Nota: he estado esperando mucho para acabar de traducir y subir este cap...


Desenmascarada - Parte 2: Refugiada - Capítulo 18: Amo y Esclavo

Las conexiones humanas son como el hilo de araña, incluso en el tacto suave, como el de una pluma…


Sakura sólo se da cuenta de que está en algún lugar creado por su mente cuando intenta mirar a su alrededor, tratando de moverse… y no puede. Sólo hay oscuridad, hasta donde alcanza la vista. No puede sentir un sólo centímetro de su cuerpo, no puede…

Respira.

Esa voz no es suya. Esa voz… no es una que reconozca, aunque sabe que la ha oído en alguna parte. Una memoria… pero es una entre muchas. Demasiadas. Tantos rostros, tantas vidas perdidas y… ya no está, ya no, no está-

Detente.

Suena a campanas. Sí, hay campanas en la distancia, su cadencia lenta, como una nana. La canción hace que piense en una noche pacífica, una luna llena dibujando líneas de plata en cemento y madera, la brisa veraniega jugando con los árboles de Konoha. Oh, Konoha. ¿Estarán bien?

Quiere preguntar, quiere hablar, pero no puede hacer nada. Está atrapada en esta oscuridad, y… cuesta recordar de dónde ha venido. Había una rata, ¿no? Y un niño. Y olía a tierra. Era una sala pequeña, también. Y luego, oscuridad. ¿Acaso ha muerto? Las memorias, los pensamientos… ¡se le están escapando entre los dedos!

No, no puede dejar que se vayan, si lo hace… se verá reducida a nada. Un nombre. Cuál es mi nombre… ¡No puede dejar que se marchen! Sin ellos… sin ellos ya no es nada. No… No puede llorar, porque ni siquiera está segura de tener un rostro. Y aún así, puede oír las campanas, así que debe tener oídos.

Presta atención.

Ahí está esa voz otra vez. Es familiar, pero… no, la verdad es que no del todo. Le recuerda a algo; a alguien. Sombría, y profunda. Sedosa, como… Como la pluma de cuervo. Pero no puede recordar un nombre, sólo la sensación del objeto negro en sus dedos, rozándole la piel. Sabe que tiene un cuerpo, porque ahora puede sentirlo de nuevo: es como si su ser entero estuviera siendo acariciado por plumas, cada una única, diferente.

Definen el contorno de lo que debería ser su figura, cada suave roce asegurándole que, al menos, no se ha perdido en la oscuridad. Y la voz le está pidiendo que escuche, pero no habla más. Quizá se refiera a las campanas, pues. Así que ella escucha, y tan pronto como pone su mente a trabajar en ello, la chica puede sentir cada detalle de la canción. Cada pequeña nota que se estaba perdiendo.

Suena a… a…


Un kunai vuela por el aire, golpeando el centro de la diana. Una risa infantil se hace eco en la distancia, una voz que conoce muy bien. Es un pequeño triunfo, recuerda. La chica mira a su alrededor y se encuentra con un complejo ingenio hecho de alambre y kunai, calculado perfectamente para lanzar una de las hojas justo al centro del círculo objetivo.

Recuerdo esto. No era capaz de golpear si hacía un lanzamiento directo, pero… siempre que eso fallaba, podía hacer trampas y rodear el problema. ¡Esta es la primera vez que funcionó!

Lo que significa que la voz… ¡tiene que ser la suya propia! Quizá, si se ve a sí misma, pueda recordar el nombre. Pero no puede darse la vuelta, congelada en el sitio una vez más, su mirada cayendo sobre los tres cascabeles que su kunai impaló contra el objetivo, a través de la cuerdecilla que tienen atada. Los tiró al aire aleatoriamente, ¿no es así? Sí… Y practicó durante horas hasta encontrar una manera de darles.

¡Lo hice!


