Lo se, lo se, merezco ser sacudida de las orejas. Pero tengo excusa, me obligaron a presentarme a un concurso de literatura en mi instituto. Mi profesora de lengua se puso muy pesada, ¡me sobornó! He sido absuelta de hacer un pesado trabajo sobre Miguel de Cervantes. No podía negarme. Y ahora tengo 15 días libres (vacaciones y casi no tengo tarea) y un ebook nuevo. Si. Gané el concurso y gané un ebook más -.- Tengo tres ¿alguien quiere uno? En fin estoy feliz, eso si, de verdad que no pensé que iba a ganar ewe. Pero bueno, los milagros pasan. Ahora que estoy libre ¡Vuelvo!

Sin mucho más que decir os dejo con mis letras. Espero que sean de vuestro agrado.

Anteriormente:

- No. - parecía confuso.- No estoy ciego, vi que estabas haciendo algo debajo de tu falda. ¿G-gemías mi nombre? ¿eso es lo que hacías? Sonaba bien…-

Le gustaba el sonido de sus gemidos. Jo. Eso no era justo ella también quería saber como eran los suyos…

¡¿Pero qué… ?!

Lucy volvió en si. Volvió a parecer el pelo de Erza. Volvió al refugio seguro de entre sus mantas, y enterró la cara en su cama suplicando que la situación no se pusiese más vergonzosa.

Su respiración era entrecortada y su corazón latía con tanta fuerza que a penas podía escuchar lo que sucedía a su alrededor. ¿Pero qué está pasando conmigo? ¡¿Desde cuando me pongo así por Natsu?!

Había conseguido relajarse un poco contando hasta diez. Justo cuando pensaba que todo iba a ir bien, que su amigo, azorado por la gravedad de la situación, presa del pánico se habría marchado. Justo cuando todo en su cabeza tomaba orden y su desbocado corazón se calmaba sintió como su cama se hundía. El peso de su amigo al sentarse activo todas las alarmas en ella de nuevo. De alguna forma Lucy sacó valor para quitarse esas mantas de encima, se incorporó, quedando sentada en su cama y decidió que si Natsu había optado por quedarse le haría frente, al fin y al cabo no podía quedarse bajo de esas mantas, huyendo de el eternamente – aunque era tentador – cuando lo miró a la cara, pudo comprobar que estaba distraído, absorto en sus pensamientos seguramente. Era extremadamente inusual ver al mago de fuego tan serio y pensativo, esto la hizo titubear, recordando todo lo sucedido entre ellos hasta la fecha. Imágenes de el beso que ella misma robo a su amigo en su casa le vinieron a la mente. Tuvo que hacer uso de toda su fuerza de voluntad para no volver a esconderse entre las mantas, o directamente tirarse por la ventana.

Natsu quería hablar. Eso estaba claro. Lucy comenzó a temblar, se odiaba a si misma por ser un flan en aquellos momentos, pero ella le había besado, dos veces para ser exactos, si el estaba enfadado lo aceptaría, decidió que era capaz de suplicar su perdón. Había actuado de una forma indecente entre ellos. Había roto la regla de que entre miembros de un equipo no podía suceder nada. Y encima cuando el se había preocupado por ella tras su apasionado beso ella le había gritado que no la tocase. Mierda. Soy increíblemente estúpida.

El miedo de que Natsu nunca volviese a querer formar un equipo con ella, de que la dejase de lado se apodero de Lucy. Casi sin poder evitarlo las lágrimas se desbordaron. El chico seguía allí. Frente a ella, sentado en su cama, mirando a la nada muy pensativo. Rápidamente se limpió el agua que rodaba por sus mejillas con las manos.

Quizá por eso la había evitado esos días. Seguramente había venido para dejarle más claro aún que ya no podían seguir formando un grupo. Eso le rompió el corazón. Más lágrimas amenazaron por salir, pero esta vez las contuvo. Aún así iba a aceptarlo. Tampoco podía obligarlo a estar con ella si no quería. Miró sus labios carnosos y no pudo evitar morderse los suyos levemente. Había valido la pena por probarlos al menos una vez. Aunque ahora la odiara. Movió la cabeza a ambos lados. No. No era el momento para regodearse en la autocompasión, primero tendría que hablar con el, pedirle perdón, quizá aún tenía una oportunidad de que el la perdonase y olvidase todo lo ocurrido. Bien. Se armó de valor y puso una mano en el hombro de su amigo para llamar su atención, sacarlo de sus pensamientos. Funcionó, pues se sobresaltó levemente y le dedico una mirada confusa.

