Ningún personaje me pertenece, todos son de JKRowling
Capítulo 3: Weasley/Gallagher Malfoy/Roebruck
Ginny se miró al espejo del baño algo asustada, tocó sus pómulos lentamente y abrió los ojos exageradamente. Esa no era ella por ningún lado. McGonagall había decidido que su cabello normalmente rojo furioso y ondulado se convirtiera drásticamente en negro azulado y extremadamente lacio, le llegaba casi a la cintura, ella nunca había tenido el cabello tan largo, era más fácil controlar un cabello corto que uno largo. Sus ojos usualmente almendrados, ahora se habían transformado en unos misteriosos ojos color azul eléctrico brillante con rasgos felinos, sus pestañas habían triplicado de tamaño y también eran muchísimas más y unas finas cejas oscuras adornaban su frente baja. Sus pecas habían desaparecido por completo, y su tez normalmente un poco bronceada por el quidittch, era ahora casi tan blanca como la tiza o la nieve. Arrugó un poco la nariz, ahora más respingada y volvió a ponerla en su sitio unos segundos mas tarde, sus finos labios se habían convertido en unos labios desbordantes de lujuria, típicos labios vistos en modelos de la revista "Corazón de bruja". Lanzó un suspiró al aire y paseo su mirada por el baño del despacho de la directora. Se suponía que no debían llamar la atención de ningún modo, pero con el nuevo físico de Ginny iba a ser complicado que los hombres no notaran que había una nueva alumna sexy caminando por los pasillos de Hogwarts en busca de "ayuda para llegara a su próxima clase" y, la verdad, no quería imaginarse en que habría convertido a Draco. Se acomodó un poco el uniforme que la directora le había prestado y le dio un toque con la punta de su varita, (La cual, gracias a Merlín, había llevado a la fiesta de los slytherin's) logrando que se ajustara al tamaño exacto.
"Ese imbécil, por su culpa estamos varados en medio del futuro sin ningún tipo de posibilidad de retornar a nuestro tipo." Lo quería, los pasados tres años habían vivido cosas inolvidables. Pero, no iba a permitir que ni él ni nadie destruyeran la perfecta relación que podría llegar a tener con Harry Potter. Lo cierto era, que Draco Malfoy ya estaba destruyéndola. Bufó sonoramente y salió del baño con una mirada cargada de odio pero al mismo tiempo ternura. Debía aceptar que Draco había sido tierno al intentar protegerla de Harry en la fiesta;
"-Todo fue mi culpa, imbécil, estaba molestándola y sin querer la bese.
-Draco no tienes que… - Draco miró a Ginny diciéndole que no continuar"
"-Discúlpame, pelirroja, fui un idiota… pero por favor deja de llorar. – Murmuró Draco abrazando a Ginny, cosa que hizo que a Harry le hirviera la sangre."
Bien, era su amigo y lo quería… tal vez se había sobrepasado con sus quejas por el problema, si bien él la había besado, ella no lo frenó… lo cual la llevaba a la pregunta ¿Por qué no lo había frenado? Sacudió su cabeza y se aproximó a la directora.
Aun le parecía extraño pensar y ver que la profesora McGonagall hasta hace unas horas era simplemente su profesora sin demasiadas arrugas y ahora era su directora con arrugas de sobra. La imagen de su acompañarte en el tiempo también era completamente distinta. A Draco, la directora le había cambiado el rubio platinado natural de la familia Malfoy, por un castaño oscuro con destellos un poco más claros con, a diferencia de su lacio normal, unas perfectas ondas, que Draco lucía despeinadas en ese momento. Sus ojos habían pasado de ser grises invernales a unos alegres caramelos de miel con algunos destellos verde olivo. Su tez había sido bronceada un poco, bueno, había pasado de ser pálido como un muerto a tener un color de piel normal y sus rasgos eran menos amenazantes. Ambos se miraron a los ojos sin reconocer en ellos ni una pizca de su anterior ser, amigo, compañero, enemigo. Ginny se paró al costado de Draco y le dio la mano en un sutil intento de encontrar el valor que se le había perdido en cuanto la "directora" había mencionado que no sabía como hacerlos volver. Draco se extrañó un poco ante el extraño gesto de su amiga, si bien desde hace tres años, la piel de la mano de la Weasley no le era ajena y era común que cuando estaban con sus amigos mutuos tocara su mano de vez en cuando, en este momento, después de que ella le gritara cosas bastante desagradables durante casi un día completo… era muy extraño y llegaba a sentirse incómodo.
