Gracias por todos los reviews… solo quiero dejar claro… que aunque esta historia sea de mi autoría los personajes pertenecen a Saint Seiya
Capítulo 14º: La Despedida
Los espectros traían noticias de todo el inframundo… no habían señales de aquellos guerreros… Hades había aconsejado, que lo mejor sería descansar (sin bajar la guardia), por lo que Poseidón, Zeus y Perseo, serían también sus invitados… el Dios sabía, que ya cumplida la misión, los caballeros, generales y dioses guerreros deberían partir pronto… lo que significaba… que él iba a partir pronto…
Por su parte los caballeros, una vez sanadas sus heridas, también ayudaban a patrullar… por las noches Ikki había optado por dormir en a misma cama que Shun… pues los sueños de su hermano, ya lo habían despertado sumamente agitado en un par de ocasiones… el pequeño, no quiso comentarle de que trataban esos sueños… más otro motivo, por el que Ikki, no quería alejarse de Shun era justamente… que en ese lugar se encontraban dos seres que le disputaban a su hermano… y él no se los iba a dejar tan fácil…
Por otra parte… Shaka, estaba sumamente distante… al volver al Santuario le pediría a Atenea y al Patriarca, para que Shun, entrenara de ese momento en más con Afrodita… Afrodita, se había acercado ya a Shun en papel de maestro… logrando que a Shaka le saliera una que otra venita de la rabia, en especial después de oír comentarios como, "mejor que ya no estés con ese, es bastante seco"… o… "realmente no se como alguien tan dulce como tú, pudo resistir dos años, con alguien tan amargo como él"… no cabía duda, Afrodita estaba demostrando día con día, que odiaba al santo de Virgo.
Habían informado que Atenea estaba bien, y que el Santuario estaba en orden… el caballero celestial que Zeus había enviado seguía ahí, por si acaso, volvían a ser presa de un ataque… Lestat, siempre que podía intentaba acercarse a Shun, pero extrañamente cada vez que intentaba hacerlo, una mujer de oscuros cabellos se interponía… pero durante uno de sus recorridos por el palacio de Giudecca…
¡Pero si mis ojos están viendo a un ángel solitario! – Lestat se acercaba lentamente a Shun, quien al escucharlo voltea sorprendido… pues se hallaba pensativo - ¿En quien piensas?
¡Lestat!... en nadie… solo… mañana volveremos al Santuario – respondía sinceramente - ¿Cómo está todo?... en estos días no te he visto… ¿tu señor Zeus sigue en el Inframundo?
¡Sí!... parece que tanto Poseidón, como Hades desean conversar con él… ¿Por qué te entristece dejar este sombrío lugar?
¡Ah!!!! … no, no es eso…. Es solo que… - Shun se había puesto todo colorado, por la pregunta del mayor…
¿Quieres caminar? – preguntaba el guerrero, consiguiendo una mirada de desconfianza del niño - ¡Prometo no intentar nada! – decía levantando la mano en forma de juramento.
Esta bien – Shun sonreía mientras acompañaba a Perseo en su caminata.
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¡Pandora! – Ikki se acercaba corriendo - ¿Has visto a Shun?
¡No!... yo también lo ando buscando… se… se van mañana, ¿verdad? – preguntaba la chica, demostrando un poco de tristeza.
Ikki se quedó observándola… y por fin dijo:
¡Ven con nosotros!
La muchacha se le quedó viendo… luego de unos segundos, sonrió y murmuró, de una manera que sólo Ikki pudiera oírle…
¡Y por qué mejor no se quedan!...
Ikki estaba a punto de decir algo, hasta que…
¡Disculpen! – ambos jóvenes se le quedaron viendo - ¡Han visto a Lestat!
Su excelencia Zeus… enseguida mandaré a buscarlo – la mujer hizo una reverencia y se marchó.
Ikki, simplemente lo miró altanero, cuando estaba a punto de decir que se iba… el dios le habló…
¿Cuál es tu nombre caballero? – El hombre con una mirada tan azul como la de Ikki, no apartaba su vista de la del Fénix.
¡Ikki! – respondió sin más, dio media vuelta y se fue… pero al hacerlo… noto, quizás apenas perceptible… al momento de escuchar su nombre… podría haber jurado, que el dios… "se sorprendió".