- Natsu… Verás, sobre lo del otro día.- hizo una pausa, no sabía exactamente que decirle, a penas se atrevía a mover su mano de aquel hombro amplio y fuerte, miedo a que si lo soltaba nunca más podría volver a tocarlo. Tomó aire y contó hasta tres. Tenía que hacerlo, tenían que hablar de lo ocurrido. Ella era la que tenía que empezar esta conversación. Ella era la culpable de que Natsu la abandonase si lo hacía. - Yo… Lo siento mucho. - finalmente lo miro a los ojos y se encontró con una cara confundida. El mago de fuego arqueó una ceja, mientras miraba la mano de su compañera que aún permanecía apoyada en su hombro.

- ¿Qué es lo que sientes tanto Lucy? - la maga celestial vaciló antes de contestar.

- Ya sabes… Te robé dos besos. - de pronto los ojos de su amigo se abrieron y antes de que el pudiera decir nada ella continuó. No. Se negaba a ser despojada tan rápido, tenía que alargar al máximo aquella conversación y pedirle perdón por un par de cosas más. - También siento haberte gritado cuando te preocupaste por mi… Fui una completa idiota. Nunca quise decirte eso. - la expresión de Natsu se relajó y un brillo de diversión iluminó sus enormes ojos.

Sin más para la sorpresa de Lucy Natsu estiró de la mano que aún permanecía apoyada en su hombro, la cogió de la cintura y sin hacer a penas esfuerzo la levanto de la cama para acabar depositandola en su regazo. Los ojos de Lucy se abrieron incrédulos. Antes de que la maga estelar pudiera articular palabra, el mago de fuego sujeto sus mejillas con ambas manos, apretándolas, sin causar dolor alguno, más que el de su orgullo, seguramente tendría que tener cara de pez en ese instante. Frunció el ceño, no entendía nada, ¿a que venía eso? ¿Estaba intentando burlarse de ella? La ira se reflejó en ella. Trató de contenerla, no podía pegar a su amigo tras disculparse y no ser disculpada, no podía añadir más cargos a la lista. Esta bien. Si pensaba burlarse de ella lo permitiría, si eso le aseguraba que las cosas volvían a ser como antes.

El hombre de fuego la miro atentamente, serio. Pero de pronto estalló en carcajadas,molestando más aún a Lucy.

- ¿Este es tu castigo? Está bien lo acepto, ¿me perdonaras después de esto? - el humor en el desapareció para dedicarle una intensa mirada que la hizo estremecerse hasta la médula.

- Lucy, ¿qué te hace pensar que esto es un castigo? Dijiste algo molesto, quería cerrar tu boca un poco , es divertido tendrías que verte cuando hablas.- Dijo Natsu riéndose entre dientes mientras apretaba y aflojaba su agarre a la cara de la rubia, esto le hizo soltar un par de carcajadas. Lucy en respuesta frunció el ceño. - ¿No vas a pegarme o gritarme que me vaya de tu casa? ¿desde cuándo dejas que juegue tanto contigo Luce? - ahí estaba ese dichoso apodo, que seguramente si alguien más la llamase así le daría grima y la mosquearía sin embargo saliendo de los labios de Natsu sonaba bien, de alguna manera solo la llamaba así cuando estaba serio y eso le daba un toque sexy. ¿Natsu era sexy? Si. Desde luego que si. Casi sin darse cuenta Lucy escaneó a su amigo de arriba a abajo, terminando el examen de su cuerpo en sus tan apetecibles labios, un diez habría sido la nota que le daba a tal anatomía si se lo hubieran preguntado. Casi sin poder evitarlo rememoró el recuerdo de sus lenguas jugando entre ellas, era tan cálido… Ese mago de fuego conseguía que algo en la parte inferior del estómago de Lucy quemara. Natsu titubeo antes de volver a hablar. - Mejor me voy. Creo que me he pasado de la raya contigo. Lo siento Lucy. - la depositó suavemente en su cama de nuevo mientras el se incorporaba directo hacía la ventana. ¡Iba a marcharse! ¡No!