-En una hora es la cena, ahí haremos la selección de casas y todo saldrá según lo planeado muchachos. – Ya llevaban un día en el futuro, habían dormido en el despacho de la directora. Ambos asintieron sin soltar la mano del otro. Era un gesto que, dado a los sucesos que la directora veía día a día, no le sorprendía en lo absoluto. – Debemos repasar un poco las historias que les dirán a los alumnos que les pregunten de donde vienen y cosas por el estilo… Deben tener en claro hasta cual es su color favorito y no cambiarlo… Ahora díganme sus nombres, el nombre de sus padres y sus ocupaciones, por favor. – Draco miro a Ginny con gesto de que procediera.
-Mi nombre es Harley Gallagher. Mis padres son Charlotte y Zacariah Gallagher, les agradan las cosas muggles por lo que son paisajistas, les gusta mucho el aire libre, cosa que no heredé. – McGonagall sonrió complacida y miró a Draco esperando que se presentara.
-Mi nombre es Richard, pero me dicen Dick, Roebruck. Mi madre es Emma Roebruck, no tengo ni idea de quien es mi padre por que abandonó a mi madre cuando estaba embarazada de mí, sé que se llama Gabriel y que es francés. Ella es pintora, de paisajes más que todo, yo soy un asco con las pinturas. – McGonagall lo incitó a que continuara con la historia. – Nuestros padres viajan juntos alrededor del mundo, por lo que nos conocemos desde que estamos en pañales. La mayor parte de nuestra infancia la pasamos en Londres, casi hasta los once años, y después comenzamos por Asia con un tutor para que nos enseñara las cosas básicas. Nunca estuvimos en un colegio, esta sería la primera vez.
-Nuestras madres se conocen desde pequeñas y son de Norte América. Iban juntas al colegio Salem y en su viaje de último año, antes de graduarse, hicieron un tour por Europa donde conocieron a nuestros padres y después ellos fueron a Estados Unidos siguiéndolas. Cuando terminaron el colegio todos se mudaron a un edificio en Londres y bueno, aparecimos nosotros, Dick primero y yo al año después. – Agregó Ginny con una sonrisa.
-¿Y, es fácil la relación de casi-hermanos? – Preguntó McGonagall, ambos se miraron y recién en ese momento separaron sus manos. Ginny respondió rápidamente.
-Nos peleamos bastante, normalmente es su culpa, pero sé que Dick me quiere en el fondo. – Draco sonrió de lado.
-Harley me insulta mucho. Espero que en este colegio le enseñen que no se deben usar esa clase de palabras soeces. – Contrarrestó Draco sonriendo con suficiencia esta vez. – Pero sí, en el fondo la quiero.
La directora sonrió mientras revisaba los apuntes que habían estado haciendo la noche pasada mientras las pociones se cocinaban, esos dos eran un caso ¿Debía decirles lo que les deparaba el futuro? Mejor que lo vieran con sus propios ojos.
-Bien, tenemos pociones para dos semanas, deben tomarse una capsula después de cada almuerzo. – Concluyó McGonagall entregándole a cada uno un frasco lleno de pastillas color verde musgo bastante desagradables. – Si al finalizar esta semana no hemos encontrado la forma de regresarlos al pasado prepararemos más poción… por ahora estamos bien con eso. – Ambos asintieron algo dudosos de que fueran a regresar al pasado. La ahora directora sentía que se estaba olvidando de decirles algo sumamente importante, pero lo dejó pasar. – Bien la cena comenzara en unos momentos, yo debo ir… en un ratito llegara el Sr. Gustave y los llevará al comedor.
