Nota: este es el último de los capítulos de introducción. A partir de aquí, los capítulos serán más larguitos y con más progreso en la trama. Muchísimas gracias por vuestros comentarios, de veras que me animan un montón.
Desenmascarada - Parte 1: Recuperación - Capítulo 3: Marcas de Memorias
Al caminar por la vida, dejas un sendero que nunca será borrado.
—Sakura... —susurra una voz familiar. El sonido está distorsionado, como si Sakura estuviera bajo el agua y alguien estuviera intentando hablarle desde el exterior.
La muchacha no responde, sintiendo la caricia de la luz solar calentándole la piel. Este sueño otra vez... La familiar brisa de verano, otra vez. Echada bajo la sombra de un árbol, Sakura respira profundamente. Se siente tan real…
—¿Qué quieres de mí? —suspira, abriendo los ojos y encontrándose con la silueta familiar de Naruto, sentado junto a ella. Esta vez, Ino también está ahí. Su lindo pelo rubio flota con el viento, sus ojos centrados en un punto invisible y lejano.
—Queremos ayudarte —replica el muchacho, cogiendo una flor con despreocupación. Ino lo mira de reojo, por un instante. La mirada de Naruto se centra en la pequeña planta, que gira entre sus dedos gentilmente.
Sakura bufa y aprieta los dientes.
—¿"Nosotros"? Deja de jugar, Sasuke —escupe la pelirrosa, diciendo el nombre como si fuera la cosa más desagradable que ha tenido que pasar por su boca y mente. Inmediatamente, los otros dos se vuelven a mirarla, con los ojos como platos, estupefactos.
Cuando deliraba, las ilusiones de Sakura sobre personas eran siempre vagas y borrosas, así que no se dio cuenta hasta hace poco: quienquiera que aparece en este lugar, incluyéndose a sí misma, tiene la apariencia que tenía antes de la guerra. La ropa es casual y la piel no está manchada por moratones o cortes. Las últimas imágenes que la muchacha tiene de las dos personas sentadas junto a ella son mucho más horribles.
Naruto parece haberse quedado sin habla, algo bastante extraño. Divertida, Sakura quiere creer que es una pequeña victoria contra el genjutsu que Sasuke debe haber puesto en ella. Lo intentó, de veras que lo intentó, pero es imposible romperlo. Antes, ella pensaba que se trataba de alguna retorcida alucinación, causada por su estado moribundo, pero los sueños persistieron. Como suelen ser pacíficos, simplemente los deja pasar y olvidar el hecho de que la gente en ellos está muerta.
Ino chasquea la lengua y se mueve más cerca, poniendo una mano en su frente. Sakura la mira de reojo, pero la imagen de su amiga no intenta hacerle daño. En cambio, parece triste, devolviéndole la mirada con una sonrisa amarga.
El hechizo se rompe y Sakura se despierta, cubierta en sudor frío. Los dos hermanos civiles que han estado cuidando de ella siguen dormidos; lo cual es bueno, porque significa que esta vez, la chica no ha gritado. Sakura echa un vistazo hacia la ventana del sótano, juzgando que debe de ser un poquito antes del amanecer
Se centra en éso y en su respiración hasta que se calma, acurrucándose hasta ser una pequeña y apretada bola de miembros y carne. Abrazar sus propias piernas se siente extrañamente seguro y calmante, y puede sentir las reverberaciones de su intranquilo corazón a través de su cuerpo.
Suspirando, se echa de nuevo y realiza un análisis normal de su cuerpo, en busca de heridas. Lo que sea que Él le hizo, estropeó el flujo de su chakra. Lo cuál explica por qué, sin importar cuánto lo intentara, Sakura fue incapaz de curarse por completo. Los niños tampoco lo entienden, pero hicieron un buen trabajo manteniendo sus heridas limpias con métodos básicos, mientras la muchacha estaba inconsciente.
Duele, eso es lo mínimo que puede decir. Sabe que algo está mal, porque hay algo corrupto que está envenenándole el cuerpo, pero no puede hacer nada al respecto. Incluso en su mente, Sakura no puede decir el nombre de la persona que hizo esto. Es demasiado doloroso, porque las memorias asociadas con él son demasiado frágiles.
La tentación de revolcarse en su miseria es enorme, porque su mente es rápida en indicar todas las cosas que hizo mal (que son muchas), y tantas otras que nunca serán las mismas de nuevo. La muerte es algo irreversible, algo que los experimentos de Orochimaru sólo han confirmado aún más, al menos para ella.
