Capítulo 11º: Una Solicitud, una Cena y las Labores Comienzan

Se formo un incómodo silencio… nadie decía nada… nadie, hasta que…

¡Querido Hermano, no esperaba que fueras tú, quien vendría a recibirnos! – hablaba el Dios de los Mares, para cortar el silencio que reinaba…

¡Un placer volverte a ver… Hades! – continuaba, Atenea haciendo una pequeña reverencia

¡Estamos aquí según tu pedido, para cumplir el encargo que nos mandaste! – mencionaba la princesa Hilda imitando la reverencia de Atenea.

Umm… También estoy complacido de poder tenerlos en mi presencia, aunque las circunstancias no sean las mejores – mencionó Hades - ¿Y quienes serán los caballeros que cumplirán esta misión? – preguntó observando a los aludidos.

Cada uno de los caballeros dio un paso presentándose ante el emperador del inframundo…

Mime de Benetnasch Eta

Alberich de Megrez Delta

Siegfried de Dubhe Alfa, somos los Dioses guerreros de Asgard… a sus ordenes… Señor

Isaac de Kraken

Sorrento de Sirem

Kanon Dragón del Mar, nosotros iremos de parte de este reino de los mares… Señor

Shaka de Virgo

Mu de Aries

Shion de Aries, iremos de parte de Atenea.... Señor Hades

¡Hades! – se diría la diosa de la Tierra – espero no consideres un atrevimiento… pero me gustaría que también los acompañen… Afrodita de Piscis, Mascara Mortal de Cáncer y Camus de Acuario por parte de los Dorados… e Ikki el Fénix, que los alcanzaría más tarde…. Solo… para ayudar… si tú estas de acuerdo - terminaba de decir la Diosa.

Hades dirigió su mirada de Atenea a Pandora… entonces está última hablo…

Mi señor Hades esta de acuerdo, Atenea… de hecho él mismo tiene una propuesta que hacerle…

Atenea dirigió toda su atención al Dios… quien a continuación acotó

No veo problema en que los caballeros que seleccionaste vayan… más… me gustaría que otro caballero se uniera a esas filas – decía tranquilamente el Dios

¿Quién? – Atenea soltó esta pregunta con sumo cuidado… esperaba no escuchar el nombre que se imaginaba

Los servicios de… su asombrosa arma, nos serían de ayuda a la hora de vigilar las puertas del Tártaro… y el asecho de cualquier enemigo – continuó diciendo el Dios

Atenea, ya no necesitaba escuchar más… para ella… y para cualquiera, era más que obvio a que arma se refería el Dios, y quien controlaba esa arma…

¿Andrómeda? – concluyó diciendo la Diosa, dirigiéndole una mirada a sus guerreros, y en especial a uno, que se encontraba justo atrás del Santo de Virgo.

Había sido una mini reunión que duró apenas cinco minutos… Shun, a pesar de la oposición de su maestro, accedió a la oferta de Hades… Atenea no estaba muy convencida, pero Shion logro tranquilizarla mencionándole, que tanto él como Ikki no se apartarían de Andrómeda…

Hades observaba en todo momento, a los caballeros reunidos en torno a la Diosa… entonces, estos volvieron a acercarse…

Bien Hades… esta bien – Saori se dirigía al Dios de los Muertos – ¿En cuanto tiempo crees que mis caballeros podrán regresar?

Si todo sale bien, en una semana o quizás dos – terminaba de decir el Dios – Es hora de irnos… ¡Pandora!

Si mi Señor – Pandora se dirigió ahora al grupo de caballeros que los acompañarían – Ustedes tengan esto – les entregaba en mano una joya… parecida a un rosario – con esto podrán andar sin inconvenientes por el inframundo…

Una vez que se hubieron puesto, lo recién obtenido… los caballeros se despidieron de sus respectivos Líderes, compañeros y amigos… y se dirigieron a cruzar las puertas que hacía un segundo cruzara el Dios Hades y Pandora.

