Biennnn… muchísimas gracias por sus reviews, ni se imaginan lo bien que me hizo leerlos… al fin pude darle un fin a este capítulo… me costo tanto terminarlo que casi, y podría decirse que lo odie…. Pero la verdad es que me gusto como quedó, espero que también a ustedes…
Antes que nada, quiero explicarles, que introduje al personaje de Phoebus Abel, y que voy a considerar lo que leí sobre que él traicionó a Zeus, y que es una persona diferente de Apolo.
También les diré, que estoy acomodando mentalmente mis ideas con respecto a los capítulos venideros, haré mi mejor esfuerzo para actualizar lo más pronto posible, si tienen alguna sugerencia sobre el fic, algo que quisieran que pase, me lo pueden decir, y veré que se puede hacer…
Ok, eso es tod, por ahora… espero que disfruten el capítulo…
Capítulo 24º: Perdón
¡¿Hermano?!... entonces… entonces… ¡ERA CIERTO! – Zeus lanzo tan tremendo ataque a Ikki que si no fuera por que Shun desvió la mano de Lestat el Fénix probablemente habría quedado gravemente herido - ¡TÚ… QUE CLASE DE TRAIDOR ERES!.... NO LO QUERÍA CREER… NO LO QUERÍA CREER – rugía Lestat incorporándose de la cama y aproximándose a un Ikki sumamente nervioso - ¿POR QUÉ?.... ¡DIME!
¡Ya Lestat… por favor, detente! – Shun llamaba al Dios mientras tapaba su cuerpo con las sábanas - ¡No le hagas daño!… ¡Te lo ruego!.
Lestat detuvo su andar… observó a Ikki, y luego se volteó nuevamente hacia el lecho, Ikki en vano intentó evitarlo, por que al intentar acercarse al Dios, el cosmos de este simplemente lo repelió… Shun al ver como el poderoso Dios se acercaba nuevamente a él, con una expresión impasible… intentó alejarse más no pudo, simplemente su cuerpo no le estaba respondiendo, es más, estaba temblando… Lestat verdaderamente daba miedo.
¡Despídete de ese traidor! – murmuro Lestat mirando fríamente al peliverde, quien se sobresalto pero nada pudo hacer, el Dios hizo apareces un rayo en su mano, y se la lanzó a Ikki en dirección a su pecho….
¡NO, IKKI! – gritó el más joven al momento en que Lestat lo retiene entre sus brazos evitando que vea el desenlace del ataque.
¡POR QUÉ LO DETUVISTE! – gritó el Dios a su padre, quien en el último momento había aparecido y evitado que el rayo atravesara el corazón de Ikki.
¡No puedes matarlo, Lestat!... ¡Él es tu primo! – decía algo agitado Leto.
¡VOY A MATARLO POR TRAIDOR!... ¡EL FUE COMPLICE DE ELLA!... ¡SHUN ES MI HERMANO… TÚ HIJO, PADRE! – Lestat decía cada palabra con ira, Shun no daba crédito a aquellas palabras miraba a Ikki confuso, por su parte Leto se mostraba tranquilo, y volteó a mirar a Ikki…
¿Eso es cierto sobrino?... ¿Shun es hijo mío?
Ikki no pudo enfrentar la mirada de su tío, por tanto la desvió… tampoco podía mirar a Shun… simplemente se limitó a asentir.
Ella… debió odiarme demasiado como para hacer una cosa como esta – murmuro Leto melancólicamente…
¡NO! – negó Ikki, si ya había hablado no podía permitir que siguiera pensando que su madre lo había engañado – Yo se que ella, no lo odiaba tío…
¿No?... ah… fue por eso que huyó con otro hombre, llevándote con ella, y también a un hijo mío en su vientre – sus palabras sonaron a lo que eran… un reclamo -¿Qué puede ser eso?... más que odio…
Shun se sintió mareado, había escuchado bien… y sus ojos no le engañaban era Ikki… y la voz también era la de Ikki… no podía ser… no podía creer lo que estaba escuchando, ni viendo… de pronto las fuerzas le abandonaron por completo… si había escuchado bien… ellos hablaban de su madre… y de él…
Lestat notó la palidez del pequeño y lo rodeó con sus brazos… lentamente, este empezó a perder la conciencia… era demasiada emoción para un día…
¡Ikki! – fueron las ultimas palabras que dejo escapar antes de desmayarse.
