Capítulo 17º: Traidor
Cuando ingreso a ese lugar, sentía escalofríos, sin embargo, el aroma le hacía sentir añoranza… unos pasos más y encontró a quien buscaba… su hermano yacía dormido sobre una cama finamente decorada… se le acercó… más cuando estuvo a punto de tocarlo… con un rápido movimiento esquivó el ataque…
¡Dime Caballero del Fénix!... ¿Cuál es tu nombre? – Lestat salía lentamente de atrás de un pilar, miraba fijamente a Ikki…
¡No te importa, Perseo! – respondió el Fénix con ironía.
¡Tienes razón! – Lestat se acercaba lentamente al lecho en el que se encontraba Shun… Ikki intentó impedirlo, más no consiguió moverse – ¡Es hermoso tu hermano!... ¡Si el mío no hubiera muerto, creo que tendría tu edad… tienes 17! ¿Verdad?
Ikki observaba al caballero, este se recostó a un costado de su hermano, y empezó a acariciarle el cabello… pero fue el roce de sus labios con los de su durmiente pequeño, lo que consiguió que Ikki pudiera moverse nuevamente…
¡Cómo te atreves, degenerado! – rugía el Fenix, aproximándose a Perseo y tomándole del cuello – Serás muy hijo de Zeus, pero eso a mí no me importa… ¡Aléjate de mi Hermano… o verás!
¡Veré QUÉ, IKKI! - Lestat tomaba de las muñecas al poderoso Fénix… se sentía un viento extraño, y unos rayos sonaban con violencia en el exterior - ¿Sabes?... Lo que más odio… es la traición.
Ikki observaba incrédulo al caballero… el resplandor de un rayo, iluminó la habitación… fue entonces que Ikki pudo observar la cantidad de pinturas… él ya las conocía… él las había visto antes…
En las puertas, tres figuras permanecían al margen de la situación… Dos de los cuales, a pesar de sus semejanzas, dejaban ver a uno con miraba expectante, a otro enfadado, y alguien más joven, que no disimulaba en nada su rabia.
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Estaba inquieto, los temblores se estaban intensificando… pero no era eso lo que lo alteraba… "Otra vez no puedo sentir su cosmos"… Hades no apartaba la vista del horizonte, más allá estaban las puertas que violentamente estaban siendo golpeadas, desde adentro…
Mi Señor… qué sigue – Pandora se encontraba justo detrás de Hades, y lo miraba expectante…
Pandora, llévate a Radamantys, vayan a Olimpo… "tengo un extraño presentimiento"… infórmale a Zeus de la situación… y dile también, que creo que debemos estar listos para otra guerra con los Titanes – Hades terminó de decir esto y se retiró hacia sus habitaciones…
¡Ya oíste!
Así es mi señora, preparará todo para nuestra partida – Radamantys también se retiraba…
¡Ikki!... que está pasando – La joven se sentía inquieta, algo realmente no estaba bien, sabía que Hades también lo sentía… "pero ¿qué?"…
En sus habitaciones, Hades seguía cuestionándose algo… "¿Por qué no nos ayudó?"…
------FLASH BACK -------
Parece que en esta Era, el más joven soy yo – mencionaba Poseidón a los otros dos dioses.
¿Y bien, hermanito… por qué tardaste tanto en aparecer a ayudarnos? – esta vez era Hades quien se dirigía al Hombre de larga cabellera azul.
La verdad… estaba divirtiéndome bastante con una batalla tan increíble, como la que estaban librando… que no quise meterme – respondía el hombre sonriendo…
Bueno, ya pasó Hades… ahora lo importante es hablar de lo que vamos a hacer… ese guerrero tiene planeado hacer algo… y creo que los tres sabemos que – señalaba el Emperador de los Mares.
No te preocupes Poseidón – hablaba Zeus – Yo ya se que vamos a hacer…
------FIN DEL FLASH BACK -------
Si mi memoria no me falla… Zeus era todo… menos un cobarde… debe estar ocultando algo… o si no, habría luchado… y nos habría ayudado a reparar esa cadena – susurraba Hades - ¿Por qué insistió tanto en que todos fueran a Olimpo?... ¿Por qué?...
