Disclaimer: Naruto no me pertenece, ni sus personajes. Son de Masashi Kishimoto.
Mi papá es viudo, al igual que su novia, llamada Flor. Una noche llegó mi papá a casa cuando me encontraba viendo una película en la sala. Se sentó en el sillón y me pidió que le pausara para que pudiera contarme algo; una sucesión de casualidades extrañas que Flor le había explicado ese día y que le habían provocado escalofríos. Como mi papá es un alma sensible, creí que serían exageraciones suyas.
Cuenta que Pablo, el difunto marido de Flor, estaba sufriendo por algunas «alucinaciones» antes de morir. Él tenía cáncer de colon en etapa terminal y algunos días eran más difíciles que otros. Un día, dijo que había un niño detrás de un sofá y le pidió a su esposa que lo sacara de ahí. Otro día se levantó y comenzó a sacudirse el pantalón porque decía que estaba lleno de tierra. En el hospital, ya en sus últimos momentos; dijo que un perro se había metido a la habitación, y más tarde comentó que estaba lloviendo a cántaros cuando en realidad el cielo estaba despejado. Cuando falleció, el día del entierro sucedió lo siguiente:
A falta de lugar en el panteón, un conocido de Flor le cedió una tumba que había pertenecido a un niño y cuando sacaron los restos del infante, se encontraron con huesos de perro. No sabían cómo habían llegado esos huesos ahí, ni mucho menos dónde estaban los del niño. Al bajar el cuerpo de Pablo, se abrió la tumba y le cayó una cantidad considerable de tierra en el pantalón, y al momento que acomodaron al difunto en su última morada física, empezó a llover.
Quizá no se lea tan extraño y la serie de coincidencias sea sólo eso; coincidencias. Puede que también haya algo más, un montón de profecías enanas que se unen para contar una historia más grande, un vaticinio de una muerte inminente que se vierte como una nota musical acalorada en el medio de un réquiem.
…
Primero los labios; después la lengua. Recorrido sinuoso, curvas de duda, suspenso y temor. Rojo escarlata y malva en el alba que rodea las montañas y despedaza la noche, rasgando con amarillos intensos la soledad de la estrellas. Antes: amanecer. Ahora: despierto. No hay sonido. Son tres pasos desde mi tocador hasta la ventana. Las pestañas se despegan y quisiera ver un pájaro. Los halos de luz traspasan el pasto. La tierra se calienta. El rostro se ilumina, un picor en la garganta, un rasgueo al tocar la cortina, una delicada línea de sonrisa en los ojos y comienzan a cantar las cigarras.
Todo eso sucede en un segundo.
El otro día me desperté y observé la pared. El color azul de la habitación deslavado y mezclado con el verde anterior me molestó; tenía aquellos agujeros finos de cuchillos que dejé por desidia y olvidé rellenarlos con la pasta blanca que venden en el supermercado. Me indignó la poca atención que le estaba poniendo a mi hogar; me levanté enfadada y me dije a mí misma: «le diré a Neji que me ayude a embellecer este agujero». Así, tan sencillo. Dos segundos de amnesia. Una frase simple y me doy cuenta de que no ayudarás porque, obviamente, no estás. Me reí. En momentos así sólo queda reír. Pero ya no me siento tan triste. Los ojos de Hinata ya no me hieren tanto; me gusta cuando me sonríe y sus párpados se entrecierran y pequeñas telarañas de arrugas se forman en las comisuras de sus orbes. Estoy segura de que te encantaría verla así, con Himawari pegada a la pierna y Boruto murmurando cantidades de maldiciones. Los amarías tanto, pero tanto…
…
—¿Y tengo que quedármelo desde hoy? La misión es en una semana.
Los ladridos de los perros se disfrazaban entre el ruido del río y de los pájaros. Tenten observaba fijamente la mirada chocolate del canino frente a ella. Con disimuladas canas y postura triste le recordaba el ocaso de los héroes, viejos ninjas que se quedaban en casa y acariciaban con las yemas de los dedos las medallas tibias por la luz del sol.
