Nota: este es un capítulo un poco especial, como intermedio y tal. Sin embargo, debería de aclarar bastantes cosas :) Espero que lo disfrutéis.


Desenmascarada - Capítulo Intermedio III: ¿Quién eres Tú?

Héroe y villano de tantos sueños y pesadillas: amor.


—¿Y ahora, estás contenta? —inquiere él, alzando la mirada desde donde está echado, todavía a las puertas de la muerte. Sus ojos son acerados y oscuros, sus dientes apretados en una mueca que podría ser tanto de enfado como de dolor. El clon no responde, su imagen semitransparente y sus contornos borrosos. Con cada latido de su corazón, su imagen se vuelve un poco más clara.

Aunque cínico, su tono refleja una cuestión sincera: incluso ahora, es difícil entender las motivaciones del clon. Las de Sakura. Por mucho que ella no sea capaz de entenderlo a él… tal vez él tampoco sea capaz de entenderla a ella. Mal juzgada, subestimada. Casi le costó la vida y todo lo que trabajó para conseguir. Sasuke es un hombre que no comete el mismo error dos veces.

—¿Mantendrás tu palabra? —responde ella, sus ojos llenos de cansancio y su expresión vacía. Ella lo conoce demasiado bien: Sasuke prometió oponerse a Naruto. Confrontar como hizo con Itachi, y hacer lo contrario de todo lo que el Uzumaki hacía, para demostrar que se equivocaba, que sus métodos eran mejores. Sasuke aprendió a valorar metas y fuerza por encima de cosas como la amistad, y casi perdió su guía hace todos esos años. El Equipo Siete encontró un lugar en su corazón, uno que todavía permanece—. Dedicado hasta el final —musita ella, cerrando los ojos como si le doliera la cabeza.

Sasuke Uchiha es un ninja; pero no hasta el fondo. Lo suficiente como para hacer lo que tenía que hacerse, igual que Itachi. Incluso si eso significaba traicionar a su mejor amigo, traicionar una promesa. Mentir; engañarlo durante el tiempo suficiente como para matarlo. No se siente orgulloso de utilizar esta estrategia para ganar, para matar a su mejor amigo. Pero lo es, porque emergió victorioso de una batalla que los habría dejado hecho trizas a ambos. El precio que pagó: su humanidad, su cordura.

Porque tras destruir el pilar de su redención, todo cayó a un abismo de caos. Y ella: esta Sakura que no es ni real ni falsa, le está preguntando las palabras que han estado plagando sus pesadillas.

¿Lo harás de nuevo?

—...No.


—Tenemos que encontrar este sitio —insiste Sakura acaloradamente, aunque su cabeza está dándole vueltas y sus piernas no tiemblan a base de pura voluntad—. Esta es la única oportunidad que tengo.

Sus ojos recorren las caras cansadas y preocupadas de sus compañeros: un lisiado, un niño, una rata y Tenten. Shibuki we ha ganado suficiente respeto gracias a la lucha con el Bakunawa como para reunir a un grupo de seguidores. Les ha prometido un hogar, si ayudan a luchar por Takigakure. Algunos están impulsados por un deseo de venganza contra el hombre que les robó sus vidas; otros sólo quieren un lugar para vivir, mejor que los campamentos del Agua.

Con su ayuda o distracción, es posible que Sakura y su pequeño equipo logren infiltrar el País del Fuego; de ahí, llegar al Bosque Shikkotsu. Sabe muy bien que, sin su Sello Yin, no hay modo alguno en que sea capaz de siquiera sobrevivir un enfrentamiento contra Sasuke. Sin importar las intenciones que él expresó, hay un mínimo en términos del poder que Sakura necesita, simplemente para sobrevivir. Y ahora mismo, no está ni remotamente cerca a alcanzarlo.

—¿Sabes dónde está? —inquiere Tenten pragmáticamente, desenrollando un mapa y poniéndolo en la mesa. Sakura sonríe ligeramente, agradecida por el apoyo, y luego frunce el ceño, pensativa.

La tienda en la que están, cerca de las ruinas de lo que antes era Kikai, no ofrece mucha protección a oídos espías; sin embargo, no hay lugar mejor. Ya no. Aún así, Sakura mira a su alrededor y se asegura de que no hay nadie cerca.

