Nota: tal y como confesé a los de la versión inglesa, me puse triste al escribir esto. Un poquito.
Desenmascarada - Parte II: Refugiada - Capítulo 14: Corazón de Coraje
Haz sonar una campana, pues todo lo que amas se marchitará y morirá algún día, dejando atrás sólo una memoria.
—Mantente lejos de mí si te digo que lo hagas.
Los ojos de Misho se alzan hasta el rostro de Sakura, con una expresión que envía un pinchazo gélido de dolor a través de su corazón. Parece dolido, incluso asustado. Es cierto que no mucha gente ha depositado su confianza en él, pero… esto no es sobre cómo de útil el niño es. Se trata de evitar que sufra una muerte horrible.
Sakura se pone en pie rápidamente, guardando las cosas más esenciales en su mochila y colgándosela del hombro. Sus piernas se sienten algo adormecidas, pero está segura de su capacidad para andar e incluso correr, si fuera necesario. Por si acaso, se lleva el maltrecho paraguas.
Maru de golpecitos de cola contra la cabeza de la pelirrosa de forma insistente, aunque no dice nada. La kunoichi no está segura de cuál es el papel de la rata en todo esto, porque aunque está claro que no le gustan mucho los humanos, no está tratando de capturarla. ¿Se ofrecería a cooperar con ella?
—Información —ladra ella, alzando la mirada hacia la pequeña cabeza de Maru, mientras que los últimos objetos esparcidos por la cueva son recogidos por sus manos temblorosas.
—El tipo de negro. El de tus sueños. —Sakura no inquiere cómo es que la rata sabe sobre sus pesadillas, y aunque sus dedos se sienten como si estuvieran hechos de mantequilla, se fuerza a seguir moviéndose—. Está solo, no lejos de aquí. Nuestras ratas lo vigilan, y al parecer está buscándote.
La mano de la muchacha se cierra hasta formar un apretado puño, sus nudillos blancos a causa de la presión. ¿Por qué ahora? ¿Qué podría querer? Si Sasuke la quisiera ver muerta, ya lo estaría; tuvo la oportunidad perfecta durante la guerra. Sus memorias de lo que pasó tras la última batalla son bastante borrosas, también.
La chica sabe que su mente bloqueó los recuerdos, al menos en su mayor parte. Ahora mismo, sería imposible saber qué hizo para salir de allí con vida.
Simplemente… él se fue.
La kunoichi sacude la cabeza. No, eso fue un sueño. Y quedarse en blanco en esta situación no es una buena idea. Sasuke es capaz de teletransportarse, es cierto; pero incluso a esta distancia, ¿sería capaz de aparecer de la nada? ¿Puede notar su chakra? ¿Sería posible escapar, o al menos obtener la ayuda de las ratas?
—Seguidme —suelta Maru, saltando desde su cabeza al suelo. Es difícil de ver en la oscuridad, pero es como si estuviera haciendo… ¿sellos manuales?
La punta de la cola de la rata se ilumina con un color amarillo sucio, casi demasiado brillante como para mirarlo sin sentir dolor en los ojos. Su voz es seria y sus movimientos raudos, perfectamente calculados. La rata sabe que hay un límite de tiempo muy apremiante, y sin embargo no está asustado en absoluto. Al menos, el pequeño abusón puede alardear de eso.
Misho baja la mirada, su expresión imposible de descifrar, aunque se limita a seguirles en silencio. Si sólo tuviera tiempo de decirle que esto es por su bien… Sasuke no puede saber que están conectados. Sería un desastre.
—¿Qué defensas tenemos y cuánto tiempo nos queda? —pregunta Sakura, centrándose en la tarea más estresante. Es mucho más fácil que lidiar con sus emociones y el miedo que amenaza con paralizarla, y más importante. Eso es lo que los shinobi hacen. Es lo que tiene que hacer para sobrevivir.