—¡Es muy poco tiempo! Tora apenas y se acostumbrará a ti. Recuerda que debes llevarlo a todos lados. Te daré la dieta por escrito y procura hablar bastante con él. Es como una persona. Está deprimido desde hace meses por la muerte de su compañero, creo que salir le hará bastante bien.
—¿Por qué me eligió?
Su mano delgada recorrió el lomo del viejo can, recibiendo gruñidos de satisfacción.
—No sé. Le gustó tu olor. O tu forma de ser. Tal vez Gai-sensei lo asustó y decidió que eras mejor, ¿cierto, Tora?
Tenten sonrió cuando Tora le respondió al castaño con un fuerte ladrido afirmativo. Gai y Tenten habían ido ese mismo día por la mañana buscando dos perros Inuzuka para que los acompañasen a un viaje hacia Villaflor. Contra todo pronóstico y a pesar de la enfermedad de Tenten y la incapacidad de su maestro para caminar, Naruto llamó al equipo de La Bestia Verde de Konoha pidiéndoles que aceptaran llevar un importante mensaje a dicha aldea, y para hacer más fácil el trayecto, sugirió que usaran favores de Kiba. Cuando fue llamada no pudo creerlo; las piernas le temblaron un poco y su mente se aisló del exterior por un segundo. No tenía pensado que Naruto la llamaría a misión. Creyó que tal vez sólo era otra de sus tontas misiones rango S que se trataban en realidad de ser niñera de Himawari y Boruto.
Se dirigió hacia la torre Hokage, saludando a su paso a otros ninjas. Todos le hablaban con normalidad; sólo ella pensó que el mundo había cambiado de color.
—¡Pasa, Tenten!
La castaña abrió casi con solemnidad y con una sonrisa se dirigió a Naruto. El rubio Hokage dejó de escribir para alegrarse. Así, sin la capa y sin el sombrero, parecía casi el mismo tonto que conoció hacía tanto tiempo.
—Hokage-sama, ¿me llamó?
Naruto se sonrojó, y con aquella felicidad de siempre se rió a carcajadas.
—¡Tenten, tú siempre puedes decirme Naruto! ¡Naruto Uzumaki, el Hokage naranja de Konoha es humilde, dattebayo! Además nos conocemos desde hace muchos años.
Tenten lo sabía, pero también conocía a Naruto, le complacía bastante cuando alguien le llamaba Hokage. Después de todo, su sueño se había cumplido y ella no le negaría el placer de sentirse respetado por una vieja amiga.
—Bien, Naruto, ¿qué ha pasado?
—¡Ah, sí! Necesito que vayas a una misión de rango C. Tus compañeros deben llegar en cualquier momento...
—¿Compañeros...?
La joven fue interrumpida por un gran estruendo, la puerta de la oficina de Naruto había sido destrozada, y los vestigios adornaban el piso. Un grito hizo que Tenten curvara los labios en una amplia sonrisa.
—¡La llama de la juventud ha sido reavivada con ese mensaje! ¡Vamos, Lee, empuja!
—¡Gai-sensei!, ¡Lee!... ¿Qué pasa?
—Tenten, ¿también has sido llamada? Naruto-kun, hemos venido tan pronto como ha sido posible, ¿en qué podremos ayudarte? —preguntó Lee, primero observando a Tenten con las cejas muy alzadas y luego al Uzumaki.
—Justo estaba por explicárselo a Tenten. Necesito que vayan a entregar un mensaje a Villaflor. Los tres serán necesarios para esta misión y confío en que la aceptarán.
—Naruto... Pero Gai-sensei está en silla de ruedas y yo estoy enferma... sé que no he sido dada de baja, pero mi aguante físico no es el mismo, me fatigo con facilidad.
—Lo sé. —Naruto cerró los ojos mientras apretaba los puños—. Pero quien recibirá el mensaje, pidió expresamente que fuese Gai-sensei quien lo entregara. Y confío en que ustedes como sus estudiantes serán capaces de ayudarlo y de llevar a cabo la misión. Sé que puedes hacerlo, Tenten.
