Desenmascarada - Parte 3: Retorno - Capítulo 24: Un nuevo Horizonte
Porque es imposible alcanzar el fin del mundo, por más que corras.
Sakura parpadea con pesadez y sacude la cabeza, estirando una pierna. El balance del barco se inclina hacia ese lado, pero sabe bien que no se hundirá. Ya se ha acostumbrado a cada pequeño detalle del sistema del barco, su chakra conectado a éste durante casi cincuenta horas. En cierto modo, podría entretenerse con él para asustar a sus compañeros; es muy simple, pero el sistema es efectivo. No se hundirá a menos que se esfuerce en romper el flujo de energía dentro del hielo.
Lo que hace que se pregunte cómo es que Tenten logró hundir esos barcos: parecen estar afinados para gente con menos control que el shinobi estándar.
—Me pregunto qué asustó tanto a esa gente —musita, apenas conteniendo un bostezo. Acostumbrada a quedarse despierta por largos periodos de tiempo, como shinobi y como médico, Sakura está segura de que puede permanecer despierta. Este sistema apenas requiere aportación de chakra externo, así que apenas se arriesga quedarse sin energía. Sin embargo, tras dos horas de salir de puerto, la pelirrosa declaró que el método es aburrido - y desde entonces, ha estado tratando de charlar tanto como puede.
Tenten parpadea dos veces, apartando la mirada de la niebla fuera de la sala de control. La neblina plateada ha estado envolviéndolos desde que abandonaron Engetsu, y todo está muy silencioso aquí fuera, excepto por los sonidos de las gaviotas. Sol y luna han danzado a su alrededor sin cesar, emborronando las líneas entre amanecer y anochecer. Es difícil distinguirlos, porque nada sino el sonido de las olas y el profundo océano azul llenan el espacio alrededor del barco.
—Existen leyendas de grandes monstruos escondiéndose en estas aguas —continúa la pelirrosa, con una risilla—. Un mizuchi, Bakunawa: que devoró seis de las siete lunas. —Puede recitar el cuento de memoria, pues parece ser una de las pocas historias mitológicas que pertenecen a Engetsu. Un tono ligeramente apasionado roza sus palabras—. Un espíritu del agua se enamoró de una chica humana, pero ella fue asesinada por su tribu, a causa de la relación prohibida…
—¿Y él se volvió loco de ira, y los mató a todos? —completa Tenten, rodando los ojos. Definitivamente, no le interesan mucho los cuentos románticos. Sakura, sin embargo, sacude la cabeza, con una pequeña y triste sonrisa tirándole de los labios.
—Tomó su corazón roto, y lo puso en el cielo en forma de lunas —corrige. Vale, vale, tal vez la pelirrosa tiene una debilidad por el romance: ¡no es que sea nada malo!—. Los dioses se pusieron furiosos, y le ordenaron eliminarlas. Él, sin embargo, no pudo forzarse a destruir los últimos restos de su amor; así que los devoró y convirtió en islas flotantes. Y desde entonces, vaga las aguas, guardando la aldea que le robó a su amor, determinado a mantenerlos atrapados hasta el fin del mundo, para que ella pueda vivir en paz…
Sakura acaba por suspirar, echando un vistazo a través de uno de los arcaicos ojos de buey del barco: ahí afuera, todo está velado por una gruesa capa de niebla. Le hace recordar la primera vez que visitó el País del Agua, hace años, con su equipo genin.
—Por eso está siempre neblinoso. La antigua tribu se esparció por el País del Agua, y él mantiene la niebla alzada para confundir a los navegantes, para que no encuentren su tesoro. Cuando hay un eclipse, es porque está de luto… o como advertencia a la gente. Las leyendas no son muy claras al respecto —comenta, encogiéndose de hombros. Tenten parece estar interesada sólo para escapar al aburrimiento; es esto, o lidiar con su compañero de equipo, un pirómano accidental y un descarado monumental. Ninguna opción es muy atractiva.
