Disclaimer: Naruto no me pertenece, ni sus personajes, son de Masashi Kishimoto.
Corrió al otro lado del bosque, con la respiración agitada y el cabello revuelto. Su corazón palpitaba con locura y los grillos cantaban, tarareando la melodía de la tranquilidad de media noche.
Hacía frío.
Si algo le gustaba de aquellas misiones a la intemperie, era el clima de la noche. El frío le envolvía el cuerpo y aunque a algunos les molestara, a ella le gustaba, porque podía llenarse de abrigos y cobijas que la protegían. Le encantaba ponerse mantas y parches térmicos para sentir la diferencia entre afuera y adentro. El frío inclemente, el calorcito envolvente.
—Joder —soltó al rasgarse la blusa con una rama que se había interpuesto en su camino.
No tenía tiempo, le quedaban sólo dos minutos para llegar y salvarse, pero cada vez era más difícil escapar de su cazador, pisándole los talones, acechando desde las sombras.
Pisó una piedra en el camino y su tobillo se lastimó. No le quedó más remedio que ocultarse detrás de un árbol. Era demasiado tarde, la iban a encontrar. Su respiración frenética hacía competencia con su pulso; su frente comenzaba a llenarse de perlas de sudor y mordió sus labios mientras se llevaba una mano a la parte afectada. Se levantó con dificultad, al no escuchar a su perseguidor por los alrededores, sin embargo, al darse la vuelta un brazo envolvió su figura y la atrajo con fuerza hacia atrás, pegándola a su cuerpo. La castaña pegó un grito y después una risa.
—Muy mal, Tenten, no puedes escapar de mí.
Neji le hablaba al oído, con una media sonrisa en los labios. Sus ojos perlados lanzaban rayos de alegría y perspicacia.
—Fue sólo suerte. —Comenzó a decir mientras una breve tos la atacaba.
—¿Estás bien?
—Sólo es un esguince. —Intentó explicar, tosiendo entre líneas.
—¿Qué es esa tos?
Se levantó sudada, tosiendo fuerte con el pecho doliendo. Las cobijas le pesaban y las retiró para levantarse, intentando tomar el vaso que estaba al otro lado de la habitación.
Un líquido rojo la sorprendió cuando puso su palma sobre su boca. Temblando, soltó una risa histérica, lamentándose. El bosque, la carrera, Neji... Todo había sido un sueño. Excepto la tos.
Excepto el dolor.
...
El bisbiseo de la lluvia cayendo hartó a la castaña, quien se revolvía en la cama como si le picaran bichos imaginarios pegados a la colcha. Ya no podía dormir luego de que aquella sombra tenebrosa se alzara en torno suyo con la tos.
Con el cabello desordenado y con el sabor metálico de la sangre en su garganta salió de su casa, desesperada por encontrar otra cosa qué hacer además de contar demonios. No podía volver a soñar si al despertar su vida aburrida la asfixiaba.
Salió al exterior, sintiendo cómo la lluvia besaba sus ropas y las pegaba a su cuerpo delgado y frágil, cual telaraña. Sus pies desnudos sentían las cosquillas del pasto, recordándole que estaba descalza. Tendría que cuidar su salud, proteger sus vías respiratorias para no complicar su enfermedad, y sin embargo estaba ahí, en el frío como estúpida, esperando escapar un momento de sus recuerdos tóxicos.
Esperó cinco minutos más, pensando a dónde iría para alejarse de ahí. ¿En qué rincón de Konoha sus memorias se mantendrían apartadas? Todo estaba lleno de él, impregnado de Neji. Una nube de aliento se formó cuando ella dejó escapar un suspiro y entonces caminó hacia el bosque oscuro. Las ramas de los árboles proyectaban figuras fantasmagóricas en el piso y el sonido de los proyectiles de agua impactando las hojas y la tierra comunicaban extraños mensajes de soledad. Tenten se reprochó mentalmente al sentir una punzada de terror.
—No debo temer, pronto yo también habré muerto y seré un espectro, quizá.
Su afirmación hecha a media voz corrió por el lugar, quebrando ciertos lazos de cobardía en su cuerpo. Admitir que tenía miedo por los espíritus que pudieran habitar el bosque, era mucho mejor que regresar a su casa, donde la monotonía espantaba sus escasas ganas de vivir.
Se introdujo de a poco en las fauces de flora, con algunas piedrecitas molestas clavadas en sus talones, y respingos de tierra y pasto mojado entre sus dedos.
Regresaré después. Se prometió al sentir la garganta quejarse. Por el momento sólo quería alejarse.
...
Naruto se dejó caer en una silla junto a la ventana. Aún no escampaba y el agua golpeaba furiosa el vidrio mientras el sol se asomaba tímido entre la neblina. Cruzado de brazos veía a su esposa tomar la temperatura de la castaña que estaba en la habitación luminosa y cálida. Las colchas blancas y mullidas parecían algodones o nubes, después de todo el tiempo que pasó fuera de Konoha y su casa, se le antojaba recostarse sobre ellas y dormir mientras Hinata le acariciaba el cabello.
Sonrió por primera vez desde que llegó.
