Nota: *se aclara la garganta* '¡LO SIENTO DE VERAS! ¡Sigo viva y no me he olvidado del fic en absoluto! Quise haber actualizado antes de irme por tres semanas a Alemania, pero al final no pude. Y cuando volví estuve ocupada organizándome, así que hace sólo una semana que volví a escribir. A partir de ahora debería de ser capaz de actualizar de nuevo los sábados, aunque cada vez de una a dos semanas (puesto que ahora estoy más ocupada y no quiero apresurar). ¡Disfrutad, espero!


Desenmascarada - Parte 3: Retorno - Capítulo 26: Hacia el Cielo

Tantos sueños de amor y esperanza, que ninguna tormenta logrará disolver.


Es un baile. Los pasos no tienen que ser veloces como el rayo, sino precisos y fluidos; no se trata de pura habilidad y velocidad, sino precisión y ritmo. Como si siquiera los movimientos de una canción, da igual cómo de rápida es. Lo importante es saber el cuándo y el qué. Un paso en falso, y la cadencia se romperá.

Una lágrima de sudor resbala por la frente de Sakura. Cada acción cuesta esfuerzo, casi dolorosa y asfixiante, pero sabe que está justo al borde de ser imposible, sabe que puede hacerlo. La pelirrosa sabe que hay límites que no será capaz de superar a base de poder de voluntad o habilidad: igual que el camino hacia el puesto de Hokage se crea a través de trabajo duro, no sólo habilidades prodigiosas. Sin embargo, estas barreras deben de ser empujadas para poder avanzar. Se siente como si caminara a través de un pantano; lenta pero segura, se mueve hacia adelante.

Sus brazos se mueven a través del aire, imitando las mareas en sus subidas y bajadas. Con el movimiento, el agua los sigue, tirada por su chakra. Ya no puede concentrar chakra a través de sellos; le cantidad que necesitaría causaría que el Ningyo la estrangulase. Es ciertamente irónico que ella, cuyo corazón suele estar lleno de conflicto y dolor, tiene que mantener un balance perfecto fuera y dentro. No puede desfallecer, ni dudar un segundo. No puede cometer un solo error.

Pero lo cierto es que es Sakura Haruno: y cuando consigue una puntuación, tiene que ser lo mejor posible. El agua está bajo su control. Apretando los dientes, cambia el movimiento de sus brazos, dibujando un círculo, haciendo que la energía empiece a girar. Hay una resistencia al cambio, como si una corriente de agua estuviera empujándola; cuanta más energía use, más difícil es cambiar el curso del flujo.

¡Liberación de Agua: Tornado de Agua! —Sakura suelta, dándole a su creación un último empujón para mandarla hacia su oponente. Normalmente, llegado este punto el jutsu quedaría fuera de control; pero eso no es algo que pueda permitirse ahora mismo. Cargando tras su jutsu, sus dedos mantienen los hilos de chakra que lo controlan. Vuela sobre la hierba, un borrón azul y rosa, saltando entre los kunai que tratan de alcanzarla.

"Te estás volviendo controladora, ¿hm? Cuando más alto llegan, más largo caen…" Pero necesita este tipo de perfección absoluta. El agua a su alrededor vibra con sonido, movimiento: puede sentir las armas mucho antes de que se le acerquen. Esquivarlas, sin embargo, sigue dependiendo por completo en su velocidad y tiempo de reacción. Una de ellas le roza la mejilla, pero Sakura ni siquiera respinga. Los ninja se mantienen en balance sobre la fina línea que separa vida y muerte, y un poco de dolor no es nada malo.

Esconderse tras su propio jutsu le da una ventaja defensiva notable: ninguno de los kunai puede atravesar el tornado. Sin embargo, está completamente ciega a lo que haya detrás. Cuando una fuerza mucho mayor de lo que puede soportar impacta contra el vórtice de agua, el flujo se rompe y el escudo cae. Sakura se agacha justo a tiempo para evitar una patada directa a su nariz. ¡Demonios! Se distrajo de nuevo, y apenas oyó a Lee avisar sobre su ataque.

Arrastrando el agua hacia así, ahora sin un flujo para darle forma, se protege la cabeza y empuja a su atacante lejos de sí. Lee se resbala y cae al suelo: su agua no proporciona un agarre firme. Puesto que su chakra controla el líquido, podría forzarlo a perder el equilibrio aunque intentara mantenerse encima. Otro empujón y Lee es lanzado hacia atrás sobre la hierba: él ya ha dicho que abusar de los puntos débiles es el único modo de ayudar a superarlos, así Sakura que no se siente tan culpable.

