Desenmascarada - Parte III: Retorno - Capítulo 22: El primer Amanecer

Sé consciente de cada vez que respiras, cada aliento podría ser el último.


—Uno. Dos. Tres. Cua- —Sakura gruñe en voz baja, deteniendo su caída con ayuda de un muro—. C-cuatro. Cinco. Seis. Sie-te… —Se detiene para recuperar el aliento, todavía usando las manos para mantenerse de pie. Se siente tan pesado y entumecido, casi como si no fuera suyo. Por ahora, los dedos de sus pies no le responden en absoluto, y el único control que tiene sobre sus piernas es usado para mantenerlas firmes, con el fin de no caerse de bruces—. Ocho… —Una serie de toses hacen que su cuerpo entero tiemble, pero se limita a apretar los labios y continuar. Hay pequeños y dolorosos pinchazos en sus piernas. Su brazo derecho todavía cuelga inútilmente a su lado, un peso muerto que amenaza a romper el poco balance que tiene—. Nue...ve. ¡...Diez!

Un sabor metálico le llena la boca, su respiración agitada tornándose ahogada. Con aires poco parecidos a los de una dama, Sakura escupe la sangre hacia un lado y se apoya contra el muro con la espalda, usando el único brazo que puede mover para limpiarse la frente y la boca. La chica aprieta los dedos hasta formar un puño varias veces, tratando de hacer que su respiración se corresponda a este ritmo. Es casi imposible cerrar la mano del todo. Corazón palpitante, pecho hinchándose y deshinchándose muy deprisa y cansancio extendiéndose a través de su cuerpo entero. Sakura se centra en relajar sus músculos.

El aire frío que corre por cada callejón de Engetsu hace que tiemble de frío: sólo lleva su traje azul de Yugakure, el color lapislázuli contrastando vivamente contra su entorno gris y negro. Es un mal necesario, para ayudarla en sus intentos de usar chakra para controlar la temperatura corporal. Es uno de los pocos ejercicios que puede hacer: hilos de chakra, pequeños escalpelos, pegar cosas a sus dedos, o incluso calentar ciertas partes de su cuerpo a voluntad.

Lo que sea, para aprender cómo manipular chakra de nuevo. Se siente forzado, pues hay muchas restricciones que no estaban ahí antes: puertas y muros que regulan el flujo, y reaccionan dolorosamente si los empuja con demasiada fuerza. El sello no agrada de sus experimentos, pero su fin es mantener su chakra atrapado, no matarla; eso lo sabe bien. A menos que use una cantidad absurda de chakra, no la matará.

Ha pasado una semana desde que encontró a Tenten y a Lee, y desde el incidente que casi hizo que todos murieran. Sus memorias están muy borrosas, pero perdió el conocimiento tan pronto como forzó su chakra a través del sello; según Tenten, los tentáculos del Ningyo tomaron vida propia. Se volvió una marioneta de verdad, su cuerpo controlado por hilos hechos de oscuridad, irradiando un aura hecha de fuego negro… y entonces, atacó.

Sakura no puede recordarlo, porque sintió como su consciencia era arrastrada lejos de su cuerpo tan pronto como perdió el conocimiento. Cuando retomó el control de sí misma, la casa había explotado y varios edificios habían sido quemados hasta derretirse. La única razón por la que nadie murió fue la reacción rápida de Maru: aparentemente, a pesar de ser una pequeña y comprimida pelotita de odio por cualquier cosa viviente, es bastante rápido.

Su intento desesperado para salvar a Lee no pasó sin consecuencias: su cuerpo se siente como si fuera el de un extraño. Simplemente, no respondía, como si su flujo de chakra hubiera sido cortado en sus miembros; si su teoría es correcta, eso significa que cada vez que utiliza chakra, es muy difícil recuperarlo, todo por culpa del maldito Ningyo. Sólo le llevó media hora averiguar cómo mover chakra a las distintas partes de su anatomía, pero para que respondieran, tuvo que "despertarlas" una a una.

Sus reservas de chakra eran alarmantemente bajas, y las marcas del sello no dejaban de pulsar y pincharle la piel. Tras varios intentos, logró averiguar cuánto necesitaba para poder moverse: todavía dejando su brazo derecho inusable, y la mayoría de la energía de sus piernas es usada en sus articulaciones, para poder caminar. Su mano derecha se centra en concentrar la mayoría del chakra, porque sigue siendo la forma más fácil de moldearlo y experimentar. Es un esfuerzo constante, pero aunque el método es nuevo y poco familiar, Sakura ya ha pasado años manipulando chakra.

