Ahora si, mis amigos… les cuento que ya están al día con mi historia… la que está súper retrasada soy yo… me está costando bastante terminar el capítulo que sigue, tengo un megabloqueo horrible… así que les pido MUCHA PACIENCIA…
De ahora en más creo que mínimo no podría darles un periodo de cuanto me tardaría en actualizar… pues nunca me tardo el mismo tiempo para cada capítulo, hay algunos que los termino en una noche, y otros que me llevan días o inclusive semanas…
Así que para: Bade99, Cirze, AndrómedaKamui, Kyubi-female y Patricia, les mando mis más sinceras disculpas… Les prometo que voy a terminar el fic, y pondré mi empeño en actualizar lo más pronto posible… pero me llevará tiempo…
GRACIAS POR SUS REVIEWS Y POR SEGUIR LA HISTORIA… ah… si entiendo el portugués, y me llena de felicidad leer todos los comentarios que me dejan…
Zafira.
Capítulo 23º: Confianza
La noche transcurría lentamente… reinaba una aparente quietud, mas…
En el Inframundo, cada espectro se preparaba para la guerra, nadie sabía exactamente que les esperaba o qué ocurriría, pero estaban dispuestos a llegar a las últimas consecuencias por su señor, aún si eso significa dejar de existir…
En el Santuario Marino, la situación no era diferente, los marinas se preparaban para la que sería una batalla difícil de ganar… pero seguirían a su Emperador hasta el mismísimo fin del mundo de ser necesario…
En Grecia, los Caballeros Dorados habían vuelto de sus misiones… y ellos, al igual que cada caballero, de bronce y plata, se disponían, por disposición de la misma Atenea, a prepararse para combatir…
Olimpo, no escapaba de estos preparativos… mientras que los Caballeros Celestiales alistaban a sus guerreros… en el templo principal se disponían los arreglos para recibir a todas las deidades que se encontraban despiertas en esta época…
Todos debían estar listos… pues, una vez abiertas las puertas del Tártaro… Nadie tenía la certeza de lo que podía pasar…
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Shun había despertado… ese sueño, ya no lo sobresaltaba como al principio… se sentía extraño, no podía negar que despertar entre los brazos de Lestat no le molestaba en lo más mínimo, aunque claro, jamás lo admitiría… era como despertar entre los brazos de Ikki, se sentía a salvo… aunque… a decir verdad, no estaba seguro, de porqué se quería sentir así… después de todo… no corría ningún peligro… "Y entonces… ¿por qué?... tengo un mal presentimiento"…
¿En quién piensas? – Lestat pregunta sin ni siquiera abrir los ojos.
¡Quiero a mi hermano! – murmuró el joven casi sin pensar.
¿Quieres que lo perdone? – pregunta el mayor abriendo los ojos lentamente para observar las expresiones del menor - ¿Qué me darías para que lo haga?
Shun se incorpora en la cama, sentándose en sus rodillas para poder mirar mejor a Lestat que aún yacía acostado.
Perdona a mi hermano… tú también quieres hacerlo… mi madre, bueno… ella habrá tenido sus motivos para irse… lo lógico es que Ikki se fuera con ella – decía el peliverde apenado, sin enfrentar la mirada del Dios… luego de un largo silencio acotó - ¿Qué es lo que quieres?...
¡A ti! – Lestat también se sienta en la cama, tomando a Shun por la cintura con un brazo, y lo acerca hacia él… acaricia su rostro… Shun lo observaba sin manifestar ningún tipo de oposición, luego cierra sus ojos… Lestat sonríe y por fin, lo besa.
Lentamente Zeus introduce su lengua en la cavidad del menor, este reacciona por la acción e intenta alejarse, pero Lestat lo tiene bien sujeto… sonríe nuevamente, profundizando más el beso…
Entrégate a mí… y no habrá nada que no te conceda – susurraba el mayor cuando se había separado permitiendo que ambos tomasen aire.
¡Les… tat! – Shun olvido por un segundo todo, una emoción muy fuerte se apoderó de su conciencia, y casi lanzándose a los brazos del peliceleste responde a sus besos apasionadamente… su mente estaba nublada… se sentía extrañamente extasiado… un cálido cosmos los rodeaba… lentamente Shun abre los ojos, y pareciera que estos le jugaron una mala jugada… "¡Hades!" - ¡No!... ¡no puedo!...
