Y ya que tuve algo de inspiración les dejo otro capítulo, cuyo título es un asco pero no se me ocurría otro ;) espero que les guste…. Debo aclarar antes que no se ni madres sobre los síntomas del embarazo, solo se lo básico, así que si alguna cosa les parece fuera de lugar….me disculpo por anticipado….

No se olviden de dejar Riviews o Loki aparecerá en sus habitaciones a media noche y…. mmm mejor no pienso qué sucedería…

Capítulo

4

"Antojitos Stark"

Las cosas marchaban bien. Excepto con Tony, quién llevaba un comportamiento errático y extraño desde hace días. Todos, tarde o temprano terminarían por notarlo.

Sin embargo os primeros cambios no fueron obvios para nadie. Las cosas continuaron como siempre. Hasta el día en que Nathasha, Clint y Steve salieron en misión, y Thor desapareció con el pretexto de revisar sus asuntos, lo cual significaba: visitar durante unos días a Jane.

Entonces sucedieron los primeros "incidentes"

Ya era algo tarde, por lo que Bruce, exhausto fue a darse una ducha y se dispuso a ver una película o algo en el televisor de la sala. Pepper, que andaba por allí recogiendo algunos documentos de la compañía, que Tony se empeñaba en desperdigar a lo largo y ancho de todo el apartamento, pronto se vio sumida en una conversación amena con el doctor.

Entre quejas sobre el largo día, comentarios de preocupación sobre la misión que habían tomado Clint, el capitán y Nathasha en el este de Europa, y chistes tontos sobre la película romántica que Bruce había elegido para ver, Pepper terminó sentada a su lado. La tarde continuó así, con sonrisas nerviosas cuando dos personajes de la película compartían besos intensos, y roces de manos sobre los cojines del sofá.

A Bruce le agradaba mucho al compañía apacible y alegre de Pepper, mientras a ella le tranquilizaba el aire silencioso, y amable de Banner.

No fue hasta que escucharon el chasquido de la puerta de la habitación principal, que recordaron que había alguien más en el apartamento. Tony salió arrastrando los pies, con cara de pocos amigos, y el rostro sumido en una mueca somnolienta.

Pepper extendió el cuello para seguir sus movimientos, y Bruce levantó una ceja, extrañado al ver que iba hasta la cocina, tomaba un tazón y lo llenaba de varias cosas: una bolsa de dulces, un cilindro de papitas, un bote pequeño de yogurt, y una caja de galletas.

Tony retornó por donde había aparecido.

-Jamás duerme tanto- murmuró Pepper.

-¡Ey, Tony!- gritó Bruce. Éste dio un respingo, abriendo los ojos de par en par para ver a su amigo.

-Ustedes sigan con lo suyo, yo no los interrumpo.- dijo con un tono pícaro, sonriéndoles, para después cerrar la puerta con brusquedad.

Bruce se dejó caer en el sofá. Quizá era porque en las últimas semanas, desde que la relación entre Tony y Steve había comenzado, el ingeniero llevaba una muy cansada rutina de días enteros en el laboratorio y madrugadas completas de sexo. Nadie podía vivir a ese ritmo sin dormir, ni siquiera Tony Stark. Banner le explicó aquello a Pepper, haciéndola ruborizar pero quedar satisfecha.

En los siguientes dos días Tony parecía seguir cansado, y cada vez más hambriento. Hasta que Steve, Nathasha y Clint regresaron. Entonces, en apariencia, las cosas volvieron a la normalidad.

O eso pareció, porque una tranquila mañana de domingo, Bruce decidió visitar a Tony en el laboratorio para pedirle los planos de una nueva arma neuroaturdidora, que pensaban ensamblar para aquellas ocasiones en que el ataque a los enemigos no debía ser mortal. Lo encontró dormido en un mullido sofá que había llevado ahí hace días.

-Así que esto es lo que haces las mañanas- comentó Bruce, incrédulo.

Tony despertó de un salto, fingiendo que solo había tomado una siesta.