Y puede, o puede que no, que Lee esté falto de la mitad de sus miembros… a pesar de que está tan vivo como siempre y listo para hacer sentir al mundo incómodo con su comportamiento. Sakura ha estado evitándolo como si fuera la muerte misma, remordimiento corroyendo los bordes de su consciencia constantemente. Cuando forzó el movimiento de todo ese chakra… explotó fuera de ella como una erupción. Rompió la versión de Ningyo más débil de Lee, lo suficiente como para permitir que su cuerpo se curase, pero las dos áreas que estaban más dañadas (su brazo y pierna izquierdos) simplemente… reventaron.

Podría haberlo dejado morir, ya puestos, porque una condición así significa un final casi seguro para la carrera de un shinobi, todavía más si es un especialista en taijutsu. Es cierto que ambos miembros estaban prácticamente muertos, así que eliminarlos debió ayudar inmensamente a salvarlo, pero… no es lo que ella quería hacer, en absoluto. Sakura sabe que falló y a pesar de haberlo estabilizado al recobrar sus sentidos, es un peso muy grande en su mente. No tiene deseo alguno de quedarse cerca de él, y por eso la mayor parte de su tiempo es usada para entrenar.

"No estoy huyendo… estoy dándole espacio," se dice a sí misma, suspirando.

Además… desde aquella experiencia extraña que tuvo con la copia de sí misma y Sasuke, ha sido dolorosamente consciente de que no puede luchar. Ver un recordatorio del odio acérrimo que él siente hacia ella… era un golpe muy necesario, para hacer que su mente comenzara el proceso de volver a ser una luchadora otra vez. Es cierto que su entrenamiento la convirtió en algo parecido a una bola de cañón hecha de cristal: golpear una vez para ganar, y nunca ser golpeada. Pero por ahora, ni siquiera se puede mover como es debido. Y la sensación de que el último Uchiha podría venir a por ella en cualquier momento…

Ha visto retazos de las memorias de él, desde el "encuentro" que tal vez ni siquiera sea real. El caos que siguió en los meses después de la batalla; la lucha sin descanso contra los mismos demonios que la atormentan a ella. Al principio, pensó que él podría simplemente estar loco… pero no, esas criaturas cobraron vida por su cuenta. Él ha estado experimentando los mismos síntomas que ella, lo que hace que la pelirrosa se pregunte si el Ningyo está afectándolo a él también, de un modo u otro.

Está claro, ahora: hay una parte de la misma energía que ella contiene, en él. Y está haciendo que pierda la cabeza por completo. Es probable que el esfuerzo de aplicarle el sello se cobrara un precio en Sasuke. Las memorias que Sakura obtuvo muestran imágenes un poco más claras, y a través de ellas puede ver cómo de cerca el mismo Uchiha estuvo de la muerte.

También duele verlas, pero se han grabado profundamente en su memoria, como si fueran las suyas propias. Ahora puede entender cosas que no estaban claras antes: como cada procedimiento que él utilizó en ella, en aquel día tan fatídico. ¿Se siente bien saber que no fue violada, aunque los detalles de la tortura son mucho peores que los pequeños retazos que ella recordaba por su cuenta? No, la verdad es que no: él sí la apuñaló con un kunai electrificado en distintos lugares, incluso ahí abajo. Considerando el frenesí en que él había caído, es difícil saber si era siquiera consciente de lo que estaba haciendo.

No hay diferencia. Él estaba tratando de destruirla, aunque por alguna razón, no la mató. El objetivo era destrozar su ser por completo, hacerlo pedazos de cualquier modo; y la única explicación que tiene viene de un extraño clon de sí misma, nacido en la mente de él. La razón por la que no la dejó ir, pero tampoco acabó con su vida: un choque de sus emociones más poderosas. Y ella quedó atrapada justo en medio, aunque al parecer la resolución final no ha sido alcanzada todavía.