Extrañamente, Maru se ríe en voz baja. No hay ningún sonido que indique conmoción, ningún temblor que señale una lucha bajo tierra… así que, ¿dónde está Sasuke y qué está pasando con el resto de habitantes de la cueva?
—Nuestro nido está lleno hasta los topes de chakra natural. Nosotros las ratas tenemos una red de información y estamos siguiendo cada uno de sus movimientos, ah. Ahora mismo, se está preguntando por qué demonios no puede encontrarte —explica Maru, sonando un poco demasiado orgulloso.
Bueno, por una vez, Sakura no se siente molesta al respecto. Por supuesto que las ratas tienen una red de información para vigilar su propio hogar… Tomohiro tuvo que sacar su idea de alguna parte.
—Deberíamos de tener tiempo para llegar hasta Gran Gordito, ah. Los otros distraerán al tipo de negro.
Cómo se distrae a un portador del Sharingan y el Rinnegan, sin quedar reducido a polvito muy fino, es algo que Sakura no puede imaginar… pero por ahora, es mejor hacer un plan decente y dejar las cuestiones de ése estilo para luego, cuando su ex-compañero enloquecido no esté justo junto a ella.
El silencio los envuelve, los únicos sonidos provenientes de los pasos de Misho y la respiración de Sakura. La visión de la chica es casi negra al completo, probablemente a causa de náuseas y adrenalina. Todo lo que puede ver es la luz amarilla de la cola de Maru.
En algún momento, Sakura se da cuenta de que su mano está cerrada alrededor de la del niño, tan fuertemente que debe de dolerle. No debería estar pasando… no debería mostrar que le importa. Pero pensar en Misho perdiéndose en los túneles y encontrado por Sasuke, a solas… no. Nunca.
Nunca fui una buena mentirosa.
—Sé que esto es muy apresurado, pero tienes que confiar en mí —musita ella en voz muy baja, volviéndose para mirarlo.
Misho asiente casi demasiado deprisa, bajando la mirada de nuevo. El daño ya está hecho, pero al menos Sakura puede clarificar que quiere protegerlo. Quizá así lo entenderá. Maru les ordena callarse, y esta vez Sakura obecede sin desafío alguno. Discusiones sin sentido no van a ayudar en esta situación.
—¡Sakura!
La pelirrosa se para en seco, sintiendo a Misho toparse contra su espalda debido a la parada súbida. Un escalofrío le recorre el cuerpo entero, sus ojos abriéndose a causa de la sorpresa. Esa voz… No puede ser. La muchacha se vuelve en un instante, poniendo a Misho tras de sí y escaneando sus alrededores con la mirada. El túnel está completamente oscuro y vacío.
Y sin embargo, está casi segura de que oyó una voz que es demasiado familiar. Es imposible saber de dónde viene, pero la conoce muy bien. Sus últimos ecos reverberan a través del túnel, sonando en sus oídos como si vinieran de todas partes al mismo tiempo.
Como sucede en sus sueños.
—¡KAI!
Dónde está.
—¿Estás loca? ¡Cállate, ah! —La cola de Maru le golpea la parte de atrás de la cabeza como un látigo, Sakura parpadea y se vuelve hacia él; los ojos del roedor brillan con ira y preocupación. Y sin embargo, a ella no se le escapa que… fue una ilusión, ciertamente.
La cueva no está tan oscura, el brillo suave de los cristales reflejándose en los muros de piedra y los riachuelos de agua. Sigue estando en un túnel, pero la oscuridad que envolvía todo ya no está. Y lo que es más, ahora puede oír los gritos de una voz familiar. El suelo tiembla bajo sus pies, los cristales brillando con un color violeta.
Misho… ¿dónde está? El niño no está sujetándole la mano. En lugar de eso, está parado unos metros más adelante, sus ojos vidriosos y su expresión demasiado serena. No está herido, o al menos no parece estarlo.
