Me he demorado mucho con este capítulo y pido disculpas pero sufrí un lapsus de locura tras ver (más de diez veces) El Soldado de Invierno, y ahora estoy oficialmente obsesionada con el Stucky.
Pero no se alarmen amo de igual manera a cierto millonario con cierto capipaleta. Soy mitad Stony mitad Stucky XD
¡Estoy de vuelta, y una vez más lamento haber abandonado esta historia tanto tiempo!
;)
…..
Capítulo
7
"Decisiones"
…
-Embarazado-, Tony, algo recuperado se hallaba sentado al borde de la cama en su habitación donde Steve lo había llevado tras una larga jornada de exámenes. –Embarazado- repitió masticando la palabra sílaba por sílaba; entonces entornó los ojos en dirección a Steve que no paraba de ir de un lado al otro. -¿Acaso es posible?.
El rubio detuvo su andar, descruzando los brazos y mirando a Tony tan descolocado como si acabara de enterarse de que estaba allí. Había pasado los dos últimos días dándole vuelta al asunto, pero los exámenes de esa mañana, ver como Tony hacía un esfuerzo para no demostrar dolor lo alegraban y al mismo tiempo lo preocupaban.
-Aparentemente sí- no supo qué más responder. Ante la mirada exasperada de Tony solo pudo agregar- ¿Qué quieres que diga?
-No lo sé, tal vez: amor, todo estará bien, o ¿Seremos buenos padres?- espetó Tony, a pesar de su palidez y delgadez alarmantes podía verse muy amenazador si se lo proponía.
Steve levantó una ceja, entreabrió los labios dejando escapar una risilla lastimera.
-¿Cómo puedes pensar en ese tipo de cosas cuando…cuando tu vida está en peligro?- exclamó, tartamudeando al final. Desde que Tony despertó y empezó a recuperar un poco las fuerzas gracias a los extraños fármacos que Bruce y otro médico de investigación de Stark Industries le suscribieron le habían explicado cada detalle de su condición, incluyendo los peligros.
Tony soltó una risita temblorosa cruzando los brazos sobre su pecho.
-¿Y qué esperas que piense entonces?- dijo enarcando las cejas aun sin comprender lo que rondaba por la cabeza de Steve.
El rubio entreabrió los labios asombrado ante la despreocupación del ingeniero, tomó una larga respiración y acercándose lentamente a Tony tomó sus manos. Flexionó las rodillas, sin retirar su mirada de la del castaño, y sonrió de medio lado. Tony se dio cuenta de lo sensible que estaba cuando esa simple sonrisa lo estremeció, escociendo sus ojos; no obstante mantuvo la compostura y la seriedad.
-Tony, te amo- empezó Steve apretando los dedos ásperos del ingeniero entre los suyos- antes de aquella noche que te encontré bebiendo en aquel bar eras un sueño irrealizable e idealizado, ahora que te tengo conmigo puedo afirmar que daría mi vida por ti. – deslizó sus manos por los muslos de Stark hasta rozar su abdomen el cual sintió abultado. –Pero esto te matará…
Tony sintió un nudo en la garganta.
-¿E..esto?- los labios le temblaron y abrió los ojos, incrédulo.
-Esto, Tony porque puede ser un bebé maravilloso pero si te quita la vida…- continuó el capitán, sin dejarlo terminar Tony sacudió sus manos para apartarlo y dando un empujón al rubio rodeó la cama.
Sentía como su sangre hervía y un doloroso zumbido fastidiaba sus oídos. No sabía que le dolía más, ver a Steve tan desidioso en lo que al hijo de ambos respectaba, o tener ese absurdo peso en el corazón, una presión mescla de amor y desespero que nunca creyó posible, pues no esperó jamás tener un hijo. Deslizó su propia mano hasta su abdomen bajo, respirando entre jadeos; tenía miedo, por supuesto, y estaba conmocionado a causa de ese increíble milagro que crecía dentro de su cuerpo, pero en toda su solitaria vida jamás se había sentido más realizado. Paseó sus ojos acuosos por el paisaje de la ciudad iluminada por los rascacielos y oscura allí en el horizonte. Se dejó caer sentado en el borde de la cama, escondiendo su rostro en ambas manos.