De otro modo, cuando tuvo la oportunidad, él ya habría terminado el trabajo que comenzó. Porque ahora, Sakura sabe qué pasó, esas veces que pensó que estaba viendo una ilusión de él. Estuvo tan cerca y ella ni siquiera lo sabía. Por sí mismo, ese pensamiento es aterrador. Y la kunoichi nunca estuvo segura: los médicos de Yugakure que la encontraron, quisieron sacarla de su sufrimiento mediante la muerte; pero no lo hicieron, porque pensaron que sería una buena moneda de cambio para el Hokage.

Y estaban en lo cierto, y ahora Sakura sabe lo mucho que sus cuidadores le salvaron el pellejo… todo mientras ella los apuñalaba por la espalda. Las interminables horas que Sasuke pasó tratando de encontrarla, porque por algún motivo, el chakra de ella es casi imposible de detectar para él; y si es a causa de una mezcla, eso podría explicar por qué ella tampoco pudo notarlo a él. Sus sentidos le decían que no había otra persona distinta ahí.

Es irónico: la razón por la que ha sido capaz de escabullirse, casi siempre sin ser detectada, es el Ningyo.

Pero eso también significa que él puede detectar sus estallidos de chakra más claramente (y es por eso que él supo que estaba en Yugakure, para empezar), si de algún modo logra romper a través de la capa del sello; y si esa teoría es correcta, él podría saber dónde está ella ahora mismo, porque el desastre que fue tratar de curar a Lee fue cualquier cosa menos sutil. Sakura nunca ha sido buena con el sigilo, de todos modos.

Incluso sucumbir al pánico es difícil, pues su cuerpo no reacciona debidamente. Es posible que sus hormonas no estén funcionando correctamente, porque ahora mismo sólo hay un pesado manto de cansancio cubriéndolo todo. Y sin embargo, sintió las emociones más profundas de él, sin barrera alguna: su odio, su dolor, y las mismas sensaciones tan fuertes que, asimismo, están grabadas en su propio corazón. Duele, de un modo que no puede ser descrito, porque si se centra en ello puede sentir esa conexión tan particular: empatía hacia él, completamente distinta a cualquier otra cosa que jamás haya sentido.

Y no puede dejar de preguntarse si él está sintiendo lo mismo. Si tiene sus memorias, también. Si puede sentir lo que ella sintió ese día, y su propio miedo. Sakura no puede evitar estremecerse al pensar que el lazo que los une es una bendición maldita, para ambos. Le permite ver al verdadero Sasuke, tras esos ojos nublados por la locura, de un modo que quizá sólo Naruto logró hacerlo.

Es difícil odiarlo. El pensamiento la sorprende, porque debería; aunque el Uchiha lo hizo por un motivo poderoso (hacer el mundo un lugar mejor), es innegable que cometió muchas atrocidades. Y no parece que vaya a detenerse en ningún momento cercano. Él logró cortar esos lazos… y sin embargo, aquí está ella. Es lo suficiente como para que se le llenen los ojos de lágrimas, porque ahora está absolutamente segura de que bajo muchos escudos e intenciones brutales… Sasuke sigue ahí.

Nadie más lo sabe, nadie podría siquiera creerla si lo dijera. ¿Cómo podrían, viendo el monstruo en que tanto ha tratado convertirse? ¿Cómo podrían saber que más abajo, se está cayendo a pedazos? Una de las emociones que la sorprendió es un profundo remordimiento. Para él parece ser imposible de entender, orgullo y ego cubriendo la verdad, pero ella lo sabe. No es como si él estuviera reconociendo que cometió un error, en absoluto… pero el odio impulsó sus acciones cuando mató a Naruto. En el fondo de su corazón, no quería hacerlo.

"También tienes las armas y el conocimiento para saber dónde golpear," recuerda su voz interna.

Sakura sacude la cabeza, sólo ahora dándose cuenta de que dejó de hacer ejercicios hace rato. Ha estado apoyada contra el muro, mirando sus propios pies, por un tiempo muy largo. Es un día nublado, y el viento aúlla entre las casas de Engetsu. Su única compañía son los muchos fragmentos de almas que lleva consigo.

—También puedo salvarlo. —Y esta vez, no puede dejar la tarea a alguien como Naruto. Esta vez, está sola… y una decisión que ha estado posponiendo por mucho tiempo.

Sasuke tiene el nivel más alto de Mangekyō Sharingan, y el Rinnegan para rematar. Está a cientos de kilómetros por delante de cualquier otra persona en este mundo. Sólo con su ninjutsu y velocidad, podría arrasar naciones enteras en cuestión de días. Y sin embargo, sigue siendo humano; si no puede ser derrotado a base de pura fuerza, tal vez la guerra psicológica lo logre.