-¿Quién es el Sr. Gustave? – preguntó Ginny algo extrañada por el nuevo nombre.
-Es el remplazo de Filch, murió hace unos cuantos años. Bien, por último… Ningún profesor sabe de esto, así que aparenten lo mejor posible, por favor. – Dicho eso salió del despacho raudamente. Al salir del despacho recordó que era la cosa importante que debía decirles, volvió a sonreír.
-¡Hey! – Gritó Ron, sobresaltando notoriamente a Hermione, quien se había quedado mirando embobada las llamas de la chimenea de la sala común. - ¿Estas viva? – Ella se molestó.
-Sí Ronald, estoy viva. Solo que yo si estoy preocupada por el paradero de tu hermana. – Dicho esto se levantó del mullido sillón e intentó salir lo suficientemente molesta de la sala como para que no le preguntaran a donde iba. Había quedado "salir" con Blaise esa noche para husmear en la zona prohibida de la biblioteca a ver si encontraban más información.
-¡Oh, vamos Herms! Tú sabes muy bien que estoy muy preocupado por ella. – Declaró Ronald, logrando que Hermione lo ignorara y atravesara el retrato de la Dama Gorda sin brindarle ni una sola mirada de odio, simplemente vieron su espalda cubierta por cabello enmarañado.
-¿No te parece extraño que Hermione no se vaya a su habitación y en cambio salga de la sala común? – Inquirió Harry algo pensativo, desde que Ginny había desaparecido con el idiota de Malfoy, Hermione había estado saliendo las dos noches intentado que no se dieran cuenta, claro que no había podido evadir al famoso Espía Potter.
-Déjala, seguro quiere leer o que se yo. – Respondió simplonamente Ron volviendo a su partida de ajedrez mágico, a él definitivamente no le preocupaba el paradero de su hermana en lo absoluto.
Hermione caminaba de prisa por el castillo cuando de pronto un gato plateado fantasmal apareció frente a ella y con una pata le indicó que lo siguiera, ella aunque algo desconcertado, siguió de cerca al animal. Este la guio por las mazmorras hasta la cual había sido usada como sede de la fiesta de los Sly y escenario de la desaparición de Malfoy y Ginny, en el momento en el que la castaña tocó la puerta el animal se desvaneció tranquilamente. Hermione abrió cuidadosamente la puerta intentando hacer el mínimo posible de ruido, dentro del salón estaba Blaise con la varita en alto agitándola un poco mientras susurraba hechizos tranquilamente. Hermione intentó decirle algo pero este la detuvo con su mano libre. Continuó unos momentos más murmurando palabras que ella no lograba captar y cuando se detuvo le brindó una cálida sonrisa que hizo que Hermione se estremeciera.
-Ahora solo debemos esperar unos minutos. – Dictó el morocho acercándose a ella bastante sonriente. - ¿Te gustó Irina?
-¿Esperar unos momentos para qué? ¿Irina, es tu patronus? – Inquirió algo divertida por la energía desbordante de su compañero.
-Si, creo que es una gatita… me recuerda a mi primera mascota ¿Tu que animal tienes? – El morocho se sentó en el piso aun con la varita en la mano e invitó a su nueva "amiga" a que lo acompañara. Al verla algo dudosa se rio tranquilamente y agrego. – Vamos, siéntate… no muerdo a menos que me lo pidan. – Hermione se relajó un poco y se sentó en el piso frente a él. – Debemos esperar a que salga algún tipo de humo, si es verde; fueron al pasado, si es naranja; fueron al futuro, y en el peor de los casos saldrá negro y habrán viajado a otra dimensión. – Blaise sonrió. Hermione no sabía por que, pero ese muchacho le infundía mucha confianza y ternura, tal vez los Slytherin no eran tan malos como todos los habían pintado, tal vez Ginny no estaba tan loca al ser amiga del hurón volador y demás serpientes.
-Una nutria. – Contestó sin más.
-¿Disculpa? – Respondió Blaise alejando su vista de un humo blanco que empezaba a aglomerarse en el techo de la mazmorra.
