Pido disculpas por haberme demorado tanto con este capítulo pero la Universidad no me ha dado tiempo y además eso de los Trailers de Civil War me han quemado el circuito.

Esta vez sí actualizaré pronto, se los prometo, os doy mi palabra ;)

No se olviden de dejar Riviews.

XOXO

Capítulo

12

"Sorpresas"

Los párpados de Tony pesaban mucho. Un bostezo afloró en sus labios, y con dificultad se removió en la cama. Buscó a tientas un cuerpo a su lado, y en su lugar encontró las frías sábanas arrugadas. Sobresaltado abrió los ojos; la azulada luz matinal hirió sus ojos, pero no lo suficiente para que no pudiese darse cuenta de su soledad en la cama.

Su boca se secó y sus ojos escocieron; una opresión en su pecho creció. Tuvo que apartar el pánico con mucho esfuerzo y deslizar una mano desde el pecho hasta su vientre para recordar que ya no estaba en Boston, que las cosas marchaban mejor.

Cerró los ojos, tomó una bocanada de aire y tras varios minutos dejó escapar un suspiro tembloroso de alivio. Allí estaba justo bajo su mano: un tibio bulto prominente. Hizo un poco de presión y la pequeña vida que crecía en su interior se removió como dándole los buenos días.

Una sonrisa afloró en su rostro. Era un gesto genuino, emotivo y completamente ajeno al frívolo y desquiciado Tony que era antes de Steve, o al inseguro y asustado Tony que intentó perder a aquel pequeño milagro que se removía en su vientre.

-Jarvis- llamó en tono quedo.

-¿Si, señor?- respondió la voz robótica.

-¿Dónde está el Capitán Rogers?- inquirió, relajado.

-Salió a correr antes de que amaneciera, calculo que regresará en aproximadamente una hora- respondió Jarvis

Tony pasó una mano por sus desordenados cabellos castaños y volvió a bostezar. Se dejó caer en la cama, pesadamente e intentó cerrar los ojos, pero una pequeña patada en el vientre lo hizo refunfuñar; quería esperar a Steve, pero el bebé y su propio cuerpo estaban famélicos. No podía ni debía descuidar su salud por lo que a regañadientes se levantó.

Arrastró sus pies hasta el baño colocando inevitablemente las manos en su espalda baja para ayudarse. Su vientre abultado empezaba a dificultarle sus movimientos pero no podía estar más agradecido, con cada uno de sus amigos, con Steve, e incluso con Loki…

Miró al espejo de cuerpo completo que había en el baño. Recorrió sus ojos a lo largo de su propio cuerpo, y quedó genuinamente asombrado. Cuando decidió ir a Boston había estado en los huesos, apenas podía mantenerse en pie y debido a una anemia crónica después diagnosticada por Bruce, sufría constantes desmayos. Ahora las únicas marcas que tenía en el cuerpo eran gratas mordidas en su cuello y hombros, y señales rojizas de dedos en sus caderas. Su vientre se había ampliado de una forma casi natural sin causar más que fuertes dolores musculares, pero ninguna fractura de huesos, ni rupturas arteriales que pudieran arriesgar su vida.

Estaba tan bien que en las últimas tres noches había tenido buenas y reconfortantes sesiones de sexo con su Capitán. Sonrió ante los recuerdos; Steve al principio había estado reacio ante la idea sin importar cuanto Tony le asegurase que se encontraba en perfectas condiciones; pero Tony tenía sus trucos, bastó salir totalmente desnudo de la ducha, meterse en las sábanas y acurrucarse contra Steve. Al principio el rubio lo había acariciado castamente, luego vinieron los besos… sus lenguas se encontraron, los jadeos desataron los movimientos necesitados de sus cuerpos, pronto el pantalón de pijama de Steve terminó en el suelo junto con sus preocupaciones. Le hizo el amor a Tony con devoción, deseo y mucho cuidado; a veces al castaño llegó a desesperarle que sus penetraciones no fuesen tan frenéticas pero al final terminó desfrutándolo.

