Disclaimer: Naruto no me pertenece, es de Masashi Kishimoto.
Pero yo entendía que no ibas a estar siempre conmigo. Lo sabía. Ese día que hablamos antes de ir a la guerra, estabas dispuesto a morir. Y me siento egoísta y una idiota, además, porque yo no quería morirme, ni quería que tú murieras. Yo quería que todo acabara y que entonces pudiéramos seguir adelante, juntos.
Era muy ilusa, pensaba que las cosas terminarían bien. Pero sólo terminó con tu sangre manchando tus labios, Neji. ¿Y sabes qué es lo que más me duele? Que no puedo apropiarme de tu sacrificio ni un segundo. No puedo admitir que, indirectamente gracias a eso estoy viva. No puedo cargar con el peso de lo que significa. Tendría que esforzarme en cuidar mi vida, y yo ya no quiero seguir aquí. Y lo siento mucho, porque sé que estás decepcionado de mí, allá donde sea que te encuentras.
No quise creerlo al principio, pero sabía que esas dos palabras eran una despedida. Ojalá nunca las hubieras dicho. Cambiaría esas palabras por cinco minutos más a tu lado. Sabía que tú nunca me dirías «Te quiero», a menos que te fueras a morir.
…
El sonido de las manecillas del reloj era lo único audible en la habitación. Los párpados de la castaña se cerraron involuntariamente, cansados y hastiados, llenos de contradicción. No podía dormirse en ese momento. Al menos, no debía.
Eran las tres de la tarde con doce minutos y siete segundos cuando el reloj dejó de avanzar y tocaron a la puerta. Los nudillos del visitante se tornaron blancos al apretar la mano que se estampó contra la madera barnizada. Cada estocada era más audible que la anterior, dándole a Tenten el presagio de mala fortuna.
No creía en los horóscopos, ni en la lectura de cartas. Se aferraba tanto como podía a la ciencia ninja, sin darle explicaciones mayores al futuro. Fabrico mi suerte, soy dueña de mi destino.
Así —pensaba—, no podía echarle la culpa a ningún dios mayor o menor por los eventos desagradables de su vida. No tenía ningún sello en la frente que dictaminara a dónde se dirigiría ni el por qué lo haría. Sería libre como un ave, sin jaulas, sin mensajes en las patas. Sin propósitos generosos por los cuales vivir. Sería egoísta, volaría hacia donde ella quisiera. Y si la tormenta la atrapaba, si el sol la cegaba —o si se enamoraba de un pájaro enjaulado—, lo aceptaría como una reacción consecuente a sus decisiones, ya fuesen erradas o no.
Vivió así durante mucho tiempo, jugando a ser la hormiga rebelde que quería aprender a cantar como cigarra. Pero ahora el destino tocaba a su puerta y no se iría sin cobrarle la cuenta a Tenten.
Abrió con desgano, sabiendo de antemano lo que encontraría en el umbral.
—Feliz cumpleaños, Tenten.
—Qué sorpresa, Hinata.
…
Neji la miraba con enfado, mientras Tenten se untaba pomada en la mano izquierda. Había detenido un tubo ardiente, y los guantes apenas minimizaron el daño. La palma rojiza le escocía y sabía que tendría problemas para defenderse. Sus armas a su lado estaban cubiertas de hollín, al igual que su muda de ropa. Buscó entre su mochila con paciencia, intentando encontrar la venda para su mano.
El joven Hyuuga le arrebató su equipaje, y comenzó a rebuscar, con la boca torcida en un gesto de cólera. Cuando encontró el vendaje, tomó la muñeca de Tenten con apuro y sin delicadeza comenzó a atarla a su mano.
—Puedo hacerlo sola.
—¿Por qué me desobedeciste? Te dije claramente que no debías regresar. Soy el encargado de la misión, desobedecerme trae consecuencias graves.
—¡Nadie resultó herido además de mí! A-además…
—No tartamudees como Hinata.
—¡Además debía regresar! —La voz se quebró en la última palabra, y sintió su nariz escocer, preparada para llorar en cualquier momento.
Neji enojado, era un Neji al que nadie quería conocer.
Terminó de cubrir la mano y la soltó, regresó a su lugar en el campamento y no dijo nada más. La castaña se recostó dándole la espalda, decidida a no llorar, y menos a dejar que Neji la hiciera sentir mal.
Una voz más calmada surgió de su compañero de equipo, y pronunció una frase que Tenten atesoraría por siempre.
—No vuelvas a hacerlo, estaba preocupado por ti.
