Nota: madre de Dios... siento haber tardado tanto en actualizar. De verdad, todos conocemos la ansiedad de esperar y no saber. Responderé a los comentarios mañana, y la explicación a esto está al final del cap. Disfrutadlo, espero.
Desenmascarada - Parte II: Refugiada - Capítulo 12: Oculto en Sueños
Sólo porque está en tu mente, no significa que no es real.
Con los ojos entornados, Sakura observa a la extraña copia de sí misma. ¿Qué está pasando? Hace un momento estaba en la cueva oscura, y ahora se encuentra en otro lugar completamente distinto. Un lugar que sólo ha visto en sueños y pesadillas. ¿Quizá perdió la consciencia? Es imposible saberlo… su última memoria antes de esto es la de la esfera de luz. Genjutsu, tiene que serlo. Por qué…
A primera vista, no hay peligro inmediato, pero eso podría cambiar en un instante. Nada de esto es real, de eso está segura. ¿Qué hacer, sin embargo? Quizá está precipitándose hacia la conclusión errónea, pero Sakura no va a tomar ningún riesgo si puede evitarlo. Se vuelve hacia Sakura Interna; la otra chica es una mera espectadora de sus problemáticas tribulaciones. La otra muchacha se balancea sobre las puntas de los pies con el aire más casual, esperando.
—¿Por qué estoy aquí? —inquiere Sakura, su cuerpo posicionado de forma defensiva, por si acaso. Sakura Interna se limita a encogerse de hombros.
La chica respira profundamente, cerrando los ojos y disfrutando de la atmósfera de verano: el calor del sol y la brisa refrescante, el ambiente vivo pero relajante. Es tan real, que casi se ha olvidado de cómo y por qué está aquí. Sería muy fácil perderse en sus pensamientos. De hecho, es difícil mantener sus objetivos en mente.
—No sé por qué ése montón asqueroso de ratas te trajo aquí —replica la otra, arrugando la nariz como si hubiera olido algo podrido—. Aunque estoy segura de que meras palabras no te van a convencer.
Sakura sacude la cabeza, pensativa. Ninguna de sus ilusiones previas fue tan clara y real, excepto… en el campo de batalla, cuando estaba muriendo. Y aun entonces, no se parecían a esta.
—¿Qué tal si hacemos un trato? —propone Sakura Interna, con una sonrisilla de suficiencia, como si supiera algún tipo de información privilegiada—. Puedes preguntarme lo que quieras, y yo te diré todo lo que sepa. ¡Quizá entonces te convenza de que estoy de tu parte! —canturrea, inclinando la cabeza hacia un lado.
—¿Cómo sé que no vas a lastimarme?
Sakura Interna sonríe de una manera tan inocente que es casi adorable.
—¡Tonta! ¿Por qué te importa? Es una ilusión de todos modos. ¡Deja de ser tan obtusa y haz lo que puedas para aprender cosas importantes! —le reprime, chasqueando la lengua.
La pelirrosa parpadea. Bueno, algo de razón tiene. Confiar en gente que no es real no suena a buena idea, pero por ahora, no hay nada más que pueda hacer. Y hay algo en la otra chica que se siente… familiar. Como si fuera alguien que conoce desde hace mucho tiempo.
—Así que… bueno… —Sakura mira sus alrededores, como si buscara ayuda—. Dónde empiezo —añade, entornando los ojos de nuevo. Sakura Interna suelta una risilla, sacudiendo la mano como si apartara una mosca molesta. Cierto… su personalidad interior parece haber adoptado una actitud extraña, una mezcla entre arrogante e infantil. Esto va a ser divertido…
—Bueno, normalmente cuando conoces a una señorita le preguntas el nombre. Creo que es un buen comienzo —ofrece la otra chica, desplomándose sobre la hierba con el aire más casual y palmeando el suelo junto a ella, una invitación que Sakura acepta reaciamente—. Así que, ¿por qué no hablas? ¿Soy tan impresionante? —bromea el clon, sonriendo. Sakura rueda los ojos ante tal comportamiento. Sí, esto va a ser de lo más divertido.