Steve empezaba a darse cuenta de que Tony estaba, en efecto, mucho más fuerte que la vez que lo encontró en Boston. Esos días habían sido duros tanto para Tony como para Steve, pues el ingeniero pasó en cuidados intensivos durante días, entre la inconciencia; mientras que Steve no se despegó de él hasta cuando lo dieron de alta…

Todo gracias a Loki, pensó Tony. Tomó unos pantalones grises de chándal y una sudadera estampada algo descolorida y grande. Calzó unos zapatos deportivos y mirándose al espejo decidió que el dios del Engaño no era tan malvado como algunos pensaban, solo estaba un poco desequilibrado.

Una risilla escapó de sus labios. Entre los vengadores, sinceramente, quién no estaba desequilibrado.

Todavía tenía sus recelos respecto a la magia de Loki, o lo que quedaba de ella, pero al parecer estaba surtiendo un buen efecto. Loki había prometido que haría lo posible por mejorar la salud de Tony, y así había sucedido, gracias a sus hechizos, y a una planta extraña que Thor trajo de Asgard en las tres últimas semanas Tony había recuperado peso, la fuerza y el brillo de sus ojos…aunque esto último se lo debía a Steve.

Tras el regreso de Boston y los días de inconciencia de Tony, Steve se había distanciado un poco, dormía a su lado, lo cuidaba y ayudaba a Loki en lo que podía para que Tony mejorara gracias a la magia asgardiana; pero no se atrevía a mirar a Tony. Había llegado incluso a dormir un par de noches en la sala, hasta la noche en que entró en la habitación y encontró al moreno hablándole a su vientre. Esto conmovió a Steve, quién sin pensarlo dos veces avanzó hasta Tony y le plantó un beso. Un beso que duró demasiado, en el que ambos se profesaron amor, al mismo tiempo que se pedían disculpas. Esa noche habían permanecido despiertos hasta el amanecer, hablando, compartiendo sus temores, y aclarando muchas cosas…hasta quedarse dormidos en los brazos del otro.

Tony salió del baño, ya había amanecido; cruzó la habitación con pasos lentos y salió al pasillo del departamento en dirección a la cocina. Decidió en un parpadeo que comería una deliciosa tarta de limón, si es que Thor no la había devorado ya; un buen vaso de chocolate (porque Bruce y Pepper no le dejaban tocar el café); un poco de zumo de naranja y algo de tocino.

Al asomarse a la cocina ladeó la cabeza. En las últimas tres semanas siempre era recibido por una escena semejante, pero cada día lo asombraba y sobrecogía un poco. Sus amigos… no, su familia, estaban todos allí, reunidos en ese especial alboroto al que llamaban desayuno. Asustado por quemarse con el aceite Clint preparaba, con un ridículo delantal floreado y unos guantes de podar anaranjados, tocino en la sartén; a su lado Bruce servía café para todos, mientras Pepper preparaba lo que parecía ser un omelet. Loki los veía con expresión burlona, entornando los ojos y medio sonriendo mientras, sin que nadie se diese cuenta, hacía flotar por encima de todos el batidor que Pepper buscaba. Al otro extremo de la barra Bucky conversaba en un fluido ruso con Nathasha, ambos reían, lo cual provocaba molestas miradas por parte de Clint y Loki, así como asombradas expresiones por parte de Thor quién junto al Soldado de Invierno y a Viuda Negra los miraba boquiabierto, tratando de entender, sin éxito, alguna de las palabras que decían.

Tony arrugó el entrecejo, torció los labios, pensativo y después se encogió de hombros para sí mismo. ¿Cómo Bucky y Loki habían terminado sumados a esa locura llamada hogar? Ni él mismo estaba seguro; pero después de salir del hospital Loki empezó con los hechizos para mejorar su salud, cada vez hacía más, así que pronto Thor y Steve insinuaron que lo mejor sería que el dios fuera a "pasar un tiempo" en la torre de los vengadores. Loki paseaba por allí haciendo travesuras para divertirse, hasta que eso no le bastó y trajo al Soldado de invierno con él. Bucky todavía tenía sus arranques de violencia, y por ello Steve lo vigilaba de cerca, al igual que Thor hacía con Loki. Una noche de sábado en que todos se reunían para ver películas Natasha, con su tono mordaz, los había llamado "Niñeras Rubias"

-¡Buenos Días!- exclamó Tony, su voz jovial y animada llamó la atención de todos. Ingreso con paso decidido y andar arrogante, aunque le duró poco pues una pequeña patada del bebé en su vientre le revolvió el estómago y lo hizo detenerse en seco.