—Genjutsu… ¡Pequeño bastardo…! —gruñe Sakura, fulminando a la rata con la mirada. ¿Los está traicionando? Tiene que ser eso. No le gustan los humanos… Sakura se prepara para lanzarle un puñetazo cargado de chakra, pero un pinchazo de dolor estalla en su brazo, haciéndola colapsar y caer al suelo. Sin impresionarse en absoluto, la rata se limita a mofarse de ella.
—Ya, de ningún modo voy a llevarte hasta Gran Gordito si estás perdiendo la cabeza —replica el roedor, mordisqueando su bastón con impaciencia—. No tienes más opciones, Rosita. O confías en mí o estás sola contra él.
Es como si le hubiera leído los pensamientos. En algún lugar distante, la chica oye la voz de Sasuke de nuevo; imposible saber si sus gritos son de rabia o dolor. ¿Qué podría hacerle daño, de todos modos? Sakura se muerde el labio inferior, pensativa. Sabe que escuchó la voz de Naruto llamándola, y esta vez decidió que no iba a arriesgarse con ilusiones raras.
Así es como rompió el genjutsu… ¿pero de dónde vino la voz del Uzumaki? Y ahora, es mucho más consciente de lo extraña que es la atmósfera de la cueva. Cargada… como si estuviera llena de energía invisible.
—No me sometas a un genjutsu de nuevo —murmura la chica, apretando los dientes y poniéndose en pie. Su brazo apenas responde, pero no parece dañado. Al menos, no más de lo que estaba antes.
Su cuerpo entero se siente constricto, como si hubiera una cuerda atada firmemente a su alrededor… Sakura está casi segura de que es a causa de las marcas. Es muy desagradable, pero no puede hacer nada al respecto.
—Vale. Pero hagas lo que hagas, no dejes de mirar mi cola —musita Maru, volviéndose y echando a andar otra vez. Algo en su actitud de me-importa-un-carajo es muy frustrante, pero por ahora es mejor hacerle caso.
Si no fuera por su resistencia a los genjutsu, Sakura no se habría dado cuenta de que algo no cuadraba, en absoluto. Maru le ha dado una razón perfectamente válida para ponerla bajo su hechizo, pero… aunque la rata no haya hecho más que ayudar hasta ahora, sin importar lo molesto que sea, confiar en él es mucho más de lo que la chica puede hacer ahora mismo.
En especial, porque puede oír la voz de Sasuke en la distancia.
Misho camina detrás de ellos en silencio, y Sakura se encuentra a sí misma escuchando el sonido de sus pasos. Si se detienen, no dudará en detenerse un solo segundo.
—Suertuda… —¿Sachi?
—Oigas lo que oigas, no mires —advierte la voz de Maru, haciendo que Sakura se encoja.
Es difícil ignorar las voces: parecen estar moviéndose a su alrededor, acechando en la oscuridad. Las de Naruto y de Sachi son sólo las primeras de muchas. Es como estar alucinando de nuevo… salvo que, esta vez, Sakura es muy consciente de que no son reales. No pueden serlo. Maru parece saber que están ahí, pero no está preocupado en absoluto, así que tiene que haber otra explicación para su existencia.
A decir verdad, la rata parece estar empeñada en esconder problemas de ella, así que es muy posible que esas cosas son capaces de hacerles daño. Sakura extiende la mano hacia Misho, manteniendo los ojos en la cola de la rata. Tras varios intentos y tanteo en el aire, logra cerrar sus dedos en torno a la delgada muñeca del niño.
Sus pies se sumergen de pronto en un líquido frío, el agua de un pequeño charco salpicando alrededor de su pie. Los oídos de la pelirrosa captan una cacofonía constante, una mezcla de voces de los muertos, los gritos incongruentes de Sasuke y explosiones distantes. ¿Dónde está la maldita pluma? Ahora sería tan útil… pero no sabe dónde la ha guardado.
