No me odiéis ¿si? No he tenido tiempo estos días, mañana me presento a el examen teórico de conducir y he estado de benditas señales y leyes y automóviles por aquí, ciclomotores que no son lo mismo que los ciclos, obvio(? Ni que las motocicletas o las malditas tasas de alcoholemia o las putas normas de tráfico qué… Bueno yaesstajoder que aquí en un momento me instalo y empiezo a contaros mi vida.

Básicamente después de mañana (si apruebo ese examen, claro, si no iré a… no se, llorar en la cocina durante tres o cuatro días) tengo planeado subir capitulo cada día, máximo cada dos días. Una vez todo dicho os dejo con mis letras de hoy. Gracias por los comentarios, me hacéis muy feliz, no se si ya os lo había dicho e.e

Los rayos se colaban por las rendijas de su ventana, no podía creérselo, había conseguido conciliar sueño, aún así por la sensación de pesadez que tenía por todo su cuerpo supo que no habría dormido más de tres horas. Acumuló fuerzas y finalmente se incorporó y dejó la vista fija en un mismo punto. Estaba tan cansada… ¿ De verdad había pasado eso? ¿Con Natsu? Su mejor amigo… Seguro que debía de pensar que era una desvergonzada por robarle un segundo beso y esta vez no había sido un simple beso en la mejilla, no, no, no. Fue un ardiente beso en los labios…

No pudo evitar recordar lo sucedido días antes.

Happy había entrado sin avisar en casa, en su casa sorprendiéndolos a ambos en el suelo, besándose, bueno, más bien devorándose. Lucy había dado gracias a la bendita inocencia de su compañero felino, que nada más verlos ahí tirados uno encima del otro había saltado a estirar a Natsu para hacerlo a un lado, quitandolo así de encima de la rubia.

- Natsu, le dije que no viniera, pero aunque no quisieras verla tampoco tienes que reaccionar así. - había dicho el felino, parecía triste, Lucy lo comprendió enseguida; Ese gato tonto pensaba que Natsu y ella estaban peleando, no pudo reprimir una risilla floja captando toda la atención de sus sorprendidos compañeros. De pronto la gravedad del asunto cayó sobre ella cuál un cubo de agua fría. El rubor tiñó sus mejillas y aquel suelo de madera era lo único a lo que podía mantener su mirada. El gato se había acercado a ella con ademán preocupado, y ella que todavía seguía sentada en en el suelo, como un mohin se incorporó.

Natsu y Happy cruzaron una mirada de preocupación.

- Lucy, ¿estás bien? - preguntaba el felino mirando con un aparente enfado a su amigo, el mago de fuego, que seguía sentado en el suelo, de piernas cruzadas, a modo indio, con sus manos sobre ellas y una cara digna del berrinche de un niño de seis años. De todos modos Happy no pensó en ningún momento que fuese algo grave. Natsu jamás haría daño a Lucy. Sin embargo quizá se trataba de una broma de mal gusto, sabía como era su amigo, que pese a ser ambos muy parecidos Salamander por alguna razón superaba con creces a Happy a la hora de gastar bromas a la maga estelar. Por otro lado Lucy sentía como le ardían las mejillas ¿qué iba a hacer ahora? Buscaba desesperada la mirada de el mago de fuego, que miraba enfurruñado a otra parte, "¿en serio?" pensó " ¿en serio acaba de ser ese niño grande el que me hacía disfrutar tan fervientemente de mi primer beso?" casi parecía decepcionada… desilusionada, ¿qué habría pasado si el gato no irrumpía la escena? ¿a caso ella habría dejado… ? - ¿Qué le has hecho a Natsu esta vez? - esa pregunta hizo que Lucy mirase horrorizada al felino, había pronunciado aquellas palabras con aquella picardía con la cual solía burlarse de ella. ¿A caso ella parecía una violadora? Bueno, después de todo había sido ella la que se había lanzado desesperadamente a los brazos de su "amigo" y también había sido ella la que empezó a provocarlo con su lengua… Y también le había mordido el labio… ¡NOOO! Lucy quería simplemente desaparecer, ¿desde cuándo era tan atrevida? ¿Se había vuelto como Cana en el tema de los chicos? Quizá estaba entrando en esa edad en donde los besos ya no son suficientes… Aquella edad llamada "dulce primavera" por la misma Cana.

- Luce, ¿De verdad qué estás bien? - está vez había sido Natsu quién se había preocupado. Se había deshecho de su anterior pose y una vez en pie y formulada esa pregunta se acercaba con ojos preocupados a su amiga, para la cual la situación no podía ser más caótica.

