Nota IMPORTANTE: no me había dado cuenta (y no lo habría hecho si no fuera porque caco222 me lo dijo en los reviews), pero he me he saltado un capítulo al traducir. Pensaba que ya lo tenía subido, pero no. Así pues la siguiente actualización será para subir dicho capítulo y repostear este.
Para los que están leyendo este capítulo por la nueva actualización, id un capítulo hacia atrás - me había saltado uno y acabo de subirlo.
Desenmascarada - Parte 4: Reunión - Capítulo 29: Espejos de Locura
Sigue hablándole al vacío, y un día te hablará de vuelta.
Hay dos cosas en esta vida que Sakura Haruno nunca haría: traicionar a sus amigos, y teñirse el pelo. A pesar de los comentarios de la gente ignorante, es un color natural y está muy orgullosa de él. Y qué si es tan brillante que casi duele, o complicado de combinar con sus ropas. Puede (o no) que esta sea la razón por la que, cuando Shibuki sugiere camuflarlo para luchar contra los ninjas del Sonido que se aproximan para retomar Takigakure, Sakura protesta en voz bien alta.
Casi puede decir una voz cansina, diciendo Ese pelo tuyo es como un rayo de luz en la oscuridad, ah. Pero no lo hace, porque Maru ya no está. Nadie sabe a dónde fue. Quizá, sólo quizá, se preocupa un poquito demasiado: la rata puede cuidarse por su cuenta. Sus palabras de despedida, sin embargo, se han quedado atrapadas en su mente. No se había dado cuenta del anclaje que la rata daba a sus pensamientos, hasta que ya no estaba.
Simplemente me importa, ah. E incluso entonces, debió de haber preparado algún tipo de jutsu, porque estaba reluciendo bajo la pálida luz del sol de mañana. Simplemente… desapareció.
—Sakura, ¿estás bien? —inquiere Shibuki. La chica en cuestión da un pequeño salto, mirándolo como si hubiera sido atrapada haciendo algo malo. Bueno, quizá se haya distraído un poco demasiado. Una expresión amarga dibuja unas líneas pesadas en su rostro, y Sakura asiente, pero es un gesto forzado y ambos lo saben.
Están sentados en su oficina temporal. Retomar Takigakure, aislado y apenas defendido, fue fácil. Prepararse para el contraataque no lo será. Aunque ahora se sabe que Konoha ha perdido a la mayoría de sus fuerzas, no pueden dejar de considerar a Otogakure y al mismo Sasuke Uchiha. Alguien capaz de destruir naciones enteras podría estar a las puertas de la villa en pocos días. Shibuki no ha dormido mucho, círculos oscuros marcados firmemente bajo sus ojos y cansancio filtrándose en cada palabra; sin embargo, mantiene su compostura como si fuera cualquier otro día.
—Estaba pensando en, eh… un amigo —tartamudea Sakura, mirándolo con culpabilidad en los ojos. No preguntes más, no preguntes más… Shibuki no parece captar el mensaje—. No he visto a Maru desde hace tiempo.
Sakura puede leer una historia silenciosa en la manera en que Shibuki hace una mueca, como si él también estuviera recordando algo amargo. Parece estar olvidando lo que estaba intentando decir durante algunos segundos, y luego parpadea cuando ella le sonríe ligeramente.
—...Supongo que ahora estamos igualados —gruñe el hombre, apartando la mirada—. No me fío de nadie que use chakras extraños en demasía. Suelen traer más problemas que nada. —Sakura alza una ceja, pero Shibuki se limita a negar con la cabeza—. Tinte —le recuerda, con una expresión dura que cubre cualquier otra emoción que pueda haber bajo la máscara.
—¡Pero quiero que Sasuke sepa que no estoy escondiéndome! —protesta Sakura, decidiendo dejarlo ir. Por un momento, se siente un poco demasiado como Naruto, y respinga ligeramente. Quizá hacerme ver como una molestia no es una buena idea.
—Lejos de mi aldea, entonces —replica Shibuki, sin inmutarse. El hombre debe de tener una cantidad de paciencia inacabable—. No nos ayudaría en absoluto si viniera aquí buscándote.
—¡...Eso es! —Sakura observa cómo Shibuki parpadea, sabiendo que su mente debe de estar funcionando a alta velocidad para tratar de descubrir qué está pensando ella. Me pregunto quién hizo que se volviera tan consciente de ese tipo de cosas—. Kurenai puede ayudarnos. Podríamos utilizar un genjutsu lejos de aquí, para atraer su atención, y encontrar algún modo de hacer que le lleguen las nuevas. Hacerle pensar que estoy en un sitio distinto.