El mundo se disuelve en sombras una vez más, pero esta vez, la muchacha puede oír los cascabeles con claridad, puede incluso imaginárselos colgando del objetivo. Resuena la carcajada sonora de su yo pasado, pero el rostro está borroso, enmarcado por pelo de un color que no puede identificar. Le recuerda a algo, una cosa vivaz y alegre, como…

Todavía no. Sigue escuchando.

Ella obedece, entendiendo que esta voz quiere que resuelva un problema importante. Quien sea que está hablando, trata de ayudarla… haciendo que resuelva en puzle por su cuenta. No se va a quejar. La sensación de desvanecerse, de verse reducida a nada en un vacío infinito… lo que sea, menos eso.

El sonido es distinto esta vez… melancólico, triste. No suena bien, haciendo que le duela un poco el corazón; o, bueno, el sitio aproximado donde su pecho debería estar. Es la misma persona de antes, de su propio pasado, pero… ¿por qué llora?


Hay alguien que conoce, un chico con una edad similar a la suya. Esta vez, no puede ver, pero puede oler la fragancia del bosque, sentir la hierba bajo sus pies descalzos y oír… oh, no.

Se suponía que tenía que seguir sus movimientos a través de mis otros sentidos. Me va a golpear. Va a-

Espera, el chico dijo su nombre, no está haciéndole daño. Quizá es que notó que está casi temblando de miedo, esperando un golpe en cualquier momento. La llama, pero el nombre está borroso, aunque él parece contento de decirlo. Sólo está confundido respecto a su reacción.

Antes, yo hacía esto todo el tiempo. En vez de luchar, era incapaz de moverme, de reaccionar. Mi maestra quería que entrenara con él, para acostumbrarme… ¿pero quién es mi maestra? ¿Y quién es este tipo?

Al principio, ella pensó que estaba llorando, pero esta… memoria, o lo que sea que es, parece ser sólo un entrenamiento. Debo de ser un shinobi, pues. Bueno, una kunoichi. Creo. Pero, ¿a qué viene esta tristeza abrumadora que siente, como una mano aferrada en torno a su corazón? ¿Pasó algo malo? Sea lo que sea, en este momento hizo que su yo más joven se sintiera devastada.

Sin embargo, el entrenamiento no cesa; de hecho, se puede oír a sí misma gritándole a su compañero que sea más duro. Para enterrar un dolor con otro, y forzarse a salir del trance. Por dentro, se está cayendo a piezas, pero por fuera parece que todo está bien. Y entonces los cura a ambos con un chakra verde, relajante. Como si nunca hubiera habido dolor…

Así es… Lo escondí tan bien como pude, pero seguía ahí ¿De dónde vino?


El suelo se desvanece bajo sus pies, pero el olor permanece: es familiar, obsesionante, trayéndole nostalgia y anhelo a la mente. Quiere volver, pero no puede. Posiblemente, no hasta que entienda lo que la voz intenta decirle. ¿Qué ha aprendido de esto? ¿Qué conecta ambas memorias?

Cuando vio la memoria con el kunai y la diana, superó el problema mediante métodos poco ortodoxos, a su manera. Es cierto: si se centraba en el objetivo, fallaría el tiro todo el tiempo, pero era increíblemente fácil hacerlo si era indirecta. No, esa no es la palabra… Simplemente, lo hizo a su manera. Si no pensaba en ello demasiado, buscando un rodeo, funcionaba. Por extraña que fuera la técnica… funcionaba.

Entonces, quizá la lucha que vio fue parte de su entrenamiento, asimismo. ¿Pero para qué aprendía? No parecía un simple trabajo para ella, se convirtió en shinobi por una razón, pero… ¿cuál? Estaba tratando de mejorar a causa de algo, o… ¿de alguien? Y sentía dolor, y no era un prodigio respecto a habilidades físicas, pero trató de superarlo.

¿Por qué?


