Capítulo 13º: La Batalla
La lucha era feroz… a pesar de la diferencia numérica, Hades parecía un digno oponente de esos tres… Los jueces observaban impotentes, como su señor enfrentaba a sus enemigos… Pero en el instante en el que parecía que Hades, tenía las de ganar… una poderosa energía fluye de las puertas del Tártaro e impacta en el poderoso Dios, tumbándolo al suelo.
En ese preciso momento, la cosmoenergía de esos tres sujetos empieza a elevarse… Hades se levanta con dificultad y los observa… Shaka, Shun e Ikki que se encontraban justo atrás de esos sujetos también se incorporaban, Ikki con algo de ayuda… los jueces se anteponían a su señor listos para recibir el ataque… los dioses guerreros, también estaban en guardia.
Los Caballeros se miraron, Ikki asintió con la cabeza… ya se siente mejor…, luego observaron a los dioses guerreros y estos entendieron que debían luchar, pues por lo que se podía apreciar, Hades había perdido total interés en los guerreros con los que luchaba, y solo observaba las grandes puertas del Tártaro…
¡Minos! – mandó el Dios dirigiéndole una fría mirada al juez
¡Sí! – respondió y simplemente, desapareció
¡Guerreros! - Empezó a decir Hades, pero antes de que pudiera continuar, nuevamente brotó esa poderosa energía proveniente del Tártaro, que en esta ocasión pudo esquivar…
Parece que el Hijo mayor esta asustado – se burlaba el guerrero plateado... en eso voltea hacia la dirección en donde se encontraban los caballeros de Atenea – Con quien quiero jugar es contigo – mencionó señalando a Shun, quien lo observo asombrado.
Antes de que pudieran reaccionar, los jueces restantes fueron lanzados hacia los dioses guerreros, Atila había decidido ser su oponente…, mientras que Shun, Shaka e Ikki intentarían hacerle frente al plateado… Hades se volvía a poner en guardia, y fue atacado por el guerrero que restaba.
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Atila estaba teniendo la ventaja… ni Radamantys le había podido hacer frente, era sumamente violento y poderoso… rápidamente hacía estremecer la tierra bajo los pies de los caballeros… Mime en un desesperado intento empezó a tocar su arpa… la música era serena… Atila parecía confundido… en ese momento Siegfried y Aicos aprovecharon para atacar, sin embargo, Atila los esquivó sin complicación alguna, lanzó su ataque dejando aturdidos a los guerreros… Alberich contra atacó, seguido de Radamantys consiguiendo el mismo resultado que el de sus antecesores… es en eso que Atila aparece enfrente de Mime y…
Tu música me gusta – lo dice acercándose al muchacho – Tú serás para mí.
Mime intenta alejarse y cuando el guerrero estaba a punto de sostenerlo…
Mejor… no lo toques… este caballero esta de ahora en más bajo mi protección – Kanon había aparecido de no se sabía donde, y sostuvo la mano del guerrero, brindándole luego un fuerte golpe que lo hace volar - ¡Vaya Radamantys!... No podías solo
Mientras tanto Hades…
Para ser el Hijo mayor de mi señor Cronos eres débil – decía el caballero, que portaba una armadura algo rojiza.
¿Quien eres? – preguntaba el Dios molesto
Te diré mi nombre, sólo por que te haces llamar Dios – le contestaba el guerrero – soy Tifon… y yo, te haré pagar la traición con tu muerte…
¡Idiota!... YO SOY SEÑOR DE LOS MUERTOS – Hades enciende su cosmos, pero nuevamente la energía se dirige a atacarlo, pero… esta vez… una energía azulada se interpone, evitando que fuera lastimado.
¡Vaya Hermano!... creo que llegue en buen momento – Poseidón había hecho su entrada… portaba su Armadura completa y de su tridente había salido aquella energía…
¡Llegas tarde! – le reprendió Hades
¡Bueno… vine tan rápido como me aviso tu espectro! – se defendía el dios colocándose alado de Hades – Acabemos con él pronto… para solucionar este problema ya.
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Ikki había salido lanzado por el ataque… sentía su cuerpo congelado… Shaka hacía su mayor esfuerzo… pero empezaba a sentirse cansado… ese lugar, parecía estarle debilitando… La cadena de Andrómeda hacía gala de todo su poderío defensivo… pero nada podía su ofensiva hacer contra las corrientes frías del guerrero…
Bello caballero… ríndete y prometo, que te haré sentir muy bien antes de matarte – decía burlón el guerrero – si me gusta… incluso podrías ser mi mascota…
¡Ayax no te acerques a mi HERMANO! – Ikki nuevamente se había puesto en pié y lo había atacado acompañado de Shaka… pero fueron violentamente repelidos por el plateado, que decidió dar fin a sus vidas lanzándoles una ráfaga sumamente helada… que contuvo, con su frío poder, Camus, y Shion y Mu, con su Muro de cristal.