Steve lo alcanzó tomándolo por los hombros y respirando débilmente en su nuca.
-Si me quita la vida tendrás algo de mi contigo, Steve-.
-¿Crees siquiera que podría perdonar que me quitara lo que más amo?- inquirió el capitán, Tony volteó con brusquedad.
-¡Es tu hijo! ¡¿Qué estás tratando de sugerir?!- bramó, sintiendo un frío terrible calarle en los huesos.
-Tony, sé que es difícil de pensar en otra alternativa, pero no es algo que "debas" hacer- señaló el rubio hacia el abdomen del ingeniero. Los ojos castaños de este parpadearon procesando con dificultad las palabras de Steve.
-¡¿Estas sugiriendo que lo pierda?!- su voz se quebró en lo que deseó fuese un grito impetuoso y firme.
-Es por tu bien-.
-Es por tu egoísmo, Rogers- la murada fulminante de Tony atravesó al capitán quién en un último intento trató de abrazarlo. -¡Déjame solo!- el ingeniero se puso de pie de un salto. Steve, arrodillado en la cama lo vio asombrado; incapaz de creer que Tony fuera capaz de verse tan frágil, vulnerable y a la vez fuerte y decidido cuando apretaba sus labios irguiendo ligeramente esa barbilla poblada de barba.- Este bebé nacerá.
Steve interpretó esas obstinadas palabras como uno de los intentos de Stark por acabar con su depresiva vida.
-Tony no te permitiré hacer esto- aseguró.
-No necesito tu maldito permiso, Rogers- gruñó el ingeniero, sacudiendo la cabeza en sentido negativo antes de agregar- Sí no lo quieres, bien, es mí hijo.
Las palabras cosquillearon en la boca de Tony quién medio sonrió a causa de lo bien que sonaban. Sabía que sería peligroso tener a ese bebé, pero su corazón daba un vuelco de solo pensar en la otra infame opción.
Steve retrocedió en la cama, poniéndose de pie.
-¡No voy a dejar que te mates, Tony! ¡¿Acaso no lo entiendes?!- al ver la rígida expresión del ingeniero se decidió a ponerlo entre la espada y la pared como no había querido hacerlo- Tony, lo lamento, no puedo ver cómo te destruyes, si sigues con esta locura…- solo se imaginó un funeral donde Tony encerrado en una suntuosa caja de madera era separado de él, y tuvo la fuerza suficiente de decir:- …me voy.
Tony pareció titubear un instante, pero con la misma voz grave y decidida de siempre contestó:
-Hasta nunca, Rogers-, al ver que Steve permanecía en shock a mitad de la habitación caminó en dirección a la sala- Recoge tus cosas y vete, si no quieres "ver cómo me destruyo" sal de mi vista- dijo de la manera más cruel que pudo fingir. Acto seguido salió de la habitación bamboleándose a causa de lo estorboso que comenzaba a ser el bulto en su abdomen, azotó la puerta tras suyo, con los labios temblando y el rostro bañado de lágrimas apretó ese bultito en su cuerpo.
No pensó en la radiación a la que había sido expuesto, ni en las locuras de Howard, tampoco se permitió deshacerse a causa de Steve, solo pensó en su hijo, ese niño o quizá niña, y lo maravilloso que era sentirse capaz de hacer algo tan hermoso. Suspiró, recordando que su afán por crear algo tan perfecto había empezado con lo de los trajes; sonrió trémulamente al reparar en que algo más sencillo que un montón de metal y cables podían llenar su alma.
El deseo de gritar lo embargó cuando recordó la elección de Steve, y como ni siquiera había tenido la decencia de moverse, intentar detenerlo, repararlo. Una punzada en su corazón lo hizo salir corriendo en dirección a la cocina, en un mar de lágrimas entró allí: necesitaba helado de manera urgente.