-Mi patronus es una nutria… Y creo que ellos fueron al futuro. – Agregó señalando el humo que pasaba de blanco a naranja rápidamente.
-¿Ahora te gusta Vladimir, Lily? – Declaró Eva bastante aburrida por los constantes cambios de hombres por parte de su amiguita. - ¿No es como que cuatro años mayor que tú? – Lily giró los ojos. Ambas caminaban tranquilamente hacia el Gran Comedor.
-Vamos, Ivy. Es un año mayor que tú, por lo que solo es DOS años mayor que yo, no le veo ningún inconveniente a eso. – Eva arrugó un poco su nariz divertida.
-Lily, debes dejar de llamarme Ivy, solo me llaman así Fred y mi padre.
-Y tú deberías dejar de ser tan elegante en algunos momentos. La vida debe de gozarse. – Eva se permitió esbozar una tímida sonrisa. – Yo por mi parte, te llamaré Ivy todo el tiempo que me quede de vida ¿Qué te parece?
-Tenemos esta charla desde hace más de 5 años, creo que no me queda otra alternativa. – Bufó y ambas se sentaron en la mesa de Slytherin a esperar que sus demás amigas llegaran y la cena se sirviera como era de costumbre. Lily sonrió complacida, pero una llamada de la mesa de Ravenclaw llamó su atención.
-Un momento Ivy. Creo que Sirius aun no se acostumbra a Hogwarts iré a hablar un momento con él ya regreso. – Se levantó de la mesa se atravesó todo el gran comedor para poder hablar con su hermano, quien aun no entendía como hacer para llegar temprano a sus clases. Eva sonrió complacida, la compañía de Lily siempre la animaba en todos los sentidos, sacó de su bolso la novela que según su cronograma de lectura le tocaba leer esta semana y avanzó hasta la página marcada, Lily seguramente iba a demorar y las demás siempre llegaban tarde… Excepto Tanya, pero tal vez el profesor de pociones le había pedido que se quedara, sonrió al nombrar al profesor de pociones.
-¿Divertida tu lectura, pelirroja? – Le preguntó una voz aterciopelada por detrás, Eva cerró de golpe el libro cansadamente.
-¿No te vasta con molestarme solo en casa, Frederick? – Murmuró Eva cerrando fuertemente los ojos.
-Le gusta atormentarte en tu mesa, Ev. – Aclaró Hugo mientras se sentaba a su lado pero de espaldas. – Vamos, siempre es lindo socializar un poco más con la familia. – Eva paseo su mirada por los tres intrusos y declaró;
-Entonces Julian debe irse, él no tiene ni pizca de sangre familiar. – Su voz era la misma de siempre cuando iba dedicada a Julian, fría y sin ningún tipo de sentimiento. Julian la miró detenidamente y miró a Fred.
-¿Cuál es la necesidad de tu hermana de siempre tratare mal? – Preguntó Julian en tono casual medio sensual.
-Creo que muere por ti, colega. – Dictó Fred, poniendo una mano en el hombro de Julian intentado infundirle valor. – Es el momento indicado Juls… - Todo sucedió tan rápido que Eva ni siquiera se dio cuenta cuando Julian ya había unido sus labios a los pálidos de ella y los había despegado casi al instante.
Los tres muchachos salieron corriendo despavoridos antes de que la muchacha lograra caer en cuenta de que había recibido su primer beso, reían sin cesar. Los tres sabían que acababan de prender un fuego que sería difícil de apagar, aunque solo uno sabía que iba a ser menos malo que lo que creían.
"No puede ser cierto" Pensó Eva mientras todos los colores se le subían a la cara y su corazón palpitaba a mil por hora. "Me besó, me besó, me besó, me besó… a mi y solo a mí." Ni las princesas del hielo tenían el corazón congelado y eso Frederick lo sabia muy bien.
-Esto es una pésima idea, ¿lo sabias no, Weasley? – Sentenció Draco dejándose caer en una silla. Se pasó las manos por el nuevo cabello ondeado que adornaba su cabeza y suspiró. La imagen que la nueva Ginny le brindaba era perfecta, la maldita de McGonagall no podía haber hecho a una chica tan perfecta… aunque la verdad, extrañaba sus ondas rojas y un poco a las pecas.
