Ningún personaje me pertenece. Todos son de JKRowling.
El despacho del director se quedó en silencio, el cual solo fue roto por unos desesperados toques en la puerta. Harry Potter y Ronald Weasley entraron acalorados a la habitación y todos los ojos se posaron en ellos. Dumbledore les indicó que se sentaran y explicaran que hacían ahí.
-Deben investigar a Hermione y a un grupo de Slytherin… Creemos que ellos ayudaron a Draco y a Ginny a escapar.
Los ojos de todos se abrieron espectralmente ¿Acaso acababan de decir que ellos dos se habían fugado?
Capítulo 8: ¿Amor?
Ginny entró corriendo a la sala común de Gryffindor. Nunca en su vida había corrido, reído y llorado al mismo tiempo, siempre había una primera vez para todo. Su habitación emergió ante sus ojos y se abalanzó sobre el baúl que McGonagall había rellenado de ropa. La lanzó por los aires y encontró un frasco al que solo de quedaban tres pastillas (nótese que ya era el segundo), al costado estaba la ropa que había usado para la fiesta de Halloween en la que había desaparecido. La admiró por unos instantes, realmente se había esmerado en buscar que ponerse para esa fiesta.
FLASHBACK
17 de octubre de 1997
-Solo puedes utilizar ropa color naranja, morado y negro. – Ginny emitió una sonora risa imaginándose a Draco vestido con un pantalón naranja y una camisa morada. – Blaise es un reverendo idiota. Le dije que Blanco&Negro era más emocionante.
-El blanco&negro es tan emocionante como tu peinado, Malfoy.
-Ve decente.
-Yo siempre soy decente, rubio oxigenado.
-Te vi besar a Potter el otro día y no era nada decente. – Las mejillas de Ginny explotaron en colores y una sonrisa nerviosa se formó en sus labios.
-Iré decente, idiota.
D&G
31 de octubre de 1997
Si, Ginny estaba perfectamente decente. Más de lo que Draco había esperado que estuviera. La había esperado en el mismo corredor de siempre a la misma hora de siempre. Pensaba que llegaría escoltada por el idiota de su nuevo novio, su hermano y la sabelotodo, pero estaba sola. Unos zapatos de tacón alto adornaban sus pies, no la hacían ser ni de su altura, pero estilizaban muy bien sus largas y sinuosas piernas. Había conseguido una falda de gasa bastante vaporosa de color negra y la acompañaba un top de tirantes color morado oscuro, encima llevaba un delicado suéter de botones naranja pastel.
Ginny, al notar que su mejor amigo la observaba sonrió de costado y se acercó a él.
-Un pantalón negro y una camisa morada con una camiseta naranja claro debajo. Debí haber asumido que no había forma en que tú parecieras un payaso. – Draco despertó del ensueño y pasó su brazo por los hombros de la pelirroja.
-Soy un ser con estilo, ni aunque me pusieras un traje de hipogrifo me vería mal.
FIN FLASHBACK
Tomó la ropa entre sus brazos y la estrechó contra su pecho por unos instantes. Recogió su mochila y la metió dentro, junto con el frasco de pastillas y un nuevo uniforme para la mañana siguiente.
D&G
-¿Podrías parar de reírte?
Ginny no dejaba de reírse de manera estrepitosa.
-No me da gracia, Ginevra. – Ginny aproximó su rostro al de su marido y le dio un dulce beso en los labios.
-No puedo evitar reírme al recordar lo tierno que fuiste esa noche, amor.
-Fue un lapsus brutus. Ahora cállate y bésame. – Ginny Malfoy exhaló la última carcajada antes de ser devorada por su marido.
D&G
Pelirroja, eso anhelaba ver. Cabello de fuego desbordante de fuerza. Ojos almendra, piel algo tostada con pecas doradas. Pero cabello rojo por sobre todo.
Estaba abrazándose las rodillas en una esquina con el cabello pelirrojo cubriéndole el rostro, llevaba puesta la ropa de la fiesta aunque estaba sin zapatos y él no pudo evitar correr a su lado. Se arrodilló a su lado y levantó la cabeza de Ginny con ambas manos. Su rostro no estaba bañado en lágrimas como él hubiera esperado, simplemente estaba asustada.