La castaña cerró la boca, sin saber qué responder ante la evidente fe de Naruto en ella y en su viejo equipo.
—Naruto-kun, lo haré. No te fallaremos. Lee y Tenten han pasado por misiones más peligrosas, y el Equipo Gai nunca falla.
—¡Gai-sensei! Su pasión no ha sido mermada, usted siempre da todo de sí. ¡No le fallaré en la misión!
Lee lloraba copiosamente mientras una ola emergía detrás de ellos. Tenten no podía creerlo; tantos años habían pasado y seguían siendo los mismos.
—¡Lee!
—Gai-sensei...
—Gai-sensei —repitió Naruto con la voz quebrada.
—Naruto-kun... Gracias por confiar en el poder de mi juventud...
—¡Naruto-kun, será una misión exitosa!
—¡Lee...!
—¡Terminen con esto! —gimió Tenten exasperada y con una sonrisa adornando su boca. Los viejos tiempos habían vuelto.
…
A pocos kilómetros de Villaflor, el equipo se paró a descansar. Los grandes caninos reposaban junto al fuego, con el estómago lleno y adormilados por el viaje. Gai y sus dos alumnos seguían comiendo mientras viejos demonios se paseaban por el lugar.
—¿Por qué evitas el tema? Neji era mi alumno, estoy orgulloso de él, deberíamos hablar todo el tiempo de sus maravillosas hazañas y el tipo de hombre que era.
—Gai-sensei tiene razón, Tenten. Si no hablamos de él, es casi como si aceptáramos que murió y que ya no está aquí.
Tenten cerró la boca, mientras pequeñas congregaciones de lágrimas se agrupaban en las comisuras de sus ojos. Con la mirada en el pasto, escuchó a sus compañeros hablar de un tema que no había tocado en años.
—Extraño muchas cosas de él. Su manera de ser, tan taciturna. A pesar de eso, la voluntad de fuego hervía en su interior, aunque no lo demostrara. Me respetaba como profesor.
—Y amaba muchísimo a sus primas, ¿no? Y después de que Naruto le diera esa lección, fue un mejor compañero e incluso me daba consejos.
El viejo olor de jazmines se disfrutaba tenue, y el viento ululaba sincero entre las hojas y los cabellos de Tenten. Apretó los puños, con tanta fuerza que le dolía. Sinceramente, no creyó que podría hablar de ello con nadie. A pesar de que también lloraban y sufrían, Tenten creía egoístamente que era la única afectada por la partida de su compañero. Escuchar aquellas palabras entrecortadas con la nostalgia desgarrando sus pechos, le hizo reconocer que se había cegado. Neji le hacía tanta falta a ella como a Hinata o a Rock Lee. Si le dolía más, era porque estaba terriblemente enamorada de su recuerdo. Quizá no era razonable ser aquello; jueza implacable que niega con la cabeza simplemente porque no se pudo recuperar al cien por ciento, porque los demás la dejaban relegada y la única persona que la hizo sentir importante ya no estaba.
—Extraño… esa estúpida manía suya por corregirnos a todos. ¿Recuerdan? —preguntó Tenten mirándolos con los ojos chocolate inundados de melancolía— No importaba que pequeño fuese el error, siempre nos corregía. Además de que las cosas debían ser siempre a su modo.
—¡La cantidad de veces que me hacía cambiar el orden de mis armas! —exclamó Lee levantándose con su tazón de caldo— Era un perfeccionista, casi insoportable.
—Es una fortuna que fuese un genio, de lo contrario nos hubiese traído muchísimos problemas.
—Por Neji —dijo Gai, alzando una taza de sake.
—¡Por Neji!
Los tres bebieron al mismo tiempo, mientras el ardor del alcohol calentaba sus gargantas, todos se sintieron felices y llenos de energía. Tenten pasó el dorso de su mano por las mejillas, borrando rastros de sus lágrimas. Una sonrisa ocupó sus labios, y esta vez, no se iría tan fácil.