—Ahora puedes mirar.
Sakura estaba tan distraída que no se dio cuenta de que el túnel se ha ensanchado, volviéndose más claro. Los cristales abundan y brillan más que en ningún otro lugar. Es la cueva de Nezumi, y por un momento la muchacha se queda sin aliento. Antes, era simplemente una caverna enorme con un lago en ella… ahora, el techo está repleto de una miríada de luces, casi como estrellas.
Es difícil ver de dónde vienen, pues el vapor se ha acumulado en la parte superior del subterráneo, escondiendo lo que sea que hay allá arriba. Proviene de docenas de salamandras gigantes, flotando en distintos lugares del lago y exhalándolo desde sus narices y bocas.
La extraña luz creada por los cristales ilumina unas vagas formas que no había visto antes: parecen árboles, pero no tienen una sola hoja. Están hechos de cristal oscuro, alzándose desde el suelo como si fueran manos tratando de alcanzar el cielo. Es hermoso de una forma extraña, tan inquietante que los pensamientos de Sakura son devorados por la fascinante imagen.
Es vagamente familiar, pero no recuerda de dónde…
¡Un sueño!
Quizá. ¿Estaban estas cosas aquí, antes? La muchacha no recuerda haberlas visto cuando estuvo aquí por vez primera. De todos modos, cuando sus pies se hunden en el agua del lago, su mente es traída de vuelta a la realidad. No es un buen momento para perderse en sus pensamientos. Maru salta sobre su cabeza y se sienta, suspirando de contento. Es como si fuera un día normal, sin un semidiós enloquecido tratando de cazarlos, en absoluto.
—Nunca me contaste el plan —musita Sakura, sus ojos dirigiéndose a la rata de forma acusadora.
El roedor suelta una risilla, dándole un golpecito en la cabeza con el bastón. Bueno, al menos el hecho de que es extremadamente molesto la mantendrá distraída, pues ella está segura de que un desastre inevitable está a punto de caerle encima.
—Nunca preguntaste, Rosita.
Sakura rueda los ojos, molesta, ayudándose a caminar con el famoso paraguas. La visión del Rey de Ratas es tan desconcertante y desagradable como antes lo fue, aunque ahora las puntas de las colas tentaculares están iluminadas con un millar de colores distintos, agitándose en el aire, al compás de los cambios de color de los cristales y estrellas falsas.
Es un corazón.
...Este lugar…
Está vivo. Por eso las ratas están conectadas, por eso parecen seguir un ritmo perfecto, lo suficiente como para mantener a Sasuke a raya. Es una única criatura, dispersa en muchos cuerpos distintos y pequeños.
Es una fuerza de la naturaleza, creada por la unidad.
Las ratas en sí no son fuertes… todo lo que pueden hacer es esconderse. Pero juntas en sincronía, su poder es suficiente como para hacerle frente al último Uchiha.
Estoy a salvo.
—¡Céntrate, atontada! Tienes cara de haber descubierto el significado del universo —la riñe Maru, dándole un golpe tan fuerte que Sakura teme que deje marca. La pelirrosa siente cómo su mente es arrastrada hasta la dura realidad. ¿Cómo sabe que las ratas la protegerán? Se siente como… si no controlara sus propios pensamientos. Debe ser su estado delirante. Tiene que serlo.
—Me vas a provocar una conmoción cerebral a este ritmo —gruñe ella, forzando sus pensamientos a mantenerse donde deben estar. De nuevo.
...Llegar hasta Nezumi está prolongándose demasiado. Sakura siente que está avanzando, pero cada vez que pierde de vista la masa palpitante en el centro del lago, la distancia se alarga de nuevo.
—Me mentiste —musita la chica, deteniéndose y sintiendo como si su corazón se saltara un latido. No… no es seguro, ¿no es así? Las voces y los temblores desaparecieron, pero no se dio cuenta. El espectáculo de la cueva apartó su mente de los sonidos que ya estaba tratando de ignorar. Es otro genjutsu—. ¡Kai!