—Bueno… como tú eres yo, deberías saber qué quiero averiguar en primer lugar —responde ella, decidiendo ir por la ruta de "trabajar de forma inteligente, no con más esfuerzo". A Lee no le gustaría, pero en fin, ya ha habido bastante confusión. Quizá si logra que la otra chica hable, habrá alguna manera de averiguar de qué va todo esto.
Sakura Interna se ríe. ¿Es así como suena su propia voz? Es… suave, pero vivaz. Quizá no sea el tipo de voz que serviría para hacer de cantante, ahora que lo piensa, pero es relajante. Sakura se recuerda a sí misma que debe de permanecer alerta, mas su mente no hace más que distraerse.
—No esperaría nada menos de ti —comenta el clon, cogiendo una flor y girándola entre los dedos, centrando la mirada en ella. Sakura entiende de inmediato, no sin cierta sorpresa, que su yo interno está copiando su método de concentración. Con una flor, en vez de una pluma—. Puedes llamarme Sachi, por cierto. Soy parte de ti, no te preocupes, pero no somos exactamente la misma persona. Y si tengo un nombre distinto, las cosas serán más fáciles.
—Nunca lo pensé, pero… ¿qué eres? —Sachi inclina la cabeza hacia un lado, como si hubiera meditado la respuesta muchas veces.
—No estoy segura. No sé por qué estoy aquí, para ser sincera —explica, sacando la lengua inocentemente—. Creo que soy una defensa contra tu mayor debilidad —añade Sachi, falseando un tono ominoso—. Sin ofender, pero ya sabes que eres un poco sensible. Yo tomo todos los pensamientos y sentimientos con los que no quieres, o puedes lidiar, y los mantengo en algún sitio donde están seguros. De esta manera, tu mente no se atasca en ellos.
Una memoria distante emerge entre la niebla de los recuerdos: el yo interior de Sakura, luchando contra el control mental de Ino durante los Exámenes. Con el paso del tiempo, la chica empezó a ser menos introvertida, hablando más a menudo. La imagen de Sachi empezó a desvanecerse conforme pasó el tiempo, aunque de vez en cuando aparecía sólo para recordarle que todavía existía.
—Mira este lugar —añade Sachi, gesticulando para abarcar la escena que las rodea—. Está llena con todas ésas cosas. Tus sueños, miedos y memorias. Todo está aquí. La razón por la que hay tanta vida es porque, en el exterior, has sido reducida a casi nada. Tuviste que bloquear mucho, y ahora se encuentra aquí. Está creado para parecerse al lugar en el que te sentirías mejor, claramente.
Sakura asiente en silencio, rumiando la información. Tiene algo de sentido. Quizá fue traída aquí para tener facilidad de comunicación con Nezumi, pero hasta ahora no ha visto a la extraña criatura. Debe de haber una razón… quizá su yo interno puede ayudar con eso.
—¿Quieres caminar un rato? —ofrece Sachi, poniéndose en pie de un salto, sin esperar una respuesta—. No te preocupes, no voy a secuestrarte —añade, cuando Sakura la mira con ojos llenos de sospecha.
Encogiéndose de hombros, la kunoichi se levanta. Así comienza un lento paseo a través del prado, durante el cual Sakura centra su mente en analizar sus alrededores. Para empezar, es más o menos de la misma altura que Sachi, lo que debe de significar que ella también tiene una apariencia igual de joven. A juzgar por las ropas y la banda que lleva, no debe de ser mucho mayor que su yo interno.
Otra cosa de la que se percata con retraso: sus piernas no están dañadas en absoluto. De hecho, su cuerpo entero se encuentra en perfecto estado. Incluso las marcas negras se han desvanecido, y con ellas el siempre presente efecto de quemazón-congelamiento. Se siente… bien. Pero no puede permitirse distracciones. Todo podría ir a mal en un instante.
—No estás sola —dice Sachi, súbitamente. Sakura se vuelve hacia ella; perdida en sus pensamientos, se había distraído. De nuevo—. Pensé que deberías saberlo —continúa, el tono alegre de su voz velado por seriedad.