Lestat sonríe, su cosmos empieza a disminuir… tiernamente coloca nuevamente a Shun recostado en la cama… acaricia sus cabellos, el peliverde apenas y puede mirarle… estaba apenado…
¡Qué extraño! – murmuraba el Dios, llamando la atención del menor – Por la influencia de mi cosmos debiste entregarte a mí sin dudar… No lo volveré a hacer… pero aún así… no renunciaré… serás mío… cuando lo olvides… te entregarás a mí – Lestat sonrió – Por propia voluntad.
Yo… quiero ver a mi hermano – murmuró Shun volteando el rostro hacia un costado.
¡Bésame!... y aceptaré que vuelva… y que seamos una familia nuevamente – le susurro al oído, provocándole cosquillas al menor.
Shun, lo vuelve a mirar… Lestat quedó encantado… la mirada de su ángel se iluminó de tal manera, que incluso él se sintió sonrojar… sin mucha prisa, Shun fue acercándose a Lestat, depositando en los labios de este un dulce beso… que no fue corto… ni muy largo… fue, según el Dios, simplemente… "Perfecto"…
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¡Pandora!... ¿esta todo listo para mi partida?
¡Si mi Señor!... ah… es verdad… Ikki lo espera en el salón del trono…
Bien… enseguida vuelvo… no olvides que tú vendrás conmigo, Pandora… al igual que Radamantys – al pronunciarse, Hades sale en dirección al salón del trono… al llegar, encuentra a un Ikki impaciente por la larga espera – Espero no haberte hecho esperar tanto.
¡¿Qué quieres Hades?! – pregunta un tanto exaltado el Fénix.
Tengo un mensaje de Zeus para ti... – Ikki mostraba una mirada sorprendida y confusa – un emisario enviado por él, acaba de retirarse de Giudecca… Sky creo…
Ikki no dijo nada… se limito a aguardar que Hades le comunicara la noticia.
Supongo que al igual que todos sentiste el cosmos que salió del Tártaro… después de eso… sentí el cosmos de Zeus, que me informaba de la reunión que se realizará en Olimpo, al cual todo dios o deidad debe asistir, para tratar el tema de la inminente guerra con los titanes… me dijo además, que enviaría a alguien a tratar un tema importante referente a ti… es por eso que te pedí para hablar… aunque debo admitir que pensé que su emisario tardaría un poco más…
¿Qué… fue lo que dijo? – preguntó seriamente el Fénix.
Debes ir conmigo a Olimpo… él… exige que pelees como un Caballero Celestial… Sólo así… te permitirá ver a Shun… fue lo que dijo – termino de contar Hades… no hizo ningún otro comentario...
Entonces podré ir… - murmuro Ikki, más para sí que para el Dios – Entonces iré… y en el primer descuido de Lestat, me llevaré a Shun tan lejos que ni siquiera él con todos sus poderes e influencias podrá hallarnos…
Podrían venir… aquí…. Claro, una vez que derrotemos a Cronos – Hades no podía creer lo que acababan de dejar escapar sus labios.
¿Sabes lo que eso significaría? – Ikki miraba fijamente al Dios.
¡No significará nada, a menos de que él se enterara de la verdad! – sentenció por último Hades.
Él no lo sabrá… no tiene como saberlo… "Perdóname Lestat"… no lo sabrá…
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¡Te quedaste dormido nuevamente!... mi ángel…
¡Pero que extraño, Lestat!... ¡Debe tener algo especial… ese muchacho… de ser otro, no dormiría de sueño, sino de cansancio!... ja… ja… ja… - Sky había irrumpido sigilosamente en el cuarto, observaba detenidamente a su primo y al joven entre sus brazos.
¡Cállate!...
¡Ya hice llegar tu aviso!... ahyyyy… y yo que pensé, que a estas alturas ya te abrías aburrido de él… y me lo prestarías… - se quejaba el caballero haciendo un falso puchero.
¡Lárgate!... ve a descansar primito – dijo irónicamente Lestat.
Ya me voy… tranquilo… ¡ah!... me encontré con mi padre cuando llegué… le conté a donde fui y el motivo… quiere hablar contigo… espera poder hacerlo cuando amanezca… ahora me voy… Ummmm es realmente una belleza… entiendo por que trae loco al mismísimo Hades… ja… ja… ja…
Idiota… "aunque tiene razón Shun… eres especial"… ¿Qué querrá decirme mi tío?.
