Ningún personaje me pertenece. Todos son de JKRowling.
Y de pronto encajó. Era como si unieran dos piezas de rompecabezas. Sus labios estaban hechos para besar los del otro. Ginny sintió un calor dentro de ella que jamás en la vida había sentido, se aferró como pudo al cuello de Draco para no caerse ya que sus piernas no respondían. Draco por su parte apoyó una mano en la pared y, con la otra, rodeo completamente la cadera de la pelirroja/morena. Olvidaron completamente que estaban en el futuro, que su "hija" acababa de ser brutalmente noqueada, que sus yo mayores los estaban mirando, que sus apellidos tal vez no combinaban muy bien… lo olvidaron todo. Sus bocas recorrían la del otro con urgencia, como si ese fuera el primer beso real que daban en toda su vida, como si hubieran vuelto a nacer, a respirar… y de pronto se dieron cuenta que ese "tal vez me gustas" era falso… se gustaban, muchísimo. Ella no tenía claro cuando había comenzado, pero no lo iba a detener.
Los Draco y Ginny adultos pasaron a su lado y no pudieron evitar sonreír. Sin bien su hija estaba lastimada, ellos comenzaban a amarse.
Capítulo 7: Bizarre love
-No entiendo cuál es tu problema, Granger… - Murmuró Blaise dándole vueltas delicadamente a una poción.
Recientemente había descubierto una poción en la sección de artes oscuras de la biblioteca con la cual podrían revertir todo tipo de efectos secundarios a causa de hechizos mal direccionados. Theo y Pansy se les habían unido ya que era una poción bastante larga y complicada para hacerla a dúo.
-¿No lo entiendes, Zabini? Metiste a tus amigos serpientes en esto y me has puesto incómoda. – Hermione se encontraba sentada frente a él con los brazos cruzados y la cara larga. Entre ellos se encontraban Pansy y Theodore.
-Necesitábamos más manos ¿Esperabas que llamara a San Potter y a Weasley para que hicieran reventar el lugar con sus pociones mal hechas?
-¡Cállate! No tengo ganas de escuchar tus idioteces.
-¡Entonces tú tampoco hables idioteces!
-Nosotros solo estamos intentando ayudar… Ellos también son nuestros amigos. – Theodore nunca había sido un hombre de dar razones y mucho menos a los Gryffindor, pero al ver el rostro de Blaise entendió que debían tranquilizar a la leona.
-Si esto es demasiado podríamos trabajar en separado… - Comenzó Pansy intentando ser paciente.
-¡Hagan lo que quieran! – Gritó desesperada Hermione tapándose la cara con las manos ¿Por qué se comportaba de ese modo? Su actitud era parecida a la de una niña de 5 años que deseaba que las cosas fueran solo como ella deseara. Los tres Slytherin la miraron sorprendidos, al parecer había empezado a llorar de manera desconsolada. El morocho le mandó una mirada de ayuda a sus amigos pero estos solo atinaron a encogerse de hombros, levantarse e irse.
Blaise miró a la castaña unos segundos antes de fruncir el ceño y dejar que la rabia se le escapara por los poros.
-¿Qué demonios te sucede Granger? – Hermione sacó las manos de su cara algo asustada y miró alrededor, Pansy y Theodore habían desaparecido. Volvió a taparse los ojos.
-Soy un asco de persona. – Él no pudo hacer más que enarcar una ceja ¿Qué demonios tenía esa muchacha?
-¿Qué dices?
-Pienso únicamente en mi comodidad en vez de concentrarme para encontrar a Ginny y a Malfoy.
-Supongo que es algo normal, Granger.
-¡ODIO QUE ME LLAMES ASÍ!
Blaise abrió extremadamente los ojos, Hermione seguía con la cara tapada. No entendía lo que estaba sucediendo, pero su corazón latía a más no dar. Tomó las manos de la castaña y la obligó a sacarlas de su rostro.
-¿De qué hablas? – Inquirió el morocho suavizando su voz. Hermione lo miró a los ojos, intentando transmitirle lo que sucedía dentro de ella.
-Antes era Hermione… - Blaise frunció el ceño, Hermione volteó el rostro y miró a la derecha. – Ahora soy Granger de nuevo.
-Pensé que habíamos decidido que nuestra relación se basaba únicamente en encontrar una forma de traer de vuelta a nuestros amigos… Tú lo dejaste muy claro.
-¡Ya sé que lo dejé claro! Sé que te dije que cuando los encontráramos no nos volveríamos a hablar, que ser amigos es algo imposible entre nosotros… pero creo que no puedo con eso. – Blaise soltó las manos de la castaña y la miró algo confundido. – No creo que pueda seguir viéndote si no volvemos a tratarnos cordialmente.
