Muchas gracias por los reviews, me animan mucho leerlos… ya tengo escrito hasta el capi Nº 22, de a poco los subo, por que el 23 me esta costando bastante terminarlo…

A Bade89, Sakurak Li, AndromedaKamiu, Patricia y Cieze les agradezco mucho sus comentarios… espero no defraudarlos con el fic…

Capítulo 18º: Recuerdos del Pasado y Una Sentencia Inesperada

Sentía sumamente pesados los parpados… apenas y podía abrirlos, no recordaba del todo que había pasado… un incómodo malestar inundó su interior… era como un vacío desesperante… y luego, recordó…

¡Ikki! – murmuro al incorporarse en la cama, sintió frío, un escalofrío recorrió su cuerpo – Mi hermano…. ¿Que pasó con mi hermano?

Apartó la manta, que aún cubría su cuerpo, y se dispuso a abandonar el lecho… fue entonces que pudo fijarse… sobre la cama, había una túnica, y sobre la misma, una nota que decía que debía vestirla… "Debe estar loco si piensa que voy a obedecerle"… Shun haciendo caso omiso a ese escrito, abandona el lecho y se dirige a la puerta.

¡No fue una sugerencia, sino una orden! – una voz se dirigía al menor, desde uno de los rincones oscuros de la habitación.

Shun paró en seco… reconocía la voz… "Lestat"… sin voltearse siquiera a mirarlo, respondió…

Yo no tengo porqué acatar tus órdenes… en lo que a mí respecta – estas últimas palabras las dijo, dirigiéndole al Dios una mirada de profundo rencor – Tú no existes… yo no te conozco – nuevamente el peliverde continuó avanzando hacia las puertas… pero…

¿Qué parte no entendiste Shun? ¡QUE TE PONGAS LA MALDITA TÚNICA! – Lestat se había acercado rápidamente al joven caballero, lo sujetó de una de las muñecas y lo lanzó nuevamente hacia el lecho – Prometí no hacerte daño… pero, aún puedo cambiar de opinión…

Shun no esperaba esa reacción… se quedó atónito por la manera tan violenta en la que reaccionó aquel que pensaba era Perseo. Observaba mitad asustado, mitad disgustado al Dios… sin embargo, lo que siguió lo dejó más perplejo…

¡Bien!... ¡ya que no piensas obedecer… tendré que ayudarte! – Lestat cortó toda distancia con el peliverde, su sangre hervía, estaba alterado, su mirada lo reflejaba… tomó al santo de Andrómeda por la cintura, cuando este se disponía a replicar, sus labios fueron asaltados por los del mayor, quien no le dio oportunidad de evitarlo…

El beso era sumamente apasionado… Shun ante la sorpresa se quedó estático, más, al sentir como Lestat profundizaba a cada momento ese beso, recuperó el sentido…

¡Bas…ta! – murmuraba el pequeño, cada vez que el Dios le daba tregua para respirar – ¡Déjame!

Tu hermano se robó algo que me pertenecía… lo justo es que yo haga lo mismo – al decir esto Lestat nuevamente besa la joven, pero esta vez, yendo un poco más lejos… sus manos empezaron a recorrer el cuerpo del más joven, y lentamente… le iban despojando de sus ropas… Shun, en vano intentaba detenerlo, el Dios era físicamente mucho más fuerte que él…

Todo su cuerpo comenzó a temblar… se sentía indefenso… quería a su hermano… quería a su maestro… "¿Dónde están?"…

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Zeus ha pedido nuestra presencia en el salón del trono… nos pide vayamos acompañados de nuestros caballeros – Julián se dirigía a las mujeres que lo esperaban en la habitación, ninguno de ellos había podido dormir…

Atenea se sentía por demás herida, no sabía nada de Ikki, aunque sospechaba que estaba bien, ni tampoco de Shun, las palabras que les diera Leto no la tranquilizaban en lo absoluto. Hilda también estaba angustiada, en su pueblo siempre le habían inculcado el respeto al poderoso Dios del Trueno, ahora su intuición le decía que tal vez esa reunión no iba a traer nada bueno…

¡Bien!... iré a informar a mis Dioses Guerreros – Hilda se retira del cuarto en busca de sus guerreros.

Haré lo mismo – Saori se dirige a Julián antes de salir - ¿Qué crees que pase?

Estaba furioso, lo que sea que se traiga en contra del Fénix, es serio… habrá que esperar a ver que quiere – respondía el Dios de los Mares.

Casi inmediatamente después de salir la Diosa, Sorrento se presenta ante el Dios de los Mares…

¡Lo siento, señor, pero Kanon no pudo abandonar este Santuario para poner al tanto al señor del Inframundo! – Sorrento inclinaba la cabeza al dar esta información – Uno de los Señores de estas tierras, se lo impidió.