Las horas transcurren en silencio tras la corta historia: Sakura trata de mantener su conversación con almas tan en silencio como puede. No sería bueno que fuera vista charlando consigo misma todo el tiempo. Ninguno de sus compañeros parece pensar que es raro que se pase largos periodos de tiempo poniendo caras raras sin sonido o motivo.
"Tal vez deberías de pasar más tiempo dentro de los muros de tu consciencia," comenta Sachi, con un tono que apenas suena a sugestión. Sakura encuentra divertido que su propia voz Interior ha adoptado una actitud mandona; aunque a decir verdad, es cierto que ella es la que coordina a todos esos espíritus, así que tal vez es un mal necesario. "Te sorprendería lo útil que podría ser."
No quiero. Esa es la respuesta simple y llana, aunque el razonamiento tras ésta apenas se queda corto de ser clasificado como pánico profundo. Especialmente ahora que sabe que, de un modo u otro, hay una conexión con Sasuke ahí dentro. ¿Y si… lo encuentra, de algún modo?
"Ey, la violación mental todavía no se ha inventado," comenta Sachi, con tanta casualidad que Sakura respinga. "De veras necesitas superar eso," añade, tan tranquilamente como si hablara del tiempo. Sin embargo, las palabras punzantes de su yo Interno siempre parecen causar una reacción. Sin una onza de malicia en ella, Sachi habla muy clara y duramente sobre la necesidad de superar esos miedos.
Y sin embargo, la reticencia de Sakura prevalece: la manipulación de sus propias energías internas es una tarea delicada, e incluso Tsunade reconoce que no debería de forzarse demasiado. El equilibrio que mantiene su alma y cuerpo unidos podría romperse, si el Ningyo es empujado más allá de sus límites.
"No estás sola," insiste la voz, sacudiendo la cabeza. "¿Sabes lo que se siente, siendo un espíritu atrapado dentro de ti?" continúa, su lengua afilada. Hay algo en las palabras de Sachi que se siente extraño, pero es difícil de averiguar qué. "Eres el último anclaje de esa gente a la vida. Cada segundo que vives, lo viven contigo. Sus esperanzas, sus sueños: aún viven, a través de ti. Y casi todos están de tu parte, animándote a seguir. Es un peso que tienes que cargar, como pago por ser la única que sobrevivió."
Pero, ¿es eso una bendición o una maldición?
La primera isla que alcanzan es pequeña y fría, pero es el primer pedazo de tierra que han encontrado en lo que se siente como siglos. Tiene extrañas formaciones blanquecinas que se alzan como colmillos erosionados desde el suelo. Restos, tal vez, de un tiempo en que la pequeña masa terrestre estuvo bajo el agua.
Lee explora el terreno, Tenten reúne madera para una hoguera y Sakura trata de "aparcar" el barco. Lo cuál requiere encontrar un sitio poco profundo y dejar que se hunda; lejos del puerto de Engetsu, sería imposible que el barco flote por su cuenta. Sakura apenas contiene las ganas de ponerle las manos encima a algo que se parezca a un navío de verdad.
No hay nadie en este pequeño y desolado lugar, mortalmente silencioso. No hay nada con que hacer un fuego, así que el grupo sencillamente se sienta y observa. La pelirrosa cae dormida tan pronto como está claro que el sitio es seguro, tras el acuerdo de cómo repartir guardias.
Se vuelve una rutina encontrar una isla pequeña, detenerse por la noche y seguir hacia el sur a la mañana siguiente. Ninguna de ellas tiene resto alguno de actividad humana, y muy pocas tienen siquiera marcas de vida. Todas son casi idénticas a la primera que encontraron. Sakura se pone al cargo de planear la ruta: con una brújula que apenas funciona, cartas de navegación que tienen décadas de antigüedad y los mapas en mejor estado, es más o menos capaz de predecir que, en una semana, deberían de alcanzar la civilización.
Nada cambia en la dinámica del barco: Maru trata de mantener a Misho distraído para que no haga que todo reviente, Lee entrena día y noche, Tenten se asegura de que ninguno de ellos acaben por hundir el barco… y Sakura se sienta en su taburete, calladamente guiando su ticket a la seguridad. La niebla lo envuelve todo casi constantemente, y sólo los sonidos del grupo rompen ahora el hechizo del mar. Es casi pacífico, si no fuera por el hecho de que cuando alcancen una ciudad o villa, las cosas no harán más que complicarse.
