Ningún personaje me pertenece, todos son de JKRowling.
Capitulo anterior:
-Como se nota que tu y Fred son hermanos. – Eva sonrió.
-El suele dar los discursos sobre el amor, la felicidad, y esas tonterías. Me has agarrado en mi cuarto de hora sentimental. Eva Malfoy no suele ser tierna. Esto no se ve todos los días.
Ginny sonrió para sus adentros, al parecer estaba encontrado un súper poder increíble el cual le permitía encontrar a distintos Malfoy's en sus "cuartosdehora" sentimentales/tiernos.
-Vamos a buscar a Dick ¿Si? – Dijo Eva mientras se levantaban del suelo. Harley asintió enérgicamente.
Capítulo 6: Sublime.
- ¿Gii… Harley? – Murmuró Draco/Dick al notar que Eva y Ginny venían caminado hacia él. Ginny tenía los ojos rojos, era obvio que momentos antes lágrimas habían surcado sus pálidas mejillas. Las muchachas al verlo pararon en seco y se abrazaron por un momento. Draco frunció el ceño algo abrumado, Ginny no debía llorar.
-No existen imposible Harley. – Murmuró Eva sonriente. Ginny la apretó más. No tenía ganas de soltarla. Ella era la prueba viviente de que no existían imposibles y… tal vez no quería cambiar el futuro.
-Gracias. – logró musitar.
Se separaron y Ginny corrió raudamente hacia Draco, quien estaba notablemente sorprendido. Al llegar junto a él, lo abrazó de manera descomunal. El muchacho sonrió tranquilamente, tal vez habían tenido una charla amena de mujer a mujer. De madrea hija. Él solo quería verla feliz.
-Perdón por gritarte siempre. – Logró musitar Ginny entre nuevas lágrimas que preocuparon a rubio-platinado. Draco se desconcertó, definitivamente no había sido solo una charla de mujer a mujer.
-Tú no me has gritado Ginn – Murmuró fijándose que Eva ya se hubiera ido. Se encontraban en un pasillo desolado de las mazmorras, él acababa de salir de la sala común. Tomó el rostro de su mejor amiga entre sus manos y la obligó a mirarlo a la cara. La nueva Ginny tenía el rostro bañado en lágrimas. La soltó y le indicó que entraran a una mazmorra. Cuando estuvieron adentro cerró con magia.
-¿Por qué dices que me has gritado? – Inquirió Draco abrazándola de nuevo.
-Te grité cuando llegamos aquí. Porque me besaste en la fiesta de Halloween.
-Creo que tenías derecho a gritarme. – Draco se sentía extremadamente incomodo. Desde que eso había sucedido no habían tenido oportunidad de tocar el tema. – Estuvo tremendamente mal que te besara. Lamento mucho haberte creado problemas con Potter. – Su corazón se encogió. Decidió soltarla, no podía seguir abrazándola.
-Harry no importa en estos momentos. Ya no me importa en lo absoluto, he pensado las cosas y después de como me trato en esa fiesta no creo poder volver a mirarlo. Pero… Por más que estuviera mal, no tenía por qué gritarte de ese modo, fue excesivo.
-Yo no debí haberte besado. – Respondió mecánicamente Draco intentando tragarse el revoltijo de sentimientos que afloraban.
-¿Por qué lo hiciste? – Ginny había bajado la mirada, ambos corazones se detuvieron en cuanto la pelirroja pronunció esas cuatro palabras. Volvió a abrazarla con urgencia y ella acomodó su rostro en el pecho de él.
Draco se quedó petrificado. Se había preguntado billones de veces por que lo había hecho y la verdad solo había llegado a una respuesta. Y la odiaba. Realmente la detestaba. Enterró las manos en el cabello negro de su mejor amiga, intentando borrar todas las cosas que podían pasársele por la cabeza, buscando que los sentimientos se evaporaran tan rápidamente como habían llegado. Deseaba no haberle declarado la guerra a Ginevra Weasley. Anhelaba no haberla convertido en su mejor amiga, logrando que le contara sus más profundos secretos, contándole a ella los suyos. Tenía el momento preciso en su cerebro, no era como te dicen en los libros… Cuando te enamoras de alguien no sabes exactamente en que momento sucedió, las cosas simplemente se dieron así… ¡PATRAÑAS! Él podía decirle el año, el mes, el día, la hora y casi que el segundo en el que había caído rendido a su delicada cintura.
