EN EL CAPÍTULO ANTERIOR NO MURIO TONY, TRANQUILA GENTE, NO SERÍA CAPAZ DE SEMEJANTE COSA…
BUENO LOS DEJO CON OTRA DOSIS DE SUFRIMIENTO….PERDÓN DE FANFICION
;) DEJEN RIVIEWS
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Capítulo
9
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-Había dado la orden de que lo dejasen…
-¿Por qué habría de querer eso?
-Steve lo dejó, se largó con Barnes, y por si no fuera poco si él muere el bebé se quedará solo…
-Nos tiene a nosotros….
-No es lo mismo, Bruce…
Las voces sonaban tan lejanas, distorsionadas y quedas que a Tony le costó reconocer, en medio de la penumbra, que se trataba de Pepper y Bruce. La cabeza le daba vueltas y un latido punzocortante escocía los huesos de sus piernas. Parpadeó pesadamente cegado por el repentino resplandor de una sala médica, respiró con dificultad pero ni bien repuesto escuchó un gritillo aliviado.
-¡Tony!- era Pepper, cuyos brazos no tardaron en rodearlo haciendo caso omiso a los cables que monitoreaban los signos vitales del ingeniero. Tony, lánguidamente, le devolvió el apretón a la pelirroja, escuchando como lloraba sobre su hombro.
Con la luz aun afectándolo logró discernir varios minutos después que al pie de su cama un serio Bruce lo observaba, mientras que, junto a él, dormidos en un sofá: Nathasha, Clint y Thor se removían tras escuchar el alboroto.
Pepper se separó de él, sonriéndole trémulamente y dirigiendo miradas agradecidas a Bruce. Lo de ella y Tony jamás habría resultado pero eso no cambiaba su cariño fraternal por el ingeniero. Sin esperar a que Banner empezara a hablar, la pelirroja salió murmurando algo sobre traer agua para Tony y café para todos.
-¿Qué ocurrió…?- preguntó Tony apoyando su cabeza en la blanca almohada y mirando interrogante a Bruce.
El doctor ladeó la cabeza y suspiró pesadamente dejando una carpeta que llevaba entre manos al pie de la camilla.
-Le dijiste a JARVIS que no alertara a nadie sobre el colapso que sufriste en tu habitación- respondió Banner retirándose los anteojos para frotarse los ojos; había pasado la madrugada en vela salvando la vida de Tony, la mañana y la tarde haciéndole estudios, y había llegado la noche siguiente sin que pegara el ojo. –Me puedes explicar ¿Por qué?- pidió enarcando una ceja y devolviéndose los anteojos al notar que Tony permanecía con la mirada clavada en la nada.
Bruce recorrió el aspecto de su amigo, estaba prácticamente en los huesos, tenía unas arrugas asomándole en el rostro y a pesar de que el bulto en su abdomen era más evidente, también lo eran las canas tanto en su cabello como en su barba.
-Creo que lo sabes- gruñó Stark, tratando de verse arrogante y déspota aunque la voz le salió quebrada.
-Tony, modifiqué en Jarvis sus protocolos, cuando empezaste a beber descontroladamente; temía que sufrieras alguna intoxicación y le ordenaras no avisarnos para que te dejase morir. Ayer me notificó lo que ocurría, te sacamos de allí, salvamos tu vida y la del bebé… como te advertí tus órganos se reacomodan a causa del crecimiento del niño, por ello sufriste un desgarre en un pulmón que se llenó de sangre e hizo fallar a tu corazón; logramos estabilizarte pero… ¡Lo que no entiendo, maldición, es por qué quieres morirte y llevarte al niño contigo!- gritó Bruce, su piel brillando ligeramente verde.
Así que era un niño, pensó Tony.
Natasha despertó aturdida por el grito, Clint en lugar de ello abrazó a Thor con piernas y brazos murmurando "Nat".
-Yo, lo siento, debo ir a tomar aire- musitó Bruce avergonzado ante la fulminante mirada de Viuda Negra; dio media vuelta y salió por la puerta en la cual se encontró con Pepper a quién sonrió taciturno.
La pelirroja le devolvió el gesto, entregándole el café y dándole un suave beso en los labios antes de que se marchase.
