Desenmascarada - Parte 3: Retorno - Capítulo 25: Escondido entre Mentiras

Por muy podridos que estén hasta el fondo, incluso los peores humanos pueden hacer bien.


Quién habría pensado que Hanabi Hyūga es tan problemática. No debería de ser una sorpresa: es cierto que mató a su hermana mayor. (¿Fue así? Probablemente). Con su buen comportamiento y silencio, ahora mismo la niña esconde un secreto mayor; alguien, en algún lugar, le ha ordenado que espíe al Hokage. Y la pequeña, aparentemente frágil Hanabi (lo que debe de ser una máscara; tiene que conocer el estilo de lucha de su clan, como hija del líder. Como mínimo, tiene que ser capaz de resistir en una lucha) está conspirando contra él.

—¡Qué cara! —canturrea el doppelganger de Sakura, siguiendo sus pensamientos a la perfección. Es casi seguro que ella, también, es un fantasma creado a partir de su propia energía y sus emociones; pero no hay modo de hacerla desaparecer. Ningún sello ni jutsu puede hacer que se desvanezca (como si pudiera leerle la mente, ella se ríe). Y el clon salta a su alrededor, mientras Sasuke camina hacia una reunión con el Kazekage suplente. De algún modo, el País del Viento ha sido la primera nación en reorganizarse.

Siguen siendo una vieja gloria que no tiene esperanza de convertirse en amenaza, pero es importante hacer las reglas claras: ninguna guerra, ni conflicto, será permitida nunca jamás. Sin reparar en cómo tenga que aplicarse esta regla. Y mientras esto sea entendido por el daimyō y los futuros líderes, a Sasuke le da igual si gobiernan o no. Puede que el Uchiha no sea omnipresente (no puede tomar todas esas posiciones de poder, ¿cierto?), pero nadie es más fuerte que él; y el miedo es un arma muy poderosa de por sí. Mientras pueda mantener a todo y a todos bajo control, el método es irrelevante.

Y lo sabe: tras su espalda, muchos trabajan en rebeliones y golpes de estado, lo que sea para resistir lo inevitable. Tal es el espíritu de humanos que han sido nacidos y criados para luchar, hasta la muerte y más allá si hace falta. Incluso Hanabi está contra él (aunque está seguro de que ella no tiene la más remota idea de que él ya lo sabe). Ella es, sin embargo, un rey en una partida de ajedrez: no una gran amenaza por sí misma, sino un icono, un símbolo de esperanza y resistencia. Mantenerla cerca es mucho mejor que deshacerse de ella.

—Hacer el mundo mejor a través de matar niños, ¡qué gran emperador eres! —escupe el clon, siempre lista para golpear donde duele a la más mínima cosa No, no a toda cosa que hace - mayoritariamente, a las que él tiene que hacer para mantener los logros traídos por su victoria. El clon de veras se burla de todas y cada una de sus motivaciones.

—Los sacrificios son necesarios —responde él, una vez está seguro de que no hay nadie a su alrededor. Vale, quizá el clon esté pinchándole un nervio; pero es que siempre está ahí. Despierto, dormido; dan igual sus sueños o acciones, ella siempre lo persigue, lista para atacar. Al principio, Sasuke pensó que la mayoría de sus comentarios eran inútiles, pero ahora entiende mucho mejor. El clon está agotándolo, tratando de romperlo a base de jugar una partida muy larga: tiene el tiempo para hacerlo.

—¿Es por eso que fallaste cuando intentaste matarme? —Y ella sonríe inocentemente, una mueca que no llega a sus ojos llenos de maldad. Incluso tratar de razonar, de luchar, sólo hace que los golpes sean más duros. La existencia de esta criatura sólo puede ser explicada a través de trucos de materialización de voluntad, pero las menciones de casos similares son muy escasas. La única similaridad está atribuida a muertes violentas y súbitas, de gente con una voluntad muy fuerte (pero Sakura no está muerta: él lo sabe bien).

