Disclaimer: Naruto no me pertenece, es de Masashi Kishimoto.
Las cigarras son una especie de insectos que viven en climas tropicales y se alimentan de savia. Las más longevas pueden vivir de dos a diecisiete años y durante sus primeros dos años de vida, anidan en la tierra, alimentándose de las raíces. Cuando llega su tiempo, emergen a la superficie. Durante el invierno, ellas vuelven a ocultarse en la tierra y regresan en verano.
Existen diferentes especies de cigarras y algunas de ellas sólo vivirán un año de vida, quedándose bajo tierra en invierno. Completan su crecimiento en primavera a la intemperie y suelen morir en otoño. El canto de las cigarras puede ser oído incluso a kilómetro y medio de distancia.
…
Buscaré en cada hombre tu cabello; hilos de seda, esencia de madera, cosquillas de dientes de león. Buscaré los pedazos del cielo nublado de tus ojos quebrados, la niebla del prado, trozos de espuma salada del mar. Tu piel nívea de cal, suave como roca de río, plumas de cisne. Brazos de roble, fuerza de búfalo, fortaleza de grafeno, rey de cada sensación, trono de voz, corona de anhelos, sensatez perdida.
Buscaré una vez más en cada ser vivo la perfecta combinación de defectos, temores y dolor. Buscaré tu boca, las arrugas de tu frente, las cicatrices en tu pecho. Te buscaré en cada minúscula partícula de polvo para no olvidarme de tu sudor, ni de tus lágrimas, ni de tu saliva. Tus dedos de algodón, tus pestañas de cielo… Y tu nariz, que se deslizaba sobre mi cuello.
…
Las mañanas en Konoha parecían eternas. Se sujetaban con fuerza de las montañas y se paseaban por la calles arrasando con la brisa de la noche. Cada gota de rocío era acariciada por el sol y se secaba mientras las personas despertaban. Pero ella ya caminaba por el bosque, sus pasos eran irregulares y sin querer arrancaba pedazos de pasto con el tacón mínimo de las sandalias. Su cuerpo contaba al andar en voz baja una historia que Tenten ya conocía de sobra. Se iba a morir.
El peso de su enfermedad le doblaba las rodillas y la cegaba, ¿cómo podía sentirse ahora tan mal? Quizá el saber que ocurriría en cualquier momento la había empujado al límite. ¿Por qué antes no había sentido eso?
Rock Lee empezaba la rutina del día y sintió la necesidad de comenzar sus flexiones. Acababa de regresar de misión y sin embargo, se veía tan libre y feliz como siempre. Vigoroso y calmado, con la certidumbre de que al siguiente día volvería a entrenar y dentro de un año se volvería más poderoso. Pero Tenten no tenía ninguna garantía; el dolor que sentía junto con las náuseas, el maldito corazón que martilleaba sin descanso su pecho y la convicción de que se había envenenado por accidente, habían incapacitado cada una de sus esperanzas de vivir al menos otro mes.
Por el rabillo del ojo, Lee observó a Tenten, quien se acercaba tambaleante y con varios pergaminos pegados a su espalda. Sorprendido, dejó las pesas de sus hombros en el suelo y siguió su figura con dificultad, gracias al sudor que bajaba por sus pestañas.
—¿Tenten? ¿Te vas de misión?
Ella captó su voz y corrió hacia él, dándole un abrazo fuerte. Comenzó a llorar y su amigo sólo pudo abrazarla de vuelta, acarició su espalda y contuvo su lengua de soltar cualquier tontería.
—¿Qué pasa?
—Me voy a morir, mi corazón late muy rápido.
Rock Lee comprobó su pulso y le quitó los pergaminos.
—Respira profundo —indicó mientras la sentaba en el suelo—. ¿A dónde ibas?
—No lo sé, estoy asustada. No quiero ir al doctor.
Los conocimientos médicos de Lee eran escasos, pero descubrió rápidamente que Tenten tenía una taquicardia. Probablemente, su miedo súbito a la muerte era una reacción colateral.
—¿Tomaste alguna píldora?
—Para el dolor —confesó abrazando sus rodillas—. Si me dejo de mover, me moriré.