No hay tiempo suficiente para otro Tornado, así que Sakura se centra en obligar al agua a formar un escudo esférico a su alrededor. Los kunai no son lo suficientemente rápidos como para atravesarlo a velocidad letal, pero unos pocos logran clavársele en las piernas y el abdomen ligeramente, dejando dentelladas sangrantes en su piel. Un poco más y tendrá que preocuparse en serio.

"Es tan distinto de mi estilo de lucha normal," gruñe para sí, interceptando un kunai lanzado hacia su cabeza con la mano, lanzándolo de vuelta al agua y usando el flujo para dispararlo incluso más deprisa de lo que vino. Y es cierto: la mayor parte del tiempo, Sakura preferiría estar al noventa y nueve por ciento en la ofensiva. Ahora misma, pasa más tiempo de su entrenamiento a la defensiva que nada. Y no puede quedarse aquí para siempre; tarde o temprano, el cansancio hará que su escudo se rompa.

Un rugido ensordecedor casi logra sorprenderla lo suficiente como para que su control se desvanezca. ¡Por detrás! Sakura sonríe ligeramente, sabiendo que esta es probablemente la última cosa que logrará hacer antes de que el flujo se rompa. Está sudando profusamente y su cuerpo entero duele y quema; incluso las marcas en su piel parecen más gruesas, más oscuras de algún modo… Sakura concentra su atención y agua en el pie intrusivo que está tratando de darle una patada, empujando el agua desde atrás hacia adelante, envolviéndolo y sujetando firmemente.

¡Te tengo! —exclama, victoriosa. Con toda su agua concentrada y el escudo desaparecido, sólo tendrá un segundo o dos, tanto para usar las fuerzas combinadas del movimiento y actuar en el poco tiempo que tiene mientras Tenten está sorprendida y comience a atacar de nuevo: Sakura arroja a Lee hacia adelante con todas sus fuerzas, el agua siguiendo el arco que sus brazos trazan. Su cuerpo se inclina hacia adelante. Está tratando de maximizar la fuerza del tiro. Sus ojos se posan en Tenten, que está a punto de tirar un kunai. Sus ojos se encuentran durante un instante, un brillo malicioso en los de la pelirrosa.

Y entonces la suelta, y Lee sale disparado a gran velocidad hacia Tenten. El momento breve de sorpresa es suficiente como para que choque contra ella. Con lo último que le queda de fuerzas, Sakura corre hacia adelante, arrastrando el agua tras de sí y envolviéndolos con ella. Su técnica se desmorona un instante después, y ella cae sobre sus rodillas, respirando ahogadamente.

En una batalla de verdad, Tenten no habría tenido que quedarse quieta, pero Sakura sabe que sigue siendo buena amasando una gran cantidad de energía y soltándola en el último segundo: igual que hizo con su tiro. Era demasiado rápido como para ser esquivado, si no tan devastador como uno de sus antiguos puñetazos.

—Este es tu primer empate —comenta su árbitro, Shibuki de Takigakure, acercándose sólo para comprobar que no se han roto demasiados huesos. Sakura se quita el agua de las ropas, apartándose el pelo de la cara y resopla, poniéndose en pie tan rápido como puede.

—Se rompió demasiado fácilmente —gruñe, ofreciéndole una mano a Tenten. Lee ya se ha puesto de pie y salido corriendo. Tenten se pone de pie con un ligero respingo, su muñeca doblada de forma incorrecta debido a la colisión inesperada, pues tuvo que apartar su kunai para evitar dañar a su compañero.

—Eres demasiado exigente contigo misma, Sakura. —Shibuki niega con la cabeza—. Sólo me has visto usar el jutsu una vez, y nunca lo has practicado antes. —Está en lo cierto. Una voz desagradable canturrea en su modo, demasiado parecida a una burla: justo igual de cerca a ser un prodigio. Un verdadero genio del control de chakra habría sido capaz de aguantar.

Hay una pequeña multitud de gente que ha estado observando el espectáculo. Sakura entorna los ojos ligeramente, y entonces lucha para suprimir un temblor. La primavera ha empezado a calentar el ambiente, pero aún hace tanto frío que una tormenta de nieve podría suceder en cualquier momento. La mayoría de islas de Agua tienen un clima muy frío, lo que hace que las nieblas sean frecuentes y las tormentas constantes. Está tan agotada que cualquier tipo de protección mediante chakra está fuera de su alcance.