La conversación de Tony y Steve se escuchaba como un murmullo sordo en la cocina, donde un alegre e infantil Thor daba vueltas en el banquito de la barra. A su lado Bruce leía una pila informes, ayudado por una sonrosada Pepper quién de vez en cuando le dirigía miradas tranquilizadoras al doctor pues el griterío de Clint y Nathasha iba y venía por todos lados alterando de vez en cuando al monstruo verde.
-¡¿Pueden callarse los dos?!- gritó Pepper una vez exasperada, pero ambos asesinos no la tomaron en cuenta.
Clint estaba en el sofá frente al televisor, con el tobillo sobre su rodilla contraria, y los brazos cruzados, fingía que veía el televisor a través de una Nathasha interpuesta que no dejaba de gritarle. La pelirroja sacudía los brazos y entreabría los labios ante la despreocupación de Clint.
-¿Acaso te parece bien? ¿Qué Tony haga semejante cosa?- decía para después enumerarle, a gritos, al halcón las razones por las cuales Tony no debía tener ese bebé.
-¿Hablas de perder al bebé? ¿O de tenerlo, porque sinceramente Nathasha creo que no te has puesto de acuerdo ni contigo misma?- gruñó el de cabello rubio, rodando los ojos.
-¡¿Me has llamado indecisa, Barton?! ¡Bien lo digo, eres un cabeza de pollo! ¡Estoy tratando de hacerte entender que Tony trata de suicidarse con esto del bebé…!- grito respirando entrecortadamente.
-¿Qué harías tú?- Barton estallo poniéndose de pie y encarando a Nathasha quién retrocedió abriendo los ojos espasmódicamente, sintiendo un ligero cosquilleo en sus labios al percibir el aliento de Clint tan cerca del suyo. -¿Qué harías si tuvieras dentro el hijo de la persona que amas?
-Ya sabes que yo no puedo…
-¡¿Pero qué harías?! ¡Sí pudieses! ¡¿Lo matarías?!- gritó Clint, Nathasha trató de apartarlo de un empujón pero él atrapó sus muñecas.
-Tony no lo haría por el niño, lo haría por matarse- musitó, mirando hacia otro lado y articulando trémulamente las palabras.
-Es su decisión, Nat. Y yo pienso que Stark si tiene corazón, que a pesar de haber sufrido tanto, y ser un poco hostil hacia los sentimientos, quiere a ese niño tanto como quiere a…Steve, nadie puede ser tan frío- habló, sus palabras poco a poco volviéndose más personales, dirigidas plena e indiscretamente a Nathasha. Ella alzó sus ojos, asombrada.
-¿Tú crees?- pestañeó varias veces, nerviosa.
-Creo que derretir un corazón frío puede ser algo bonito, y más cuando no entiendes el corazón de esa persona- susurró Clint.
-¿Acabas de llamar a Tony "bonito"?- la voz de Thor hizo que Nathasha y Clint se apartaran uno del otro, cada quién más ruborizado encaminándose a la cocina. El asgardiano, por su parte con sonrisa boba, esperó que Clint respondiera.
-Tony no es bonito- replicó Clint, arrancando una risa a todos.
-¡Qué manera de tratar a una embarazada...! Lo siento: embarazado- Tony apareció en el corredor que daba a la cocina. Tenía ese semblante burlón de siempre y su sonrisa pícara, no obstante sus ojos lucían tan rotos y su rostro perlado de lágrimas hablaba por sí mismo.
-¡Oh, mi Dios, Tony!- exclamó una maternal y preocupada Pepper corriendo a abrazarlo. Los demás no tardaron en acercarse, ayudarlo a llegar hasta uno de los banquitos de la barra, mientras Thor saltaba en busca del helado que Tony no había dejado de atacar en los últimos días.
Ni bien Stark probó la primera cucharada escuchando sin mucha atención las preguntas de sus amigos cuando percibió el chasquido de la puerta de su habitación seguido por firmes pasos cruzando la estancia. No se atrevió a ver, solo agachó la cabeza entre sus manos apoyadas sobre el mesón y rompió en un silencioso llanto. Steve había salido como una exhalación por el asesor de la torre.