Hay una mirada calculadora en los ojos de Shibuki, que parece considerar la idea seriamente. No sería difícil organizar algo como eso… La apariencia de Sakura es muy característica. Unos pocos detalles aquí y allí, y podría ser creíble. La pelirrosa quiere darse una palmadita en la espalda, al menos hasta que él habla.
—¿Cómo sabes que te daría prioridad por encima de esta aldea? —Ahí está: el pequeño destello de sospecha que se ha estado colando en la voz del shinobi cada vez que hablan. Shibuki se ha dado cuenta; que ella sabe demasiado, que habla de Sasuke casi como si lo conociera. Algo está mal, y no necesita ser un genio para verlo.
—Me persiguió hasta Shimogakure, supongo que cuando oyó los rumores de mi presencia allí —responde ella, deshaciéndose de sus preocupaciones con una batida casual de la mano. Para mayor efecto, Sakura se inclina hacia adelante con aire conspiracional, antes de pronunciar las palabras que cementan su respuesta—. Está loco. Incluso si no va allí para atraparme, seguramente lo distraerá. Créeme.
Shibuki parpadea una, dos veces, y luego suspira, admitiendo la derrota. La respuesta de Sakura ignora muchos detalles y suena sospechosamente a montón de mentiras, pero no va a lograr obtener nada más. Puede que le preocupe, pero no puede presionarla más.
—Tu idea es buena. Podríamos utilizar un genjutsu en las fuerzas de los atacantes… hacerles creer que tenemos más gente —ofrece, aunque suena a que está hablándose a sí mismo. Ahora tiende a hacer eso mucho, piensa Sakura—. Tenemos una posición estratégicamente ventajosa… con nuestras técnicas de Agua, podríamos destruir sus trucos de vibraciones.
Shibuki está a punto de empezar a hablarse a sí mismo, pero por suerte recuerda despedirla antes de soltar sus ideas y estrategias. Sakura se pregunta si se siente solo, y entonces asiente, poniéndose de pie y marchándose para encontrarse con su pequeño grupo. No es necesario que se mantengan juntos, ya no, pero siguen haciéndolo. Tenten parecía muy feliz con la idea de poder comprar y trocar para obtener armas decentes y sellos. Esa chica se pone tan contenta con la idea de cosas afiladas como Sakura lo hace por ropas lindas.
—Has estado comportándote de forma rara, señorita ninja. —La voz la sobresalta, porque no había esperado que Misho estuviera tras ella. El niño se ha vuelto muy bueno en esconder el poco chakra que tiene (algo que, ella sospecha, Maru le ha enseñado), hasta ser capaz de sorprender a la gente. Sakura se vuelve con una sonrisa inocente, pero el niño está haciendo una mueca.
Es verano: lo conoce desde hace casi un año. Y ha crecido. Sigue siendo delgado y en la edad apropiada para ser considerado un crío, pero ha pasado por mucho. De hecho, ha estado a su lado durante la mayoría del tiempo tras la guerra. Y sin embargo, sigue viéndolo como el mismo asustadizo, fácil de excitar y amable niño que antes. Un tirón doloroso hace que le duela el corazón un poco: como mínimo, quiere protegerlo.
—¿De veras? —inquiere casualmente, caminando hacia él, calculando mentalmente si puede alcanzar a Tenten y a Lee a tiempo para la comida. No debería de ser difícil encontrarlos: siempre hay un círculo de gente sorprendida alrededor de éste último, y la morena nunca suele alejarse demasiado de él. Sólo se tuvieron el uno al otro durante mucho tiempo, e incluso ahora Sakura no puede imaginar lo que debe de ser, tener sólo a una persona del hogar para mantenerse a flote.
Se te olvida que ambos son muy tenaces. Tenten es estoica, Lee es… Lee. Sakura no puede imaginar nada que pueda derrotarlos, a menos que sea la muerte.
—Sip, has estado callada —responde Misho, caminando junto a ella con la facilidad que otorga la práctica. Sakura hace una mueca, algo que siente que ha estado haciendo muy a menudo últimamente, pero el niño podría estar en lo cierto. Es mucho más atento de lo que la gente pensaría normalmente—. ¿Es por Maru? —...Aunque, quizá, de algún modo, sigue siendo lo suficientemente inocente como para utilizar el razonamiento incorrecto, incluso si lo que asume es correcto.
—Un poco —admite Sakura, pero sus palabras no se acercan mucho a ser una verdad completa. La chica hace balance mental con las opciones, y tras una deliberación meticulosa decide que es hora de tener esta conversación—. Ya te he hablado de Sasuke Uchiha, ¿cierto? —Misho asiente, y se muestra un poco más atento de una manera apenas aparente.