Ginny perdió el aliento por unos instantes al verlo rubio, con esos ojos grises que tanto le gustaban.
-¿Te encuentras bien? – Murmuró tanteando el terreno.
-Estoy a punto del colapso mental. – Declaró ella haciendo que Draco emitiera una pequeña risita.
-¿De qué estás hablando, Ginn?
Ginny lo miró con los ojos desorbitados, no dijo nada. Hubo unos minutos de silencio en donde solo se contemplaban el uno al otro. Sin pensamientos, simples miradas conectadas intentando que alguien diera el primer paso y dijera algo. Ginny de pronto soltó.
-Me gusta más tu boca.
-¿Qué la de quién? – Draco levantó una ceja. Ginny emitió una risita que parecía desesperada.
-Que la de cualquiera. – Acarició la mejilla del rubio generando en él un tenue escalofrío. – Me gusta incluso más que la tuya misma. – El recuerdo de la boca de Draco Malfoy mayor azotaba fuertemente en su cerebro.
-¿Acaso estás borracha? – Draco se aproximó a ella y la abrazó mientras una risa salía de sus finos labios. Esa muchacha lo volvería loco un día de estos, si es que no lo había hecho ya.
-Idiota. – Se quedaron abrazados unos instantes, sentados en el suelo y sin mirarse a la cara. - ¿Cuándo te diste cuenta que sentías algo por mí?
De pronto toda la escena perdió su tono gracioso y fresco. Draco se tensó un poco, se separó de Ginny, ella ya estaba bastante menos trastocada y más enfocada en la realidad. Solo sus manos se quedaron entrelazadas.
-Cuando descubriste que era mi cumpleaños.
-Vaya memoria la tuya. – Draco emitió una tenue risa.
-Tú no puedes recordar cuando empezaste a sentir algo por mí porque eso está dentro de ti desde que naciste.
-Ególatra, narcisista superficial de porquería.
-Gracias, tu siempre tan linda.
Volvieron a quedarse sumidos en un silencio incómodo. Ginny estaba dispuesta a hablar todo lo que sentía de una maldita vez por todas.
-El otro día en los terrenos… dijimos muchas cosas… Dijiste que me querías.
"-Pues… te quiero, y mucho.
Él no pudo evitar besarla durante los siguientes 2 minutos y finalmente decir.
-Yo te quiero más."
-Sé lo que dije.
-¿Qué sientes por mí? – Se atrevió a preguntar Ginny. Draco sintió como su garganta se secaba y las palabras arañaron al salir.
-¿Qué siento por ti…? Creí haberte escuchado decir que sabías que yo te quería.
-Sí pero, necesito saberlo con más precisión.
-¿Precisión? ¿Hay precisión en el amor?
-¿Acaso tengo que explicártelo todo? – Draco le dedico una ceja levantada perfectamente. – Porque necesito estar segura que cuando volvamos a nuestro tiempo y nos encontremos con mi supuesto novio, Harry Potter, tu amor por mi será tan fuerte como para estar a mi lado y brindarme tu apoyo. Necesito estar segura que lo que siento es correspondido, que no me dejarás sola con Harry, Ron y Hermione, que no soltarás mi mano ni un solo segundo.
-Ginny…
-Tengo miedo, Draco. Sé que vernos aquí, en el futuro, felices… es precioso. Pero ¿te imaginas cuantos problemas deben haber soportado para llegar a dónde están? Yo… yo estoy dispuesta a afrontar problemas, cielo, mar y tierra por tener este futuro. – El sonrojo le llegó hasta la coronilla. Draco estaba boquiabierto. – Lo anhelo.
-¿Estas dudando de mí? – Sí, efectivamente él acababa de omitir todas las palabras hermosas de ella para centrarse en que estaba dudando de sus sentimientos.
-No estoy dudando. No sé lo que sientes por mí. Tú eras mi mejor amigo y casi de una semana a la otra has pasado a ser otra cosa, me dices que lo sabes desde el año pasado y no dijiste nada.
-¿Cómo querías que dijera algo si tu babeabas por Potter? No eres quien para cuestionar "sentimientos repentinos". Cuando llegamos aquí amabas con singular entusiasmo a tu adorado noviecito cara rajada. Yo soy el que debería pedirte que al momento de regresar a nuestro tiempo no volvieras a ser la chiquita loca y estúpida que babea día y noche por el imbécil de Harry Potter. Yo por lo menos era consiente de a quien quería y lo he hecho ininterrumpidamente desde que me di cuenta.