- ¡Espera! - algo se agarró de su cintura, una agarre férreo que lo quemó en su contacto, era gracioso, que al ser el un mago de fuego le quemase nada en su contacto. Vio que Lucy se había abrazado a su cintura en un intento desesperado por detenerlo. El mago de fuego se ruborizó ligeramente, aquella posición… El estaba sobre sus rodillas en su cama, apoyado a la piedra que formaba la parte inferior de la ventana de su rubia amiga. Mientras ella había dejado caer todo su peso sobre las piernas echadas atrás de su amigo y abrazaba su cintura con una fuerza considerable. Es tan fuerte… Tiene una apariencia tan delicada y sin embargo tiene esta increíble fuerza para una mujer como ella. Natsu se derretía ante la idea de ser apresado por ella, de que le pidiese que no se fuera, nunca antes le había pedido que se quedase. Lentamente se dio la vuelta. No sin antes correr las cortinas, obstruyendo la visión de ambos a cualquiera que pudiese verlos desde fuera. Despegó las manos de su amiga de su cintura con cierta delicadeza, y sin soltar sus muñecas quedó de rodillas frente a ella.

Lucy no creía lo que acababa de hacer. ¿Tan desesperada estaba por no perderle? No. Bueno al menos no solo era eso lo que la hacía actuar así. Había algo… Algo en su interior la quemaba dolorosamente y sentía que con el contacto de su amigo aquel fuego se avivaba pero de alguna forma el dolor desaparecía, dejando a su paso ciertas descargas eléctricas que admitió que no se sentían nada mal. Decidió dejar que aquellos impulsos la controlasen un poco.

- Natsu. No te vayas, siento haberte dicho… Haberte gritado que no me tocases cuando… ¡Cuando es lo único que quiero que hagas! - La cara del mago de fuego no podía resultar más cómica. Había abierto los ojos como platos y su mandíbula parecía desencajada por completo de su cara. ¡Lucy no sabe lo que está diciendo! Pensó alarmado, joder, el era inocente e inexperto en el tema del amor y todos sus blah blah's pero no idiota. No tardó mucho en recuperarse a si mismo.

- No pasa nada Lucy, no estoy enfadado, olvidemos el pasado ¿si? - dijo con una amplia sonrisa. De pronto recordó algo y le pareció una gran idea, lamentó que Happy no estuviese, sabía que le apetecía ayudar. Pero era su culpa por abandonarlo al ir a una misión en el equipo exceed a la cual solo permitieron ir a Wendy. - Lucy, ¡tu novela! Te prometí que ayudaría a escribirla, y tan solo quedan dos días. Mierda. Lo siento, lo olvidé. Vamos, ¡No hay más tiempo que perder! - estiró de sus muñecas en un ademan de sacarla de la cama en dirección al escritorio, sin embargo el que fue derrumbado fue el.

Abrió los ojos, que había cerrado tras el impulso de la caída contra el colchón. Alarmado descubrió que había sido tumbado boca arriba sobre la gran y cómoda cama de su amiga. Pero cuanta fuerza tiene esta mujer esta vez sus pensamientos fueron de alarma y no de fascinación. Su cabeza en aquel momento no era capaz ni de sumar dos y dos. Todas las alarmas estaban activadas. Esta no era Lucy. De pronto un escalofrío recorrió todo su cuerpo, cuando la rubia acuno suavemente una de sus mejillas. Ella estaba encima de el, mirándolo con ojos de corderito. Se quedó paralizado.

- L-lucy ¿Qué haces? - la sonrisa que esbozo su compañera no apaciguó para nada su incertidumbre.