FLASHBACK
5 de junio de 1996
Draco estaba acostado en su cama, odiaba su cumpleaños. Odiaba tener que pasarlo siempre en Hogwarts totalmente aburrido y sin nada muy interesante que haber. Había decidido no salir de su habitación, no ver a Theo, ni a Blaise, ni a Ginny, ni a nadie.
Era miércoles pero las clases habían sido suspendidas a causa de una misteriosa enfermedad que había azotado al castillo dejando a más de 20 alumnos en la enfermería vomitando por montones. Agarró el último libro que había sacado de la biblioteca. Usualmente no dejaba que Ginevra lo convenciera de hacer cosas, pero esta le había insistido tanto en que buscara en la parte de la literatura muggle una obra de teatro llamada "Sueño de una noche de verano" que tuvo que ir siendo arrastrado por una pelirroja desvergonzada.
Al principio lo había odiado solo por el hecho de que ella se lo había recomendado y, evidentemente, por que se trataba de literatura muggle. Pero con forme la historia iba avanzando sentía que ya no podía despegarse. La cara de felicidad de Ginny cuando le mostró como un fragmento de la historia le gustaba mucho fue épica y ella le contó que había sido el primer libro muggle que había leído. Draco sonrió mientras abría el libro en una página errónea.
"HERMIA.- Pues si los verdaderos amantes siempre fueron contrariados, ha de ser por decreto del destino. Armémonos, pues, de paciencia en nuestra prueba, ya que ésta no es sino una cruz habitual, tan propia del amor como los pensamientos, las ilusiones, los suspiros, los deseos y las lágrimas, triste séquito de la fantasía." El día que leyó ese fragmento sintió una fuerte opresión en el pecho, no estaba seguro de por qué exactamente. Y ahora que lo volvía a leer se sentía igual. Frunció el ceño y buscó la página en la que se encontraba.
Una lechuza tocó desesperadamente su ventana. No era la de su madre, ni la de su padre. Se levantó pesadamente de la cama y abrió la ventana. La lechuza dejó la carta caer de su pico y retomó el vuelo raudamente. La carta, la cual era un simple cuadrado de pergamino sin lazo ni sello, cayó al suelo.
"Te espero a las 8 pm en la entrada del bosque prohibido. Se puntual o morirás, Malfoy. Con amor, Ginny"
-Ella me amenaza hasta en mi cumpleaños. – Sonrió de lado y metió la nota en el bolsillo de su pantalón. Aún le quedaban varias horas antes de tener que encontrarse con su mejor amiga.
D&G
La había esperado por cinco minutos y cuando estaba a punto de irse apareció detrás de él. La miró molesto, pero ella le brindó una sonrisa dulce y lo abrazó de manera sobrehumana. Draco le correspondió el abrazo con bastante naturalidad pero un tanto sorprendido ¿Qué demonios le pasaba a Ginny?
-Feliz, feliz, feliz, feliz, feliz cumpleaños. – Murmuró mientras lo apachurraba aún más. Draco no podía entenderlo, él jamás se lo había mencionado.
-¿Cómo es que lo sabes? – Draco la alejó de él por los hombros para mirarla a la cara. Estaba feliz y una traviesa sonrisa se asomaba. Draco sabía que esas sonrisas nunca eran buenas.
-Te estaba buscando en el desayuno y Pansy me avisó. Me dijo que no ibas a salir de tu habitación por que nunca lo hacías en tu cumpleaños ya que eres un huraño al cual no le gusta que lo saluden. – Draco enarcó una ceja.