-¿Estás bien?- preguntó Pepper, mirando a Bruce de reojo, preocupada. Tony asintió, se estiró como un gato, y avanzó hasta una taza de café humeante que Bruce acababa de servir.

-¡Wow, ¿estás loco?!- saltó Natasha, retirando la taza del alcance de Tony cuyos ojos castaños la miraron de forma asesina. –La cafeína no es buena en tu estado, ya te lo he dicho-, Tony rodó los ojos, y refunfuñando fue hasta la nevera de la cual sacó la leche y la sirvió en un vaso, bebió un sorbo y se fue a sentar en la barra.

-¿Tony, no se te olvida algo?- inquirió Bruce, apretando los labios.

-¡No quiero esas malditas pastillas!- exclamó Tony cuando Pepper tomó un frasco de la alacena y se lo colocó justo en frente. La pelirroja lo ignoró, pero tanto Bucky como Natasha clavaron sus ojos en el ingeniero. Como todas las mañanas terminó tomándolas.

-¡¿Dónde está ese maldito batidor?!- gruñó Pepper con las manos en las caderas, había revuelto cada cajón y estante de la cocina sin encontrarlo. Bruce le sonrió con ternura y señaló hacia su cabeza.

Bucky sonrió divertido, Clint estalló en carcajadas y Loki, antes de que Pepper lo ahorcara, dejó caer el batidor en las manos de la pelirroja.

El desayuno transcurrió entre pequeñas discusiones, bromas y risas. Clint, Natasha y Bucky fueron los primeros en retirarse; tenían una misión y debían partir ya; los siguió Pepper quién anunció debía asistir a una reunión en Stark Industries, Bruce tenía que bajar a los laboratorios así que la siguió, rodeando la cintura de la pelirroja con su brazo. Thor desapareció tras advertirle a Loki que no hiciera nada estúpido; seguramente iba a visitar a Jane o sabe quién a donde. El último en marcharse fue el dios del engaño:

-¿Piensas dejarme solo?- bromeó Tony.

-Sabes que debo ir a…-murmuró Loki, entre fastidiado y avergonzado, dirigiéndose al ascensor.

-¿A qué? Lo siento, no te escuché- lo fastidió Tony, conteniendo una risa.

-A trabajar ¿ok?- gruñó Loki, entrando en el ascensor. Estaba conforme con llevar una vida humana, pero que cada mañana Tony le hiciera la misma pregunta lo irritaba.

Una vez Tony se quedó solo, habiendo terminado de desayunar dejó los platos en el fregadero y, con pasos dificultosos, caminó hacia su habitación, siguió de largo hasta la última puerta y la empujó. Ingresó casi con timidez y algo de sobrecogimiento a la habitación redecorada. Recorrió con la mirada las paredes azules salpicadas de plateado que Thor y Clint habían insistido en pintar, miró la cuna blanca que habían escogido con Steve en el centro comercial y los juguetes desperdigados sobre el colchón, regalo de Bruce. Observó el oso de peluche que Pepper había comprado, el cual descansaba junto al ventanal en una repisa; y suspiró al mirar la pequeña ropa perfectamente doblada que Natasha y él habían acomodado perfectamente doblada en un armario en forma de casita de dulces. Clavó sus ojos en las extrañas pegatinas en forma de animales que Loki y Bucky habían pegado en las ventanas; y no pudo evitar sentirse un estúpido…un estúpido profundamente agradecido.

Se dejó caer en el sofá junto a la cuna. Posó su mano en el vientre abultado bajo su sudadera ¿Cómo podía haber siquiera pensado que el bebé o él estaban solos? Incluso si Steve se había comportado como un idiota, tenía a Nat, Clint, Bruce, Thor, a Pepper, e incluso a Loki y al Soldado del Invierno…

El bebé pateó un par de veces, como entendiendo los pensamientos de su padre.