Hermione y Blaise se quedaron mirando por unos instantes. Ambos tenían los ojos inmensamente abiertos. Ella llorosos y él completamente secos, tanto que comenzaban a darle escozor. Ambos con un gran vacío dentro, un vacío de inseguridad y desconfianza. Ellos se odiaban, se insultaban y no había forma de ser como Draco y Ginny. Incapaces de verse como amigos pero ya no podían pensar en ser enemigos.
-Eso está mal, Granger.
-¿Por qué habría de estarlo? – Hermione estaba impaciente. Se acercó un poco a Blaise y tomó su rostro con las manos. Ambos se sorprendieron bastante con el acto de la castaña. – Si Ginny y Malfoy pueden ser amigos ¿Por qué nosotros no?
-Draco es más impulsivo, y Ginny más descontrolada.
-Mi cerebro funciona de una forma bastante precisa. Suelo analizar las cosas billones de veces y encontrarle a todo una falla. Siempre termino dejando de lado cosas que podrían hacerme feliz solo por el hecho de que pueden ser peligrosas o van fuera de los principios de mi casa. Simplemente las desecho, no miro las posibilidades… – Blaise colocó una mano sobre la mejilla de la castaña, fue algo complicado dada la cercanía y que se encontraba aprisionado por las manos de Hermione.
-No soy una cosa a la que puedes desechar.
-Lo sé y por eso me cuesta tanto verte como alguien a quien debo odiar. Ya te analicé, ya contemplé todas las fallas y estoy en un dilema… No las encontré, nuestra amistad no tiene fallas por las cuales yo piense en desecharla.
-¿Acaso olvidas que soy un Slytherin y tus amigos me odian?
-Fallas circunstanciales.
-¿A qué te refieres?
-A que si no estuviéramos metidos dentro de Hogwarts y yo te conociera un día paseando por el parque o por el supermercado, tu carácter me parecería fascinante. El hecho de que nos "odiemos" solo es a causa de nuestras casas o amistades.
-Aquí eso es razón suficiente.
-Circunstancial.
-Supongo que tienes razón.
-Lo sé, suelo tenerla. – Hermione sonrió de lado y sacó las manos de las mejillas del morocho. – Reitero, Draco, el más afanado con odiar a todos los impuros y traidores de sangre, se volvió mejor amigo de Ginevra Weasley, ¿por qué tú y yo, que en sí no tenemos ninguna razón para odiarnos, no podemos ser amigos? – La castaña bajó la mirada y sonrió de lado. – Quiero tu amistad, Blaise.
-¿Estas segura?
-Completamente.
D&G
Harry y Ron habían seguido toda la mañana a Hermione. Después de salir de la sala común se había dirigido a desayunar al gran comedor para después pasar todos sus ratos libres en la biblioteca. Se encontraban sentados a una distancia prudente de la castaña, con una pila inmensa de libros frente a ellos. Habían diseñado algunos huecos por los cuales observaban como su mejor amiga pasaba las hojas del libro y ocasionalmente miraba su reloj de pulsera.
-Creo que nos preocupamos en vano. – Murmuró Ron dándose un golpe en la cabeza. – Ella no sabe nada sobre el paradero de Ginny.
-No hables tan rápido Ron ¡Mira quien se acaba de sentar a su lado! – Harry lo había apurado para que observara por el agujero. La mandíbula de Ron se abrió estrepitosamente.
-Te esperado por veinte minutos. – Murmuró Hermione molesta, pero con una dulce sonrisa en los labios. Blaise le sonrió de vuelta y se sentó a su lado, bastante cerca para poder hablar tranquilos.
-Lo lamento. Dejé a Theo con la última fase de la poción, pero debía asegurarme que Pansy no estuviera cerca para interrumpirlo de alguna manera… - La castaña se sonrojó de sobremanera y tuvo que taparse la boca con una mano para no estallar en risas.
-No hay quien los controle ¿verdad?
-Dormimos en el mismo cuarto… Créeme, es desagradable. – Hermione emitió una suave risa.
-Siempre creí que Parkinson moría por Draco. – Blaise apoyó su cabeza entre sus manos y suspiró.
-Lo hacía, pero Draco es bastante especial con las mujeres. No le gustan las relaciones estables y Pans buscaba eso. Así que solo se volvieron grandes amigos y ella comenzó a fijarse en Nott. Theo siempre sintió algo por ella, pero no se atrevía a hablar. El idiota de Malfoy los encerró en un salón hasta que ambos se confesaron lo que sentían.
-Malfoy sí que es un cupido. Theodore siempre me pareció el más razonable de ustedes tres.
-Es divertido como la gente percibe algo de ti. Theo es bastante reservado, pero nos hace bromas todo el día y no es nada razonable cuando se trata de sus cosas. Una vez me dejó el ojo morado porque creyó que me había robado su pluma de águila.
-Totalmente distinto a lo que yo pensaba. Tienes razón, es bastante divertido darse cuenta de la realidad.