-¿Desde cuando tu hablas con Pansy? ¿No se odiaban? – Ginny sonrió de oreja a oreja.
-Somos personas maduras capaces de razonar. No está tan loca como tú decías. Desayune con ella y con Blaise. – Draco sonrió de lado y dirigió su vista hacia el lago. - ¿Por qué es que no me habías dicho que era tu cumpleaños? Yo te atormento para que recuerdes el mio y nunca me había puesto a pensar en el tuyo. – Draco sonrió y la miró.
La luz de la luna se colaba por las copas de los árboles, bañando dulcemente el rostro de Ginny de manera angelical, acentuaba sus ojos color avellana de manera increíble y su cabello rojo se movía delicadamente por el soplo del viento nocturno. Draco sintió como algo empezaba a crecer dentro de él, y de manera irracional descubrió que Ginevra Weasley le gustaba y más de lo que cualquier otra chica le podía haber gustado.
¿Cómo era posible que simplemente lo supiera así sin más? Con tan solo mirarla, con tan solo admirar lo bella que se veía bajo el amparo de la luna. No era posible que eso sucediera, no. El amor no llega de un momento a otro, se trabaja, o como el hacía normalmente, se fuerza. Pero no lo sientes de un segundo a otro.
Debía ser razonable. Bajó la mirada intentando que Ginny no se diera cuenta del pánico que empezaba a brotar de sus ojos. "Razona, Malfoy, razona. Es una Weasley, y por más extraño que sea es tu amiga. No pierdas la amistad, y no te ganes una increíble pelea en casa." Ginny se acercó a él, se había quedado callado sin ningún tipo de razón y ella podía detectar que estaba asustado y algo nervioso. Tal vez sacarlo a celebrar su cumpleaños no había sido la mejor idea.
"No puedes empezar a sentir algo por GINEVRA WEASLEY por solo el hecho de que descubrió que era tu cumpleaños y decidió felicitarte. Mucha gente lo hace. Blaise, Theo, Pansy… fueron en la mañana a saludarte y no por eso quieres algo con ellos… RAZONA DE UNA BUENA VEZ." Y de pronto como si fuera por arte de magia una frase llegó a su cerebro en el mismo momento en el que Ginny lo abrazaba amorosamente.
"Con todo esto y a decir verdad, en nuestros días, razón y amor no hacen buenas migas." Su corazón explotó en miles de emociones y divagaciones. Hace tiempo que no le importaba lo que la gente pensara de él. Si había destruido su orgullo para poder ser amigo de Ginny, no le importaría destruir su razón para permitirse sentir algo por ella. Por más imposible que fuera, por más infantil y tonto que fuera. No lucharía por estar con Ginny Weasley, simplemente se regocijaría ya que por primera vez le gustaba una muchacha de forma tan inocente y pura, sin ningún tipo de necesidad, de urgencia. Simplemente le gustaba y la quería.
-Lo siento mucho. – Susurró Ginny enterrando su rostro en el pecho de Draco. – No debí haberte sacado de tu decrepito ritual de cumpleaños. – Draco atinó a devolverle el abrazo y sonrió apoyando su cabeza en la coronilla de la pelirroja.
-No creo que diciendo que mi "ritual es decrepito" esperes que acepte tus disculpas. – Ginny ahogó una risita y abrazó con más ahínco a su amigo.
-La verdad es que no, solo buscaba que te dieras cuenta lo estúpido que es el hecho de que no me dijeras que es tu cumpleaños.
-Nunca ha sido una buena fecha, no me gusta recordarla. – Ginny se separó de él y lo miró entre abrumada y feliz.
-De ahora en adelante lo será. – Draco sonrió como nunca en su vida lo había hecho, una sonrisa pura. Ginny sacó de uno de los bolsillos de su túnica una pequeña caja de cartón. Sintió como el mundo se caía. No podía ser posible. Ella no le había comprado un obsequio ¡Se había enterado hoy! – Esto es para ti. – Lo puso delante de su cara.
-No… ¿Me estas dando un regalo?
