- Casi hemos llegado, Natsu ¿estás listo?- Happy había llegado a casa de Lucy en un tiempo récord, pensó que un poco de fuerte viento en la cara vendría bien para el estado de Natsu.

- Happy, Mirajane me ha sorprendido.- articuló palabra por primera vez en todo el trayecto el Dragon Slayer aún algo azorado, Happy le prestó toda su atención, a lo mejor escuchaba algo interesante por parte de su amigo.- Pensaba que era una persona muy inocente.- el gato azul rio por lo bajo.

- Aquí el único inocente eres tu, Natsu. Bueno hemos llegado.- anunció el gato mientras liberaba a su amigo del agarre de su cola, dejándolo en el tejado de casa de Lucy.

- ¿No vienes Happy?

- No… Mirajane me mataría. - murmuró el gato azul, recordando las ordenes de Mira, "dejar a esos dos solos por esta vez".

-¿Decías algo?- Natsu parecía perplejo, su gatuno amigo había estado actuando raro desde que habían salido del gremio… Bueno ¡Todos en el gremio actuaban raro hoy! Más de lo normal…

- No, no, lo siento Natsu, pero creo que iré a buscar algo de pez para Charle, voy a intentar darle un beso.- guiñó Happy enfatizando el tema del beso, y sin a penas dar tiempo al mago de fuego, ni de procesar lo dicho, el gato emprendió el vuelo de vuelta al gremio.

"¿Por qué iba a necesitar Happy un pez para besar a Charle?" se preguntaba Natsu mientras forzaba la ventana de Lucy, era trabajo fácil, la muy descuidada nunca ponía cerradura o barrotes ningún tipo de seguridad, suspiró. Parecía que no había ninguna luz encendida, y una vez dentro comprobó que en efecto, estaba todo a oscuras, Lucy no estaba en casa.

Natsu se tiró en la cama de su amiga, ese lugar olía a Lucy, era el lugar de toda la casa que más lo hacía. Lucy tenía una mezcla del aroma a espíritu celestial y una especie de planta que Igneel le había explicado como comestible o al menos si para los dragones, a un humano normal y corriente quizá podría matarlo o dejarlo gravemente enfermo, sin embargo para un dragón, aquella planta era toda una delicia para ellos. "Quizá por eso me gusta estar tanto tiempo aquí, este aroma es tan tranquilizante… tan familiar" fueron los últimos pensamientos a los que las redes de su mente se agarraron antes de quedar profundamente dormido.

- Gracias Lu-chan te debo una.- exclamó Levy desde la mesa donde habían pasado todo el día traduciendo de una lengua arcana antigua a una bien conocida por todos en Fiore. Lucy estaba agotada, al final se había pasado todo el día encerrada en la biblioteca y no había podido trabajar en su libro, suspiró, y seguramente Natsu ya se habría ido, era bastante tarde, bueno también cabía la posibilidad de que estuviese en su casa, aún que quizá ni eso, era realmente tarde, de nuevo suspiró.

- Suspirar tanto es malo Lucy, solo lo hacen las personas enamoradas y las que no están en suficiente forma como para subir de golpe un par de escalones.- Lucy se encontró con la cálida sonrisa de Mirajane, llevaba una bandeja con un par de bebidas y un sandwich.

- Parece ser que tendré que poner más ganas a la hora de hacer ejercicio.- bromeó Lucy, contestando a la broma que su albina amiga había soltado.- Mira-san, ¿y esa comida?

- Pensé que Levy tendría hambre, no sabía que estabas con ella, deberías ir ya a casa, quizá aún Natsu esté ahí esperándote.

- Lo dudo, es bastante tarde, el ya habrá vuelto a su casa, lo tendremos que dejar para mañana.- sonrío Lucy.

- ¡No! ¡Para entonces el idiota de Natsu ya habrá olvidado lo de hoy!- se exaltó la maga albina, tambaleando la bandeja que llevaba en una mano, de pronto de dio cuenta de su error al ver la expresión de Lucy, vaciló por un momento, sin saber que hacer, miedo a que su plan se fuese al garete, pero en seguida recuperó la compostura y le dedicó a Lucy su más tierna sonrisa.- Vaya vaya, soy tan despistada, no tendría que haber dicho eso, bueno ya que he empezado… Lucy, verás, Natsu tiene planeado decirte algo importante, así que estoy segura de que estará en tu casa ahora mismo, así que ve y se paciente con él.- Mirajane apoyó la bandeja en el suelo y le propinó pequeños empujones a su amiga echándola entre risas del lugar.