-Tal vez siempre estuve confundida.
-Ahí vas de nuevo a hablarme en tiempo pasado… Tu supuesta atracción por mi nació cuando te enteraste que ya estabas atada a mí de por vida.
-Deja de hablarme de ese modo, Draco.
-¿Cómo quieres que te hable, Ginny? El otro día me dijiste que tal vez no querías aceptar lo que sentías por mí, hoy me dices que tal vez estabas confundida. Tu misma me aclaraste que el futuro no está escrito. Me gustas, lo acepto, pero no por eso tú debes pensar que yo te genero algo más allá de amistad. Aún puedes vivir una vida hermosa con Potter.
-¡CÁLLATE! Ya te he dicho que tú también me gustas a mí.
-Y yo ya te dije que solo lo haces por compromiso. No debes casarte conmigo, nada de esto debe suceder. Cuando volvamos al futuro ambos olvidaremos lo que hemos vivido en este estúpido viaje y todo volverá a la normalidad.
-¡ME GUSTAS DESDE HACE UNOS MESES! – Draco la miró con el ceño fruncido.
-¿De qué hablas?
-11 de Agosto.
-Tu cumpleaños.
-Lo sé. Parece que ambos nos hemos dado cuenta de lo que sentimos en nuestros cumpleaños. – Ginny sonrió tristemente. – Es increíble… Harry me había pedido que fuera su novia tan solo un mes atrás y el único que estaba en mi cabeza eras tú.
-Deja de inventar idioteces. – Ginny tenía la mirada de Luna Lovegood y no le prestaba atención a las palabras de Draco.
-No pensaba en si Harry me daría el mejor regalo o si me despertaría por la mañana con el desayuno, o si me sacaría a pasear… Solo estaba esperando tu carta con el típico "Solo mando esta carta porque me obligas a hacerlo, los cumpleaños están sobrevalorados. DM", no esperaba nada más. – Lo miró con los ojos cristalinos y él desvió la mirada. – Y cuando llegó, mi corazón explotó, porque te habías esmerado; "16 no se cumplen todos los días, ten un lindo día, espero que todos tus deseos se cumplan. DM" – Sacó de su cuello una cadena larguísima y finísima (casi ni se podía observar de lejos) con un pequeño dije de estrella fugaz. Draco lo tomó entre sus dedos y dejó que la cadena se resbalara por sus palmas. – Me desconcertaste. Harry me llevó el desayuno a la cama junto con un enorme ramo de 12 rosas rojas, me invitó a un parque de diversiones en Londres y finalmente toda mi familia me hizo una cena tradicional. Todos mencionan que estuve ausente en la cena, Harry intentaba entender porque no grité en la montaña rusa y Hermione me preguntó 4 veces de donde había salido ese collar. Mi cerebro estaba abrumado. En ese momento me di cuenta que no estaba bien. Tu no podías causar que mi cerebro se colapsara, porque eso solo lo había logrado Harry y en primer curso. Si tú lograbas eso, solo podía significar que sentía algo por ti. Tú eras mi mejor amigo y yo había conseguido al "chico de mis sueños", mi instinto te suprimió.
-¿Me suprimió?
-Borró cualquier tipo de sentimiento amoroso por ti. Consideró que era incorrecto, que con ser tu amiga ya había roto todo tipo de parámetros. Ir más allá definitivamente no estaba bien.
-¿Por eso te comportabas tan melosa?
-Intentaba convencerme a mí misma que mi novio era Harry.
-Jodiste muchas de mis tardes con tus empalagos. – Draco le acarició tiernamente la mejilla.
-Lo lamento. Mi cerebro debía procesar que los besos iban al morocho de ojos verdes y no al rubio de ojos grises.
-¿Te costaba mucho no besarme?
-Estabas suprimido la mayor parte del tiempo. Pero cuando estábamos a solas era un tanto incontrolable.