-No es la gran cosa. Tal vez si hubiera sabido que era tu cumpleaños, sería mejor. – Ginny lo miró de manera reprobatoria y al notar que él no tomaba el regalo, agarró su mano y se lo dio. – Ahora ábrelo y dime que te gusta aunque no lo haga.
Draco levantó el regalo y con mucho miedo abrió la pequeña tapa. La odiaba, la detestaba y la amaba al mismo tiempo. Él le había mencionado una sola y única vez en su vida que amaba por sobre todo a los dragones y había sido de pasada, nada muy importante. Sin embargo, ahí estaba ella regalándole una pequeña figura de cerámica de un colacuerno húngaro. Draco no lo resistió por mucho tiempo, abrazó de manera descomunal a la pelirroja, hasta que ella clamó aire.
"Tú me gustas. No te amo, no quiero que te cases conmigo. No me vas a gustar para siempre. Simplemente me gustas como me gusta ver el cielo, podrías gustarme mucho tiempo o me podrías gustar solo hasta mañana."
FINFLASHBACK
-¿Por qué me besaste, Draco? – Repitió Ginny ahogándose un poco con sus propias lágrimas, no estaba segura cuando había comenzado a llorar.
-Yo… No lo sé. – Contestó después de un largo silencio. Logró corresponderle el abrazo soltando los mechones de cabello que sostenía. Se quedaron unos largos segundos en esa posición, como si el mundo a su alrededor no importara nada, como si no estuvieran varados en el futuro conviviendo con sus hijos. Sus corazones aún no se tranquilizaban y ambos podían sentir el del otro latiendo al compás asustado del suyo.
-No tienes por qué responderme. – Susurró Ginny con algo de voz quebradiza.
-La verdad es que si debería hacerlo. Mereces una explicación, saber el porqué de mis actos. – Draco no quería decirle, no… no era el momento, ni el lugar. No eran los sentimientos adecuados, no lo serían nunca (ni por más que el futuro le dijera lo contrario).
-Draco… - Ella al parecer tampoco deseaba oírlos… él no quería decirlos. Todo estaba solucionado.
-¡Draco nada, Ginevra! Soy una pésima persona, casi destruyo tu relación con Potter, si es que no la he destruido. Por mi culpa estamos en el futuro y no tenemos ni la más mínima idea de como regresar a nuestro tiempo. Todo lo que está sucediendo no es más que mi culpa.
-Deja de pensar así, no llegaremos a nada.
-Si te besé fue por qué quería molestar a Potter. – Mintió. – Lo lamento, fui un idiota. – Draco sintió como Ginny se alejaba bruscamente de él y momentos después una mano impactó fuertemente contra su mejilla.
-¡Eres un imbécil, Malfoy! – Gritó descaradamente Ginny, olvidando que debían guardar las apariencias para no ser descubiertos. Ginny sintió como la rabia la embargaba desde la punta de sus brillantes cabellos hasta la punta de sus pies. Definitivamente no había nada solucionado. – ¡Realmente pensé que tenías una mejor razón! Pero nooo… ¡Draco Malfoy puede hacer las idioteces que se le vengan en gana y ni siquiera pensar en las consecuencias!
-No entiendo a que te refieres con una mejor razón… - Draco sentía como la furia se derramaba por sus poros, cada vez que eso pasaba no daba como resultado nada bueno. Tomó a Ginny por los hombros y la estampó contra una de las paredes, ella soltó un gemido lastimero. - ¿Querías que te dijera que me muero por ti? – Ginny lo miró harta.
-¡Eso habría sido billones de veces mejor que el hecho de que me dijeras que lo hiciste para molestar a Harry! – Gritó irritada. Draco se acercó peligrosamente a su cara, pero la furia en ambos no dejaba que el romance ingresará.
-¡Tú jamás aceptarías que yo sintiera algo por ti!
-¿¡Tú que sabes!? ¡Tal vez yo sienta algo por ti, idiota!
-¡Tú mueres por Potter!