Tiene tanto sentido como la pregunta de ella: ¿por qué no lo hizo? Ha habido razones muy vagas (ella no era importante; iba a morir de todos modos; "no sería divertido", cita el doppelganger, rápidamente alcanzándolo en su divagar), pero no una respuesta clara. Por mucho que no quiere admitir que podría pasar… la primera vez, estuvo debilitado por la falta de chakra y la pérdida de sangre, así que no estaba pensando correctamente. No, las memorias semi borrosas que tiene de lo que hizo confirman que sus acciones no eran coherentes en absoluto.

¿Las otras veces? Más de lo mismo, seguro. Si su mente está tan torcida, tan fuera de control, que puede materializar cosas como esta copia de Sakura y muchos otros fantasmas; entonces tal vez su juicio ha quedado nublado antes. Su confianza se rompe en pedazos, convertida en algo que, muy al fondo, podría incluso parecerse al miedo. La idea de que (tras sus habilidades, poder y logros): está indefenso en su propia mente Que no puede controlarla. Superioridad, convertida en el miedo de inferioridad irreparable.

—Eso es, yo gano —declara ella, casi ronroneando. Y Sasuke sabe que, a este paso, es cierto. Aunque está seguro de que no se dejará vencer (especialmente no por una cosa que ni siquiera existe), es la cosa más cercana a preocupación que ha sentido en mucho tiempo. ¿Cómo puede uno vencer a una cosa que no puede ser herida o sellada? Es un desafío nuevo, uno que nunca pensó que tendría que superar; las arenas del tiempo se le escurren entre los dedos a cada segundo. Puede ignorar a casi cualquier otro fantasma, la mayor parte del tiempo: pero no a ella. Ella seguirá cargando contra él hasta destrozarlo.

—No puedes derrotarme, ilusión. —Y recuerda todos los obstáculos superados: eventualmente, logrará encontrar una solución. Lo sabe; y no se dejará derrotar. Sin embargo, como si ella estuviera muchos pasos por delante de él, el clon se limita a asentir y rodar los ojos. Como si hubiera esperado esta respuesta, y pensara que es en vano.

—Hay más verdad en mi existencia, que en cualquiera de esas cosas que te dices todos los días, querido Sasuke. Eres tan lento. —Pero todo eso se detiene, cuando lo que se siente distinguidamente como la bofetada de una ola lo golpea de la nada. Él mira a su alrededor, en guardia y alerta, pero no hay nada ni nadie nuevos. Y entonces sucede de nuevo: lo deja sin aliento, una fuerte sensación cosquilleante en cada centímetro de su cuerpo.

Es abrumante, acuosa, pero es como si no la estuviera experimentando directamente. Su mirada queda fija en el clon durante largos segundos, comprendiendo.


¡Ahora no es el momento…! Sakura trata de respirar, su corazón latiendo frenéticamente al sonido de sus jadeos ahogados. Isobu, imponente Bestia con Cola, se mantiene a una distancia decente de la superficie del agua; aún así, ella todavía puede oír la voz del Bijū, tan claramente como si estuviera en cualquier otro lugar. Un pinchazo ardiente de dolor le atraviesa el pecho, robándole lo que sea que le quedara de aire, y haciendo que se hunda.

Hay destellos de una escena muy distinta en su mente: un edificio que conoce bien, en la distante Konoha. Este no fue el mejor momento para que Sasuke decidiera tratar de adentrarse en este lado de la conexión; aunque está segura de que el Uchiha ha sentido la distorsión causada por Isobu, está segura de que va a ahogarse si no se detiene pronto. No puede coordinarse lo suficientemente bien como para siquiera nadar.

Sus propios miembros no le responden, sufriendo espasmos a causa de una sobrecarga de energía que no se siente como la suya propia. ¡Es demasiada! ¿Está tratando de matarla? No, no hay nada de esa intención: entonces, está claro que él no sabe que Sakura está muriendo. ¿Es que quiere ver a Isobu por su cuenta, localizarla…? ¡No servirá de nada si estoy muerta, cha…! ¡Se suponía que tenía que salvar al Tres Colas, no morir delante de él!

No puedo… respirar! Como en su ilusión, el mundo se desvanece, su mano incapaz de extenderse y llegar a la superfície. No así, ¡no puede morir así! "¡NO!"