Tenten arregla el problema sacando una manta gruesa de un pergamino y tirándosela. Agradecida, Sakura se envuelve con ella y se frota la nariz. Tenten se ha acostumbrado a estar más callada: en especial porque sus cuerdas vocales han sufrido daño permanente. Sakura todavía puede recordar el día en que los gritos de Tenten causaron que sucediera. Qué tipo de sueño debería estar teniendo, aquella noche, la morena se niega a contar.

—¿Quieres ir a los baños termales? —carraspea Sakura. Su compañera parece considerar la decisión por un momento, mirando sus kunai y silenciosamente determinando si deben de ser afilados. La escena le recuerda a su propia fijación por la perfección, hace años, cuando empezó a entrenar; y la persona que la sacó de esos pensamientos. La idea se forma en su mente antes de que pueda contenerse.

Sakura rueda los ojos y le da a la punta de una de las hojas con el dedo: el metal corta limpiamente a través de su piel, haciendo que sangre. La pelirrosa limpia la sangre de un lametazo y con tanta despreocupación como le es posible, procediendo a alzar las cejas. Tenten suspira débilmente, con una diminuta sonrisa en los bordes de sus labios, y asiente.

—Vale, pero ya está bien de holgazanear —acepta, apuntando a Sakura con un dedo acusador. Su voz aún suena un poco rota, pero puede hablar casi perfectamente.

—El turismo es una forma importante de adquirir información estratégica —se queja Sakura, sin molestarse en esconder su propia sonrisa. Tenten acaba por reírse, muy a su propio pesar. Y ahí va la última esperanza de la humanidad… de compras—. Oh, cállate.


Cuatro meses; no hay signo de Sasuke. Inquietante no se acerca a describir lo nerviosa que esto la hace sentir. Sasuke no ha tratado de tocar su lado de la conexión desde el incidente con Isobu. Y ahora que sabe que son capaces de interactuar y sentirse el uno al otro en un nivel muy profundo, ni siquiera va a tratar de asomar la nariz por su lado. Sakura puede estar sintiendo curiosidad al respecto de su paradero, pero quedar atrapada en su mente, a su merced, no parece ser idea propia de alguien que aprecia su vida.

Todo ha sido casi demasiado simple, demasiado fácil. Para cuando se despertó, estaba en un barco que no reconocía: los pescadores de una isla cercana se atrevieron a investigar la causa de las grandes olas. Aunque no tan poderosos como ninja, esta gente estaba entrenada para actuar como guardianes de su apartada aldea. Sólo tardaron unas horas en encontrar el grupo de shinobi extraviados.

Naturalmente, tras el caos provocado por la guerra, los ninja de verdad se han vuelto una rareza y una nueva avalancha de piratas y bandidos comenzó a plagar las aguas del país. Sakura siente lástima por los pobres ilusos que siguen intentando llegar al País del Rayo; hay muchos rumores respecto a los tesoros tecnológicos escondidos en las ruinas de Kumo. Y sin embargo, nadie ha vuelto vivo o cuerdo, así que la mayoría de esas personas han acabado saqueando las villas más pequeñas; Kikai, el hogar de sus rescatadores, entre ellas.

A cambio de comida y un lugar donde quedarse, esta gente estaba dispuesta a dejar que los shinobi se pusieran al cargo de la situación y defendieran sus barcos. EL paso de los días y luego semanas acabó por erosionar la fricción entre los extraños y la diminuta comunidad, que ha estado viviendo con tecnología que fue revolucionaria hace varias décadas. Sakura se ha dado cuenta de uqe parece ser un tema recurrente en estos lugares tan pobres.

Ha pasado medio año desde el final de la guerra, y las ondas causadas por su caos todavía hacen que el mundo tiemble. Las viejas radios de la isla proporcionan noticias escasas que sólo reflejan el estado de las Naciones; y sin embargo, Sasuke no ha sido mencionado una sola vez. No es como si pudieran saber cada uno de sus pasos, pero si hubiera movimientos mayores o conflictos, las noticias correrían como el viento.