Sakura repasa sus objetivos mentalmente: llegar hasta la aldea, buscar a amigos y supervivientes de la guerra, y tratar de volver a Konoha. La única manera de resistir al dolor es usar la fría lógica tanto como es posible.
A menos que Él llegara allí antes se recuerda con amargura, tratando de no pensar en las consecuencias de ésa posibilidad.
La muchacha alcanza la pluma de cuervo. Sigue estando en su bolsa de kunai, enviando una ola de cosquilleante calidez a través de sus dedos al cogerla.
"Al menos, esto no fue una alucinación."
Girando la pluma entre sus dedos, Sakura intenta oír los susurros de ánimo que recuerda haber escuchado en el pasado. Cuando nada sucede, se siente un poquito desanmiada; parte de ella deseaba que las extrañas propiedades de la pluma se extendieran más allá de haber sido infundida con chakra. La muchacha se figura que se debe a su desesperación en buscar algo que le dé esperanza.
Sakura Interna ha estado callada de nuevo. Aunque la chica no oye su voz muy a menudo, su voz interna parece haber comenzado a reaparecer en la superfície de su mente. La mayor parte del tiempo se limita a comentarios sarcásticos y secos sobre cosas de las que la muchacha no se percata o no entiende. Ayuda, ya que Sakura tiene problemas para mantenerse concentrada, pero no sucede con la suficiente frecuencia como para depender de ello. Es demasiado aleatorio, decide.
Suspirando una vez más, la pelirrosa se acuesta de nuevo y trata de fingir que duerme.
—¿Qué son esas cosas negras? — pregunta Misho, mientras hace la inspección y tratamiento rutinarios de las heridas de Sakura.
De las cuales, hay muchas: cortes, moratones, quemaduras, puñaladas... Lo único que la ha mantenido con vida tanto tiempo es su habilidad con el control de chakra y sanación. La muchacha abre un ojo, casi con pereza, mirando hacia su abdomen. El chiquillo está señalando una cuchillada casi letal en su costado, que parece estar cicatrizando.
Le deja una marca oscura y roja; una de las muchas que Sakura no puede curar del todo. No importa cuánto lo intente, las heridas se le resisten de una manera que no había visto nunca.
—¿A qué te refieres? —pregunta la muchacha, confundida. Aunque no se cure del todo, el corte se ve normal y desinfectado.
—Hay como... cuerdecitas por encima y dentro. Como gusanos de humo —explica el chico, mirándola de reojo. Aunque admira su conocimiento en sanación, ahora mismo parece estar considerando si no está demasiado cansada, como para notar algo muy obvio.
Sakura inspecciona la herida más de cerca, pero ni ojos ni manos sirven. La herida tiene un aspecto completamente normal, aunque quema un poquito cuando se mueve. No puede ver los gusanos, cierto... pero puede sentirlos si se concentra en la sensación, dibujándolos en un mapa mental con facilidad.
Encogiéndose de hombros apatéticamente, deja que Misho trate las heridas que no puede alcanzar. Por ahora, no puede hacer nada para averiguar qué hacer al respecto, así que aparta los pensamientos sobre el asunto, echándolos al gran y creciente montón de "cosas sobre las que no quiero pensar, nunca".
Sakura se siente incómoda, tan restringida en sus movimientos y utilidad, así que considera adelantar su viaje hacia la aldea. Es pequeña, un emplazamiento civil, localizado en algún lugar entre la villa del Sonido y el campo de batalla. Con razón, que los padres de los niños se marcharon de allí…
Sakura no está del todo segura de dónde está la aldea, y ninguno de los niños parece particularmente bueno en geografía, pero sus instrucciones son lo bastante buenas como para poder llegar hasta allí. No sabe si debería esperar a que sus padres vuelvan (porque abandonar a los niños a su suerte, aunque no les sirva de mucha protección en su estado actual, no parece correcto) o ir a la villa lo antes que pueda.
Cuanto antes llegue allí, mejores serán sus posibilidades de encontrar aliados conocidos. Podrían incluso estar en peligro de muerte, o Él podría estar intentando buscar a los supervivientes de la masacre, aunque no puede saberlo con seguridad.
Sakura insiste en ir al baño por su cuenta, como excusa para ver cómo de recuperada está. Cuesta mucho esfuerzo, sudor y dolor, pero consigue ponerse en pie. Han pasado sólo dos días desde que se despertó, pero la muchacha decide que ya está bien de descansar. También sabe el efecto que tiene en las personas: el sótano ya se está volviendo opresivo y aburrido, permitiendo que su imaginación vague hasta lugares que no le convienen en absoluto.