En este caso, ella tiene una posición muy poderosa, pero aún así podría ser destruida fácilmente, si es que él lograra salir del punto muerto que ha evitado que la mate. Es casi imposible que la situación cambie de otro modo. Haga lo que haga… Sakura tiene que volverse más fuerte, y rápido.

Ya sea para luchar contra él, o lograr el imposible de hacer que recobre la cordura. Sea para abusar de sus puntos débiles y golpear donde duele, o para poder apartarse cuando su ira se desate.

Lograr cualquiera de esas cosas quedará muy cerca de ser llamado un milagro. Ni siquiera puede decidir cuál debería de intentar hacer, y ahora está sola para cargar ese peso. Nadie sino ella podría lograrlo. Correr sólo retrasará lo inevitable, porque nadie puede salvarla esta vez: no hay Naruto alguno para hacer que Sasuke vuelva a pensar como es debido. Irónicamente, este vínculo hace que ella sea la última persona con vida, capaz de truncar sus planes, de entender a la persona que aguarda tras el nombre de Sasuke Uchiha.

Matarlo… aunque sea luchar: sólo es un modo de devolver el favor. —Ese veneno tan ácido, derramándose a través de las palabras del clon, todavía hace que una sensación desagradable se extienda por el estómago de Sakura. Odio, tan intenso que hace que criaturas como la copia cobren vida. Sería tan fácil sucumbir a la herencia que Sasuke le dejó, dejar que guíe sus manos y armas a la garganta del Uchiha…

Haciendo una mueca, la kunoichi empuja chakra a sus piernas tan rápido como le es posible, y da unos pasos inseguros lejos del muro. Diez minutos después, está corriendo a través de las calles de Engetsu, sus pensamientos y corazón mucho más pesados de lo que se siente su cuerpo.


La gente de Engetsu está, al parecer, obsesionada con las manzanas. Hace mucho tiempo, hubo un incidente que hizo que la costa se llenara de todo tipo de despojos flotantes, restos de árboles y una gran cantidad de frutas extrañas. Sakura tiene una teoría: hubo algún tipo de terremoto o tsunami. Y la ola debió haber pasado por encima de una isla del País del Agua todos esos años atrás; de algún modo, los restos acabaron cerca del Hielo, para la sorpresa y desconcierto de sus habitantes.

Los árboles eran algo del otro mundo para esta gente tan recluida, pero algunas de esas semillas debieron acabar en el suelo, dando a luz a los primeros signos de vegetación, jamás vista en el país. Esos cazadores hacían todo con roca, entrenando a perros y usuarios de chakra para cazar y derrotar a potenciales enemigos; sin embargo, cuando los árboles llegaron, sobreviviendo a pesar del clima frío y brutal, se encontraron en posesión de madera y fruta.

Especialmente, manzanas.

—Ché, ¿es que esta gente no tiene nada más que pescado y manzanas? —musita Sakura para sí misma, escarbando entre más y más cajas de comida congelada. Puede apreciar el trabajo de sellado por chakra, tan intrincado que la comida se mantiene perfecta a pesar de que hayan pasado meses, pero es que de veras no hay nada más. Se concentra en los detalles minúsculos de manipulación con cada dedo: nunca antes se había dado cuenta de lo complicado que es mover cada uno de ellos. No hasta el momento actual, en que cada movimiento tiene que ser perfectamente calculado y en balance.

—Tampoco hay nada por aquí —informa Tenten, que está tratando de tener más suerte en una parte distinta del almacén—. Nos hace falta algo mucho más duradero, si queremos coger un barco e irnos… —murmura la kunoichi, alzándose y mirando a su alrededor. Sakura hace un sonido de asentimiento; incluso si la comida puede sobrevivir durante años en este clima helado, aventurarse en el Agua requerirá una fuente de alimentos mejor.

Sakura hizo una investigación a fondo respecto a los habitantes de Engetsu. Gracias a todos los documentos que obtuvo de Shimo, sabe casi tanto como si hubiera estado viviendo aquí durante años: no usan redes, sus barcos habrían sido viejos hace un siglo, todo lo que hacen tiene que ser controlado con manipulaciones de chakra y objetos muy específicos. Ni siquiera su comida es útil.