-¿Tony qué fue eso?- preguntó Nathasha viendo de hito en hito a Tony y al ascensor por donde acababa de marcharse un furioso Capitán América cargando una maleta consigo.
-Quiero…quiero tener a mi bebé, puede sonar estúpido pero siento que lo amo aun sin conocerlo- balbució Tony. Nadie esperaba esa ternura por parte del ingeniero - Pero Steve no… no lo quiere ni ver- Nathasha de pronto se enfureció con Steve y abrazó a Tony por los hombros, tratando de calmarlo.
Bruce retrocedió varios metros, apretando los puños.
-Voy a partirle la cara a ese malnacido- dijo, en el tono de "hermano mayor" sobreprotector.
-Bruce, no- susurró Pepper buscando su mano para que se calmara.
-¡Esa clase de cosas en Asgard son terriblemente castigadas!- exclamó Thor, indignado. –Pero ¿Qué ha hecho que se vaya tan despavorido?
Tras esa pregunta Tony empezó a relatar, entre sollozos y cucharadas de helado su conversación con Steve. Bruce murmuraba por lo bajo lo que haría si se encontraba a Steve por la calle, Nathasha, aunque no muy de acuerdo con la decisión de Tony, recalcó al castaño que era su hijo y su decisión tenerlo o no; Pepper se limitó a consolar al ingeniero cuando rompía a llorar y a calmar a Bruce evitando un código verde; Thor agitaba su martillo conforme escuchaba las palabras que Steve había dicho, que fueron reproducidas gracias a un entrometido Jarvis a quién nadie le pidió hacerlo. El ambiente se plagó de tristeza y decepción, lágrimas y miradas asombradas: nadie esperaba algo semejante del capitán Rogers. Clint fue quién aligeró todo sugiriendo:
-¿Por qué no vemos una película, y pensamos en como se llamará esa pobre criatura?-
-¿Pobre criatura?- Pepper enarcó las cejas.
-Ser hijo de éste hombre no será cosa fácil- palmeó el hombro de Tony, quién sonrió sinceramente.
-¿Y será niño? ¿Lo decidiste Barton?- inquirió Stark, abrazando el tarro de helado y aceptando la oferta del halcón. Tras ellos todos se encaminaron a la sala. -¡Jarvis, elige una por mí!- pidió Tony desplomándose en el sofá, piernas cruzadas y cuchara en mano.
-Enseguida, señor Stark- respondió la voz robótica.
Hasta tanto los demás se acomodaron a los lados de Tony o en el suelo, discutiendo entre ellos si sería niño o niña y cuál sería su nombre.
-Marcus- sugería Pepper.
-Será niña, debe llamarse Nathasha- replicaba Viuda Negra, recibiendo un cojín en el rostro por parte de Clint.
-Se llamará "pelirroja psicópata" entonces- bromeó este.
-Ese me parece bien- intervino Tony con su boca llena de helado. Todos rieron animados.
-¡Será niño! Y su nombre debería ser Howard- musitó Bruce, en tono serio y pensativo, Tony lo fulminó con la mirada.
-¡Qué gran amigo que eres! ¡Ni por todo el oro del mundo se llamará Howard!- concluyó Tony.
-Tú ya tienes todo el oro del mundo- replicó Pepper, en tono jocoso.
-No, Pep, no aun- declaró Stark mordiendo la cuchara del helado.
-Loki- sugirió Thor.
-¡¿Acaso perdiste el juicio?!- gritaron todos al unísono.
-Estaba diciendo que ese midgarniano de la pantalla mágica se parece mucho a Loki- señaló Thor, falsamente ofendido a la pantalla donde la película había empezado. Los demás rieron, debiendo aceptar que dicho actor tenía mucho parecido con el chiflado hermano del dios del trueno.