Draco se acercó a su rostro y rozó sus finos labios con los de la pelirroja. Ahí estaba, el ansiado beso con los verdaderos labios del verdadero Draco Malfoy, bueno, el ansiado roce de labios. No quería seguir escuchándola, habría mucho tiempo para escucharla, toda una vida si era necesario. La anhelaba a su lado, de una manera menos profunda (o tal vez más) que las palabras. Ginny notó la lasciva mirada de Draco y los besos en su pecho profesados por su YOmayor fueron revividos.
-No te vas a poder librar de mí, Weasley.
-Cuento con eso, Malfoy.
-Soy como un veneno que infecta. No hay cura para mis encantos. – Ginny se carcajeó por unos momentos.
-Inféctame, envenéname, atrápame y no me dejes escapar.
Draco rozó un poco más los labios de la pelirroja y se atrevió a morder levemente el inferior.
-No juegues conmigo, pelirroja.
-Voy muy en serio, rubio.
Ginny tomó el rostro del muchacho con sus manos y lo atrajo más hacia ella (si es que eso era posible), ambos se miraron a los ojos y sonrieron un poco. Draco atrapo a Ginny desde las caderas y sus respiraciones se entrecortaron al sentirse tan cerca el uno del otro. Ella se atrevió a unir sus labios con los de él y cuando entre abrió la boca todo tipo de autocontrol se fue al demonio. Draco arremetió contra sus labios de manera brutal y ella no se quedó atrás en responderle. Era exactamente lo mismo que había sentido cuando Draco-Mayor la había besado con desesperación. La moralidad se iba al demonio, la acompañaban el autocontrol, la ternura, los jueguitos infantiles dejando su cuerpo a merced del desenfreno, el deseo, la pasión, el descontrol. Dejando su cuerpo a merced de Draco Malfoy. Ginny sacó las manos del rostro de Draco y rodeó con ellas su cuello, introduciendo sus manos por dentro de su camisa, tocando su espalda. Draco ronroneó en sus labios y la mordió levemente. Ginny emitió un suspiro.
No había una cama, pero había un sillón. Draco lanzó a Ginny al sillón y la aprisionó con sus brazos. Comenzó a besarle el cuello y a subir hasta su oreja. La respiración agitada le daba cosquillas, la hacía estremecerse… aún más cuando hablaba con la voz cargada de lujuria.
-¿Un tanto incontrolable besarme?
-Un tanto… - Draco le mordió el lóbulo logrando que ella emitiera el primer gemido.
-¿Eres dueña de todas tus facultades?
-¿Ehm? – Ginny intentó levantarse un poco del sillón pero Draco comenzó a bajar por su cuello hasta llegar al escote de su top. Justo donde "el otro Draco" se había detenido. Levantó un poco el top de algodón por la parte de abajo dejando libre su estómago, logrando que ella se descontrolara por completo. Besó con ahínco los bordes de su sujetador, pero siguió bajando por su estómago. Subió por el mismo camino de besos que había trazado.
-Parece que no. – Ginny comenzó a desabotonar su camisa y expuso sus músculos mucho más marcados. La camisa de él voló por los aires tan pronto como ella terminó sentada a horcajadas sobre él. Su delicado suéter de algodón tuvo la misma suerte.
-Tengo mariposas en el estómago. – Murmuró ella mientras él besaba nuevamente su cuello. Su top también terminó en el suelo y mientras Draco buscaba el broche de su sujetador se reía por sus comentarios.
-Creo que es normal.
-Nada contigo es normal. – Draco sonrió ferozmente y muchos más besos siguieron a lo largo de los minutos. Cada vez más apasionado y desesperado, cada vez más lujurioso, cada vez más desprovisto de preocupación alguna, cada vez más despojado, feroz, salvaje, brutal. Cada segundo de descontrol era aprovechado por los labios, los suspiros, los roces, los gemidos. Todo tipo de ropa voló por los aires, para que ellos terminaran con tan solo una prenda.
Y cuando Draco vio que Ginny estaba dispuesta a darle todo, su cerebro se activó.
-No. – Ginny salió del trance intimó y frunció el ceño.
-¿No? – Draco se separó de ella y comenzó a ponerse el pantalón. Ginny se sentó de golpe, con tan solo una delicada prenda cubriéndole el cuerpo. Tomó un cojín del sillón y se abrazó a él cubriéndose el pecho.
