Capítulo 5º: Tres Extraños Personajes

Sus presencias, era amenazantes… sin embargo, solo se mantenía ahí mirándolos… Sorrento observaba a ambos hermanos… "realmente se parecen mucho"… por fin Saga hablo…

Espero que no cometas ninguna estupidez – sus palabras fueron recibidos con una sonrisa arrogante, Kanon conocía a su hermano, y no esperaba otra cosa de él…

Espero que sigas tu consejo, hermano – fue la contestación que Dragón Marino creyó apropiado dar…

Fue en un parpadear, Saga tomo a Kanon del cuello, y cuando estaba apunto de golpearlo… de nuevo esa melodía… Ambos hermanos miraron a Sorrento… éste captando su atención les dijo…

¡Dejen de Comportarse como niños! – sus palabras eran claras y firmes - ¡dejen a un lado sus diferencias, y cumplan con su misión para con los Dioses a los que sirven!…

De todas maneras se pelearon, el joven sintiéndose derrotado, dio media vuelta y se retiro… no sin antes decir… ¡IDIOTAS!...

¿Por que tan disgustado, Sorrento? – Julián se acercaba a su general y lo observaba curioso, más al escuchar es barullo comprendió lo que había ocurrido – deberías dejarlos… siempre terminan así, ¿no es así?

Si – decía derrotado el más joven – no lo entiendo señor, son hermanos, como es posible que peleen tanto?...

Julián sonrió… levanto el mentón del menor y se acerco a su oído a susurrarle…

La maravillosa melodía de tu flauta, encantaría hasta al mismo Zeus… me gustaría que al llegar al templo me deleites con ella…

Claro, su excelencia - el caballero se puso todo colorado por las palabras de su señor – me alegra que le agrade mi música…

Poseidón no se había alejado lo suficiente del caballero, en eso, llegan al lugar los gemelos, ya más tranquilos, después de arreglar sus pequeñas diferencias. Al ver la escena, ambos se observaron, y no pudieron evitar, mirar con desaprobación a ese joven al que debían respetar, como el Dios de los mares que era.

Disculpe, mi señor – se aventuro a decir Kanon

Poseidón los observo, "no los había sentido", Sorrento también los miraba, más en eso llega Issac..

Señor, todo está dispuesto, debemos retirarnos ya – el caballero de hielo, no entendía lo que pasaba, pero sentía un ambiento extraño en ese lugar…

Claro… mejor despídanse, de quien deban despedirse, yo are lo mismo – Poseidón se alejaba del lugar, no entendía por que lo había hecho… no podía negarse, que su caballero, le resultaba, sumamente adorable… "pero que diablos estoy pensando, él es mi general"…

--

En el inframundo, la llegada del señor Hades, había traído una nueva labor para los espectros… tenían una semana para organizar las cosas en ese reino, para la llegada de algunos invitados provenientes de la superficie. Hades había enviado a sus Jueces, para dar las indicaciones necesarias… Pandora por su parte, parecía distraída… volver a ver al Fénix, había revivido esos recuerdos… los de aquella noche…

¿Pandora, acaso piensas en alguien más que en mí? – Hades hacía rato que la observaba, se acerco a ella, tomándola de los hombros – quizás podría atraerlos a ambos…

¡Mi señor! – decía avergonzada la mujer – yo… yo…

No tienes de que avergonzarte, entiendo que él te haya impresionado, es un guerrero poderoso, cualquiera diría, que debería tener una armadura más digna de él – Hades decía estas palabras sin mirarla, la verdad era, que odiaba a ese caballero, pues sabía que éste era uno de los motivos, por los que ese pequeño ángel, no se encontrara en el Santuario, durante su visita… él lo había sentido, cuando cruzo por la quinta Casa, esa hostilidad tan característica… "era el Fénix, quien me decía… aléjate de él"

¿Hermano? – Pandora se había quedado mirando a aquel ser, que le había permitido dirigirse a él de esa manera – descuida, yo no te abandonaré… y volverás a ver a tu ángel…

Hades la observo… más no dijo nada, él debía evitar que el Tártaro se abriera, debía restablecer todo su poder, y quizás después… hallaría la manera de acercarse a él…

--

Otro relámpago había caído, pudo notar como una mueca se formaba en ese extraño personaje, fue entonces que sintió como esa energía se incrementaba… luchar no le parecía del todo razonable, el otro parecía portar una armadura, y él, no llevaba ninguna… fue tan rápido que apenas pudo esquivarlo…

Eso estuvo cerca – Shun observo nuevamente al sujeto, y decidió encender su cosmos él también…

Cuando lo volvió a atacar, lo esquivo con más dificultad, y se dirigió corriendo hacia el bosque, el sujeto le pisaba los talones, entonces sintió un temblor, se volteó, y vio como la tierra se desquebrajaba y llegaba hasta donde se encontraba él… dio un brinco y grito:

¡ANDROMEDA!

Fueron solo unos segundos, la armadura, sintió la energía de su dueño, y fue en su ayuda, cubriendo por completo su cuerpo…

--

En el Santuario, Atenea explicaba la situación al Patriarca, éste la miraba, sorprendido…

El Tártaro... eso si sería una calamidad - Shion pensaba en todas las atrocidades que podrían ocurrir, se encontraba perdido en sus pensamientos hasta que escucho..