¡Descuida!... Hades ya debe saberlo… ¡Siempre sospecho!... "Me pregunto cuanto más sabe de lo que esta pasando"… - Poseidón se encontraba perdido en sus pensamientos… su general al percatarse de ello, intenta retirarse sin hacer ruido - ¡Quédate!

¡Sí! – Sorrento vuelve a su posición inicial, aunque empieza a sentirse un tanto nervioso al notar a su señor aproximarse.

¿Por qué estás nervioso? – Poseidón se encontraba justo enfrente de su general.

¡Debo avisarle a Issac de lo acontecido! – en el instante de pronunciar estas palabras el ojimorado se dispone a retirarse… mas es retenido por el Dios.

¡No dije que podías irte! – Poseidón atrae a su generar más hacia él, al notar cuan nervioso se encontraba el menor, sonrió - ¡Esta vez no podrás escaparte! – susurraba al momento de unir sus labios con los del flautista en un apasionado beso.

Sorrento no se lo vio venir… en un instante Poseidón sujeto su rostro y con la otra mano su cintura, empezando a orientarlo en dirección a la cama…

¡Mi señor… no! – el general intentaba alejar a peliazul…

¿Acaso es necesario que te lo ordene de nuevo?

Esas palabras paralizaron a Sorrento, sin más voluntad se dejaba hacer por Poseidón, quien de sus labios paso a su cuello, y de su cuello a deleitarse por cada rincón del cuerpo de su hermoso General… Poco a poco, las sensaciones inundaron a ambos jóvenes, y el mayor, consiguió que lentamente el ojimorado, se dejase llevar por sus caricias y correspondiese cada uno de sus besos.

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¡Al fin despertaste, Ikki! – Pandora acomodaba una bandeja con alimentos junto a Ikki – Come, debes estar hambriento… Hades llegará pronto, le costó mucho salvarte…

Ikki observaba a la mujer frente a él…

¡Pandora… debes ayudarme! – Ikki pronunciaba esas palabras con sumo dolor – Necesito… recordar una parte de mi pasado, que parece estar bloqueado en mi mente…

La joven no podía ocultar su asombro… lo que menos esperaba era escuchas, del orgulloso Fénix… "Debes ayudarme"… aunque si lo analizaba mejor, más parecía una orden, que un pedido…

¡Yo te ayudaré Fénix! – Hades hacía acto de presencia - ¡No hay tiempo que perder… Zeus tiene a Shun, y dudo de sus intenciones!

Ikki asiente…

¡Pandora!

La joven también asiente, dirige una de sus manos hacia el caballero de bronce, y en ese instante….

Ikki pudo verse siendo niño, en lo que parecía un campo de entrenamiento, muy parecido al Coliseo en Grecia… estaba siendo instruido junto con otros dos niños, que parecían en apariencia un poco mayores que él, no podía distinguir bien sus rostros, el sol arreciaba y no le dejaba enfocar su vista…

A pesar de su corta edad, estaba entrenado en el arte del dominio… "del rayo"… su instructor dio por terminado el entrenamiento, y acercándose a Ikki lo carga…

¡Eres tan bueno como tu padre!... ¡Estoy seguro que Zion estaría orgulloso Ikki! – dichas estas palabras baja al niño y se aleja…

¡Si eso fuera cierto… no habría muerto, ¿no crees?!

¡CALLATE SKY! – ordenaba el otro niño de unos hermosos ojos celestes - ¡No le hagas caso hermanito… tu padre era un caballero excepcional!

¡Lo se… mi madre siempre me lo dice! – decía con un tono orgulloso el pequeño Ikki.

¡Mejor me voy! – se alejaba Sky despidiéndose con una mano.

¡Lo mejor es que hagamos lo mismo!… vamos que tengo mucha hambre – el ojiceleste tomando la mano del más joven le indica el camino a seguir…

Ikki se encontraba perplejo por las imágenes que acababa de visualizar… Hades y Pandora simplemente se miraron en complicidad, para luego dirigirle la mirada al Fénix…

Entonces… esos niños… uno es el Caballero de Perseo… – Hades se dirigía a Ikki…

Y… el otro es el Caballero de Hércules – terminó de decir el Fénix.

¿Se conocían entonces? – murmuraba la mujer.

Mi madre… solo recuerdo que mi madre me dijo, que aleje a Shun de Zeus – susurraba Ikki con sus pensamientos aún confundidos…

¿Recordabas?... ¡¿Entonces por qué permitiste que Shun fuera a Olimpo?! – Hades preguntaba con un dejo de impaciencia.

Yo… yo lo recordé al ver esa pintura en ese templo… cuando fui en busca de mi hermano… cuando Lestat empezó a atacarme… "me llamó hermanito"… - Ikki estaba muy confundido, levantó la mirada - ¡Necesito recordar más!... ¡No entiendo!.