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Afrodita doblaba la esquina… y de no haber sido por que estaba pensando, en la mejor manera de fastidiar a Shaka, y demostrarle que lo que menos deseaba era alejarse, del adorable de Shun, choca con el espectro más desagradable del inframundo… intentó salir corriendo, mas el espectro, lo sujeto, y arrinconó por la pared acercándosele demasiado a su oído para decirle:
¡Parece que no esta tu amiguito Mascara esta vez! – empezó a besarle el cuello, a un muy sorprendido Afrodita, cuando este pareció despertar, lo empujó… o por lo menos hizo el intento… el espectro lo había volteado, y casi a rastras lo metía en una habitación…
"De nuevo no puedo sentirlo… ¿Dónde diablos está Shun?" – pensaba nerviosamente Shaka, cuando le pareció escuchar… algo parecido a unos quejidos…
Ummm… viene de esta habitación – se decía - ¿Quines podrán ser?
¡Suéltame! – otro quejido, apenas audible, más suficiente para que Shaka supiera de quien se trataba… por lo que el Caballero de Virgo, irrumpió en la habitación, encontrando una escena no muy grata… Afrodita, firmemente sujetado debajo de Radamantys, quien parecía tener la firme intención de abusar del Caballero de Piscis…
Shaka no lo pensó dos veces, esa era una ofensa muy grave, una ofensa hacia todos los Caballeros Dorados… tomó a Radamantys y lo golpeó… obligándolo a abandonar la habitación… quien viera al caballero de Virgo en ese momento, pensaría que había visto mal, y que en realidad era Aioria, pero no… era Shaka.
Afrodita a penas le devolvió la mirada, estaba sumamente avergonzado… Shaka lo observó atentó… y sin pensarlo…
------FLASH BACK -------
Sabes… me alegro haber ido hoy con ustedes… ese muchacho Lestat, se nota que si haría cualquier cosa por Shun… su mirada era realmente fogosa… No, como alguien que estoy mirando… que es más frío que el propio Camus… por que…
Shaka simplemente tomo al pisciano por la cintura, con una mano, y con la otra, de la nuca, y sin más rozó sus labios… Afrodita, abrió de sobremanera sus ojos, no creía lo que estaba pasando… Shaka no solamente lo estaba besando… sino que cada segundo se iba acercando más y más…
¡Con que más frío que Camus! – murmuraba antes de profundizar aún más el beso, lentamente iba forzando la entrada de su lengua, por aquella pequeña boca… Afrodita sujetaba la camisa que portaba el Virgo - ¡yo también puedo ser fogoso!
¡Basta… Shaka… Suéltame! – intentó decir el caballero, más nuevamente su boca se vio invadida... y en esta ocasión las manos del rubio empezaban a moverse, pero…
¡YA!... yo no soy Shun – Afrodita había usado todas sus fuerzas para alejar al caballero de la sexta casa, sus mejillas estaban sumamente sonrosadas… estaba temblando… y demostraba una mirada asustada, no muy propia de él – Si no puedes respetarlo… Entonces lo mejor será que dejes que él se convierta en mi aprendiz en vez del tuyo – soltó antes de salir corriendo del lugar.
------FIN DEL FLASH BACK -------
Se acercó y dijo:
Estoy seguro que, a pesar de amargo, mis besos son más dulces que los suyos – una sonrisa adornaba su rostro al momento en que sus labios rozaban los del impactado Afrodita, quien de un empujón, intentó alejarlo, pero Shaka, ya se veía venir esa reacción, por lo que sujetó la mano, y estirándola para sí, obligo al pisciano a acercársele – Tu mirada es adorable – con la mano libre tomo por la nuca a Afrodita y lo volvió a besar, aunque… esta vez… era correspondido.
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Poseidón observaba de lejos a sus generales, los tres aguardaban sus órdenes… luego de un largo silencio… el Dios por fin se dirigió a ellos…
¡Issac, tú te adelantarás a nosotros… e informarás que Zeus me ha invitado a Olimpo… para estudiar la situación que podría cernirse en la humanidad!
¿Qué situación, Emperador? – preguntaba Kanon.
¡Aún no lo sé… pero lo mejor, Kanon, es que tú sigas ayudando en las labores de patrullaje… por lo menos hasta que nos marchemos! – respondía el Dios sin mirar a nadie en particular… al terminar de escuchar estas palabras, tanto Issac, como Kanon, hicieron una reverencia y se marcharon.
Sus heridas, mi Emperador… ¿Cómo se encuentran? – se dirigió al dios el único general que quedaba en su presencia.
¡He extrañado el dulce sonar de tu flauta, Sorrento! – habló el dios, acercándose cuidadosamente a su guerrero – Te vi hablando… con el guerrero de Asgard muy temprano…
¡Me despedía de él… - explicaba el músico, pero la mano de su señor en su mentón, lo dejó mudo.
¡Me moleta… realmente, me molesta como lo miras! – dijo Poseidón, acercándose aun más – Soy tu emperador… harías todo lo que yo te diga… no es así – Sorrento, con los ojos bien abiertos asiente - ¡Bien!… ¡Bésame!
