Este capítulo no sé cómo salió pero salió. De verdad apreciaría que me dejaran algunos comentarios sobre lo que les gustaría que suceda en éste fic o si les agrada cómo se está desarrollando porque de verdad no tengo idea si voy por buen camino….
Espero que lo disfruten.
Besos.
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Capítulo
5
"Licor, amor, y otros venenos"
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-Nunca creí decir esto Clint, pero tienes cerebro de pájaro-, espetó Nathasha, de pie en la puerta de la habitación de Barton, cruzada de brazos, con los labios apretados.
La noche anterior, acompañados de Thor, Bruce y Pepper, habían salido a cenar, y beber en un pub bastante elegante. Todo en pretexto de necesitar desesterarse, aunque la realidad era que preferían estar discutiendo entre ellos, bromeando y riendo en las frías calles de Nueva York durante la madrugada, a ver el espectáculo que Steve y Tony estaban brindando en el apartamento.
-Llevan dos meses y medio y todavía no superan la faceta de "luna de miel"- había comentado Pepper al verlos en el borde de la piscina, con las luces de Nueva York durante el atardecer frente a ellos, que no dejaban de besarse.
-Sospecho que pretenden devorarse el uno al otro- musitó Bruce, que comía una bolsa de malvaviscos que había encontrado por ahí debajo de un sofá. -¡Digo, míralos, parecen conejos en primavera!-, su boca estaba llena y su atención tan fija en Steve cuya lengua se introducía entre los labios de Tony, que no se percató del suspiro nervioso que dejó escapar Pepper ni del rubor en sus mejillas.
-Sí, pero son lindos- comentó ella por lo bajo.
-¿Acaso tu aún…?- señaló Bruce, tosiendo al atorarse con los malvaviscos, señalando a Tony alarmado.
-¡No!- respondió una muy alterada Pepper, haciendo evidente que le importaba que Bruce supiera que su interés por Tony estaba muerto y enterrado.
Antes de que el silencio incómodo entre los dos surgiera, surgió el siempre entrometido Thor. Iba a la cocina en busca de lo que el llamaba "triángulos midgarnianos" porque las palabras: bolsa de nachos, era aparentemente muy simplona para el rubio.
-¿Qué miran?- dijo tras tomar de la alacena un paquete de nachos. Fue junto a Bruce y Pepper, y miró enarcando una ceja a Steve quién colaba una de sus manos entre las piernas de Tony.-Creí que el Capitán era mas decoroso.
Pepper rió escandalosamente, marchando hacia la sala. Al mismo tiempo que una suspicaz Nathasha seguida de un arrepentido Clint que le pedía disculpas sin saber ni de qué, ingresaban en la cocina. Ambos hicieron una mueca de consternación al ver el espectáculo de Steve y Tony.
-Pepper- reclamó Bruce, risueño. Luego volvió la mirada hacia Thor- Ya nadie dice "decoroso"-
Un gemido congeló a todos.
Steve había cerrado su mano bajo el traje de bajo de Tony y éste sin poder resistirse colocó una pierna a cada lado del capitán, sin romper el beso.
-Eso fue indecoroso- dijo Pepper, sin parar de reír.
Eso fue todo. El grupo de vengadores estuvo listo en tres minutos para su siguiente misión: dejar el apartamento para que ese par se divirtiera a sus anchas.
…..
La cena consistió en comida francesa, champaña y unas cuantas estupideces que Thor y Clint decían sobre Francia. El asgardiano sobre lo increíble que le parecía la Torre Eifel. Y el arquero hablando de misiones que le habían resultado entretenidas gracias mujeres francesas que según él "sabían hacer magia con la boca", y no se refería precisamente a hablar. Se ganó por parte de Nathasha una bofetada sonora.
-Deja de hablar de cochinadas en la mesa- reprendió la pelirroja.