-Estás cada vez más inquieto ¿eh?- le dijo Tony, inclinándose sobre su propio vientre, y rodeándolo con ambos brazos.

El bebé volvió a patear. Tony sonrió.

-¿Estas ansioso por salir? Te diría que no lo hicieras pero la tía Pepper te compró un lindo oso, y el Thor y Clint casi se matan el uno al otro pintando tu habitación, e incluso Bucky y cierto dios del engaño están ansiosos por conocerte…- el bebé volvió a patear, -Y por supuesto que te diré de tu papá- pensó en Steve, y las últimas semanas. –Está también muy contento por ti, tanto que me ha dado un pretexto para manipularlo, pero no es mi culpa tener hambre de melón con arándanos a las tres de la mañana… además, no era necesario que fuese a buscar por cada tienda de Nueva York el melón pero… no hay fuerza capaz de detener al capitán…-

La puerta crujió a su costado desconcentrando a Tony.

-Estabas al borde de llorar por el melón, Tony ¿Cómo esperabas que te dijera que no?- la voz de Steve reconfortó a Tony, quién sintió al bebé relajarse en su interior.

El castaño dedicó una sonrisa radiante al rubio quién permaneció apoyado en el marco de la puerta con expresión seria y brazos cruzados. Tony ladeó la cabeza e hizo un puchero y Steve rompió a reír, se acercó con paso decidido a Tony y se sentó en el espacio del sofá; le sonrió un tanto nervioso, tomó la mano áspera del ingeniero y la apretó entre sus manos. Entrelazó sus dedos y miró toda la habitación, después volvió su mirada a los ojos achocolatados de Tony.

-Gracias- pronunció el castaño, de pronto.

-¿Por qué?- inquirió Steve, levantando una ceja.

-Por haberme salvado…-musitó Tony, desviando la mirada.

-Tony, ya hablamos de lo que ocurrió en Boston, y fue culpa mía por haberme comportado como un idiota- Tony lo interrumpió deslizando la mano a lo largo del brazo de Steve hasta el rostro de éste.

-No hablaba de eso. Tú me has salvado de muchas maneras, sí, pero la más importante fue aquella vez que nos encontramos en ese bar- se encogió de hombros. Steve lo miró con ternura, y acarició el vientre hinchado de Tony. –Habría terminado con una sobredosis o algo parecido, tengo un enfermo instinto autodestructivo y siempre me sentí vacío…- los labios le temblaron a Tony, maldijo por lo bajo la sensibilidad que le producían las hormonas.-… contigo me siento completo-.

Antes de que se rompiera Steve lo besó. Profundamente, no con el deseo que caracterizaba la colisión de sus bocas, sino con el apretón prolongado, la caricia dulce y la devoción deliciosa de dos seres que se necesitan.

Steve deslizó sus labios por el cuello de Tony empezando a repartir pequeñas mordidas. Una vez de rodillas frente al ingeniero, se separó un poco; colocó sus manos sobre el vientre definido del castaño y pegó sus labios a la tela de la sudadera.

-Espero que nazcas pronto, tienes que conocer a tu papá- dijo sin quitar la mirada de Tony. –es la persona más perfecta que he conocido-susurró, el bebé pataleó.

-Creo que está de acuerdo contigo- respondió Tony con aire de petulancia.

El arrogante Stark estaba de vuelta, lo cual gustaba a Steve. En un acto desprevenido lo alzó en brazos, Tony agitó los piernas en el aire, y finalmente se dejó hacer. Steve lo cargó fuera de la habitación del bebé, y lo llevó en dirección hacia su habitación. Tony lo rodeó por el cuello con ambos brazos y antes de que llegasen empezó a besarlo con demanda. Su lengua rebuscó en cada rincón de la boca de Steve quién con dificultad logró llegar a la cama que ambos compartían. Depositó a Tony en las revueltas sábanas y empezó a besar su cuello y su torso, sin apoyar todo su peso sobre él con miedo de aplastar su vientre. Las manos del ingeniero no tardaron en arrancar la camiseta blanca que traía Steve, y en viajar hasta el elástico de los pantalones del rubio.