Cuando los recién llegados fueron a ayudar a Ikki y Shaka, fueron alcanzados por Afrodita, quien intentó evitar que Ayax se acercara a Shun, pero otra presencia apareció, llamando la atención del Pisciano, que apenas tuvo tiempo de esquivar el ataque… de las sombras… surgía otro guerrero… este sonrió burlón a su amigo y le dijo…
¡Si vas a divertirte con él hazlo ya!... yo jugaré con estos ahora…
¡Nao!... era hora que llegaras
De la nada aparecían estacas de madera por doquier, alrededor de los dorados, Mascara en vano intentó atacarlo por la espalda, por que una de esas estacas le hirió en el brazo… todos estaban siendo rodeados…
Ayax observaba la escena… y luego volvió su atención e Shun, que estaba dirigiéndose a ayudar a sus compañeros…
¡TE DIJE QUE YO ME DIVERTIRÍA CONTIGO! – al momento, estuvo frente a Shun - ¡Qué belleza! – mencionó al tomarlo de la cintura hasta atraerlo lo suficiente a su cuerpo…. Cuando se disponía a besarlo…
¡Nooooo! – gritó el pequeño
Un Relámpago Cayó…
Los jueces, los dioses guerreros y Kanon dejaban la lucha y observaron… Atila hizo lo mismo.
Otro Relámpago Cayó… esta vez un poco más cerca…
La atención de Tifón y los dos Dioses también fue captada.
Volvió a Caer otro Relámpago… mucho más cerca…
Nao, los caballeros Dorados, Ikki, Sorrento e Isaac, sin perder su postura de combate observaron el evento.
¿Qué... fue… eso…? – Ayax caía herido soltando a Shun…el pequeño, lo observaba incrédulo… mas su estado de shock no era por el estado de su enemigo… más bien… eran por esos relámpagos… "están cada vez más cerca".
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En el Santuario de Atenas, las cosas estaban poniéndose feas… hacía como treinta minutos que habían sido sorprendidos con un ataque… estaba amaneciendo, cuando un grupo de guerreros, caballeros al parecer, irrumpió en el santuario atacando a los guardias y caballeros de bronce que resguardaban el lugar… los caballeros dorados restantes, ya esperaban algo así, por lo que abandonaron sus casas para ayudar a expulsar a los intrusos… incluso Atenea abandonó, escoltada por Seiya y Hyoga, sus habitaciones… deseaban llevarla lejos de la batalla, temían que los intrusos pudiesen introducirse más en el santuario.
Sin embargo, antes de que pudiesen alejarse del todo, sintieron una presencia que hizo se pusieran en guardia…
¡¿QUIÉN ESTA AHÍ?! – preguntaba Seiya levantando la voz y colocándose frente a Saori.
Descuida Caballero – la voz era sumamente tranquila – No estoy aquí para lastimar a tú diosa… Zeus me ha enviado a protegerla.
¿Zeus? – Atenea preguntaba sorprendida - ¡¿Qué esta ocurriendo?!
En este instante se esta librando una batalla en el inframundo… descuida… el propio Zeus partió hacia aquella dirección – respondía la voz aún sin mostrarse – mis guerreros están ayudando a los suyos…
¿Quién es usted? – preguntó Milo el Escorpión saliendo de la nada, poniéndose en guardia.
Milo el Escorpión – decía el sujeto – Esta bien, Atenea, le muestro mis respetos… yo, Caballero Celestial de Hércules – soltaba cada palabra con tranquilidad y al fin se dejaba ver por los presentes.
Portaba una armadura dorada, y una capa color celeste, su casco dejaba ver unos mechones de cabello color azul, mismo color de sus ojos, su piel era morena, su cuerpo era sin duda el de un guerrero… cuando se hubo acercado más, Hyoga, no pudo evitar exclamar…
¡Valla!... "como se parece a Ikki"
Atenea, también opinaba igual que su caballero, de hecho, los presentes opinaban lo mismo… más no dijeron nada….
¡Gracias! – dijo la diosa – Su nombre… su nombre es…
¡Sky!
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Shun retrocedió y Afrodita quien se había acercado hacía un minuto, lo toma del brazo alejándolo del lugar, hacia donde estaban los demás…
Ayax se levantaba furioso… observaba para todos lados buscando al culpable de esa herida… el guerrero enciende su cosmos y es imitado por los otros tres… Entonces, se suceden, primero temblores, luego una fuerte y fría ventisca, que va acompañada de estacas lo suficientemente pequeñas como para no poder evitarlas… y por último… los caballeros y los dioses eran rodeados por fuego… en aquel momento, los Dioses también encienden sus cosmos… mientras que aquellos guerreros observan la gran puerta y empiezan a lanzar ataques hacia ella…
¡CABALLEROS! - grita Hades – ¡MEJOR ALÉJENSE!… ¡Poseidón esto nos corresponde!