Hades asintió y dirigió su mirada hacia Pandora, que también asintió y se dispuso a comenzar con su labor.

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Lestat ejercía un fuerte agarre sobre las muñecas de Shun con una de sus manos, mientras con la otra acariciaba la nívea piel del peliverde, y seguía besando ahora no solo sus labios, sino también su cuello y sus hombros… gruesas lágrimas recorrían el rostro del pequeño, mientras luchaba por no dejar escapar ningún gemido debido a la cantidad de sensaciones nuevas que estaba experimentando.

La mano del mayor, comenzó a bajar más, y fue en ese momento que Shun murmuró…

¡Esta… bien!... tu ganas Lestat – su voz sonaba apagada…

Lestat suelta el agarre que ejercía y acerca al peliverde la túnica que le había escogido… Shun la toma, y sin mirar al Dios menciona…

Quisiera asearme…

Lestat le indica la dirección de los baños, Shun se incorpora del lecho y se dirige hacia ahí…

¡No intentes nada!... ¡Tienes Diez minutos mi ángel! – fueron las últimas palabras que escuchó Shun antes de ingresar al baño…

Pasaron quince minutos hasta que salió del baño, Lestat observaba complacido como esa túnica color celeste cielo lucía espléndidamente en su ángel… Shun entrelazaba sus manos en un intento de contener los inmensos deseos que tenía de llorar, no podía mirar a los ojos a Lestat, temía que si lo hacía sería con desprecio y que eso, pudiera desencadenar otra escena como la anteriormente sufrida.

¡No temas! – Lestat se acercaba lentamente a Shun, hasta colocarse justo enfrente, levantó su mentón y lo obligó a enfrentarle la mirada - ¡No te haré daño… no podría!... Ahora eres mío pequeño… no suelo dañar nada que me pertenezca…

¡QUE NO SOY NI TUYO NI DE NADIE! – Las palabras de Lestat encendieron el coraje de Andrómeda… de un manotazo alejo la mano del mayor de su rostro, y esta vez si enfrentó su mirada con inmenso desprecio - ¡DEJA DE DECIR ESO… QUE SEAS UN DIOS NO QUIERE DECIR QUE YO TE PERTENEZCA!

¡Pero si no es como Dios que te lo digo! – mencionó sagaz el Dios

¡Ah… no! – Sus palabras desconcertaron al más joven, sabía que lo mejor era quedarse callado, pero no pudo evitarlo… - ¿Enton…ces?

¡Ya te lo dije mi ángel… tu hermano me quitó algo… y yo sólo se lo estoy cobrando!... en otras palabras, TÚ – Lestat pronunció cada palabra con sumo cuidado, saboreando cada expresión que el peliverde dejaba notar en su rostro.

¡Y…yo! – murmuro el pequeño, aún sin entender.

¡Te lo explicaré todo!... Acompáñame

Ambos jóvenes salieron de la habitación, Lestat escoltó a Shun en el salón del trono, donde ya se encontraban los otros dioses, caballeros, marinas y dioses guerreros.

Todos los presentes observaron a Shun… aunque solo fueron unos pocos los que comprendieron que este portaba vestimentas que identificaban a los moradores de Olimpo…

Zeus se sentó en el trono principal, su padre lo hizo a su derecha, y a Shun le obligaron a sentarse a su izquierda… Sky apareció y se sentó en un trono que se encontraba un escalón más abajo que el del Dios de Dioses, mientras su padre permaneció de pie observando a todos los presentes con expresión fría.

¡Su excelencia Nao! – un guerrero celestial irrumpe en el salón y se dirige al padre de Sky – Aquí le traigo lo que me solicito…

Nao recibió una serie de rollos de papel, después de eso, observó a Lestat y este asintió…

¡Poseidón, Atenea e Hilda!... – comenzó a hablar el hombre - Es mi debe informarles que por decisión absoluta del Dios Zeus, y considerando que debido a sus batallas pusieron en peligro la delicada línea que protege a este mundo de las calamidades que encierra el Tártaro… Serán castigados al igual que Hades…

¡¡¡QUÉ!!! – Los involucrados y sus respectivos caballeros se sobresaltan ante esa afirmación.

Zeus se levanta de su trono… la imagen de un rayo aparece en su mano derecha… dirigiéndose a Poseidón, Hilda y Atenea…

¡La sentencia está dictada!

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¡Eso no puede ser! – Ikki murmuraba cada palabra, exhibiendo una expresión de absoluta sorpresa - ¡No es posible!.... no… no… no puedo creer esto…

¡Y sin embargo Ikki, tus recuerdos son reales! – mencionaba Pandora

Creo que lo único que importa ahora… es rescatar a Shun… si tu madre te lo encargó fue por algo – Hades hablaba con mucha naturalidad y calma, más por dentro se desataba una lucha sin cuartel… "Zeus…morirás si te atreves a tocarlo"…