-¿Qué ha ocurrido con Bruce?- inquirió Pepper, preocupada, al ingresar en la sala médica donde Nathasha de había deslizado hasta sentarse en la camilla de Tony como una niña curiosa para intentar ver su panza. Stark rehuía a las manos de la espía. -¡Ey, ustedes dos!- movió con un puntapié el sofá donde dormían Clint y Thor.
Ambos despertaron con sonrisas bobaliconas casi sobre el rostro del contrario, al reconocerse se separaron al instante como si los hubiesen quemado. Pepper sacudió la cabeza y les entregó el café, dejó la taza de Natasha y suya sobre un escritorio junto a la puerta para encaminarse hacia Tony.
-¡Solo déjame verlo, Tony!- suplicó Viuda Negra con un brillo especial en sus ojos, Tony suspiró, resignado y finalmente soltó la sábana que cubría su abdomen.
Natasha sonrió ampliamente al ver la definida y circular panza en el cuerpo de Iron Man, tímidamente acercó su mano a ella sintiendo un estremecimiento gozoso al tocarla. Suspiró maravillada con aquel milagro, maldiciendo para sus adentros a Steve por ser tan idiota y no saber apreciar lo que Tony le había dado, y deseando en silencio algún día, por medio de la ciencia quizá, poder tener ella sus propios niños.
-Tony- musitó Natasha preocupada, frunciendo el entrecejo, sin prestar atención a que Pepper y unos intrigados Thor y Clint revisaban la carpeta dejada por Bruce- ¿Por qué querías dejarte morir?-, colocó con delicadeza la sábana cubriendo a Tony y tomó una mano de éste.
Nunca había sido especialmente cercana a Tony por su ególatra y engreída forma de ser, pero verlo tan vulnerable le hacía entender que era humano, que tenía sentimientos.
-Nat, Steve se fue con Bucky… soy una abominación; mi padre quería evitar esto- señaló a su panza con un amargo sabor en la boca y las lágrimas escociendo en sus ojos-… y lo decepcioné… ahora tendré un niño a quién no podré conocer y cuyo único padre vivo lo despreciará… no quiero dejarlo solo en el mundo ¡SE COMO ES SENTIRSE SOLO, PASÉ TODA MI VIDA ASÍ Y NO LO QUIERO PARA ÉL!-
Natasha sonrió trémulamente y al ver que Tony temblaba lo abrazó acariciándole la espalda. En contra de su voluntad Tony estalló en lágrimas y sollozos; ¡Malditas hormonas! Pensó para sus adentros al saberse tan sensible.
-Pero podrías sobrevivir, y verlo crecer- intervino Bruce, apareciendo de vuelta en el umbral de la puerta. Ingresó tomando la carpeta de las manos de Clint y Thor que la estaban desorganizando; ambos refunfuñaron- Míralo…- extendió los papeles a Tony quién sacudió la cabeza apartándose de Natasha y haciéndose un ovillo en el cabezal de la camilla. –Tony, tienes que mirarlo…
Stark cedió tomando reacio la carpeta y abriéndola. Sintió un nudo en el estómago y una sonrisa involuntaria afloró en su rostro. Todo era papeleo que en ese momento no quería entender, lo más importante eran lo ecos adjuntos en las esquinas superiores. Los desprendió observando con atención aquella pequeña figurita a blanco y negro, sus manitas, su cabeza, y sus piernitas tan frágiles.
Se imaginó estúpidamente un escenario donde Steve amaba a ese niño y él sobrevivía a su nacimiento; donde el pequeño tenía su cabello y los ojos azules de Rogers, y los tres salían de día de campo; una vida perfecta donde Steve le enseñaba a dar sus primeros pasos y Tony le ayudaba a hacer la tarea de la escuela….
Sacudió esas ideas antes de sentirse herido. Steve se había largado con Barnes, recordó; él estaba solo y su niño también lo estaría si continuaba con esta estupidez, se dijo, prestándole atención a los detalles del resto del papeleo. Notó que su embarazo tenía todas las características de un embarazo femenino, salvo las fisuras en los huesos de la cadera y las heridas en sus órganos internos… pensó sintiéndose asqueroso y desalmado que practicarse un aborto no sería tan difícil…
Lo había decidido la noche anterior, ese niño no podía continuar porque él tendría que abandonarlo a su suerte y se sentía vil y ruin de solo imaginarlo. Estaba seguro que perder al pequeño no solucionaría su vida, Steve seguiría con Bucky, y él sumido en un alcoholismo que lo mataría lentamente… recorrió las fotos una vez más, diciéndose que después de perder al niño, subiría a su auto y ya vería como terminaría sus desgraciados días de una manera rápida.
