Me propuse terminar este fic así tenga que pactar con el diablo, muajajajaj
Los dejo con este capítulo y me dicen qué opinan de "cierta" parejita que ya conocerán
;) DEJEN RIVIEWS
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Capítulo
8
"De reencuentros y amores"
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-¡Ahhhh, Steve!-.
La exclamación de James Buchanan Barnes debió resonar por todo Brooklyn.
-¡¿Qué mierdas estás haciendo aquí?!- gritó el Soldado de Invierno arrojando un cojín al rostro de su amigo mientras intentaba cubrir con la cortina descorrida su entrepierna. Su mano metálica a causa de los nervios y el sobresalto actuó con demasiada fuerza y arrancó la cortina.
Esperaba a su pareja, hubiera esperado a un asaltante, hubiera esperado a Fury, a cualquier persona menos a Steve. Bucky se sentía hastiado hacia sí mismo como si hubiese intentado seducir a su hermanito menor.
-¡Demonios, Bucky!- lloriqueó Steve aturdido y pálido. Dio la espalda al castaño quién terminó por envolverse con la mullida tela de la ventana sujetando una esquina de ésta con la mandíbula-¡¿Qué estabas haciendo?! ¡Por el amor de Dios, ¿por qué estas desnudo a mitad de la sala!
La respuesta era complicada. Pero llegó de una forma tan descabelladamente sencilla que Steve se preguntó si el suero del supersoldado en sus células sería suficiente para evitar que se desmayara o sufriese un infarto en ese mismo apartamento.
La puerta se abrió a la par que el rubio soltaba sus turbadas palabras, por allí ingresó un ataviado hombre alto, de complexión delgada, que iba envuelto en un abrigo negro largo y traía en sus brazos al menos cuatro bolsas repletas de compras. Había abierto la puerta principal con dificultad pues comía una magdalena con la una mano y con la otra trataba de retirar el llavero de la cerradura.
-¡¿James?! ¡Ya estoy en casa!- gritó su voz ligeramente socarrona y maliciosa. Cerró con la punta de su zapato la puerta y tambaleándose volteó.
Steve sintió que todo daba vueltas y un sabor amargo le ascendía en la boca.
-¡¿LOKI?!-, su chillido había de ser comparado con el de una colegiala.
Los verdes ojos del dios del engaño delataron también su estupor. La magdalena le resbaló de la boca que quedó abierta, el llavero cayó de sus manos acompañado de las bolsas. Loki recorrió varias veces con la mirada la sala tratando de entender por qué Bucky estaba desnudo con una cortina encima y SUS calcetines y qué hacía el Capitán América allí.
-¡No, no es lo que piensas!- espetó Bucky mirando de hito en hito a Loki y a Steve.
-Eso espero, realmente- medió sonrió Loki y apretando los labios pasó por encima de las bolsas en dirección a la habitación continua. Bucky hizo el ademán de correr tras él pero permaneció en la sala al ver que Steve se dejaba caer en uno de los sofás sosteniendo su propia cabeza en las manos. -¿Está bien si voy…?- inquirió entrecortadamente, Steve asintió.
-Solo- añadió sin alzar la cabeza porque en definitiva no quería mirar el trasero del Soldado de Invierno a través de la delgada cortina- ¡Tienes que explicármelo! ¡Tienes que decirme qué pasa aquí porque empiezo a creer que el mundo se ha vuelto demente!- bramó apretando sus sienes.
Bucky asintió, y sin más desapareció cerrando la puerta de su habitación.
Steve salió poco a poco del shock, su cabeza dolía, pero pronto fue capaz de escuchar dos voces provenientes de la habitación. Reconoció lo que decían; la primera, de Bucky, era queda y trataba de explicar lo ocurrido; la segunda pertenecía a Loki, quién burlón y desdeñoso hablaba sobre la torpeza de los midgarnianos.
El Capitán América se descubrió incómodo en su propio apartamento cuando Bucky dijo:
-¡Cállate por el amor de Dios, que no te estoy mintiendo!-.
Y Loki respondió:
-Aquí el Dios del engaño soy yo, James; sabría si mientes, solo que es molesto ¡Tú amigo es molesto!-
Seguido de esto escuchó un sepulcral silencio, un ligero chocar de labios, y un par de suspiros. Steve Rogers sacudió la cabeza, bufando por lo bajo. Transcurrieron un par de minutos y Bucky salió de la habitación, vestido con unos pantalones de chándal, una sudadera roja y una chaqueta negra. Al ver la expresión desanimada de Steve se encogió de hombros, ocupando un sitio en el sofá amplio frente al rubio.
-Explícamelo, no es un buen día para hacer conjeturas- respondió Steve, no quería indagar en qué hacía Loki en Midgard vestido como un civil y haciendo las compras para el Soldado de Invierno con quién compartía apartamento y por lo visto algo más.