Demasiado silencio. Sólo hace que se ponga nerviosa, y como respuesta ha redoblado su esfuerzo en los entrenamientos. El efecto del Ningyo en ella apenas ha cambiado: su única victoria sobre el sello consiste en que ya no está tratando de huir de los fantasmas que contiene. Hay pesadillas, momentos en que parece que la realidad se está cayendo a pedazos y escapándosele entre los dedos, pero no es nada comparado a lo que era hace meses.

Ahora tiene una causa por la que luchar, más que la supervivencia o sus propias ideas: por todas las almas que residen en ella. La rendición o la huida ya no son opciones válidas, y no aceptaría ninguna otra posibilidad. Cuentan con ella, incluso si hay una gran mayoría que apenas sabía de su existencia antes de la catástrofe. No puede fallarles, especialmente no a Naruto.

Tuvo que explicar varias cosas, una vez se recuperó lo suficiente como para hablar; para su sorpresa, Tenten y Lee simplemente admitieron que ya lo sospechaban. Sakura se comportaba como si estuviera loca, pero ninguno de ellos quiso hacer las preguntas necesarias; a veces, estaba claro que Sakura no estaba pensando de forma racional. En cierto modo, fue un alivio saber la causa de la mayoría de sus extrañas acciones y palabras. Shinobi con inestabilidad mental no son raros, pero ahora tienen una razón más sólida a la que aferrarse.

Misho necesitó una explicación larga, aunque simplificada, sobre cómo funciona el Ningyo; y de pronto exclamó que "todo tenía sentido". Maru no preguntó; de hecho, estuvo callado por casi un mes, extrañamente ausente y sin su aura habitual de seguridad. Un día, revirtió su actitud a la normalidad como si nada hubiera pasado. Sakura debe admitir que su comportamiento no tiene sentido alguno.

Han pasado su tiempo en la isla tratando de reunir información, mantenerse ocultos y recuperarse. Hay grandes pesos sobre sus hombros, cicatrices dibujadas por la guerra; pero Sakura está determinada a llegar a un nivel en que pueda evitar una muerte instantánea. Ser aplastada por Susanoo es algo que, ahora mismo, sólo podría evitar de puro milagro. Hasta ahora, ha tenido suerte: la mente de Sasuke también ha estado nublada por demencia creciente, presionada por todos lados e incluso el clon.

Él no tenía nadie a quien aferrarse, sus propias expectaciones y emociones haciendo que los fantasmas se volvieran contra él. Si no lo odiaban antes, seguro que lo hacen ahora. Todo lo que tenía para seguir adelante era un sueño, una meta, y si no fuera por ello ya habría sucumbido. Sakura sabe que el Uchiha no se va a rendir; no se detuvo durante la masacre, y ahora tampoco lo hará, incluso si acaba matándolo. Sin embargo, también podría matarla a ella, si es que decide que es una prioridad. La última vez que intentó localizarla… tardó días en encontrar el rastro y lanzarse a la persecución.

No va a tentar a la suerte dos veces. Especialmente después de declarar la guerra: una lucha de ideales, de voluntades. Algo por lo que Naruto la felicitó, pero Sakura no tiene ni idea de cuál fue la reacción de Sasuke al respecto. Desde luego, no perdió la cabeza como hizo en el pasado, porque no sintió nada por el estilo. En su lugar, sólo quedó silencio. Y eso es probablemente lo peor que podría haber pasado, porque ahora ella no sabe qué pensar.

Todos estos meses, ha estado tratando de encontrar un estilo de lucha que le sirva; el amoldamiento típico de chakra, no puede utilizar. El pinchazo del Ningyo cada vez que forma un sello rompe su control. Pero todavía puede canalizar chakra; su mejor idea vino de observar a un marionetista practicar. Kikai ha empezado a recibir más atención de los refugiados, en especial shinobi que acabaron extraviados durante la guerra; al parecer, Sakura no fue la única que pensó que el País del Agua sería el mejor lugar para sobrevivir.

Su propia lucha con Sasori le demostró el nivel de control que es necesario, pero también la efectividad brutal de las marionetas; sin embargo, las marionetas en sí no son una opción. No, lo que le llamó la atención en un momento breve de puro genio fue su control. Sakura sabía que era capaz de afectar sus alrededores con chakra, aunque no del modo más sofisticado. ¿Quizá había alguna posibilidad de utilizar jutsu de este modo?