-Tony…- murmuró Thor disponiéndose a preguntar algo tonto.
-Se desarrolla rápido- lo interrumpió Tony, cerrando la carpeta y entregándosela a Bruce; éste asintió.
-Es por el suero del supersoldado que está en los genes de Steve- explicó el doctor.
-Quiero perderlo- declaró Tony con voz decaída.
El silencio se hizo. Natasha se apartó abriendo los ojos y sacudiendo la cabeza, consternada. Clint suspiró frunciendo los labios, Thor ladeó la cabeza sin comprender; Pepper abrió la boca quedándose en blanco.
-¿Estás loco?- espetó Bruce dejándose caer en el borde del escritorio con una mano cubriendo su boca.
-Bruce, quiero perder a este niño, no tiene futuro conmigo, ni sin mi ¡¿Para qué demonios lo voy a traer al mundo?! ¡¿Para sufrir?!- gritó Tony, sus signos vitales se dispararon.
-¿Sabes?- Bruce se puso de pie e hizo señas a todos para que salieran, ninguno se opuso. –Ahora no es bueno que te agites, pero necesito que pienses lo que dices. Tony, es tu hijo y el de Steve, sé que esto es un arrebato…
-No lo es, Bruce- afirmó Tony con ojos llorosos. –Voy a perder al niño…
-Lo siento- agregó Banner alejándose hasta la puerta- no voy a ser yo quién consienta esa locura, Tony, ahora por favor, descansa.
Cerró la puerta sin querer escuchar más, seguro que Tony se dormiría pronto a causa de los medicamentos. Stark se tumbó en la almohada, mirando fijamente al techo sin sentir más que mareo; cerró los ojos dándose fuerzas a sí mismo y dijo:
-Lo que no entiendes, Bruce, es que no te estoy pidiendo permiso- acto seguido extendió su mano a una mesa donde reposaba su StarkPhone, buscó entre los viejos contactos el nombre de una antigua amante.
Recordaba a la perfección a Molly, una chica que conoció en MIT, se graduaría en biología cuando descubrió que entre sus tantas cogidas con Tony se había quedado embarazada. Ambos eran una futura promesa de la ciencia y decidieron sin más que no podrían truncar su vida así, más aún porque salvo deseo físico no sentían nada el uno por el otro. Ella había elegido una clínica anónima para hacerse el aborto; pues no quería que los medios y por ende sus padres (empresarios reconocidos) , se enterasen. Tony había costeado todo y habían quedado como amigos.
No le tomó demasiado buscar su número y en pretexto de haber embarazado a otra mujer le pidió la dirección y el número de esa clínica clandestina. Allí, por una buena suma, estaba seguro de que no harían preguntas. Además, pensó, tomando de la carpeta de Bruce los ecos; no era ningún procedimiento demasiado complicado.
Una vez tuvo los datos necesarios, se vistió con la ropa doblada que había junto a su cama y salió del piso médico de la torre Stark hacia los ascensores. Descendió al estacionamiento presionando el botón de su llavero; su auto deportivo favorito no tardó en ir hasta él. Ingresó, colocando la dirección en el GPS para que Jarvis condujera. Salió del estacionamiento de la torre Stark con el pulso acelerado, la rabia y la frustración haciéndolo derramar lágrimas y un deseo ferviente de que sucediera algo que lo detuviese, cualquier cosa que le hiciera retroceder de aquello…una opción…una manera de poder tener a su hijo y verlo crecer…
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Bruce arrojó el teléfono partiéndolo en añicos contra la pared, Pepper lo abrazó por los hombros pero el doctor en ese momento no quería consuelos, estaba enfurecido. Para no causar un desastre prefirió salir por la puerta cristal a la piscina en la cima de la torre Stark donde comenzó a caminar de lado a lado con las manos en las sienes, respirando profundamente.