…
Sasuke entró sigiloso al despacho de Naruto, mientras este último charlaba con Shikamaru, ordenando papeles y firmando pergaminos. Los envases de ramen se derramaban por el piso al igual que los ceniceros del Nara, dejando un extraño olor en el ambiente. Se preguntó qué tipo de persona había aceptado ser conserje del lugar con un par de hombres como aquellos.
—¡Sasuke! ¿Vienes a ayudarme?
—Ni de broma.
El rubio se quejó de manera cómica mientras Shikamaru aprovechaba para encender otro cigarrillo. Uchiha se sentó enfrente del escritorio y posó los codos en el filo de la mesa, escuchando a Naruto y esperando que cerrara la boca para lo que tuviese que decir.
—... ¿Para qué demonios vienes?
—Me pediste que investigara con Sakura los registros médicos de Tenten y sin embargo están ordenados y no parece haber nada fuera de lo común. Entre el papeleo, noté dos cosas; Tenten no ha sido examinada por Sakura en tres años, a pesar de que se tenían la suficiente confianza como para agendar las citas anuales, y la otra es que los últimos informes médicos son vagos y no autorizó los estudios físicos, ni los de sangre u orina. Me jacto de mi actitud taciturna y la facilidad con que recuerdo conversaciones en las que no participo, Naruto. Y recuerdo que hace más o menos tres años y medio, llegaste de misión y estabas enfadado con Tenten. De hecho, todos los que habían ido, estaban enojados con ella.
Shikamaru miró fijamente a Sasuke, mientras que Naruto parecía concentrado intentando recordar el hecho.
—Ya lo recuerdo. Fue en aquella misión para rescatar a una hija de una familia acaudalada de unos secuestradores.
—Shikamaru… Hay que buscar el informe de la misión —pidió Naruto, con los ojos azules encendidos en reconocimiento—. Gracias, bastardo… Por cierto… ¿Qué significa la palabra «jacto»?
Sasuke exhaló un suspiro, aún no entendía por qué ese idiota era su mejor amigo.
…
Después de varios días, el equipo Gai llegó a Konoha, con la velocidad que los caracterizó siempre. Los perros esperaban a Kiba sentados junto al equipo, y Tenten hablaba con Tora en voz baja.
—Gracias, amigo. Realmente todo este tiempo fue más divertido contigo. Me da gusto que ya no estés tan deprimido como cuando te conocí.
Tora movía la cola y le prestaba atención con aquellos ojos castaños tan inteligentes que la habían conquistado. Parecía feliz y cansado, sabiendo que la misión había sido un verdadero éxito. Gai se acercó a ambos en su silla de ruedas y sonrió deslumbrando al par.
—Tenten. Gracias por estar ahí y apoyarnos.
—Gai-sensei… No diga eso, somos un equipo, ¿no? Es normal que esté ahí.
Maito tomó la mano de la castaña, y con los ojos acuosos besó de manera paternal el dorso de la misma.
—Tú y Lee… Tú y Lee son mi legado. No tuve hijos, pero ustedes son lo que más quiero en este mundo. Mis hojas verdes, llenas de juventud. Algún día moriré, quizá pronto, quizá no. Quizá viva más que ustedes, aunque eso sea injusto. Sólo quiero que lo sepan. Has crecido mucho, Tenten, y no quiero darte un sermón ni obligarte a cuidar de ti misma si no lo deseas. Sólo quiero que sepas que mi vida fue dada por ustedes. Y la vida de Neji también. Yo estoy aquí de manera milagrosa, pero no todos corrieron la misma suerte. Ese peso… ese injusto peso de muertes y héroes vencidos en combate, debería ser suficiente como para querer aprovechar cada segundo.
Tenten asintió. No sabía qué decir, pero definitivamente pensaría en ello.
Kiba llegó poco después, Oreki, el perro más joven corrió hacia él; sin embargo, Tora se quedó sentado junto a Tenten.