Ikki miró la escena, Shun entre los brazos de su primo, como debió ser siempre… como su madre le dijo que no debía ocurrir… pero era tarde… ya se sabía la verdad, Ikki espero su sentencia, la aceptaría sin reparos… si su tío decidía su muerte estaba bien… cualquier cosa era mejor que tolerar el desprecio de su adorado hermanito.
Como tu padre, serás el Caballero de Perseo… Lestat ya no puede tomar ese lugar, le corresponde tomar el suyo – Ikki miro extrañado a su tío – después de todo, el solo tomó la armadura de Perseo, para guardarla para el único que según él debía portarla… Tú.
Lestat cargó a Shun en brazos… se disponía a retirarse de ahí, pero antes dijo ya en un tono más calmado…
¡No te le acerques!… ¡No te mataré simplemente por que el hacerlo solo lograría su tristeza!… ¡Y que prefiero odiar a tu madre, que a ti… aunque también te odio!
Lestat se retiró, Ikki ya no pudo con el peso de su cuerpo y se desplomó en el piso… Leto simplemente le palmeó el hombro…
Ella no lo odió tío… y el caballero que nos ayudó a escapar no significaba más que un amigo para mi madre… ella lo amaba a usted… lo sé… no la juzgue, ella tuvo que irse – decía Ikki casi susurrando, pero lo suficientemente audible como para que Leto lo escuchara.
¿Cómo puedo creerte cuando sé que murió con su amante? – susurró lastimeramente el hombre.
Mi madre… murió luchando… y el caballero que murió con ella… al que Shun consideraba su padre, no es más que Eriol – susurró Ikki tapando con una mano su rostro.
Eriol, querido sobrino… era mi discípulo… y aún así me traicionó… acaso no vez que no tiene ninguna justificación – decía Leto poniéndose a la misma altura de Ikki – pero no te puedo culpar a ti… debías de proteger a tu madre, y lo lógico era que si ella se quería ir, tú quisieras ir con ella… No te culpo… y pronto Lestat tampoco lo hará – dijo al fin abrazando a su sobrino…
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Algo no estaba cuadrando… Leto llevaba toda la noche pensando en lo mismo… "¿Cómo que su madre murió luchando?"…
No entiendo… ella odiaba pelear… aunque… "ella lo amaba a usted… lo sé… no la juzgue, ella tuvo que"… ¡Irse!...
¿En qué piensas, Padre? – Lestat ingresaba al cuarto de su padre, había sentido que este al igual que él, no podía conciliar el sueño.
Todos están descansando… ¿Qué haces despierto, Lestat? – Leto se incorporaba de la cama y se dirigía hacia una de las ventanas - ¿Dejaste solo a Shun?
Padre… averigua cómo es que mi tío Nao se enteró de que Shun era mi hermano… No cuadra… ¿verdad?... – después de decir eso, Lestat se retira…
"Incluso con su inmenso odio… no logra nublar su juicio"… ¡Tenías razón Esmeralda, él es sin lugar a dudas… un buen Dios!...
En otra parte del templo de los cielos, otro caballero no podía conciliar el sueño…
¡Así que ya sabe la verdad! – Hades colocaba una cobija alrededor de Ikki.
¡Si!… no se cómo… pero lo sabe – susurro bajito el peliazul.
¡Descuida… Shun, jamás podría odiarte! – le dijo el Dios mirando en la misma dirección que el caballero de bronce - ¡Dale tiempo… él te buscará para hablar!
Hades se alejo lentamente dejando al Fénix solo… aunque esto no duró, pues Pandora había llegado… ella no dijo nada… simplemente se recostó por la espalda del caballero… gesto que Ikki agradeció.
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Había despertado hacía unos minutos… se encontraba tan incómodo… con un molesto malestar… se sentía sumamente descompuesto… todo debía de hacer sido una pesadilla, eso deseaba… más el dolor en su pecho le indicaba que no fue así.
Ik…ki… hermano… - susurro bajito.