-Exactamente. Por ejemplo, tú a mí me parecías una nerd que solo vivía por y para los libros, que entre Potter y Weasley había una especie de relación y los tres juntos formaban un perfecto trio amoroso-sexual.
-Eso es asqueroso, Zabini. – Murmuró Hermione poniendo cara de asco absoluto.
-Lo es… Draco siempre considero que se la pasaban de lo grande en los baños de prefectos.
-¡Asco! Los hombres son desagradables.
-Algo, pero ¿Qué se puede hacer?
-Tú a mí me parecías extraño.
-¿Extraño?
-Sí. Siempre estabas detrás de las burlas, te reías, pero no ofendías.
-Molestar a las mismas personas todos los días a todas horas se vuelve monótono, pero a Draco le gusta ver la cara de Ronald. Dice que se pone de un rojo bastante divertido.
-¿Ginny sabe todas las tonterías que dice Draco de su hermano?
-Una vez, en Hogsmade, estábamos en las tres escobas. Draco, Theo, Ginny y yo. Y Theo comenzó a contarle todas esas cosas. No sé qué fue lo más extraño. Si el hecho de que no se molestara o el hecho de que inventara más cosas.
-Es un amor de mujer.
-¿Sabes si siente algo por Draco?
-No tengo ni la más mínima idea. Ella no habla de él conmigo, se lo reserva para su almohada ¿Por qué lo preguntas?
-Porque Draco Malfoy vive por esa muchacha. – Los ojos de Hermione se dulcificaron.
-Siempre lo creí en realidad, por la forma en la que la protege y la mira… No sé cómo Ginny no se ha dado cuenta.
-¿Te crees que cuando vuelvan haya pasado algo entre ellos?
-Eso solo lo confirmaran ellos… Espero que vuelvan pronto.
-Debemos hacer todo lo posible para traerlos de vuelta, los matarán si pasan más tiempo desaparecidos.
Harry y Ron no sabían que era lo peor de toda la conversación que acababan de escuchar. Si el hecho de que los Slytherin creyeran que ellos eran pareja sexual o el hecho de que Draco Malfoy estuviera enamorado de Ginny. O Tal vez que una idea estrafalaria comenzaba a formarse en sus cabezas. Hermione y el grupo de Slytherin habían ayudado a la pareja furtiva a escaparse…
D&G
-Entonces… - Murmuró Harley algo nerviosa. Ella y Dick habían salido a los terrenos momentos después de que Draco y Ginny ingresaran a la enfermería en busca de Eva. Solo habían necesitado un beso para decirse todo lo que sentían. Se habían sentado al costado de un gran árbol, no se miraban pero tenían las manos entrelazadas.
-No sé… - El viento era helado pero sus mejillas estaban coloradas. – Es complicado…
-Créeme que lo sé ¿Estás dispuesto a afrontar las consecuencias? – Draco se colocó en frente de ella y la miró a los ojos, tenía el ceño y los labios fruncidos.
-¿Qué estás intentando decirme? – Ginny estaba segura de que él no creía que al volver Harry sería historia, pero ella había tomado una decisión.
-Me gustas. – Draco se permitió esbozar una tenue sonrisa de nerviosismo.
-Creo que eso ya estaba claro. – Se atrevió a bromear un poco. – Soy irresistible.
-Eres un presumido.
Ambos se quedaron en silencio, con débiles sonrisas y miradas de ternura.
-¿Te gusto? – Murmuró Draco haciendo que Ginny se sonrojara hasta las orejas. Logró asentir porque las palabras se habían esfumado. – Es extraño…
-Dímelo a mí.
-Es extraño por qué siento que si te lo hubiera dicho antes… Me hubieras matado.
-Probablemente. Es complicado aceptarlo.
-Presiento que solo es por este viaje… No es que te guste, si no que ya conoces el futuro y pues… debes aceptarlo.
-Nuestro destino no está escrito. Te lo dije apenas llegamos… Si no quisiera aceptar este futuro, podría casarme con Harry. – A Draco se le oprimió el corazón. – Podría decidir que no te quiero más que como a un amigo, negar que es linda la forma en la que nos vemos abrazados en nuestra forma adulta, que me encanta la forma en la que tus ojos brillan cuando hablas de mí. Podría negarlo todo, olvidarlo y seguir con mi vida.
-No lo hagas…
-No deseo hacerlo. Me agrada esto, me ha dado la oportunidad de mirarte tal y como eres… No como el príncipe de Slytherin, ni como mi mejor amigo… simplemente como un muchacho. – Draco sonrió de lado.
-Siempre me pareció divertido el hecho de que me dijeran "El príncipe de Slytherin".
-Supongo que se debe a que controlas esa casa de arriba abajo. – Ginny se acercó a él un tanto nerviosa y apoyó su cabeza contra el pecho del muchacho. Él, tembloroso, la abrazó y le acarició el cabello. – También puede deberse a que eres como esos príncipes de los cuentos de hadas… Perfecto ¿Te he dicho antes que eres muy guapo?