-No es nada. Solo a veces tengo sueño. Todos temeos sueño, incluso yo- dijo, arrogante, caminando hacia su escritorio.

Exasperado Bruce entornó los ojos, dispuesto a confrontarlo.

-Jarvis,- dijo con toda inocencia- ¿Cuántas horas calculas que el señor Stark duerme por día?-, Tony se tensó al instante.

-Su período de sueño fluctúa de siete a ocho horas, doctor Banner- informó la voz solemne de Jarvis.

Ese era un tiempo escandalosamente largo para alguien como Tony.

-Traidor- murmuró Stark entre dientes. Giró sobre sus talones para argumentar algo, pero los pasos rítmicos de Steve descendiendo las escaleras, hicieron que Bruce le dirigiera una sonrisa victoriosa antes de retirarse.

Steve y Bruce se encontraron en las escaleras, dirigiéndose un amistoso saludo, no tardaron más de cinco minutos en comentar sobre la reciente misión del capitán. Cuando el rubio ingresó al laboratorio de Tony, éste ya había quedado dormido en el sofá. Lo despertó con un cálido beso.

-Steve, estoy muriendo- bostezó Tony.

-¿Y eso por qué?- preguntó el rubio, levantando una ceja y dando vuelta al sofá para apoyarse en los reposabrazos y encarar al pelinegro.

-Tener sexo contigo me deja exhausto-, dijo él, acunando el rostro del capitán entre sus manos para besarlo largamente.

-Si quieres podemos dejar de hacerlo.- murmuró Steve en medio del beso. Tony abrió los ojos escandalizado.

-Ni si quiera se te ocurra- gruñó, arrancando una risilla a Rogers.

-Entonces nada de abstinencia- dijo, relamiendo sus labios mientras introducía sus manos en la camisa del ingeniero, sin quitar sus ojos azules de aquellos orbes castaños somnolientos.

….

Eran un desastre de familia, todos ellos, pensó Thor al regresar y encontrarse a Nathasha criticando con Pepper el absurdo comportamiento de Clint, mientras éste y Bruce jugaban videojuegos. Pero todos, a su manera, empezaban a notar que el más evidente desastre era Tony.

Desde iniciada su relación con Steve era visible un cambio positivo en Stark, sin embargo en las últimas semanas empezaron a sospechar que estaba terriblemente enfermo o había terminado por enloquecer.

Pepper lo halló múltiples veces a media noche comiendo como desaforado en la cocina. Antes era un milagro que comiera, ahora era raro no verlo paseándose con un plato en la mano.

-¿Acaso estás tratando de recuperar lo que no has comido en los últimos diez años?- preguntaba Pepper, risueña.

-No he comido en todo el día, Potts, no fastidies- refunfuñaba Tony, mintiendo, porque si bien ella recordaba lo había visto desayunarse una torta de limón casi entera.

Bruce, descubrió con preocupación, que su amigo además de dormir mucho, las pocas horas en que estaba despierto no le ponía tanto empeño al traje de Iron Man. Lo veía trabajar en otras cosas, pero cuando le mencionaba su traje, Tony ponía cara de indignación y hasta cierto grado asco.

-¿Y les has agregado últimamente alguna funcionalidad a tu traje, Tony?- le preguntaba durante las largas horas que compartían en el laboratorio.

A diferencia de otras veces que Tony se regresaba con todo el entusiasmo y ordenaba a Jarvis colocarle el traje, para empezar a hacer una demostración de los nuevos arreglos. El genio dirigía una mirada fulminante a Bruce.

-¿Qué?- preguntaba el doctor sin comprender.

-Estoy pensando en cambiarlo de color- decía Tony, críptico, regresando a sus computadoras.

-¿Y eso?-, Bruce realmente se alarmó al escuchar tal cosa. Hasta donde sabía el rojo y el dorado eran los dos colores favoritos de su amigo.

-El dorado me hastía ¿bien? Es demasiado….- decía el genio, palideciendo. –Dorado.