Bromeando entre ellos, disfrutaron de la película, aunque dos veces Clint intentó robar el helado a Tony por lo cual este incluso hizo el ademán de morderle la mano. Cuando aparecieron los créditos Pepper miró el reloj recordándole a Tony que debía descansar mucho para que el bebé estuviera sano. Clint y Nathasha por su parte dijeron que cocinarían ya que Tony debía dejar de alimentarse a base de dulces o el niño saldría mal.
A causa de la mención del traje por parte de una descuidada Pepper, Tony palideció y corrió al baño donde Bruce, tras esperar que vomitase, obligó a Tony a que se diera un baño caliente. Cuando éste salió a acurrucarse de vuelta en el sofá, Thor le colocó una manta en los hombros, sonriéndole amistoso.
No tardaron mucho en estar sentados frente al noticiero, cada uno con su plato en mano, conversando de intrascendencias y riendo. Tony tras un delicioso bocado del espagueti que habían preparado sus amigos clavó su mirada en el cristal tras el televisor. La oscuridad azulada de la noche creaba un espejo donde se veían reflejados sus amigos y él mismo, a mitad de no solo un grupo de desconocidos, sino de una familia que se cuidaban entre sí.
Steve salió de la torre Stark con un nudo en el estómago. Anduvo por las calles perdido en sus pensamientos, sabía que estaba portándose egoísta y que ninguno de sus amigos apoyaría su decisión de marcharse, pero no podía. Había perdido todo en su vida, a sus padres, a sus amigos en los años cuarenta, a Peggy, a Bucky, no quería añadir a esa lista al hombre que más había amado.
Perdió el sentido del tiempo, yendo y viniendo, hasta el frío de la ciudad caló en sus huesos. Suspiró haciendo parar a un taxi en cuyo asiento trasero arrojó su maleta para después entrar él. Todavía tenía a un lugar donde ir, pensó, y así tomó rumbo a Brooklyn.
Observó como por el retrovisor la torre Stark desaparecía, y en ella toda su familia. Sintió un nudo en el estómago hasta que recordó con sonrisa melancólica que antes de encontrar a Tony en ese bar él ya había intentado recuperar su vida. Había estado tras la pista de lo último que quedaba de su pasado, y sin avisarle a nadie se había hecho cargo de un maltrecho Bucky a quién dedicó gran parte de su tiempo para verlo sanar mentalmente.
El taxi paró frente a un edificio de paredes de ladrillo, cuatro pisos, y una reja negra que rodeaba sus pequeños jardines. Steve pagó y bajó sin prisas. Ingresó con su vieja llave y ascendió por las escaleras que crujían bajo sus pasos. En la oscuridad de los corredores dio con la puerta y la abrió tras hallarla abierta. Sabía que Bucky podía cuidarse solo y que tras muchos meses de malos días en que perdía la memoria o se deprimía a causa de los horrores cometidos, por fin se había repuesto. Cruzó en silencio la estancia del pequeño apartamento dirigiéndose a la cocina tras arrojar su maleta por allí.
-¿Eres tú?- preguntó la voz de su amigo a quién Steve veía cada fin de semana, siempre percatándose de que nadie lo siguiera o sospechara que el mayor asesino del siglo vivía en su apartamento.
Steve no respondió, y se limitó a asomar la cabeza hacia la sala, de dónde provino la voz del Soldado del Invierno. Lo que vio le dejó con la boca abierta hasta el suelo. Era Bucky de pie en la ventana que daba al callejón trasero del edificio y por cuyo cristal ingresaba una tenue luz amarillenta de los faroles públicos; estaba completamente desnudo, traía apenas unos calcetines azules, y los cabellos castaños revueltos sobre sus hombros.
-Te extrañé, amor. Deberías olvidar al imbécil ese y venir conmigo; apenas nos vemos por su culpa. Y no sabes lo triste que es este apartamento si ti- y volteó repentinamente dedicando una seductora mirada a Steve.
Nos leemos, los quiero.
N.A: No odien a Bucky y dejen Reviews.
;)
Los quiero.