—¿Qué? —Sakura parpadea, sorprendida por el cambio de comportamiento de la otra niña. Sachi sacude la cabeza, y una sonrisa aparece en sus labios, sus ojos brillando con diversión.
—Sólo digo que hay algunas personas a las que quizás quieras ver —replica, cruzando las manos tras la cabeza.
—Espera, qué-
Sachi le tapa la boca con una mano antes de que pueda seguir, guiñándole un ojo.
—¡Ey, chicos, venid aquí! —grita, causando un pequeño susto a la otra pelirrosa.
Unos pasos rápidos se acercan hacia ellas, pero van demasiado deprisa como para que Sakura se pueda dar la vuelta a tiempo. La muchacha es empujada al suelo en lo que tiene que ser el abrazo más fuerte de la historia. Pillada por sorpresa, la chica contraataca clavándole el codo a su agresor. Los brazos a su alrededor desaparecen de inmediato, mientras que la persona suelta un aullido de dolor.
Ella salta lejos de toda persona y sobre sus pies de nuevo. Era una trampa, debería haberlo sabido… ¿cómo romper una ilusión como esta? Oh dios, nada de pánico, ¡nada de pánico! La mente de Sakura está inundada con mil pensamientos distintos sobre cómo evitar ser golpeada de nuevo, pero todo se detiene cuando oye una voz muy familiar.
—¡AY! ¿Por qué diantre hiciste eso, Sakura?
Sachi literalmente rueda por el suelo, su risa casi maníaca. Se ríe del desafortunado rubio que, doblado hacia adelante, se frota el dolorido vientre. Sakura no puede evitar mirarlo fijamente, sus ojos llenos de sorpresa e incredulidad. Se puso en una postura defensiva en cuanto se liberó, pero ahora está congelada en el sitio, limitándose a observar.
—¿Naruto? —inquiere, parpadeando varias veces, como para asegurarse de que el chico está realmente ahí.
—¿Quién sino sería rechazado de forma tan patética? —replica Sachi, limpiándose lágrimas de los ojos. Por un breve instante, Sakura se pregunta cuándo se convirtió su personalidad interna en esto. Aunque, a decir verdad… algo de razón tiene.
La pelirrosa sacude la cabeza y da un paso hacia el chico. Él alza la mirada para encontrar los ojos con ella. Naruto se ve igual que la última vez que lo "vio", en la tienda de Shimo. El muchacho se pone recto y deja que los brazos le cuelguen a los lados, como si estuviera considerando abrazarla de nuevo.
Sakura alarga una mano hacia él, sus dedos rozando la cara del chico suavemente. Es tan cálido y real que su estómago se siente revuelto. La típica sonrisa de Naruto está pintada en el rostro de él. El tiempo se detiene, porque hay tantas cosas que ella quiere decir, tantas disculpas que no tenían a donde ir, todas ésas palabras… Está helada en el sitio.
En sus peores pesadillas, Sakura era incapaz de ver o tocar a la gente que perdió en la guerra. Se desvanecen dentro y fuera de la oscuridad, para acecharla y burlarse de ella. Esto… esto se parece tanto a él, por más que sea sospechoso, que todo lo que puede hacer es mirar.
—Y yo que pensaba que serías mi rival para las afecciones de Sasuke. ¡Supongo que no!
La pelirrosa reacciona ante el sonido de una nueva voz, también familiar. Ino camina hacia ellos despreocupadamente, mirándola con suficiencia. Es una reacción infantil, pero Sakura siente cómo se sonroja fuertemente, apartando la mano como si se hubiera quemado. Naruto hace una mueca, y la rubia le saca la lengua.
—¿Qué… demonios está pasando? —murmura Sakura, volviéndose hacia su yo interno. Sachi ha estado observándolos en silencio. O, más bien, observándola. Hay un destello calculador en sus ojos, incluso cuando se encoge de hombros una vez más.
—Te lo dije, este lugar está lleno de memorias —responde, con un aire demasiado casual para la situación.