Unos molestos rayos de luz, le obligaron a abrir los ojos… estaba solo, al incorporarse pudo percatarse de lo que Lestat le había dejado sobre la cama… una túnica con una nota que decía… que esperaba que le gustase y que desde luego, la usase.
¡Parece más una orden!
¡Buen día, Shun! – Afrodita al percatarse que solo estaba el peliverde ingresaba a toda prisa, seguido de Mime y Sorrento - ¡Estas bien… no te hizo nada!
¡Estoy bien!... ¿ustedes?
Mejor al verte a salvo – comentó el pelinaranja.
¡Me dijo… que veré a Ikki, Afrodita! – Shun abrazaba al Caballero, los demás sonreían por la noticia…
Shun… ¿Sabes que está pasando?... nadie nos dice nada… pero parece que esperan visitas – comentó el marina.
Shun guardó silencio… cuando le preguntó en la noche a Lestat que ocurría este le había hecho dormir… y cuando despertó… se le pasó por causa de la sucesión de besos que habían ocurrido entre ellos…
No lo sé – dijo al fin, con un ligero tono sonrojado en sus mejillas.
En otro lugar del Olimpo… Lestat se encontraba con su tío quien conversaba, al parecer de algo muy serio, con su hijo. Al verlo llegar… ambos se tensaron, más Sky que su padre….
Hay algo que tengo que decirte, sobrino… algo que averigüé – comenzó a decir Nao.
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Shun, Afrodita, Mime y Sorrento paseaban por los alrededores del templo, observando todo, desde los preparativos para las visitas importantes, hasta los preparativos para un enfrentamiento bélico. Cuando se disponían a preguntar a un guerrero que se encontraba más próximo, Shun pareció distraerse…
¿Qué ocurre, Shun? – Mime se había percatado de su cambio de ánimo.
No se… algo no anda bien – susurró oprimiéndose el pecho con una de sus manos.
¡Tranquilo… debe ser todo este preparativo, lo que te pone así – acotó Afrodita, sosteniéndolo del hombro.
¡Si! – susurró bajito… hasta que algo llegó a su cosmos llamando su atención - ¡Algo pasa por allá! – El peliverde se dirigió hacia el lugar de donde provenía esa presencia, seguido por sus amigos… al llegar, se encontró con algo que no esperaba ver… Lestat golpeaba con rabia unas rocas con sus manos desnudas… los caballeros se quedaron de piedra observando aquella escena.
Lentamente… Shun se le fue acercando, Afrodita intento en vano detenerlo… pues Shun parecía totalmente consternado con aquella vista… había algo en su interior que se rompía en pedazos al ver así al poderoso Dios.
¡No me gustaría ser esa roca! – Murmuro el peliverde - ¿Por qué estas así?
Tanto Afrodita como Mime y Sorrento, se miraron atónicos a causa de la familiaridad que demostraba Shun con Zeus… La caída de un rayo muy cerca de todos ellos los saco de sus pensamientos… Debido al susto, Shun se sobresalto, y Zeus aprovechó esto para tomarlo y colocarlo contra la pared… acción que aunque rápida no fue violenta… Shun simplemente se limito a mirar algo asustado a Lestat…
Luego de unos minutos de incómodo silencio y de simples miradas… Lestat acarició el rostro de Shun dulcemente… el menor pudo sentir en el tacto y notar en la mirada… que el Dios estaba sumamente triste.
¿Qué… qué pasa? – preguntó tímidamente Shun… sentía su corazón despedazarse… algo hacía que le doliera el alma… los relámpagos no cesaban, no sabía que hacer, o que decir…
Mi… ángel… - susurro Lestat – Mío…
El Dios no dijo mas nada… abrazó al joven frente a sí con mucha fuerza, frente a las miradas atónitas de los testigos…
¡Podrían dejarnos solos! – Lestat luego de transcurridos unos minutos se dirigió a Afrodita y los demás… estos asintieron y se alejaron, solo después de ver la afirmación que el peliverde hacía.
Ya… está Lestat… ya estamos solos… ¿Qué ocurre? – preguntaba el más joven dirigiéndole al peliceleste una mirada de preocupación.