—Eh… Parece que te quieres quedar con ella, Tora.
El canino ladró de manera afirmativa y lamió la mano de Tenten, haciéndole una petición y al mismo tiempo una promesa.
—Tora… —susurró la mujer, acariciando su cabeza.
—Si quieres puedes quedarte con él, Tenten. Si la comida es un problema, siempre podemos hablar con mi madre…
La cataña negó sonriendo, mirando a Gai y a Lee hablar a algunos metros sobre ejercicios y fuegos ardientes de voluntad. La decisión fue fácil.
—Me lo quedo. Pero dejarás de robarme los calcetines, ¿entendido?
Un ladrido positivo cerró el trato.
…
Neji se aflojó el vendaje de los ojos para cepillarse el cabello. A diferencia de él, otras personas no eran tan sigilosas y aunque no pudiese ver, sabía que estaban ahí. En este caso, sólo era una presencia. Una mujer de su edad con un arsenal de armas encerradas en pergaminos y ojos curiosos como los de un gato.
—Sé que estás ahí, Tenten. No necesito ayuda.
—No seas orgulloso. Realmente necesitas que te peine, se te enredará y luego deberás comprar acondicionador para chicas.
Neji sonrió apenas. ¿De verdad Tenten creía que él se sentiría acomplejado por comprar productos para chica? Era bastante ilusa.
—Hinata-sama me prestará el suyo.
—Y también se intercambiarán las faldas para que les combinen con las sandalias, ¿no?
Sin darse cuenta, Tenten ya había tomado el peine y comenzó a cepillar cuidadosamente el largo cabello de Hyuuga. Neji recuperaría la vista en unos días, y la escena probablemente nunca se repetiría, por eso apreció que ella no se lo recordara, aunque la sensación de sus dedos pasando entre los hilos castaños volvía como déjà vu algunas noches de luna llena.
Hola :D
Villaflor: Aldea inventada por Crimela (?), sólo la usé como guiño hacia ¿Cuánto vale tu corazón?
Ha pasado un tiempo desde que actualicé... Eh, bastante. Me disculpo por ello, y también me disculpo un poco por el capítulo, no me ha llegado inspiración y no quise seguir atrasando esto. Pero, también hay cosas buenas y una noticia que me complace anunciarles.
Réquiem por una cigarra entró a un reto de longfics en el foro La Aldea Oculta entre las Hojas, y algunos de ustedes se enteraron, los que no; quiero contarles de que ganamos el quinto lugar. ¡Sí! Quinto lugar. Estoy muy feliz por eso, porque la historia fue suficientemente buena para llegar a ese puesto, y porque además no me hubiese atrevido a entrar al reto si no fuera por ustedes, por cada lector que deja reviews o que simplemente agregó a favoritos y a follow. Gracias por su apoyo y repito; me siento feliz porque este es mi primer longfic, y que sin duda pongo partes de mi alma en él.
Perdonen si no actualizo cada semana, o si me ven en otros proyectos, pero a veces no es tan fácil escribir, sobre todo cuando cada capítulo es importante. No hay relleno, chicos. Tora, Gai, los pensamientos... Todos son importantes aunque no lo parezcan. La primera parte (quizá les haya sacado un poquito de onda) es una historia verídica, y es algo que escribí no sólo como narradora, sino como persona. Así que cuando digo "mi padre" me refiero a mi papá xD es algo que llegó a contarme un día y que no me puedo sacar de la cabeza, habiendo además tanta gente que corrobora la historia. ¿Ustedes que creen que sea?
Estamos en el sexto capítulo, faltan cuatro. No se dejen engañar, puede que todo parezca un poco más tranquilo, Tenten parece estar más tranquila, ¿cierto? ¿eso significa que al fin recapacitará y comenzará su tratamiento médico? Quién sabe.
¡En fin! Hasta luego, y de nuevo, disculpen la tardanza y la falta de narración, me parece que ahora coloqué mucho diálogo. xD Dudas, dedazos y alabanzas (?) por review.