Es por eso que Mu, Tú y Shaka, deberán ir al inframundo, yo por mi parte me contactaré con Hilda de Polaris, sus Dioses Guerreros, irán también – Atenea hablaba de eso con Shion, mientras en el templo de Piscis…

Parece, que todo salió bien – Seiya, parecía contento al igual que sus amigos, bueno excepto Ikki, que se veía como siempre – Cuando Shun lo sepa…

Cuando Shun lo sepa, nos regalará la sonrisa más bella, de su arsenal – dijo Hyoga, observando la reacción del Fénix…

¡¿Que has dicho PATO?! – Ikki, al fin había reaccionado

Todos rieron por su reacción, Afrodita se iba acercando a esa amena charla, seguido muy de cerca por Milo, Camus y Aioria…

¿Qué es tan divertido? – pregunto el dueño de esa casa

Nada, nada, Afrodita, solo que Ikki no va a cambiar nunca – decía divertido Seiya

¿Y eso por que? – pregunto Milo

¡Que pregunta tan tonta!, Milo, si tiene que ver con Ikki, seguro tiene que ver con Shun – acotaba divertido el caballero de Leo…

Pero cuando Milo estaba apunto de decir algo más… fue la vos de Shaka, que lo hizo callar… de hecho a todos…

¡PERO POR QUE YO! – su vos se escuchaba firme y sumamente seria e irritada...

Atenea nos lo va a explicar ahora, Shaka, mi maestro también dijo que yo tendría que ir – Mu parecía sorprendido por la reacción de su amigo…

Entonces vayamos ahora, a hablar con él – decía Virgo mientras se dirigía a los salones del Patriarca, sin percatarse que habían sido escuchados…

Mu suspiro y se limito a seguirlo, sin decir nada más…

Creo que nadie le dirá nada a mi hermano hasta que sepamos bien, cuales son las cláusulas de ese tratado – dijo Ikki serio, sabia que Shaka no actuaría así por nada…

--

La batalla se mostraba dispareja, ese sujeto era realmente fuerte…

¡Cadena de Andrómeda! – Shun lanzaba un nuevo ataque – si esto sigue así…

¡Desquebrájate! – su vos era grave, con un potente golpe en el suelo, nuevamente, este se desquebrajaba, hasta llegar al caballero de Andrómeda…

Shun nuevamente brinco, más ese hombre hizo lo mismo… se colocó a su mismo nivel, y ahí pudo ver su rostro… parecía no tener expresión, era frío, y sus ojos eran totalmente negros… intentó alejarse, más él fue más rápido y logro golpearlo, potente en su vientre…

Shun cae al suelo, el golpe le deja momentáneamente sin aire, entonces siente como si una bruma lo inundara, "que es esto"…

Olía a azufre, había alguien más…

Aun no has acabado con esa basura… no tenemos tiempo que perder – decía el otro desconocido…

Si… si… si, por que no puedo divertirme un rato más con él… hace tanto que no peleaba, me sentía oxidado – contestaba el primero.

¡ACABALO YA! – ordeno el recién llegado

Shun sentía que estaba perdiendo la conciencia cuando esas poderosas manos rodearon su cuello…

Otro rayo cayo… muy, muy cerca, entonces pudo sentir que la presión de su cuello cesaba, intento entender lo que pasaba, pero sus oídos parecían no distinguir bien los sonidos, intento ver lo que ocurría, hay alguien más, los extraños luchaban contra otro… "¿quien eres?" pensó.

--

Kiki se encontraba intranquilo, sintió esa extraña cosmoenergía, y la armadura de Shun salio de la Mansión… algo malo estaba pasando… no lo pensó más, salio hacia aquella dirección, estaba a punto de llegar, cuando de repente, un poderoso rayo cayo muy cercano al lugar en donde se dirigía… solo avanzo unos metros más y estuvo a una distancia considerable, que lo dejo apreciar lo que estaba pasando.

¿Quién eres? – preguntaron los guerreros que se encontraban cerca del Caballero de Andrómeda…

El recién llegado, que en ese momento se encontraba sobre las ramas de un árbol… miro al Caballero que luchaba por no caer inconsciente, y sonriendo dijo:

¡Yo… yo soy el Caballero de Perseo!

Kiki, no podía creer lo que estaba escuchando, ni menos, lo que vino a continuación, ese sujeto, se enfrento a esos dos, y estaba dándoles una digna batalla… hasta podría jurar, que se burlaba de esos guerreros…

Fue entonces que Perseo, levanto su dedo al cielo, entonces unos fuertes vientos, comenzaron a azotar el lugar, y unos rayos a caer…

¡Atila, VAMONOS! – dijo uno de los hombres

¡YO NO SOY UN COBARDE! – rujia el otro

¡YA HABRÁ TIEMPO! – y tomando del brazo a su compañero una ráfaga de fuego los inundó, haciéndolos desaparecer…

Los vientos pasaron, Kiki saliendo de su impresión, fue corriendo a donde se encontraba Shun…

Shun… Shun… despierta, por favor – rogaba Kiki, desesperado – vamos despierta…

Está vivo, relájate, enano – esas palabras sorprendieron al chico, no por lo que le había dicho, sino por la vos….

¡TUUUU!!

--

En ese momento, en Grecia, para ser exacto en la quinta casa de Leo, un caballero, estaba sumamente intranquilo… algo no andaba bien, por un instante, sintió que su hermano estaba en peligro… ¡SHUNN!