Ikki no va a estar nada contento – murmuraba Aioria, sus compañeros asentían

¡Yo también quería ir! – Seiya rompía el silencio con sus palabras, y sacaba unas cuantas sonrisas entre sus amigos…

¡Bien lo mejor será volver! – mencionaba Hilda al grupo – Roguemos que todo salga según lo esperado

Estoy de acuerdo – acotaba Poseidón – ¡Tetis acompaña a Hilda a Asgard!

La sirena asintió y escotó a la princesa…

Yo también me retiro – decía Atenea – Kiki… ¿Podrías llevarme?

¡Claro! Saori

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La entrada los había colocado justo enfrente del Río Estigio, y lentamente fueron escoltados hasta Giudecca, una vez que llegaron, fueron recibidos por los tres jueces del Inframundo… estos los instaron a seguirlos… y les indicaron las habitaciones en las que reposarían esa noche… Había camas dispuestas para cada caballero, y sobre ellas una túnica, que según mencionó Minos, debían usar esa noche para la cena a la que Hades esperaba, que asistan.

Cada caballero se aseó, y vistió la prenda que le habían entregado, el de los guerreros de Asgard eran túnicas de color blanco, que poseían adornos en los hombros de color celeste; los generales marinas vestirían túnicas de color azul, que portaban broches de un color negro; los caballeros dorados portaban túnicas color blanco con broches y adornos dorados… a Shun por su parte, le había tocado vestir una túnica color negro con broches y adornos plateados… luego de unos minutos, Lune llegó para escoltarlos al comedor…

No te alejes de mi lado – fueron las palabras claras que Shaka le diría a Shun camino al comedor…

Shun observo al caballero, y simplemente asintió con la cabeza… se sentía por demás incómodo, puesto que cada espectro con el que se cruzaban solía detenerse a hacerle una reverencia antes de continuar con su camino, desde el Río Estigio hasta llegar el palacio, e incluso aquellos que servían en el palacio lo hacían.. "que molesto"… "me gustaría que ya no lo hicieran"… esa situación, además de incomodar al muchacho, también incomodaba a los dorados…

Al ingresar al comedor, fue Pandora quien escoltó e indicó a cada uno el lugar que deberían ocupar… al estar frente a Shun, no disimuló su sonrisa y lo tomo del brazo, diciendo:

¡Tú… por favor siéntate aquí! – su sonrisa parecía genuina, e incluso se podría decir, que nostálgica - ¡Me alegra tanto verte… mi… pequeño hermano!... espero no te moleste que te llame así – termino de decir la muchacha

Ehhh… no, claro que no – dijo el más joven devolviendo la misma sonrisa, aunque llena de ternura.

Pandora se sentó frente a Shun, a la derecha de ella se sentaron dos de los jueces, y alado de estos los generales marinas y dos de los dioses guerreros. A la izquierda de Shun se sentó Shion, seguido de Shaka y los demás dorados y Mime, que estaba sentado frente a Alberich, y cerrando, en la otra cabecera de la mesa se sentaba Radamantys… Unos minutos después, Hades ocupó su lugar en la cabecera de la Meza, con Shun a su Izquierda y Pandora a su Derecha.

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La cena resultó por demás tranquila… Hades se había comportado como un muy buen anfitrión, en todo momento platicó ameno con los caballeros, explicándoles la situación reinante… sus jueces se observaron en complicidad, jamás los habían visto tan tratable.

Pandora también se demostraba muy complacida, más no dudo ningún momento en demostrar, que era por la presencia de Shun, al cual se refería en todo momento como "Hermano"… Shun por su parte, fue reservado en sus comentarios, se limitaba a prestar atención a la conversación entre los demás caballeros y el Dios… solo solía dirigirse a Pandora, pues era ella quien más quería conversar con él.

Cuando se preparaban para retirarse a descansar, cada grupo de caballero iba escoltado por un juez… Pandora aún tenía del brazo al santo de Andrómeda… fue solo un segundo… cuando Radamantys se llevaba a los caballeros dorados… Shaka le dirigió una mirada de aviso a Shun… que Hades se acercó al más joven… Pandora soltó el agarre y se alejo… solo un poco…

Me alegra volver a tenerte aquí – El Dios le dirigía una penetrante mirada al muchacho…

Discúlpeme, señor, debo retirarme – Shun hizo una reverencia y se disponía a retirarse, cuando Hades lo asió del brazo atrayéndolo hacia él – ¡Ha… Hades!