—No. —Sakura se fuerza a sí misma a escupir las palabras; sigue sintiéndose avergonzada de decirlo en voz alta, como si admitiera una debilidad letal—. Pero mi maestra, Tsunade, sí. —Tentén alza una ceja, pero no protesta. La pelirrosa suspira, sintiendo cansancio bajo cada centímetro de su piel—. Sé que es extraño, pero… puedo verlos, ¿vale? Incluso puedo demostrarlo-

Tenten alza una mano para indicarle que se detenga, su expresión suavizándose ligeramente.

—Ninguno de nosotros duda de ti, Sakura —interviene, quitando el honorífico a propósito—. Enséñanos el camino.

Sakura siente una ola de calor emanando de su corazón y expandiéndose por su cuerpo, abrumada. La pelirrosa asiente deprisa y aparta la mirada, dirigiéndola al mapa. No estoy sola. Una determinación ardiente le llena el pecho, su objetivo más claro que nunca.


—Ese niño es un genio de la memorización, ¿no es obvio?

Los ojos de Sasuke se encuentran con la mirada de la Sakura falsa: hay algo ardiendo tras esos iris, pero no puede discernir el qué. En el patio, Hanabi habla con uno de los prisioneros. El Uchiha no puede nombrar el sentimiento que lo empujó a acercarlo. Es algo que no puede señalar con claridad: algo que siempre ha sido molesto.

—Sólo está aquí como incentivo —repite—. Si no hace algo pronto, será un buen modo de ponerla bajo presión.

Soma, un niño de Yugakure: raptado en un estallido de locura. Sasuke sabía, sin embargo, que era alguien importante para Sakura. Deber es una espada de doble filo. De algún modo, sabía que esos dos niños jugaron un papel muy importante en salvarla… de él, de Yugakure. Y por más que quiso matarlos, decidió hacer esto en su lugar. Les debe mucho más de lo que jamás podrían imaginar.

En los bordes de sus pensamientos conscientes desfilan memorias de un refugio antiguo, y pequeñas alegrías y un ancla a la cordura traída por la presencia del par. Él no estuvo allí: sabe que las memorias no son suyas, pero pertenecen a parte de él. Y puede entender lo que Sakura no comprende, e incluso lo confirmó al inquirir a los padres de los niños. Sus respuestas sellaron su condena.

—Sería una buena arma —responde ella, sacándolo de sus pensamientos—. Me pregunto cuánto daño serías capaz de hacer, para demostrar quién eres.

Sasuke aprieta los dientes; incluso después de haber logrado hacerlo escuchar, esta Sakura todavía lo odia.

Se pregunta, sin embargo, si Sakura comprende. Probablemente no. A su lado, aunque no puede verla, el clon sonríe. Eso, también, sería una buena motivación.


Corre, pero no puede escapar. Siempre cerca, la oscura sombra se abalanza sobre ella; las voces de los muertos la acorralan en dirección a su caída, pero no tiene modo de atravesar las llamas negras y la sangre. Puede sentirlo: el aliento sobre su nuca, la presencia que nunca desaparece y está alcanzándola poco a poco. Los susurros de la voz venenosa de su cazador, prometiendo un infierno lleno de dolor.

No hay salida, sólo un bosque infinito y caótico. Tarde o temprano, la alcanzará, y entonces-

Una bofetada sonora la despierta, y Sakura respinga de inmediato y salta hacia atrás, intentando alejarse del peligro. Demasiado aterrorizada para gritar. La ha encontrado, se acabó… En lugar de ojos rojo y violeta, sin embargo, sólo hay una rata. El peso de Maru desaparece de su saco de dormir, y Sakura jadea, como si acabara de correr una maratón.

—De nada, ah —comenta él. El sol se alza, Sakura puede verlo en los destellos dibujados en la niebla a su alrededor. Hoy será el día de su marcha, de su regreso a casa incluso si ya no puede considerarla como tal. Aún así, sus pensamientos se desbocan, llenos de pánico; Sakura tarda varios minutos en calmar su respiración de nuevo.

Incapaz de dormir de nuevo, se pone en pie y deja que sus pasos la lleven a través del páramo en que luchó hace dos días. Sus pensamientos se dirigen a Katsuyu, a Konoha, a Sasuke; si las babosas no pueden ayudar con su sello, entonces no tiene esperanza.

"No puedo permitirme pensar así," se recuerda a sí misma. "Tengo que centrarme en llegar allí, y si no pueden ayudar… ya me las arreglaré. No puedo rendirme."