-Unas cuantas veces Ginn.
-Tus ojos son adorables. – Emitió un débil suspiro y levantó la mirada para conectar sus ojos con los de él. - ¿Vas a correr los riesgos conmigo?
-Cuando acepté ser tu amigo destruí todo tipo de riesgos… Es algo que simplemente quería y no me arrepiento.
-No será fácil… Ser amigos es una cosa…
-Acepto las consecuencias.
-¿Te he dicho alguna vez que te quiero?
-Solo una…
FLASHBACK
23 de marzo de 1997
Les gustaba escaparse por las noches y dormir a las orillas del lago. Era extraño estar rodeada de Slytherin que te trataran bien aunque fueras una "traidora de sangre". Era increíble la forma en la que las barreras se habían roto y todo era paz y armonía. Los muchachos la consideraban su hermanita menor, y Pansy empezaba a ser una gran amiga y confidente.
-Los ronquidos de Blaise son desesperantes. – Murmuró Ginny moviendo ligeramente la cabeza de Blaise, los ronquidos cesaron por unos instantes. Draco emitió una débil risa en cuanto estos volvieron a aparecer. Theo también estaba dormido con Pansy en los brazos.
Ginny y Draco estaban acostados uno junto al otro mirando el cielo. Ninguno había dicho nada y podían escuchar a los grillos cantar una dulce melodía. Ginny buscó a tientas en la oscuridad la mano de Draco y entrelazó sus dedos a los de su mejor amigo.
-Me gusta esta paz. – Murmuró ella.
-Es cómodo.
-Draco…
-¿Sí?
-Te quiero. – Para cuando Draco se atrevió a mirarla, se había quedado dormida con su brazo abrazado.
-Y yo a ti.
FIN FLASHBACK
-Pues… te quiero, y mucho.
Él no pudo evitar besarla durante los siguientes 2 minutos y finalmente decir.
-Yo te quiero más.
D&G
-¿Te molestas si la beso? – Ginny miró asqueada a su esposo, pero no podía evitar divertirse.
-¡Eres un asco, Malfoy! Es una niñita.
-Si pero se ve muy bien. Debes aceptar que McGonagall se lució con tu transformación Ginn.
-Asqueroso.
-Ya, tal vez me excedí un poco ¿Ya te dije que vino a hablar con migo?
-¿Olvidas que yo también lo hice?
-Es estresante hablar contigo de algo que ya sabes que pasará o pasó.
-Por eso te pido que te controles… Sé que no lo harás, pero te lo pido. – Draco enarcó una ceja confundido.
-¿Qué se supone que haré?
-¿Recuerdas cuando te dije que había cosas del futuro que jamás te contaría?
-Ehh… Creo.
-Bien, pues esta es una de esas.
-Que pesada eres. Eso no se te quito con los años.
-Déjame en paz, Malfoy.
-Sabes que no quieres eso.
-Oh cállate, niño pervertido.
-Te encanta.
-Vete ahora a ver a Eva si no quieres que comience a maldecirte… - Draco Malfoy besó los labios de su pelirroja esposa y salió raudamente de su despacho, Ginny Malfoy salió tras él con una sonrisa en los labio y con dirección a los terrenos.
No fue difícil encontrar a Dick, sabía que le gustaba pensar en los terrenos del castillo a las orillas del lago.
-Hola… - Murmuró quedamente, Dick se volteó algo asustado, supuso que escuchar la voz de Ginny era estimulante.
-Señora Malfoy… - Ginny sonrió de lado y le preguntó si podía sentarse a su lado. Había dejado de lado el vestido y los tacos por unos sencillos pantalones jean, una blusa blanca de seda y unos zapatos cómodos de tela. – Por supuesto.
Draco estaba anonadado.
-Fuiste tú el que ayudó a Eva ¿verdad?
-Julian, Fred y yo… si quiere precisión.
-"Me gusta más cuando eres impreciso, te hace parecer humano por momentos." – Draco sintió como se le salía el corazón por la boca.
FLASHBACK
04 de enero de 1996
Draco acababa de terminar un extraño dibujo. Ginny se asomó por su hombro y emitió una débil risita. El muchacho la miró mal. Era un dibujo de las algas marinas, la profesora Sprout los había mandado a dibujar de manera precisa varias plantas para poder crear un libro de herbolaría ellos mismo.
-Es un desastre de dibujo. – Murmuró Draco lanzando su pluma sobre el pergamino.
-No es feo, a mí me gusta.
-Se supone que debe ser un dibujo preciso de algas marinas y eso parecen espinacas.
-Sabes… me gusta cuando eres impreciso, te hace parecer humano por momentos.
Draco sonrió de lado.
