Capítulo 2
El cuero se siente suave debajo de las puntas de sus dedos. Y cálido. Eren no había estado mintiendo sobre los calentadores de asiento del coche. La sensación calentita del interior está haciendo maravillas para el cuerpo frío de Levi, encerrándolo en un pequeño santuario de calor. Escucha el eco de una risa tranquila en el auto, y el sonido hace que voltee su cabeza hacia Eren, quien está luciendo una media sonrisa.
—¿Disfrutando el paseo? —las mejillas de Levi se ponen de un rosa brillante, su rostro girándose para presionarse contra la ventana. Observar la nevada es sorprendentemente reconfortante, a pesar de todo el disgusto que comparte por la mierda congelada. Verla cubrir el suelo desde el punto de vista de un Porsche es estético de una forma muy peculiar—. ¿Levi? —su cabeza se levanta de la ventana, dejando atrás una mancha nublada. Eren lo está mirando por el rabillo del ojo, la mayor parte de su atención, por suerte, centrada en el camino delante.
Esa fuerte mandíbula reina en la mente de Levi, lo que le hace chupar su labio inferior mientras se acurruca más en su lugar. Eren suspira, duro y pesado mientras Levi continúa siguiendo los contornos de la cara del hombre.
—Si te he hecho sentir incómodo, lo-
—No —Levi corta a Eren, sin pensarlo e instintivamente. Tiene que tomar un segundo para recomponerse, tragando con dificultad antes de empezar de nuevo—. No, no lo has hecho. Es solo que… —Levi hace una pausa, mirando por encima de la brillante pulcritud del cuero—. No estoy acostumbrado a esto —murmura.
La boca de Eren se abre en una expresión de comprensión silenciosa, y a Levi le gustaría recordarle al idiota que no todos los días consigue pasearse en automóviles de lujo. Levi regresa a su incómodo silencio, mucho más tranquilo con eso que tratando de charlar con el hombre a su izquierda. Nunca ha sido un gran conversador después de todo con la personalidad introvertida que tiene.
—Entonces, ¿qué haces? —pregunta Eren, una sonrisa de cachorro en la cara del castaño. Y Levi cree que debajo de ese elegante traje de miles de dólares probablemente hay una cola haciendo juego. Increíble—. Digo, para ganarte la vida —su silencio obviamente había sido traducido a confusión, y Levi tiene que reprimir el impulso de rodar los ojos.
—Limpiar mierda todo el día —hay un repentino ruido de asfixia, y Levi ve a Eren toser fuertemente en un puño cerrado. Una sutil sonrisa tira de sus labios mientras observa el rostro de Eren transformarse de pura curiosidad a terror absoluto—. Trabajo en un refugio de animales —Levi puede escuchar con claridad el suspiro de alivio que sale de los labios de Eren.
Hay un incómodo momento de silencio antes de que Eren se esté aclarando la garganta.
—Entonces, ¿te gustan los animales?
Levi arquea una ceja ante la pregunta.
—Obviamente.
Eren traga saliva, y Levi siente como si estuviera poniendo sin querer un muro invisible entre ellos con su pequeñez. Verbalmente hablando, claro está. Tomando aire profundamente, Levi interrumpe la incomodidad con un suspiro entrecortado.
—Me gustan los animales mucho más de lo que me gusta la gente —cruza los brazos sobre su pecho, girando la cabeza para mirar de vuelta por la ventana polarizada.
—Te gustan los gatos —la mirada de Levi se dirige brevemente hacia Eren antes de continuar observando los montones de nieve por los que pasaban—. ¿Sabes cómo lo sé? —él resopla, girándose completamente hacia el castaño, con el ceño fruncido y brazos aún cruzados. Levi probablemente no está haciendo un muy buen trabajo en ser accesible, pero él no es el que se ofreció a llevar a casa a un extraño al azar—. Justo aquí —Eren extiende un brazo a lo largo del auto, presionando su dedo índice en el pliegue de la frente de Levi—. Tienes esa expresión de gato.
Las mejillas de Levi se sonrojan mientras juguetonamente aparta la mano de Eren.
—Mira el camino, idiota —el pendejo solo se ríe entre dientes mientras Levi regresa a mirar por la ventana, maquinando las formas en que puede ganarse un sonrojo de Eren. Porque Levi Ackerman puede hacer un montón de cosas, pero pucheros no es una de ellas. Por supuesto, probablemente podría solo agarrarle la entrepierna, pero eso parece que definitivamente lo llevaría a un cargo por acoso sexual. Eso es demasiado directo para él de todos modos. Él es más del tipo silencioso pero mortal. Como un pedo, Levi piensa.
Qué elegante.
—¿Estoy equivocado? —Eren lo está observando de reojo de nuevo, esa sonrisita haciendo otra aparición. Levi rueda sus ojos esta vez.