—No pasa nada. Seguramente tomaste demasiados analgésicos.
Se sentó a su lado y comenzó a hablar con ella, de cualquier cosa. La joven comenzó a calmarse y la taquicardia se fue. Al final se negó a que la llevara a su casa.
Rock Lee decidió hablar con Gai esa tarde.
…
Las semanas se pasaron rápido y a Tenten se le facilitó dormir, gracias a algunas tabletas que Sakura le había recetado contra el dolor. No volvió a automedicarse luego del incidente con la taquicardia y Sakura lo había preferido así.
—¡Tenten! Soy Kiba, abre. Sé que estás ahí.
La castaña apartó la vista del libro que estaba leyendo y abrió, no sin cierta renuencia. Era sábado por la noche, ¿qué quería Inuzuka a esas horas?
—Noche de películas, palomitas caseras, bebidas y una cita candente, ¿eh?
A la mujer le costó entender la invitación de Kiba y un rotundo «no» se iba a filtrar en su garganta, cuando recordó el trato que había hecho con Shikamaru hacía algunas semanas.
—Estás casado.
Kiba sonrió y se cruzó de brazos.
—¡Ah! Con «candente» no me refiero a mí, aunque entiendo la confusión. Un espécimen como yo no se ve todos los días…
Akamaru detrás de él soltó un gruñido, aparentemente de burla.
—Pensaba quedarme en casa, Kiba…
—¡Vamos, son las nueve, aún es temprano!
Tenten negó con la cabeza y luego tomó su abrigo y sus llaves, rindiéndose. Aunque el tema de la cita no la entusiasmaba ni un poco, revisó su cara antes de salir, se agregó rubor y un poco de pintalabios para no parecer enferma. Fingir no era nada malo en esos casos.
…
El bosque parecía encantado a la luz de la luna. A Tenten se le antojaba como aquellos cuentos que leía de niña en la biblioteca de Konoha, donde pequeñas criaturas corrían por ahí, cuidándose de peligrosos depredadores y fantasmas.
—Tendremos que interceptarlos justo aquí, atacaremos de frente y algunos llegarán por detrás, habrá que rescatar al rehén mientras nosotros nos ocupamos de ellos. La bóveda donde se encuentra es apenas a unos minutos del lugar que elegí para emboscarlos, así que alguien tendrá que entrar solo.
Shikamaru guiaba sus dedos por el mapa y Sai, Naruto, Kiba y Tenten escuchaban atentos.
—No es tan difícil.
—No será fácil, Naruto —agregó Shikamaru con cansancio—. El lugar está resguardado con todo tipo de gases venenosos, tenemos máscaras, pero aún no sabemos si son efectivas al cien por ciento con venenos tan avanzados.
El frío comenzó a calar los huesos de Tenten y arrugó la nariz mientras se daba calor con los brazos. La bóveda era peligrosa y necesitaban a los más fuertes luchando. Sabía que la indicada era ella.
—Tenten debe ir por el rehén —dijo Sai sin pensarlo.
—¡Pero es peligroso! Yo iré. —Se ofreció Naruto con determinación.
—Te necesitamos al frente y Tenten no tiene familia. Si muere no dejará huérfanos ni viudo.
—¡Serás bestia! —gritó Kiba golpeándolo—. Esas cosas no se dicen. La vida de Tenten es tan importante como la nuestra.
Sai se encogió de hombros.
—¿Lo harás, Tenten?
Se había quedado estática ante las palabras de Sai, sabía que era demasiado directo y a veces lastimaba sin querer.
—Lo haré.
…
La luz que provenía de la televisión la enfadaba.
Quizá era algo tonto; pero las risas, el molesto zumbido de los efectos especiales, las perfectas caras de los actores y los diálogos tan clichés la dejaban fría. No soportaba el sabor salado y pegajoso de las palomitas, ni la quemazón en la garganta que le producía el refresco de cola. No aguantaba más la calidez de la mano del tipo a su lado, ni que Kiba y su esposa se rieran tanto.