—Estoy pensando si alguna vez te has preguntado por qué —comenta Maru. La chica no lo había visto u oído, así que casi suelta un grito. La pelirrosa mira hacia el suelo, todavía cubierto por cristales de hielo que no se derriten. Como si no hubiera visto su sobresalto momentáneo, la rata se limita a esperar.

—¿Por qué, qué? —replica. Hace tiempo que no habla con él, aunque la mayoría de esas charlas suelen basarse en preguntas oportunas y críticas a sus pensamientos y lógica. Y siempre, la mente de Maru parece avanzar en saltos que hacen que acabe confundida la mitad del tiempo.

—El amor que pareces tener en alta estima, por un hombre dispuesto a destruir el resto de cosas que quieres, ah —responde la rata, resoplando. Hay una nota de irritación en su voz, y Sakura se pregunta si está genuinamente enfadado. Nunca antes pareció importarle nada en absoluto—. Incluso su propia alma y la tuya, he de añadir.

¿Por qué tanta amargura de pronto?

—Él me importa —replica Sakura, a la defensiva. Nunca se tomó bien que nadie pusiera en duda sus sentimientos. Hacia nadie, pero en especial hacia Sasuke. Maru bufa—. Me gusta, ¿vale? No es… Ojalá- sé que no es precisamente amable, ¿sabes? Pero es alguien a quien admiro.


—Me pregunto por qué, en efecto —añade ella, apoyándose contra la veranda con aire casual. Su imagen refleja cada una de las heridas que él mismo le causó, hace tanto tiempo. Y nunca deja de sangrar, manchando de sangre todo lo que toca. Sasuke recuerda haber estado cubierto en sangre, antes, pero no era- no fue él quien la causó—. Habría sido tan fácil, y te habrías librado de este dolor de cabeza.

—No necesitaba matarla —gruñe él; y es cierto. A gran escala en sus planes, por muy temible que su fuerza fuera, Sakura no habría sido capaz de detenerlo. Las posiciones de Kages y otra gente poderosa eran las que necesitaba liberar. Naruto, desafortunadamente, se había vuelto lo suficientemente fuerte como para ser un obstáculo.

Pero Sakura no.

—Pero deberías, especialmente cuando viste el poder que tiene sobre ti —responde el clon—. Pero no lo hiciste. Incluso entonces, no te aseguraste de que estaba muerta. No tenías el coraje para hacerlo.

¿Es que quiere que la mate? Sasuke entorna los ojos peligrosamente, pero ella no se arredra. No, el clon no va a parar hasta que él acepte lo que sea que ella quiere, con cualquier método que pueda utilizar.

—Si no fueras tan obtuso, no tendría que hacer esto —comenta ella, leyéndole los pensamientos—. Pero, honestamente, tienes la capacidad emocional de un pez. —Y entonces se ríe en voz baja por alguna razón retorcida, de una manera que causa ondas de sospecha a través de su mente. Admítelo, No querías. Así que intentaste hacerla pedazos y dejarla morir.

Un destello de ella: desangrándose en un campo de batalla en llamas, rodeada de cientos de cadáveres destrozados, hecha un ovillo a sus pies. Y todavía luchando, a pesar de que era una lucha contra la muerte que estaba perdiendo. Estaba seguro de que moriría, y también de que no podía quedarse, porque él mismo estaba a las puertas de la muerte. Su cuerpo entero estaba sumido en dolor, al borde del colapso: nadie lo ayudaría. Los había matado a todos.

—Siento lástima por ella —admite, al fin. Chica estúpida, persiguiendo sueños imposibles. Tan dispuesta a ponerse en peligro a sí misma, sólo por detrás de Naruto en imprudencia. Y sin embargo, no tenía lo que él sí: la determinación ardiente para sobrepasar todos y cada uno de los obstáculos en su camino. Ella nunca fue así—. Nunca fue un desafío.


—Tenías una obsesión infantil, ah, y te obsesionaste con ella hasta que era todo lo que ocupaba tu mente. —Las palabras de la rata causan una reacción profunda, aunque Sakura pretende estar ignorándolo por completo—. Estabas dispuesta a vender a todo y a cualquiera, sólo para llamar su atención, ah. ¿Seguirías llamándolo amor?

Quiere ignorarlo, categorizar sus palabras como cualquier cosa menos la verdad; sólo burlas designadas para hacerla rabiar. Pero no puede, porque Maru tiene razón. Sabe que la rata nunca hace nada sin un motivo. Maru continúa sin descanso, y la mente de la pelirrosa se ahoga en memorias de duda y arrepentimiento.