Lo que sea que sucedió en el barco de Engetsu y su habilidad para sentir Isobu a través del agua causó un efecto permanente en ella: los canales que el Sanbi exploró son definitivamente más anchos. Puede sentir cosas a través del agua con mucha más facilidad que antes. Hace que sea increíblemente sensible a ataques canalizados a través del líquido, pero poca gente hace eso; a cambio, su control sobre el elemento ha ascendido a un nuevo nivel.

Tras meses de práctica, es capaz de cargar el agua con una cantidad mínima de chakra y empujarla como si fuera parte de su propio cuerpo. En las últimas cuatro semanas, ha estado intentando observar e imitar distintos jutsus; sorprendida de que, incluso sin sellos, sus movimientos son suficiente como para que el elemento obedezca su voluntad, si está lo suficientemente cargado. Es un juego de jugar con el ritmo y la fuerza del agua, uno que la deja muy vulnerable mientras se prepara… pero ahora puede crear jutsu. Tienen que ser creados a mano y de forma muy lenta, pero es mejor que nada.

Shibuki no ha sido el único jefe de aldea cuyo hogar ha sido afectado por el caos reciente, que ha hundido a las Naciones Elementales en la oscuridad; pero él es una de las pocas caras familiares que Sakura reconoció, y bastante dispuesto a ayudarla a ganar un mayor repertorio de jutsu. Como un usuario del Agua experimentado, puede calificar su técnica al detalle. Aún así, está bajo la presión de encontrar a quien esté dispuesto a ayudar a retomar su hogar.

Las fuerzas de Konoha asumieron control de Takigakure, debido a su actitud rebelde contra el nuevo Hokage. Apenas pudo escapar con vida, y sólo después de que su propia gente lo convenciera de marcharse para continuar con vida. Ellos estarían bien, pero él sería probablemente ejecutado. Ser visto como un cobarde otra vez es algo que no le gusta, pero era la única opción. No se fiaba demasiado de los ninja de Konoha, pero técnicamente, Sakura y los demás cuentan como desterrados.

Por ahora, nadie le ha ofrecido ayuda; la pelirrosa se sintió obligada a romper la tradición. De todos modos, retomar una aldea es algo que no podrían hacer por su cuenta, y desde luego no contra la Hoja. Sakura se siente incómoda sólo de pensar en luchar contra ellos. La única solución es esperar, practicar y fortalecerse hasta que tengan una oportunidad buena para lograrlo.

Las únicas noticias que han recibido sobre el estado del mundo vienen de refugiados y otros ninja que huyeron de sus aldeas: el caos está devorándolo todo. Hace meses, Sasuke trató de gobernar sobre las Naciones con una mano férrea, pero nadie ha oído nada sobre Konoha por un tiempo alarmantemente largo. No puede haber desaparecido, pero Sakura sabe que no puede asomarse a su lado de la conexión con seguridad. Él lo sabría.

Sólo puede esperar.


Si hay alguien que Sakura nunca esperó ver como su aliado, es Itachi Uchiha, cuya única e inamovible voluntad reside en el amor por su hermano pequeño. El primer pensamiento de Sakura cuando por fin logró preguntarle un par de cosas fue el muy bastardo estuvo al tanto todo el tiempo. Aunque su propia alma está más diluida que la mayoría de las otras, Itachi sigue poseyendo una de las voluntades más firmes. Y era perfectamente consciente de la elección que ella haría; de ahí la ayuda que ha proporcionado para ayudarla a mantener la mayor parte de su salud mental.

El que la envolviera en un tipo de genjutsu mental la impresionó: poner una capa de ilusiones menos destructivas sobre las alucinaciones destructivas de Sakura ayudó mucho. Y como Naruto confirmó, requirió el esfuerzo combinado de bastantes personas para lograrlo. Al fin y al cabo, es su mente, y unos cuantos fragmentos de almas apenas pueden afectarla lo suficiente de este modo. No son capaces de controlarla, como Tsunade explicó cuando Sakura consideró la posibilidad.

Los ninja no confían. Pero es la explicación más probable que tiene, incluso si viene de esos fantasmas. Incluso Isobu reconoció que hay chakra de distintas almas en ella, así que no es muy probable que todo sea una maquinación de su mente, o de otra persona.