Miró esos ojos azules dilatados por la excitación y acarició el bulto de la entrepierna de Steve por sobre la tela. Lamió el torso de Steve y lo empujó un par de pasos, se posicionó de rodillas frente al rubio cuyos jadeos aumentaban; bajó de un tirón pantalones y bóxer deteniéndose a mirar la gran erección del capitán. Se relamió los labios… salivando deseoso…

-Tony, esp…- intentó articular Steve, pero en un parpadeo Tony lo tomó en su boca tragando casi toda la longitud del rubio quién arrojó la cabeza hacia atrás y cerró los ojos mordiéndose los labios.

Tony empezó a subir y bajar, succionando, lamiendo y paseando sus dientes por el glande húmedo de Steve quién a su vez enredo los dedos en el cabello de Tony marcando un ritmo. Hasta tanto el castaño introdujo una de sus manos en su propio pantalón acariciando su miembro semi duro. Gimió con la erección de Steve hasta la garganta, lo cual hizo al capitán soltar una maldición.

-Tony, espera, estoy cerca… espera- musitó Steve, descompuesto. Apartó a Tony con delicadeza y lo tomó por el mentón.

Hizo que se pusiera de pie, y se inclinó para besarlo. Lo desvistió acariciando la piel morena de Tony y besando los lugares por donde pasaban sus manos. Una vez ambos quedaron sin rastro de ropa Steve giró a Tony, mientras besaba sus hombros. Iron Man se arrodillo en el borde de la cama, y bajó su cabeza apoyándose en sus codos. Steve acarició la dureza de Tony, y dibujó un camino de besos por la espalda que el moreno empezó a arquear.

-¡Oh Steve!- gritó, apretando las sábanas entre sus manos, en ese momento agradeció a Loki por haberlo ayudado a fortalecerse. El sexo con Steve era algo de lo cual no estaba dispuesta a abstenerse, y el rubio no era capaz de negarle sus caprichos. -¡mmmggrrr!- soltó cuando la lengua de Steve se introdujo en su apretada entrada, y las manos fuertes del capitán le apretaron las nalgas.

Jadeo y gimió moviendo las caderas en busca de más contacto, hasta que sintió la mano que masturbaba su miembro ascender dando una lenta caricia en la hendidura que se había formado entre sus testículos y su ano, lo que según Bruce Banner era un rudimentario canal de parto que su cuerpo estaba formando para la llegada del bebé.

-¡Sí, aaahh!- no pudo evitar exclamar cuando el primer dedo de Steve ingresó por su apretado ano.

Le segundo dedo llegó pronto, y el frenesí de sus caderas aumentó; el tercer dedo y los movimientos de tijeras lo dilataron haciéndolo retorcerse de placer. Cuando se retiraron y la respiración agitada de Steve golpeó su oído, y sintió el cuerpo del capitán acomodarse sobre él, dejó escapar un gemidito tembloroso.

-Te amo- dijo Steve mordiendo su oreja, y su cuello.

-Y yo a ti, Steve, te amo…-.

Steve ingresó con delicadeza, y apretó las manos de Tony bajo las suyas al sentir la estrechés del ingeniero succionar su erección. Llegó hasta el fondo y así permaneció unos momentos, acariciando y besando la espalda y los brazos de Tony para que se relajara. Movió las caderas empezando con penetraciones lentas…

-¡Más rápido!- rogó Tony.

El rubio estuvo a punto de negarse como había hecho las últimas veces, pero entonces alzó la cabeza y vio en el reflejo del ventanal a un Tony bastante repuesto, radiante, con los rojos labios entreabiertos y los ojos cerrados por el placer. Aumentó el ritmo de sus embestidas arremetiendo contra la próstata de Stark.

Tuvo que sujetar a Tony cuando, tras un buen tiempo de penetrarlo y masturbarlo a un ritmo frenético, se corrió en chorros prolongados de semen que empaparon las sábanas. Besó el cuerpo sudoroso del ingeniero y tras unas cuantas embestidas más, gracias al apretón de Tony alrededor de su erección, se corrió en su interior.

