Capítulo 7º: La Barrera

Shun, observaba detenidamente cada pintura, pero le llamó la atención una ubicada sobre la chimenea… era un cuadro en donde tres niños exactamente iguales sonreían… "¿esas imágenes?"

Se parecen… - empezó a decir Shun

¡Sí!, son trillizos idénticos – interrumpía Lestat a Shun, sorprendiéndole, puesto que no lo había sentido acercarse - ¡Eres muyyy observador! – esto último lo dijo en tono de burla, consiguiendo que el menor se sonrojara – Me alegro que te hayas levantado… ¿te sientes mejor?

¡Si! – Shun respondió algo resentido, y dirigiéndole una mirada ofendida

Pero que hermoso eres, cuando te enojas, mi ángel – acoto, el mayor extendiendo uno de sus dedos para acomodar el cabello de Shun – el comedor esta por allá, tu amiguito ya ha empezado, yo enseguida los alcanzo – al decir estas palabras se dirigió hacia el lado contrario, dejando solo a Shun

Al verlo alejarse, no pudo evitar sonreír… después de todo, ese sujeto quería ser su amigo… volvió a observar la pintura, y cuando se disponía a retirarse, unos enormes brazos rodearon su cintura.

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Atenea había logrado comunicarse con Asgard, Hilda ya había sido informada por Poseidón de la situación, y estaba conforme… en cuando llegara el tiempo enviaría a sus guerreros, para cumplir con esa misión… también habían quedado, que sería por la entrada que se encontraba ahí, que Shaka, Mu y Shion, llegarían a los dominios de Poseidón, como hacía ya dos años, habían pactado las mujeres, para que se realizaran las incursiones de entrenamiento de los caballeros atenienses al templo marino.

Ahora, solo quedaba esperar… pero la joven pelilila, estaba impaciente… Shun y Kiki aún no daban señales de vida, presentía que estaban a salvo, pero no sabía donde… y además…

¡Esas energías! – murmuró llamando la atención del Patriarca

Tranquila, Atenea… están bien y fuera de peligro, se que pronto nos llegaran noticias – decía tranquilo el gran Patriarca.

En otra parte del Santuario, era Mu, quien no podía contener su angustia, caminaba de un lugar a otro, mareando a su compañero, quien hastiado de su proceder, se le acercó y sin más… lo besó.

¡Saga! – empujo el ariano al geminiano - ¿pero que rayos crees que haces? – le decía sumamente disgustado

Por lo menos ya te quedaste quieto – el mayor se acomodo nuevamente en el lugar que ocupaba y no prestaba el más mínimo de atención a la mirada airada de Mu.

¡Estoy preocupado!, ¿sabías? – le decía sin obtener respuesta, ya cansado de ser ignorado, salió como un rayo del lugar… echando pestes y culebras de "Ese idiota… pero quien se cree… cómo se atrevió… ya verá…"

Ey… Mu, tranquilo, que si sigues sin atender tropezaras con alguien – Aioria casi choca con Mu, o más bien fue Mu quien casi choca con Aioria, entonces este reclama.

Mu lo observa y sin podérselo guardar más, se hecha a sus brazos y comienza a sollozar…

¡Mi discípulo, Aioria, no se nada de él!

Ya amigo… confía en Kiki, el ya es todo un caballero – Aioria conocía muy bien a Mu… sabía que su estado no solo se debía a Kiki… "¿qué le habrá hecho Saga esta vez?"

En Virgo, Shaka intentaba por todos los medios serenerarse, para de esa manera, extender más la influencia de su cosmos… Shun y él, solían tener cierta conexión entre sus cosmos… pero está estaba siendo bloqueada por alguna extraña razón… "No es normal… por más que lo intento… él no logra sentirme… yo no logro sentirlo"… pensaba el caballero más cercano a un Dios.

Y fue entonces que un invitado inesperado, lo saca completamente de su estado de meditación…

¿Qué haces aquí Afrodita? – preguntaba Shaka, demostrando la pasibilidad que siempre lo caracterizaba.

Venía a decirte… que… bien, hable con el Patriarca, y le parece bien que Mu y Tú vayan a Oriente a despejarse antes de tener que partir hacia el Inframundo – Afrodita soltó esas palabras lo más rápido que pudo, luego se volteó y se dispuso a salir de esa casa que tanto le disgustaba…

Shaka lo observaba, sorprendido…

¡GRACIAS! – fueron las únicas palabras que soltó… ambos caballeros jamás se habían llevado… eran muy diferentes… pero al final… "él siempre es amable conmigo".

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Shun intento librarse de ese agarre, pero no pudo… luego sintió un calido aliento en oído derecho… era una voz seductora, pero que le era muy desagradable…

Pero que agradable aroma – decía el sujeto acercándose al rostro de Shun, por un costado…

El peliverde forcejeó, y por fin logró librarse… al voltearse, se quedó frío, "ese hombre"… pero antes de poder pensar o decir algo, el sujeto lo atrae a él nuevamente asiéndolo por la cintura…

Pero que adorable eres – dijo mientras se acercaba peligrosamente a los labios del menor, quien lo miraba sorprendido.