No deberías llamar al culpable, de que te hayas criado lejos de tu familia – Sky llevaba rato vigilando al peliverde… esperando a que despertara – Después de todo… él te arrebato de los brazos de tu padre y de tu verdadero hermano…
¡Cállate!... ¡No quiero escucharte! – Shun se había tapado los oídos… no quería saber más… quería ver a su hermano… a Ikki, su hermano.
¡No!... vas a escucharme… Ikki, deseaba llevarte lejos de tu padre y de tu hermano… y tú aún lo llamas a él… No te das cuenta de su egoísmo… siempre envidió a Lestat, y tú te convertiste en el objeto de su revancha… te utilizó para herir a tú verdadero hermano – Sky soltaba cada palabra con malicia, saboreaba las expresiones de dolor en el rostro de Shun, las lágrimas que este empezaba a derramar luchando por soltarse del agarre del mayor, quien sostenía de sus manos para que ya no pudiese tapar sus oídos.
¡Cállate… cá…llate… cállate, por… favor! – suplicaba el más joven desesperado al no querer seguir escuchando eso.
¿Por qué?... ¿te duele la verdad? – Sky se aproximo lentamente al rostro lloroso de Shun – vamos querido primo, no llores… no es tu culpa… sino la del traidor de Ikki… y de la zorra de tu ma…
¡CÁLLATE SKY! – Lestat había vuelto al cuarto - ¡¿QUÉ ESTAS HACIENDO AQUÍ?!
Tranquilo, primito… sólo vine a ver a Shun… ya me iba – Sky sale del cuarto con una sonrisa irónica en sus labios… había una parte de él que se sentía feliz… y otra, no tanto… pues… "La verdad pequeño primo… no se por qué… pero… no creo que mi padre, me haya dicho toda la verdad… es mucho más probable que yo traicione a Lestat, a que lo haga Ikki"…
¡No llores mi ángel! – Lestat se había acercado al tembloroso peliverde y lo había acunado en sus brazos… suavemente acariciaba sus cabellos diciéndole dulces palabras de consuelo…
Tú… lo sabias – susurro bajito el peliverde – ¿cuando te vi… tú lo sabias?
Cuando te dije que confíes en mí… cuando me viste golpeando las rocas… si, yo ya lo sabía – murmuró el Dios, acariciando con delicadeza el rostro del más joven – Antes, no.
Shun, se acurruco entre los brazos del Dios… aún se sentía sumamente confundido… sin embargo, esa cálida presencia le reconfortaba, le gustaba…
¿Perdonarás a Ikki? – susurro el más joven, antes de quedarse profundamente dormido.
Cómo perdonarlo… si ahora mismo lo odio – murmuró casi inaudible, mientras colocaba a Shun en el lecho y se acomodaba a su lado, atrayendo más hacia su cuerpo… le gustaba sentirlo así… Suyo.
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Atenea ingresaba al salón de audiencias del Olimpo, en ella ya se encontraban Hilda, Poseidón, para su gran sorpresa estaban también Abel, Elis… y llegando tras ella, Hades. Todos los presentes se dirigieron miradas escrutantes…
Veo que Zeus te llamó para esta batalla Abel… me sorprende… al igual que a Elis, ¿te concedió un cuerpo… eh… sobrina? – comento Hades tomando asiento, sin dirigirle la mirada a ninguno de los presentes excepto a Poseidón.
Luego de unos minutos de incómodo silencio, Leto acompañado de su hermano ingresan al salón, seguidos muy de cerca por Sky…
¡Buen Día! – Saluda el Patriarca del Olimpo – Zeus se disculpa por la tardanza, en pocos minutos llegará.
Parece que la puntualidad, no es una de sus virtudes – murmuro Hades, fijando su atención en las magnificas representaciones artísticas de las paredes.
¡Disculpen la tardanza! – Zeus hacía acto de presencia en el salón, lucía imponente, una túnica color celeste, con ornamentaciones doradas que asemejaban rayos en sus hombros y en su pecho, pero quizás… lo que más llamó la atención de los presentes, fue a quien traía del brazo…
A Hades se le va por completo el habla… Shun vestía bellamente una túnica celeste, que poseía a la altura de ambos hombros unos broches en forma de un sol y una media luna, la primera dorada y la segunda plateada; portaba, en su brazo izquierdo, una esclava finamente ornamentada que tenía forma de águila; sus cabellos los traía sueltos, uno de sus ondulados mechones caía rebelde sobre su rostro… un suave rubor adornó sus mejillas al momento de sentirse el centro de atención de los presentes…
Zeus se percató de esto, soltó a Shun del brazo, haciendo que este diera un paso más que él, para luego rodear su cintura desde atrás, colocando su mentón sobre uno de los hombros del más joven, dirigiendo a los presentes una mirada altanera, muy especialmente a aquel que definitivamente representaba un peligro para él.
