería mucho, pero a veces se comportaba tan… tan, tan "poco ellos" que lo sacaba de quicio.
Mallory rodó los ojos, esos tres eran realmente un caso. Desde que se había convertido en su amiga no los había visto hacer otra cosa que leer, escribir y recitar poesía juntos, conquistar chicas, jugar quidditch como endemoniados y molestar gente y todo lo hacían LOS TRES JUNTOS. Por suerte no estaban en el mismo año, Hugo era menor que Fred y Juls por un año. Se acurrucó un poco mas en el pecho de Julian, él cual le acarició el cabello tiernamente, mientras Hugo bufo al verlos y tomó el libro que estaba en la mesa frente a su butaca y se fue a su habitación.
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Ron caminaba intranquilo por la sala común de Gryffindor mientras Harry y Hermione lo miraban asustado. Ginny había desaparecido en la extraña fiesta anual de los Slytherin junto con Draco Malfoy y nadie sabía donde habían aparecido. Le habían informado a la profesora McGonagall lo que había sucedido, pero esta, estaba más enfadada con los Slytherin al principio que recién después de 20 minutos logró captar que dos estudiantes habían desaparecido en una batalla.
-Debemos encontrarla, YA… si no mis padres me mataran.
-¡¿Lo único que te importa es lo que puedan pensar tus padres Ronald Weasley? Tu hermana lleva casi 3 horas desaparecida…
-Bien... – Refunfuño Ron sentándose junto a Harry, quien estaba con el rostro entre las manos.
-Todo esto es mi culpa, si no hubiera hecho tanto problema por ese maldito beso, nada de esto hubiera pasado. – Dijo en susurros casi inaudibles. Ron se levantó de nuevo del sillón conteniendo la ira.
-¡No digas tonterías Harry! Mi hermana tal vez no se merecía desaparecer con ese idiota, pero tu reacción fue completamente aceptable. – Hermione lo miró con una ceja levantada y prosiguió a dar su opinión.
-Ginny se portó de muy mala manera, chicos… Pero creo que te descontrolaste un poco Harry. Todos sabemos, aunque lo queramos ignorar, que desde que Ginny y Malfoy pasaron esos 4 meses limpiando libros en la biblioteca crearon una especie de extraña y anormal amistad que ninguno de nosotros comprende.
-No la comprendemos por que Ginny nunca se dignó a explicárnosla. – Acotó Ron molesto, Harry apoyó el comentario de su mejor amigo.
-¿Vieron como Zabini defendió a Ginny? ¿Es que acaso los Slytherin's han olvidado completamente que ella es una de las "traidoras de sangre"? ¿Es acaso que Hogwarts esta completamente de cabeza? – Inquirió Hermione con un gran conflicto interno por la extraña relación de Ginny con los Sly.
De pronto una lechuza negra muy hermosa entró por el hueco del retrato de la Dama Gorda, que acababa de ser abierto por la profesora McGonagall, quien lucía una enorme cara de molestia. La lechuza se posó frente a Hermione y le extendió suavemente la pata., pero ella aun no abrió el sobre que estaba ahí amarrado.
-No hay ninguna noticia de su hermana, Sr. Weasley. No se ha aparecido en ningún lugar con actividad mágica, el director y yo tenemos la ligera sospecha de donde podría estar. Citaremos mañana a sus padres y a los padres del Sr. Malfoy para explicarles las actuales circunstancias. Por ahora los tres deben descansar. – La profesora ni siquiera los había dejado pronunciar palabra alguna cuando ya estaba saliendo de la sala común con aire raudo.
Hermione aprovechó para abrir el pequeño trozo de papel atado a la pata de la lechuza, esperaba con ansias que fuera de su mejor amiga diciéndole que estaba bien y a salvo, tal vez escondida en una playa del caribe a causa de una relación secreta con Malfoy por la cual debía esconderse de la sociedad mágica por un tiempo. En que estaba pensando, Ginny no era esa clase de persona.