Sakura sacude la cabeza, con una mueca en los labios. Esto se está volviendo un poco demasiado raro; es de importancia vital que no se distraiga más.
—¿No se lo dijiste? —protesta Ino, cruzando los brazos sobre el pecho.
Sachi levanta las manos de forma defensiva, ambas chicas enzarzadas en un concurso de miradas.
—Iba a hacerlo, pero, ¿cómo diantre se supone que tengo que hacerlo sin parecer un bicho raro? Sois sus amigos, deberiais ayudar también —responde la acusada, sacándoles la lengua y poniendo las manos en las caderas.
Con la impresión de que las dos otras chicas van a discutir por mucho tiempo, Sakura falsea una tosecita para llamar su atención, ganándose tres miradas intrigadas.
—Yo pregunto las cosas aquí.
Su mirada cae sobre Sachi. La segunda pelirrosa sonríe con orgullo, sus ojos volviéndose hacia Naruto e Ino, como si los retara a protestar. No lo hacen, aunque es obvio que quieren hacerlo.
—Y bien, ¿por qué están ellos dos aquí? Pensaba que esto era mi mente —procede Sakura, su tono algo escéptico.
—Es una larga historia —musita Sachi, haciendo una mueca.
—Tenemos tiempo, ¿no es así? —Sakura se sienta justo donde estaba hace un momento, palmeando el suelo junto a ella con una mano. Sachi rueda los ojos, una media sonrisa dibujándose en su rostro.
Los demás se sientan alrededor de Sakura, y a ella no se le escapa lo incómodos que parecen estar.
—Te lo resumiré lo más rápido posible. No son una parte de tu mente. Bueno, lo son, pero no igual que yo —explica Sachi, gesticulando hacia los otros dos.
—Eso sería escalofriante —musita Naruto, tragando saliva. Ino le golpea la cabeza por detrás y el chico se calla.
—Simplemente no puedes procesar este nivel de inteligencia —gruñe Sachi, con aspecto de estar considerando darle una paliza al chico—. En fin, lo que quiero decir es que a veces, el chakra deja una marca si es liberado en una gran o concentrada cantidad. Y para ser honesta: cuando Sasuke perdió la cabeza, hubo mucho de eso.
—¿Qué tiene él que ver con esto? —pregunta Sakura, su mente centrada en no pensar en el Uchiha demasiado. Eso no ayudaría en absoluto.
—Todo, básicamente. Piensa por un momento en cuánta gente murió de forma tan súbita. Todo ése chakra, todas ésas almas, liberadas de pronto. Eso deja una gran marca-
—¡Para! —interviene Ino, centrando los ojos en Sakura. Parece genuinamente preocupada—. No tienes nada de tacto.
Respira. Sakura cierra los ojos y empuja sus pensamientos hacia la sensación del calor sobre su piel. Sus dedos se cierran en torno a algunas briznas de hierba, su pecho moviéndose sólo un poco más rápido de lo normal.
—¿Marquesina? —inquiere Ino, su voz sólo un poco más suave de lo normal.
La pelirrosa abre los ojos, encontrándose a la rubia acuclillada frente a ella. Se ve preocupada… porque le importa el bienestar de Sakura. Ella echa un vistazo hacia un lado. Naruto la está observando atentamente, listo para abrazarla hasta la muerte si ayuda en algo.
—Estoy bien, Ino-cerda —replica Sakura, con una sonrisa poco convincente. La Yamanaka sonríe y le da un toque en la frente, divertida.
Sachi chasquea la lengua, ganándose un par de malas miradas de los dos rubios. La chica parece casi molesta, aunque la kunoichi no sabe por qué.
—Él marcó tu cuerpo y mente, ¿recuerdas? —interviene Sachi—. ¿De verdad crees que Sasuke es el tipo de persona que te torturaría y violaría, y ya? Dudo mucho que entienda el concepto de placer sexual, la verdad —escupe Sachi, arrugando la nariz—. ¡Te apuesto a que no ha fornicado en absoluto en esos tres años!