Ahí estaba ese apodo otra vez. - N-no no me llames así. - Había podido articular, mientras tanto su amigo seguía reduciendo espacio entre ellos. La maga dio un par de pasos atrás, como si el que se le estuviese acercando fuese un vil dragón y no su mejor amigo. - N-no… ¡No te me acerques más! - Lo miró horrorizada y sin a penas poder pensar fríamente que lo que iba a hacer era un gran error –bueno, ya había cometido un gran error- echó a correr. Parecía un animal indefenso, así que Natsu un tanto triste y herido, decidió no ir tras ella, hasta él entendía cuando una chica necesitaba su espacio.

La cara que Natsu había puesto al escuchar los gritos de su amiga, no cesaba de atormentarla. Pese a que la expresión del muchacho de absoluta preocupación no había variado ni un ápice, había detectado en sus ojos un profundo dolor, aquellas palabras "¡No te me acerques más!" se repetían en su mente acompañadas de aquella mirada de dolor. Natsu no la iba a perdonar.

Una lágrima surco su mejilla, pero que diablos decía, pues claro que la iba a perdonar, la que no se iba a perdonar era a ella misma. Habían pasado ya cinco días. El primer día después de aquel "suceso" no había ido al gremio en todo el día, simplemente le aterrorizaba la idea de tener que afrontar todo tan rápido. El segundo día había puesto en orden sus ideas, más o menos, al menos era algo. Había ido al gremio dispuesta a hablar con Natsu, pero se encontró con que no estaba. Aquella misma mañana el mago de fuego había aceptado una misión, y según lo que había oído en el gremio acababa de irse. Suspiró exasperada, ¿una misión sin ella? Pero si eran un equipo…. Levy que había visto de cerca la preocupación de su amiga, y el día anterior la del mago de fuego al no ver a Lucy en el gremio, se había acercado a la maga estelar para cerciorarse de que todo fuese bien entre ambos.

Lucy había visto la preocupación por ella y Natsu en los ojos de Levy. - Estamos bien.- mintió. - No nos hemos peleado, tranquila. - desde luego la peliazul no se quedaba nada tranquila, conocía lo suficiente a Lucy como para saber que esta mentía, sin embargo no quiso presionarla más y incluso acepto la mala excusa que le había puesto para marcharse y evitar ser interrogada. - No he dormido bien esta noche, ayer comí demasiado.- dicho esto su rubia amiga había echado a correr, mientras le dedicaba una sonrisa forzada, en dirección a la salida del gremio.

- Ha pasado algo entre estos dos y no me gusta como se ve.- Escuchó la voz preocupada de Mirajane a sus espaldas.

- Lu-chan está muy rara, ¿crees que ya confesó sus sentimientos y fue rechazada? - la peliazul parecía realmente triste frente a esa situación. Sin embargo Mira negó con la cabeza , mientras la animaba a acompañarla hasta la barra, en donde Cana devoraba su octava cerveza.

- Happy como siempre, habló más de la cuenta esta mañana.- dijo entre risas la maga que sujetaba una enorme jarra de cerveza. Había conseguido captar toda la atención de Mirajane, la cual se posicionó, como de costumbre, detrás de la barra y Levy que se había sentado a su lado. - Le pregunté que qué sabía de esos dos, al principio fue difícil, pero en cuanto hice aparecer esto.- señaló mostrando una de sus cartas que tenía dibujado un pequeño pez en su interior.- cantó cuál pájaro enamorado en plena primavera.- dijo entre carcajadas.-

-¿ Y qué dijo? - Mirajane sabía que si no insistía ante Cana, esta acabaría yéndose por las ramas.

- Jo, que impaciente eres Mira. Bueno pues dijo que antes de ayer, cuando tu enviaste a Lucy a visitar a Natsu, él estaba preocupado por aquello de "No quiero ver a nadie, sobretodo a Lucy" - esto último lo dijo con una tonta voz, intentando imitar a Natsu seguramente. - Así que fue a echar un vistazo, y el muy tonto me dijo que los vio a los dos tirados en el suelo uno encima del otro, que Natsu había tirado las flores a un lado y que estaba mordiendo a Lucy.- antes de continuar hizo una pausa para dejar de reír.- ¡En los labios! - finalmente no pudo aguantar más y estalló entre carcajadas. Levy estaba roja, no podía ni imaginar como su mejor amiga y aquel mago de fuego tan asexual – para su opinión - habían acabado de esa forma. Por otro lado Mirajane miraba a la nada pensativa.