-¡La gente cambia!
-¿¡En menos de una semana!?
-¡Tal vez no quería aceptarlo!
-¡SOY UN MALFOY! – Draco bajó la mirada y soltó los hombros de Ginny dándose por vencido. Aunque ella acababa de admitir que tal vez también sentía algo por él, no podía simplemente saltar de alegría… ella estaba predestinada a ser la mujer de San Potter. – Tú jamás podrías sentir algo por un ser tan despreciable.
-Deja de hablar idioteces, Draco.
-¡No son idioteces Ginevra! Tú eres… tú eres… tú eres una persona preciosa, yo soy un Malfoy… Hijo del hombre que te metió a la cámara de los secretos, un idiota que destruyó tu relación por capricho, por un tonto gusto pasajero, el idiota que te ha insultado por muchísimos años… por eso y por muchas cosas más es imposible que sientas algo por mi. – Ginny levantó el rostro de Draco por el mentón y lo obligó a mirarla a los ojos.
-También eres mi mejor amigo, la persona que ha logrado que mis "grandes problemas" sean cosa del pasado, que mis desastres en pociones se conviertan en glorias, con el que he pasado tardes increíbles mirando el cielo, el que ha logrado que mi opinión hacia los Slytherin cambie, has destruido mis barreras y me has abierto los ojos a la realidad, una realidad que nadie de mi entorno puede ver. Una realidad en donde el príncipe de Slytherin es una persona con sentimientos y con sonrisas plasmadas en el rostro. – Draco cerró los ojos, no quería mirarla y desear besarla nuevamente, solo traía problemas. – Aparte, no puedo creer que pienses que no siento algo por ti después de ver este futuro. – Y lo besó.
D&G
-Heeeey… esto no estaba dentro del trato. – Murmuró Hermione al notar la presencia de Theodore Nott y de Pansy Parkinson. Ellos estaban parados en la puerta de la mazmorra con las manos entrelazadas. Ambos la miraron y sonrieron.
-Llevamos 20 minutos esperándolos. – Dijo Pansy tranquilamente mientras abría la puerta. Ella y Theo ingresaron pero Hermione detuvo a Blaise. Él la miró algo molesto pero no podía evitar pensar en lo linda que se veía. Desde el incidente en donde habían "aclarado" que solo eran "amigos" por el bienestar de los desaparecidos no se habían tratado de la misma forma. Y no le gustaba a ninguno de los dos. Ahora eran mucho más fríos y distantes.
"-Cuando ellos regresen supongo que todo volverá a la normalidad ¿No? Iras con Potter y con Weasley y ya no pasaremos tiempo juntos. – Hermione se sintió extremadamente nerviosa.
-Supongo que si, nuestras reuniones son específicamente para encontrar a nuestros amigos. – Blaise se encogió de hombros y procedió a chequear la poción.
-Es una pena, empezabas a caerme bien, Granger."
La castaña, no sabía exactamente por qué, extrañaba la forma en la que Blaise la trataba. Galante, caballero, con suma educación. Como nunca la habían tratado Ron o Harry. Entendía porque Ginny se juntaba con los chicos de Slytherin. Siempre se comportaban bien y no hacían la clase de idioteces que los de Gryffindor si.
-¿Qué hacen ellos aquí?
-Esto no es una cita Granger, ellos nos ayudaran a encontrar la forma de traer a Draco y a Ginny.
-Pero… - Blaise la miró algo arrepentido. – Está bien… - Hermione ingresó rápidamente al aula. Blaise se quedó afuera unos instantes, le dio un puñetazo a la pared bastante molesto.
D&G
Harry caminaba tranquilamente por los terrenos del colegio, estaba solo. Hermione había desaparecido de su vida desde lo que había sucedido con Ginny, ya no soportaba a Ron hablando sobre lo extraña que Hermione se comportaba últimamente. Extrañaba a su pelirroja. Tal vez no la había tratado de la mejor manera la ultima vez, pero estaba dispuesto a olvidarlo por su amor. Se sentó debajo de un árbol y suspiro.