Otra escena: un aleteo en el estómago, suave como el ritmo de una mariposa, y sin embargo la intensidad de esas emociones hace que su cuerpo entero tiemble. Es algo feliz, vivaz, tan poderoso que duele. Hay un nombre para esta emoción, este sentimiento… ¿será la palabra… amor? Tiene que serlo. Hace que se sienta tan viva, tan dolorosamente consciente de cada centímetro de su cuerpo, de cada palabra que la voz enuncia, de las heridas que siente en el cuerpo de su antiguo yo.

Y ahí está él, alejándose y envuelto en la oscuridad. Pero ella no quiere que se vaya, porque si eso sucede él hará cosas malas, y su propio odio lo devorará. Detente. ¡Tengo que detenerlo! Y ella corre, a pesar del mareo y las heridas, sus manos tratando de alcanzar, no te vayas, no lo hagas…

Sus brazos se cierran en torno al cuerpo de él, y lo sujeta como si le fuera la vida en ello… por su vida, por la de él. Quizá es una decisión estúpida y se volverá contra ella, porque no es lo suficientemente buena, lo suficientemente importante… pero él no lo hace. Y ahí quedan, congelados en un instante del tiempo, las líneas negras en la piel de él retrocediendo; su aura cambia cuando el chakra corrupto vuelve a su sello.

Él se vuelve, y ella lo deja ir, y se miran por lo que parece ser una eternidad. El nombre le viene a la mente de inmediato: Sasuke. Y él… está bien. ¡Lo salvó! No puede leer su expresión, pero hay algo brillando en esos ojos… un destello. Una mano es extendida hacia ella, y la chica traga saliva, nerviosa.

Recuerdo esto… pero no sucedió de este modo.

No, no fue así. El bosque se derrite hasta quedar hecho una mezcla chocante de negro y gris, y carmesí y púrpura. Sus ojos… ¡su mano! Se cierra en torno a su garganta, apretando dolorosamente, haciendo que sea imposible respirar. La sujeta contra el suelo, pesa demasiado. Y hay algo en la otra mano, algo que se retuerce, hecho de pura oscuridad.

Con un movimiento fluido, le atraviesa el corazón con el puño, y ella suelta un gemido estrangulado, sintiendo los tentáculos extenderse a través de su cuerpo, por todas partes, atrapándola y arrastrándola hacia abajo, a la oscuridad… con él.


Ella lucha, pero es imposible escapar. No puede moverse, pero puede sentir cosas que hacen que se le revuelva el estómago. Él está… ¿qué está haciendo? ¿Será una especie de castigo? ¿Por qué se siente tan horrible y desgarrador? Es… como ser retorcida en las manos de un marionetista demente.

Ningyo.

Eso es. Siempre ha sido una marioneta, bailando para él. Y ahora hizo algo que a él no le gustó, algo… que le hizo perder el equilibrio interno. Quizá es que estaba enfadado y ella se entrometió, pero no la mató. No, esta oscuridad… está en su propio corazón, en su alma. Eso es lo que le hizo.

Las campanas, las plumas… están en algún lugar, en la oscuridad. Nunca desaparecieron del todo. Nunca estuvo… sola. Sólo perdida, asustada hasta el punto de que se encogió de miedo en vez de actuar. Justo como sucedió en el entrenamiento. En algún lugar de este vacío falso, tiene que haber luz. ¡Si sólo pudiera encontrar la salida!

Síguelos.

Y ella lo hace, pensando en esta persona, Sasuke. ¿Por qué es tan importante? A decir verdad, no es que fuera feo en absoluto… y tenía esa aura misteriosa. Atractivo, sí, pero, ¿es eso todo? ¿Podrían tales emociones venir de simple apariencia? A ella se le pareció más a un monstruo, cuando se le cayó la máscara.

Ahora oye pasos. La chica tiene la vaga sensación de caminar, pero no es capaz de identificar el terreno. Las campanas y cascabeles suenan más claro que nunca, y hay fragmentos de voces esparcidos entre las notas. Son familiares, pero una vez más, es incapaz de nombrarlas.