Habían pasado tres días. Nathasha y Clint habían ido a acosar a Fury en busca de ayuda. Pepper y Bruce hacían lo posible con la policía para rastrear a Tony; mientras que Thor intentaba localizar a su hermano el cual se negaba a contestar sus llamadas.
-Tres días- murmuró Nathasha en tono quedo, dejándose caer en el sofá de la sala donde estaban reunidos todos. Clavó su mirada en el ventanal del Penthouse temiendo por Tony.
Clint a su lado se removió, abrazándola por los hombros, acto que Natasha no rehuyó, necesitada de una tranquilidad que solo Hawkeye podía transmitirle. Apoyó su cabeza en el hombro de Barton, siguiendo con la mirada los frenéticos caminares de Thor en la cocina.
-Ni siquiera Jarvis puede localizar donde está- informó Pepper empujando con la punta de su tacón el teléfono destrozado por el doctor Banner quién pasada día y noche "presionando" a Jarvis para que diera con el paradero de Tony. –No lo sé, a estas alturas ya debió haber hecho algo estúpido- suspiró la pelirroja cruzándose de brazos.
-Lo matare- gruñó Natasha con lágrimas en los ojos. Odiaba a Steve por ser tan cruel con Tony y a Tony por ser un obstinado. -¡Juro que si le hizo algo a su bebé, lo mataré!- su voz se quebró al final.
Avergonzada por tal arranque de emociones, escondió el rostro en el hombro de Clint quién se limitó a abrazarla apoyando sus labios en el cabello rojo oscuro de Viuda Negra. Ella sollozó más.
-Creo que sí abortó, no lo encontramos porque hizo algo peor consigo mismo- musitó Clint, con un nudo en el estómago.
-Se suponía que era mi amigo, nuestro amigo- Bruce había regresado de la piscina, se colocó junto a Pepper buscando desesperadamente la mano de ella para entrelazar sus dedos- Debíamos cuidarlo, porque estaba vulnerable, y siempre lo ha sido; es tan autodestructivo…
-Esta vez se le fue la mano- concluyó Thor, en tono quedo, marchando desde la cocina hasta donde sus amigos y tomando su martillo de la mesa de centro- Creo que iré a buscar a Loki de nuevo. Utilizó la poca magia que le queda para confundirme y no dejarme llegar a su apartamento el otro día; sé que me está rehuyendo pero también estoy consciente que frecuenta el central Park con ese… Soldado de Hielo…
-De Invierno- corrigió Natasha, desanimada.
-Eso,- admitió Thor, y con su postura firme y decidida marchó hacia la terraza del PentHouse. Hizo girar su martillo y en una ráfaga de viento y relámpagos desapareció.
-Espero que encuentre a Loki- suspiró Pepper abrazando a un encorvado y exhausto Bruce.
Loki era la única esperanza de encontrar a Tony. Podía utilizar su reducida magia para rastrear al ingeniero, con el cual en tres días, ni la CIA, SHIELD, el FBI o cualquier medio de rastreo había dado. Además, encontrar a Loki, quién andaba despistando a cualquier Vengador que buscase su apartamento con artificios propios de él, significaba dar con Bucky y Steve, por ende aclarar las cosas y quizá arreglar las cosas entre el Capitán y Tony. Ahora todos en la Torre Stark estaban conscientes de que Rogers no había traicionado a Stark con el Soldado del Invierno, pues habían revisado los videos de vigilancia terminando de reproducir lo que para Tony fue un gran malentendido. Pero quizá era demasiado tarde para aclaraciones.
Cada uno allí conocía lo suficiente a Tony para saber que si perdía a ese niño al cual se había aferrado tanto, se sentiría tan culpable que sería cuestión de horas para que se quitase la vida. La sola idea les helaba la sangre.
No obstante solo les quedaba esperar.
Bruce y Pepper se retiraron a descansar un momento, advirtiendo a Natasha y Clint que no dejaran el teléfono ni un solo instante por si alguien llamaba. Estos pasaron un largo rato allí, abrazados y sumidos en un sopor exhausto. Antes de que oscureciera uno de ellos se atrevió a hablar.