La casa donde se aloja es pequeña y compacta: tiene una pequeña cocina, una sala de estar y comer, un baño y, por supuesto, el maldito sótano. Parece un lugar preparado para curas de emergencias, porque encuentra una mesa que apesta a químicos de curación, y la sala de estar está hasta los topes de cajas con útiles médicos y sacos de dormir.
No hay mucho más que ver, ciertamente. Está claro que este lugar es un refugio de guerra, encajonado entre la Tierra del Agua Caliente y la Tierra del Hielo. Con un poquito de pesca en busca de nombres, Sakura logra adivinar que 'la villa' se llama Yugakure. No está muy lejos, pues. No parece el mejor lugar que los ninjas podrían buscar para defenderse, pero es definitivamente el mejor para los supervivientes.
Kumo fue completamente destruida, eso es todo lo que sabe de las palabras de Él. La Tierra del Hielo no es, precisamente, muy hospitalaria... así que tiene sentido que Yugakure esté alojando a lo que queda del ejército ninja.
Sus oscuros pensamientos prosiguen, mientras la muchacha se quita lo poco que le queda de ropa y entra en la ducha. El agua está un poquito demasiado caliente para su maltratada piel, pero a ella le da igual. El dolor físico no ha parado desde que se despertó, algo que debe estar causado por el envenenamiento que nota en su chakra, pero no parece estar matándola.
Distraídamente, Sakura retraza las marcas de los hilos de chakra que serpentean por todo su cuerpo. Según Misho, tienen todavía más 'gusanos negros' que el resto de su cuerpo. Todavía puede recordar la sensación de estar quemándose y, al mismo tiempo, un frío helado que parecía estar arrancándole la vida. Como un depredador hambriento, devorando a su presa con parsimonia…
Sacudiendo la cabeza, Sakura se seca con las toallas viejas y empieza a cambiarse los vendajes, con algo de torpeza. Ha estado intentando hacer ejercicios de coordinación motriz con sus dedos y manos, así que por lo menos sabe que no están dañados. Hacer sellos con las manos sigue costando demasiada concentración y esfuerzo, haciéndola más lenta de lo normal, pero Sakura sabe que es cuestión de recuperarse. Al menos, físicamente.
La muchacha trajo ropas nuevas y limpias, regalo de Misho, así que se las pone y sale del baño. Para su sorpresa, Soma la saluda cuando entra en la cocina. El chico ha estado callado y distante, aunque ayudó a mantenerla sana. Sólo habla cuando cree que Sakura duerme, así que la muchacha se figuró que es simplemente tímido, ya que tampoco parece estar asustado de ella.
El chico muestra una sonrisa que le recuerda demasiado a la de Naruto, ofreciéndole un bol de sopa caliente. Es un gesto callado y titubeante, en contraste con la vivacidad del muchacho. Tanto él como su hermano parecen ser personas muy, muy vivaces; lo cuál, en opinión de Sakura, es bastante aliviante, puesto que su mente apenas puede mantenerse de una pieza por sí misma.
La pelirrosa se sienta con ellos a desayunar, mirando a su alrededor mientras comen. La cocina, igual que el sótano y el resto de la casa, no tiene ninguna ventana grande. El lugar entero está semi-sumergido en la tierra, seguramente para proveer más seguridad.
En opinión de Sakura, la disrupción de su chakra es más molesta que dolorosa. Moverse cuesta mucho esfuerzo y beber de su bol, demasiada concentración. Aunque quiere llegar hasta la aldea lo antes posible, esto y el malestar de dejar a los niños a solas la convence de quedarse.
"Unos días más... tan sólo unos días más," se dice, pensativa.
Notita: por cierto, no estoy intentando 'bashear' a Sasuke (después de tanto trauma, se le fue la bola un poquito...) o Sakura (la chica acaba de perder a muchos seres queridos por lo que, justa o injustamente, cree ser su culpa - algo así como no haber sido lo suficientemente fuerte como para protegerlos). Incluso en ninja, estas cosas dejan secuelas y de eso va tanto dolor y penita. Como muchas otras cosas, esto se explica según progresa la historia. Sólo una pequeña aclaración :)
Como siempre, cualquier comentario significa que esta historia os vale la pena la molestia, así que los de cualquier tipo son bienvenidos (y sino, con que disfrutéis me basta).