-¿Por qué tan solo Harry? – La voz de Luna Lovegood lo sacó de su ensimismamiento, estaba detrás de él con varias flores en las manos. Ella le extendió una bastante bonita de color amarillo. – Ya verás que las cosas mejoraran y Ginny aparecerá. – Luna sonrió lo cual obligó a Harry a hacerlo también, tomó la flor y la olió por unos segundos.
-¿Cómo haces para estar tan tranquila? Ginny también es tu amiga y estás tan calmada, como si supieras que todo va a estar bien y que no le pasará nada. – Luna se sentó a su lado y dejó las flores en su regazo. Harry la miró expectante.
-Ginny es una chica fuerte. Nada le sucederá, aparte está con él. – Harry frunció el ceño y cuando estaba lista para reclamar que eso no lo reconfortaba en lo absoluto, Luna dejó caer su cabeza en su hombro. – Él jamás dejaría que le pasara algo.
-No estoy tan seguro de eso.
Intuitivamente, Luna tomó de la mano a Harry intentando infundirle algo de valor. Harry se sintió tranquilo, sus amigos no estaba para él, su novia estaba perdida en algún lado, pero Luna estaba ahí para apoyarlo.
-Gracias, Luna.
-No hay de qué, Harry.
D&G
Eva caminaba sonriente por las mazmorras. Acababa de dejar a Harley hablando con Dick de una manera bastante amorosa y eso la hacía feliz. No sabía exactamente por qué, pero desde que los había visto en la selección de casas se había dado cuenta de que eran el uno para el otro. Se acomodó el cabello y rio sola por un momento. Ella nunca había sido la romántica, de eso se encargaba Fred. Llegó al pasillo que la llevaba a las cocinas y decidió que no quería ir a transformaciones, no quería ir a ninguna clase ese día. Tenía ganas de comer helado de chocolate con chispas de fresa, ver la puesta de sol desde su escoba y por qué no… ver a un joven que la traía loca.
-Estas de buen humor hoy. – Murmuró alguien detrás de ella. Se quedó paralizada, no debía haber deseado verlo. Respiró profundamente, olvidó el beso que le había dado y volteó a mirarlo.
Julian caminaba hacia ella con las manos en los bolsillos. No se acercó demasiado y agachó la cabeza denotando bastante nerviosismo y timidez, nada propia de él.
-Te he estado buscando por todo el castillo. – Murmuró, Eva sintió como sus mejillas se teñían de rojo carmesí.
-He estado por las mazmorras y ahora se supone que tengo clase… Ya me encontraste, ¿qué sucede? – Su corazón palpitaba a mil por hora. Tal vez Julian iba a decirle algo que ella esperaba escuchar desde hace mucho tiempo.
-Yo… - Dio un paso para acercarse más a ella, la miró a los ojos. – yo quería pedirte perdón por el beso.
Eva sintió como su corazón se partía en dos, ¿acaso él se arrepentía de besarla? No era una costumbre suya llorar cuando la estaban mirando, pero por más que intentó que sus ojos no se aguaran… estos lo hicieron en contra de su voluntad. Julian había automáticamente bajado la mirada, por lo que no estaba mirando el espectáculo que los grisáceos ojos de Eva le brindaban. Había decidido decirle las cosas claras por más que ella lo odiara. No podía seguir atesorando sus sentimientos por mucho más tiempo.
-La verdad es que llevo mucho tiempo queriendo hacerlo. – Eva se quedó petrificada con la primera lágrima atrapada en sus pestañas. – Pero soy consiente de que no quería que fuera así. Fred me dijo que jamás aceptarías un beso mio, por eso te lo robé… Lo lamento. – Sentía como la alegría desbordaba su corazón, limpió las pocas lágrimas que había logrado botar y sonrió, esperaría que él terminara de hablar. – Me has gustado desde que tengo conciencia, pero sé que no me he comportado de la mejor manera y… y la verdad es que no importa si no sientes nada por mi… he vivido a lo largo de estos años soportando tu odio descontrolado, puedo seguir haciéndolo… solo quería que supieras lo que sentía por ti.