-Solo estás feliz porque encontraste algo en lo que no soy bueno. – Ginny ladeó su cabeza y le ayudó a hacer si dibujo.
FIN FLASHBACK
Draco miró a Ginny con los ojos abiertos como platos. No podía creerlo, ella sabía quiénes eran y se lo estaba dando a entender.
-"Solo estás feliz porque encontraste algo en lo que no soy bueno". – Murmuró. Ginny sonrió de lado.
-Es extraño hablar contigo.
-Concuerdo.
Ambos se miraron unos segundos y soltaron unas cuantas risitas nerviosas.
-¿Qué edad tienes? – Preguntó Draco algo nervioso.
-36, soy un vejestorio. – Draco se apresuró a hacer cuentas mentales, pero Ginny fue más rápida que él. – Quedé embarazada a los 19… y después a los 20.
-Asombroso. Siempre decías que no sería hasta los treinta.
-Las cosas cambian en tan solo un segundo, es increíble como… el amor – Miró a Draco y se mordió el labio inferior. – hace que las personas cambien radicalmente su forma de pensar.
-Sé exactamente a lo que te refieres… Quererla… o quererte… fue una cosa dura de aceptar.
-Pero te ves feliz.
-Lo estoy… No deja de ser extraño el hecho de no saber si debo hablarte como si te quisiera a ti o como si la quisiera a ella.
-Se torna un tanto complicado el hecho de nombrar personas y los pronombres… Te entiendo.
Ambos miraron el horizonte y se perdieron en las divagaciones, Ginny apoyó su cabeza en el hombro de Dick, logrando que él se sobresaltara.
-Ella te quiere mucho.
-Lo sé…
-Pero tú la amas.
-También lo sé… ¿Debo decírselo?
-¿Qué tan bizarro es que te aconseje sobre como conquistarme? – Draco soltó una carcajada.
-Muchísimo, no sabes lo confundido que me tiene la situación.
-Debes hablarle de tus sentimientos con sinceridad, contarle cómo fue que pasó y las cosas que sientes… Le gusta que le hables y le cuentes tus cosas… Es bastante nena en esos casos.
-Lo sé, espero que se le quite con los años…
-Soportaras a una Ginny nena por mucho más tiempo. – Ginny le guiñó el ojo. Draco miró el horizonte y dijo serio;
-Debo ir a hablar con… ¿conmigo? – Ginny se acalambró, sacó su cabeza del hombro de Dick.
-Ehhhhm, creo que no es el mejor momento…
-¿Y eso?
-Es profesor, debe tener muchos trabajos de corregir…
-Aún no sabes mentir.
Ginny sintió como sus mejillas se encendían y tuvo que levantarse rápidamente para poder alcanzar a Dick, quien ya corría rumbo al despacho de su esposo. "Ojalá que toque…"
D&G
Harley se encontraba sentada al borde de la cama de Eva, quien se estaba plácidamente dormida. Era extraño, ya había logrado asimilar que quería a Draco, que desde hace mucho que sentía atracción por él y que definitivamente lo veía más que como a un amigo. Pero le costaba admitir que se casarían y tendrían hijos. Jamás se había imaginado casada a alguien. Cuando le gustaba Harry e imaginaba cosas, no llegaban al matrimonio. Nunca le había gustado esperar tanto de una persona. No le gustaban las desilusiones. Y ahí estaba el destino poniéndola en una situación en donde no debía pensar por que las cartas ya estaban lanzadas. Su futuro ya "estaba escrito" y le aterraba el hecho de que en un parpadear, se cambiara repentinamente. Le encantaba el futuro, sus hijos eran adorables y su esposo un sueño ¿Sería acaso ella capaz de llevarlo a cabo?
-Veo que te preocupas mucho por ella. – Una voz que definitivamente no quería escuchar la hizo saltar de la cama de Eva y terminar parada. La voz de Draco solo se había vuelto un poco más ronca y seductora con los años. Volteó para mirar a su "mejor amigo" y el sonrojo se apoderó de su rostro.
-Se ha portado bastante bien conmigo. Igual que Fred.
-Me alegro. – Draco se acercó a su hija, quedando bastante cerca de Ginny, y le besó con ternura la frente. Detuvo su mirada unos segundos en Eva y después la dirigió hacía Ginny, pero esta vez algo había cambiado. - ¿Me acompañas a mi despacho?
La pelirroja, trasformada en morena, sintió como sus rodillas temblaban y los cabellos de su nuca se erizaban. Entendía que el Draco de su edad causara esa clase de cosas en ella, pero el Draco que tenía en frente debía estar rayando los cuarenta.
"Draco Malfoy es sexy con 17, con 40, con 60…" Sacudió un poco la cabeza e intentó brindarle una sonrisa ladina.
-Seguro.