-Bien: empezó antes de que te mudaras con Tony…- declaró Bucky mirando nervioso a Steve.
Le contó que después de lo sucedido en Nueva York con los vengadores, a los pocos días de llegar donde Steve había salido a dar un paseo por el Central Park allí había conocido a Loki. Se habían hecho amigos y James descubrió prontamente que el pelinegro entendía mucho mejor sus problemas que cualquier otro; Steve podía haber saltado en el tiempo gracias al hielo y estar tan descolocado como él, pero Loki entendía lo que era sentirse fuera de lugar, peligroso y detestado. Todos los fines de semana se veían en el mismo lugar (ahora Steve descubrió por qué Bucky desaparecía la tarde de cada domingo), su amistad poco a poco fue creciendo, se tenían confianza el uno al otro hasta que Bucky empezó a indagar en la historia de Loki. Entonces el Dios del Engaño se había alejado. Steve recordaba ver a Bucky recaer con las pesadillas y el insomnio.
-¿No lo reconociste?- inquirió Steve, recordando que habían transmitido escenas de lo sucedido en Alemania durante esa cena donde Loki atacó. Bucky sacudió la cabeza.
El Soldado del Invierno había decidido, a la semana de sentirse solo y miserable, buscar a Loki. Indagó en internet, con ayuda de Sam, en los registros de nacimiento, y en cuantas partes puto sin hallar a ese tipo llamado: Loki. Desesperado decidió husmear en los archivos de la Torre de Los Vengadores.
-Espera ¿Nadie te vio entrar o algo?- inquirió Steve, extrañado.
-De hecho lo hicieron: Tony lo hizo- Steve arrugó el entrecejo, desde cuando Bucky trataba a Iron Man con tanta familiaridad- me detectaron y junto al hermano de Loki, el del nombre raro…
-Claro, Thor es un nombre raro y Loki no- espetó el capitán, entornando los ojos.
-El punto es que me tuvieron dos malditos días en esa torre. Me examinaron para saber que no mentía, que había recuperado la memoria y que había dejado mis días de asesino atrás- dijo esto, no con la vergüenza que Steve estaba acostumbrado a ver, sino con cierto deje de orgullo.
A pesar de que consideraba a Loki un peligro, sintió que podía confiar en él si hacía aquello a Bucky.
-¿No te hicieron daño?-.
-¡No, para nada, solo que Thor es exasperante y Tony es…terrorífico!- se estremeció haciendo una mueca exagerada. Steve enarcó una ceja, confundido- Me agrada ¿O crees que te habría dejado mudar con él de lo contrario, Stevie?- se sonrió Bucky. –Al segundo día Thor me lo explicó todo, dijo que había engañado a su padre…- caviló el nombre- Odín, ese. Los calabozos de Asgard para los criminales como Loki eran un castigo demasiado terrible, según el rubio, así que prefirió mandarlo a Midgard.
-No me suena lógico- se puso de pie Steve, abruptamente- Destruyó Nueva York, quiso apoderarse de la tierra y otros mundos, ¡¿Por qué habría de mandarlo de regreso?!-.
-Loki pasó un tiempo en los calabozos, tanto su madre como su hermano lo iban a visitar, al principio no había desembuchado nada pero poco a poco se había abierto emocionalmente. Tras desahogarse, suele ser mejor persona- lo justificó Bucky encogiéndose de hombros y jugando con un hilo deshilachado del sofá, nervioso.
-¿Desahogarse cómo, destruyendo unos cuantos mundos?-.
-Vivir en Midgard debilita sus poderes, mientras más tiempo pase aquí es más humano, así que resultó conveniente. Al principio Thor lo tenía vigilado, pero ahora su magia apenas logra mover un vaso- medio sonrió Bucky, buscando en el rostro de Steve algo de comprensión.
El rubio no tuvo corazón para impedirle esa felicidad a su hermano de corazón cuando el castaño lo había incluso a alentado a mudarse con Tony si eso hacía feliz a Steve, aun temiendo quedarse solo en el apartamento.
-¿Y cómo terminaron viviendo…?- Steve parpadeó varias veces, repensando su pregunta- ¿Qué hacías en la ventana, qué fue todo eso?.
-¡No respondas eso!- la puerta de la habitación se abrió de un tirón, Loki salió de allí en pantalón de pijama y camisa. Miró a Bucky, advirtiéndole; este titubeó- Sí le cuentas eso prometo que… que…- Loki se trabó con sus propias palabras y acto seguido se marchó refunfuñando de vuelta a la habitación.
Steve se dio cuenta que Bucky no mentía. Vio algo de humano en Loki, y a pesar de que la magia brillaba aun en sus ojos, era tan solo un vestigio de su antiguo poder.