-¿Quieres comer un helado conmigo? He planeado ir a ver el atardecer en escoba ¿vienes?
Julian levantó la mirada de golpe, solo para encontrarse con una alegre pelirroja. Sonrió de lado y asintió débilmente. Se acercó a ella y le tomó la mano de forma inocente. Eva sonrió alegremente y juntos entraron a la cocina.
D&G
Caminaban juntos hacia los jardines. No sabían exactamente como sentirse después de la charla que había tenido lugar en una de las mazmorras. Ambos se habían dicho que se gustaban, se habían besado pero nada más. No habían aclarado que pasaría ni que eran. No era importante. Ginny intentó buscar a tientas la mano de Draco para tomarla, y cuando la encontró este se sobresaltó bastante. Se detuvieron un momento para mirarse a los ojos. Extrañaban ver sus rostros reales, pero no podían quejarse. Ginny se paró de puntitas e intentó darle un suave beso en los labios a Draco, el cual no atrevió a negarse. Un grito agudo los sacó de su ensimismamiento.
-¡Déjenlo por favor! – Se miraron unos segundos, solo para darse cuenta de lo que estaba a punto de hacer. Se soltaron de las manos e intuitivamente corrieron hacia los gritos. Lo que el panorama les brindó fue desconcertante.
Su hija se encontraba tirada en el suelo y un hilo de sangre caía por su cabeza, mientras que tres alumnos de Hufflepuff golpeaban a Julian de manera salvaje. Ginny corrió hacia donde Eva se encontraba e intentó lograr hablar con ella, mientras que Draco intentó ayudar a Julian. Momentos después llegó Fred, quien extrañamente también estaba bastante golpeado y los tres lograron hacer que los alumnos se fueran.
-¿Qué demonios está sucediendo? – Grito Draco/Dick acercándose furiosamente a Julian y Fred. Julian corrió rápidamente hacia donde Eva se encontraba y la cargó para poder llevarla a la enfermería. Se encontraba desmayada.
-Ellos estaban molestando a Mallory, la estaban acosando en un salón vacío y cuando llegué comenzaron a golpearme pero ella corrió a buscar un profesor y se fueron. Asumo que se encontraron con ellos y saben que Mallory muere por Julian…
Todos avanzaron rápidamente hacia la enfermería en donde la enfermera, a quien ni Draco ni Ginny conocían, comenzó a atenderlos de manera rápida. Segundos más tarde apareció Mallory con Draco Malfoy.
-¿Qué demonios sucedió, Frederick? – Draco/Dick y Ginny se estremecieron por el gran parecido a como lo habían pronunciado Draco hace unos instantes. Fred contó rápidamente la historia sin obviar ningún tipo de detalle. Cuando su hijo terminó Draco se apresuró a invocar a su patronus, el cual terminó siendo una hermosa serpiente, y le mandó un mensaje a su esposa.
-Tu madre estará aquí en un instante seguramente. – Ginny se tensó de manera increíble y Draco no dudó en darle la mano para infundirle algo de valor. – Hablaré con McGonagall para que abra la red flu y no termine destruyendo la casa. Todos sonrieron un poco y el profesor de pociones desapareció por la puerta.
-Lo lamento mucho. – Murmuró Mallory botando algunas lágrimas. Fred se aproximó a pasarle el brazo por los hombros.
-No es tu culpa en lo absoluto Mal.
La puerta se abrió y un batallón conformado por Tanya, Raysa y Lily hizo su ingreso. Corrieron hacia la cama de su amiga y preguntaron que era lo que acababa de pasar. Draco y Ginny decidieron salir para tomar un respiro.
-No puedo creer que exista gente así. – Murmuró Ginny cuando se apoyó contra la pared de la enfermería, la puerta había sido cerrada en cuanto ellos salieron. – Le sacaron sangre… ¡SANGRE! – Draco la abrazó amorosamente, Ginny se sintió tranquila al estar en sus brazos.