"Granger: sé que ni siquiera somos amigos, es más, prácticamente nos odiamos el uno al otro, pero creo que eres la mas sensata de los tres. Necesito tu ayuda para encontrar a Draco y a Ginevra. No creo que los profesores sepan donde están, pero yo si… si decides ayudarme nos encontramos en 1 hora en la sala de menesteres. BZ."
Hermione arrugó la carta antes de que Harry y Ron se percataran de ella y cuando ellos preguntaron por la lechuza, ella les contestó que no traía carta y que se había ido. Zabini tenía razón, ellos no eran sensatos. Su orgullo y su casa estaba por debajo de su mejor amiga y si lo que debía hacer era aliarse con el enemigo, se aliaria hasta con el mismísimo Voldemort.
Salió corriendo hacia la habitación de Harry y Ron, sin que ellos se dieran cuenta. Encontró a Dean y a Seamus jugando naipes mágicos, mientras Neville dormía. Los dos la miraron extrañados pero ni siquiera pronunciaron palabra alguna en su dirección. Hermione extrajo del baúl de Harry la capa de invisibilidad y el mapa del merodeador. Salió de la habitación y entró ala suya donde metió todas las pertenencias hurtadas en su mochila, se colocó la varita en la cintura y esperó que fuera la hora exacta en la que debía encontrarse con Zabini.
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Draco y Ginny caminaban mandándose miradas de odio, cuando de pronto se dieron cuenta de que iban hacia el despacho del director Dumbledore. Ambos fruncieron el ceño y se miraron mal el uno al otro por hacerlo al mismo tiempo.
-Profesora… ¿no dijo que iríamos a su despacho? – Murmuró Ginny algo asustada por los grandes problemas en los que se metería. Nunca había llegado al despacho del director. Draco miraba algo pensativo la situación, algo era realmente extraño en todo eso.
-Ahí mismo estamos yendo muchachos. – Ahora que la observaban mejor, la profesora se veía mucho más vieja de lo que normalmente se era. Su cabello estaba mucho más canoso, su cara tenía bastantes mas arrugas de las normales y caminaba más lento. McGonagall les dedicó una extraña sonrisa y llegaron al segundo piso, pararon frente de la estatua de una gárgola que escondía la entrada al despacho y la profesora dijo la clave. Subieron a las escaleras de madera que ascendían solas y vislumbraron un despacho completamente distinto al que Draco recordaba era el despacho del director.
Seguía siendo una bonita y amplia habitación circular, pero ahora estaba llena de animales disecados y desagradables, había una mecedora de madera antigua con lanas y palillos der tejer. Todos los artefactos plateados de Dumbledore habían sido suplantados por jaulas de color dorado llenas de animales extraños de colores maravillosos jamás vistos por el hombre. McGonagall recorrió un poco la sala hasta que se sentó detrás del escritorio, donde debía estar sentado el director Dumbledore. Ambos fruncieron el ceño y de pronto los dos se dieron cuenta de que sucedía, aunque fueron pensamientos de cosas totalmente diferentes.
-¿¡El director Dumbledore murió mientras estábamos desmayados y usted es la nueva directora! – Exclamó Ginny abrumada, tapándose la boca con una mano.
-¿¡Hemos viajado al futuro! – Exclamó Draco abriendo extremadamente los ojos. Ambos volvieron a mirarse mal, aunque en la mirada de Draco había un gesto increíblemente burlón. – Tú si que eres retrasada ¿no Weasley? ¿¡Qué demonios tienes en el cerebro para pensar que Dumbledore murió mientras estábamos desmayados! – Ginny lo miró de la peor manera posible y comenzó a blasfemar contra su rubio "mejor-amigo", hasta que la profesora McGonagall los cayó a ambos con un alarido increíblemente alto.
-El señor Malfoy tiene razón, señorita Weasley… El profesor Dumbledore si murió, pero hace casi 20 años. – Murmuró la directora, levantando una ceja claramente confundida por la extraña situación. Dos de sus alumnos habían desaparecido y aparecido casi 30 años más tarde. Eso iba más allá de todo tipo de ley mágica. Les indicó a los chicos que le contaran todo lo que había sucedido desde principio a fin. Y así fue como ambos comenzaron con el acalorado relato entre gritos y sollozos.