¿Hasta dónde han llegado las noticias de las intenciones de Sasuke? ¿Podría alguna de esas personas reconocer a la chica que tanto problema ha causado? ¿Serán hostiles si reconocen a shinobi de la Alianza? Demonios, Sakura sabe que Sasuke logró hacerse con el control de Konoha: cualquiera es esos ninja podría estar esperando a ver signos de su presencia.
Y mientras, ha aprendido el arte de hundirse en su paisaje mental, mientras su cuerpo aún funciona. Todas esas horas inacabables de nada han acabado por hacerle decidir que vale la pena intentarlo. El tiempo fluye de modo extraño cuando medita para acceder a este lugar: a veces, parece que no ha pasado un solo segundo; otras, han pasado horas en el exterior, mientras que ella apenas ha estado unos pocos minutos en este estado.
—Estaba pensando, hey, tal vez deberías de llevar azul más a menudo, te queda bien —charra Ino, con su confianza usual. Sakura se limita a sentarse en la hierba, escuchando a su ex mejor amiga hablar sin cesar. Aunque la pelirrosa quiere pensar que tiene un buen sentido de estilo, la Yamanaka parece estar verdaderamente devota a hacer que todo se vea bien. Aunque su objetivo sean sus desafortunados compañeros o un ramo de hierbas y flores—. Pero él sólo dijo que vaya fastidio. ¡Qué cara!
Shikamaru. Un genio de la estrategia, que probablemente pereció en la masacre. Sakura trata de evitar hablar de esas cosas cuando se encuentra con Naruto o Ino: le parece una decisión llena de tacto. En lugar de eso, los escucha hablar sobre sus vidas, sus memorias y metas. Sachi dijo que lleva con ella su voluntad, ¿no? Es un modo de decir… que no fue todo en vano.
Sakura ha hecho una promesa: escuchar, una a una, a esas almas dentro de ella. Si es que vive lo suficiente… pero no es que esté planeando morir. Eso sería rendirse y abandonarlos… a ellos y a Sasuke.
—El azul te sienta bien, también, aunque es una combinación de colores extraña —comenta Ino, apreciativamente—. Aunque deberías de comprarte ropa nueva tan pronto como puedas —añade, sacándole la lengua. Sakura mira hacia abajo, a la imitación de sus ropas reales, de Yugakure. Y en este momento, la pelirrosa se promete llevar ropa azul: por Ino.
No abandonar a nadie: por Naruto. Silenciosamente, se pregunta si es que hay algún modo de que pueda salvar a Sasuke. Tal vez en el pasado habría podido tener un efecto sobre él, pero ahora… Puede que ya sea demasiado tarde.
—¿Pensando en él? —inquiere Ino, con una sonrisa, cuando Sakura se hunde en el silencio por un largo tiempo. La pelirrosa respinga, su trance roto, y mira a su amiga con los ojos muy abiertos—. Desde luego es un fenómeno, Sasuke. —Te mató—. Si lo encuentras, dale una bofetada de mi parte, ¿vale? Incluso los chicos sexy pueden ser imbéciles —musita.
Sakura aparta la mirada, apoyando la cabeza en las rodillas, sus piernas dobladas y sus brazos envolviéndolas protectoramente. ¿Por qué no le importa a nadie el hecho de que hayan muerto? Se comportan como si no fuera un problema, aunque Naruto e Ino han expresado enfado ante las acciones de Sasuke; pero no se acerca ni remotamente al odio que ella piensa que deberían de sentir.
Un latido de su corazón; y un pensamiento extraño pasa por su mente como un relámpago.
Estoy pensando como él.
Proyectando su visión de las cosas en otras personas: pensando que deberían de sentir una cosa e incapaz de ver la verdad por sí mismo. Ni siquiera para sí mismo. Y ella ha estado haciendo eso con Naruto, Ino, Tsunade: asumiendo que se sentirían heridos si sus muertes fueran mencionadas. Parecen haberlo aceptado, y sin embargo aquí está ella, danzando alrededor del tema.