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Sus ojos empezaron a abrirse lentamente, se encontraba recostado… escucho voces… parecía una discusión… las voces le resultaron conocidas… una era de Lestat, y la otra…
¡IKKI! – Shun se levantó de golpe al identificar de quienes se trataba, sin embargo al dar su segundo paso, sintió que lo abandonaba toda lucidez, todo se oscurecía, y perdía el equilibro… pensó que caería al suelo, pero unos fuertes brazos lo sostuvieron…
¡Lo mejor es que no interfieras! – La voz indicaba una gran tranquilidad, Cargó al peliverde y lo depositó nuevamente en el lecho. Shun lo observó…
¡Leto! – llamó el más joven - ¿Qué está pasando?
Tranquilo, si Ikki no es a quien buscamos, todo estará bien… si llegara a ser a quien buscamos… - Leto no terminó la frase, observaba detenidamente al joven frente a sí - ¡No debes temer, si Lestat te dijo que nadie te lastimaría, nadie lo hará!
¿Pero de qué estas hablando? ¿Cómo que si mi hermano es a quien buscan? – Shun preguntaba algo alterado eso, y nuevamente se levantó, aunque ahora con mayor cuidado, el mayor intentó evitar que avanzase, pero Shun se apresuró a salir para ver lo que estaba ocurriendo.
En contraste del hermoso jardín que había contemplado antes, ahora estaba en una arena de pelea, su hermano y Lestat estaban en pleno enfrentamiento. Ikki hacia la izquierda, y Lestat hacia la derecha… este último no portaba su armadura, mientras que la del Fénix envolvía completamente el cuerpo de su hermano.
¡Mejor ponte ya tu armadura Perseo… no acostumbro luchar contra nadie desarmado! – Decía Ikki al otro caballero.
¡Preocúpate por ti, no necesito armadura para hacerte pagar tu traición… Fénix! – Lestat pronunciaba estas palabras con ironía, y con una sonrisa maliciosa en sus labios.
¡DEJA DE LLAMARME TRAIDOR! – el Fénix gritaba exasperado - ¡YO NI TE CONOCÍA… ASÍ QUE CÁLLATE!
¡Ah si… no me conocías… tal vez… PUEDA REFRESCARTE LA MEMORIA! – Lestat lanzó su ataque, Ikki nada pudo hacer al respecto…
Los ataques de Lestat eran cada vez más rápidos y certeros… Ikki apenas y podía evitarlos, con cada ataque, menos podía hacer él para defenderse, y mucho menos para atacar… Shun observaba la escena horrorizado… su hermano estaba siendo lastimado… cuando se disponía a intervenir, nuevamente el padre de Lestat se lo impidió, sosteniéndole fuertemente de la cintura…
¡Suélteme! – Shun forcejeaba para librarse del agarre del mayor - ¡Debo ayudar a mi hermano!... ¡SUÉLTEME!
¡Lo siento, Shun!... ¡Tranquilízate!
¡Parece que están llegando más espectadores! – Sky murmuro divertido, observando hacia la entrada del lugar, en donde hacían acto de presencia Poseidón, Atenea, Hilda, Shaka, Mu, Saga y Afrodita.
¡¿Qué significa esto?! – Saori preguntaba perturbada por el espectáculo - ¡ZEUS EXPLICA QUE HACE TU CABALLERO!
¡No es de su incumbencia, jovencita! – quien había respondido era el padre de Sky, quien se interpuso en el camino de los recién llegados – Será mejor que no intervengan… esto es voluntad de Zeus…
Ikki no daba indicios de poder continuar, Lestat levantó el brazo derecho… un poderoso rayo iba a caer directo en el pecho de Ikki… entonces…
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¡Mi señor Hades! – Pandora se dirigía presurosa al Dios - ¡Algo pasa!
¡Lo se! ¡Prepárate… intervendrás!
Pero… señor – Pandora observaba sorprendida.
¡No soportaría sus lágrimas, Pandora, si algo malo le pasa a su hermano… nadie podrá contenerlas! – fueron las palabras que el Dios dirigió a la mujer - ¡Ve!