¡FUERA! —Como si le acabaran de dar un puñetazo en un sitio que ni siquiera puede localizar, Sasuke es empujado hacia atrás con mucha más fiereza de lo que hubiera creído posible. Las palabras se hacen eco en su mente por un momento, su postura perdiendo elegancia por un momento. Vio, por el más breve de los momentos: un gran ojo amarillo, mirándolo (mirándola) desde las profundidades del océano. Pero no podía respirar, no podía moverse, el cuerpo no era suyo, no podía ser controlado por él.

Una voz que conoce bien, aunque manchada con más ímpetu y furia que con odio; fue empujado fuera, y todo se desvaneció como si nunca hubiera estado ahí, como si nunca hubiera sucedido. Parpadea, cegado por un instante, mientras sus alrededores se enfocan de nuevo. A su lado, el clon está simplemente mirando, sin parpadear (pero es como si estuviera viendo algo justo a través de él, más allá, muy lejos). Por una vez, parece haberse quedado sin palabras.

Una pequeña sonrisa se engancha a los labios del clon. Luego, éstos tiemblan, y su risilla se convierte en una carcajada llena de locura.

—¿En serio? —se ríe; Sasuke se ha acostumbrado a sus estallidos aleatorios, casi siempre sin razón aparente—. ¿De veras pensaste que podrías colarte en su mente así como así? —La respuesta es un rotundo : porque ella está debilitada y no hay barreras entre ellos. Pero entonces ella lo echó, casi tan fácil como si hubiera sido un niño y ella lo hubiera empujado fácilmente.

Y entonces recuerda, cómo ella tenía una personalidad secundaria escondida tras una máscara: una que incluso una Yamanaka (aunque no la más poderosa) no pudo derrotar. Tal vez, una voz no muy distinta a la que oye en su propia mente, día y noche… como si estuviera atrapada en él. Una que no logra hacer desaparecer, sin importar cuánto lo intente: la misma cosa. El clon que, según sus propias palabras, ha mantenido a Sakura lejos de sus propia mente.

¿Significa eso que una pequeña parte de ella está atrapada dentro de él? Y aquí, el doppelganger se inclina hacia adelante, casi llorando de pura risa.


—Tiene que haber algo que podamos hacer —musita Sakura, el agua chorreando de su pelo y ropas, su cuerpo semi desplomado en la orilla. Sus manos todavía están en el agua. A su alrededor, sus confusos compañeros esperan. Saben que el peligro ha pasado.

"Es demasiado tarde. Tenía la certeza de que encontraría a otra persona…" retumba una voz en su cabeza. Hay un ligero matiz de confusión en la voz: Sakura sabe que, si no fuera por ella, el Bijū no estaría tan cerca de ser civil. El estado agitado que percibió a través del agua: frenético, casi pánico, era de Isobu. Con un buen motivo, cierto, pero si no fuera por los restos del chakra de Naruto…

—¡De ningún modo, cha! —gruñe ella. Tal vez la energía salvaje que puede sentir a través de sí está afectando su propio comportamiento; quizá debería preocuparse. Pero sólo puede pensar, con una fiera determinación, que hará lo que pueda para evitar que el Tres Colas desaparezca.

Es una médico, pero cómo evitar que el Bijū se desvanezca es algo que no sabe. La razón por la que la energía de Isobu se está desparramando y fuera de control, es que su propio sistema de chakra ha sido perforado. Destrozado más del rápido reparo que, en cualquier otra circunstancia, Isobu debería de haber sido capaz de curar. Los mitos de una gran serpiente marina podrían ser ciertos; Isobu admite un encuentro con una criatura así.

"¿Cómo podrías salvarme?" No hay miedo en la pregunta, es simplemente una afirmación: una que no tiene una respuesta esperanzadora. Sin buenas reservas de chakra, sin acceso a la mayoría de sus habilidades, Sakura sabe que es casi imposible que pueda hacer nada en absoluto. El chakra de Isobu está simplemente disipándose en el agua a un ritmo alarmante, puede sentir a través de él y ver qué sitios están rotos.