- Natsu .- canturreo mientras acortaba sus distancias. El corazón del mago de fuego se aceleró y bombeo sangre a todas sus extremidades despertando a cierto "dragoncito" de ahí abajo. ¿Iba a besarlo? Para decepción del muchacho la boca de Lucy se detuvo cerca de su oreja, y su aliento le produjo un fuerte cosquilleo que recorrió su columna. Si lo de antes no había despertado su deseo esto acababa de encenderlo, prenderle fuego y avivarlo como nunca. - ¿Por qué quieres olvidar lo del otro día? ¿no estás enfadado? ¿sientes asco? ¿vergüenza tal vez? Ya te he dicho que lo siento y si tu me lo dices nunca más volveré a hacerlo. Aunque será una pena para mi la verdad. - De pronto Lucy se incorporó, dejando más espacio entre ellos, pero sin mover su cuerpo del de su compañero. Parecía triste y eso oprimió el pecho de Natsu. Odiaba ver esa expresión dañando las hermosas facciones de su amiga. - No quiero perderte, eres mi mejor amigo, y si tengo que renunciar a lo que siento por mantenerte a mi lado créeme que lo haré. -

Algo se rompió en el interior de Natsu. Tenía más fuerza que Lucy y eso lo demostró en cuando la giro y la tumbó sobre su espalda y subió a horcajadas sobre ella, apresando ambos brazos de la joven entre los suyos a la altura de su cara. La expresión que le dedico la rubia lo rompió por dentro un poco más, no en el mal sentido, digamos que se auto-control tenía un límite. Como se ha dicho era inexperto y algo inocente en el tema del amor y sus blah blah's pero no era idiota. Sabía ver cuando estaba excitado y sabía perfectamente quién era la causa también sabía como apaciguar el dolor de su eje rígido oprimido por lo compacto de su ropa interior y sus pantalones.

- Oye Lucy, ¿puedo tomar esas palabras por una confesión? - como su amiga - bueno quizá pronto ya no sería solo su amiga - no contestó,y en lugar de eso se ruborizo profundamente. No lo entiendo, antes me ha dicho todas esas palabras vergonzosas ¿y ahora le cuesta asentir o decirme que si? Natsu decidió tomar ejemplo de ella y acortar distancias hasta tener su boca a la altura de su oreja, no tardo en continuar hablando pero en un todo más bajo, le encantó sentir como el cuerpo de Lucy respondía a ese leve contacto. - Haces muchas preguntas, las contestaré y espero que a cambio contestes tu a la mía ¿de acuerdo?- sintió en respuesta como su amiga asentía levemente y sonrió. Se relamió los labios rozando a penas con su lengua el lóbulo de la rubia y sintió como esta se estremecía y ahogaba un suspiro ante el contacto. Su sonrisa no podía ser más amplia, el saber que era capaz de provocar eso en ella lo volvió loco. Se obligo pensar en que quería escuchar de sus labios antes que nada. Necesitaba saber que ella lo deseaba tanto como el a ella. - Bien. - sonó ronco pero continuó.- Quería olvidar lo del otro día porque por tu reacción pensé que la que sentía asco, vergüenza o que se arrepentía serías tu. Por mi parte… Siempre había querido probar tus labios, bueno tus labios y muco más, ¿Sabes qué hasta que tu cuerpo no se paseo por delante de mi nunca sentí deseos sexuales por nadie? Aún no se explicar todo lo que me haces sentir. Me estoy empezando a sentir un poco raro y yo…-

Esta confesión estremeció por completo a Lucy, su control también tenía un limite y Natsu acababa de romperlo. Hizo a un lado todas las objeciones que su cabeza iba a plantearse ante lo que estaba a punto de hacer, ya debatiría sobre lo tonta que era consigo misma más tarde. En aquel momento el cuerpo caliente de Natsu tenía todas las papeletas, se aferraría a el como si su vida dependiese de ello. Sin pensarselo mucho más, Lucy se incorporó ligeramente, pegó sus labios a la oreja de Natsu y canturreó las palabras que condenaron a muerte el pequeño control que quedaba del mago de fuego.

- Bésame Natsu. No te contengas.

¿Y qué tal? Se note ahí que he estado leyendo libros picantones, pues nunca había leído nada de lo que se llama "Literatura erótica" y no tenía ni idea de como escribir algo XXX. Quiero describir algo bueno, por eso aún os haré esperar un poco más, ahora si que si que estoy libre, tengo 15 días libres y espero subir más seguido. Otra vez siento haber tardado tanto en subir capitulo.

Gracias por vuestros comentarios, me hacen muy feliz C: Así que dejadme más si no molesta, con vuestra opinión y tal. ¡Que tengáis un lindo día! Y de verdad espero que os haya gustado y como dicen que la espera haya valido la pena(? ¿si? ¿si? ¿no? Bueno ¡hasta el próximo capitulo!