"Definitivamente mi padre no se enterará de esos pensamientos, las pecas y el cabello rojo me son absolutamente desagradables, si… eso."
-Soy Harley o Gallagher, pero debes acostumbrarte a Harley o, tal vez me dices Har o Ley… No, mi nombre no tiene diminutivos… Así que debes llamarme Harley.
-¿Qué demonios hablas Weasley?
-¡SOY GALLAGHER! Vamos "Dick" debes acostumbrarte a llamarme así, si por alguna razón se te escapa el Ginny o el Weasley y alguien te escucha, estamos perdidos. – Draco rodó los ojos, el hecho de que Ginny, o Harley, estuviera tan entusiasmada por el viaje en el tiempo le preocupaba bastante. - ¿Por qué dices que es una pésima idea? Tal vez encuentre a mis hijos con Harry en este tiempo. – Chilló algo emocionada dando pequeños saltitos y palmadas.
-Ese es el problema ¿Qué pasa si encuentras a tus hijos pero no con el imbécil de San Potter si no con el idiota de Longbottom? – Ginny lo miró asqueada y este continuó. – Exactamente esa es la reacción que no deberías tener, por que si en este tiempo tus hijos con el retardado de Longbottom existen es por que en algún momento de tu vida te enamoraras profundamente de él y se casaran y procrearan criaturitas despreciables a las cuales espero no tener el "placer" de nunca conocer, - Ginny frunció el ceño, nada que saliera de ella y mucho menos procreado con amor, sería una criatura despreciable. – el punto es que ahora ya lo sabrías y cuando volvamos el pasado no podrás ni mirar a Longbottom por que en estos momentos no te gusta en lo absoluto… pero debería haber llegado ese momento, queeee… ¡NUNCA LLEGARA POR QUE VIAJAMOS AL FUTURO! – Draco se levanto exaltado de la silla asustando un poco a Ginny. – y las criaturitas asquerositas nunca existirán y así arruinaremos todo lo que ya esta predestinado. Por lo que yo pienso que deberíamos quedarnos escondidos en este despacho hasta que encontremos la forma de volver. – Volvió a sentarse tranquilamente en la silla dejando a Ginny increíblemente asombrada.
-Primero que todo Dick… nada que saliera de mí cuerpo y mucho menos procreado con amor, sería una criatura despreciable. – En eso Draco tuvo que aceptar que tenía razón. Weasley/Gallagher: 1 Malfoy/Roebruck: 0. – Dos, nuestro destino no esta escrito, tal vez ahora este con Harry y vea que mis adorables hijos tiene ojos verdes y cabello azabache, pero mañana me puedo enamorar de Seamus Finnigan y mis hijos terminaran teniendo una hermosa cara de sapo… - Ginny no tuvo una imagen mental muy agradable. – El punto es que el destino lo escribimos nosotros día a día. – Esta bien, Weasley/Gallagher: 2 Malfoy/Roebruck: 0 – y por último, donde esta tu sentido aventurero, por Merlín, ¿que tipo de diversión hay en encerrarse quien sabe cuanto tiempo en un despacho? - Weasley/Gallagher: 3 Malfoy/Roebruck: 0, victoria definitiva para Harley/Ginny. – Y no me casaré con Neville.
Draco rio sonoramente por la última sentencia de la ya no pelirroja.
Hermione entró algo asustada a la Sala Común de las serpientes, algo dentro de ella le decía que nada de lo que estaban haciendo saldría bien. Increíblemente no pensaba en la posibilidad de que Blaise la violara en cuanto pusiera un pie dentro de su habitación estaba más asustada por Snape que por su compañero.