—E incluso ahora: tras todo lo que ha hecho, todo lo que se ha llevado, estás dispuesta a centrar tu vida en él. ¡Es patético!

—¡CÁLLATE! —estalla ella, dándole un puñetazo de pura frustración. Él esquiva, por supuesto, pero su puño se hunde en el suelo y causa un pequeño cráter al impactar, mandando a volar cientos de pedazos de cristal. Sus nudillos sangran—. ¡Sé que era sólo una niñita infatuada, pero es que era eso- UNA NIÑA!

Tímida, dispuesta a cambiar con el fin de acercarse más a él. Dispuesta a ser lo que fuera: incluso si esta era una persona de la que no estaría orgullosa. Pero, siempre que Sasuke lo estuviera…

—Tú no… no puedes entender algo como esto —musita, sintiéndose mareada. No se ha recuperado lo suficiente como para ir dando golpes con puñetazos cargados de chakra, por muy poca que la cantidad de energía sea—. Él… incluso Naruto- me hicieron entender ranro. Sobre amigos y metas, sobre… cosas por las que vivir.

Cosas por las que morir. Estaba dispuesta a sacrificar lo que fuera por ellos.

—¿Y entonces por qué sólo amas a uno de ellos? —replica la rata, de pie sobre un cristal, brillando bajo los primeros rayos de luz solar. El campamento cercano ya está empezando a llenarse de vida—. ¿Por qué elegir al que estaba lleno de oscuridad destructiva?

No lo sé.

—Yo quiero a los dos… es sólo que… —¿Quién podría elegir a quién aman?—. ¡Es simplemente así, Maru! ¡Sólo podemos decidir si actuamos de acuerdo a esos sentimientos, no quién nos importa! —Su respiración es agitada, sus palabras ahogadas; un nudo se trenza y aprieta en su garganta, porque esas palabras duelen.

Maru nunca pregunta directamente. Sus ojos se mueven hacia la rata, cuyos iris negros están centrados en ella. Hay pequeños detalles que denotan enfado: un temblor en la cola, un movimiento violento. Lo que sea que le está pasando, está haciendo que la rata pierda su tranquilidad y postura.

—¿Por qué te importa tanto? —inquiere Sakura, secamente. Nunca ha sido paciente cuando se trata de discusiones. La única cosa que previene que intente darle un puñetazo a la rata es su propio cansancio. Tal vez sentarse sería una buena opción… pero no quiere. Sakura no va a echarse atrás, no cuando es este tema.

—Simplemente me importa, ah.


—¡Te importa! ¡Dilo en voz alta, cobarde! —Sus gritos son ensordecedores, el mundo tintándose de rojo y negro de una forma que él conoce bien. Los rostros están distorsionados, pero puede reconocerlos, siempre ardiendo, chillando su nombre y muerte… El mundo se disuelve en una masa de cuerpos sin piel, quemados hasta la carne; y luego el distrito de su clan, bajo la luz de una luna carmesí; un bosque sin final lleno de sombras de horror y duelo.

—¡No la amo! —Su voz está llena de agonía, cada poro de su cuerpo rebosando energía eléctrica—. ¡No importa cuánto me tortures, eso no cambiará! ¡Eres tú quien tiene que aceptarlo!

Y por un breve instante, la imagen tiembla y se desvanece ligeramente. Sasuke se pregunta si, por una vez, ha logrado tener efecto en el clon.

—Cómo podrías saberlo, si todo lo que conoces del amor es dolor… ¡La única persona cuyo amor reconoces es la que te hizo más daño! Si no te importara, no te habría importado matarla. Incluso antes de matar al resto. Tuviste tantas oportunidades, y nunca lo hiciste. —Su voz es un susurro roto ahora, pero puede oírlo claramente.

Quiere gritar lo intenté, pero no puede hablar. El aire se constriñe en torno a su garganta, ahogándolo. Duele tanto que apenas puede pensar. Su propia mente está quedándose falta de oxígeno, y el mundo se emborrona, cayendo en la oscuridad.

—¡La habría matado de todos modos! —Luchando por permanecer consciente, sus manos se aferran al balcón de madera con suficiente fuerza como para romperlo. No puede rendirse, tiene que aguantar- como siempre, sin importar qué suceda. Su resolución… no puede perderla—. ¡Pero no había motivo! ¡Todo el mundo estaba muerto…! Y ella- ella no…

Te quiero, y siempre te querré.