—No —murmura, brazos apretándose contra su pecho. Eren suelta esa molesta risa que hace que el estómago de Levi se llene con miles de mariposas, y todo lo que puede hacer es hundirse más en el asiento y tratar de no lucir avergonzado—. ¿Y qué hay de ti? ¿Cagas dinero para ganarte la vida?
Finalmente, finalmente, Levi ve las mejillas de Eren encenderse con un leve rosa. Lo cuenta como una victoria en su libro.
—¿Y si te dijera que robé un banco? ¿Qué estoy corriendo de la ley en un coche que robé de un tío en un campo de golf?
Levi chasquea la lengua.
—No te creería.
Eren ríe, sus dedos deslizándose por los lados de volante.
—Serías astuto al no hacerlo. En realidad soy mucho menos interesante —Levi duda eso. Un hombre que no solo es dueño de un Porsche, sino que también recoge a extraños tiene que ser un poco interesante—. ¿Conoces Corporación Sina? —el nombre suena vagamente familiar, así que Levi asiente—. Trabajo ahí. Ejecutivo extraordinario de publicidad —probablemente debería haber esperado algo así. No es como si Eren pudiera permitirse un Porsche trabajando en un delivery de comida. Al menos es más creíble que la historia del ladrón fugitivo de Eren—. ¿Sorprendido? —Levi gruñe, y Eren parece entender que no lo está—. En realidad no es tan divertido como suena. Lidiando todo el día con estúpidos clientes. Me dan ganas de tirarme del último piso del edificio —un resoplido sale de los labios de Levi mientras trata de relajarse en su asiento—. Pero paga bien, así que probablemente no debería quejarme, ¿huh?
—Probablemente —dice Levi, sus dedos jugando con la cremallera de su chaqueta. Incluso con los cálidos asientos, aún hay un frío por debajo calando sus huesos. Como una enfermedad incesante que no va a desaparecer hasta que la primavera decida venir. Se estremece, sus ojos cerrándose mientras trata de disfrutar lo último de este calor. Están cerca de su calle, y por mucho que le gustaría que Eren lo lleve hasta la puerta principal de su complejo de apartamentos, no se siente cómodo permitiéndole al castaño ver lo mal en que se encuentra el lugar. Llámenlo orgullo, pero Levi no quiere salir del auto sintiéndose completamente como un caso de caridad.
—Entonces, ¿tienes esposa? ¿Hijos? —Levi nota cómo Eren traga nerviosamente, cómo su agarre en el volante se aprieta. Decide avergonzar al castaño unos segundos más antes de aclarar su garganta.
—¿Me hubieras dado un aventón si tuviera esposa e hijos? —su ceja se levanta cuestionándolo silenciosamente, y Eren de repente se vuelve hacia él, ojos moviéndose de su cara al camino delante.
—¡Por supuesto de que lo hubiera hecho! No soy… no soy… necesitabas un aventón, ¿no es así? —Levi asiente en respuesta, observando los hombros de Eren relajarse lentamente y perder la apretada tensión. El hombre lanza un profundo suspiro, ojos centrándose de vuelta al camino mientras comienza—: Sé que probablemente piensas que solo soy un rico pendejo, pero no lo soy. Y entiendo que mi palabra vale mierda, pero no soy como el resto. Soy diferente.
Diferente.
Los labios de Levi se separan levemente, y se da cuenta de que ha estado mirando descaradamente el perfil de Eren durante varios segundos ahora. Y aunque por lo general es difícil para Levi creer que hay gente decente en este mundo por toda la mierda por la que ha pasado, se encuentra a sí mismo confiando en Eren. Creyendo que el hombre es diferente. Que el dinero es solo un símbolo superficial, nada de verdadera importancia en la mente del hombre.
—Estás hablando mucho —Levi disfruta la manera en que las cejas de Eren se juntan, la manera en que se sienta un poco más erguido en su asiento. Y, por primera vez, Levi se da cuenta de que tiene a Eren bajo su pulgar. O mejor dicho, que él no está a merced de sonrisas de Hollywood y hábiles frases seductoras. Por lo menos no ahora. Está seguro de que eso va a cambiar, pero por el momento, Levi está contento absorbiendo la sensación de tener el control—. Pero si alguien debe estar preguntando al otro sobre relaciones personales, en realidad debería ser yo. No me gustaría que tu esposa trofeo me empalara con sus tacones aguja mientras duermo —Levi sonríe ante la extraña expresión que se apodera de la cara de Eren, ojos abiertos y mejillas sonrojadas. Esta es sin duda una victoria.
—No tengo una esposa trofeo —sisea Eren a través de sus dientes, como si la sola idea le resultara absolutamente repugnante. Levi se disculparía, pero Eren es el que sacó el tema de parejas. Escucha al castaño tomar una respiración profunda—. Estoy soltero, supongo.