-No puedo. – No logró ponerse la camisa, apoyó sus codos en las rodillas y su cabeza fue atrapada por sus manos, quienes comenzaron a jalar cabello. Ginny se asustó un poco, estaba un tanto avergonzada por la comprometedora situación que acaban de empezar, pero consideró que escuchar a Draco era importante. O por lo menos lo suficiente como para prestarle atención estando semidesnuda.
Se acercó a él y lo abrazó por la espalda, dejando de lado al cojín. Podía sentir el fuerte latido de su corazón y lo descontrolada que se encontraba su respiración.
-No… no logro entender.
-Tú estás con Potter. – La cara de Ginny se convirtió en un poema ¿Acaso él estaba bromeando?
-¿Acaso nunca has estado con una chica que tenga novio?
-Sabes que si… - Draco levantó la cabeza y la giró para quedar a escasos centímetros del rostro sonrojado de Ginny.
-¿Entonces?
-Pero no con la novia de Potter.
-Eso es porque Harry solo ha estado con Cho y las asiáticas no te atraen. – Draco logró esbozar una tenue sonrisa, que se esfumó antes de que pronunciara la siguiente frase.
-Eres mi mejor amiga.
-Y tú el mío. – Él entrelazó las manos con las de ella sobre su estómago. La pelirroja se atrevió a darle un delicado beso en la punta de la nariz. Draco la arrugó divertido.
-Esto es extraño.
-¿Te refieres al hecho de que me tienes casi desnuda a tu lado? – Draco emitió una fuerte risa.
-Exactamente.
-¿Tan extraño como estar en el futuro?
-Es aún más extraño. Es como un sueño.
-¿Has soñado de esta manera conmigo? – Ginny abrió los ojos tanto como pudo y Draco no pudo detener la inmensa carcajada que emitieron sus cuerdas vocales. – Eso es morboso.
-Quien te manda a usar faldas cortas hasta en invierno. – Si sus ojos estaban abiertos, su boca no se quedó atrás.
-¡Las uso con pantimedias de lana!
-La lana es sexy.
Ginny sacudió la cabeza y Draco volvió a ponerse serio.
-Igual es extraño, Ginny… Eres la mejor amiga que he tenido, no quiero que todo se arruine.
-¿Más extraño que saber que tendrás hijos conmigo?
-Tal vez eso sí es más extraño.
-¿Te das cuenta que si tienes hijos conmigo, esto sucederá en algún momento? – Draco asintió levemente. Ginny sintió como el sonrojo le llegaba a la coronilla. – Sé que quieres hacer esto…
-No lo niego, pero… ¿podemos dejar esto para otro día? Mi mente aún está bastante trastocada asimilando que sientes algo por mí.
Ginny no entraba en su asombro. Siempre había imaginado a Draco con mujeres en una actitud de casanova y don juan que hacía lo que tuviera a la mano para acostarse con ellas. JAMÁS se le hubiera pasado por la cabeza que él diría las líneas de "noestoylistoparaesto" y ella sería la pervertida.
D&G
-Habla ahora mismo. – Ronald Weasley apuntaba con un dedo acusador a la cara de Blaise Zabini, él lo miraba con los ojos aburridos.
-Ya te he dicho que no sé de qué me estás hablando. – Ron cambió de víctima y esta vez fue la cara de Hermione la que recibió el dedo acusador.
-Hermione, confío plenamente en ti. – La castaña tragó saliva fuertemente y negó débilmente. Murmuró a continuación.
-Les juro a todos que nosotros no sabemos nada del paradero de Ginny.
Dumbledore, McGonagall, los señores Weasley y Malfoy, Harry y Ron miraban atentamente al grupo que tenían en frente. Pansy Parkinson y Theodore Nott estaban con las manos entrelazadas, bastante aburridos. Ellos no habían pronunciado palabra alguna en todo en interrogatorio. Blaise Zabini miraba a sus acusadores de manera desafiante, por momentos desviaba su mirada hacía la castaña temblorosa que estaba a su costado. Hermione Granger no sabía mentir a veces.
-Como ya les explicamos, no tenemos ninguna prueba de que ustedes sepan algo. –Dumbledore hablaba quedamente, Hermione se dio cuenta que él sabía que ellos sabían. Eso solo lograba que se tensara aún más.