-No creo que ser locutora de radio sea sucio- comentó Thor, todo inocente. Hasta que Pepper se inclinó para ilustrarlo en voz baja. El Dios del trueno enrojeció hasta las orejas.
Después fueron al pub. Donde ordenaron todo lo que pudieron ya que a Nathasha se le había ocurrido extraer la tarjeta de crédito de Tony, una de las tantas, como pago por las incomodidades de los últimos dos meses y medio.
En algún punto de la noche donde sus cabezas ya daban vueltas, a Thor se le ocurrió sacar su licor añejado de Asgard. Colocó un poco en el vaso de Bruce, sabiendo que era más resistente que un humano promedio. Pero una vez mareado, no se opuso a darle un poco a Nathasha, y a Pepper y a Clint.
Thor terminó con tanto licor que al poco tiempo estaba cantando una canción de Asgard a todo pulmón tendido en la barra. Nathasha tenía los brazos alrededor de un muy mareado Clint, y hablaban en susurritos. Mientras que, unos aparentemente sobrios, Bruce y Pepper conversaban todavía en la barra.
Clint fue el primero en caer dormido, en el suelo con una Nathasha que se reía a carcajadas. Thor un poco más lúcido que ellos, decidió llevarlos hasta un taxi, una vez los puso allí, recordó que olvidaban a Bruce y Pepper, dijo al conductor que lo esperara. No obstante al regresar a la barra, cierta pelirroja y cierto doctor habían desaparecido.
No se preocupó demasiado, pues Banner sí que sabría cuidarse solo. Y estaba tan ebrio que prefirió tomar el taxi de vuelta a la torre de los Vengadores.
Lo que ninguno de ellos supieron esa noche es donde exactamente terminaron Bruce y Pepper esa noche, ni como terminaron juntos, pero de haberlos visto, todo ocurrió por una simple conversación y una canción totalmente fuera de lugar.
Mientras Thor arrastraba a Nathasha por un brazo hacia el taxi y cargaba a Clint en el hombro como a un saco de patatas empezó a sonar en el pub una canción moderna que arrancó una risilla a Pepper.
-¿La conoces?- preguntó Bruce señalando hacia un altavoz en la pared. Pepper asintió. –We are Young de Fun, es inspiradora- dijo con soltura, tomó otro trago de vodka y levantó su mirada siempre tímida acomodando sus gafas.
Pepper se le quedó mirando. Una larga mirada, o quizá demasiado corta, porque con el aporte del alcohol que pateó a sus nervios y temores lejos de allí, en un parpadeo ella lo agarró de la solapa de la camisa, Bruce la rodeó por la cintura y sus labios se encontraron a medio camino.
El beso fue intenso, desde un principio. Pero con la poca cordura que les quedaba se separaron.
-¿Eso estuvo bien?- preguntó un preocupado Bruce.
-¡Sí!- exclamó Pepper, ésta vez besándolo con más tranquilidad, casi devoción. Descubriendo la forma delgada de los labios del doctor, y la excitante aspereza de los mismos. -¿Salimos de aquí?- le preguntó en medio del beso.
Y embobado por el sabor de los labios de Pepper, una mescla de vodka y fresas, Bruce solo supo responder.
-¡Sí!- como un desesperado.
Tantas películas juntos, los cafés que ella le llevaba durante las tardes en que Bruce no abandonaba el laboratorio, y los instantes compartidos cuando perseguían al descarriado Tony quién rodaba por toda la ciudad ebrio antes de haber iniciado su relación con Steve, condujo a aquello. Terminó en ellos dos: Pepper y Bruce, saliendo por la puerta trasera del pub como un par de adolescentes que se fugan del colegio para besarse locamente, un taxista recomendándoles un hotel, y los dos en una cama revuelta en medio de una noche que les dejó los músculos doliendo a ambos.
Al día siguiente amanecieron Pepper hecha un ovillo en el regazo del doctor, y él abrazándola como si la vida le fuera en ello. Ambos se sonrieron, porque no hacían falta palabras.