Atenea miraba afligida a Shun, no quería ni imaginarse lo que Zeus pudo haberle hecho… estaba perdida en sus pensamientos cuando la información llegó a sus oídos, mirando sorprendida a la reencarnación de su padre y a Shun…
¿Qué? – susurró la diosa
Lo que has oído, mi querida Atenea, Shun y yo compartimos lazos de sangre muy poderosos… él es mi hermano menor, y por tanto, desde hoy, te informo, que ya no será un caballero del Zodiaco – terminó de decir Lestat… los presentes lo miraron sorprendidos, todos, menos Hades.
Saori estaba muy sorprendida… y cuando pensaba que ya nada podría impresionarla más que eso, se percató que justo detrás de Lestat había entrado otra persona… una que vestía con la poderosa armadura de Perseo… el individuo se había mantenido al margen de todo comentario… al enfocar mejor la mirada, pudo distinguir que ese sujeto, no era otro que Ikki, su caballero del Fénix…
¡¿Ikki?! – lo llamó la diosa entre sorprendida y confusa.
¡Ah!... olvidé mencionar, que como mi primo Ikki ha vuelto, llevará al fin la armadura que le corresponde portar… en otras palabras, toma su lugar como Caballero Celestial de Perseo, por tanto, a mis servicios – concluyó de decir el Dios, sin prestarle verdadera atención a la expresión de Atenea.
La reunión estaba transcurriendo sin muchos contratiempos, los dioses y deidades estaban sentados alrededor de una elegante mesa redonda, en cuyo centro, estaba tallado una imponente águila… quienes más se mostraron recelosos con las palabras de Zeus, fueron Elis y Abel, Hilda en todo momento parecía ciertamente preocupada, al igual que Atenea, quien de tanto en tanto, dirigía su mirada hacia donde se encontraba Shun… Hades y Poseidón, parecían tener pleno conocimiento de los planes de Zeus, acotaban sus puntos de vistas, y sugerían procedimientos a seguir, los cuales serían convenientes para evitar poner en peligro a la humanidad…Zeus escuchaba atento, todo lo que le decían…
Shun levantó la mirada en dirección de los dioses… a todos ellos los conocía en batalla, con todos tubo que medir fuerzas en compañía de sus amigos, sentada junto a ellos, Saori… y… Zeus… una sonrisa amarga surcó sus labios, Leto se percató de esto, y colocó una mano sobre su hombro, pues tanto Leto como Shun se encontraban ubicados en unos divanes colocados justo frente a unos magníficos ventanales que daban al jardín. Nao estaba ubicado más cercano a Lestat, escuchando todo lo que su sobrino y los demás dioses decidían, de tanto en tanto, Zeus le dirigía una mirada de consulta, pues este respetaba mucho a su tío en todo lo referente a estrategia militar… Ikki y Sky estaban parados vigilando todo lo que ocurría en la habitación, Sky cerca de su padre, e Ikki cerca, o más o menos cerca, de Shun.
De tanto en tanto, Shun le dirigía a Ikki una mirada de desesperación, necesitaba hablar con él… "¿pero cómo?"… Lestat se percató de ello, desde su lugar en la reunión…
¡Ikki!... creo que mi hermano se esta aburriendo, ¿Podrías acompañarlo un rato para que tome algo de aire fresco? – a decir esas palabras, Lestat sonaba frío, en ningún momento apartó su mirada de Shun, quien muy sorprendido le regaló una tímida sonrisa en agradecimiento.
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¡Ikki! – susurró bajito el peliverde.
El nuevo caballero de Perseo, simplemente lo observaba, aunque su miraba demostraba una gran angustia…
¡Explícame!... yo… yo creeré lo que tú me digas – Shun soltaba cada palabra con sumo dolor… sus ojos empezaron a humedecerse - ¡Dime!... ¿por qué?...