—Me pregunto qué está pensando —musita, casi por accidente. Se le escapa de los labios y ella cierra la boca de inmediato, mirando a Ino como si acabara de decir algo blasfemo. Sorprendentemente, la rubia no parece sorprendida: como si hubiera estado esperando una declaración por el estilo. Sakura suspira, pasándose los dedos por el pelo y mordiéndose el labio inferior.
Y entonces, un pinchazo de energía le recorre la parte de atrás de la cabeza y fluye a través de su cuerpo: una sensación que puede reconocer con facilidad y alarma. Un millar de voces se alzan sonoramente en torno a su cabeza, ahogando todo otro sonido, más alto, más fuerte- y entonces, se detiene. El mundo borroso a su alrededor se enfoca de nuevo, aunque ahora ha caído sobre su espalda y observa el profundo cielo azul.
—¿Disfrutando del día? —Pero la voz no pertenece al presente: es la de Naruto, en una de sus primeras memorias tras la masacre. Un instante de contento en el que no sabía, ni se preguntaba: la última vez en que se sintió genuinamente feliz.
Y sin embargo, contrasta vivamente con lo que acaba de sentir: una opresión en el pecho, en su alma, por los gritos y rugidos de mil voces distintas. Todas llenas con un odio tan visceral, aplastándola desde todas partes, sin rendirse, sin perdonar nada. Sólo ha sentido ese tipo de emoción, proyectada remotamente cerca de sí, en sus estallidos de locura.
No son sus propios pensamientos. Boqueando en busca de aire, Sakura cierra los ojos con fuerza.
Su mente, sin embargo, retiene la imagen de la pesadilla de Sasuke.
Tenten posee la rara habilidad de notar los detalles más minúsculos; algo que le da una precisión mortífera con sus tiros. Puede que Sakura no sea capaz de detectar qué anda mal, pero puede ver la expresión de su compañera cambiar a una muy grave, de pronto. La isla en la que descansan hoy no es nada especial; pero entonces, ¿por qué se ha tensado la otra kunoichi, como si estuviera lista para saltar a la batalla?
Es difícil ver en esta oscuridad aumentada por la niebla, pero Lee también ha visto la reacción de su compañera de equipo, y la observa atentamente. Maru, por su cuenta, golpetea con la cola contra la muñeca de Sakura; es un movimiento muy rápido y aparentemente normal, pero la pelirrosa sabe que él también ha notado algo. El silencio se alarga por una eternidad. Misho acaba por darse cuenta del cambio en la actitud de los que lo rodean, y observa a cada shinobi con poca sutileza.
Sakura acaba por notar algo pulsante, causando una reacción en lo más profundo de su alma; su cabeza se gira de pronto para mirar al barco semi-hundido, capaz de percibir cada sensación a través de su hielo y piedra. Aunque no tiene ni idea de dónde ha venido eso, reconoce dicha sensación.
O bien algo muy pesado acaba de chocar bajo el agua, o algo ha estallado cerca. Pequeñas olas lamen las piedras de la orilla; y no se había dado cuenta de que las piedras que bañan están un poco demasiado afiladas como para ser viejas. Esta isla entera tiene la pinta de haber sido soltada en medio del océano, como la mayoría de las otras… Un pedazo de piedra lo suficientemente grande como para alcanzar la superficie. Otro temblor, uno que puede sentir con su propio cuerpo esta vez.
—Algo está tirando cohetes —musita, en voz baja. La sensación de que ya no están solos se está volviendo abrumadora; sin embargo, es imposible ver nada más allá de la niebla. Sakura mira el barco, intercambiando una seria mirada con los otros dos ninjas de Konoha. Es probable que, si grandes cantidades de agua están siendo desplazadas, habrá una ola; pero no hay terreno alto al que huir—. ¿Alguno de vosotros tiene algo que pueda defendernos de un tsunami? —inquiere Sakura, apoyando las palmas en el suelo, como si eso pudiera hacerla sentir mejor.