Pandora asintió, y se retiró…
Entonces no me equivocaba… "¿Pero quien es realmente el Caballero de Perseo?"… ¡¿Qué tiene que ver Ikki con él?! – Hades se limitó a encender su cosmos… debía intervenir… sentía que de no hacerlo, algo malo podría ocurrir…
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Ikki había logrado contener, nadie entendía como, el rayo con sus manos…
¡Lo sabía! – decía Lestat, con una sonrisa irónica en los labios – Sólo el hijo de Zion podría detener mi ataque…
El Fénix respiraba agitadamente, todos los que presenciaron eso lo observaban asombrados, pero los más asombrados eran los familiares de Lestat… Leto, ejerció más presión por Shun, al punto de querer alejarlo de ahí… Shun lo notó y quiso zafarse… un cosmos muy poderoso empezó a emerger del Caballero de Perseo… uno que intimidaba al propio Poseidón y a la mismísima Atenea.
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¡No me he equivocado!... ¡Lo supe desde que te ví!... Ikki… ¡PAGARÁS POR TU TRAICIÓN! – Lestat lanzó tal ataque que estremeció todo el santuario… Ikki no pudo esquivarlo… sin embargo…
¡NO TOQUES A MI HERMANO! – una corriente nebular había aparecido… Shun pudo librarse del agarre del mayor, al ver en tal peligro a su hermano, encendió su cosmos al máximo y su corriente nebular pudo minimizar la intensidad del ataque, además claro, que tanto Mu como Shaka, también habían intervenido, uno con el muro de cristal y el otro ayudando a intensificar su resistencia con ayuda de su cosmos.
Los cielos estaban tormentosos… el viento, y los relámpagos eran cada vez más intensos… Poseidón protegió a Hilda y Saori, de tal manifestación antinatural de la naturaleza…
¡No puedo creerlo! – murmuraba la diosa de la Sabiduría – Desde un principio su intensión fue atraer a Ikki a una trampa…
¡Lo importante Atenea, no es eso… sino Quien es él! – acotaba Hilda.
¡Ya sabemos quien es! – Poseidón encendía su cosmos llamando con el a sus marinas.
Shun se interpuso entre Ikki y Lestat, miraba a este último seriamente… esa mirada lastimó al caballero, de nuevo el cosmos disminuyó…
¡Prometí no hacerte daño! – dijo Lestat - ¡Apártate!
¡NO! ¡NO PERMITIRÉ QUE SIGAS LASTIMANDO A MI HERMANO! – Shun se sentía sumamente herido, al final su maestro si tenía razón… no debería aceptar a cualquier desconocido como su amigo – ¡YO REALMENTE CREÍ QUE ERAS MI AMIGO!
¡SERÉ TU SEÑOR DE AHORA EN MÁS! – Vociferó Lestat, y nuevamente su cosmos se intensificó - ¡TÚ CAERÁS AL TÁRTARO POR TRAIDOR IKKI!... "Me llevaré todo lo que amas"
En ese mismo instante, se abrió la tierra bajo los pies de un muy mal herido Ikki… un cosmos extraño, lo envolvió… e Ikki, desapareció.
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Atenea estaba conmocionada… observaba sumamente alterada el lugar de donde Ikki había desaparecido… no era la única, los de bronce restantes habían llegado justo en ese mismo momento, Shun era el más aturdido, no podía apartar la vista del lugar en donde hacía unos segundos estaba su hermano…
Ikki – susurró bajito – Hermano – las lágrimas empezaron a brotar, se sentía descompuesto, de un momento a otro no tenía fuerzas para mantenerse en pie… Atenea intentó acercarse a su caballero, pero Sky se interpuso.
¡Mejor no se acerque!
Lestat tomó del brazo a Shun, y lo acercó hacia sí… al verlo, el peliverde reaccionó de manera violenta, intentando soltar el agarre, y dirigiéndole al caballero una mirada llena de rencor.
¡No me asustas! – al decir estas palabras Lestat sostiene el mentón del pequeño - ¡Tendrás que acostumbrarte a mí!... ¡Por que de ahora en más, nunca volverás a ver a tu hermano… por que nunca saldrás de aquí! – unas vez dicho eso, se dirigió hacia el templo llevándose a Shun por la fuerza.