…..
Mientras tanto en la torre Stark, durante el trayecto en taxi Clint había despertado. Nathasha se ofreció a dejarlo en la habitación, para que un muy cansado Thor se retirara a dormir. Llevó al arquero hasta la habitación de éste, y tras dejarlo en la cama y quitarle los zapatos lo cubrió con una manta.
Todo fue bien hasta que él la sostuvo por la muñeca evitando que se fuera.
-Nat- dijo entre balbuceos.
-¿Qué quieres?- respondió ella, exasperada. Pero lo miró y no pudo evitar sentir un nudo en el estómago. Ella, Viuda Negra, a quién habían entrenado para ser insensible y despiadada, había sucumbido ante ese idiota. Aquel agente de cabellos rubios que se le pegaban en la frente mientras dormía, y mirada de cachorro. -¿Qué ocurre Clint?- dijo, un poco más dulce, cuando él le indicó que se acercara un poco.
Pero, no, se dijo. Él la veía solo como amiga, claramente no quería ver que ella lo quería como algo más, quizá por miedo a herirla al no serle recíproco.
-Tienes que saber algo…-, musitó.
-¿Qué es?- ella acercó su rostro al de Clint, pues no lo escuchaba bien.
-Cuando estaba en Francia y esas mujeres me hacían orales, pensaba en ti- dijo, estúpidamente.
La mano de Nathasha lo abofeteó por segunda vez esa noche. La pelirroja lo maldijo hasta en latín, y salió dando un portazo.
-Te quiero, Nat.- continuó Clint, hablando solo en la oscuridad azulada de su habitación.
…..
Natasha corrió hasta su habitación. Tratando de recomponerse, no podía actuar como una niña. Sin embargo tras cerrar la puerta, respiró agitadamente, no sabía si sentirse furiosa por las palabras de Clint, o entender lo que le había querido decir.
Abrió sus ojos de par en par tras derramar un par de lágrimas y se echó a reír. Ambos eran unos malditos bastardos, pensó; asesinos peligrosos, que se habían metido en las situaciones más despreciables, tenido sexo con cualquiera por misiones o simple diversión. No esperaba que Clint le dedicara una canción, y le llevara rosas o bombones.
Rió hasta quedarse dormida en el suelo. Ya mañana tendría tiempo de decirle a Clint lo que ella sentía.
…..
No obstante las cosas fueron chuecas.
Había ido a la habitación de Clint, esa mañana, con toda la decisión de aclararle por qué esos días estuvo tan molesta con él. Con el corazón batiéndole en los oídos como ni siquiera en las misiones sucedía, llamó a la puerta, encontrándola abierta. Un tanto ruborizada entró gracias a la invitación de un medio adormilado Clint, y su conversación prácticamente había sido ésta:
-Clint, necesito decirte algo-
-¿Una misión?- respondió el rubio, saltando en la cama.
-No- aclaró ella, bufando.
-Entonces nada más es importante- bostezó, volviendo a tumbarse.
-¡Es sobre lo que dijiste ayer!- exclamó Nathasha, caminando como pantera enjaulada entre la cama y la puerta, decidiéndose por ésta última, donde se apoyó.
-¿Y eso fue?- inquirió Clint, tenso, aunque tratando de fingir despreocupación.
-"Cuando estaba en Francia, y esas chicas me hacían orales, pensaba en ti"- imitó Nathasha con una voz aguda y ridícula.
Clint permaneció de piedra, hasta que recuperó los colores en su rostro, y sentándose en el borde de la cama, alterado claramente, dijo:
-No dije eso-.
Y allí estaba Nathasha Romanoff, espetándole:
-Nunca creí decir esto Clint, pero tienes cerebro de pájaro-.
Ambos sabían bien que el rubio mentía, y Nathasha tenía ganar de matarlo, revivirlo y volverlo a matar.