Pero eso no significa que pueda arreglarlo. Además, esta criatura está hecha de pura energía: una fuerza de la naturaleza en forma de una gran bestia. La mayoría de reglas de la vida que Sakura conoce, ni siquiera pueden aplicarse aquí.

—Maru, ¿puedes hacer algo? —Sakura se vuelve para mirar a la rata, que parece haberse sumido en una extraña distracción. Maru es el único que puede manipular chakra natural, que podría ser la salvación en esta situación, y aunque ha dicho muchas veces que no ayudará a menos que sea absolutamente necesario, este no parece ser uno de esos días.

—No. —Falta el humor en su voz. Eso sí es raro. Tampoco dice nada más, simplemente mirando a algún punto en la lejanía. Sakura siente un torrente de ira recorriéndole las venas: todas sus regañinas y cuando hace falta... ¿no puede hacer nada? Cuidado. Te estás hundiendo. La callada voz de su yo interior suena como un susurro distante, pero aún puede oír el consejo y utilizarlo.

—Yo puedo —salta Tenten, de pronto. Sakura la mira con nuevo interés, comprendiendo: la kunoichi es una especialista en fūinjutsu; ¿hasta dónde llegan sus conocimientos? No mucha gente podría sellar a una Bestia entera. Incluso si pudiera, sin la aprobación de Isobu podrían estar en una posición muy peligrosa.

—Métete en el agua —indica Sakura. Tenten la mira con cierta confusión—. Es más fácil sentirte de ese modo —explica, casi citando palabra por palabra. Isobu parece ser cauteloso; tiene muy buen motivo. Tenten frunce el ceño, concentrándose por un momento, sus pies hundiéndose en la fría agua.

"¿Pretendes sellarme?" Hay un pequeño matiz en las palabras: remotamente similar a diversión. El Tres Colas parece recordar cómo de bien fueron las cosas la última vez. ¿Acaso reconoce a Sakura como una de las personas que intentaron sellarlo, o es su chakra demasiado borroso?

—Sí. —La cabeza de Sakura se gira hacia Tenten, que parece tan segura como siempre. Como si no acabara de decirle a un Bijū que va a intentar sellarlo. La otra kunoichi saca un pergamino de dentro de su camisa, que ha logrado esconder perfectamente. Sakura ni siquiera lo había visto antes, y al parecer, tampoco Lee. Los dibujos en el papel, sin embargo, son reconocibles.

¿Son eso… Tesoros Sagrados?

—¿Recuerdas a Darui? —comenta Tenten, sacando uno de los objetos—. Sigue vivo. Fue él quien me prometió que volverían a por nosotros, y me enseñó a usar esto —añade, con un brillo feroz en los ojos. Es difícil de averiguar si es porque todavía cree en él, o porque está sufriendo ira a causa de traición—. Isobu, este tesoro ha sido utilizado para sellar Bijū antes. Sellará tu alma en un lugar y tiempo determinados, previniendo que desaparezcas.

Duda: ¿quién podría confiar en humanos que trataron de esclavizar a uno por mucho tiempo, siempre saludando con odio y miedo? Sin embargo, también hay un destello de desesperación. Sakura sabe que las Bestias deberían de ser incapaces de morir de verdad, ¿por qué, pues, está Isobu casi asustado? Hay algo más, una cosa más allá de su entendimiento, pero ahora no es el momento para preguntar. El tiempo se les está agotando a todos.

Es todo o nada, comprende Sakura, mordiéndose el labio inferior. El silencio que reina hace que se le pongan los pelos de punta, el único sonido viniendo de las olas. Mira a Maru, que retorna su mirada como si entendiera aún mejor que ella. Sus ojos, sin embargo, parecen vidriosos. De veras le pasa algo. En este momento, entiende que hay algo que puede hacer. Echa una mirada nerviosa a sus compañeros: lo sabrán.

Pero es la única opción.

