Hola, bienvenidos, lean las acotaciones y disfruten.

Advertencias: Posible SPOILER del final de Naruto. Esta historia si bien no es romántica, tendrá varias escenas insinuantes NejiTen. También les aviso que no será una historia muy larga, aún no planeo bien cuántos serán, pero cerca de diez u tal vez menos. Un poco de OoC con Tenten, sin embargo tiene una explicación y es a conveniencia de la fluidez de la historia. Aviso que debido a la falta de información sobre la familia de Tenten, en mi fic no tiene parentesco alguno.

Disclaimer: Naruto no me pertenece, tampoco sus personajes, son de Masashi Kishimoto.


Era el día más hermoso, la época más rica, el cielo más azul.

Era libre, era joven, podía con todo.

Soñaba sin necesidad de permanecer atada al piso. Volaba, bailaba, cantaba, rompía, gruñía, alzaba los brazos y el sol iluminaba sus ojos castaños y reflejaba las gotas del agua sobre su piel.

Era el día más increíble, la época más épica, el cielo más grande.

Y se alzaba al viento, corría por las nubes y deshacía sus moños y el aire revolvía sus cabellos, llevando virutas de alegría y libertad en cada respiro, cada suspiro.

Era el día inolvidable, la época rosa, el cielo sin tormentas.

Hacía ya tanto tiempo de ese día que ahora parecía ser tan solo una quimera, un recuerdo prestado, un sueño olvidado.

...

—Deberías revisarte, Tenten, llevas con esa tos desde hace semanas.

La exasperación de Ino era palpable. Increíblemente, Tenten apenas y reparaba en ella mientras acomodaba sus armas. La tienda últimamente estaba muy solicitada, debía ser por la graduación de los novatos de la academia.

—Iré luego, nadie se muere de una tos.

—¡Puede ser algo más grave, si ya vas tanto tiempo con ella!

A la castaña no parecía importarle, siguió con su tarea. Kunais al frente, shuriken a los costados, bokken en la vitrina, jutte en la pared junto con las katanas, bombas y sellos en otra vitrina, alejada de las manos curiosas de los niños…

—¿Y si vamos a visitar a Neji?

Tenten soltó la caja de senbon que tenía en la mano, afortunadamente cerrada. Corrió su fleco a un costado y tratando que no se notara su ansiedad, asintió recogiendo la caja.

—Vale, pasamos por flores a tu negocio, ¿Sí?

Ino se preguntó qué tan distraída estaba Tenten, siendo que no había notado su claro truco para sacarla de su tienda y llevarla tal vez al médico, sintió una punzada de remordimiento al pensar que, al estar tan ocupada con Inojin y otras cosas, no había prestado atención a ninguno de sus amigos. No podían culparla, sinceramente, ni Sakura, Temari o Hinata habían sido la excepción, todas ocupadas con sus nuevas vidas, prometiéndose apartar una fecha para el café, una fecha para noche de chicas, nunca lo hacían y mientras pasaba el tiempo se había alejado. Sólo tenía cierto contacto con sus compañeros, alejar de su vida a Shikamaru y a Chouji era imposible.

Tenten era una chica independiente y completamente capaz de entretenerse sola, pero había algo en ella que no cuadraba con su personalidad enérgica y vigorosa. Se había alejado tanto de todos que si Lee no le hubiera mencionado que tenía una tos extraña desde hace tiempo, no se le hubiera ocurrido visitarla.

...

Pero ya no me miras.

Ya no están tus ojos blancos aburridos persiguiendo mi figura por los campos, ya no me tocas, ya tus dedos no rozan mi cabello, ni mi cara, ni mis manos se entrelazan con las tuyas. Ya no hay entrenamientos por la mañana, no hay té verde por la tarde de lluvia, no hay bromas, ni pláticas eternas sobre la libertad, sobre la existencia, sobre el destino y sus manchas negras sobre nuestras vidas.

Ya no me miras, Neji. Ya no estás.

...

—La tos no es cualquier cosa, Tenten, venir al médico es responsabilidad de un ninja, sabes que debemos estar sanos para servir a Konoha.

—Sólo dilo —pidió exasperada levantándose del banco—. Mierda, Sakura, deja de mirarme así y dilo.

Sakura soltó un suspiro mientras bajaba la mirada. El sobre de papel amarillo crujía bajo sus manos nerviosas, comenzaban a sudarle a la par que le temblaban. Tenten no quería seguir viendo tal espectáculo, le repugnaba ser parte de esa estúpida escena, si estuviera en una novela causaría bocas abiertas y lástima barata.

—Debiste venir antes… ¡No te atrevas a protestar! —gritó Haruno al ver que Tenten quería apurarla—. Los estudios han demostrado que tienes cáncer pulmonar. Está avanzado, Tenten.

Al momento de entrar en el hospital, Tenten había estado a la defensiva, cínica, gruñona y maleducada. Sakura había notado que la joven deseaba irse lo más antes posible, soltaba oraciones sarcásticas y rodaba los ojos cuando le preguntaba sobre malestares físicos.

Detectarlo había sido sorprendente, pues los casos en Konoha eran escasos, eran enfermedades nada comunes, extrañas y con tratamientos caros. No iba a ser un problema, Tenten estaba asegurada por ser una ninja y una sobreviviente a la guerra. Pero si el dinero no era un problema, sí lo era la actitud de Tenten, cortante e insolente.

Cáncer.

Sonrió irónicamente y entrelazó sus brazos sobre su pecho, inhalando profundamente. Sakura ya no la veía, temerosa de encontrarse con alguien más que no era su amiga, observaba las flores al otro lado de la habitación, contando del uno al cien, intentando no desesperarse por aquella actitud tan sardónica.

—¿Es todo? ¿Puedo irme?

Sakura asintió, frunciendo los labios en una mueca de tristeza y confusión. Al verla salir su corazón se estrujó de manera dolorosa, sin saber cómo no se dio cuenta antes. Hacía mucho que la Tenten que conocía ya no estaba entre ellos.

...

El suspiro del viento susurraba rumores de lluvia. Ya en las calles no había nadie, solitarias y cansadas, llenas de nostalgia y dolor.

Cerró los ojos un momento y no quiso abrirlos, quiso pensar en que seguía teniendo quince, en que no había más allá de entrenar y sonreír, salir a misiones y esperar que todo saliera bien porque su vida aún tenía valor.

Y ese día sólo había confirmado sus sospechas, el cielo desde hacía mucho que ya no era tan grande y azul, que las flores no traían más vida y que existía porque respiraba y su corazón latía, sin embargo, ella ya no estaba ahí. Ya no era más quien solía ser. Los meses pasaban y ya no llevaban recuerdos valiosos que anhelara revivir otra vez. Otro día se largaba y era el mismo, repeticiones sin pausas. El guionista que redactaba su vida estaba hastiado y comía las mismas letras de siempre, volvía a crear la misma historia corta y monótona de todos los días. Vivir no era emocionante, era un sinfín de horas iguales que no lograban sacarle sonrisas de verdad.

Y Tenten no estaba triste, estaba harta.


No tengo mucho qué decir, más que confesar que es la primera vez que escribo sobre Tenten, y además, es la primera historia semi larga que voy a subir a la página, con lo cual requiero de sus consejos y críticas, me gustaría saber qué les parece y qué no les está gustando para poder hacerlo mejor. Un review me ayudaría mucho, gracias y hasta el siguiente.