A Sakura se le queda la mandíbula colgando, incredulidad y shock en sus ojos. Pero qué…
—¿¡Qué demonios te pasa!? —salta Naruto, poniéndose en pie y amenazando a Sachi con su altura. Ella lo mira despectivamente—. ¡No hace falta que trates así a Sakura!
El gesto lo pilló por sorpresa. Aún así, no apartó su mano. Los dedos de la chica estaban rotos y su mirada, emborronada por la sangre. Y sin embargo, su mano estaba colocada sobre el corazón de él. Un ritmo rápido y estable reverberaba bajo la piel. Ella podía sentir la respiración de él, poco profunda, casi jadeante. Cálida.
—¡No sabes una mierda sobre ella! —estalla Sachi, poniéndose en pie y golpeando el pecho de Naruto con un dedo acusador—. ¡Tarde o temprano, tiene que aceptar que estáis todos muertos y Sasuke está loco! ¡Si no lo hace, morirá! ¿No quieres que le pase eso, o sí?
—¿P-por qué? —Sus ojos estaban completamente secos. La batalla y la masacre habían acabado, pero él aún estaba ahí, simplemente observando el resultado de su trabajo. No estaba muerta, pero era como si su fuego interno hubiera sido apagado. No había dolor… ya no más. Simplemente, no quería morir sin saber por qué.
—¡No ayudas! Se suponía que teníamos que decirle por qué está aquí, no recordarle… recordarle eso. —La voz de Ino tiembla ligerísimamente, sus ojos nublándose con lágrimas.
—Porque tengo que hacerlo. —Ella no había esperado una respuesta. Sus ojos se abrieron una fracción de centímetro, y esperó a una explicación mejor. La mano de él se detuvo antes de poder rozarle la piel. Estaba demasiado cerca… y eso la ponía nerviosa. Pero no la tocó. Por un momento, él pareció considerarlo, pero entonces sacudió la cabeza.
—Tiene que saberlo —replica Sachi, con calma. Por primera vez, parece… trist. Resignada.
Parecía estar enfadado, y se volvió para irse, el cuerpo temblándole de rabia. Sakura respingó, pero él no la atacó.
—No de este modo.
—Porque matarte no sería divertido —continuó él, mirando sobre su hombro por un breve instante. El único ojo que ella podía ver desde su posición todavía sangraba, haciendo que sus manos temblaran. Todavía quería curarlo… Era un impulso, sí, pero hacía que se sintiera avergonzada.
—Es demasiado pronto, Sachi.
Él ya se había ido, y el silencio era su única compañía. Ni una alma quedó con vida… el paisaje había sido pintado de carmesí. Ella estaba en un charco de sangre, que ni siquiera era enteramente suya. Y luego llegó la niebla, y con ella los cuervos, alimentándose de los cuerpos de los muertos. Los ojos de las aves brillaban con un color rojo brillante… como el Sharingan. No se sentía cómoda mirándolos. ¿Dolería morir?
—La subestiman.
Uno de ellos aterrizó sobre su pecho, casi enteramente descubierto a la mirada de nadie. A ella ya no le quedaban fuerzas para apartar al pájaro lejos de sí. Así que… así que así es como se sentía morir… Sakura cerró los ojos, esperando los picotazos en sus heridas, pero nunca llegaron. Estaba tan ida que quizá ni siquiera lo notaría. Pero cuando alzó los párpados de nuevo, vio algo completamente distinto a lo que había esperado.
—¿...Sakura?
Su cuerpo se movía por cuenta propia. Los cuervos daban saltitos a su alrededor, moviendo sus movimientos bruscos, espasmódicos. Entonces fue cuando llegaron las sombras. Susurraban cosas terribles, y ella temía que se la tragarían para siempre. Crecían sin cesar, cada vez más cerca, más cerca…
—No le pasará nada.
Y… empezaron a tomar formas familiares. Los cuervos las mantenían a raya, mientras ella caminaba a trompicones hacia la pequeña cueva. Se sentía como una marioneta, controlada por manos inexpertas. Más allá de la entrada de la cueva podía ver el brillo del sol de verano… la hierba verde y los árboles, llamándola. Y más allá, muy lejos, los edificios distantes de Konoha estaban dibujados contra el paisaje. Era… su hogar. Allí estaría segura. Con lo último que le quedaba de fuerzas, ayudó a la extraña energía que la estaba empujando, para llegar hasta allí.