Caminaron en silenció hasta el despacho del profesor de pociones y cuando él cerró la puerta detrás de la pelinegra, ella consideró que acababa de meterse en un gran lio. Ella no había preguntado por qué le había pedido que fuera a su despacho, una estudiante normal lo haría antes de aceptar. Se sentó en la cómoda silla que estaba frente al escritorio y Draco procedió a apoyarse en la mesa frente a ella en una pose bastante sensual. Obviamente él no deseaba ser sensual, le salía naturalmente.
-¿Por qué me ha pedido que venga? – Soltó sin más, debía parecer normal. Draco no era estúpido, si no se comportaba de manera adecuada él terminaría por darse cuenta de que algo no andaba bien.
-Ya te diste cuenta que te equivocaste ¿no?
-¿Disculpe?
-Sé quién eres.
-Yo… no entiendo de que está hablando.
-"Siempre había pensado que el rojo era un color horrible, hasta que lo encontré en tu pelo." – Draco sonrió de lado y Ginny no pudo evitar que un gritito saliera expulsado de sus labios, los cubrió con sus manos rápidamente en el mismo instante en el que el recuerdo se materializaba en su cerebro.
FLASHBACK
27 de septiembre de 1997,
Ginny y Draco estaban sentados a las afueras del bosque prohibido. Él la miraba bastante aburrido mientras ella se hacía un sinfín de peinados. Empezaba uno, lo terminaba y lo deshacía y así con cerca de 10 peinados. Entre trenzas, bucles, moños altos, bajos, coletas.
-Nunca entenderé por qué a las mujeres les divierte tanto jugar con su cabello.
-¿En serio esperas que crea que no le haces nada a tu cabello cuando te levantas?
-No sé si lo creas, pero no le hago nada. Es bello por naturaleza.
Ginny emitió una risa burlona y terminó por trenzar todo su cabello en una increíblemente bella trenza francesa.
-¿Te gusta? – Draco la miraba con el rostro entre las manos. Expresión de aburrimiento.
-Siempre había pensado que el rojo era un color horrible, hasta que lo encontré en tu pelo. – Ginny rodó los ojos, pero una inocente sonrisa se dibujó en sus labios.
-Me refería a la trenza, idiota.
-Ahh, no me gustan las trenzas.
Ginny bufó antes de soltarla toda y dejarse el cabello suelto.
-Está mejor así. – Ginny sonrió de lado, creando una nota mental que rezaba; "No te peines mientras estas con Draco"
FIN FLASHBACK.
-Sigo pensando que solo se ve bien en tu pelo. – Draco frunció el ceño.
-Tú… - Él sabía que ella era ELLA, lo había sabido siempre y la había engañado. Tenía al mismísimo Draco Malfoy delante suyo, a su mejor amigo, con el que había llorado, reído, hecho travesuras, ángeles de nieve. Era él, su aspecto, sus facciones, su cabello y… sus ojos. Esos faroles plateados, los que la habían hechizado, los tenía enfrente nuevamente y eran suyos. Se atrevió a tomar el rostro de Draco entre sus manos y él solo la miró con más dulzura. Plateado, gris, tormenta, plomo, esos ojos que siempre la mareaban y la desconcertaban. Tan sombríos y perfectos. Draco se atrevió a rodear su cintura con sus brazos para atraerla a su cuerpo y así acortar la distancia entre sus labios. No se besaron, solo rozaron sus labios y sin despegar sus, ella comenzó a hablar.
-Yo mismo. – Ginny sonrió maravillada, no había cambiado nada con los años.
-Debes tener a todas las alumnas a tus pies.
-No necesito hacer esto para lograrlo.
-Sigues igual de engreído.
-Me lo dices todos los días.
-¿Lo hago?
-No dejas que lo olvide ni un segundo.
-¿Y qué otra cosa no dejo que olvides?
-Lo bien que saben tus labios…
Ginny acortó la poca distancia que había entre ellos y ambos se fundieron en un tenebroso y pasional beso. Era como besar a Draco ("Obviamente es como besar a Draco porque da la casualidad que es Draco") los mismos movimientos, las mismas mordidas, el mismo sabor y el mismo placer. Claro que ahora Draco era bastante más maduro y experto. No dejaba de hacer cosas para que ella disfrutara.
La cargó un poco y ella, llevada por la pasión, enroscó sus piernas en las caderas del rubio, quien se dio la vuelta y la apoyó contra la mesa. Ginny no sabía exactamente que estaba sucediendo ¿Qué edad se suponía que tenía? ¿Se estaba metiendo con un cincuentón? No, no aparentaba tener más de 40, así que no tenía que sentirse tan mal ¿Pero, si el solo tenía 38, a qué edad había sido padre? Sus manos destruían torpemente los botones de la camisa de su "mejor amigo" dejando al descubierto un pecho aún bastante marcado ¿A los 21? ¿Ella a los 20? ¿Acaso esto se consideraba engaño? ¿La estaba engañando con ella misma? Todas las inquietudes fueron disueltas cuando Draco comenzó a bajar por su cuello, mientras desabotonaba su camisa y besaba los bordes de su sujetador. Con el primer gemido de Ginny Draco volvió a sus labios y se situó en su oreja.