Los labios de Tenten se convierten en una línea muy fina. La kunoichi intercambia una mirada con Lee, quien asiente energéticamente. Tenten inclina la cabeza hacia un lado, cuestionando algo, y él sacude la cabeza con una pequeña mueca. Tras el intercambio silencioso entre ambos, se vuelven hacia Sakura de nuevo.
—Una explosión controlada podría funcionar, si es en el momento adecuado —ofrece Tenten—. ¿Cómo de grande sería esta ola?
Sakura sabe que es una estimación muy variable, porque solo pudo sentir un pulso, mas esa es la única pista que tienen. Tras varias calculaciones mentales, pone sus habilidades de analización en marcha a toda máquina.
—¿Puedes hacer un muro con un jutsu de tierra? ¿Apartar el agua con uno de agua? —Sakura sacude la cabeza a cada sugestión. Tenten no es una maestra de ningún elemento, tampoco: sus habilidades residen en el sellado y el uso de armas.
—Incluso si pudiera cavar un agujero para que nos escondamos… el terreno bajo el agua es muy inestable. Un movimiento en falso y podríamos hundirnos. No creo que este pedazo de roca haya estado aquí por mucho tiempo. Creo que es un resto de otra explosión —razona Sakura—. No hay suficiente piedra como para crear un muro adecuado, ni soy lo suficientemente fuerte como para crear uno. Sólo podemos esperar que una detonación no haga que la isla se hunda.
Al acabar con estas palabras, se pone de pie y así lo hacen los otros shinobi; Sakura reúne todos los documentos que puede encontrar. Tenten le asegura que puede crear sellos imperfectos fácilmente. Incluso si no estallan cuando lo comande, la explosión de un sello bueno debería de ser suficiente como para activarlos. Lo que es bueno, porque no le quedan muchos sellos en condiciones aceptables.
Mientras tanto, la pelirrosa levanta el barco de nuevo; Lee parece haberse acostumbrado lo suficiente a su nueva condición como para moverse con facilidad, y tal y como ella solicita, se pone a redistribuir la cajas dentro del barco. Más cerca de la salida… y listos para ser soltados de sus sellos si hace falta.
—No te preocupes —Sakura susurra a Misho, que parece estar bastante perdido. Maru se limita a sentarse cerca, observando—. Hemos sobrevivido cosas peores. —Y la mayoría de nosotros ha acabado lisiada por ello… pero no dejaré que mueras.
Una vez tiene control del barco, Sakura puede sentir el agua que la rodea con agudeza; y los pulsos de energía que parecen estar empujando el navío contra la isla. Algo está soltando grandes cantidades de chakra, en algún lugar del océano; y estas partículas agitadas, cargadas, están comenzando a formar un patrón que la preocupa en demasía. Se siente como un jutsu de alguna clase. No es natural en absoluto.
—Ah, debe de haber una criatura muy poderosa revolcándose por ahí —musita Maru, mirándola de forma significativa. Lo sabe; pero nunca dirá nada, ¿cierto? Ni siquiera en una situación de vida o muerte. No ha movido ni uno solo de sus pequeños dedos para ayudar de verdad, o indicar que sabe algo que podría salvarlos. Sin embargo, sigue estando un paso por delante.
—No sé qué está pasando, pero quiero estar bien lejos de ello —afirma ella, porque la rata parece muy contenta con sugerir cosas que puedan meterlos a todos en más problemas. Con una risilla baja, Maru se balancea en lo alto de su bastón.
—No voy a permitirte que mueras hasta que me des geodas, Rosita —comenta, sacudiendo la cola sin interés. Debería de estar desequilibrándolo, especialmente en un barco, pero no lo hace—. Ah, estoy seguro de que puedes averiguarlo si piensas un poquito. —Sakura entorna los ojos, pero él no dirá nada; ni siquiera si lo amenaza. Ella lo sabe bien.
"¿Qué sé yo de jutsus de agua gigantescos que podrían causar esto?" Se sienta en su taburete, pensativa, mientras mueve el barco al otro lado de la isla. Debería de estar listo y cubierto, cuando la explosión comience. Informó a Tenten de que lo que sea que vaya a golpearlos, va a ser grande.