—Por todos los…
Naruto e Ino la animaban, con los brazos abiertos, dándole la bienvenida. Tenía que llegar hasta ellos… hasta sus amigos. Los cuervos empezaron a disolverse en nubes de plumas, y podía sentir las sombras tratando de arrastrarla lejos de la salvación, pero se negó a rendirse. Y al fin, tropezó y cayó sobre la hierba, agotada. Los graznidos de los pájaros se habían disuelto hasta convertirse en el tañido de campanas. Qué hermoso…
Los ojos de Sakura se abren. Ino y Sakura la miran en shock. Sachi sonríe. A su alrededor, el paisaje ha cambiado. Ya no es verano: una niebla oscura envuelve al grupo. La hierba se ha marchitado y muerto, y los árboles arden con fuego negro. Sólo una pequeña área alrededor de ellos sigue verde y viva. En el exterior, el viento arrastra plumas de cuervo y el sonido de campanas.
—Sois fantasmas —musita Sakura, mirando a los otros niños sin miedo alguno. La pelirrosa respira lenta y profundamente. Con cada exhalación, la luz a su alrededor se extiende un poco más, forzando a la oscuridad a retroceder—. Eso es lo que querías decirme, ¿no es así? No estoy sola —añade, centrándose en Sachi.
Su yo interior asiente, lanzando una mirada de superioridad al chico del zorro y la Yamanaka. Como si hubiera ganado una apuesta. Qué simple e infantil... Es casi divertido.
Es una Manifestación de Voluntad. Cuando toda ésa gente murió, de un modo tan brutal y súbito, el aire se llenó con su energía vital. No tuvieron tiempo de acostumbrarse al cambio. Dejó una marca en ella… y en cierto modo, eso significa que ellos todavía viven.
—Algunos pensaban en ti cuando murieron. Sus últimos pensamientos fueron de preocupación, cariño y amor. Por ti. Para estar contigo, para protegerte. Y aquí están —comenta Sachi, señalando a Naruto e Ino—. Si quieres sentirte menos estúpida, piensa que a mí también me costó darme cuenta.
—¿Cuánta gente? —pregunta Sakura, aunque lo cierto es que no quiere saber la respuesta.
—Ni idea. Has bloqueado tantas cosas que no lo sabemos. Ésa es la razón por la que había que recordarte estas cosas —responde Sachi, con un encogimiento de hombros inocente. A Sakura no se le escapan las miradas asesinas de Naruto e Ino. La otra pelirrosa las aplaca con la sonrisa más inocente—. ¿Qué? Funcionó, ¿no es así?
Sakura mira a su alrededor: la oscuridad ha sido empujada bastante lejos, pero no ha desaparecido. Y ella sabe que las sombras siguen ahí, deambulando al amparo de la negrura. Es imposible negarlo… Sasuke mató a todas ésas personas, y ella las vio morir, sin poder hacer nada. Están muertos. Naruto e Ino son sólo dos de muchos.
No es justo. No debería haber acabado así. Justo cuando parecía que el mundo estaba cerca de alcanzar unidad y paz… Y ahora, están todos muertos. ¿Qué pasará con la gente de Konoha? ¿Qué sucederá en el resto del mundo?
Sasuke… ¿por qué?
—Piensa en ello de este modo, Sakura —interviene Naruto, poniendo una mano en su hombro y sonriendo, su gesto lleno de seguridad—. Estaremos contigo para siempre. Ya no estarás sola, nunca más. No puedes cambiar el pasado… ¡pero puedes cambiar tu destino, créelo! —exclama, usando la otra mano para alzar un puño al aire.
Ino sacude la cabeza, también con una sonrisa en los labios y estirando de Sakura para abrazarla. Naruto se une al grupo, y la pelirrosa se limita a cerrar los ojos, disfrutando el momento.