No parecía un pedido… más bien, era una orden, de inmediato, los ojos del marina se llenaron de lágrimas… mientras se quedaba quieto, aceptando los deseos de su emperador, que en ese instante empezaba a saborear sus labios… el chico, no movía ni un músculo… el dios, rodeo su cintura y empezó a dirigirlo hacia la cama, más cuando Sorrento era colocado tiernamente en el lecho, no pudo contenerlo más y dijo:
Sin embargo, el joven Julián… ama a Saori Kido… y Julián es mi amigo… mi señor – todo fue dijo con un hilo de voz… el dios se quedó estático… momento que aprovechó el general para escabullirse de entre sus brazos, y aún conteniendo el sollozo… salé a toda prisa de la habitación.
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Ummm… ¡Con que sólo tienes a tu hermano! – murmuraba Lestat.
Así es… no conocí a mis padres, aunque mi hermano siempre me contaba que nuestra madre era muy hermosa… y que yo me le parecía mucho – terminaba de decir el peliverde – Es tu turno…
¡Bien!... yo… supongo que debo empezar diciendo, que mi familia siempre ha servido Zeus… mis tíos fueron, uno caballero celestial de Perseo y de Hércules… ummm… mi madre, era una amazona, servía por tanto a Hera, y… ¿Qué quieres que te cuente exactamente? – terminó de decir, sonriéndole dulcemente a Shun.
¡Valla! – murmuró el chico y luego de pensarlo un momento - ¿Tu mamá era una amazona?... ¿Dónde está ella? Y… se que tienes un primo, ¿También tienes hermanos?
¡Tranquilo!... esas son muchas preguntas a la vez – reía Perseo – Si, mi madre era una amazona… era una guerrera increíble… y digo era, por que ella murió cuando yo tenía dos años..
Ahhh… lo siento – murmuraba apenado el chico
Descuida, no tenías por qué saberlo, ella murió estando embarazada de mi hermano, si hubiera nacido, sería mayor que tú, por unos dos años aproximadamente – Lestat miraba la pesadumbre que se había formado en el rostro de Shun – No te sientas mal, ella murió luchando… como te imaginarás, esa es la mayor desventaja de que en tu familia sólo haya guerreros.
¿Y tu padre… no se volvió a casar? – preguntó sin mucha convicción.
Esa es una larga historia, y si te la cuento, ya no tendría excusas para hablar contigo, cuando estemos en Olimpo – termina diciendo Lestat, al percibir que alguien se estaba acercando.
¿Ir a Olimpo? ¿Qué quieres decir con eso? – preguntó Shun, pero no pudo escuchar su respuesta pues en ese momento, aparece Hades…
¿Interrumpo? – se dirige el Dios a los muchachos…
¡Claro… que no, su excelencia! – responde el caballero celestial, haciendo una reverencia.
Zeus lo está buscando, caballero – Hades se dirigió a Lestat, este pudo percatarse del brillo que emanaron los ojos del Dios al encontrase, aunque solo un momento, con los ojos de Shun.
¡Gracias por su aviso! Me retiro – y dedicándole una sonrisa a Shun, se aleja.
Hades observa alejarse al caballero, "Perseo", volviéndole la mirada a Shun… "¿Cómo es posible que no sienta su cosmos cada vez que ese sujeto está cerca?"…
Soy un Dios sumamente celoso, Shun – dijo el Dios acercándose al peliverde, el muchacho solamente le observa… y por fin, luego de un incómodo silencio, dice…
Espero que tu herida haya sanado… me preocupé por ti, no debiste ponerte en ese riego…
Hades sonrió ante esas palabras…
Mi deber… es impedir, que el Tártaro deje escapar a sus prisioneros… y… sí, esta herida ya sanó…
Shun se dejó besar, esperaba ya esa acción por parte del Dios… le gustaba cuando lo hacía, pues sabía, que sería el último, debían partir al día siguiente… una parte de su alma deseaba hacerlo, y la otra, quizás… no.
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Llegarían al Santuario en cualquier momento, un día después deberían partir a Olimpo, según Shión les había informado… en el grupo, reinaba el silencio… por un lado, Mu se sentía exhausto al igual que Shion; Afrodita no se había alejado ni un momento de Mascara, realmente parecía sumamente distante; Shaka y Camus cerraban el grupo de dorados, uno con una actitud muy serena y segura, y el otro con una sumamente fría. Shun iba alado de su hermano… de tanto en tanto, recordaba aquel beso, y se dibujaba una sonrisa en sus labios… el recuerdo de esas palabras, le daban cierta confianza… "Eres el único mortal que puede tenerme a sus pies"…
¡Idiota!
¿Dijiste algo Shun?
¡Ahhh! Sólo que quiero ver a los demás…