—¡Isobu! —Es un nombre mejor que Tres Colas o monstruo, ¿no? Puede sentir un cambio en la atención del Bijū, la sensación de que algo grande y poderoso acaba de mirarla, observando. Hace que tiemble ligeramente—. Sé que no puedes confiar en ninguno de nosotros. Sería iluso de ti hacerlo. Pero estabas en lo cierto cuando percibiste el chakra de Naruto. —El silencio… memorias, emociones, un corazón latiendo muy fuerte en su pecho.

El secreto que quiso proteger a todo coste: su bendición y maldición… está a punto de salir a la luz. Y ni siquiera puede pensar en las consecuencias ahora mismo. Algo- alguien la necesita. Incluso si es Isobu, quien pensó que había una posibilidad de esquivar a la muerte viniendo aquí: alguien cuenta en ella. No puede rendirse y dejar que muera.

—Soy un recipiente para los que murieron en la guerra. Los restos de sus almas, que deberían haberse atascado como fantasmas o escapado a la otra vida, están dentro de mí —explica ella, obligándose a no parar. Y evitando mirar a cualquiera de sus compañeros, centrándose en el brillante ojo que la observa desde el agua oscura—. No puedo decir que sea él: pero es como si Naruto viviera dentro de mí.

Un temblor y una ola: no se atreve a moverse, arrodillada al borde del agua y con sus antebrazos sumergidos al completo. Es casi una inclinación, pero incluso con su posición sumisa, sus ojos brillan con determinación. Cuando un apéndice del Tres Colas se alza, crea una ola que la arrastra lejos del suelo firme y al interior del mar de nuevo. Hay sonidos de sorpresa a su espalda, pero su propio miedo es sellado en un lugar donde no hará que entre en pánico.

Aquí, puede sentir el abrumador e imponente chakra que se escapa a través del caparazón de Isobu; ¿cuándo se volvió capaz de sentir esas cosas tan claramente? Y ahora que puede sentirlo con tanta fuerza, siente que el Tres Colas también puede sentirla a ella. Hay un empuje brutal con lo que tiene que ser demasiado chakra, aunque podría simplemente deberse a que su sistema está casi completamente obstruido. Duele y se siente como si fuera a estallar en un millar de piezas.

"¡Para! Déjame… enseñarte." Canalizando la poca energía que le queda, se concentra en la imagen de Naruto, la que siempre puede percibir en lo más hondo de su mente. Pero nunca antes ha intentado proyectarla fuera de sí misma: siempre sucede a causa de un estallido, o porque había sido expulsada de su propio cuerpo.

Mas ahí está: tan brillante y cálido como el sol, un chakra que se siente demasiado familiar, tan doloroso como reconfortante. Es muy poco, muy débil en comparación al original, pero no hay duda sobre a quién pertenece. Empújalo fuera, céntrate en la forma que tendría si hubiera estado todavía vivo, en un cuerpo.

Una voz distante la llama, pero está demasiado exhausta, centrando todos sus pensamientos y voluntad en la réplica de Naruto. Es como si el Ningyo se tensara a su alrededor, pero no se cierra… toda su práctica le da la precisión necesaria, incluso si tarda mucho tiempo. Se está quedando sin aliento.

"Él era… él es… mi amigo." Sus propios pensamientos están borrosos, disolviéndose en el agua, a causa de la falta de oxígeno y chakra. "Puso su fe… en mí. Y eso significa… ¡que tú también… puedes hacerlo!"

Algo estalla dentro de ella, haciendo que sus pulmones suelten el aire que contienen mientras intenta robar una bocanada de aire, y a través de su visión nebulosa ve unos ojos azules, antes de que todo se desvanezca en la oscuridad.


Y esos ojos brillantes siguen aquí, demasiado cerca de su propio rostro, cuando vuelve a ser consciente de sus propios pensamientos. Por un instante se pregunta si ha muerto; si su pequeño truco funcionó en absoluto. No hay resto del chakra abrumador que sintió a su alrededor, y ahora no se siente como si todo estuviera húmedo y frío. El prado que tan bien conoce comienza a surgir de entre la oscuridad a su alrededor, lentamente, como si costara esfuerzo hacerse paso. Y Naruto está agachado frente a ella, casi brillando de orgullo.