Y Levi no puede evitar la ligera sonrisa tirando del borde de sus labios. Es loco, la forma en que su corazón está latiendo tan rápido, tan velozmente por un hombre que acaba de conocer. Se siente estúpido, como si esto fuera la fantasía de alguna chica adolescente de la que pronto se despertaría cuando su trasero fuera pateado hacia el frío afuera. Y de repente, el estómago de Levi se hunde ante la idea. No por ser dejado en la calle para caminar a su casa en la nieve, sino por no volver a ver de nuevo a Eren. Por observarlo irse manejando en una nube de polvo blanco. Por dejar a Levi en su cuento de hadas de cartón. Es casi suficiente para atrapar su corazón y arrancárselo del pecho, pero luego piensa en el tipo de vida que Eren debe tener. La de ricos y famosos. Una en la que Levi no tiene nada que hacer. Solo es una pobre alma del lado equivocado de las calles. Pero eso no le hace ganarse un lugar en ropa de diseñadores y coches de lujo.
¿No es así?
Eren parece que está a punto de decir algo más, pero la voz de Levi lo detiene cuando un familiar letrero de la calle aparece.
—Detente aquí.
El castaño luce un poco desconcertado, pero empieza a detener el auto de todas maneras. Levi hace una mueca cuando ve la acera cubierta de nieve, ya sintiendo el frío filtrarse por sus delgadas ropas. Realmente debería comenzar a reducir su cuenta del agua y ahorrar para un abrigo decente. Al menos uno que no tenga diez años. Gracias a dios que no ha crecido desde que tenía quince. Jalando la chaqueta tan fuerte como puede a su alrededor, Levi alcanza la manija de la puerta, listo para terminar todo este asunto y zanjarlo de una vez.
Pero tan pronto como el coche se detiene completamente, Eren está agarrando su antebrazo. Se da la vuelta, mechones chocando contra su frente mientras observa al hombre frente a él, quien está mirándolo con esta sensación de desesperación que solo Levi podría entender.
—Por favor, espera —Eren respira, liberando suavemente su agarre y alejándose de Levi. Observa cómo Eren abre la puerta del conductor, una ráfaga de viento golpeando al castaño directamente en la cara mientras se baja del vehículo. Es casi cómico, ver a Eren luchando contra los fuertes vientos, pero luego Levi recuerda que él los estará enfrentando en cuestión de segundos, y de repente no parece tan gracioso.
Antes de que pueda prepararse a sí mismo, la puerta del pasajero se abre y una mano es extendida hacia él. Levi la toma, inmediatamente arrojándose delante del cuerpo de Eren para evitar ser golpeado por los vientos. Sus dientes ya están castañeando, y mientras levanta la mirada a esos brillantes ojos verdes, Levi puede ver que el otro hombre está enfrentando el mismo problema que él. Levi está a punto de pasar a un lado de Eren, solo murmurando un rápido gracias y terminar con ello.
Pero entonces Eren se está quitando el saco del traje, rápidamente tirándolo sobre los hombros de Levi.
Trata de rechazarlo, pero rápidamente es interrumpido por un sonriente Eren.
—No te preocupes por ella. Solo me la devuelves este viernes, ¿de acuerdo?
Y Levi no está seguro de qué decir, todavía un poco aturdido por la chaqueta envuelta alrededor de sus hombros. Sin embargo, es sacado de sus pensamientos con rapidez cuando ve a Eren abrazándose a sí mismo con brazos temblorosos.
—S-sí —dice. Y si Eren captó su tartamudeo, entonces Levi juraría que era el frío. Pero esa parece ser la última cosa en la mente del castaño, una sonrisa grande y brillante, prácticamente una reencarnación de la felicidad en su rostro. Es suficiente para hacer que los latidos ansiosos en el interior de Levi se disipen totalmente en el aire.
—¿Te veré el viernes entonces? ¿Aquí a las seis? —Eren ahora está frotando vigorosamente los lados de sus brazos, y a Levi le parece cruel hacer al hombre esperar por más tiempo. Así que solo se conforma con asentir con la cabeza, sonriendo mientras Eren le devuelve la sonrisa una vez más antes de regresar al interior del Porsche.
Levi observa mientras Eren se aleja manejando, pero con la chaqueta del hombre sobre sus hombros, de repente no se siente tan frío.
N/T: Bien, no esperaba actualizar este fic ahora, pero hace unos días fue un evento importante.
¡Feliz cumpleaños, Fredo! Sabes que traduzco este Ereri por ti, y aunque esté un poco tarde, la intención es lo que cuenta, ¿verdad?
Si me hacen saber qué tal les parece la historia, se los agradecería mucho. Sus comentarios me animan a traerles el siguiente capítulo lo más pronto posible.
P.D. A los que siguen SoT no desesperen, ahora sigue ese :'D