Conoce a usuarios de chakra que, en el pasado, eran capaces de causar grandes destrozos con jutsu de agua, pero sabe que había pocos y que las probabilidades indican que hayan muerto. Pensaría que, pues, la causa de este evento tiene que ser una nueva persona, probablemente una amenaza. Sin embargo, el tono de Maru sugiere que ella debería conocer la causa de este desastre inminente.
¿Una explosión natural? ¿Un evento submarino, relacionado a las masas de tierra sumergidas, muchos metros bajo sus pies? No: está manchado por chakra, lo sabe. Se siente como ondas, como si algo grande estuviera salpicando en el agua a kilómetros de distancia, soltando grandes cantidades de energía y creando ondas enormes No es un desastre natural… Espera.
—Maru. —Sakura se fuerza a hablar, para evitar quedarse con la mirada perdida y la boca abierta. No puede ser. La rata no responde, pero Sakura se fuerza a recuperar la compostura y se centra en las sensaciones que puede sentir a través del hielo. Los pulsos de energía son mucho más claros ahora; y como había sospechado, se están volviendo más fuertes. Acercándose.
Todo su cuerpo se siente adormecido con algo muy similar a miedo, su mente inundada por una vorágine de memorias, liberadas por su breve instante de pánico. ¡Céntrate! No puede perder la cabeza ahora… y con el corazón latiendo tan rápido que duele, y el Ningyo apretándose como advertencia a su alrededor, Sakura por fin comprende a qué se refería la rata.
—¡Tenten! —llama Sakura, notándose ligeramente sofocada, como si le faltara aire. Tenten llega a la sala un poco demasiado deprisa, como si hubiera esperado encontrar a un atacante dentro. Cuando sus ojos se se encuentran, su preocupación cambia en causa e intensidad; es probable que pueda ver que la pelirrosa apenas está logrando mantenerse de una pieza. El hielo atrapado en la piedra cruje, como si estuviera a punto de romperse.
La niebla de antes amenaza con tragárselo todo, ahora llena de voces, imágenes de otro tiempo… Pero tiene que, al menos, decir esas palabras, antes de que se hunda en un silencio lleno de pesadillas y odio.
—No es una ola. Se acerca un Bijū.
Algo no va bien. Puede percibir el modo en que sus pensamientos son empujados fuera de su balance con cada ola. Es más que miedo… Sabe el efecto que la ira de una Bestia con Cola puede tener en una persona, la ira asesina magnificada por un poder tan puro e inmenso… Con cada pulsación, hay una fuerza mayor tras la extraña sensación que llena su mente y corazón. Sus alrededores se vuelven borrosos, la niebla acercándose más y más, ahogante y vil. Por su parte, Tenten apenas tarda medio segundo en asentir diligentemente, aunque parece insegura sobre cómo proceder.
—...No toques el agua. Esta criatura está proyectando un genjutsu a través de ella —instruye Sakura. Y puede sentirlo con una intensidad a la que pocas cosas pueden hacer rival. Esa… cosa está viniendo a por nosotros...
Las palabras clave para un encuentro con una Bestia con Cola incluyen "correr como si no hubiera mañana en la dirección opuesta"; pero no hay a dónde ir. Este Bijū, por la razón que sea, los ha percibido. Y justo tuvo que ser en un momento tan desafortunado. Sakura trata de recordar cualquier cosa que pueda salvarlos de la furia de la bestia, pero no es una Jinchūriki como Naruto, capaz de conectar con un ser como este.
¿Por qué ahora, por qué ellos? ¡Ni siquiera sabe cuántas colas podría tener esta criatura! Tiene que haber algo que pueda hacer… ¡No puede quedarse aquí y permitir que sus compañeros mueran! ¿Qué puede recordar acerca de las nueve Bestias? No había mucha información al respecto, e incluso las cosas que pudo ver no son lo suficiente como para asegurar nada.