-Siempre es así, pero te daré la versión sencilla si no quiero convertirme en célibe por el resto de la semana- bromeó James cruzándose de brazos- Después del interrogatorio con Stark, solo me marché, supuse que no volvería a ver a Loki, y estaba seguro de que, cuando te fuiste pasaría solo en este apartamento; incluso tuve miedo a tener algún… episodio- bajó su mirada- Pero- su rostro se iluminó- un día fui a una biblioteca a tres calles de aquí ¿Adivina quién es el peor bibliotecario que puede existir?-
-¡TE ESTOY ESCUCHANDO, BARNES!- gritó desde la habitación Loki, Steve se echó a reír.
-Solo lo invité a bailar, y dijo que primero quería tomar un café, fuimos a un restaurant la noche siguiente, a un bar después de unos días, y hace como tres semanas llovió demasiado, estábamos empapados y….- Bucky se rascó el cuello-…él se quedó a dormir.
-Ya nadie invita a bailar, Bucky, lo sabes- replicó Steve, recargando su espalda en el sofá.
-En Asgard lo hacen, y a mí, tanto como a ti, nos parece la idea. Y sobre lo de la ventana, su jefe en un imbécil; le digo que deje el trabajo en la biblioteca, pero se enganchó en leer "libros midgarnianos"- Bucky torció una sonrisa resignada- a veces debe quedarse hasta muy por la noche y dijo que hoy regresaría temprano, así que lo esperaba…para sorprenderlo. ¿Sabes? Es muy divertido verlo trabajar, hacer compras, quejarse por el tráfico…- se ruborizó al confesar ello. -¿Y cuéntame qué ha ocurrido contigo? ¿Por qué apareciste tan de repente trayendo tus cosas?- señaló Bucky preocupado, sabía que algo malo había entre Tony y Steve, pero no se explicaba qué.
-Es una larga historia…- suspiró el Capitán América.
-Tengo tiempo, aunque Loki me odiará mañana-, Bucky se acomodó dispuesto a escuchar a su amigo- por cierto, te ruego que duermas en el sofá.
-¡Créeme, imagino lo que ustedes dos…- dijo con melancolía; recordaba a Tony y lo que sus amigos denominaron su "fase de luna de miel", sintió un nudo en la garganta. Amaba tanto a ese genio multimillonario playboy obstinado y testarudo- puedes quedarte con la cama de por vida, Buck- agregó en todo quedo.
Después de ello, y de que Bucky trajera dos tazas de café caliente Steve empezó a relatarle todo lo sucedido. A detalle tras la mueca de confusión que se llevó por parte de Bucky cuando le habló sobre el embarazo de Tony. Bucky tuvo que controlar el impulso de gritarle que era un completo y total imbécil por abandonar a Tony en ese estado.
Con el pasar de la noche Steve se sintió más cansado, y al notar esto ya que Bucky lo conocía tan bien, le proporcionó una almohada y cuatro mantas.
-Ya no tengo asma- protestó el Capitán antes de que su amigo se marchara.
-Pues te duermes con eso, Stevie, tengas asma o no. Hace frío- respondió el otro despidiéndose de su mejor amigo con un abrazo en el que trataba de darle ánimo. Antes de desaparecer por la puerta observó que Steve abrazaba la almohada y antes de quedarse dormido en las penumbras susurraba:
-Tony-.
Bucky sacudió la cabeza, ni Loki era tan complicado como Steve y Tony. Entró en la habitación y sin más se acostó en la cama donde un rígido Loki lo esperaba. Lo abrazó con su brazo metálico por la cintura. El pelinegro intentó apartarse, dándole la espalda.
-¡Oye, no te pongas así!- gruñó Bucky hundiendo su rostro en el cuello de Loki.
-¿Y esperas que esté contento con que el Capitán América, oh tan recto y sensato, se quede en el sofá sabiendo que estoy en Midgard, humano tonto?- Loki se sacudió la mano de Bucky. Este suspiró, apartándose y alzándose sobre sus codos.
-No dirá nada, lo sé. Tiene una mala racha con Tony, es todo, y necesita donde quedarse- musitó Bucky.
Loki volteó de pronto, cerrando los ojos con calma y riendo entre dientes, el Soldado del Invierno lo vio, levantando una ceja.
-Embarazó a un midgarniano, eso no se escucha seguido- rió el Dios del Engaño cruzando los brazos sobre su pecho.
-¡Ya lo tengo, podrías ayudar a Tony con tu magia…!-.
-¡Ey, ey, ey! Tranquilo, James, soy el Dios del Engaño cuya magia está mas mullida que la cortina de la sala, no soy un genio embotellado- declaró, sincero.
Bucky suspiró, dejándose caer en el colchón y colocando una pierna sobre la de Loki. Poco a poco fue acurrucándose en su pecho. El pelinegro tenía razón, pero, por lo preocupado que Steve lucía por Tony, tenían que hallar una forma de ayudarlo, pensó.