Una estrella púrpura cae del cielo, su colisión contra el suelo causando una gran ola, viniendo hacia ella. Y no puede correr, no puede huir…
—Date la vuelta, ah.
Una llamarada de fuego negro surge de uno de los túneles conectados a la cueva. Causa ondas en el lago, pequeñas olas chocando contra su cintura con suavidad. Está tan cerca… Su cuerpo entero se siente prieto y tenso. Esto… podría ser el fin de su huida. Incluso si la cueva parece no estar siendo afectada por las llamas de Amaterasu, Sakura sabe que no sucederá lo mismo con ella, si él la encuentra.
Su mirada vuelve de nuevo a Misho. Los ojos del niño están desenfocados, su cuerpo relajado al completo. No tiene ni idea, todavía atrapado en el primer genjutsu. Sakura pensó que era mejor mantenerlo tranquilo, pero ahora…
"Por favor, perdóname."
—¿Puedes llevártelo de vuelta? ¿No es por eso que vinimos aquí? No puedes hacerlo tú sólo, ¿verdad? —susurra ella, cerrando los ojos y respirando lenta y profundamente—. Puedo distraer a Sasuke. Me quiere a mí… —Su voz tiembla, y la muchacha siente que si no controla sus emociones, podría empezar a decir sinsentidos llenos de desespero—. No quiero que le haga daño… por favor, llévatelo. Haré lo que pueda para ganar tiempo.
Es un dicho que el coraje es la fuerza de los ingenuos. Que a veces hay que sacrificar lo inocente y puro para alcanzar una meta. El daño colateral ha de ser causado… asesinatos y crímenes deben ser cometidos.
Por el bien mayor.
Pero… Sakura no se convirtió en médico ninja para salvarse a sí misma.
No hay otro modo.
Si Sasuke no es detenido, este lugar se llenará de llamas inmortales. Y él no se detendrá hasta que la encuentre. El niño civil que está junto a ella morirá, probablemente de forma horrible. Si Sakura quiere vivir, tendrá que hacer sacrificios.
Misho lo dijo: su cuerpo no está preparado. Necesitaría tiempo para ser movido lejos de la cueva. Y eso es algo que no tienen. No a menos… que ella se lo consiga. Y si la cueva no está siendo atacada, quizá… será más rápido. Dos pájaros de un tiro, ¿no?
—Agudo, Rosita. Muy agudo. —El tono de Maru es casi completamente neutro, aunque sigue siendo difícil saber si se está burlando de ella o no—. Muy bien.
Misho podría odiarla una vez esté lejos de aquí. Cuando sepa lo que ella hizo. Pero no importa. Todo estará bien, porque hoy, al menos un inocente será salvado.
Jódete, Uchiha.
Sakura suelta la muñeca de Misho, el peso de Maru desapareciendo de su cabeza. Ahora está sola, de nuevo, para enfrentarse a su peor debilidad. Tragando saliva, se da la vuelta; lejos de la seguridad y hacia su destino.
Nunca hubo otra opción… él estaba destinado a encontrarla, tarde o temprano. Nunca habría sido capaz de escapar, y menos aún ganar. Sakura se niega a llorar, pues derramar lágrimas es prueba de que le importa. Tiene que esconderlo, como un shinobi decente haría. Es el último trazo de desafío que puede mantener en esta situación.
No te tengo miedo.
Es una mentira, pero ser valiente no trata de no tener miedo, ¿cierto? Un paso, otro paso, uno más… Centímetro a centímetro se aproxima hacia el final de su vida, o el principio del infierno. No lo sabe.
Quiero sanar al mundo.