El invierno está alcanzando su punto álgido, las frías noches de Diciembre pintando el mundo en torno a Engetsu con más y más nieve blanca. Aunque Sakura y los demás están a salvo dentro de la aldea, necesitan marcharse desesperadamente. Tenten inquirió acerca de esta prisa por huir, pero la pelirrosa se limitó a darle la respuesta con rodeos respecto a la verdadera razón. De ningún modo puede explicar que, día tras día, siente que Sasuke se está acercando más y más a averiguar su posición exacta. Y aunque no está segura de que vaya a matarla… ninguno de sus compañeros tendría mucha suerte.

Su excusa fue encontrar aliados y alejarse de un lugar que podría atraer a saqueadores; la kunoichi morena estuvo satisfecha con esta idea. Ahora que ella y su último compañero de equipo ya no están luchando al borde de la muerte, parece haberse vuelto mucho más energética. Ella, también, quiere abandonar este lugar que sólo le ha traído desgracia. Sakura podría incluso decir que su compañera se encuentra ansiosa.

Una de las memorias que obtuvo de Sasuke refleja su corta lucha contra Lee; y este último, tal y como Tenten dijo, hizo todo lo que pudo para retrasar al Uchiha. La misma kunoichi lo empujó lejos con una avalancha de armas: aunque sin llegar a dañarlo, sirvieron para que Sasuke cambiara su foco de atención, y de inmediato se abalanzó sobre otro objetivo. Claramente, no le importaba contra quién luchaba y a quién mataba.

Este par de shinobi estuvieron entre los pocos que se quedaron atrás para salvar a sus compañeros; pánico y horror se habían extendido a través de los restos de la Alianza, instintos animalísticos tomando control por encima de cualquier otro deseo o pensamiento. Sasuke estaba irradiando su aura, con tanta fuerza como para hacer que todo el mundo a su alrededor fuera afectado, más allá de sus propios códigos y moral. Fue una carnicería, y las memorias del evento siguen haciendo que los escalofríos le recorran el cuerpo a Sakura.

—En el peor de los casos, tendrías que ser nuestro timonel —comenta Sakura, saliendo de su ensimismamiento y haciendo una mueca al ver más pescado helado. Tenten gruñe algo sobre mal control de chakra en voz baja, como respuesta. Pero lo cierto es que las otras opciones que tienen son Misho (que sigue quemando cosas diariamente) y Lee. Quién sabe qué horrores se les vendrían encima si este último lograra obtener un barco entero, uno que tiene que ser controlado con explosiones de chakra muy específicas. Sakura, por su cuenta, está teniendo que abrir cajas con movimientos muy extraños, incapaz de manejar sus dedos con tanta eficiencia como es normal.

—Si sólo tuviera mi pergamino maestro… —susurra Tenten, su humor malogrado por la falta de progreso en esta búsqueda.

—¿Tal vez puedas hacer sellos con los documentos que me sobran? —ofrece Sakura, tratando de animar la conversación—. Ya sé todo lo que necesito saber de casi todos. —No, Engetsu tampoco tiene libros.

Tenten resopla, haciendo una mueca, como si estuviera recordando algo doloroso.

—He visto esos papeles. Se romperían si algo más fuerte que una brisa los rozara —suspira, abatida—. Créeme, Sakura, no quieres que una docena de senbon exploten en todas direcciones cuando el sello se rompa. —¿Es sólo la impresión de Sakura, o es que Tenten es el tipo de persona a la que no le agrada meterse en líos, pero acaba metida en ellos de todos modos? Si eso no es hablar desde la experiencia…

Un golpe sonoro en la puerta interrumpe sus pensamientos, el característico grito de "¡ENTRADA DINÁMICA!" haciendo que ambas chicas respinguen. Un instante después, la puerta sale disparada hacia dentro (Sakura la esquiva con tanta gracia como puede lograr) y se estrella contra una pila de cajas, que están, como era de esperar, llenas de manzanas y pescado. Luego hay un relámpago verde, un golpe y un pequeño gemido.

—¡Lee! —A juzgar por su voz, Tenten está más molesta que preocupada. Lamentable. La kunoichi pone las manos en las caderas, fulminando a su compañero con la mirada. Sakura se esfuerza en pretender que sigue buscando entre las cajas—. ¿¡Se puede saber qué demonios estás haciendo!?

