Disclaimer: Naruto no me pertenece, es de Masashi Kishimoto.
Ya casi eran las ocho de la noche y aunque era temprano los ojos se le cerraban pidiéndole una tregua, se esforzaba en leer un pergamino, pero orgullosa como era no lo iba a dejar a la mitad. El golpeteo constante en su puerta la interrumpió y suspirando fue a abrir. No hizo falta que preguntara quién era. La pequeña sonrisa de Hyuuga le alegró la noche y lo hizo pasar de inmediato, aceptando a regañadientes el paquete de comida y medicinas.
—No le dijiste a nadie, ¿cierto?
—No, logré engañar a Gai-sensei y a Lee con que tenías cosas qué hacer. —El joven hizo una pausa negando con la cabeza—. Tendrías que decirles la verdad. Todos nos enfermamos, no debes ser tan orgullosa.
—Sabes que odio la compasión y la lástima.
—Pues me apiado de ti… Debe ser difícil estar en cama y tener que inventar excusas tontas para justificar faltar al entrenamiento.
Neji recibió una mirada de reclamo por parte de Tenten y él sólo sonrió de manera leve, de nuevo, apenas curvando los labios.
—No me gusta enfermarme.
Los ojos blancos del joven analizaron a Tenten casi aburridos, aunque sólo era una máscara. Le preocupaba su ropa holgada, más que los ojos llorosos y la voz gangosa. Sobre todo, le preocupaba ese impulso que sentía de abrazarla con devoción.
—Come bien, por favor.
Lo pidió como una sugerencia informal, y se retiró a paso lento como un fantasma. La castaña sonrió y se llevó a la boca un pedazo de pollo que había en el paquete.
Sabía a esperanza.
…
Se levantó jadeando en busca de aire, con la garganta reseca y los ojos llenos de lágrimas. Daba bocanadas profundas sin poder llenar sus pulmones. No era suficiente. Se puso de pie y apoyó una mano en la pared fría, intentando tranquilizarse para poder respirar y luego de varios intentos al fin lo logró.
Enfadada, no volvió a recostarse, se sentó en la sala a esperar la luz del sol.
…
El mareo cubrió su cuerpo por tercera vez en la tarde pero su orgullo no quería sucumbir. Tenía que quedarse al menos hasta las nueve.
Se negaba rotundamente a fallar en la misión autoimpuesta de demostrarles a todos que estaba bien y que iba a morir con dignidad, pero los gritos de los niños jugando y la música —no tan alta pero sí molesta— la hicieron querer tomar un respiro. Ahora lidiaba con el cigarro de Shikamaru y Sasuke, el humo malicioso se burlaba de su plan. ¿Desde cuándo Uchiha fumaba? Por Dios.
La castaña discretamente sacudió el aire frente a su cara, pero no pasó desapercibido el gesto para Ino, quien arrugó el puente de la nariz y puso un puño sobre su cadera.
—Tenten, ¿te molesta el humo?
—La verdad es el olor, siempre me ha molestado.
Sasuke entendiendo la indirecta tiró la colilla y la pisó, cruzándose a la par de brazos y observó fijamente a Tenten, justo como llevaba haciendo los últimos meses. A ella le daba escalofríos, el héroe de Konoha jamás le había prestado tanta atención en el pasado.
Molesta, se dio cuenta de que Shikamaru aún tenía el pitillo entre los labios, haciendo caso omiso a la petición tácita de apagarlo. No le dio tanta importancia al ver que se casi se consumía, cinco inhalaciones más y cantaría victoria.
Los cuatro estaban fuera de la fiesta, Tenten en un intento de alejarse del ruido, Ino acompañándola y Shikamaru y Sasuke para fumar. Había sentido sorpresa cuando la invitaron y había estado tentada a rechazar la invitación, pero el que Kiba comentara que no era necesario que se expusiera al frío, decidió hacerlo. El frío no la detendría, era cien por ciento capaz de ir a donde quisiera.
Resistió la tos que picaba su garganta y sonrió de alivio cuando Shikamaru botó la colilla gastada, sin embargo, sus nervios se crisparon cuando notó al estratega extrayendo otro del paquete.
—No deberías fumar tanto.
El Nara apenas miró a Tenten.
—No es nada, es el tercero del día. Es el último.
Lo puso en su boca y sacó su encendedor. A punto de formar un escudo con sus manos para que el viento no apagara la flama, un shuriken cortó su cigarro por la mitad, dejando a Shikamaru con más filtro que tabaco en el pitillo.
—Ya, entiendo. No sabía que habías cambiado de opinión respecto a morir.
—No lo he hecho —replicó indignada—. Tampoco quiero acelerar el proceso.
—Da igual, si no te tratas el cáncer, Shikamaru no hará la diferencia por hacerte fumadora pasiva por un día —dijo Sasuke de vuelta—. Sería mejor que admitieras que te sientes mal.
—Tenten, te podrías sentir mejor si…
—¿Si qué? —Interrumpió a la rubia en un grito feroz—. ¿Si me someto a su estúpido tratamiento de mierda? ¡No gracias! Estoy harta de su maldita lástima, de sus consejos vacíos y sus opiniones. Me importa un rábano lo que tengan para decirme, joder, ¿sabes por qué? ¡Porque en once años no se han preocupado por mí! Me voy a morir, ¡sí! Me voy a morir y ustedes no lograrán cambiar mi opinión. Han hecho su vida, se han casado, tienen hijos. No tengo motivos para vivir.
—Sé cómo te sientes, pero…
—Ino… —bufó exasperada, poniéndose de pie—. Lo sabes, ¿eh? Sabes exactamente qué se siente morirte poco a poco, sin poder respirar.
—Deténganse.