Una avalancha de memorias lo ahoga, en torno a la persona que fue la fuerza tras sus acciones durante tanto tiempo. Itachi tenía que matarlo; pero no lo hizo. Itachi debería haberlo matado; pero no pudo. Sin importar cuántos problemas le trajo, o cuánto tuvo que dañar a Sasuke para mantenerlo vivo…

—Todo lo que hiciste fue para convencerte de que no te importaba… pero ya habías errado en tu estilo ninja, amor.


Maru ya no está; Sakura no sabe a dónde ha ido. Simplemente se desvaneció, y dejó detrás de sí un silencio abrumador, lleno de preguntas dolorosas y pensamientos avergonzantes. ¿Cuándo se puso el sol?

—Nunca lo hizo —comprende ella, entre murmullos. Sakura tropieza, caminando hacia atrás, a donde el campamento debería estar, pero todo está en silencio. La niebla se cierra en torno a ella, pulsando como un corazón oscuro y maligno. Una sombra camina- se arrastra a través del campo de pedazos de hielo, desplazándose con movimientos imposibles y erróneos.

La ha visto antes, retorciendo los cuerpos de sus ilusiones y arrastrándose sobre los edificios de Engetsu. Una ilusión con bordes temblorosos, oscuridad borrosa que habla de caos. Se le acerca con movimientos espasmódicos que simplemente están mal, y al fin se pone de pie frente a ella. Desde tan cerca, puede identificarla: la otra, falsa Sakura.

—¿Me echaste de menos? —su clon inquiere, su sonrisa reflejando un frío que le cala el alma. Sakura toma nota de su inventario de armas y rutas de escape silenciosamente. Incluso si el campamento no es visible, aún recuerda su posición aproximada. Si es un genjutsu de algún tipo (algo que no pondría más allá de las ideas de la rata), saldrá de él, eventualmente—. Sigo pensando que eres muy maleducada, sabes.

Esos ojos son definitivamente depredadores, lanzando alarmas de peligro a través de su cuerpo entero. La ilusión la está examinando, y Sakura no puede evitar sentir como si estuviera siendo observada de un modo muy profundo…

—No lo hice —responde, sus pies colocándose en una posición que debería permitirle saltar o correr en cualquier momento. El clon frunce el ceño, pero hay un destello de diversión en sus ojos.

—Deberías de estar agradecida. Estás viva sólo a causa de mis acciones —se queja, pero su postura es agresiva. Está lista para saltar como un resorte de acero, y Sakura no tiene que pensar mucho para decidir cuál sería su objetivo.

—No sé cómo hacer que Sasuke se vuelva más y más loco ayuda a nadie —escupe Sakura, encontrando coraje en su ira. Qué cosa tan extraña: que eso aún hace que se enfade, a pesar de todo. La pelirrosa piensa que debe de ser porque le importa.

—¿Estás loca? —replica el clon, falseando incredulidad—. Estarías muerta si no fuera por mí. O mejor, encerrada en una celda por el resto de tus días, para quién sabe qué. —Sakura abre los ojos ligeramente, pero su horror es empujado a un lado por la comprensión: ya ha oído esto antes.

—...Eres… —musita, incapaz de formar las palabras. Su confirmación es una sonrisa hambrienta creciendo en los labios de la otra: Sachi.

—No exactamente. Concepto similar, pero mentes distintas. —El clon salta a modo de explicación, y es tan dolorosamente familiar que le provoca náuseas—. Me ibas a preguntar, así que aquí está la cosa: naciste con un alma más grande de lo común. ¿Aplicaciones prácticas? Energía espiritual de sobra, sin tener que hacer nada para obtenerla.

Alma doble. La mente de Sakura salta a la analización de las potenciales implicaciones, y las cosas que descubre están perturbadoramente cerca de la realidad. Tenía que haber una falta de balance entre las energías, puesto que su físico era malo incluso para los estándar de kunoichi, aunque eso podría ser atribuido a su falta de entrenamiento.

Tsunade pensó que simplemente tenía talento y había acumulado una cantidad mayor de energía espiritual a través del control de chakra; sin embargo, siempre fue al contrario.

—¿No te preguntas nunca por qué manipular chakra y entender genjutsu y patrones complejos es tan fácil? Ya tenías que controlar una cantidad de energía espiritual mayor que la mayoría, desde que naciste, hasta que era natural para ti… incluso si hacía tu cuerpo más débil, lo compensaste con tu control. Era fácil para ti imaginar cómo se movía el chakra, y por supuesto obedecería tu voluntad especialmente fuerte. Tu imaginación mayor, tu mente aguda, tu actitud indomable: todo viene de ahí. Igual que yo.