¿Te preocupas por mí? – susurró el Hombre – Shun… necesito pedirte algo… acaban de… acaban de herirme de muerte… alguien de confianza me informó… que… me traicionaron de la manera más vil… y yo… yo necesito saber si es cierto... necesito que me prometas… que no importa lo que parezca… tú… ¡Tú vas confiar en mí! – Shun lo observaba sin comprender… más las últimas palabras que dijo, si las entendía y aunque no sabía a qué se debía… asintió - ¡Recuerda Shun… que yo no te haría daño!.
¡Si! – susurró el peliverde.
¡Bien!... debo ir a prepararme, hoy llegaran seres importantes… Espero que… vistas las prendas que te escogí para la ocasión – Lestat se alejo lentamente, Shun se quedó ahí pensando… intentando entender que había sido todo eso…
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La mañana transcurrió agitada… todos tenían cosas que preparar y hacer… todos, a excepción de Afrodita, Mime, Sorrento y Shun… que fueron amablemente excluidos de todos esos preparativos con la simple afirmación que había hecho el Caballero Celestial de Aquiles…
¡Mi señor Zeus ha dejado claro, que le pertenecen y no desea que se les haga daño… por tanto, no participarán en ningún enfrentamiento!
¡Pero que Humillante!... decir que le pertenecemos… pero quien se ha creído – murmuraba disgustado Mime…
¡Zeus, Dios de Dioses, Señor del Olimpo… y nuestro Señor! – dijo tajante Sorrento.
Bueno, no se… quizás si de ustedes, pero yo me quede aquí para cuidar a mi discípulo – Afrodita decía estas palabras con cierta picardía dirigiéndose a sus acompañantes – por lo que eso de pertenecerle a Zeus… creo que no soy el caso.
¡Pues desde el momento que acepte que te quedaras en Olimpo, me perteneciste Caballero de Piscis! – Lestat se hacía presente en el jardín, las palabras del Dios habían sacado unas cuantas risas pícaras de los más jóvenes - ¿Tienes algún problema con eso?
Afrodita se había sonrojado por completo… Shun también miraba divertido la escena…
Ustedes… Todos Ustedes… son mis hermosas posesiones… Y como tales, debo protegerlos – decía el Dios sonriendo ante la expresión de disgusto de los guerreros – Por cierto… Sorrento, quizás quieras ir a darle la bienvenida a mi hermano Poseidón, acaba de llegar – Sorrento casi no pudo disimular su emoción al escuchar esas palabras de Zeus.
¡Con el permiso de ustedes! – acotó el marina antes de retirarse presuroso.
Es cierto… Mime, Hilda también acaba de llegar – continuó diciendo Lestat.
¡La princesa Hilda!... discúlpenme por favor – el dios guerrero hizo una elegante reverencia antes de partir.
Supongo que Atenea también ha llegado… iré a presentarle mis respetos, con su permiso – Afrodita se levanto, y se disponía a partir, no sin antes dirigirle a Shun una mirada de consentimiento… que el peliverde afirmo.
¡No debería hablar de nosotros como objetos… nosotros somos caballeros! – murmuró Shun regalándole una dulce sonrisa al Dios.
Pero solo dije la verdad… no permitiré que luchen… más bien, tú no volverás a luchar nunca – comentó divertido Lestat – O me negaras que te disgustan las batallas.
No me gustan pero… - Lestat le hizo callar con uno de sus dedos…
Vuelvo dentro de un rato… ¿me esperarás aquí? – Lestat le dirigía a Shun una mirada tan penetrante que el joven se sonrojo.
¡Esta bien!
Shun miraba alejarse a Lestat… se había distraído por el hermoso tono que tenían los colores de las flores que lo rodeaban… estaba tan absorto… tan… unas manos salieron de la nada, y le cerraron la boca, el peliverde se sobresalto… estuvo a punto de atacar, cuando…
¡Soy yo, Shun, tranquilo!
¡IKKI!... ¡Hermano, estás aquí! – Shun abrazaba a Ikki con todas sus fuerzas.
Aquí estoy hermano, aquí estoy… - susurraba tiernamente Ikki a su oído.
¡Ikki! ¿Por qué no me dijiste que Lestat era nuestro primo?... ¿Acaso no lo reconociste? – pregunto el peliverde intrigado, observando seriamente a los ojos de su hermano.