—Estamos contigo, Marquesina —se ríe Ino—. ¡Así que ahora sal ahí afuera y enséñale al mundo lo que vale tu florecer!
Sakura se encuentra a sí misma retornando sus abrazos y sonrisas. Tienen razón. La lucha está lejos de acabar… así que aún hay tiempo para vengarse. No, espera, mejor no pensar como Sasuke. Desde luego, eso no acabó bien. La chica se ríe al pensar en ello, por algún motivo.
—Gracias.
—Vais a hacer que vomite arcoiris —protesta Sachi, rodando los ojos—. Tenemos que hacer un trato, por cierto.
Los tres se separan, y el trío de amigos reunidos se ponen juntos sobre la hierba, frente al yo interior de Sakura. Sachi camina de acá para allá, con las manos entrelazadas tras la espalda. Parece pensativa.
—Vale, te crees que somos reales —musita, mirando a Sakura de reojo. La pelirrosa asiente con lentitud—. Ahora nos hace falta un plan. Tú y yo sabemos que tu estado mental es una mierda. Necesitamos un objetivo, para que no te vuelvas loca del todo.
—Sasuke va tras ella, ¿cierto? Y está intentando hacer de tirano todopoderoso —ofrece Ino.
—¿Qué tal si no nos suicidamos todavía? —replica Sachi, frunciendo el ceño.
—¡No dije nada de luchar! Me refería a buscar algún sitio donde hallar refugio y hacer un plan mejor. Encontrar supervivientes y ver si hay algo que ella pueda hacer.
—Podrías buscar a Lee y ver si él te puede ayudar a quitarte esas marcas raras de encima. El sello o lo que sea —comenta Naruto—. ¡Entonces podrás patear unos cuantos traseros!
Está claro que va a estallar otra discusión, así que Sakura se aclara la garganta, tan casualmente como le es posible.
—Quiero llevar a Misho de vuelta a casa —les informa ella, sin darles oportunidad de protestar—. Y entonces… entonces volveré a Konoha. —Sakura los mira, sus ojos reflejando una resolución de hierro.
—¿¡QUE TÚ QUÉ!?
Sachi sacude la cabeza, murmurando algo sobre estupidez. La kunoichi, sin embargo, no muestra ningún signo de haber cambiado de opinión.
—Las únicas personas que me quedan… mi única familia… si viven, están en Konoha. No puedo abandonarlos, sabiendo que Sasuke está ahí. Quizá pueda convencerle de que me deje quedarme- —explica, sus dedos jugueteando con la tela de su ropa. Está nerviosa, y mucho.
—¡Te matará! —La voz de Ino está llena de horror e incredulidad. Sakura sostiene su mirada inquisitiva sin un solo parpadeo.
—No lo hará —responde Sachi, haciendo que el grupo vuelva a mirarla de nuevo—. Te gustan los planes masoquistas, eso hay que decirlo… —musita, evaluando la idea—. Eres consciente de que si te pone la mano encima, te podría salir el tiro por la culata. Y no creo que te esté buscando porque está preocupado por ti —bufa la chica.
—Lo sé. Pero es lo único que puedo hacer.
Por la misma razón, se convirtió en médico. Aunque algunas personas decían, a broma, que era porque le gusta dar palizas a todo el que la molesta (y sería inconveniente que acabaran muertos)... es el mismo tipo de razonamiento. Alguien tiene que quedarse atrás y proteger a los demás. Y ahora mismo, nadie es lo suficientemente fuerte para interponerse entre Sasuke y Konoha. Demonios, el Uchiha logró luchar hasta alcanzar el puesto de Hokage.
Pero quizá… quizá ella pueda ofrecer algo a cambio de perdón. Vale la pena intentarlo.
—Hagamos un trato —ofrece Sachi, acallando las protestas de Naruto e Ino—. Di lo que quieras sobre Konoha, pero siguen siendo ninja. Estoy segura de que son capaces de cuidarse ellos solitos.
Sakura abre la boca para protestar, pero su yo interior sigue hablando.