¡BIEN! – responde el joven Dios dirigiéndose hasta sus enemigos… pues al tener encendidos ambos sus cosmos, aquellos elementos adversos no lograban lastimarlos.
Shion y Mu pudieron percatarse de que si esos guerreros seguían con aquel ataque… soltarían nuevamente la cadena que tanto les estaba costando reparar… ambos se miraron y desaparecieron, apareciendo en aquel peligroso lugar… uno y otro encendieron su cosmos para ver si podían en algo fortalecer más aquella cadena.
Ikki sostenía a Shun, quien observaba la situación… se sentía mareado… algo no andaba bien… hasta que se dio cuenta que los dos dioses no se dirigían hacia aquellos guerreros…
¡Que hacen!... ¡Hades! – murmuro el chico, soltando el agarre con su hermano, para observar mejor.
Los caballeros se habían aleado un poco más… Shaka, junto con los jueces y Kanon, utilizaron su cosmoenergía y sus poderes para evitar que aquellas estacas pudieran llegar a ellos… Camus repelía junto con Isaac el aire frío… el fuego y los terremotos eran con lo único que aun deberían lidiar… pero, a la distancia en que se encontraban no les afectaba tanto.
Fue entonces que se percataron de algo, que les costó creer… Tanto Hades como Poseidón se habían acercado al lugar donde los arianos se encontraban y con un golpe directo en las muñecas cada uno abrió una herida, que dejaba brotar su sangre…
Con nuestra sangre podrán reparar más rápido esa cadena – decía seguro el dios del Inframundo… obteniendo una afirmación de los asombrados caballeros – Entonces… ¡APURENSE!
Shun observaba incrédulo la escena… pero no fue el único en hacerlo… los guerreros habían dejado de atacar las puertas del Tártaro… y se disponían a atacar a los dioses…
¡EN ESE ESTADO… NO SERÁN RIVALES! – gritaba Atila - ¡ACABEMOS CON LOS TRAIDORES!
Hades y Poseidón volvían a ponerse en guardia… debían evitar a cualquier precio que Mu y Shión sean interrumpidos… recibieron el ataque, de dos contra uno… cada Dios se enfrentaba a dos guerreros… Poseidón a Nao y Ayax; y Hades a Tifón y Atila… la batalla estaba resultando dispareja… una nueva emisión de energía de las puertas ataca a los dioses dejándolos más debilitados…
Shun se alerta, su cadena se pone en guardia, más cuando él y los demás se disponían a intervenir… y rayo cae justo en medio de la batalla impidiendo que los guerreros puedan atacar a los ahora debilitados dioses…
¡PARECE QUE LLEGAMOS A TIEMPO! – una voz familiar para algunos se dejaba escuchar – PERDONEN QUE NO HAYA INTERRUMPIDO ANTES… PERO ME ESTABA RESULTANDO MUY INTERESANTE LA BATALLA…
¡¿QUIÉN ES?! – gritaba Ayax
De la nada una poderosa energía atacó a los guerreros haciéndolos retroceder… inmediatamente, el fuego, los temblores, las estacas y la ventisca… desaparecieron… en el lugar, donde hacía un momento había caído el rayo se hallaban dos personas… Una de ellas un poco más alta, poseía un largo cabellos color azul, vestía una túnica celeste con blanco y adornos dorados; a su lado, un joven un poco mas pequeño, de cabellos igual de largos pero de un color celeste, este también portaba una túnica ligeramente parecida a la de su acompañante…
¡LESTAT! – llamó Shun
MI ÁNGEL… REALMENTE NO IBA A PERMITIR QUE ALGUIEN TAN HORRIBLE TE BESARA – decía el caballero consiguiendo un sonrojo en el peliverde, y una mirada severa del Dios de los Muertos.
¡Lestat!... creo que deberíamos acabar con esto – La persona que acompañaba al joven había hablado… en el rostro del caballero de formó una soberbia sonrisa...
¡Claro! – se disponía a atacar, cuando sin previo aviso, Nao corrió hacia las puertas… y por la grieta que se había formado al soltarse la cadena, que los arianos estaban apunto de terminar de reparar, este logra entrar…
¡LISTO! – Tifón hablo – YA SALDAREMOS CUENTAS PERSEO…
En un parpadeo desaparecieron… uno entre llamas, otro con una ventisca y el otro entre la tierra…
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Todos estaban agotados… se había reparado la cadena, pero aquel sujeto había entrado al Tártaro… en Giudecca, los caballeros curaban sus heridas, mientras que en el salón de audiencias, Hades, acompañado de Poseidón, observaban a los dos personajes que los habían salvado… uno de ellos hizo una reverencia…
¿Perseo? – pregunto Hades obteniendo un gesto afirmativo…
¿Zeus? – Poseidón se había dirigido al mayor… quien dirigiéndole una mirada significativa a su caballero, asiente sin mayor explicación.