Estaba muerta de frío, y pensar que aquella misma mañana había hecho tan buen tiempo, ahora sin embargo se habría jugado cualquier cosa a que no debía de faltar mucho para que empezará a nevar. La conversación con Mirajane la había dejado algo fuera de si misma, Natsu tenía algo importante que decir, ¿qué podía esperarse del concepto de importante viniendo de Natsu? Soltó un largo suspiro, sin casi poder evitarlo reviviendo las palabras dichas por Mirajane: "Suspirar tanto es malo Lucy, solo lo hacen las personas enamoradas "

Lucy frenó sobre su marcha en seco ¿enamorada? No tardaron nada en venir ideas extrañas sobre ella y Natsu, sobre el qué podría ser la "cosa importante" que su amigo tenía que decir, ¿y si… ?

De pronto sintió un déjà vú, si, había tenido ya una situación parecida por culpa de Mirajane en el pasado, y no salió especialmente como ella pensaba… Al fin y al cabo solo terminó malinterpretando las acciones de Natsu, de querer escavar bajo aquel dichoso árbol con una maldita cita, no, esta vez evitaría dejar su mente volar por tonterías sin fundamento.

Al entrar en su casa debía reconocer que tenía cierta esperanza sobre si Natsu estaría ahí, junto a Happy esperándola para cumplir su promesa de ayudarla con su historia, sabía que si no llegaba a estar tampoco sería justo reprocharles nada… Pues ya era bastante tarde.

Las luces estaban apagadas, en efecto, Natsu no estaba en casa, "en mi casa" se corrigió azorada.

No pudo evitar sentir cierta punzada de decepción. Dejó sus preciadas llaves en la mesa y fue a tomar un buen baño, al salir se sentía mucho mejor, pero la verdad es que estaba algo cansada, suspiró de nuevo, era ya un acto involuntario que la exaspero un poco, "Gracias Mira-san, ahora no puedo suspirar sin avergonzarme" pensó.

Lucy se disponía a dormir, así que apagó las luces y deshizo su cama, las mantas se sentían muy cálidas, era reconfortante descansar un poco después de un día como aquel.

Había algo extraño, su cama estaba increíblemente cálida y olía especialmente bien… olía a Natsu, "quizá si que vino hoy aquí, se habrá cansado de esperarme y se habrá marchado" pensó algo decepcionada. Dio media vuelta, y su cara y manos chocaron contra un torso desnudo, gracias a la luz de la luna que se filtraba por las rendijas de la ventana Lucy pudo distinguir la figura de un torso muy bien formado, sus ojos siguieron la ruta desde donde estaba su mano apoyada hasta llegar a su cara.

- ¡¿ Pero qué demonios…?! ¡Natsu!- la maga celestial estaba al borde de sufrir una taquicardia, sin embargo, el Dragon Slayer, que acababa de despertarse se encontró con la mirada azorada y enfadada de Lucy, ¿qué había pasado? Miró a su alrededor y en seguida comprendió la situación, Lucy y él estaban en la misma cama, de pronto recordó lo que Mirajane había dicho aquella tarde en el gremio, tragó saliva, maldijo por lo bajo a Mirajane era todo su culpa, en una situación normal el habría reaccionado cómicamente o restandole importancia a todo aquello, Lucy era su amiga, ¿qué más daba si compartían la misma cama? No entendía nada, él dormía con Happy cada día y jamás había sentido ganas de besarlo o abrazarlo fuertemente.

Natsu mantuvo la vista fija en Lucy, la cual estaba sorprendida, había esperada casi cualquier reacción de su amigo, cualquiera menos esa. Natsu se incorporó un poco, acortando la distancia que los separaba y la miró fijamente durante un rato, el corazón de Lucy estaba completamente desbocado, se sentía indefensa, desarmada ante aquella mirada inocente, ¿qué era lo que pretendía Natsu con ello? Sin poder soportarlo más Lucy, con su mano abierta, cubrió gran parte de la cara de Natsu con cierta brusquedad, no podía seguir soportando que la mirase así, sin embargo el mago de fuego en seguida agarró la mano de su compañera y con ello estiró de ella, atrayendola más hacía él.

- No entiendo nada Lucy, No entiendo por que me gusta tanto mirarte.- dijo como si nada, sin apartar ni un segundo sus ojos de los de ella.