¿No fue ese su objetivo, desde siempre? Todas ésas personas heridas allá donde no llegan las espadas, todas ésas almas hundidas en el desamparo, a las que nadie se molestaría en ayudar. Hacía que su corazón doliera, pensando cómo de abandonadas y solas deberían de sentirse, en lo más hondo de la oscuridad. Por eso no se rindió respecto a Sasuke… pero quizá es demasiado tarde.
Yo… no puedo hacerlo. No soy lo suficientemente fuerte.
Está aquí, su ira y fuego desvanecidos, sus ojos centrados únicamente en ella. Y ella sabe que él puede crear genjutsu sin hacer contacto visual, así que no hay motivo para esquivar su mirada. Es imposible de descifrar.
Sé que todos tenemos límites… Lo siento, Naruto, no todos podemos ser héroes.
¿Es él, de veras? ¿Todavía queda algo del Sasuke que conoció en un pasado, el que aún tenía un corazón cálido bajo una máscara fría? Ése Sasuke no habría matado a toda esa gente… no la habría torturado.
Tú y yo somos polos opuestos.
Está a un paso. La atmósfera de la cueva nubla el aura de su chakra, pero ella sabe que está ahí. Peligroso y destructivo, y mucho más allá que el suyo propio. En cualquier momento… Ella no sabe qué hará él, pero no puede ser bueno.
Nunca te entendí de todos modos.
Es un error fatal. No hay médico que pueda sanar lo que no comprende. Y sin embargo, no es como si hubiera libros sobre cómo ayudar a Sasuke Uchiha. Bajando la cabeza, ella cierra los ojos. Dioses, puede notar ése aliento cálido soplando sobre ella. Es el fin.
Lo intenté tanto como pude. Lo mejor de que era capaz. La derrota… es inminente.
Y aún lo ama. Duele darse cuenta, saberlo y admitirlo. Porque así es ella, preocupándose incluso después de todo lo que ha pasado. Y… es débil, pero al menos sabe quién es.
¿Es eso cierto?
A la velocidad del rayo, el filo de la espada llega hasta su garganta, descansando contra su piel como una amenaza silenciosa. No hace falta: ella ya se ha rendido. Quizá es que no confía en ella, porque la última vez que se vieron, utilizó explosivos para quitárselo de enmedio.
Pero eso no fue real.
Cuando la toca, se siente como una descarga eléctrica. Es falsamente gentil, empujando su barbilla hacia arriba y forzándola a mirar. No puede pensar. No puede moverse. Pero no hay necesidad de ello, ¿cierto? Ella se toma un momento para hacer su propia inspección silenciosa. Él se ve extremadamente pálido, aunque no está herido. ¿Qué le pasó, para que gritara de ése modo?
No es real.
La espada desaparece… y también lo hace la sensación de contacto. Los labios de él tiemblan, como si fuera a hablar, y entonces una única pluma de cuervo flota entre ellos, los ojos de ambos centrados en el pequeño objeto. Instintivamente, la mano de ella trata de alcanzar la pluma. Y sin embargo, sus dedos se cierran en torno a… nada.
Despierta.
Se ha ido. Sakura parpadea, mirando a su alrededor con inseguridad. Pero está sola. Una campana suena en algún lugar distante, y el mundo es devorado por la oscuridad, una vez más.
Nota: traducción de la la nota de la versión inglesa - No puedo oíros a causa del ruido de este final asquerosa y gigantescamente melodramático. Pensé que valía la pena citar. En fin, os dejo con el mal sabor de boca (hasta la semana que viene), aunque espero que lo hayáis pasado bien. ¡Muchas, pero que muchas gracias por todo el apoyo, una vez más!
Miharu:es normal aburrirse en clase de vez en cuando, mientras te entretenga el fic me alegro :D Así pues, ¡hola por vez primera! Como ves en este cap, sí que era Sasuke el que venía a por ella. Más de una persona me ha dicho que le tiene cariño a Misho... ¡pero no prometo nada! Gracias por el esfuerzo y sufrimiento de comentar en cel xD