Shun… tú y yo, debemos irnos de aquí… Lestat, no es ni será nada tuyo – dijo el Fénix seriamente.
¿Qué… pero qué dices hermano? – Shun palideció por las palabras de Ikki, sentía que le dolían.
¿Confías en mi, Shun… soy tú hermano, no es así? – el peliverde asentía - Entonces Shun, obedece… debemos irnos…
Ikki, hermano…. yo – susurró bajito - ¡está… bien, hermano!
¡No pongas esa cara Shun… olvida que lo conociste, olvida que se cruzó en tu vida!... hazlo por mí, pequeño…
¡Vaya… querido primo…! ¿En qué momento… dime… en qué momento me gané tu desprecio? – Lestat aparecía… hacía largo rato que los escuchaba… él había sentido la presencia… no del Fénix, sino la de su primo Ikki… él quería escuchar por sus propios oídos la verdad… por lo que utilizando su poderosa cosmoenergía, lanza al fénix lejos de Shun.
¡Hermano!
¡Así que no soy nada suyo… eh, Ikki… bueno, si es ese el problema lo arreglamos, y ya! - Lestat tomo a Shun de la cintura y lo arrastra hasta el templo… a Ikki le cuesta incorporarse, pero lo hace y sigue a Lestat.
¿Qué estás tramando Lestat? – se pregunta el Fénix al ingresar a aquella misma habitación, en la que aquella noche lo había atraído Lestat.
Zeus había colocado a Shun en el lecho… el más joven lo miraba confuso… fue cuando el peliceleste se poso sobre él, que empezó a asustarse, y a intentar zafarse del agarre del mayor. Ikki intento acercarse, más no pudo, pues el cosmos de su primo se lo impedía…
¡Ahora, querido primo… ya que como hermano, ni como primo, soy querido por ti… entonces será como señor de tu hermano que me aceptarás! – cada palabra Lestat la había dejado salir con rabia… sostuvo las muñecas de Shun con una mano, mientras la otra empezaba rasgar la túnica que traía puesta, y sus labios a recorrer desde su delicado cuello, hasta su ya desnudo pecho...
¡No… Lestat! – clamaba el caballero de Andrómeda, intentando en vano, liberarse del agarre del Dios - ¡Detente… por favor… no!
Shun ya no pudo decir mas… el cosmos de Lestat estaba envolviéndolo, no estaba entendiendo nada… Lestat le había dicho que no volvería a hacer algo así… "¿Por qué?... Lestat no"… Dulces lágrimas recorrían el rostro de Shun, Lestat parecía no percibir nada que no sea el satisfacer su propio deseo…
¡Serás mío… tranquilo, te va a gustar!
¡DETENTE LESTAT! – Ikki estaba desesperado… podía ver a su pequeño hermano, llorando totalmente indefenso en los brazos de su primo - ¡NUNCA TE PERDONARÁS SI LE HACES DAÑO!
¡Ikki… ayúdame! – dejaba escapar el menor, cuando sus labios eran abandonados por los de Zeus, quien lentamente se colocaba entre las piernas del menor - ¡No Lestat, ¿qué haces?!... no… no.
Tranquilo… confía en mí – susurró el Dios, sorprendiendo al menor por esas palabras… "necesito que me prometas… que no importa lo que parezca… tú… ¡Tú vas confiar en mí!"…
Les… Lestat…
¡NO LESTAT, DETENTE YA!…
Pero si es la única manera de que seamos una familia – murmuro Zeus, en el momento, en que lograba sacarle al peliverde un audible gemido…
¡NO… TU NUNCA TE LO PERDONARÁS… TU JURABAS QUE JAMÁS LO LASTIMARÍAS…. LESTAT… ¡JURASTE QUE JAMÁS LASTIMARÍAS A TU HERMANO!
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Un poderoso rayo cayo en medio del Olimpo… el cielo se oscureció de tal manera, que parecía ser de noche… y los vientos indicaban que se venía una tormenta…
¡Por lo que veo… ya lo comprobó!
¿Qué está sucediendo… qué le pasa a mi hijo?
Ah… mi querido Leto… creo que Lestat acaba de enterarse de algo… que quizás a ti también te interese saber…
¿De qué hablas Nao?…
¡Que si quieres salvar la vida de Ikki, deberías ir a las habitaciones que fueron de Esmeralda!