- Quizá me equivoqué con aquellas flores… - de pronto las dos magas presentes la miraron interrogantes. - ¡No me miréis así! casi no tenía tiempo, si a penas me salió bien la magia de transformación. - se quejó poniendo morritos. - Quería darle valor a Lucy con aquel hechizo que formulé en las flores que le "vendí" pero creo que con las prisas… La volví una mujer lujuriosa. - Mirajane tras decir eso sonreía inocentemente mientras Cana pasó de mirarla con ojos de platos a caer a suelo entre risas.

"Vale estaba borracha", pensó Levy mientras miraba enfadada a Mirajane.

- Mira, muy mal. - Levy había levantado un dedo delante de la maga albina y lo movía en señal de "no" casi parecía que regañaba a un niño pequeño. - ¿Cómo funciona eso exactamente? ¿no me digas que ahora Lucy querrá hacer… "eso" con cualquiera? - exclamó preocupada por su amiga.

- No, por dios .- Mira casi parecía divertida mientras Levy se relajaba aparentemente. - Bueno… No del todo.- La relajación de Levu duró poco y ante su cara Mira se apresuró a hablar con una sonrisa inocente, pero en el fondo sabía que sería fuertemente regañada… - El hechizo que yo buscaba era el que hiciera que ella quisiese, con el paso de los días, cada vez más desesperadamente confesar su amor a aquel hombre especial, pero al parecer el hechizo que formulé en ella es algo parecido… .- la maga peliazul levantó las cejas a modo de respuesta, tenía toda su atención. Mira que aún no perdía su inocente sonrisa continuó. - Verás, ahora Lucy querrá, con el paso de los días aumentará el deseo de… entregarse o unirse digamos, con Natsu. - Por primera vez en su vida, Mira sintió cierto miedo de la pequeña y adorable Levy, que de un rápido movimiento saltó dentro de la barra y tomando la mano de la albina comenzó a arrastrarla en dirección a la biblioteca.

- ¿A dónde vamos?- preguntó entre preocupada y divertida, no todos los días tenía la ocasión de ver a la dulce Levy así.

- A la biblioteca, ¡tenemos que deshacer el hechizo! No dejaré que Lucy cometa un error.

- Oh, vamos , está enamorada, en realidad no sería ningún error…- la peliazul la mató con la mirada.

- Tiene que ser cuando ellos quieran, no por un hechizo, además ¿te has parado a pensar en que pasará cuando Lucy empiece a "violar" al tonto de Natsu? Seguramente se le creara un trauma al pobre, un sobrecalentamiento de ese cerebro suyo o peor aún, si se… emociona demasiado podría no controlarse, ¿y si la quema? - preguntó con horror .- Con él tendrá que ir poco a poco ¡y no saltar al último paso de un golpe! - se paró en seco y le dedicó una mirada acusadora a Mira.- Tu más que nadie debería entenderme, también eres una chica, la primera vez es importante para nosotras… ya sabes. No tiene que ser un acto impulsivo, más bien algo… ¿bonito?- la verdad es que Levy estaba totalmente perdida en aquellos temas. De pronto los brazos de Mirajane la aplastaron con fuerza. ¡la estaba abrazando!

- ¡Pero qué mona eres Levy-chan! - gritaba la maga albina a la vez que restregaba su mejilla por la de la confundida peliazul. - Ojala yo en su momento hubiese tenido un concepto como ese… Bueno no, la verdad es que me gustan los actos impulsivos, pienso que son los más sinceros. - le dijo mientras guiñaba un ojo.- Pero si, estoy de acuerdo contigo en esto. A Natsu y a Lucy les vendrá bien algo romántico, ¡Me has dado una idea genial!- la maga albina se había separado de su amiga y corría en dirección a la barra, para recoger del suelo a una borracha Cana, la cual se la colgó en el cuello, a lo saco de patatas y echó a correr quién sabe donde, no sin antes dedicarle unas últimas palabras, que para desgracia o favor de Levy – depende de como se vea – no pasaron desapercibidas por nadie del gremio.- ¡Después de ayudar a Natsu y a Lucy con su "noche de pasión" os ayudaré a ti y a Gajeel!- Levy enrojeció como un maldito tomate, mientras que Gajeel, como ya he dicho para su desgracia o favor, se encontraba ahí y se atragantaba con una pieza de metal. Ambos intercambiaron una breve mirada, el tiempo que se les permitió justo antes de que todo el gremio comenzase a hacer burlas y soltar silbidos desvergonzados.

Levy echó a correr dirección a la biblioteca, tenía planeado esconderse entre aquellas paredes… ¿para siempre?