…
El olor del té inundaba la casa, Hinata en la mesa levantó la taza con delicadeza y se la llevó a la boca, para sentir inmediatamente el líquido insípido golpear sus papilas gustativas. Intentó no mostrar ningún gesto de inconformidad, pero Tenten se dio cuenta del leve fruncimiento de cejas. Lo había hecho así a propósito, esperando que la Hyuuga se fuera pronto, y dejara de mirarla. Daría todo porque Hinata no tuviera los mismos ojos que Neji.
—Así que…
—Me adelanté a las demás, deberían llegar en cualquier momento. Decidimos que sería un día de chicas.
—Pudieron avisarme, ¿no crees?
Tenten se sorprendió por la templanza de Hinata. Ya no era la chica tartamuda y tímida. Ahora, aunque seguía siendo tan reservada y dulce, no se dejaba intimidar fácilmente por nada. Casi nada; seguía siendo rara.
—No era necesario, porque era una sorpresa. Es tu cumpleaños, Tenten, estoy segura de que no tenías nada qué hacer hoy, ¿cierto?
La mayor se cruzó de brazos, y asintió. Hinata siguió intentando que ella sacara algún tema para hablar, pero la detenía el estoicismo de su acompañante. Aún así, la de cabellos azules no se rindió, mantuvo una sonrisa firme en su rostro, esperando que cuando llegaran las demás, todo mejorara.
Pero no lo hizo.
Luego de comer y hablar durante horas, estaban sentadas en la sala, esperaban impacientes a que Tenten abriera sus regalos. El primer obsequio fue de Ino, una gargantilla de oro blanco, delicada y con pequeñas incrustaciones de diamantes.
A pesar de que eran de el más bajo valor en quilates, juntos representaban una buena cantidad de dinero.
—¿Te gusta?
Los dedos de Tenten rozaron el oro, y con las cejas juntas, dirigió su mirada a Ino.
—Creo que es demasiado.
—¡No lo es, abre el siguiente!
Dejó el estuche en la mesa, y aturdida rompió el papel de la siguiente caja. No sabía de quién era, pero se dio una idea cuando retiró la tapa y encontró un hermoso vestido bordado a mano, de color blanco.
—Es de mí para ti —indicó Temari, confirmando las sospechas de Tenten.
La castaña se rió, y todas creyeron que era una buena señal, hasta que la vieron sacudir la cabeza de lado a lado, como si estuviera disfrutando de una broma privada.
—Al parecer me están regalando un montón de cosas caras que pueda usar en mi funeral.
Sakura apretó la mano, haciendo tronar sus nudillos, y con los orbes verdes y furiosos, le alzó la voz a Tenten.
—¡Estamos siendo amables! No es justo que digas cosas así, Tenten. Te lo regalamos porque te queremos, no porque estemos eligiendo tu conjunto para el funeral.
—¿Es realmente porque me quieren? ¿O porque me tienen lástima?
—Estás bromeando, ¿verdad?
Temari veía a Tenten desde arriba, sentada en el respaldo del sofá. Sus largas piernas y fuertes estaban cruzadas y la rubia sonreía con la socarronería propia de su personalidad; heredada de familia. Tenten se obligó a cerrar la boca, sorprendida por el tono con el que le había dicho la frase; el mismo que usaba para humillar en batallas.
—Siento muchas cosas cuando te veo, y ninguna es lástima, ¿sabes? Me alegra tu situación.
Tenten se levantó de golpe, decidida a atacar si Temari la insultaba más allá de la cuenta.
—¿A qué te refieres?
—A que no conozco muchos ninjas que puedan decir que eligieron cómo morir. ¿Acaso mi padre o mi madre decidieron morirse? No. Ellos perecieron inesperadamente, sólo quizá en el último segundo lo aceptaron. Es decir —hizo una pausa, mirándose las uñas de manera breve—, los ninjas estamos listos para morir en cualquier momento, pero tú... Vamos, Tenten. Tienes en la mano tu destino.
En ese momento, Temari le abrió los ojos y se sintió al fin dueña de lo que siempre fingió tener. La libertad la abrazaba después de tantos años, tantos brindis, comediantes, monólogos, conciertos y tertulias... Después de todo eso, la libertad era suya. Aunque el precio fuera su sangre.
…
Las apuestas en los exámenes chunnin eran una tradición shinobi. Todos se animaban y Tsunade las supervisaba, sobre todo para detectar trampas y anomalías. Naruto estaba emocionado, era la primera vez que apostaría —y se dijo a sí mismo que sería la última—. Cuando llegó con su monedero repleto de dinero, se dio cuenta de que Shikamaru y Chouji también estaban ahí.
