Capítulo 16º: Olimpo
En un hermoso lugar… muy lejos de la mirada humana, oculto entre nubes, emerge la imagen de un bello paraíso… con campos verdes, un ambiente claro y apacible, adornado con una variedad tal de flores, que inundan los sentidos con fragancias exquisitas… en ese oculto lugar, puede apreciarse un imponente Templo… sus pilares blancos como el marfil, brillan deslumbrando cual rayo sobre las tranquilas aguas de un arroyuelo… en su entrada, pueden vislumbrarse las estatuas de todos los olimpianos, dioses y diosas, que desde La Era Mitológica vieron a ese lugar… Como su Hogar…
Zeus presidía ese majestuoso Templo desde la Era mitológica… y esta Era… no es la excepción…
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El sol comenzaba a asomarse, los caballeros ya esperaban a su Diosa, que aún no bajaba, a los pies de las doce casas. Sky les había informado, que Zeus deseaba ver a todos los dorados y a los cinco caballeros de bronce, que tantos milagros habían logrado… Después de casi quince minutos de haberla esperado, la joven al fin baja acompañada por Shión, este había dicho que se quedaría en el Santuario, pues consideraba que su lugar era ahí.
¡Bien, caballero de Hércules! – hablaba la pelilila – ¡Es tiempo de marcharnos!…
Así es – el joven levantó el brozo izquierdo, señalando con la mano hacia el cielo… este empezó a nublarse, y poderosos rayos a caer… nadie lo vio venir… uno de esos rayos fue a dar justo en el lugar donde se encontraba Sky, al momento de tocarlo… simplemente todos desaparecieron…
Maestro… ¿Cree que ellos van a estar todos bien? – Kiki se dirigía a Shion… no obtuvo respuesta…
En el templo Marino también todo eran preparativos… como encargado de dirigir el santuario marino estaría Krishna de Crisaor… nuevamente Issac, Kanon y Sorrento acompañarían a Poseidón, los demás se quedarían a proteger los dominios del Emperador de los Mares, según lo había informado el Caballero Celestial de Teseo, quien fue enviado por Zeus para escoltar al Dios y sus generales a Olimpo.
No se preocupe mi Emperador… todo estará en orden en su ausencia – mencionaba Krishna
¡Confío en todos Ustedes! – Y con el poder de Poseidón se precipitaron a la superficie.
Habían aparecido en los dominios de Asgard… ahí ya los esperaba Hilda, acompañada de sus Dioses guerreros, y de un extraño personaje, que el Dios identificó como otro caballero celestial… Saludó con cortesía a la princesa, y también a los guerreros presentes, estos devolvieron el saludo con el mismo respeto, y la princesa mencionó.
Señor, me honra volver a verlo… a nosotros nos escoltará el Caballero Celestial de Ulises – decía la princesa dirigiéndole al dios una mirada cómplice.
Ya veo… creo que ya es hora… ¿no? – Dijo al fin el Dios.
Ambos guerreros Celestiales levantaron su mano Izquierda… los cielos se nublaron y unos poderosos rayos fueron a caer justo sobre ellos… desapareciendo inmediatamente todos los presentes.
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En Olimpo… dos hombres esperaban, uno ansioso, el otro tranquilo… mientras que un poco más allá de la entrada, un joven se acercaba a los mayores sonriendo…
¡Ya están aproximándose!
¡Sí! – respondía uno de los hombres
¡No! – contesta el otro, atrayendo la mirada del más joven - ¡Ya están aquí!
Los tres personajes observan a los recién llegados… frente a ellos, los guerreros que ellos mismos habían enviado para protegerlos y también para escoltarlos... Estos muestran sus respetos a los presentes… excepto uno de ellos… aquel que escoltaba a Atenea, simplemente se acerca a uno de esos hombres y le dice:
¡Saludos Padre! – Saludo fríamente al hombre a la izquierda, que también contesto frío y lo saluda – ¡Tío!... como me dijiste traje a los cinco de bronce también – eso último lo dijo en un susurro…
¡Gracias Sky!... Poseidón, Atenea e Hilda sean bienvenidos a Olimpo… Caballeros, siéntanse cómodos por favor... ¡Aquiles!, indícales a los guerreros sus aposentos – se dirigía el hombre de la derecha.
Otro Caballero Celestial aparece y escolta a los generales, dioses guerreros y caballeros hacia lo que serían sus habitaciones. Mientras los dos hombres adultos escoltan a sus poderosos invitados hacia el majestuoso recinto que se hallaba a sus espaldas…
¡Deberías ser más cordial con tu padre Sky!... ¡Y menos zalamero con el mío! – decía el joven dando la espalda al recién llegado.
¡Sabes Lestat… tu niño, es encantador… quizás me lo quede! – dijo esto con saña, y anticipando la reacción de su primo, Sky se aleja aún burlándose por esa victoria.
