Capítulo 15º: Culpa
En el Santuario había un gran revuelo… los caballeros, que tuvieron que cumplir su misión en el Inframundo, llegaron a eso del medio día. Shion se encargó de informar a Saori de la invitación de Zeus, recalcando, que este había puesto especial énfasis en esa invitación, y en su deseo de que Atenea la aceptara.
Shun e Ikki comentaron a sus amigos todo lo acontecido en el inframundo… a la vez que sus amigos les comentaban a ellos, todo lo referente al ataque que sufrieron, y a la aparición…
Entonces se presentó como el Caballero Celestial de Hércules, y Milo y los demás bajaron la guardia… por cierto… ese tipo sigue aquí – terminó de contar Seiya.
Con que Caballero Celestial de Hércules… ¿y donde está? – pregunto Ikki desconfiado.
La verdad… suele estar por todas partes… vigilando… no solemos verlo mucho – respondía el Dragón.
Shun miró hacia la Casa de Virgo, suspiró y dirigiéndose a su hermano y amigos dijo:
Bueno, tengo que irme… Hay… hay algo que debo arreglar – dicho eso, se dispuso en dirección a Virgo.
¿Aún no se arreglaron? – mencionaba Seiya
Eso parece – comentaba Hyoga
¿Qué es lo que tienen que arreglar?... ¿Acaso, mi hermano, peleó con Shaka? – preguntaba intrigado el Fénix, frunciendo inmediatamente el seño en signo de enfado.
Mientras eso acontecía entre los de bronce, más arriba, en el salón del Patriarca, Shion comentaba a Atenea en detalle la situación del Inframundo, y de la batalla que enfrentaron en las puertas del Tártaro…
La inquietud de Hades, radica justamente, en ese guerrero que ingresó en el Tártaro – terminaba de decir Shion a Saori.
Entiendo por qué… eso quiere decir… que ni el mismo Zeus está seguro de lo que esos hombres están tramando… ¿Quiénes irán a Olimpo? – dijo luego de meditar la Diosa.
Ummm… Poseidón, la princesa Hilda y Usted, fueron invitados… ahhh, y además pidió por algunos guerreros, en especial, por los que participaron en la batalla – respondió el Patriarca.
Ya veo… descansa Shion, Dokko alistará todo – dicho esto la joven se dirigió a sus aposentos.
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Shun encontró a quien fue a buscar rápidamente… su maestro parecía estar esperándolo.
Deseo hablar con Usted… Maestro – El peliverde se dirigía respetuosamente.
No hay nada más que hablar – mencionó el rubio.
¡NO QUIERO QUE DEJES DE SER MI MAESTRO! – gritó el joven al ver que Shaka seguía con esa misma idea.
Es una decisión tomada… y no me grites, aún me debes respeto – dijo serenamente el Virgo, sin apartar la mirada de Shun.
¡HAGA LO QUE QUIERA ENTONCES! – soltaba el muchacho, dejando escapar unas cuantas lágrimas de pura impotencia - ¡HÁGALO… SOLO LE DIRÉ… QUE SI DEJA DE SER MI MAESTRO… NUNCA VOLVERÉ A HABLARLE!
¡NO SEAS INFANTIL, SHUN! – soltaba Shaka algo alterado
¿INFANTIL?... ¿YO?... ¡USTED!... Es usted el infantil… yo… yo no hice nada para que eso pasara… ¿o sí?... ¿es mi culpa? – cada palabra Shun la soltaba con agonía, su voz era quebrada, miraba al suelo… y apretaba fuertemente ambos puños… pero sólo fue por unos minutos, pues luego parecía serenarse, y nuevamente levantó la mirada… más su mirada era seria, muy parecida a la de su hermano - ¡BIEN!... ¡que sea como quiera Shaka de Virgo! – se volteó y se retiró en dirección a la Casa de Libra.
Shaka había escuchado cada palabra, ellas le herían profundamente, más fue esa última mirada que recibió la que descalabro todo su autocontrol… su corazón latía ferozmente, deseó detenerlo, sin embargo, no lo hizo… "yo, el caballero más cercano a Dios, sentí miedo… perdóname Shun, no es tu culpa"
¡ES MÍA!