Puede ver las siluetas de árboles, justo al borde de su campo visual, pasándole a los lados. Conoce esos árboles, imponentes y majestuosos, sus sombras cayendo sobre el camino que recorre. Este es el olor que notó antes, este es el lugar donde las campanas se disuelven hasta convertirse en brisas serenas, susurros invisibles.

Hay una miríada de plumas de cuervo, arrastradas por la fría brisa del amanecer. Está oscuro, pero ella sabe que se hará de día pronto. Y entonces, será capaz de ver. La muchacha se obliga a esprintar, tratando de alcanzar su meta antes, porque tiene la sensación de que hay un peligro acechante, oculto en la sombras. y no quiere quedar atrapada de nuevo.

La verdad está siempre entre dos contradicciones, dos opuestos. Sin embargo, juntos, crean armonía.

Luz, oscuridad. ¡El sol está saliendo! Puede ver el brillo tenue, más allá de las hojas y la silueta de una montaña. Está en un limbo, huyendo del olvido y tratando de alcanzar la salvación, pero es como si, sin importar cuánto corra, nunca logrará dejar atrás a su depredador.

Amor, odio. Sasuke… él le hizo unas cosas tan horribles, y tiene la sensación de que ella no fue la única, Hace que le hierva la sangre, el pensar que alguien podría hacer algo así. Pero al mismo tiempo, ella sabe que lo ama. Intentó llegar hasta él, ¿cierto? Quizá, como en su memoria, él también está atrapado en la oscuridad. Él no puede ver… y al pensar eso, lo único que ella quiere es ayudarle.

Sol y Luna. Ella puede ver la luz blanca y serena que se alza en el cielo oscuro que hay a su espalda. Van a chocar, ¡habrá un eclipse! Y eso significa… que sin importar cuánto corra, siempre habrá oscuridad.

Se detiene, jadeando. No ha hecho progreso alguno en su intento de alcanzar la luz, pero los monstruos que la persiguen tampoco se han acercado. Suenan como voces, venenosas y llenas de resentimiento. ¿Es que hizo algo para enfadarlas? De un modo u otro, ella siente que su tiempo se agota, que algo sucederá pronto… pero es difícil discernir si será algo bueno o malo.

No hay lugar al que huir.

De acuerdo, pues. La chica busca el origen de la voz, pero parece venir de todas partes al mismo tiempo. Decide sentarse, cruzando las piernas y mirando arriba, al cielo. Es cierto, se está volviendo de día… pero la luz no es correcta. Quizá no recuerde su propio nombre, pero está segura de que el cielo no debería de ser rosa. El sol brilla de color rojo, serpientes de fuego brotando de la superficie, como si buscaran una presa que devorar.

Al otro lado del cielo, la luna llena se alza, y esta vez casi quiere mofarse del color verde brillante, molesto. El orbe empíreo arrastra tras de sí una capa de color violeta… millones de pequeñas estrellas refulgiendo a su paso, apareciendo en el cielo y brillando con un millón de colores distintos. No, no son estrellas, son plumas, flotando libremente en el viento. Y cantan, sonando como campanas. ¡Así que de ahí venía el sonido!

Fascinada por lo que ve, observa cómo las dos esferas se acercan cada vez más. A su izquierda, puede ver la luz del sol, dibujando las líneas de árboles y hojas. Y hay cuerpos, fuego negro y riachuelos carmesí recorriendo el suelo. A la derecha, está la luz de las plumas, las sombras y las voces, acercándose más, más...

Está justo en medio. La chica mira arriba cuando nota la disminución de la luz, la luna pasando por delante del sol… ambos mundos chocando. Las sombras invaden los cuerpos, reanimándolos y haciendo que repitan escenas de cuando estaban vivos: amigos, enemigos, incluso gente que conocía, pero que no recordaba.

Las voces están a su alrededor, tanto amenazantes como amistosas. Risas y gritos de agonía, mezclándose en una cacofonía sin fin. Quiere hacerse un ovillo y gritar, cerrar los ojos y despertar. Despierta, ¡despierta!