—¡Practicar para fortalecer las llamas de mi juventud, Tenten! —replica, tan animado que hace que la pelirrosa se quiera esconder aún más—. ¡Tal vez haya usado demasiada fuerza, pero eso sólo prueba que hay mayores obstáculos que superar!

—¿...Has estado pateando puertas hasta llegar aquí? —Sakura puede visualizar su expresión de perplejidad sin tener que mirar. No parece una idea muy sorprendente. Pero, ¿cómo demonios se está Lee moviéndose por ahí? Si las palabras de Tenten son ciertas, la reacción que el chico tuvo a un bastón era casi de alergia letal.

Hay una discusión que confirma que, sí, Lee ha estado pateando cosas en su camino hacia el almacén. Y no parece lamentarlo en absoluto, hasta que Tenten le da una reprimenda muy sonora. Mientras tanto, Sakura confirma que, sí, este lugar está de hecho lleno hasta los topes con pescado y manzanas. Curiosa, coge una de las frutas, examinando la tinta que cubre la superficie. "Fresco" está escrito en kanji, delicadamente. Es probable que cada alimento esté decorado similarmente, puesto que este sitio tiene mucha nieve y muy poca diversión.

—¿Por qué has venido? —Tenten pregunta, hecha una bola de nervios, tras varios minutos de sermón.

—Maru quiere hablar con… —Él parece dudar por unos momentos, probablemente buscando con la mirada en busca de alguien. Con una ligera mueca en su rostro (y con una expresión mucho peor, internamente), Sakura sabe que le ha llegado la hora. Se pone en pie, con la manzana en una mano, y finge un aire casual—. ¡Sakura! —No digas mi nombre de esa forma. No deberías de sentir aprecio alguno por mí.

En momentos como este, se siente culpable de no odiar a Sasuke como debería.

—¿Sí? —inquiere la pelirrosa, volviéndose para mirarlo. Lee se ve exactamente como ella lo recuerda: todavía un poco pálido, pero en posesión de un traje perfectamente conservado. La monstruosidad verde frente a sus ojos está balanceándose sobre un único pie, demasiado alegre incluso para circunstancias normales, y más aún a pesar de todo lo que ha sucedido.

"Él es el que debería de enfrentarse a Sasuke, no yo," piensa ella, sombría. Abofeteándose mentalmente por esos pensamientos, Sakura le mantiene la mirada tan bien como puede. Es difícil apartar la mirada: la mitad de su pelo ha sido destruido por las llamas, y también sus características cejas. Es siniestro y triste, y es cierto que él lloró exageradamente por la pérdida de sus "atributos de la juventud".

—...Oh. Ya —musita la pelirrosa, tras unos pocos segundos de silencio incómodo. Técnicamente, ya sabía para qué ha venido Lee. Sakura sabe que su habilidad para concentrarse sigue siendo mala, para ser sincera. Sin embargo, en los últimos meses todo el mundo a su alrededor estaba acostumbrado a sus silencios y comportamiento extraño: esta es una dinámica nueva que sólo trae luz al recurrente problema.

Lee parece tomarse esto como confirmación, y aparentemente se tira al suelo. En lo que dura un parpadeo, sin embargo, ha desaparecido.

—...Por el amor de los Kami… —El ojo izquierdo de Tenten tiene un tic muy visible, porque ella también ha visto cómo es que él se está moviendo. Como un cangrejo gigantesco, manteniéndose en un equilibrio que parece precario y casi imposible: Lee está definitivamente corriendo de lado. O saltando. Es mejor no pensar en los detalles de una manera de desplazamiento tan básicamente incorrecta. Le recuerda a otro, muy particular ninja de Konoha, que insistió en saltar de aquí para allá en una pierna mientras estaba en Konoha.

Aparentemente, el razonamiento era que es que se le daban tan bien las mujeres que podía "marcar" dos veces, con una sola pierna. Tampoco es que no tuviera razón. Sus análisis de sangre siempre revelaban restos de ciertas drogas, pero es cierto que su carácter era remarcablemente raro.

Sakura suelta una risilla, muy a su pesar, y tira la manzana en dirección de Tenten. Requiere mover energía desde sus dedos a su brazo, para que su agarre sea más laxo y su tiro tenga fuerza: torpe y doloroso, pero funciona. La otra kunoichi atrapa la pieza de fruta de puro reflejo, lanzándole a la pelirrosa mirada que significa "buena suerte ahí fuera", como si estuviera a punto de adentrarse en un campo de batalla letal.