-El libro esta en mi habitación, date prisa, baja por esas escaleras y entra en la primera puerta a la derecha. – Le indicó el morocho quien la seguía de cerca. Hermione acató todas las indicaciones que le dieron y pronto se encontraba en una gran habitación con solo tres camas en ella. Algo asustada por el hecho de que entraran sus compañeros de cuarto, intentó retroceder chocando contra el pecho de Blaise, quien la sostuvo para que no cayera al suelo. – Tranquila, comparto habitación con Draco y con Theo. Uno esta en el futuro viajando alegremente con tu mejor amiga y el otro lo debe estar pasado en grande con alguna muchacha o ganándole dinero a Crabbe y a Goyle.
-Bien… ¿Dónde está el libro? – Pregunto Hermione intentando borrar el sonrojo de sus mejillas. Blaise caminó hacia una estantería donde había muchos libros y sacó uno rápidamente.
-El viaje a través del tiempo es un concepto de desplazamiento hacia delante o atrás en diferentes puntos del tiempo, así como lo hacemos en el espacio. Adicionalmente, algunas interpretaciones de viaje en el tiempo sugieren la posibilidad de viajes entre realidades o universos paralelos. Este libro analiza la posibilidad teórica y técnica de viajes en el tiempo, y la posibilidad de que existan paradojas asociadas a dicho viaje a través del tiempo (por ejemplo evitar el nacimiento de nuestros propios antepasados). El viaje en el tiempo en la experiencia cotidiana se experimenta a 1 segundo por segundo hacia el futuro. – Leyó en voz alta el Sly, Hermione se aproximó a él y le indicó que buscara en el índice "Viajes al futuro". Rápidamente lo encontraron. – En realidad todas las partículas viajan continuamente hacia el futuro, ya que el tiempo fluye siempre en la misma dirección, y el paso del tiempo es sólo el movimiento hacia el futuro, en los términos en que los describe la teoría de la relatividad. Sin embargo, el flujo de avance hacia el futuro puede ser algo lento para la duración de la vida humana. Para conocer lo que sucederá mañana, sólo tenemos que esperar un día sin necesidad de desplazarnos, pero conocer el futuro lejano y, por ejemplo, conocer a nuestros tataranietos o contemplar la civilización dentro de mil años, es diferente. El efecto relativista de la dilatación del tiempo nos ofrece, al menos teóricamente, la posibilidad de viajar al futuro evitando envejecer.
-No dice como podemos hacerlos regresar. – Dijo Hermione algo asustada por el paradero de su mejor amiga, se sentó en la cama más cercana y cubrió su cara con las manos. – Jamás debí dejar que Harry se portara de esa manera. – Blaise se sentó a su lado y colocó el libro también en la cama. – Se que Ginny tal vez se excedió un poco al dejar que Malfoy la besara, pero no se merece esto. – Comenzó a sollozar y Blaise intuitivamente pasó su brazo por los delgados hombros de su compañera.
-Encontraremos la forma de hacerlos volver, o si no los profesores lo harán. No debemos subestimarlos. – Hermione se sintió un poco más reconfortada pero de pronto un sentimiento de culpa mayor comenzó a embargarla, Harry y Ron eran sus amigos, debía buscar a Ginny con ellos, no con una serpiente que siempre había sido cruel. Pero… no estaba siendo cruel.
-¿Cómo descubriste con que hechizo averiguar en que tiempo estaban? – Inquirió intentando salir de la incomoda situación, Blaise lo comprendió al instante y deshizo el abrazo.
-Los libros de magia negra y prohibida a veces sirven para algo más que para hacer daño. – Hermione se estremeció.
-Por esta clase de situaciones solo de debería pasar una vez en la vida. – Murmuró Ginny mientras caminaban por el corredor del Gran Comedor para colocarse el sombrero seleccionador junto a Draco. Tenían todas las miradas del alumnado encima como era de esperarse.
Pasearon ambos su mirada por el Gran Comedor, no había cambiado casi nada desde hacia muchos años, había nuevos profesores, la cara decrepita de Snape seguía en la mesa, al igual que el robusto Hagrid y la profesora Sinistra de Astronomía, y se sorprendieron bastante de encontrar dos rostros entre los profesores. Uno era el de Neville Longbottom y el otro, quien fue el que llamó más la atención fue el del mismísimo Draco Malfoy.