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La opresión en su pecho iba en aumento… apenas podía seguir con ese semblante apacible, le dolía demasiado… pasó por cada casa y agradeció que en ellas no se encontraran, por el momento, ninguno de sus guardianes, pero al pasar por Acuario su suerte cambió, no supo como, pero la voz salió por sus labios para saludar con cortesía al dorado… cuando se vio lo suficientemente alejado, no aguantó más…. Sus lágrimas empezaron a salir… necesitaba hablar con alguien, en esa ocasión, su hermano no era una buena opción… pero quizás… si lo sea…
Miraba sus rosas, se veían tan bellas y algo desordenadas, necesitaban de sus cuidados… y sin embargo, no tuvo deseos de hablarles y arreglarlas… sus mejillas nuevamente se tiñeron…
¿Por qué? – murmuraba – Yo no debí… ¡Te odio Shaka!
Y entonces lo sintió… una presencia familiar… una que esperaba se presentara en cualquier momento… pero que sentía vergüenza de enfrentar…
¡Afrodita! – su voz sonaba quebrada, al ver al dorado, se quedó estático… este lo contemplo y abrió sus brazos…
Verlo de ese modo le destrozo el alma, Shaka realmente estaba decidido, cuando extendió sus brazos, notó el alivio del pequeño, él necesitaba consuelo, entonces se lo daría. Se sentaron a orillas de ese hermoso jardín, Afrodita tenía entre sus brazos a Shun, quien lloraba casi con desesperación… poco a poco, iba calmándose… sentir como el dorado acariciaba su cabellera lo tranquilizaba, lo confortaba.
El no escucha… yo, intente – murmuraba bajito el peliverde.
Si… Shaka siempre fue un cabeza dura… no te pongas así, ya verás como se arrepiente y viene a rogarme que te devuelva – decía el dorado – pero ¿Sabes?... yo me regocijaré al decirle que ¡NO! – terminaba diciendo, consiguiendo una leve sonrisa del pequeño.
¡Gracias!
Shun permaneció un largo rato con Afrodita…
Mientras que en Virgo, un caballero dorado había hecho acto de presencia…
Shun está con Afrodita… veo que no desististe de esa idea – Mu aparecía de entre los pilares de la casa - Podrías arrepentirte de esto después amigo.
Mu… ahora más que nunca, no soy digno de Shun… ni siquiera puedo luchar por él – respondía algo abatido el Virgo.
¿Pero de qué estás hablando? Solo fue un beso Shaka, el amor no está mal… tú lo sabes, y Shun también – dijo el ariano.
Es que es algo más serio… le fui infiel a mis sentimientos… me deje llevar… ¡ENTIENDE! – empezó a decir el rubio, pero callo nuevamente, no sabía como continuar… y bajando la cabeza sólo acotó – Me siento tan avergonzado…
¿Afrodita? – preguntó Mu sin inmutarse… consiguiendo sorprender a su compañero.
¿Cómo? – empezó a decir Shaka
Su cosmos estaba perturbado al volver… y Mascara no se apartaba de él ni un segundo… ellos siempre han sido amigos… era él quien lo defendía cuando los demás caballeros molestaban a Afrodita por ser tan bello y femenino… Además, por lo general Afrodita no pierde la oportunidad de molestarte, y al volver ni siquiera te volteó a mirar… Ummm, y digamos que fue intuición – Mu soltaba cada palabra con serena tranquilidad, como si lo sucedido fuera muy normal – Sólo te diré Shaka… que si Mascara se llega a enterar de esto…
¡No me importa!
¡Pero Shaka!... Hablaste con él, con Afrodita
No, cuando desperté él ya se había ido.
Hablaré con él – decía Mu, colocando una mano sobre el hombro de su amigo – Se que él debe estar tan arrepentido como tú.
Shaka seguía sin decir nada, tomo la mano de su amigo, y poniéndose de pie le dijo…
Déjalo así Mu… yo hablaré con Afrodita, me corresponde a mí…
¡Esta bien!... pero si necesitas, lo que sea, yo te ayudaré.
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Había decidido ir a dormir con su hermano… ya había anochecido... bajaba con sumo cuidado por las escaleras… la verdad era que no tenía apuro… se sentía más sereno… "Tal vez Afrodita tenga razón… Tiempo al tiempo"… iba pensando el pequeño cuando, por un paso mal dado, resbala, pero cuando parecía que rodaría unas escaleras abajo, alguien lo sostiene de la cintura…
¡Debes tener más cuidado!... un rostro tan adorable no debe ser lastimado – eran las palabras que murmuraban unos labios muy cerca del oído de Shun.
Shun se sorprendió, conocía esa voz… ya la había escuchado antes… se volteó…
¿Hermano?... no, no… ¡SKY! – debido a la tenue luz, por un momento había jurado ver en ese rostro a su hermano… pero no era la misma presencia, no, esa presencia frente a él, era del primo de Lestat – ¿Eres Sky verdad?