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-Bien Zabini, ¿Qué es lo que sabes? – Murmuró Hermione al quitarse la capa de invisibilidad. La sala de menesteres se había convertido en una pequeña biblioteca con una chimenea y dos sillones de uno frente a una amplia mesa que Blaise ya había llenado de papeles. Este volteó a mirarla y sonrió de lado.
-No esperaba que realmente vinieras, Granger. – Con una mano le indicó que se acercara a la mesa y mirara lo que estaba esparcido en ella. – He estado intentado recordar la trayectoria de los hechizos según mi posición con respeto a ellos y según mis cálculos, a Draco y a Ginevra les impactaron casi 10 hechizos distintos, por lo que pude escuchar habían expelliarmus, carpe retractum, confringo, confundus, relaskio, y varios más que realmente no creí que el alumnado de Hogwarts supiera. – Hermione emitió una risa algo incomoda. No era normal reír con un Sly. – Si mis cálculos matemáticos no son malos, teniendo en cuenta todos los factores de tiempo, magnitud, fuerza y direccionalidad, estoy casi seguro que han viajado en el espacio-tiempo o bien a otra dimensión, o a otro tiempo, ya sea pasado o futuro.
Estaba realmente asombrada, ella no hubiera sido capaz de sacar tal conclusión con tan solo cálculos matemáticos. Aunque ahora que Blaise lo planteaba era una muy buena deducción, teniendo en cuenta la trayectoria de los hechizos que él había podido captar al estar tan cerca de Draco y Ginny.
-¿Qué debemos hacer? ¿Cómo descubrimos si están en otra dimensión o en otro tiempo? – Blaise era un muy buen brujo… ¿matemático? - ¿Por qué tu sabes matemáticas? Vienes de familia pura sangre. – Sonrió.
-Un niño puede tener curiosidad… Creo que tenemos los libros necesarios como para empezar nuestra búsqueda. No debemos tener mucho tiempo. Si están en el pasado lo más probable es que alteren algo y todo lo que conocemos ahora como realidad se vendría abajo. Hay que darnos prisa. – Hermione asintió enérgicamente y corrió hacia una de las estanterías en busca de respuestas.
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-Estoy totalmente segura de que ellos no están en Hogwarts. – Le murmuró Eva a su mejor amiga, Tanya. Estaban sentadas frente a la chimenea de la sala común de Slytherin avanzando algunos de los deberes de la semana siguiente. De pronto se vieron invadidas por Raysa, la despampanante pelinegra, y Lily, la extraña rubiecita.
-¿Quiénes no están en Hogwarts, Evy? – Preguntó Raysa restregándose los ojos color pardo que adornaban su perfecto y seductor rostro. -¿Una nueva conquista? – Las tres muchachas sonrieron.
-Tal vez.- Murmuró Eva, soltando la pluma. – Estaba revisando que ya todos estuvieran en sus habitaciones cuando me encontré con una muchacha pelirroja y un joven rubio peleando en una mazmorra, pero no parecían ser alumnos del colegio. No llevaban uniforme.
-Podrían ser Ravenclaws. Son raros. – Comentó soñadoramente Lily imitando claramente a su madre. Todas rieron. Eva se puso seria al instante, estaba segura de que ellos no estaban en Hogwarts pero, al mismo tiempo, sabía que lo había visto en alguna parte.
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-¿Qué esta intentando decirnos con eso profesora? – Susurró la pelirroja algo asustada aferrándose a su cabello. El Malfoy rodó los ojos y bufó ¿Y ella era su amiga?
-Lo que intenta decirnos, Weasley, es que debemos cambiar nuestro aspecto para poder vivir en Hogwarts sin que sospechen que no somos de este tiempo hasta que encuentren alguna forma de regresarnos al pasado. Y ahora… ¿De que color has soñado siempre tener el cabello, zanahoria?
DXG
Espero que les haya gustado! Perdón por la tardanza.
Un besote
JM