Nada de eso tenía lógica, pero Bruce también lo dejó pasar, advirtiéndole que pensara bien lo de los colores. Tony no tuvo las agallas de cambiar el color del traje, pero tampoco de verlo y mucho menos acercársele.

De la noche a la mañana odiaba el dorado.

….

Nathasha un día lo descubrió hecho un bulto de emociones frente al televisor, a las dos de la madrugada, con un Steve dormido sobre las piernas, llorando por el final de la película "La propuesta". Lo hubiera creído del capitán, pero no de Stark.

-¿Tony, estás bien?- preguntó, un tanto confundida.

-Sí- respondió el pelinegro, secándose las mejillas- es solo que es tan… tan- y dicho eso rompió a llorar de nuevo.

…..

Thor y Clint tuvieron la suerte, de observar extrañados algunos de los gustos recién adquiridos de Stark. El primero no le tomaba a mal nada de lo que comía, ya que también él experimentaba con comida Midgardiana, pero Clint a veces parecía desear vomitar hasta el alma.

-Das asco, amigo- dijo Clint, una mañana, pasando al lado de Tony para ir por un café.

-Son solo pepinillos con miel- protestó el pelinegro, indignado, acomodándose en la barra, junto a Steve, que lo miraba divertido.

-Pepinillos curtidos, con miel de maple- recalcó Steve, bebiendo un bocado de café, y mirando preocupado el plato de Tony.

-No saben tan mal- defendió Thor tras robarle un poco.

Steve rió, suponiendo que Tony, en su excéntrica forma de ser, trataba de competir con las mil mesclas que solía preparar Thor. Asquerosas mezclas….

-¡Oye!- protestó Tony abrazando el plato, posesivo. Para sorpresa del Asgardiano.

…..

Pero la peor y sin embargo tierna parte se la llevó solo Steve.

Esa noche todos se retiraron temprano. Nathasha y Clint a ver una película en la habitación de ella. Thor a leer un par de artículos interesantes que encontró en internet. Pepper había quedado dormida en el sofá, por lo que Bruce la llevó en brazos a la habitación, para después retirarse al laboratorio del piso diez donde debía terminar un proyecto.

Steve estaba duchándose, pues luego de una discusión tremenda con Tony para que borrase todos los videos "comprometedores" de seguridad, habían tenido una épica reconciliación en la privacidad de la habitación principal. El pelinegro lo esperaba medio dormido en la cama, o eso creyó Steve pues mientras se secaba, escuchó la repentina respiración agitada de Stark.

-¿Tony, estás bien?- preguntó preocupado al escuchar que se ponía de pie de un brinco. Antes de que terminar la pregunta en sí lo vio entrar como alma que lleva el diablo al baño. Abrió mucho los ojos.

De no saber que Bruce era Hulk, habría jurado que por lo verde que estaba Tony era el pelinegro el afectado por el Otro Sujeto.

Dando arcadas sonoras sobre el escusado, Tony vomitó durante varios minutos. Steve no halló otra cosa que hacer que acercarse a él y acariciar su espalda, intranquilo. Cuando el genio terminó de devolver toda la cena, almuerzo y desayuno incluso, Steve le pasó algo de papel para que se limpiara. Lo envolvió en sus brazos, y le dio un beso en la sien.

-¿Qué demonios fue eso?- preguntó divertido.

-No lo sé- suspiró Tony- debe ser eso que comí en el laboratorio.

-¿Comiste algún compuesto?- preguntó Steve escandalizado.

-No seas idiota- lo recriminó Tony, poniéndose de pie junto con el capitán, - comí unas zanahorias con queso y algo de crema batida- dijo como si nada encaminándose al lavamanos para beber algo de agua.

-¿Por qué comiste tal cosa?- Steve lo miró arqueando una ceja.