Pero entonces lo oye, un chapoteo sutil de agua. Abre los ojos, y encuentra un pozo circular frente a ella, el agua prístina y tan profunda que no puede ver el fondo. Algo cayó dentro, tal vez una piedra, causando ondas y distorsionando la reflexión. ¡Esta es su oportunidad! Si puede ver quién es, ¡sabrá qué hacer! Lo vio en sus memorias, ¡ella sabe lo que puede lograr!

La kunoichi se acerca, arrodillándose al borde y tratando de ver su propio reflejo. Ahí, enmarcado por pelo rosa brillante… Parpadea varias veces, ojos esmeralda brillando con algo parecido a excitación. Un nombre flota hasta la superficie de sus pensamientos conscientes, y entonces…

Una cosa brillante aterriza en el agua, arrastrado por la brisa de la mañana. Y luego otra, y otra… la chica mira hacia arriba, y se encuentra a sí misma bajo el cobijo de un cerezo en flor, pétalos y flores arrastrados gentilmente por el viento. Ya no hay plumas, y ahora se encuentra en medio de un prado. Conoce este sitio.

Sin embargo, está decayendo, el bosque alrededor lleno s de Voces y sombras hierba se está volviendo apagada y gris, y el árbol en sí pronto se convertirá en una cáscara vacía de vida. ¿Qué está pasando? ¿Por qué se muere?

Asfixia.

Ella… puede ver los patrones que fluyen junto a las sombras, el cielo y el suelo: los tentáculos serpenteantes, rezumando chakra que sólo puede describir como maligno. Se enroscan en torno a todo, robando energía vital, matando lentamente… Y están en su piel, también. Trepando, hasta su cara, sus ojos…

¡No! ¡El vacío… no puede caer de nuevo! Pero, ¿cómo pararlos? ¡Tiene que haber un modo!

¡Céntrate, Sakura, céntrate!

¿...Sakura?

Un torrente de memorias y emociones se abalanza sobre su mente, casi haciendo que sus pensamientos colapsen. A través de los ojos de una chica, con el pelo rosa y los ojos verdes… alguien descrito como inteligente, pero no genial. Alguien con talento, pero no prodigal.

Una persona con tanto potencial, y sin un objetivo, meramente dejando que el tiempo pase…

Esa es ella. Sakura Haruno. Pero… eso no es todo. Las memorias que vio antes le enseñaron que no es inútil. La diana y los cascabeles, el dolor que intentó superar, el esfuerzo para salvar a Sasuke de la oscuridad. Ésas no son las experiencias de nadie más que ella. Y ahora, recuerda mucho más.

Tenía un objetivo: ser más fuerte, proteger a sus seres queridos, salvar a Sasuke. Pase lo que pase. Lo hice. Y si hizo todo eso, no puede dejarse ganar por unas… sombras en su cabeza. ¡Nunca! Decirlo es mucho más fácil que hacerlo, pero tiene fe. En lugar de quedarse helada en en sitio y dejarse devorar de nuevo, se resiste, luchando contra los tentáculos.

Queman su piel al tocarla, robándole la energía vital, pero se niega a dejarles ganar. No, no ahora que por fin recuerda quién es.

—¡No soy la marioneta de nadie! -grita, con todas sus fuerzas, forzándose a separar los labios. Su cuerpo es demasiado débil, haciendo que se caiga, apenas logrando mantenerse sobre las rodillas y los pies. Sakura mira hacia arriba, aunque no para rezar on en busca de fuerza… sino anunciando. ¡Diciéndole al mundo entero que no se rendirá!-. Sólo yo tengo control sobre mí misma, y de ningún modo me voy a defraudar, ¡shānnarō!

Su piel se siente como si se fuera a derretir de un momento a otro, pero las voces se han callado. Los tentáculos tiemblan, como si reaccionaran a su voz. Puede ver las sombras, observando, esperando… pero no son capaces de acercarse más. ¿Tienen miedo?