—Eso ha sido genial —la anima, sonriendo. Sakura parpadea varias veces, y lo empuja hacia atrás con un pie. Él cae hacia atrás sobre su trasero, aparentemente entristecido. Sin embargo, es cierto que la kunoichi necesita espacio para respirar, su pecho sintiéndose apretado por todas partes. Su cuerpo entero duele—. No te apures, casi te mataste otra vez —añade Naruto, aunque no parece considerarlo una cosa mala.

—¿Qué pasó con Isobu y los demás? —inquiere ella, inclinando la cabeza a un lado con curiosidad. Hay una nota semi oculta de preocupación en su voz.

—Tragó con el plan, y ahora está sellado en el bote de Tenten. —Sakura siente un fuerte impulso de echarse a reír ante la elección de palabras: Naruto es el descendiente del Sabio de los Seis Caminos, y sin embargo llama a uno de los Tesoros Sagrados bote. No cambiará nunca, ¿cierto? Sin embargo, se limita a asentir, sintiéndose agotada y dolorida en casi cualquier músculo en que puede pensar—. Los otros están bien. Asustados, porque has estado casi en coma por un día, pero se recuperarán. Y tú también —añade, convencido. Cuesta no creerle.

Y el tiempo pasa: las formas a su alrededor cambian de oscuridad a la vida. Está Sachi, quien la regaña por casi matarse otra vez; Ino, que está claramente aliviada a pesar de lo confiada que parece; Tsunade, felicitándola por su manipulación de chakra casi perfecta.

Pero no se detiene ahí. Sakura siente alegría y tristeza, sonrisas y lágrimas, cuando muchas más figuras distintas aparecen por primera vez. Hay demasiadas caras que reconoce, demasiada gente que no debería haber muerto. Y sin embargo, se siente extrañamente bien el saber que están aquí.

—Al revelar el secreto, aceptar mi muerte y mostrando lo que queda de mí a Isobu… rompiste un poquito del sello —explica Naruto. La sensación de algo… estallando, en un lugar que no pudo encontrar dentro de sí: puede recordar eso. Confusa, se queda mirándolo, y Naruto se frota la parte de atrás de la cabeza, con una mueca similar a una sonrisa en el rostro—. El sello está hecho a base de mentiras, Sakura. Lo rompiste a través de algo tan puro como la verdad. Enfrentando el odio con amor.

Y de un modo retorcido, aunque no necesariamente doloroso, tiene mucho sentido. Todo este tiempo, su alma ha estado nublada por pesadillas e ilusiones, esperanzas y fantasmas; tal vez, la creencia de que todo podría ser ignorado y apartado. El rechazo hizo más daño que nada, y tratar de esconderlo no fue mejor. Aceptación, al fin; se siente bien.

—¿Significa eso que voy a morir? —se pregunta en voz alta, frunciendo el ceño sólo un poco. El Ningyo todavía sigue manteniendo su alma de una pieza, y si desaparece…

—No lo has roto del todo —interviene Tsunade—. Los mecanismos detrás del sello tienen raíces mucho más profundas. Pero te has quitado un gran peso de encima hoy, Sakura. Tu sacrificio no fue en vano. —Sakura la mira de forma extraña, porque si el sacrificio de alguien fue para nada… no es el suyo, sino el de todas esas personas que están de pie a su alrededor, muertas.

Todo aquéllo por lo que lucharon, todo lo que trataron de lograr: sólo quedan los restos de su voluntad y espíritu, dentro de ella.

—¡Prometo que el vuestro tampoco será en vano! —exclama, poniéndose de pie entre temblores. Todos esos ojos centrados en ella, de gente que quizá ni siquiera conozca, pero lo que los une es cómo; por qué murieron. Una causa que está determinada a preservar, pues se volvió la suya propia desde el momento en que se convirtió en la última superviviente. Y porque… también es la suya propia. Mira a su alrededor, respirando profundamente; no debe de parecer muy fuerte o imponente ahora mismo—. Prometo que cargaré con la responsabilidad, y… —Derrotaré a Sasuke. Lo mataré. ¡No dudes!—. ¡Haré del mundo un lugar mejor!