Permaneció dentro unos cuantos minutos más, jadeando. Mordió a Tony en el cuello y se deslizó fuera con lentitud. Vio en el reflejo del ventanal que Tony sonreía. Limpió con besos el semen espeso que goteaba por los muslos del ingeniero e hizo que se diera la vuelta para besarlo un poco más.

Se tumbaron en la cama, Steve sobre el colchón y Tony cómodamente acurrucado sobre el rubio. Ya eran las tres de la tarde cuando el castaño fue vencido por un apacible sueño; por lo cual, con sigilo, Steve se levantó de la cama rumbo al baño. Quería darse una ducha, antes de cerrar la puerta dirigió una mirada de soslayo a Tony, se veía tan hermoso dormido entre las sábanas blancas, desnudo, con el cabello alborotado, la barba algo descuidada, y ese vientre de luna llena creciendo en su cuerpo.

Tomó una ducha rápida, deleitándose un poco al final con el agua tibia que relajó su cuerpo. Secó su cuerpo y envolvió la toalla a su alrededor; se puso un pantalón que había por allí en el desorden del baño y una camisa limpia que había traído consigo. Estaba buscando sus zapatos deportivos por el suelo cuando un quejido llamó su atención. Aguzó el oído, pero el silencio respondió hasta que un grito lo hizo salir corriendo del baño:

-¡Steve!- era la voz de Tony, desencajada, descompuesta y horrorizada.

Al atravesar la puerta se encontró con la escena de Tony sentado en las sábanas, pálido y tembloroso, entre sus piernas había un charco de lo que parecía ser agua. Tony empezó a hiperventilar, y Steve no supo si sonreír o preocuparse.

-Tranquilo… -dijo-…solo hay que llamar a Bruce- tartamudeó, buscando su celular.

-Señor, yo lo llamaré por usted- intervino de pronto Jarvis, cuya intromisión Steve agradeció.

El rubio fue hasta Tony, y lo ayudó a sentarse en el borde de la cama, donde él se detuvo haciendo una mueca de dolor.

-¿Qué pasa?- preguntó Steve, sintiendo el miedo correr por sus venas.

-Contracciones.- musitó Tony en voz ahogada- ¡Duele!- gimoteó, pero se dijo a si mismo que hubieran dolido mucho más y le hubieran partido los huesos de no ser por la magia que Loki había hecho para ayudar a su cuerpo a adaptarse a la naturaleza del embarazo.

-Supongo que es normal. Bruce vendrá…él sabrá que hacer-dijo tontamente Steve, sin atinar qué hacer; se sintió confundido y estúpido ante la situación pero trato de actuar lo más normal posible para no alterar a Tony.

Se puso a corretear por toda la habitación, tomando ropa de Tony. Lo ayudó a vestirse, y a calzarse los zapatos. Otra contracción aporreó a Tony haciéndolo doblarse de dolor. Steve lo abrazo, y prefirió alzarlo en brazos para llevarlo a la estancia; el castaño gimoteaba escondiendo el rostro en su pecho.

-Steve…- dijo Tony en un murmullo, alzando la mirada al rubio-Steve,-llamó su atención ya que el capitán había estado concentrado en llamar la atención. Los ojos azules se dirigieron de lleno al rostro del ingeniero. –Tengo miedo Steve- confesó.

También asustado el rubio acarició el rostro de Tony.

-Todo va a salir bien, Tony, te lo prometo- respondió.

El sonido de las puertas del ascensor abriéndose y la entrada apresurada de Bruce acompañado de Pepper atascó las palabras que Tony había estado a punto de decir a Steve.

Tenía miedo, no por el dolor, o el bebé ya que Bruce había dicho que según los ecos y los análisis era un niño completamente sano y fuerte…tenía un horrible temor a que el parto resultara fatal, a no poder cargar a su hijo y verlo crecer, temía que la magia de Loki, alejada de Asgard por tanto tiempo fallase. Quizá solo estaba siendo paranoico, se dijo.

Pero quizá era un presentimiento…

Nos leemos.