esta es una nota breve, es breve en realidad, ya que odio los prólogos y hay gente bárbara capaz de hacer nota al prólogo de la segunda edición de 99 hojas del resumen de la versión de 1536 con comentarios auténticos de Cristóbal colón-…

esta es una nota breve, es breve en realidad, ya que odio los prólogos y hay gente bárbara capaz de hacer nota al prólogo de la segunda edición de 99 hojas del resumen de la versión de 1536 con comentarios auténticos de Cristóbal colón-….me limitaré a hacer pequeñas notas… jojo

Posiblemente este fic este perdido..pero aun así se le agradece a aquellos que han tomado un tiempo de sus vidas para leerlo y aun no me escupen en la cara.

También quería decir, que intento seguir escribiendo, aunque graciosamente yo me siento casi o peor que Miwa… no hagan caso..

(fin de la nota, si, ya terminó, esperaban algo mas largo? Soy de pocas palabras)

El mundo es rosa, o verde o amarillo..

El mundo de Miki Koishikawa era un mundo verdaderamente alegre, vivía con papá y mamá y papá y mamá Matsuhura y Yuu.

Que más podía pedir, usaba un lindo uniforme y jugaba tenis, tenía una genial amiga llamada Meiko Akitzuki que era una inminencia literaria y tenía a un excelente amigo también tenista llamado Ginta.

Todo, absolutamente todo era perfecto, había perdido un kilo y comprado un vestido nuevo en la tienda donde trabajaba Yuu, quien por cierto era su novio.. SU novio, tenía un excelente empleo y un lindo novio que la amaba.

Ahora estaba en Hiroshima, se quedaba en un hermoso hotel de la familia Akitzuki y se preparaba para salir a dar un paseo con su mejor amiga.

-Miki, estás lista? , me gustaría dar unas vueltas para familiarizarme con el lugar y elegir uno apropiado.-dijo Meiko, asomándose a ver si su amiga por fin estaba lista, Miki sintió algo de envidia al verla, Meiko casi no estaba arreglada, y sin embargo se veía excesivamente bien. Si por un golpe de suerte Yuu no se hubiese fijado en ella, Miki estaría segura de que habría caído por Meiko, pero era mejor guardarse esos pensamientos, podía irle mal si los seguía pensando.

Las chicas salieron del hotel, deicidas a que ese día Meiko Akitzuki cambiaría su vida, lentamente caminaron por la acera, Meiko sujetaba fuertemente un trozo de papel que habían arrancado de una libreta en la recepción, en el estaba el teléfono más importante, aquel que cambiaría para siempre la vida de todos:

El salón de belleza.

-Estás segura de que quieres ir?-volvió a repetir Miki, de pronto no entendía por que Meiko tenía tanta urgencia por visitar un salón de belleza.

Si viera mi cabello , pensaría que soy un desastre, es mejor estar preparada, pensó Meiko, acariciando sus rizos, jamás diría algo así, no frente a Miki, que clase de ejemplo sería.

-Creo que mencionaste que necesitabas un corte, creo que es una buena oportunidad.-con suerte Miki entendería, conociéndola su vanidad le haría reaccionar.

-Pero no creo que eso sea importante.-Miki no cedía ante el truco de Meiko y evadía el golpe con agilidad.

-Piensa en Matsuhura-Meiko sacó su carta más poderosa, derrotando a Miki en un instante.

Cuando se dieron cuenta ya estaban dentro del salón.

Era un lugar pequeño y discreto, lo atendían dos señoritas de edad avanzada ; Dobita y Margarita(eran extranjeras)

Las dos señoritas, vieron a otro par de señoritas y las invitaron a sentarse. En el lugar se oía música vieja y olía como a removedor de pintura.

-Que vas a querer, linda?-le dijo dulcemente una de las señoritas a Meiko

-Un retoque-dijo ella señalando sus rizos.

-Y tu?-le preguntó a Miki, sin tanta amabilidad, mirándola, como cuando se mira a un escarabajo pegado en la pared.

-Corte por favor.- se sentó e una de las sillas verdes y antiguas.

-Dobita..Dobita! ven a atender a los clientes-la señora que hasta entonces no había dicho nada se paró para cortar el cabello a Miki, enseguida comenzó el misterioso y sagrado hábito de cortar el cabello y conversar.

Hasta ahora Miki , no entendía por que las estilistas lo hacían, pero parecía que solo así cortaban el cabello.

-No parecen de aquí-dijo Dobita empuñando unas tijeras.

-Venimos de Tokio-

-Ahhh si? Ukyo te llamas?, que lindo nombre-contestó Dobita, cortando las puntas.

-por que vinieron a Hiroshima?-dijo Margarita olvidando a su hermana

-Vengo a ver a una persona amada-dijo Meiko de forma repentina, sorprendiendo a Miki, la reina del hielo había hablado.

-Hasta acá, no es algo lejos?-contestó Margarita, arreglando con maestría su cabello.

-Busco a un hombre-dijo Meiko sonriéndole a través del espejo.

-Todas tenemos un nombre-replicó Dobita-y bueno como quieres que lo corté?-

-Me gustaría que…-Miki no pudo terminar ya que debido al sagrado mandamiento de hablar y cortar cabello, el estilista debe interrumpir de cuando en cuando si no importa mucho la información..

-Ahh y como se llama?-

-Namura-

-Kimura?-

-Namura..-

-Ahh ya veo, bueno linda pues ojala tengas suerte.-

-La vida no es rosa-dijo Miki intentado ser poética, cosa que a veces se le daba tan bien como pisar una banana en medio de una autopista, y ese era uno de esos momentos.

Sin saber por que, algo en la mente de Dobita le hizo creer que era buena idea teñir el cabello de Miki.

-Piensas que le guste a Namura?-preguntó Meiko mientras a Miki le mojaban el cabello.

-Estas bellísima, creo que le vas a encantar, tu crees que le agrade a Yuu, mi nuevo corte?.-

-Creo que será como un sol.-

-Sol, sol…-la anciana estilista movía las manos y canturreaba palabras sin sentido, mientras Miki imaginaba a un apuesto Yuu, cabalgando en un caballo y tomándola en sus brazos, para darle un beso y…..de pronto lo vio, cabalgando en un blanco caballo estirando los brazos para tomar a …. Suzu Sakuma?

Miki se puso de pie y corrió al televisor, debía estar soñando.

-Yuu?-

-Siéntate!-ordenó la anciana y con una fuerza sobrehumana la colocó de nuevo en el asiento

-Es Yuu! , es Yuu! En Hiroshima y está con Suzu!.-Miki vociferaba intentando despegarse del asiento.

-Basta! Estas tirando todo, maleducada!-le gritó la viejita, pero a Miki no le importó se puso de pie y miró su cabello.

Estaba disparejo y teñido de un color rosa chicle, en su flequillo podía ver manchas amarillas.

Esto era un problema.. un grave problema… pero quien estaría en un problema más grande era Yuu y sólo Yuu