Un rugido se alza lentamente a su alrededor, palabras de ánimo y fuego, y en algún momento es atrapada y pasada de persona a persona, de un abrazo al siguiente. Voces familiares a su alrededor, casi como si hubiera llegado a casa después de salvar el mundo en una misión. Lo cierto es que ninguno de ellos vive, su resto un recordatorio del fallo en el intento; y sólo ahora ha logrado empezar a recoger las piezas de lo que queda de ella y emprender el camino… pero no importa.

Ahora mismo, todo lo que importa es que no está sola: y si hay tanta esperanza en ella, le rendición y la derrota nunca serán opciones. Puedo hacerlo. Hasta que gane o muera, no voy a parar.


Al principio está oscuro, pero luego las voces distantes comienzan a crecer en volumen y cantidad, y ahora puede reconocerlas claramente. Congelado por un instante, escucha a Naruto y Sakura charlar alegremente. ¿Acaso es un sueño? Tiene que serlo. El bosque vuelve a la vida a su alrededor, casi como si aún estuviera en Konoha.

Estaba… ¿qué estaba haciendo antes de que esto sucediera? No puede recordar haber ido a dormir; sólo que estaba sentado en su oficina, y todo se volvió oscuro. Sus ilusiones suelen ser diferentes: nunca parecen remotamente tranquilas. Entonces, ¿qué es este lugar?

Hay un prado cerca, de donde vienen las voces; así que se esconde cerca de la linde del bosque, sus ojos tratando de discernir cada detalle del paisaje. Tarda un tiempo terriblemente largo en volverse visible, y para entonces puede apreciar lo que parece ser un día soleado de verano. La silueta de Konoha; la vieja Konoha está contrastando contra los rostros de los Hokages, grabados en la piedra de una montaña. Esos ojos pétreos miran hacia abajo, vigilando la aldea, observando, cuidando… a pesar de que en realidad, está seguro de que los destruyó.

Hay cientos de shinobi en el prado, de pie y mirando a algún lugar alejado de su posición. Ninguno de ellos parece verlo, pero sigue siendo cauto. Algo no va bien en este sitio: no puede ser real, pero se siente lleno de vida.

—¡Prometo que el vuestro tampoco será en vano! —Sus oídos se afinan al oír la voz de Sakura, y apenas puede encontrar una mata de enredado pelo rosa entre las muchas figuras que hay en el prado. Desde su posición un poco más elevada, puede verla, inestable sobre sus pies pero irradiando un aura de determinación. Apenas se siente como la de ella, aunque de algún modo sabe que es así—. Prometo que cargaré con la responsabilidad, y… —Una parte minúscula de su yo antiguo se cuela en su postura y palabras, pero se corrige casi de inmediato—. ¡Haré del mundo un lugar mejor!

Hay campanas en la distancia, plumas negras y hojas arrastradas por una brisa gentil, y una intrigante emoción estirando de los hilos de su corazón. Siente que está invadiendo algo importante, mientras toda persona del prado la anima en voz alta, pero al mismo tiempo no se siente como un extraño a todo ello.

¿Es esto la mente de ella? Pudo sentir las oscilaciones brutales de su chakra, antes de que todo cayera en la oscuridad: Sakura estaba muriendo. Esta vez, fue él quien sintió la necesidad, el impulso de alcanzarla y ver qué pasaba. Pero no fue expulsado, y acabó en la oscuridad que había antes de esta escena.

Entonces, eso significa que esta es la Sakura real: aunque hay dos de ellas, su instinto le dice que una de ellas no es la verdadera, sólo una manifestación de este lugar. Lo sabe: su voz no es tan alta, su sonrisa no brilla tanto, su aura no es tan vivaz. Puede verlo todo con esos ojos benditos que tiene, puede oír las palabras: pero no entiende.

Sus ojos se desvían hasta ella, el centro de todo esto, pero ella no parece darse cuenta. Tras varios segundos, sin embargo, una persona más alta se aproxima a ella: alguien a quien Sasuke conoce muy bien. El impulso de llamarlo en voz alta es casi imposible de resistir. En este lugar tan sobrecargado con tantos chakras distintos, uno que apesta a ella, apenas había notado a Itachi.