Seiya y los demás intentaron ir junto a su amigo, pero Leto los detuvo diciendo…
¡Por ahora, no es conveniente malestar a mi Hijo… les aseguro, que Andrómeda, está a salvo! – dirigiéndose a los otros dioses – Será mejor que vuelvan a sus aposentos…
¡Cómo cree que yo podría continuar aquí! – empezó a decir Atenea, pero Julián la cayó con la mirada… sostuvo su hombro y…
Será mejor que hagamos lo que dice – susurro suavemente al oído de la diosa – Supongo que quieres saber que pasó con Ikki.
Sky los escoltó hacia sus respectivos aposentos… los dorados se reunieron y oyeron por parte de Mu, lo que había sucedido… los generales y los dioses guerreros atendieron también…
¿Eso qué significa?... ¿Acaso no son nuestros aliados? – preguntaba un dios guerrero.
No lo sé… lo que puedo decir es que hay más en este asunto, que nosotros desconocemos – Terminaba de decir Saga.
¿Qué pasó con el Fénix? – preguntó Mime - ¿Está muerto?
¡No! – respondió Shaka - ¡Creo… no… estoy seguro que otro Dios intervino en último momento!
Los presentes observaron al santo de Virgo…
¿Y que hay de Andrómeda? – esta vez era Sorrento el que preguntaba.
Esa pregunta, puso serios y muy pensativos a unos cuantos dorados, encabezados por Shaka…
¡Afrodita fue a ver que esté bien! – Mascara Mortal había hablado… sus palabras llamaron la atención del santo de Virgo, que no se había percatado de la ausencia del pisciano.
¿Qué pretende? – respondió Saga disgustado - ¡Él menos que ninguno debería ir!
¡Es su discípulo o lo olvidas! – fueron las palabras que soltó Mascara - ¡Y deja de subestimarlo, que se sabe cuidar solo! – fue imperceptible, más Mascara dirigió hacia Shaka una mirada de reproche que este captó.
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¡SUELTAME! – Shun aún forcejeaba por soltarse de Lestat.
Llegaron a un cuarto, al entrar las puertas se cierran tras de sí… con un ágil movimiento, el santo de Andrómeda es arrojado a la cama, de donde inmediatamente intenta reincorporarse, pero Lestat se lo impidió al colocar su cuerpo sobre el del peliverde…
¡Su… suéltame! – se quejaba el pequeño - ¡Que es lo que quieres de mí! ¡QUIEN DIABLOS ERES PARA HACER ESTO! – grito ofuscado.
Zeeeeuuussss – susurró antes de aprisionar los labios del menor…
"Zeus" – pensaba Shun, intentando quitar a Lestat de encima suyo, e intentado apartar su rostro… - "no puede ser"… ¡MIENTES! – gritó apartando su rostro de la del mayor.
Te dije que siempre obtengo lo que quiero… solo dije que era Perseo… por que tú eras Andrómeda – una vez más Lestat sujetó el mentón de Shun, y aprovechando la sorpresa que esa revelación había logrado, lo besa nuevamente.
Lestat enciende su cosmos, simplemente Shun perdía la conciencia… una vez que se quedó dormido, Lestat se incorpora… de manera tierna, lo acomoda en el lecho, y lo cubre con una manta…
¡Prometí no hacerte daño… y no lo haré… serás mío a su debido tiempo!...
"Hades… ¿Cómo te atreviste?"...
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En el inframundo, Pandora curaba las heridas del Fénix… en su delirio, nombraba a su madre… mencionaba a su padre… se recriminaba por no haber podido alejarlo de su hermano…
¡El va a odiarme!... ¡Cuando lo sepa… el va a Odiarme! – murmuraba…
Pandora observó a su Señor… este estaba preocupado… su cosmos no había podido atraer a su pequeño también… debía averiguar lo antes posible que era lo que sucedía… comprendía a la perfección que si no había sentido el cosmos de Shun en esas ocasiones era porque…
"Era Zeus… siempre fue Zeus"…