—¡Naruto! ¿Vas a apostar también? —le preguntó Chouji abriendo una bolsa de papas.
—¡Sí! Apostaré a Konohamaru, solamente. ¿Y ustedes?
—Es problemático, pero también lo haré, quiero conseguir un poco de dinero.
El rubio sonrió, y se frotó las manos.
—¿Y qué les parece si juntamos todo nuestro dinero y apostamos a lo grande? ¡Podemos hablarles a los demás también!
—Ino y Sakura no van a querer inmiscuirse en esto, ya sabes cómo son.
—Entonces podemos hacer algo sólo entre chicos. ¿Qué piensan?
Shikamaru se encogió de hombros, y Chouji asintió copiosamente.
—¡Ya vuelvo!
El rubio corrió por el pasillo, decidido a decirles a los demás, y antes de que saliera, notó un par de moños castaños cerca de las oficinas de quejas.
—¡Tenten! ¿Vienes a ver los exámenes o a levantar una queja?
La joven le sonrió, y apoyó su mano derecha en su cadera.
—Vengo a ver los exámenes. ¿Y a dónde vas tan apurado?
—¡Voy a buscar a Kiba y a Shino…! Bueno, iré a buscar a varias personas para apostar.
El Uzumaki se rascó la mejilla con un dedo, pensando en que decir todos los nombres era realmente «problemático», como diría Shikamaru. No se dio cuenta de que Tenten se emocionó, queriendo participar.
—¿Puedo apostar con ustedes…?
—¡Lo siento, Tenten! No se puede. ¡Nos vemos, dattebayo!
Naruto no terminó de explicarse mientras se iba, creyendo que lo mejor sería que no participara en todo caso de que Sakura e Ino se enteraran y se enfadaran. Sin embargo, la kunoichi se sintió lastimada. La sonrisa se borró de su cara y luego se dio media vuelta.
—Como sea.
…
No te negaste a tu destino. Tu destino se negó a ti. Decidió no empujarte hacia el camino dictaminado para ti, quemó las cuerdas que te ataban a sus manos, y herido por los que se atrevieron a rebelarse contra él, se vengó.
No sólo enjaulaba aves, también las unía con hilos rojos. Por eso —y sólo por eso— aunque se tocaron, jamás se pudieron encontrar.
…
Al final de la noche, las cosas habían transcurrido mejor. Terminó de abrir los regalos y también se permitió beber un poco y reírse un rato de las ocurrencias de sus amigas.
Después de despedir en la puerta a Sakura y a Karui, Hinata le tocó el hombro. Había sido la primera en llegar, y sería la última en irse.
—Que tengas buena noche, Tenten. Toma.
Tenten ya había abierto un regalo de Hinata, una sencilla bufanda de crochet color blanca, pero de lana muy fina.
—¿Qué es? —preguntó con los dedos temblando al recibir una caja de madera, pulcramente lijada y barnizada.
—Ábrelo.
Quitó la tapa, y encontró una liga para el cabello. Estaba un tanto gastada, y tenía un largo cabello castaño enredado en ella. La garganta se le cerró involuntariamente, y las lágrimas se galoparon en sus ojos sin poderlas contener. Soltó un pequeño gemido y se llevó una mano a la boca.
—Es la liga de Neji-oniisan. La encontré la semana pasada, mientras revisaba una caja que me entregaron con sus pertenencias. No había querido husmear en ella, porque el sólo hecho de abrirla me dolía mucho.
Hinata hizo una pausa, mientras tomaba la mano libre de Tenten, mojada por las lágrimas que se habían deslizado hacia su boca. Apretó con cariño, haciéndole saber que estaba con ella.
—Pero quería encontrar algo para ti, y creí que sería un buen regalo.
Tenten no pudo decir nada, sólo sonrió y la abrazó.
Hola.
Heme aquí, el capítulo cinco. Estamos a la mitad de la travesía y aún faltan muchas cosas por develar. Sin embargo, quisiera hacerles una pregunta: ¿Qué piensan sobre el destino? Quiero saber qué piensan, tanto lo bueno como lo malo, ¿existe el destino?
No quiero extenderme mucho, además porque no tengo tiempo xD pero quiero decirles que todos los comentarios sobre el título del fic me gustaron. Quería dejarles aquí uno que me gustó especialmente, pero por otras razones ya no lo haré. Si ustedes deciden mirar los comentarios, encontrarán teorías bastante buenas.
Siento que se me olvida decir algo... xD Pero creo que es todo. ¡Hasta luego! Espero sus reviews.