Shikamaru habló claro y fuerte, paseando su tranquila mirada entre ambas kunoichis, Ino estaba enfadándose y no quería un enfrentamiento.
—Sólo dejen de hablar de mi enfermedad, ¿bien?
—¿Cómo quieres que lo ignoremos? ¿Estás loca? —gruñó Ino sin poder contenerse.
—¿Qué tengo qué hacer para que dejen de molestarme?
—Una partida de póker —sugirió Shikamaru sacando una baraja de su estuche para armas—. Déjaselo a la suerte.
La castaña negó, con recelo.
—Esta es una de tus tácticas, estoy segura.
Shikamaru se encogió de hombros.
—Te hago una propuesta entonces. —Tenten asintió, aún con desconfianza—. No hablaremos más sobre tratamientos, medicinas, ni nada que tenga que ver con consejos para que te sanes. Sólo déjanos pasar un día contigo.
—¿Un día conmigo? ¿A qué te refieres?
—Si mañana deseo estar contigo y llevarte a algún lugar, me dejarás hacerlo. No sólo yo, Ino, Sakura, Naruto y los demás. Nadie volverá a hablar sobre tu cáncer. Pero deberás dejarnos pasar todo el tiempo que queramos a tu lado, sin protestas.
Un nudo se le formó en la garganta y un peso extraño oprimió su corazón. Había estado tan sola, que recién se daba cuenta de que la idea de estar con ellos le parecía un bálsamo.
Contuvo las lágrimas y sonrió.
—Qué tontería. Como sea.
…
Pero… ¿Y ahora qué harás? Tenten, tu destino ha sido marcado y tu desenlace es inminente. No lucharás contra él, no serás en esta pelea una guerrera, sólo una víctima. Otro vaso que se quiebra, otro sueño que se revienta como burbuja.
Y tus manos… Esas manos pálidas y delgadas no volverán a cortarse afilando espadas. El amargo sabor de la medicina se sustituirá por el dulce sabor de la sangre. Tus labios resecos no murmurarán risas ni las comisuras de tu boca buscarán el cielo.
Tocas tu vientre y con una lentitud casi erótica subes hasta tu garganta que se cierra en un nudo trágico. Tocas tus senos escuálidos por la enfermedad y luego tus costillas que delatan ese adelgazamiento brutal e insano. Tocas tu boca, justo como un día él la tocó y el aliento se te escapa convertido en nostalgia.
¿Y ahora qué harás, Tenten? ¿Es abandonarse a la suerte? Pero no es justo. No apostaste, no pusiste una ficha en la mesa, no tiraste los dados. Y alegas que hace falta un motivo, un anhelo, una bandera para ondear, o una nave para quemar. Y es que has recorrido tu cuerpo y no has visto en el espejo algo para salvar. Pero te diré un secreto. No has visto bien. Mira. Abre los ojos. Adentro, bien adentro.
Hay una razón.
…
¿Entonces qué es el amor? Neji, antes de que sintiera este fuego consumiéndome, no habría sabido qué responder, incluso cuando estabas a mi lado. Porque en ese entonces yo no entendía la capacidad de mis sentimientos ni de lo fácil que era quererte.
Pero ahora que este cáncer se come mis respiros, y cada inhalación y exhalación duele, sé que amarte significa dedicarte cada suspiro. Cada pequeña parte de esta agonía vale la pena si aún en mis sueños puedo tocarte. Aunque ya no estés vivo. Aunque ya no sueñes. Aunque mi aliento no pueda llenar tus pulmones.
…
Las caricias del sol la arrullaban. Cerraba las pestañas y volvía a abrir los ojos, con los rayos filtrándose a través de ellas, pintando líneas finas en sus mejillas. Estaba tan tranquila, tan alegre. Se preguntó si así sería la muerte. Si volvería a ver a Neji y si ambos se recostarían en el pasto, mirando las nubes y hablando de nada.
No quiso admitirlo, pero el saber que sus compañeros saldrían con ella y pasarían tiempo de calidad la encantaba, como si fuera de nuevo una niña esperando su cumpleaños. Mas el dulce sabor de la complacencia se sentía amargo por aquella sombra que emergía de sus pulmones. La esperanza duele más que el destino cruel.
Hola a todos. Verán, hay un bloqueo horrible del que no he podido salir aún, probablemente este capítulo lo demuestra, pues aunque ha sido mi intención alargarlo no he podido hacerlo. Este capítulo mostraría una conversación entre Naruto, Sasuke y Shikamaru hablando de la estrategia del Nara, sin embargo luego de hacerla mil veces, decidí no incluirla ahora.
Sasuke no fuma, y me parece que no lo haría jamás. Esa escena de Tenten afuera de la fiesta y molesta por el humo es parte de un plan en el cual el Uchiha tomó partido aparentemente "altruista". ¿Por qué de pronto Sasuke tiene interés en Tenten? No, no es nada romántico.
En esa pequeña parte donde Tenten toca su cuerpo no es más que una pequeña referencia al capítulo de Rayuela de Julio Cortázar, que empieza con el célebre: Toco tu boca.
Es muy gracioso, porque escribí esto por partes, siendo que por lo general lo escribo de principio a fin, y acabo de leer un fic que participa en un reto del foro de La Aldea Oculta entre las Hojas donde el escritor pone que Shikamaru fuma exactamente tres cigarrillos al día. Dios sabe que cuando lo escribí no había leído el fic y ha sido una feliz coincidencia.
Por ahora es todo. Disculpen el atraso, espero no tardar tanto para el siguiente capítulo. Aproximadamente, serán diez. Llevamos tres solamente. ¿Qué creen que suceda? Dejen su review, me llenan de felicidad.