-Te estas metiendo con un profesor. Eso amerita expulsión ¿Sabías?
-Y despido. – Ginny le sacó completamente la camisa.
-Soy un hombre casado.
-Tu esposa estaría orgullosa de ti.
-¿Lo estás? – Ginny no pudo evitar sonrojarse, pero el sonrojo quedó de lado cuando Draco paseó su mano por su muslo. – ¿Sabías que Dick está por tocar la puerta?
Ginny no comprendió muy bien a que se refería. Pero cuando entendió que SU DRACO estaba a punto de llegar, le dio un débil empujón. Draco emitió una sonora carcajada y levantó su camisa del suelo, Ginny no podía entrar en su vergüenza, se abotonó la camisa y saltó de la mesa. La puerta comenzó a sonar de manera desesperada.
-No debes decirle nada, te mataría. – Murmuró poniéndose serio con la camisa ya en su lugar. Ginny asintió rápidamente y se sentó en la silla de invitados intentando que sus hormonas se repusieran. Draco abrió la puerta.
-Profesor, yo tengo que hablar con usted urgentemente…. – No había esperado que Draco lo dejara ingresar, se había quedado estupefacto al ver a Ginny sentada ahí tranquilamente.
-¡Harley! ¿Qué haces aquí? – Ginny lo miró aterrada y se encogió de hombros. – Él sabe quiénes somos.
-Te dije claramente que no debías venir a hablar con él ahora. – Ginny Malfoy había aparecido detrás de Dick y le había pasado un brazo por los hombros. – Mi esposo estaba un tanto ocupado. – Harley sintió como sus mejillas ardían e intentó mantenerse neutral. Ella sabía lo que acababa de ocurrir y no estaba molesta en lo absoluto.
-¿Eh? – Al parecer el único que no comprendía era Draco.
-¿Ustedes saben quiénes somos exactamente? – Murmuró Ginny/Harley intentando ocultar el sonrojo.
-Lamento no haberlo mencionado antes. Quería ver tu cara mientras realmente creías que tu trabajo de pociones había sacado T. – Draco era un as.
-Eso es imprudente, amor.
-Lo lamento, querida, no me pude contener. – Ginny entendió el doble sentido de la conversación, pero se mantuvo callada y avergonzada, Draco/Dick se acercó a ella y la tomó de la mano.
-Sabes que soy un asco de persona, Ginn. – Dios, no podía mirarlo a la cara sin desear continuar lo que había estado a punto de pasar. Si bien no era su cara, ni su voz, era su forma de tocar. Necesitaba controlarse. Por el bien del futuro. Por su bien hormonal.
Es más ni siquiera ÉL había sido el protagonista del acalorado encuentro, sino más bien el hombre maduro que ahora pasaba un brazo por la cintura de su esposa. Pero, extrañamente deseaba continuarlo con el joven y no con el adulto. Su mente estaba hecha un revoltijo ¿Quién la había mandado a meterse con Draco adulto teniendo a Draco joven a su lado? Demasiadas inquietudes que realmente no se podían contestar bailaban por su cerebro a mil por hora. Todos en el despacho la miraban, escuchó como Draco le habló a su "yo mayor" y este le respondía algo.
-¿Podemos salir de aquí? – Quería que el efecto de las pastillas que McGonagall se acabara, como cada media noche y poder verlo tal cual era. Joven, rubio, de ojos plateados y piel pálida. Draco/Dick miró por unos momentos a Draco y Ginny Malfoy, estos asintieron y le brindaron una tenue sonrisa.
-Hablaremos con ustedes mañana. – Sentenció el rubio ahora castaño. Ayudó a Ginny a levantarse de la silla, al parecer se había quedado estupefacta. Salieron del despacho con las manos entrelazadas.
-¿Qué estabas haciendo ahí dentro? – Murmuró Dick sin mirarla a la cara.
-Me llamó para hablar de mi trabajo de pociones… Asumí que debía ir para guardar las apariencias. – No le gustaba mentirle a su mejor amigo, pero las palabras resonaban en su cerebro "No debes decirle nada, te mataría." Draco asintió con el ceño fruncido creyéndole la historia y comenzaron a caminar sin rumbo por los pasillos de Hogwarts.
-Te llevaré a tu sala común, debes dormir. – Draco siempre le decía lo mismo cuando estaba incómodo y tenía ganas de pensar a solas. Ginny odiaba cuando lo hacía.