Se levantó de golpe y salió sin decir adiós. ¡A la mierda los modales! La brillante luna se reflejó en su piel pálida como papel, mostrando con su luz azulada los vellos erizados por el frío. Olvidó su abrigo.
Kiba salió tras ella con el abrigo negro que ocupaba para casi toda ocasión, tenía algunos hilos sueltos y un punto blanco pequeño en la manga, creado a partir de una gota de cloro. Pero lo adoraba y la calentaba más que otros.
—¿Pero qué pasa? Pensé que nos estábamos divirtiendo, ¿te dio sueño?
—No, Kiba —dijo con la mirada gacha, sin querer observarlo—, sólo que… No me siento bien, no me siento en confianza.
—¿Eh? Pero…
—Olvídalo, nos veremos otro día.
Le arrebató el suéter y se lo puso mientras caminaba.
—¡Hiciste una promesa! ¿Ya lo olvidaste?
Tenten guió su vista hasta posarla en él. Kiba siempre le pareció tan alegre y molesto. Era como Naruto, siempre corriendo y metiéndose en problemas. Le había ganado un cariño especial con el tiempo, quizá no tan fuerte como el que le tenía a otros, pero era significativo.
—Pasamos tiempo juntos, creo que lo cumplí a la perfección.
Le envidiaba.
Envidiaba su tez morena, sus piernas fuertes, su cercanía con Akamaru, el amor que le profesaba a su esposa. Envidiaba su libertad para reír y para llorar, sin nadie que le tuviera lástima porque aquella sonrisa fuera la última, o aquella lágrima fuese la muestra de su dolor.
—Pero…
—Hasta… —Se arrepintió a la mitad de la frase, y buscó una despedida más acorde—. Adiós.
…
El fuego era hermoso. Las flamas anaranjadas subían en espirales, lamiendo la leña con amor. Picaba poco a poco la madera y dejaba su sello negro sobre ella, deshaciendo los troncos en virutas negras que saltaban y se rompían en el aire, abrazados al humo que tanto se parecía a las nubes.
—El fuego no sobrevive sin oxígeno. —Se dijo en voz baja, apenas recordando lo que había visto en clase hacía varios años—. Eso es… extraño.
—Lo que es extraño es que hables sola.
Neji tenía un ojo sobre ella, el otro lo mantenía cerrado. Parecía que lo había levantado aunque estaba hablando en susurros. Su vendaje en la frente se había aflojado un poco y el sello maldito se dejaba adivinar como un presagio. Tenten le sonrió en la penumbra, dibujando con una rama una carita feliz en la tierra carbonizada.
—Duerme, sólo estaba pensando en voz alta.
—Mañana llegamos al fin a Konoha… —murmuró levantándose—. ¿Cuánto a que Gai-sensei y Lee harán una carrera de manos?
—Ni hablar, harán repeticiones de saltos mortales hasta llegar.
—Tal vez una combinación de ambas cosas.
Se sentó a su lado y tomó otra rama para imitarla. Era Tenten la encargada de vigilar, pero sabía que Neji había interrumpido su descanso por alguna buena razón. Aunque fuera una razón desconocida.
En la mañana no quedaba rastro de los bosquejos sobre la tierra.
Hola c:
Bueno, bueno, muchas gracias por leer y espero su hermoso comentario. Creo que tengo a los mejores lectores del mundo en este fic, siempre me dejan un gran review :D Los amo.
Díganme qué les ha parecido la invitación de Kiba y la pequeña participación de Lee. Aún no lo quiero introducir por completo, me cuesta mantener su personalidad xD También me encantará saber lo que tengan que decir de la escena con Sai, ¿creen que diría algo así? Según yo, sí. ¡Oh, por cierto! Nadie me ha dicho su teoría respecto al título del fic... xD Tal vez piensen que no es tan importante.
Me he tardado un poco porque tengo varios proyectos por hacer. Tal vez tarde también para el siguiente. Cuando digo que me tardo, es porque paso del tiempo que estimo para escribir, por lo regular me gusta actualizar cada tres semanas xD Pero... me he tardado más de un mes. Espero que la espera al menos valga la pena para ustedes.
¡Hasta el siguiente! Nos leemos.