-Todo va a estar bien, seguro es solo un golpe.
Ginny levantó el rostro y lo miró a los ojos por unos segundos. Siempre le habían encantado y siempre le encantarían. Intentó volver acercarse para besarlo, aunque sea para poder rozar sus labios contra los de Draco, pero este lo impidió.
-Sabes que no está bien…
Ginny no pudo contestar ya que se quedó petrificada ante una visión abrumadora.
Ginny Malfoy venía caminando por el pasillo agarrada de la mano de Draco Malfoy. Ella era ahora una mujer al 100%, el cabello rojo le llegaba a la cintura y lo llevaba lacio con algunos mechones cayéndole por el rostro, su piel había empalidecido un poco por lo que sus pecas resaltaban aún más. Llevaba puesto un vestido ceñido al cuerpo de color azul marino, le llegaba hasta las rodillas y tenía las mangas cortas. Unos tacones bastante altos negros adornaban sus pies, pero aun así no alcanzaba a Draco ni por asomo. Tenía los ojos bastante llorosos y no paraba de murmurar cosas a las que Draco le respondía. Los muchachos aun no podían escucharla.
-Tranquila. – Murmuró Draco
-No puedo… Soy yo…
-Si no te comportas la asustarás.
-Pero es que no puedo… - Ginny sabía que debía comportarse, pero al verla tan… preciosa y tan agarrada de la mano de Draco, hablando con él, tan angustiada, preocupada y verlo a él, tan atento, mirándola con tanto amor… No podía evitar pensar que quería ese futuro. – Bésame. – Draco la miró asustado.
-¿Qué estas diciendo, Ginn? – Cada vez se acercaban más y Draco empezaba a escuchar la voz de Ginny, aquella que tanto extrañaba, a ver sus facciones, su cabello, sus ojos… podía recordar por que le gustaba tanto. Sin pensarlo dos veces y sin esperar a que Ginny/Harley se lo pidiera de nuevo Draco unió sus labios con los de ella.
Ginny lloraba y no sabía por qué. Los labio de Draco se sentían extraño sobre los suyos, como si no pertenecieran a ese lugar, o más bien… como si él apropósito estuviera haciendo que no pertenecieran. Lo tomó de cuello y lo obligó a agacharse.
-Te pedí que me besaras, no que fingieras hacerlo. – Murmuró sin despegar sus labios de los de él. Draco se rio un poco y la tomó de la cintura.
-Como usted ordene.
Y de pronto encajó. Era como si unieran dos piezas de rompecabezas. Sus labios estaban hechos para besar los del otro. Ginny sintió un calor dentro de ella que jamás en la vida había sentido, se aferró como pudo al cuello de Draco para no caerse ya que sus piernas no respondían. Draco por su parte apoyó una mano en la pared y, con la otra, rodeo completamente la cadera de la pelirroja/morena. Olvidaron completamente que estaban en el futuro, que su "hija" acababa de ser brutalmente noqueada, que sus yo mayores los estaban mirando, que sus apellidos tal vez no combinaban muy bien… lo olvidaron todo. Sus bocas recorrían la del otro con urgencia, como si ese fuera el primer beso real que daban en toda su vida, como si hubieran vuelto a nacer, a respirar… y de pronto se dieron cuenta que ese "tal vez me gustas" era falso… se gustaban, muchísimo. Ella no tenía claro cuando había comenzado, pero no lo iba a detener.
Los Draco y Ginny adultos pasaron a su lado y no pudieron evitar sonreír. Sin bien su hija estaba lastimada, ellos comenzaban a amarse.
D&G
Hola, ¿les gusto? a mi me encantó escribirlo Disculpen muchísimo la demora, soy una pésima persona y no me merezco su cariño pero este vale por dos por que me he sacado los sesos para que fuera más largo que de costumbre. Ojalá lo hayan disfrutado.
Un besito
JM.