De pronto, está cayendo, más y más hondo en un agua que se cierra a su alrededor, la presión creciendo en torno a ella, la luz desvaneciéndose… Quiere nadar, pero no puede. Pesa demasiado, un agarre de hierro manteniendo sus miembros en el sitio. Y entonces, hay una presencia junto a ella, una familiar, pero la necesidad apremiante de aire ha borrado todo rastro de pensamiento racional. Un empujón fuerte desde abajo, y una mano se cierra en torno a la suya, estirando hacia arriba, hacia la superficie.
Esos ojos son más azules que el cielo, enfocados en los suyos con una confianza reafirmante. La mano en torno a la suya suelta su agarre, y él da un paso atrás, desvaneciéndose entre la multitud en torno a ella. ¿De dónde ha venido toda esta gente? El barco no estaba tan lleno de gente, antes. Otra ola ha chocado contra el navío, llenando la sala de control con agua y causando que las cajas floten; sin embargo, Lee y Misho tratan de mantenerlas en su sitio tan bien como puede.
Parpadeando con una expresión vacía, Sakura aguarda un momento para organizar sus pensamientos; todo a su alrededor está borroso. Y esas figuras, de pie en torno a ella, grises y desvaídas, la miran con ojos llenos de dureza; pero no atacan. Sus rostros están borrosos, y nadie más parece ser capaz de verlos.
—Interesante, ah. —La voz de Maru corta a través del silencio como un cuchillo, y ella lo mira, todas esas miradas todavía dirigidas hacia ella. El tiempo se ha vuelto difícil de procesar; pero hay una sensación de urgencia, abalanzándose sobre ella—. Puedes esperar aquí o ir, ah —añade él, limitándose a devolver la mirada al exterior del ojo de buey. Algo en la pequeña rata se siente fuera de sitio, pero ella no tiene tiempo para procesar qué es.
Tenten ya no está. Sakura se pone de pie, una parte de su mente que todavía funciona recordándole que es seguro hacerlo; en un instante, Maru ha desaparecido de la ventanilla. Pero no hay tiempo para darse la vuelta y mirar el taburete. Las olas están alzándose, al fin, una advertencia del peligro amenazante que cuelga sobre sus cabezas.
Un estallido de energía recorre la niebla y el agua; Tenten se sujeta la cabeza, de pie junto a una serie de explosivos conectados por hilo metálico, flotando cerca de la orilla. Así que Tenten fue, al fin, alcanzada por los pulsos de chakra. Un paso tentativo más tarde, Sakura pone un pie sobre la superficie del agua, y se agacha a coger el hilo.
Dar pasos al compás de olas que apenas puede ver debería de ser difícil, pero sigue pudiendo sentirlas. Pasar tanto tiempo en ese maldito taburete ha acentuado su sensibilidad; sólo lo suficiente como para poder predecirlas, pero su tiempo de reacción sigue siendo pésimo. Las figuras están a su alrededor, familiares y desconocidas, ojos brillando con un rojo intenso…
Sakura junta las manos para formar el sello de la serpiente: los explosivos se detonan en una explosión en cadena. Dañará el barco, que ha quedado atrás… pero ella siente, sabe que no debe preocuparse. Por qué, no puede averiguar; su balance se rompe y cae al agua, lanzada hacia adelante por el estallido.
"¿Por qué te gusta tanto hacer explotar cosas que te van a dar?" musita su voz interna, sarcástica.
Un gran ojo amarillo la observa desde las profundidades oscuras del océano. Demasiado cerca. Pero no está sorprendida; esta vez no.
Isobu… Una gran cantidad de energía llena el agua a su alrededor, destellos aleatorios marcando la creación de esferas de coral. Son creadas y prontamente se hunden en el abismo negro más abajo, sin coordinación alguna. Por un tiempo demasiado largo, Sakura observa al ojo dorado, borroso, brillando bajo ella.
Naruto me envió a salvarte.
Nota: la verdad es que tengo ganas de traducir el cap siguiente... pero bueno, yo también tendré que esperar un poco. Espero que lo hayan disfrutado.
jazsmith: bueno, en algún momento ella tenía que hacer progreso, ¿no es así? Y si no, al menos va a intentarlo :D Gracias por pasarte, como siempre.