Eres el único mortal, al que le aceptaría un desplante… pero, he esperado demasiado tiempo, para volver a verte – el Dios susurraba estas palabras al oído del muchacho, consiguiendo de este modo teñir de carmín sus mejillas – en mis sueños, me ha perseguido tu mirada y el olor de tu piel – su voz era apenas audible… el corazón de Shun latía desesperadamente, lo observaba algo asustado…

Fue entonces que un fugaz beso llegó, Shun se estremeció completamente… definitivamente no sentía sus piernas… y su corazón jamás se había sentido tan desenfrenado… Hades profundizó el beso, y fue correspondido…

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Despertó de golpe, estaba en su cama, frente a él y a sus costados, se hallaban los demás caballeros aún durmiendo… "¿Acaso fue un sueño?... y sin embargo…aún siento el sabor de sus labios"… Shun se sonrojo, inmediatamente… " ¿Cómo llegué hasta aquí?"…

¡Ya despertaste! – Afrodita lo observaba expectante – llegaste todo colorado anoche… ¿Acaso pasó algo?

Afrodita… ¿me tarde acaso tanto en regresar? – preguntaba inquieto el muchacho

¡No!... solo fueron unos segundos – respondía el caballero acomodándose la cabellera.

¡Que bien!...

¿Dijiste algo?

¡Ah… NO!

Una vez que todos los caballeros se hubieron levantado, desayunaron, y el propio Hades los guiaba indicando que función debía desempeñar cada uno, de ahora en más…

Mime y Sorrento… habrá momentos en que sentirán un fuerte poder detrás de las puertas… incluso podrían sentir algo parecido a un cosmos… cuando eso suceda, deberán tocar… la más dulce melodía que conozcan para apaciguar esa ira… ¿entendido?

¡Sí, señor! – respondían los aludidos.

Shion y Mu, de ustedes espero, que trabajen con las cadenas que sellaban la entrada al tártaro… sólo una se rompió, pero no será tan fácil repararla…

Los caballeros asintieron…

Alberich, Siegfried y Shaka… ustedes son de tierras lejanas… y fueron criados bajo el cuidado de dioses extranjeros… ustedes vigilaran a Shion, Mu, Sorrento y los demás que se encuentren cerca de las puertas… pues en todo momento estos serán seducidos por el poder que se esconde en el Tártaro.

Los mencionaron también asintieron…

Ustedes – refiriéndose a Camus, Afrodita, Kanon, Issac y Mascara Mortal – sean precavidos… cuando se sientan cansados solo avisen y serán relevados… mis jueces también permanecerán aquí... pues ellos son inmunes a las trampas del Tártaro…

¡Shun! – llamó el Dios – Como fuiste en un tiempo mi reencarnación… tendrás cierta inmunidad a las trampas del Tártaro también… utiliza tu cadena y mantenla en guardia en todo momento… supongo que sabes que los enemigos no solo están tras esa puerta… sino también…

¡Entiendo! – respondió Shun, dirigiéndole una mirada al Dios… este se la devolvió, junto con una pícara sonrisa… que consiguió sonrojar al pequeño… y disgustar a cierto caballero dorado que observaba atento la situación.

¡Bien Caballeros… manos a la obra! – al terminar de decir eso.. el dios de los muertos encendió su cosmos…

¿Pero qué hace? – preguntó Mascara Mortal

Tú qué crees – respondió Radamantys – Con su cosmos intentará apaciguar las energías negativas del Tártaro...

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Las labores de reparación comenzaron… cada caballero cumplía con su función… en ningún momento el poderoso Dios disminuyo la intensidad de su cosmoenergía… de tanto en tanto era observado por cierto, preocupado, peliverde… mientras que las cadenas de este solo se mostraban sumadamente tensas… Ellas sentían una presencia… más no identificaban peligro en ella…