…
Al mismo tiempo en que Viuda Negra planeaba el homicidio de Ojo de Alcón; Pepper y Bruce tomaban un taxi camino a la torre de los Vengadores; y Thor roncaba plácidamente en su habitación despaturrado en el revoltijo que tenía por cama en la habitación principal también se sufría o gozaba las consecuencias de la noche anterior.
Steve y Tony eran otra historia.
Habían estado en la piscina, recordando apenas que tenían público: sus amigos. Hasta que escucharon el tintineo del elevador al cerrarse, y la voz de Jarvis anunció:
-Señor Stark, Capitán Rogers, el piso ha sido abandonado por el resto de vengadores y la señorita Potts.- dijo, y Steve pudo jurar que en esa voz robótica había algo de sorna y… perversión.
-¿Estás seguro de que Jarvis no es un humano que guardaste en una caja?- musitó Steve medio riendo medio besando a Tony.
Éste agitó la cabeza, pero de pronto se separó de Steve. Apretó la mandíbula, y con un gesto extraño bostezó con la boca cerrada.
-¿Tanto te aburro?, preguntó el rubio levantando una ceja.
-No- negó Tony, besando su cuello y acariciando los definidos pectorales del capitán- solo que ese maldito cansancio. De verdad es fastidioso, tomo mucho café, pero de nada sirve.
-Y comes como si no hubiese un mañana- recalcó Steve, asiéndolo por la cintura para mover sus caderas contra las de Tony. El pelinegro arqueó la espalda, gimiendo bajito. –Creo que deberíamos ir a la habitación.
-No, quiero hacerlo junto a la piscina- murmuró Tony, con voz ronca. Lentamente se puso de pie- iré por lo necesario- dijo, sabiendo que a Steve le incomodaba que dijera "lubricante" o "condones" en voz alta.
-¡No tardes!- exclamó Steve al verlo salir disparado por la puerta de la terraza.
El rubio aprovechó para acomodar una silla de playa junto a la piscina, pues no le inspiraba demasiado hacerlo en el suelo. Y Tony sí que regresó con una caja de condones, un bote de lubricante y…
-¡Tony!- reclamó Steve al verlo comiendo un tazón de lo que parecía manzana con pimientos y mayonesa….o era yogurt.
-¿Qué? Tenía hambre- justificó el otro.
Esa fue su tarde/noche, una buena ronda de sexo junto a la piscina, con un Tony gimiendo el nombre de Steve como si fuese poesía para todo Nueva York. Con más comida. Tony con las manos sobre la barra mientras Steve lo penetraba desde atrás. Y atún con nueces. Y Tony en la ducha, en la cama, en el sofá de la sala, y en las habitaciones de sus amigos (Nathasha y Clint lo matarían si llegaban a enterarse) rogando a Steve que lo hiciera suyo de todas las formas posibles. Y…. ¿olvide mencionar los consecutivos antojos?
A media noche dormían enredados el uno con el otro en su habitación, exhaustos. Steve acariciaba parsimoniosamente los cabellos de Tony, hasta que éste dijo:
-¿Puedes traerme el bote de yogurt de la cocina?-
-Son las tres de la mañana, Tony- espetó Steve. Esa hambre, la cantidad de horas que dormía Tony y las rabietas que armaba por poca cosa para después llorar o reír, enserio empezaban a preocuparle.
-¿Quién es el super-humano entre nosotros?- y con éste argumento, Steve no tuvo más que traerle el bote de yogurt.
…..
Steve todavía no terminaba de explicarse como las cosas se fueron al demonio, literalmente, de un día para el otro.
Todo empezó a las ocho de la mañana, con un Tony que se levantó gritando de dolor, pálido como una hoja de papel, abrazando su vientre bajo mientras mordía sus labios y lágrimas gruesas brotaban de sus ojos.
Nos leemos.
Los quiero.
;)
xxx
