Ya eran siglos que no ponía nada, solo quería decirle a Lizzerg y a quien me lea casualmente, que a veces las cruzadas por lo imposible, sirven para algo

Ya eran siglos que no ponía nada, solo quería decirle a Lizzerg y a quien me lea casualmente, que a veces las cruzadas por lo imposible, sirven para algo.

Mi falta de inspiración se la agradezco mucho a mi príncipe.

Sabuesos...

Lo sabía, lo sabía! Aunque el plan sonaba perfecto para Satoshi, para Yuu era todo menos perfecto. Primero, tenía que vestirse como Suzu decía y luego cuando quiso protestar se enteró de que su "mejor" amigo lo había vendido a Suzu.

Era casi como intercambiar una caja de chocolates por su brazo derecho, ahora tenía ese mal presentimiento, sabía que salir en una novela, no era bueno.

Y que salir en una novela con Suzu Sakuma, era algo terrible, tarde o temprano la adicción de Miki por las novelas la harían ver el estreno de "Sentimientos del Corazón" y por consiguiente su escena con la pequeña modelo.

Satoshi… todo era culpa de Satoshi… y hablando de Satoshi donde estaba? Yuu casi no lo había visto en el tiempo que llevaban en Hiroshima es como si se hubiese evaporado.

Posiblemente eso no estaba muy lejos de la realidad, pues luego de hacer innumerables llamadas Miwa había ido con un investigador privado.

-Namura, agente de bienes raíces..-dijo el sujeto rascándose la barbilla, había visto muchas películas de detectives y estaba seguro de que eso funcionaría.

-Sí, sí es un hombre de apariencia desagradable, usa un par de anteojos enormes y fue profesor.- Miwa dictaba esperando hacer el mejor retrato hablado posible.

-Creo que..-el detective comenzó a pasearse por la sala, la verdad no tenía ni idea de por que ese joven buscaba a un hombre, era el segundo del día.

Mientras Miwa hablaba como loco, el detective comenzó a recordar al joven que había entrado antes.

Cabello verde, delgado y con manos extremadamente bien cuidadas, el joven le explicó que era prioridad encontrar a un hombre en Hiroshima, relacionado con un tal Yuu Matsuhura y un tal Satoshi Miwa.

El joven los había descrito como un "par de salvajes" miembros de una banda dedicada al tráfico de armas y altamente buscados por la justicia.

-Es más, le diré que mi padre trabaja en el gobierno y si usted los encuentra le daré una recompensa luego de meterlos en prisión.- si, era un joven muy convincente, no le quedaba dudas de su historia y autenticidad, el sobre con billetes decía que todo era real.

Sí muy real… tan real que parecía que el criminal aparecería en cualquier momento.

Luego de despedirse Miwa abandonó corriendo el lugar, ahora debía encontrar a alguien muy importante.

En cuanto al joven de cabello verde…

Música para mis oídos.

Había llegado a Hiroshima antes que nadie y había decidido que lo mejor era encontrar a Koishikawa, para eso había ido con el detective, para encontrar al amor de Miki y destruirlo, y para asegurarse que nadie interfiriera arrestarían a Matsuhura y su bien parecido amigo vándalo.

Muahahahahahahaha.

-Disculpe, se siente bien?-la recepcionista del restaurante miraba a Kei mientras con la otra mano se aseguraba de tener el botón de alarma casi presionado.

-Vengo a buscar trabajo.-dijo el sin mirarla, ese era el tipo de restaurante que necesitaba, uno para ver bailar a Miki y donde le pagaran por desperdiciar sus fantásticas habilidades.

-Sólo tengo este empleo disponible.-dijo la recepcionista después de "hojear" su currículo, ella pensaba:

"Otro empleo de medio tiempo, escribe demasiadas hojas, no sabe que hoy en día nadie los lee, bah le daré cualquier cosa!"

Sin saber que al darle el trabajo, que Kei no se molestó en leer, acababa de abrir una apertura para eventos de otra dimensión.

-Koishikawa será mía.-imágenes de la chica vestida con un vestido blanco a la Marilyn Monroe danzando elegantemente por un salón mientras Kei tocaba una serenata de Mozart.

-Kei…-Miki tomaba su mano y le llevaba por un camino lleno de flamas, pero Kei la seguía con la mirada, era hermosa y poderosa.

-Kei..-Ahora sentía el calor de las llamas, pero no importaba, ella estaba con él, ahora se acercaba más, su rostro casi se juntaba con él y el sintió.. la carne arrugada de su rostro??

-Kei!!, kei!! Te estas quemando!!-el jovven parpadeó varias veces tenía la cara dentro del carrito de Hotdogs se había mareado con el aroma de la carne hirviendo y en su ensoñación habia puesto la mano en la freidora de tocino.

Eso era? Tocino, así que el tocino y Koishikawa eran parecidos, si ella vestida con un traje de salchicha..

-Kei… -la supervisora picaba con su pluma la mejilla de ese chico y suspiró.

-Lo contratamos sólo por que el jefe dijo que no hay que discriminar, pero creo que esto es peligroso...-se dijo mirando como Kei exhibía síntomas de ser un narcoléptico y sumergía la cabeza nuevamente en las salchichas.

-Hey chico dame una.- un joven con lentes señalaba las salchichas, haciendo que Kei regresase a la realidad.

-con gusto.-mentía

Empezó a servir la salchicha pero derramó la mostaza sobre el sueter a cuadros del sujeto.

-Fijate que haces! Era nuevo!.-le dijo el hombre enojado tallando la mancha furiosamente.

-Lo siento mucho, le hare un descuento para enmedar mi error.-decía Kei disculpandose, la verdad era que era un sueter horrible con o sin la mancha era de esa ropa que solo merece ser sacada para incendiarla..

El hombre no hacía caso sacaba un modelo antiguo de celular y contestaba como dándose importancia.

-Aquí en Hiroshima?-Kei pensaba que era uno de esos tipos que solían engañar a la gente seguro era cobrador de impuestos, animador de fiestas o…

-Oh buenas tarde señor Namura, me preguntaba que bvamos a hacer con mi casa, podmeos venderla??.-una señora de mediana edad lo saludaba sin notar que hablaba por teléfono.

Agente de bienes raíces, quien podría enamorarse de un tipo tan fastidioso.

-Akitsuki, estas segura de esto?, muy bien nos veremos al medio día, lleva a Koishikawa.-el tipo tomó su hotdog y siguió caminando

-Meiko Akitsuki?, Meiko akitsuki y koishikawa..sería una coincidencia?.-

-No lo creo jovencito-dijo la señora de mediana edad dándole una mirada esperanzada al tocino.

-El señor Namura es muy importante y conoce mucha gente, el podría vender cualquier casa.-la señora miró hacia la lejanía como viendo en Namura la figura de Chuck Norris a caballo perdiendose en el horizonte rojizo.

-Ahh sí?-Kei empezaba a fabricar ideas-creo que podría ayudarme a ver unas casas por aquí.-la freidora hizo un chasquido, mientras Kei revolvía sus pensamientos con el suave tocino…