¡No lo Toques Primo! – Lestat, se encontraba impasible en la puesta del salón, miraba la escena seriamente… su tono fue imperante… inmediatamente el joven deshizo el agarre…

¡Bonitos ojos, y que cabellera tan sedosa… verde! – dijo alejándose de Shun… al pasar alado de su primo, solo lo observo altanero y dijo – Tus gustos son tannn predecibles

¡SKY! – lo llamó disgustado

¡Ya me voy, ya me voy! – dijo divertido y se marcho…

Shun observaba a Lestat… "¿dijo primo?"…

Perdónalo… él siempre es un tanto molesto – decía aún con esa seriedad de hacía un momento… mas, lentamente, su expresión iba cambiando al contemplar a pequeño frente a él…

Entiendo… son primos – dijo mordaz Shun, consiguiendo de esa manera, que la sonrisa del mayor se ensanchara, entendiendo a la perfección lo que le quería decir el menor.

Por cierto… dime, ¿ellos… quienes son? – pregunto Shun, señalando la pintura

El de nuestra izquierda… es mi padre, el de la derecha, es el de Sky, el del medio, es mi amado tío, pero él murió hace tiempo – respondió escoltando al santo de bronce, al fin al lugar donde Kiki, hacía ya tiempo esperaba.

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El viaje estaba resultando bastante rápido…, mas para él, cada segundo que pasaba, se le hacía eterno… estaba intranquilo, sintió que el peligro pasaba… y entonces "¿donde estas SHUN?"… Ikki estaba sumamente alterado… Hyoga, a su lado, no sabía que decir para tranquilizarlo… se limitó a observarlo.

Seiya y Shiryu, recibieron instrucciones de Atenea de informar cualquier novedad que surgiera… ambos chicos, de tanto en tanto, miraban a Ikki… su amigo era fuerte, altanero, soberbio, en fin, un cúmulo de virtudes… pero, cuando se trataba de su hermano… ese fiero hombre, mostraba toda su vulnerabilidad… pues eso era Shun para Ikki, su talón de Aquiles.

En eso pensaban sus amigos, hasta que por fin tocaban tierras japonesas… y fue entonces cuando…

¡Bien!... vámonos, estoy seguro que Shun, nos reclamará el haber venido, por una tontería como esta – decía Ikki, con convicción y una sonrisa burlona en sus labios.

Los tres de bronce, lo observaron… "¿su talón de Aquiles?", Shiryu sonrió… Seiya, solo suspiro, y Hyoga se apresuró a alcanzarlo… Después de todo era Ikki… y el Fénix, aunque no lo admitiera, confiaba ciegamente en su hermano.

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¡Señor!, las noticias que traigo no son tan buenas – Radamantys, informaba a Hades de lo que había averiguado…

Te escucho – dijo el Dios sin siquiera mirarlo

Lune me informó que tres presencias se encontraban en la misma posición que la del caballero de Andrómeda… dos de ellas, jamás las había sentido, parecía como si no pertenecieran a este mundo, sin embargo, se asemejaban a la de demonios, Señor – Explicaba Radamantys, sin levantar la vista

¿Y la tercera?

Esa… por lo que pudo decirme… su brillo era parecido al de los celestiales, señor – al decir esto, el espectro levantó levemente la mirada, su señor, se encontraba absorto en sus pensamientos… parecía confundido… entonces, volteó a ver a su juez

¿Cuantos crees que escaparon Radamantys? – su mirada era distante, brillaba con una intensidad solo comparada con las estrellas del firmamento terrestre.

No lo se señor… pero, hemos intensificado la vigilancia en cada rincón del inframundo… y estaremos atentos a otra aparición de esos sujetos… cuando lo hagan, ¡los enviaremos nuevamente al Tártaro! – esto último el juez lo dijo con tal convicción, que logró sacar una leve sonrisa del Dios

Me alegra, que pienses así… ahora retírate…

Hades se quedó absorto nuevamente en sus pensamientos… "un caballero celestial"… eso no le gustaba en lo más mínimo… y menos, que ése caballero se haya llevado a Shun… por que no encontraba otra razón que pudiera provocar la barrera que estaba impidiendo que su cosmos se acerque a su niño…

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El sol empezaba a ocultarse, Shun y Kiki, acompañados de Lestat, se dirigían a la Mansión Kido conversando…

¿Entonces, eres el dueño del parque? – decía el más pequeño del grupo, al mayor

Ja… ja… ja… pues sí, me encantan los parques de diversiones – contestaba Lestat, mirando a los chicos a su lado…

Ummm, ya veo… ¡esa es… ya llegamos! – salía corriendo Kiki en dirección a la Mansión… pero se quedó de piedra cuando vio… a su maestro, a Shaka, a Ikkkiii… a todos ahí.

Shun observó al niño… y luego a la mansión…

¿¡Hermano!? – pareció tardar un segundo en reaccionar - ¡Hermano! – y se dirigió corriendo a su encuentro, cuando estuvo lo suficientemente cerca se detuvo, y logro percibir, las caras que traían – emmm ¿ocurrió algo malo?

Lestat observaba la escena, y fue acercándose lentamente… "así que ese sujeto, es su hermano"… "¿qué extraño?... me resulta… familiar"

Shun logró salir de la impresión a notar que Lestat se acercaba… los demás caballeros habían empezado a observarlo… fue Shaka, quien se dirigió a él, preguntando con un tono no muy característico de él…

¿Usted, quién es?....

Lestat sonreía divertido, mientras los presentes le dirigían miradas interrogantes a los recién llegados… Shun, pudo notar la incomodidad del ambiente… y fue él quien hablo…

¡Él, es mi nuevo amigo, maestro!... Hermano, saluda a Lestat, salvó mi vida anoche…

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El cielo empezaba a nublarse nuevamente, el susurrante viento, dejaba escuchar unos murmullos que exhortaban… sean precavidos… pronto… pronto ocuparé el lugar que me pertenece… y aquellos que intenten oponerse… ¡LO PAGARÁN!