-¡Ellos saben algo! – Murmuró Ron desesperado.
-Pueden retirarse muchachos, los llamaremos si los necesitamos de nuevo.
Los cuatro se levantaron y salieron rápidamente del despacho del director bajo los gritos desesperados de Ronald y los señores Malfoy (quienes estaban indignados sobre la forma en la que los hacían perder el tiempo). Cuando se encontraron a pasillos de distancia Theo se atrevió a hablar.
-Ustedes dos… – Señaló a Hermione y al morocho. – deben tener cuidado con las cosas que dicen en público. – Ambos asintieron y esta vez fue Pansy la que intervino.
-Tal vez deberíamos haberles dicho la verdad. – Blaise negó rotundamente.
-Eso nos delataría por robo de ingredientes, ingreso sin permiso a la sección prohibida de la biblioteca, dejar que una Gryffindor entrara a nuestra sala común. Demasiados problemas. – Los tres asintieron ante la prerrogativa del morocho. – Concuerdo en que debemos ser más cuidadosos. No estamos lejos de terminar la poción, después ellos regresarán y confío en que estén tan desorientados como para decir que no tienen ni idea de donde han estado.
-¿Realmente crees que no recordarán donde han estado? – Murmuró Hermione un poco menos optimista.
-Tal vez tengan recuerdos vagos, pero es una poción muy fuerte y sufrirán un gran shock…
Los cuatro se quedaron callados. Pansy le dedicó una tenue mirada a Theo y este asintió levemente.
-Debemos irnos. – Soltó Pansy. – Tenemos asuntos importantes que resolver.
Blaise y Hermione se miraron, pero sus compañeros no les dieron tiempo de decir nada porque ya emprendían marcha rauda por el pasillo rumbo a las mazmorras. Blaise enarcó una ceja murmuró.
-Asuntos importante con la cama… En fin, ¿Te parece si hacemos algo juntos?
Las mejillas de Hermione enrojecieron furiosamente y Blaise no tardó en percatarse.
-Yo… - Blaise también enrojeció al notar lo insinuante que había sonado eso. Sus hombros se tensaron abrumadoramente y sus ojos se abrieron de par en par. – Yo... yo no me refería…
Se miraron a los ojos unos segundos hasta que Hermione soltó una risita nerviosa. Blaise relajó un poco la postura y suavizó la mirada. Y, aunque ninguno se atrevió a decir palabra alguna, Hermione tomó nerviosa la mano del morocho y lo condujo a los jardines del castillo.
-Hay que hablar de temas sin sentido. – Dictaminó Hermione cuando llegaron al borde del lago.
-Lo que usted deseé, señorita. – Hermione ahogó una tenue risa.
-Estoy cansada de pensar el resolver los problemas que los adultos deberían resolver ¡Ellos deberían estar haciendo pociones para traer a Draco y a Ginny de vuelta!
-Los genios hacen las cosas geniales. – Hermione sonrió.
-En eso tienes razón.
Blaise se acostó en el pasto y Hermione lo miró algo indecisa, finalmente se acostó a su lado. Se quedaron en silencio un par de minutos, en los que sus manos buscaban las del otro. Cuando la yema del dedo de Hermione tocó el dorso de la mano de Blaise le hizo un débil cariño logrando que un cúmulo de emociones se arremolinara en el pecho de ambos muchachos. Comenzaron a tocar la mano del otro con suavidad, juntaban sus dedos y colocaban mano contra mano. Cuando por fin Hermione entrelazó sus dedos con los del morocho este atinó a decir algo.
-¿Qué es un tema sin sentido? – Hermione lo pensó un segundo.
-Por ejemplo; la facilidad con la que dos manos pueden entrelazarse. – Blaise miró a Hermione y ambos sonrieron divertidos. Era la primera vez en mucho tiempo que hablaban de un tema que no fuera "DracoyGinny" sin peleas ni gritos.
-Eso solo se da en ciertas circunstancias.
-Ejemplifica.
-Es común cuando quieres salvarle la vida a alguien, cuando es un saludo formal, cuando felicitas a alguien… O cuando quieres transmitir algo. – Hermione frunció el ceño haciendo que no entendía.