No hasta que él se abre paso hasta ella, susurrando algo que no puede oír, y la multitud se acalla. Itachi alza la mirada brevemente, sus ojos encontrándose, durante un breve instante. Y entonces, también lo hace Sakura, aunque su mirada se mantiene por lo que parece ser una eternidad.

Nunca antes se habían encontrado, tras la guerra, sin haber estado destrozados y ahogándose en la locura. Se tensa, consciente de que este es territorio hostil y que, como mínimo, será expulsado por la fuerza. Pero no es un genjutsu, no una ilusión que pueda escapar: se siente atrapado.

No tendría miedo en ninguna otra circunstancia: eliminó a esas personas de la faz del planeta antes, y podría hacerlo de nuevo. Pero esto no es la realidad, aunque parezca existir. Está en clara desventaja. Y como si fuera una advertencia, sus alrededores se oscurecen, y luego se iluminan con el brillo del fuego y el rayo. El bosque arde, el susurro de las hojas reemplazado por gritos de agonía. Sasuke no puede apartar los ojos de ella, el abrumante maremágnum de caos a su alrededor replicándose en su interior.

Un pensamiento le viene a la mente, la multitud apartándose para dejar que ella camine hacia él; puede sentirlo tan bien como las sensaciones causando caos en su alma. Ella ya casi está aquí, pero él se ha quedado helado en el sitio. ¿Es ella, manteniéndolo ahí? No le sorprendería. Y sin embargo, ella no cae en ninguno de sus genjutsu, mirándolo directamente con una emoción indescifrable brillándole en los ojos.

—Sabes, la gente a la que más odiamos es la que nos recuerda más a nosotros mismos —dice Sakura en voz alta, sin el menor rastro de miedo en los ojos. Incluso si lo teme (algo que Sasuke ha confirmado a estas alturas), parece saber que aquí no puede dañarla. Ella tiene el control. Y sonríe, un gesto enfermizo en esos labios. No deberías mirarme así. Deberías odiarme.

En un instante, los ojos de ella se llenan de otra emoción distinta; sorprendentemente, no es como si fuera a llorar. Pero más como un entendimiento más profundo y oscuro. Como si pudiera entender sus pensamientos, algo que nunca logrará. Es casi irritante, pero ella se limita a negar con la cabeza. Sasuke quiere reaccionar, liberarse, hacer algo; pero sus propias emociones y pensamientos están heladas en este lugar y momento.

—Pero creo que esas son las que se merecen más atención. No puedes comprender cómo piensan y se sienten, y no hacer nada. —Eso no es correcto—. Puedes elegir darles importancia con odio, pero hoy yo voy a hacerlo con amor. No te creo, pero creo en ti. —Esa sonrisa es tan triste, memorias seguramente pasando a través de su mente a la velocidad de la luz—. Te demostraré que estoy en lo cierto, y que tus mentiras no son correctas. Te lo enseñaré.

Sakura extiende una mano hacia él, sin armas, aunque Sasuke sabe que no necesita una para luchar. Su sonrisa se ensancha, y sus dedos tocan su frente por un instante, catapultando un chispazo de energía a través de su cuerpo. Sasuke cae.

Con un jadeo, sus ojos se abren: todavía en la oficina, en Konoha.

En su piel queda el roce suave de la chica que todavía lo ama, su sonrisa grabada a fuego en sus ojos. Reina el silencio.


Nota: siempre pensaré que no pude usar las palabras correctas para expresar todo lo que pasa en el cap... No habrá actualizaciones por 2-3 semanas (voy a reorganizar cosas con la historia, sólo un poco, y estaré de viaje durante al menos una semana). Espero que hayáis disfrutado y vuestras opiniones, ¡nos vemos!

jazsmith: bueno, en ningún lugar decía que estuvieran muertos, ¿cierto? :D Espero que la actualización te alivie las tensiones... un poco. Quizá. Soy cruel. ¡Gracias por pasarte!