-Tony es, oficialmente, un imbécil- gruñó Natasha enjugando sus ojos aunque la mandíbula aun le temblaba. Subió las piernas al sofá acurrucándose en el abrazo de Clint. –Pero Steve lo supera por mucho-
-Tranquila- Barton limpió dos lágrimas que amenazaban por rodar a lo largo de las níveas mejillas de Nat,- ¿porque creo que tu lío es más personal?
-Porque lo es- admitió Nathasha ruborizándose y desviando la mirada. -¿Sabes? Ese niño es un milagro, la vida, la naturaleza, el destino o como quieras llamarlo, les dio a dos personas sin posibilidad alguna de tener un hijo, ese bebé, y ahora ambos se comportan como si prefiriesen que los partiera un rayo.
-Nat, sé que te molesta…- empezó Cint pero ella se apartó apuntándolo con un dedo. Veía en el rostro de Barton la misma compasión que había divisado cuando se conocieron, esa mirada que le decía "eres un cachorro herido" y la hacía sentir como un frágil cristal al que el Halcón siempre protegería sin atreverse a tocarlo.
-No lo digas, lo superé hace tiempo. Sé que no puedo concebir, pero lo que me molesta es que además de no poder hacerlo tampoco puedo decir que…- calló, sus labios temblando. Clint se puso de pie, intentando alcanzarla pero ella rodeó el sofá.
-¿Qué, Natasha?- exigió saber él. Clint, por su parte, veía en Nat una mujer demasiado perfecta, una imagen casi deificada de sus más hermosas fantasías, a quién nunca podría acceder.
-No puedo tener un hijo, y tampoco a la persona que amo- confesó Natasha, acercándose a paso lento hasta Clint. –Es una idea funesta-, confesó, él la tomó por ambos brazos mirándola fijamente.
Clint tenía miedo de ir más lejos, de decir algo que estuviera mal, asustara a Natasha, o que después de un hermoso paraíso de romance todo se esfumara y ella se diera cuenta de que él era un simple hombre común con buena puntería.
-¿Por qué no se lo dices?-, sugirió Clint, controlando el temblor de su voz.
-Él lo sabe, lo sabe bien, pero me ve como algo que no quiere dañar. No sabe cuánto daño me hace precisamente eso- musitó Natasha estremeciéndose al sentir las manos de Clint deslizarse por su cintura.
-Él no tiene miedo a tocarte, tiene miedo a que no resulte, a no ser lo suficientemente bueno para ti- confesó su aliento y el de la pelirroja mezclándose.
-Es mucho mejor de lo que cualquier mujer puede desear.
-Tú no eres cualquier mujer- dicho esto con una emoción deshinibida quizá a causa del cansancio Clint inclinó sus labios sobre los de Nat, ella cerró los ojos esperando el beso tan deseado, no obstante un sonidillo impertinente los obligó a separarse.
-Jarvis- pidió Nathasha con tono ahogado, sin atreverse a mirar a Clint a los ojos por lo que habían estado a punto de hacer.
-Sí, señorita Romanoff, enseguida- respondió JARVIS transfiriendo la llamada a la pantalla de la sala. Allí apareció la foto de Steve.
Clint y Nathasha se vieron, confundidos. Pidieron a Jarvis que contestara, en un parpadeo resonó la voz de Steve por toda la sala.
-¡¿Hace cuánto se fue Tony?!- gritó, su voz desesperada y agitada.
-¿Cómo sabes…?- musitó Clint.
-Thor vino, buscando a Loki, Loki dio con el paradero de Tony. Está en Boston ¡¿Qué demonios hace en Boston?!- Steve sonaba diferente, desencajado, culpable y dolido.
-Allí hay una clínica de aborto…-respondió Natasha, entrecortadamente.
Steve quedó en silencio.
-Eso no me lo dijo Thor…solo dijo, solo dijo que había escapado…- sonó abruptamente pasmado.
-¡Tú no querías al bebé de todos modos! ¡No seas mojigato, Rogers!-gritó Clint en un arrebato de ira.
Steve volvió a enmudecer.
-Nos vemos en el Starbucks a la salida de Nueva York…- dijo en tono neutral.
-¿Para qué? ¿Para buscar a Tony, y decirle que eres tú o el bebé como un completo desalmado?- espetó Natasha sin contemplaciones.
-¡Quiero a MI bebé y a MI Tony; A SALVO!- gritó Steve antes de colgar.