-Me gustas más rubio, Hurón. – Se burló Ginny antes de aproximarse al taburete y que el sobrero seleccionador gritara casi en el acto Gryffindor, lo mismo sucedió con Draco nada más que este volvió a gritar Slytherin. Cada uno fue a sentarse a su mesa.
-Hey, ¿Harley no? – Le dijo el muchacho que estaba sentado a su costado, Ginny se sobresaltó un poco.
-Si, pero… ¿Cómo sabes mi nombre? – Su voz también era bastante distinta a la voz que tenía normalmente Ginny Weasley. Intentó no sonar tan nerviosa como realmente lo estaba, hubiera deseado que ella y Draco estuvieran en la misma casa para no sentirse tan sola.
-La directora los presento antes de que entraran. – Dijo el muchacho bastante sonriente. – Mi nombre es Fred.
-No seas mentiroso. – Se burló un muchacho sentado al otro costado de la recientemente pelinegra. – Dile tu nombre completo, - Miro a Harley. – Un gusto, yo soy Julian Wood y los padres de mi querido amigo definitivamente lo odian.
Fred se levanto de la mesa, miró a la mesa de los profesores dedicándole una mirada de odio, y le hizo una gran y voluminosa reverencia a Ginny, la cual se asustó un poco. Los chicos no eran tan raros en su tiempo. El tal Julian soltó algunas risas ahogadas.
-Un placer, Harley Gallagher. Mi nombre es Sir Frederick Scorpius Hyperion Malfoy Weasley, a sus servicios ¿Feliz Julian? – Terminó la reverencia y se volvió a sentar al costado de una atónita muchacha, que aun no se podía creer la combinación de apellidos que ese excéntrico jovencito poseía.
-¿Freddy ya deslumbró a la nueva con su batallón de nombres? – Comentó un pelirrojo pecoso quien llegaba con una vendeja con tres piernas de pollo. – Hugo Weasley, primo del Sir. Ojala tu estadía en Gryffindor sea placentera.
La muchacha seguía sin pronunciar palabra alguna. Los tres asumieron que se enfrentaban a uno de los mayores casos de shock por el nombre de Fred.
Mientras tanto en la mesa de Slytherin, Draco se sentó al costado de un grupo de muchachas que parloteaban tranquilamente, aun no podía quitarle la mirada de encima a su YO adulto. No podía creer que terminaría siendo un triste profesor de Hogwarts colega de Longbottom, quien seguía las órdenes de la estúpida de McGonagall. Una de las muchachas lo golpeó accidentalmente atrayendo su atención.
-Millones de disculpas. – Se disculpó la misma muchacha pelirroja que los había encontrado en el salón la noche pasada, se veía mucho más relajada y tranquila, por lo menos ahora sonreía. – Tu debes ser Richard ¿Verdad? – Comentó volteándose completamente hacía él. Sus amigas intentaban ver por encima de sus hombros.
-Me gusta más Dick, pero ¿hace cuanto que Draco Malfoy es profesor aquí? – La muchacha sonrió con suficiencia.
-¿También admiras a mi padre? Lo siento pero no te puedo conseguir un autógrafo del mejor auror. – La muchacha volvió a sonreír al ver la cara de sorpresa de Dick. – Un gusto, soy Eva Malfoy. – Extendió su nívea mano con perfecto manicure. Draco la tomó un sin creérsela, estaba frente a su hija que extrañamente era ¿Pelirroja?
""
-Disculpa, pero ¿cual es tu segundo apellido? – Intentó que su voz no sonara asustada pero lo cierto era que estaba a punto de darle un infarto. Ella arrugó un poco la nariz viéndose increíblemente parecida a…
-Weasley por supuesto, mi madre es Ginny Weasley, la de las Arpías de Holyhead, editora del Profeta…
"" Draco estaba anonadado.
-Solo te faltan las pecas y eres idéntica. – Logró articular antes de golpear su cabeza contra la mesa provocando que todas las muchachas se asustaran un poco.
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Espero que el capitulo les haya gustado, próximamente muchas sorpresas jiji
Un besote
JM