-¿Cariño por ejemplo? – Blaise asintió con ahínco. – Y… ¿si sientes algo por alguien? – ÉL se atragantó y Hermione emitió una dulce risa. – Estamos hablando de un casi hipotético.
-Supongo que sí. Puedes entrelazar las manos con alguien si sientes algo por él.
-O ella. – Añadió.
-O ella. – Sentenció. Ambos esbozaron una tenue sonrisa de complicidad.
D&G
Ginny sentía como una mano le acariciaba delicadamente la espalda desnuda por debajo de una manta. No tenía ganas de moverse, ni de que las caricias se detuvieran. Cuando una voz algo ronca la sacó de su ensimismamiento.
-Quien lo diría… - Draco Malfoy definitivamente. La mano volvió a su toque un poco más fuerte y cargado de emociones. – Carpe diem dicen algunos. – Un explosivo beso colisionó contra su coronilla y fue cuando unas palabras taladraron sus oídos de manera rotunda. – Te amo Ginny
-¿Qué dijiste? – Murmuró sin despegarse del pecho desnudo de Draco. El cuerpo del muchacho se tensó increíblemente, su mano se quedó congelada en la espalda de la pelirroja y sus labios contra su cabeza.
-Yo… ¿Lo lamento?
Se quedaron callados unos segundos hasta que Ginny de pronto murmuró algo asustada, aún sin mirarlo a la cara.
-No sé cómo quieres que tome eso.
-Lo que dije o el hecho de que te pedí disculpas. – Susurró el de vuelta.
-El "Lo lamento"
-Pues… Tómalo como tomas el agua.
-¿Con la boca? – Ginny levantó la cabeza y se encontró con el rostro resplandeciente de Draco, aún estaba algo más pálido que de costumbre, pero igual brillaba de felicidad.
-Eso es peligroso, pelirroja.
-Vete al demonio, Malfoy. – Y simplemente lo besó, olvidando que Draco había hablado.
D&G
Harry ya no podía más. Las ansias de saber que le había pasado a Ginny lo carcomían desde lo más profundo y más, por el hecho de saber que Malfoy quería algo con ella.
Se encontraba sentado a las orillas del lago oscuro con la mirada perdida en el horizonte. Ron estaba espiando a Hermione y todos los demás estaban entrando en pánico.
-Hola, Harry. - ¿Cómo era posible que Luna siempre apareciera en los momentos menos esperados?
-Luna… - Ella se sentó a su lado, sin importarle si el muchacho quería privacidad.
-Está muy bonita esta noche ¿No? – Harry la miró algo confundido, Luna señaló el cielo. – La luna, está linda. Me gusta cuando está llena… Siento que me cuida. – Harry no tenía ganas de hablar, escuchar la voz de Luna lo tranquilizaba, se recostó en el regazo de ella y permitió que su cabeza fuera acariciada. – Estoy segura que también está cuidando a Ginny, pero como ya te dije… Tiene a un caballero de noble armadura cuidándola.
-¿Noble armadura?
-El amor es la armadura más fuerte. Y lo que él siente es puro.
Harry frunció el ceño, de pronto no le molestaba. Levantó la cabeza y sin siquiera pensarlo, besó delicadamente los labios de Luna, logrando que ella se sobresaltara.
-Lo siento. – Dijo él cuando se separó y volvió a acostarse en su regazo.
-No hay problema.
Ambos estaban sonrojados, pero bajo el amparo de la Luna ni un suspiro se hubiera notado.
D&G
-Toca tú.
-NO, toca tú.
-No voy a hacerlo.
-Pues yo menos.
-No seas nena y toca la puerta.
-Nena serás tú, pelirroja.
-Morena, tonto, soy morena.
-Lo que sea, toca ya la puerta.
-¡Hazlo tú!
-¿Y si están ehmm ocupados?
-Esto es morboso, Draco.
Regresaban a sus aspectos del futuro, tenían las manos entrelazadas y estaban frente a la puerta del despacho del profesor Malfoy. La puerta se abrió estrepitosamente y las caras sonrientes de Draco y Ginny les dieron la bienvenida.
-¿Entretenida su charla?
D&G
Lamentoooo millones la tardanzaaa! Espero que el capítulo les agrade y me cuenten que les pareció.
Les mando millones de besos
JM