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La tarde pasaba lentamente, los caballeros simplemente se limitaron a acomodarse, inspeccionando el lugar que ocuparían en el templo… Los jóvenes de bronce se encontraban un poco más alejados del resto, cada uno se disponía a argumentar el motivo de su presencia en ese Santuario… cuando Shiryu estaba apunto de debatir la explicación que encontrare Hyoga, el caballero que los había escoltado se hace presente y les informa…
¡Síganme, por favor!... ¡Zeus desea conocerles!
Los primeros en tener audiencia con el Dios fueron los Generales Marinas, seguidos por los Dioses Guerreros, los Caballeros Dorados, y por último, al fin… Los Caballeros de Bronce, estos ingresaron a la amplia sala de audiencias… pudieron vislumbrar un trono vacío en el centro, pero los que se encontraban en los costados (un escalón más abajo) se encontraban ocupados… de un lado… el derecho, Lestat; y del otro… el izquierdo, Sky.
Seiya fue el primero en percatarse… los dos personajes que los recibieran en un principio, estaban parados en medio de la sala… ambos eran… exactamente… iguales… Uno de ellos, se acercó a los de bronce…
Así que son ustedes… los creadores de milagros – su voz era fría, sus palabras más que comentarios, parecían reproches.
¡Hermano! – el otro hombre también se acerco a ellos, más a un punto en específico - ¡Me alegra ver, que estás bien!
¿¡Se..ñor… Leto!? – Shun no podía creer lo que veía, "¿Cómo no me dí cuenta antes?" -¡Si es usted!
¿Se conocían? – Atenea se dirigía a los aludidos -¿Shun conocías a Zeus?
Ze… Ze… Zeus – las mejillas del peliverde se tiñeron de carmín - ¡Disculpe mi atrevimiento, su excelencia, yo… yo no sabía!
¡Tranquilo!... en esa ocasión te pedí que me llamaras por mi nombre… hoy te pido lo mismo, recuerda que somos amigos… ¿o no? – mencionó el mayor sonriendo calidamente.
Lestat, también se había acercado… sonrió a Shun, y dirigiéndose al dios le preguntó:
¿De donde conoces a Shun, padre?...
------FLASH BACK -------
¡SHAKA!
¡Hablaré con él, tranquilo!
Shun observaba como poco a poco, Afrodita y su maestro desaparecían de su campo visual… su pecho volvía a oprimirse, sentía asfixia, las lagrimas nuevamente empezaron a correr, sus fuerzas lo habían abandonado por completo… se recostó por aquella pared, y se dejo resbalar hasta el suelo…
¡Hermano!... ¡Hermano! – llamaba el pequeño, se sentía sumamente alterado… realmente, necesitaba a su hermano… aunque sabía, que lo recientemente ocurrido, nunca debía ser conocido por este.
El joven se encontraba perdido en sus cavilaciones, entre llanto y pesar, "Ikki ven"… unas tibias manos se posaron sobre su cabeza, "es tan calido", el peliverde observó de quien se trataba, una sincera sonrisa le había sido regalada…
¡No creo que lo que haya pasado, valga tan hermosas lágrimas!... ¿A quien llamas tan desesperadamente pequeño? – susurraba el hombre, extendiendo una mano, para que Shun la tome… gesto que el chico acepto…
¡A mi hermano! – contestó sinceramente
No soy tu hermano, pero… puedo ser tu amigo, si es que aceptas – sin mediar más palabras tomó de la mano al joven y lo llevó con él.
Señor… yo, debo volver… - intentaba decir el menor…
¿Te gusta el helado?... ¡Verás que te sentirás mejor!... por cierto, llámame Leto – volvió a sonreír - ¿Y tú, cómo te llamas?
Shun… - susurro
¿Y tu hermano? Tal vez pueda buscarlo – le dijo ofreciéndole el helado que acababa de comprar.
¡Ikki!... mi hermano se llama Ikki – respondió – pero, por ahora el no está… ¡Gracias por el helado!
El hombre observó detenidamente a Shun…acomodó uno de sus mechones, y acarició su mejilla…
Estoy seguro que todo se arreglará… sea cual fuere tu problema, se solucionará…
Se pasaron un rato hablando… ese hombre era sumamente agradable… Shun casi había olvidado el motivo de su llanto… más al atravesar las puertas de la Mansión y ver a su maestro en las escaleras, todo cambió… aun no estaba listo para enfrentarlo… vio en Afrodita un buen escape, se dirigió hacia él, y ambos se marcharon hacia su habitación… el consejo de ese hombre era sabio… "Tiempo al tiempo"…
------FIN DEL FLASH BACK -------
¡Digamos que me lo encontré un día, cuando él estaba un poco triste!... ¡pero por lo que me dicen sus ojos… ahora está mejor!... – le decía el hombre a su hijo.
Momento después…
¡Shun! – Afrodita se dirigía a su nuevo aprendiz, camino a los dormitorios
Si… ¿Qué pasa? – le preguntó el menor…
Solo quería decirte, que mejor no te acerques tanto a Zeus... Conoces su historia, tanto como yo… digamos, que tu apariencia… sería una tentación para él – el pisciano, se dirigía seriamente a Shun, este comprendía muy bien las palabras de Afrodita, su propio hermano, ya le había dado el mismo consejo.