—¡Deja de pensar en el futuro cercano, diantre! Siempre buscas resolver las cosas de una en una, y eso es muy bonito, pero piensa en las consecuencias a largo plazo. Si el plan va mal y Sasuke decide deshacerse de nosotros, ¿quién quedará para proteger Konoha si él decide borrarla del mapa?
Los ojos de la kunoichi se ensanchan significativamente. La chica está casi segura de que sabe a dónde va todo esto; al fin y al cabo, Sachi es parte de su mente. Técnicamente, ahora mismo está discutiendo consigo misma.
—..Derrotarlo es imposible —musita, bajando la mirada. La única persona que tenía la oportunidad de hacerlo era Naruto, y lo único que queda de él es una marca en su mente.
—Quizá sea muy poderoso, pero sigue siendo humano. Y precisamente porque es tan fuerte, deberíamos asegurarnos de que cuando vamos a Konoha, estaremos listos para al menos sobrevivir y escapar. Si vamos allí ahora mismo, no tendremos oportunidad alguna. Podríamos hacernos más fuertes además de buscar aliados. —Sachi mira a los otros dos—. Pero por ahora, tenemos que pasar desapercibidos. Y entonces iremos a Konoha y le enseñaremos quién manda. ¿Trato? —acaba la muchacha, ofreciéndole una mano.
Las colas-tentáculos se apartan de ella, y Sakura cae al suelo. Sólo la reacción rápida del chico consigue evitar que se golpee contra el suelo. Su cuerpo entero se siente adormecido, sus músculos negándose a responder.
—¡Eh! ¿Estás bien?
Misho alza a Sakura, tratando de ver si hay algún tipo de daño obvio en su cuerpo. Ella puede notar sus pequeñas manos temblar cuando alcanzan sus piernas. Es probable que el niño no se había dado cuenta de eso hasta ahora.
—¿Qué pasó? —pregunta Misho, aunque la chica sabe que la pregunta no es para ella. Hace tanto frío…
—Fue rechazada por Nezumi, ah.
—¿Por qué?
—A través del poder de ver lo que hay en su corazón, ah. La llaman las Mil Colas de la Verdad. Las ratas son maestras de ocultarse entre lo que es real y falso, ah… pero las únicas mentiras que no nos gustan son las que nos hacemos a nosotros mismos. Ella no se acepta a sí misma.
—¡Cómo! Pero si la señorita es genial, ella… oh.
—Está llorando. Está despierta, ah. Te ayudaré a moverla a un lugar mejor. Será curada, como tú, y entonces os dejaremos marchas. Serás su problema, no el nuestro… doy gracias a Nezumi por ello.
—¿Estás bien, señorita ninja? —pregunta el niño, sonando preocupado de veras. Sakura puede sentir, de forma vaga y distante, cómo los dedos del chico le limpian las lágrimas de la cara.
Sakura alza los párpados (¿desde cuándo pesan tanto?), sus ojos encontrándose con los de él y los de Maru. La pequeña rata está sobre la cabeza del chico, mirándola con curiosidad.
—No —musita ella—. Dije que no cuando me preguntó.
Nota: vale, desde ahora y por algunas semanas debería de ser capaz de actualizar semanalmente de nuevo. Acorté los capítulos ingleses trece, catorce y quince con este fin, así que no penséis que me había olvidado de vosotros.
También es cierto que he tenido unas semanas horribles. Tengo una linda lista de problemas de salud y mentales que me mandaron a la cama durante unas 20 horas de cada día. Apenas tenía tiempo de hacer nada y cuando estaba despierta, no tenía fuerzas, así que me decidí a actualizar el original con capítulos más cortos (y aún así, apenas pude hacerlo). Esta última semana por fin me recuperé, y poco a poco fui traduciendo este capítulo - quizá se note que la traducción es un poquito mejor. A menos que pase algo muy gordo, deberíais tener capítulos semanales por unas 3 semanas al menos :)
Gracias por todo vuestro apoyo, de verdad que si no fuera por saber que ahí fuera hay gente que disfruta con esto, no tendría energía para hacerlo.
Cuidaos :)