-Tenía hambre. No había nada a la mano- contestó Tony antes de salir del baño despreocupado. El rubio lo alcanzó, rodeándolo por la cintura y besando su cuello camino a la cama. –Oye- se quejó Tony, derritiéndose ante los labios del capitán. Se volteó para besarlo, pero antes de conseguirlo, salió corriendo nuevamente

Otra oleada de vómito. Steve esperó confundido, poniéndose un pijama, a que Tony saliera.

-¿Seguro que no necesitas un doctor?-.

-Solo es por lo que comí, ya se me pasará-, Tony se sentó en la cama, y atrajo a Steve en un cálido beso. Ordenó a Jarvis apagar las luces y correr las persianas de las ventanas para tener una mejor vista de Nueva York por la noche.

El rubio rió; Tony comía cosas realmente extrañas, para el gusto de Steve. Era definitivo que se le había pegado la manía de Thor por andar haciendo las combinaciones más estúpidas. Pero el rubio estuvo agradecido de que Tony, de cualquier forma, se alimentase.

Entre besos, caricias y gemidos transcurrió gran parte de la noche. Tony mordía su labio mientras subía y bajaba por el falo erecto de Steve, entrelazando sus manos a las del rubio, cuando de pronto por alguna razón una ola de pensamientos lo atestó. Abrazó a Steve, se corrieron juntos, temblando y jadeando. Entonces Tony se echó a llorar.

-¿T-tony?-, Steve acunó el rostro del moreno entre sus manos, mirando incrédulo las lágrimas de su pareja. -¿Qué ocurre?.

-Subí de peso- lloriqueó el otro.

Steve levantó una ceja. No tuvo idea de que responder.

-Pues…deberás comprarte ropa nueva- dijo, tanteando el terreno. No podía creerse que el gran Tony Stark, filántropo, genio y PlayBoy, fuera tan sensible a un tema como… su peso.

-¡No lo entiendes!- gritó Tony, apartándose de Steve para hacerse un ovillo –Es decir pronto me convertiré en un obeso que no podrá moverse de su cama y…- el rubio no tuvo más remedio que cerrarle la boca en otro beso.

Para su asombro Tony empezó a reír bajito.

-¡Ey! Enserio creo que has perdido el juicio- bromeó besando el rostro del moreno.

-Tal vez. Soy un idiota, lo siento. Solo que me preocupa mi peso, no quiero dejar de ser Iron Man para pasar a ser… Ball Man- dijo, torciendo una mueca, hastiado de su propio chiste. Bostezó y sin demora se puso de pie camino a la puerta de salida.

-¡¿A dónde vas?!- preguntó Steve siguiéndolo con la mirada.

-A la cocina- respondió el otro.

-¡Terminarás siendo una pelota, Tony!-

-Preferible pelota a una capipaleta ¿no?-bromeó el otro, sonriendo malicioso, antes de contonearse fuera de la habitación-Además solo quiero algo de fruta, con…huevo- agregó, para el asco de Steve.

…..

-El sexo te sienta bien ¿eh?- comentó Nathasha la noche siguiente, durante la cena, cuando un alegre Tony llegó a la mesa junto con Steve, ambos cargados de bolsas con ropa nueva.

Tony entornó los ojos. Muy a diferencia de lo que habría hecho el Stark de siempre, reír y decir algo pervertido, pareció genuinamente molesto. Prefirió abrazar a Steve de medio lado, como buscando protección. Aunque pronto reparó en ello y se sintió turbado. Él jamás demostraba debilidad, pero de pronto allí estaba, buscando ocultarse en el abrazo de Steve.

Todos lo miraron impactados ante tal comportamiento. Mas decidieron ignorarlo, a la final, era un excéntrico por naturaleza.

Steve y Tony no tardaron en incorporarse a la cena.

-A cualquiera le sienta bien, ¿No lo crees Pepper?-, dijo Bruce, tratando de calmar el ambiente, dirigiendo aquello a su amiga, solo porque estaba a su lado, sin ninguna doble intención.

Entonces sí que todos rieron, incluso la involucrada, aunque Banner trató de disculparse durante el resto de la velada.

Nos leemos ;)

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