Encontrar a Tenten tirada en medio del bosque no había sido agradable y al llegar ni siquiera saludó a Hinata como se debía, ambos la llevaron al piso de arriba, Hyuuga le cambió la ropa y luego la arroparon en el cuarto de huéspedes.
—¿Todo bien?
—Tiene 38 grados, va a pescar un resfriado. Uno fuerte, por lo que se ve. ¿Qué hacía fuera?
—No tengo idea.
Naruto también había llegado empapado, sin embargo se había cambiado rápidamente y no estaba tan afectado como la chica.
Tamborileó los dedos sobre el brazo de la silla, pensando en lo que habría llevado a Tenten a caminar fuera de su casa con la tormenta sobre Konoha, además descalza y ligera de ropa.
—Tengo un mal presentimiento —afirmó Hinata sentándose al borde de la cama, mirando con seriedad a la castaña—. Algo me dice que no está bien, además de lo obvio.
—En cuanto den las nueve, voy a llamar a Sakura-chan o a Ino para que la revisen.
—No, Naruto, ve a dormir. Yo lo hago.
Hinata esbozó una sonrisa cálida y besó al rubio en la mejilla antes de jalarlo del brazo y llevarlo a su habitación. Debía descansar, ella se encargaría de Tenten. Naruto no protestó, sabía que Hinata tenía razones para mandarlo a la cama, pues estaba cansado de la visita diplomática de la que había llegado.
...
Pero no sonríes más. Ya no escucho tu risa tan sincera correr hasta mis oídos. Ya no hay más arrugas en tu frente al tratar de descifrar mis coqueteos. No hay muecas de disgusto al escuchar a las bestias verdes de Konoha gritar tonterías. No hay miradas de complicidad entre nosotros, ni vellos erizados por el poder de tu aliento sobre mi cuello. Ya no te ríes Neji, ya no te escucho.
...
Aunque el patio estaba lleno de risas y de gritos infantiles, dentro la tensión era palpable.
Tenten se cubrió el rostro con las manos, mientras Rock Lee se mordía los labios para reprimir las ganas de llorar. Ino no lo había resistido y sollozaba en el hombro de Sakura. Sus gemidos largos y con entonaciones lúgubres llenaban el lugar de nerviosismo.
¿Qué se decía en esos casos?
—Tenten… —Naruto alzó la mano indecisa, quien terminó cayendo a su costado al ver la mirada afilada de la mujer—. ¿Por qué no has comenzado tu tratamiento?
—Eso no te importa. Ustedes han cometido una falta grave a mi intimidad. Por favor no digan nada, sólo déjenme ir.
—No podemos dejarte ir, ¿estás loca? —rugió exasperado Naruto—. ¡Alguien que me apoye! —pidió volteando hacia sus compañeros.
—Naruto tiene razón, Tenten, no puedes irte —concordó Lee acercándose a su amiga.
Al fondo Sasuke movió la cabeza con desaprobación, sin saber realmente qué hacía ahí, y se dirigió hacia la ventana. Aún chispeaba. Shikamaru se mantenía en silencio con los brazos cruzados, paseando la mirada entre ambos. Nadie parecía tener ganas de siquiera mover un dedo. ¿Qué podían hacer? ¿Obligar a Tenten a que se sometiera a tratamiento? Imposible, descartado.
—Tenten, sólo quédate hasta que estés mejor. No te preocupes, no molestaremos más —afirmó Hinata mientras tomaba su mano.
La castaña la retiró como si quemara, rehuyendo su mirada blanca que le recordaba tanto a Neji. No quería esto. No quería que le tuvieran lástima. Y sin embargo, todos sus amigos seguramente se habían enterado ya.
Tenía cáncer; era un pase para compasión infinita. Lo detestaba y no podía hacer nada más que mostrarse fuerte e indiferente a las tonterías que le quisieran decir.
¿Con qué cara? ¡Carajo! ¿Con qué derechos podían reclamarle a ella? ¡Decirle imprudente! ¡Como si les importara que se muriera!
Se envolvió en las mantas y cerró los ojos con fuerza. Escuchó cómo salía uno a uno, Naruto seguía plantado en su lugar.
—Vamos, idiota. —Le reprendió Sasuke al salir.
El rubio suspiró y se marchó, y cuando Tenten pensó que al fin estaba sola comenzó a llorar. Sin embargo, había ignorado la presencia de Nara junto a la puerta. La escuchó por unos momentos y luego salió con la mente llena de estrategias.
¡Hola!
Muchas gracias a los que han dejado review y que han agregado a follow y favoritos. Quizá por ahora vean pasar la historia un tanto... lenta, no hay mucho en estos dos primeros capítulos, sin embargo, en el siguiente comienza la acción.
Como podrán ver, es un fic con todas las características canon, y participarán todos y cada uno de los doce de Konoha y algunos otros ninjas más. Sobre los capítulos, ¿les gustaría que fuesen más largos?
Por otra parte, me gustaría aclarar que el sueño que Tenten tiene al principio del capítulo, no es más que un recuerdo.
¿Qué estrategias tiene Shikamaru en mente? ¿Tenten realmente desea morir? Eso y más en el siguiente. Dejen su review.