—¡Ya he tenido bastante de vuestras estupideces! -continúa, alentada, canalizando el dolor para dar fuerza a sus palabras—. ¡Yo soy la única que debería de hablar aquí, así que callaos y escuchad mi voz!

Está de pie, de algún modo. Y corre hacia el árbol, determinada a salvarlo sin importar lo que cueste. Ni siquiera sabe cómo hacerlo, pero… ¿no son planes extraños su modo de actuar? Tirándose entre el peligro y las cosas que ama, para ganar tiempo…

Sakura tropieza, su cuerpo débil y constreñido, el dolor creciendo a cada segundo. Su corazón late como si fuera a explotar… ¡pero no se rendirá, demonios! ¡No cuando está tan cerca de lograr aferrarse a sus memorias!

Las sombras reaccionan, arrastrándose hacia el centro del prado. Están por todas partes, son tantas… va a morir, y lo sabe. Pero morirá luchando, tratando de proteger las cosas que su corazón atesora. Con un último acelerón, salta hacia el tronco del árbol, la mano extendida y sus dedos tratando de alcanzar…

Cuando lo toca, un destello de luz estalla dentro del árbol, filtrándose entre las fisuras de la madera decadente, cegándola por un instante. Las sombras chillan: esta vez, son ellas las que tienen miedo. Sakura… ¡los salvó! Las memorias, los árboles… Las campanas resuenan en un coro a su alrededor, y la luz comienza a desaparecer. Pero ella sabe que no es el fin, ni el comienzo del olvido. No: es un nuevo día.

Hay siluetas dibujadas contra la luz, y puede reconocerlas. Sonríen, y la animan, y saludan mientras corre a través del prado, buscando a alguien en particular. Y ahí está él, con el pelo rubio y ropas naranjas haciendo que todo lo demás parezca apagado. Él levanta los pulgares, una gran sonrisa extendiéndose por su rostro, y ella quisiera echarse a reír.

—¡Lo logré, Naruto, LO HICE!


Se despierta en un lugar oscuro, sudando copiosamente y sintiendo su propio corazón latir mucho más deprisa de lo que debería. ¿Qué es esta sensación? Parece chocar contra el resto de elementos de su ser, pero no se siente completamente extraña.

Su estómago se revuelve como no lo había hecho desde esa lucha. No le gusta en absoluto, pero no es capaz de recordar qué soñó, Había un bosque, algo familiar… y alguien caminando, corriendo. Sin embargo, no era un mero observador: era como si pudiera verlo todo al mismo tiempo.

No era un mero peón, sino parte del sueño, del entorno. Hubo un destello de luz, y entonces la oyó a Ella. Y ella corrió hacia él- no, hacia Naruto, más feliz de lo que recuerda haberla visto nunca. El sueño se acabó, y se despertó en su habitación… tan a solas como siempre.

—¡Oh, vaya, parece que mi querido amor tuvo otra pesadilla~! —canturrea una voz familiar, venenosamente. La ignora, rogando que se vaya. Pero si no funcionó en el pasado, ¿por qué iba a hacerlo ahora?—. ¿Quieres un mimo? ¿Un abrazo, un poco de calor humano para envolverte y hacerte feliz, quizá? —ronronea ella, de pie junto a la cama.

La fulmina con la mirada, pero la pelirrosa se limita a reírse. Siempre es así… provocándolo, guiándolo hasta sus trampas. Ella sabe qué lugares tiene que golpear, y a le gustaría poder matarla.

Pero no, ni siquiera puede luchar contra ella. Sabe que, en el fondo, sigue estando solo en su habitación.


Nota: aquí es cuando yo me río de forma maníaca y los lectores desesperan. Como siempre, muchas gracias por el apoyo :) ¡Nos veremos el siguiente sábado con el penúltimo cap de la parte 2!

jazsmith: me alegra saber eso. Trato de causar suspense/tensión/intriga tanto como puedo. Gracias por el review :)