Aun me recuerdas… que felicidad – murmuraba el joven, sonriendo ante la sorpresa que había causado el pequeño peliverde.
¿Qué haces aquí? – preguntó Andrómeda intentando alejarse en algo del agarre del mayor.
¡Zeus me envió a proteger a tu Diosa!... mejor dime… ¿Qué haces tan tarde y tan solito, pequeño de mirada adorable? – hablaba el caballero acercándose mas a Shun.
Mi nombre es Shun… y te agradecería que me llames así… y lo que hago aquí no es de tú incumbencia – señalaba el peliverde mostrando la molestia que le causaba la presencia de ese hombre.
Deberías ser más cordial conmigo… yo puedo ser más amable y ardiente que Zeus – susurraba Sky sosteniendo a Shun por el mentón y acercándose a él, de manera seductora – Especialmente si colaboras
Shun se asustó por esa actitud, intentó alejarlo, pero unas poderosas manos consiguieron lo que las suyas no…
¡ALEJATE DE MI HERMANO! – Ikki había aparecido de quien sabe donde… y de un tirón alejó a Sky de Shun… cuando se disponía a enfrentar al sujeto, por aquel atrevimiento… se quedó estático mirándolo.
Así que tú eres su hermano – Sky sonrío con malicia - ¿Cómo te llamas Caballero del Fénix?
¡NO TE IMPORTA! – Ikki había salido del trance en el que se encontraba, tomó a su hermano del brazo y se alejaron de ese lugar, dejando solo a Sky.
¡Shun! – Ikki se dirigió a su hermano – mantente alejado de ese hombre… ¿me oíste?
¡Si, hermano! – Shun observó a su hermano con incógnita… nunca lo había visto reaccionar así… aunque… sólo una vez… "con Lestat también" – ¿Lo conoces hermano?
¡No!... pero no me inspira confianza, así que hazme caso – respondía el Fénix acercando más a Shun hacia él…
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En el templo Marino, todo eran preparativos… los marinas dejaban todo en orden, su señor debía ir a Olimpo…
Poseidón se encontraba sólo en sus aposentos… "Sin embargo, el joven Julián… ama a Saori Kido… y Julián es mi amigo… mi señor"… esas palabras no podían abandonar la mente del Dios… le estaban perturbando demasiado… "¿Amar a Saori?"…
¡Mi señor Poseidón! – Tetis había entrado al cuarto del peliazul, inclinando la cabeza pregunto - ¿Necesita algo señor?
Sí… dile a Sorrento que venga… deseo escuchar la melodía de su flauta – una vez dicho eso, volvió a perderse en sus pensamientos.
Apenas fueron unos minutos los que tardo el flautista en llegar ante el emperador… sin mediar palabras empezó a ejecutar su instrumento… seguía cada nota con maestría… con los ojos cerrados para no perder concentración… o quizás… por que tenía miedo de enfrentar la mirada de su Señor…
¡No la Amo!
Sorrento abrió los ojos y dejó de tocar… había escuchado claro la voz de Poseidón… Un estremecimiento recorrió su cuerpo, él estaba justo detrás… su corazón comenzó a latir con rapidez... sintió como lentamente el Dios se le acercaba más… ya estaba respirando en su cuello… sus mejillas le empezaban a arder…
¡Recordé que tengo algo que hacer! – Sorrento se alejó lo más rápido que pudo… salió huyendo, dejando a Julián solo, el joven sonrió…
¡La próxima vez!... "Seré más rápido la próxima vez"…
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Un temblor sacude el Inframundo… Hades observa en dirección al Tártaro… se siente una poderosa energía emerger del lugar… "Esas cadenas no soportaran por mucho tiempo"… nuevamente se recuesta en su lecho… "De todas formas, resistirá por un tiempo… no será esta noche que huyas"… El Dios sonríe, y cierra los ojos… deseaba continuar con sus sueños… aún podía sentir el sabor de aquellos labios, y la calidez de esa presencia… "Pronto volveré a tenerte a mi lado"…
¡Pero cuando eso suceda no podrás dejarme!... ¡No voy a dejar que lo hagas! – Una vez más, el Dios concilia el sueño... Zeus se reuniría con Atenea, Poseidón e Hilda, y después mandaría por él… mientras tanto, aún debía vigilar el Tártaro… y lo haría… "solo por que tú amas a la humanidad… yo también la amo" en eso divagaban sus pensamientos mientras en sueños volvía a contemplar… esa sincera sonrisa.