¡Descuida!... tendré cuidado.
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Lentamente abría sus ojos… "otra vez esa pesadilla", era obvio, que no podría dormir… y mucho menos en un lugar, en los que se oían tan cercanos, uno de los condimentos de sus sueños… decidió que lo mejor, sería investigar… sigilosamente, sin hacer ruido, se dirige a la salida… una vez fuera, pudo apreciar la belleza de la noche… las estrellas del firmamento brillaban como nunca… y de nuevo… un rayo…
¡Ninguna nube! – murmuro el peliverde… escuchó ruidos, y los siguió.
Fue acercándose lentamente al origen de esos ruidos, y oculto tras un pilar, pudo observar a un guerrero entrenando de una manera, por demás increíble… se acercó un poco más, para tener una mejor visión del guerrero…
Levantó el brazo derecho, apuntando, con su mano, hacia el cielo… otros rayos se oyeron caer… y entonces, como por arte de magia… ya no estaba…
¿Pero… dónde? – se pregunto el pequeño…
¡Atrás!
Shun se sobresalta, y voltea inmediatamente… al hacerlo, sonríe…
¡Lestat!
Ambos jóvenes se sonrieron…
¡Te vez hermoso, mi ángel! – susurro suavemente Perseo, al oído de Shun, consiguiendo que un estremecimiento le recorriera el cuerpo - ¿Me extrañaste, verdad?
Shun responde con una sonrisa… esta vez era Lestat, quien teñía de rosado sus mejillas…
¡Ahora entiendo lo de Crío Malcriado… tu padre, es el Dios de Dioses! – mencionó el peliverde, con tono juguetón…
¡No… mi ángel!... Mi padre nada tiene que ver, con que sea o no un crío malcriado… el hecho está, en que siempre obtengo… todo, todo lo que deseo…
Shun pareció anonadado con la afirmación del caballero, más rápidamente reaccionó, y dijo…
¡Los rayos no me dejan dormir!... ¡ah!... y… ¡Recuerda que hay una historia que prometiste contarme, cuando llegara aquí! – el peliverde dijo todo esto a gran velocidad… Lestat solo lo observaba…
¡Ningún rayo, jamás te lastimara, mi ángel!... ¡Yo nunca lo permitiré! – Lestat parecía distante al decir esas palabras, contemplaba el firmamento – Y sí, ese hombre es mi padre… ¡No Zeus!
Shun no podía apartar la mirada del guerrero… se veía sumamente imponente con esas ropas negras que portaba… lo rodeaba un aire misterioso… como si de aquel joven que conociera en el aeropuerto, no quedara nada…
Lestat, volvió a observar al muchacho… sonriendo tomo una de sus manos, y lo instó a que lo siguiera…
¡Te mostraré… el lugar que más amo de Olimpo!... ¡Sabrás todo de mí, aunque te pediré algo a cambio! – Lestat no miraba a Shun al decir esas palabras… más el peliverde, se sintió seguro… era extraño, pero sentía que estaría bien…
¿Qué cosa? – preguntó Shun, casi por inercia.
Ambos se adentraron en lo que parecía un jardín, que el propio Afrodita envidiaría, este bordeaba un sendero que siguieron… ambos en silencio… llegaron a las entradas de un templo… las puertas estaban cerradas… más con un tronar de los dedos de Perseo, se abrieron… lentamente ingresaron a su interior…
Parecía de cuento… estaba finamente adornado, se sentía un ambiente melancólico, daba la impresión de no haber sido visitado en muchos años, sin embargo, era hermoso… cada detalle, la fuente en el centro, con pequeños ángeles decorándolo… ingresaba una suave brisa de no se sabía donde… en las paredes se podían apreciar varias pinturas… una de ellas llamó la atención de Shun la había reconocido, como la que se encontraba sobre la chimenea de la casa de Lestat…
En este lugar… yo fui feliz… Mi madre adoraba este lugar – susurraba Perseo, Shun lo observó, pero… en una de las paredes… algo llamó su atención…
¿Quién…? – empezó a decir el peliverde.
¡Mi madre!... es la de la derecha… su hermana gemela, es la de la izquierda… ¡Ambas son hermosas… a ambas las amé… y a ambas las perdí! – Lestat pronunció cada palabra con amargura contenida…
Shun se le acercó y sin más lo abrazó, dejándolo sorprendido… no entendía por qué había hecho eso, pero sentía que su corazón sangraba con cada palabra de Perseo… sintió correspondido su abrazo… "se siente bien"… un aire extraño inundó la habitación… sus fuerzas lo abandonaban… pero… estaba a salvo…
¡Con que tu hermano se llama… Ikki!
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El Fénix sintió un cosmos que lo llamaba… le resultaba familiar… pero, lo que lo obligo a aceptar la invitación fue, que ese mismo cosmos familiar… estaba impidiendo que su propio cosmos se acercara a su hermano… "Shun"…