¡Shun… yo…! – Ikki, no lo soportaba, ver a su hermano en ese estado, lo hería profundamente.
Shun se acercaba al mayor, con una de sus manos acarició su rostro, mientras con la otra toma una de las manos de Ikki…
Contéstame… por favor – susurró – acaso… acaso, no confías en mí…
Shun… lo único que puedo decirte, y espero que me creas, es que nuestra madre, amó a tu padre, tanto como amó al mío… ella sufrió al huir de aquí… nunca me explicó exactamente por qué, solo me dijo… que era necesario…
¿Necesario?
Tú eras tan pequeño… no lo recordarás… yo apenas lo hice… nosotros fuimos forzados a huir… una noche de casa… mamá, peleó contra unos enemigos, junto con Eriol, el guerrero que juró protegerla… ellos murieron ahí… no en un accidente como te había dicho… Eriol fue amigo de nuestra madre y aprendiz de tu padre… ella jamás lo engañó con él… eran amigos de infancia… créeme, no es cierto que ella engañara a tu padre – Ikki, decía cada palabra sujetando fuertemente las manos de Shun, este no apartaba su mirada de la de su hermano.
Shun soltó el agarre de su hermano, miro al suelo, y luego, sin levantar la mirada…
¿Me amas Ikki?
Con toda el alma… yo moriría por ti, Shun – contesto sin titubear…
¿Y a Lestat?
Yo… lo ame – Ikki dio la espalda a su hermano – y me odio por haber traicionado su confianza… pero… ¡No me arrepiento! – El peliazul volvía a dirigirle la mirada a Shun – ¡Si debo escoger entre tú y él… tú eres más importante para mí!…
¡Ikki! – susurro el peliverde, acurrucándose entre los brazos de su poderoso hermano.
¡Me alegra saberlo, Ikki! – Lestat se acercaba a los jóvenes, miró a Shun, sonrió y el peliverde, lentamente, fue acercándose a él – Entonces volvemos a tener algo en común… te advierto que mandé averiguar lo sucedido hace años… si mentiste…
¡Descuida, Lestat, entiendo! – acotaba el ex Fénix.
¡Bien!... Ya termino la reunión, mi ángel… vamos a comer algo – Lestat se llevaba a Shun hacia el templo - ¿Nos acompañas?
Ikki sentía oprimido el pecho… asintió a la pregunta de su primo, aunque en realidad no entendía su significado… más en el fondo, quizás si lo sabía… a pesar de todo, aunque muy en el fondo, Lestat seguía teniéndole cariño.
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Lestat llevaba rato conversando con su padre, Sky, Nao y con Ikki… Afrodita acompañaba a Shun en su paseo por los jardines… Mime al parecer estaba con Hilda y Sorrento en presencia de su emperador… cuando de improviso, Afrodita dijo haber recordado que olvidó algo, y le pidió al pequeño peliverde que le esperara ahí…
¡Es bello cuando anochece! – murmuró el joven al contemplar el horizonte…
¡En tu presencia, toda belleza palidece! – esa voz era bien conocida por Shun, se volteo inmediatamente, encontrando al Señor del Inframundo, quien lo observaba sereno.
¡Hades!
El dios no medió palabras, simplemente se aproximó a Shun, asaltando sus labios de manera apasionada… por la impresión el peliverde se queda estático, más lentamente, contesta ese beso… es más, rodea el cuello del dios con sus brazos… quería besarlo, lo había visto en su mente cada vez que el deseo intentaba poseerlo, para que se entregue a Lestat…
¿Acaso me extrañaste? – murmuró el Dios con una sonrisa victoriosa.
¡Cállate! – susurró sonrojado – cállate… y bésame…
¡Shun!
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Afrodita había llegado, justo en el momento propicio… un minuto más y Lestat los hubiese descubierto… la verdad era, que Shun no tenía idea de cómo iría a reaccionar su… "Hermano"… ese pensamiento le sacó una sonrisa al peliverde, unos brazos lo rodean con más fuerza… realmente se sentía bien estar entre ellos… "Lestat, realmente es mi hermano"…
¡¿Shun?!
¿Ummm?
¡No te vuelvas a acercar a Hades!… ¡Tú, sólo me perteneces a Mí!