Decidió al sentirse exhausto que mañana lo hablarían con Steve, a quién, por cierto, le debía un golpe por haber abandonado a Tony.
-Si tengo pesadillas, me despiertas- dijeron ambos al mismo tiempo tras un largo silencio.
Soldado de Invierno y Gigante de Hielo se miraron y sonrieron antes de enredarse entre ellos sumiéndose lentamente en un profundo sueño.
…
Tony había adquirido la perniciosa mañana de Fury, colocar cámaras hasta en los lugares más insospechados. Esa noche, tras la cena con sus amigos que pronto se retiraron a dormir para dejarlo descansar a él también, se arrepintió de haberlo hecho.
Tony tenía las rodillas apretadas contra su pecho, entre su abdomen y sus muslos apretaba una almohada, misma que mordía para ahogar sus gritos y sollozos indignados. Su semblante arrogante se había visto reducido a polvo; sus ojos castaños estaban enrojecidos de tanto llorar, todo su cuerpo temblaba, y sentía un punzante dolor en el abdomen bajo.
Hace unos minutos había estado dando vueltas en la cama pensando en Steve, y considerando el llamarle; deseó con tanto desespero escuchar su voz que optó por una opción menos humillante que llamarlo a suplicarle que volviese. Pidió a Jarvis reproducir en la pantalla de la alcoba los videos de las cámaras de vigilancia del apartamento de Steve, donde seguramente habría ido tras su pelea. Stark había colocado cámaras desde que supo que el Soldado del Invierno vivía allí; no quería que sufriera un desate de nervios o algo por el estilo y terminase por matar a inocentes. Por supuesto Barnes no había dado tales problemas, pero ahora las cámaras habían servido para mal.
Las primeras imágenes ofrecidas fueron las de Steve subiendo las escaleras, parado frente a la puerta abriéndola con dificultad. Las que le siguieron intrigaron a Tony, debido a que por la oscuridad no se veía bien. La última escena le produjo una sensación de mareo y un zumbido en los oídos, era Steve de pie en la sala, y Bucky desnudo volteando hacia él con una sonrisa coqueta.
Gritó a Jarvis que detuviera el video al instante. Agitado caminó por toda la habitación hasta que sintió la bilis subirle por la garganta y prefirió sentarse al borde de la cama abrazándose a sí mismo. Dejó correr su imaginación en escenas donde Steve y Bucky pasaban la noche juntos haciéndose el amor, besándose y entregándose el uno al otro. Los celos lo abrumaron, las lágrimas brotaron involuntariamente de los ojos de Tony, estaba tan jodidamente sensible que no pudo evitar abrazar la almohada y romper a llorar tiritando de frío. No culpaba a Barnes, de seguro siempre habría querido a Steve de esa manera o quizá había dado punto final a esa locura que mantenía con el psicópata de Loki; además, no sabía de su estado, pero Steve…
-¡Maldito seas!- gritó propinando un manotazo a la foto enmarcada de Steve que reposaba sobre su mesita de noche, tiró al suelo no solo eso sino también un vaso que se hizo añicos y unas cuantas pastillas.
Después de eso solo se tendió en la cama, a llorar desconsoladamente. Se preguntó cómo pudo haberse equivocado con Steve, creía que el rubio lo amaba, había confiado en que nunca lo dejaría, y allí estaba solo en una cama vacía esperando la muerte y a un niño que seguramente no podría conocer ni criar.
Finalmente se dijo que no estaba haciendo lo correcto. Estaba siendo obstinado. Ese niño no podía vivir, no por Steve, o porque Tony así lo quisiera. Un sollozo desgarrador abandonó sus labios mientras una de sus manos tocó el bultito en su abdomen bajo: Tony amaba a ese niño pero no podía abandonarlo en el mundo a su suerte, o exigir a sus amigos que cuidaran de su hijo, mucho menos confiar en que Steve lo criara. El Capitán lo había dejado en claro, jamás podría amar a ese niño.
Tony cerró los ojos sintiendo que la respiración le faltaba y una punzada terrible lo atravesaba. Se contuvo de gritar, y solo se repitió que no podía continuar con aquello.
En medio de la inconciencia, las lágrimas y el dolor, escuchó la voz robótica de Jarvis:
-Señor, su ritmo cardíaco está descendiendo, detecto presencia de sangre en sus pulmones-
-No… no le avises nadie- suspiró Tony con un último aliento.
FIN
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Lo sé soy malvada. Ya, lo siento, lo siento, pero tenía que gastar esa broma…
Gracias por leer mis babosadas, espero les haya gustado; opiniones, ideas cualquier cosa es bien recibida en los Reviews
;) Nos leemos en el siguiente capítulo.
Los quiero.
xoxo