Nací para esto. El camino de un genio de la medicina y experta en venenos. Quizá incluso prodigio de los genjutsu. Nacida para quedarse atrás en cualquier otro aspecto, pero con el control de chakra más allá de lo que muchos jamás lograrían. Incluso su voz interna, que siempre atribuyó a pensamientos reprimidos…

—Y dime, ¿qué crees que pasó cuando tu alma se rompió en pedazos, pero no moriste?

—Las almas intentan sobrevivir por defecto, a menos que la muerte sea inescapable. Seguía viva, y no me había rendido. Se habría agarrado a la cosa viviente más próxima… —Sakura se siente como si fuera clase de nuevo: su maestra quiere que responda de una forma particular, para continuar la explicación.

—He estado intentando salvar esa vida sin importar el coste, cielo. La de ambos —replica el clon, aunque esta vez la emoción en sus ojos parece ser tristeza genuina. Sakura se siente desarmada por la revelación, y se obliga a mantenerse lista para una lucha, pero es difícil. Sasuke… tiene un pedazo de su alma—. Pero estoy bajo un estandarte distinto ahora, no soy o tuya: estoy luchando contra él, no puedo escapar su influencia… y lo odio casi tanto como tú lo amas. Te odio a ti tanto como él lo hace.

Dos almas distintas no pueden mezclarse. O son pacíficas la una con la otra, o estarán luchando constantemente por la supremacía. Sin embargo sólo la muerte o extirpación, usualmente letal, serían capaces de separarlas.

—Lo que sea que ves es lo que proyectas desde tus pensamientos más profundos —continúa el clon—. Querías una amiga… así que fui tu amiga. Él necesita alguien que le recuerde que la ha metido hasta el fondo, y que lo que hace está mal. —El clon señala a sus múltiples heridas sangrantes y cortes en sus ropas—. Se odia a sí mismo por lo que hace, pero, ¿quién sería lo suficientemente valiente como para decírselo? Además, no soy la única alma: sólo la mayor. Su mente es puro caos, y también lo soy yo.

Sakura no necesita que se lo diga nadie: puede recordar su paisaje mental, un bosque constantemente en llamas y un campo de batalla desolado. Lleno de almas gritando, con su sangre todavía encharcando el suelo.

—¿Por qué me dices esto ahora? —inquiere. La única cosa que previene que llore es su voluntad. Sus ojos están húmedos, pero no se dejará derramar lágrima alguna.

—Porque no puedes fiarte de mí. Un día, podría convencerlo de que te salve o te mate. Está justo al borde… —Sus ojos se apartan de ella, desenfocándose por un instante. Cuando su mirada retorna al rostro de Sakura, es fría y acerada. Cualquiera que sea la emoción que existió hace unos segundos, ya no está—. tienes que ser la que dé el empujón o estirón final. Nadie más puede hacerlo por ti.

—...Normalmente no puedes hacer esto, ¿verdad? —Sakura entorna los ojos, porque si el clon hubiera sido capaz de liberarse por su cuenta, es probable que lo hubiera hecho más a menudo.

—Nah. Él tiene que estar muy cansado. ¿Por qué crees que esa serpiente marina apareció, y cuando se fue tú colapsaste? Traté de alcanzarte en Engetsu, pero… el área estaba un poco sobrecargada. —El clon sonríe, reflejando orgullo en algo que sabe que es malvado—. Le obligué a hacerlo, y se desmayó. Justo como hice ahora. Pero se recuperará, y entonces tendré que regresar.

Su imagen comienza a emborronarse en los bordes, su color desvaneciéndose y convirtiéndose en humo oscuro. Sakura se muerde el labio, y da un paso adelante.

—Por favor, cuida de él.

El clon alza una ceja, con una mueca de diversión en el rostro.

—Sin promesas.


—Sigo siendo incapaz de hacer lo que tú- lo que ella quiere que haga. No arrojaré todo por la borda por… eso.

—Por más que Sakura quisiera que lo hicieras, sabe que no lo harás. Es una de las razones por las que te ama, ¿sabes?

—...Pero sigues queriendo algo de mí.

—Mera sinceridad: ni siquiera aceptaste admitir una emoción básica como esa. No tienes ni idea de lo mucho que me enoja.