Obviamente, llenar su cabeza "literalmente" con plumas y campanas ensordecedoras ha causado que sus pensamientos sean mucho menos fluidos y veloces. Sin embargo, estas almas sólo son capaces de percibir el mundo de forma vaga, a través de ella: hay cosas de las que ni siquiera ellas están seguras. Hasta hace poco, no sabían cuántos fantasmas habían sido atrapados con chakra en Sakura, pues todo era un borrón oscuro. Sólo los más poderosos eran claros. Al final, todos son prisioneros, tanto como ella lo es. Lo que rompió el genjutsu fue su propio esfuerzo por mezclar realidad e ilusión: cuando le dio su pluma a Misho, la ilusión se rompió.

De ahí el abrumante vacío que confundió con un paso hacia la depresión, su necesidad de aferrarse a algo tan mundano como un paraguas: tardó tiempo en ajustarse al cambio. Incluso los fantasmas están en dudas sobre cuánto chakra fue atado a su alma, así que todo lo que pudieron hacer fue tratar de protegerla de la peor parte, y mantener la esperanza de que Sakura lograría descubrir la verdad.

Han pasado muchos meses; y mientras tanto, su propio yo interior volvió a la vida, más fuerte que nunca, Todos los pensamientos reprimidos, emociones, reacciones: todo se acumuló dentra de ella, haciéndola más parecida a una persona de lo que jamás fue. Podría pasar por una gemela que ha vivido su vida entera con Sakura, pero hay detalles aquí y allá donde su personalidad difiere.

—¿Y por qué demonios me convenciste de que fui…? —Sakura no dice la palabra, un nudo doloroso formándose en su garganta, que se aclara con una tos muy falsa. Ino respinga visiblemente, aunque parece que está más enfadada que nada. Sachi inclina la cabeza hacia un lado, una pequeña sonrisa en sus labios y un brillo malévolo en sus ojos.

—No sería divertido de otro modo, ¿no crees?


Los días pasan como una cuenta atrás: Sakura es perfectamente consciente de que Sasuke no esperará para siempre. Tiene que estar esperando algo, listo para luchar, o preparando un ataque por su cuenta. El verano se acerca y Kikai se vuelve un punto focal para ninja fugitivos. Sakura se siente más y más nerviosa al pensar en todas esas caras desconocidas. Es cuestión de tiempo que alguien causará o atraerá problemas.

Y el mundo se ha hundido aún más en el caos. Hay historias de grandiosas bestias de tiempos antiguos alzándose, desde la oscuridad de la noche y las profundidades del océano, arrastrándose fuera de cuevas y atacando desde los bosques. Algo ahí fuera está despertando, y si esas criaturas son tan poderosas como la que atacó a Isobu, todo el mundo estará en problemas. La causa, sólo puede imaginarse, pero la mayor parte de su tiempo es utilizada en entrenamiento y preparación para el desastre que, tarde o temprano, se le va a venir encima.

Tenten por fin ha logrado conseguir un pergamino de almacenamiento de calidad; Lee ha descubierto que, con o sin la mitad de sus miembros, sigue siendo capaz de entrenar hasta el agotamiento; Misho ha logrado dejar de prender cosas en llamas sin control alguno. Maru ha vuelto a molestarla con el tema de las geodas. Sakura ha empezado a entender cómo localizar las fisuras y estructuras que le permiten manipular tierra y piedra.

A diferencia del agua, que no tiene un tamaño determinado, sólo puede separar el elemento de tierra mediante la búsqueda de sus estructuras internas: es necesario un rápido y breve análisis del material, pero es posible manipularlo. Crear su propia agua, o incluso tratar de utilizar jutsu de fuego y relámpago, está ciertamente fuera de su alcance. Pero no estará indefensa; y de hecho, puede mejorar sus capacidades físicas mediante la delicada manipulación del chakra en su cuerpo.

La paranoia y la determinación hacen que se esfuerce en sobrepasar sus límites, hasta niveles nunca alcanzados antes; no puede curar a otras personas con un jutsu tan rápido como antes, pero su propia habilidad natural para las habilidades curativas le permite hacerlo de forma decente. Y sin tener que empujar el chakra hacia fuera, sus habilidades regenerativas se están volviendo más y más eficientes a cada día que pasa. Hay un límite, al menos hasta que pueda sobrepasar los límites del Ningyo de nuevo, pero por ahora confía en poder, como mínimo, enfrentarse a la mayoría de oponentes.

Debido a esto, cuando la isla es finalmente invadida, es capaz de sonreírse y apretar los puños, lista para una lucha de verdad.

¡Allá vamos!


Nota: y si el capítulo se os ha quedado corto, la próxima actualización tendrá uno de mis capítulos favoritos, unas 9.000 palabras :)