FLASHBACK
6 de junio de 1996,
Caminaban sin mirarse, sin tocarse y sin hablarse. Él estaba a punto de arrancarle la cabeza como un sinfín de veces anteriormente. Ella simplemente no tenía ganas de escuchar como él siempre tenía la razón de todo, lo odiaba por ser tan perfecto. Ayer habían pasado una linda noche ya que ella había descubierto que era su cumpleaños y hoy se mataban con las palabras.
-¿Vas a aceptar que tengo razón? – Murmuró con la voz llena de rabia.
-Déjame en paz, Malfoy… eres un pedante.
-Solo dije lo que pensaba, tú preguntas yo respondo.
-Hay cosas en las que deberías mentirme…
-¿Ah sí? ¿Debería decirte que Potter va a suplicar tu amor hoy por la noche? ¿Qué se casarán y tendrán un mar de hijos? ¿Qué él siente lo mismo que tú sientes? Lo siento, pero te valoro lo suficiente como para no mentirte de forma tan horrible. – Ginny le regaló una perfecta mirada de odio. - ¿Sabes qué? Te llevaré a tu sala común, debes dormir.
-Lo que digas.
7 de junio de 1996,
-Está bien, me comporté como una estúpida y agradezco infinitamente que te preocupes por mí. – Ginny lo había encontrado en la biblioteca, junto a una pila de libros de pociones. Draco se acomodó los lentes de montura fina y le regaló una tenue sonrisa ladina.
-Lamento ser tan duro contigo.
-Tal vez tienes razón y son solo una chiquilla estúpida.
-No soy quien para romper tus ilusiones… - Ginny se sentó a su lado y lo abrazó tiernamente.
-Gracias por ser mi amigo.
FIN FLASHBACK.
-No por favor. – Gimió Ginny aferrándose al brazo de Draco. Él la miró algo nervioso. – No quiero ir a la sala común. Quiero verte.
-Lo estás haciendo. – Comentó algo dudoso.
-No quiero ver una careta, este no eres tú. Quiero a MI Draco, el rubio y molestoso, Draco Malfoy. No a Dick Roebruck.
Draco miró a los lados, algo tenso por las palabras de Ginny/Harley, las cosas se estaban saliendo de control. Si ella no se tranquilizaba todo se darían cuenta de quienes eran en realidad y todo sería un completo caos.
-Faltan unas horas para las doce, ahí se acaba el efecto de las pastillas.
-Quiero pasar la noche contigo.
-Ginn…
-Cállate y acepta.
-Yo…
-Iré a buscar una pastilla para el amanecer y te espero a la entrada de la sala de menesteres.
-Lo que usted desee.
-Nos vemos.
Ginny salió corriendo hacia la torre de Gryffindor y Draco solo la observó alejarse ondeando su oscuro cabello. Algo extraño le sucedía a su mejor amiga, había sonado como Pansy cuando lo acosaba día y noche, suplicante y decidida. Su cerebro intentaba entender que era lo que había aceptado. A diferencia de las situaciones con Pansy, esta le había dejado un ronroneo divertido en el pecho… "Quiero pasar la noche contigo" ¿Qué demonios hablaba Ginny? Sacudió su cabeza y se apresuró en busca de sus pastillas… más tarde lo averiguaría.
D&G
-¿¡Dónde demonios está nuestra hija, Dumbledore!? – Preguntó bastante exaltado Arthur Weasley. Ginny ya llevaba dos semanas desaparecida. Hogwarts era un completo caos, los rumores de que ella y Draco habían huido para poder formalizar su relación salían como pan caliente, otros decían que Draco la había secuestrado y otros, los únicos sensatos, consideraban que algo extraño les había sucedido.
-Arthur, estamos haciendo todo lo posible por encontrarla. – Murmuró McGonagall bastante ofuscada.
-Deben encontrar a mi hijo en este preciso momento. – Narcisa estaba al borde de las lágrimas y se aferraba con fuerza a la túnica de su marido.
-Hemos entrevistado a todos los alumnos que estaba en la fiesta clandestina, pero ninguno puede dar una explicación coherente a lo sucedido… Simplemente desaparecieron…
El despacho del director se quedó en silencio, el cual solo fue roto por unos desesperados toques en la puerta. Harry Potter y Ronald Weasley entraron acalorados a la habitación y todos los ojos se posaron en ellos. Dumbledore les indicó que se sentaran y explicaran que hacían ahí.
-Deben investigar a Hermione y a un grupo de Slytherin… Creemos que ellos ayudaron a Draco y a Ginny a escapar.
Los ojos de todos se abrieron espectralmente ¿Acaso acababan de decir que ellos dos se habían fugado?
D&G
Holiiii, por fin logré actualizaaar! Lamento muchísimo las demoras y espero que el capitulo sea de su agradooo, a mí me ha encantado escribirlo, aunque debo decir que las partes hot fueron complicadas jajaja…. Y bueno, las que se vienen… ._.
Un besito
JM