Cuando Sakura alcanza el puerto, donde el resto del grupo todavía está tratando de encontrar un barco que funcione, Lee ya está allí. Corre de aquí para allá cargando una cantidad estúpida de tablones, piedras y pedazos de hielo, que definitivamente deberían de ser incapaces de mantenerse en equilibrio, sobre su costado. La saluda con una sacudida del muñón de su brazo, y Sakura ciertamente respinga esta vez, aunque de algún modo logra retornar el gesto antes de que él se aleje corriendo.

"Y yo que pensaba que no podía volverse más perturbador," comenta Sachi, cuyo ojo ha entrado en tic, al unísono con el de Sakura. Lee es, verdaderamente, un tipo de persona muy especial.

Los muelles no son precisamente grandes, pero todavía le lleva un rato encontrar en cuál se encuentran Maru y Misho. La mayoría de estos barcos está hecha de más piedra negra, que parece flotar porque sí. En verdad, Sakura sabe que hay un hielo especial llenando la parte de abajo de los navíos, y una manipulación de chakra muy delicada en el agua y hielo hace, no sólo que floten, sino que puedan ser tripulados.

Dentro de uno de esas monstruosidades arcaicas y poco remarcables, se encuentra a sus dos compañeros. Misho parece estar tratando, inútilmente, de hacer que el hielo reaccione, pero su naturaleza ígnea y la falta de control sólo están causando que la habitación se caliente. Sakura anota mentalmente la localización de la salida más cercana, por si acaso.

La rata la mira igual que lo ha hecho los últimos días: esos ojos pequeños y negros revelan que trama algo. Sin embargo, Maru contrae los músculos del rostro hasta formar algo que parece una sonrisa depredadora, y salta sobre su hombro entusiásticamente.

—...No voy a traerte más geodas —gruñe ella. Su respuesta es un golpe en la parte de atrás de la cabeza, con lo que tiene que ser su bō.

—Ah, Rosita, vas a hacerme más geodas —replica él, animadamente—. Estoy seguro de que conoces el concepto de combinaciones de chakra elemental.

—¿...Supongo? Pero no creo que pueda hacer combinaciones, y desde luego no en este estado —responde ella, insegura. La rata siempre tiene un plan; y si no lo tiene, puede improvisar uno igual de rápido. Algo en su voz le dice a Sakura que va a poner mucho tiempo y esfuerzo en lo que sea que él quiere—. Hace falta ser un maestro de al menos dos elementos, e incluso entonces, nunca he sido capaz de hacerlo en el pasado. La mayoría de usuarios tienen habilidades genéticas para ayudarlos, y yo no tengo ninguna. —Sakura acaba por dejarlo ir, porque hay una gran lista de "no" cuando la idea de combinar elementos le viene a la mente.

Es un nervio sensible para ella, tiene que admitirlo: con un control de chakra excelente, debería de ser capaz de hacerlo con mucha más facilidad que la mayoría de shinobi sin kekkei genkai. Conoce el funcionamiento interno del proceso, la delicada manipulación que es necesaria para hacerlo; y sin embargo, cada vez que intentó diferenciar o combinar elementos, le fue imposible mantener más de uno al mismo tiempo. Al final, el resultado fue un lento y torpe proceso, una combinación paso a paso de dos jutsu distintos. Tsunade declaró que era un malgasto de tiempo, y que Sakura debería de centrarse en las cosas que puede dominar.

—No te preocupes, yo te enseñaré, ah.

Consecuentemente, lo primero que ella hace es ponerse nerviosa.


Nota: me hizo feliz poder tener un poco de humor, la dinámica de Lee/Tenten es una mala influencia xD

misspringles: Sakura está en una situación complicada, ¿no es cierto? Más que estar decidida entre amor/odio, está atascada en qué hacer. Es Sakura, después de todo... Por si no queda claro, este personaje nuevo no es más que una proyección de los propios sentimientos de Sasuke :) Gracias por pasarte.

jazsmith: a tu pregunta te respondo, ¿tú qué crees? :D Yo no puedo responder por ti, al menos no fuera de la historia... pero dejaré señales acá y allá. Gracias por comentar.