Sakura recuerda su estallido cuando se conocieron: cómo intentó explicarlo, y no pudo. Después, decidió que sería una buena idea mantener esas cosas para sí misma. Ninguna persona, y menos un niño civil, debería conocer los horrores que tuvo que soportar. Era difícil pensar en ello sin que su mente se hiciera pedazos; y Misho y Soma no preguntaron. Con un poco de retraso, se da cuenta de que sólo conoció a éste último durante una semana o así antes de que todo se fuera a pique, y sin embargo su memoria de él es muy clara.
Se pregunta dónde está él ahora, qué le ha hecho Sasuke… y si quizá, sólo quizá, Misho piensa en ello tanto como ella lo hace. No había caído en eso: para el niño, el último Uchiha es el hombre que le robó a su familia y a su hermano. Pero no ha dicho una palabra…
—Siento no haberte dicho nada, pero pensé que era necesario —comienza, como preámbulo—. Te he dicho que Sasuke Uchiha era mi compañero, uno de mis primeros… amigos. —A través de las memorias de fuego y dolor, sigue habiendo un recuerdo de tiempos distantes: trabajaron juntos, y se salvaron mutuamente más de una vez. Era un amigo en que podría haber confiado con su vida. Y ahora, ¿podría confiar en sus palabras?—. Pero la gente, a veces… sufre tanto, que pierde la cabeza.
No sabe cómo continuar, decidiendo no reunirse con el resto del grupo y encontrar un banco solitario en que tener esta conversación.
—¿Cómo tú? —Sakura casi se atraganta en su propia saliva, tropezando ligeramente, ante la pregunta aparentemente inocente.
—No del mismo modo, no —niega ella, sacudiendo la cabeza para denotar énfasis. Una vez están fuera del edificio, elige uno de los callejones más vacíos de Takigakure y se dirige al exterior. No debería de ser difícil alejarse de la gente, y ahora mismo necesita tanta fuerza como pueda obtener para mantener su mente de una pieza—. Su hermano mayor mató a su familia cuando era pequeño.
Las palabras se le escapan un poco más deprisa de lo que habría querido, demasiado secas como para suavizar el golpe de la revelación, y esta vez Misho palidece. La idea de algo como eso está más allá de su nivel de "malvado", pero ella se limita a negar con la cabeza ligeramente.
—Tenía que hacerlo, pero… Itachi- bueno, no pudo matar a Sasuke. Itachi lo quería demasiado para hacer eso. —Sakura ruega para que esto ayude a calmar el shock visible que Misho está experimentando, y considera preguntarle si quiere parar de hablar. Sin embargo, tras varias inhalaciones, el niño asiente y la mira, expectante—. Podrías decir… que Sasuke tuvo el mismo problema.
Vaya, qué creído suena eso.
—Nos dejó cuando era un poco más mayor que tú, y al final… los demonios que lo perseguían lo alcanzaron. Se quedó hecho trizas. Hasta hace poco, pensé… que nos odiaba, o bueno, a mí. —Y así es. Tiene que recordarse a sí misma de ello: es un obstáculo en el camino de Sasuke, uno del que no puede deshacerse a base de poder—. Pero no es así. Y aprendí que tuvo muchas oportunidades de matarme, pero no lo hizo.
Ha estado haciendo que el sueño se le escape: obviamente, quiere destruirla. Ese es su modus operandi, lo que hizo con Naruto y los Hokages. La Alianza fue daño colateral: al final, matar a su mejor amigo le destrozó la mente. Qué lo poseyó ese día, no lo sabe. Tal vez su odio, coalesciéndose hasta formar un instinto asesino vicioso, que se salió de su control y empujó su alma hacia la oscuridad y el caos.
Pero no lo hizo. Podría haberla matado entonces, y ella pensó que la brutalidad venía del odio hacia su persona, pero ahora sabe que parte de ella era porque él era incapaz de ejecutarla. La existencia del Ningyo lo prueba: la mantuvo viva y más o menos entera, en una situación en que debería haber muerto, a pesar de que esa debería haber sido la intención del jutsu desde el principio. Intentó matarla, y no pudo.
Una y otra vez, tuvo oportunidades: en Shimo, en la cueva de Nezumi, en su paisaje mental mezclado. A estas alturas tiene que ser consciente de lo que el Ningyo le hace a ella, y no lo ha usado en su contra. No tiene sentido, y la única persona con quien podría hablar de esto está muerta. Ino… ¿qué clase de teorías alocadas ofrecería? ¿Es consciente?
—...La verdad es que no puedo parar de pensar en eso —Sakura admite, frotándose la parte de atrás de la cabeza, a pesar de que es un gesto que lleva más estrés que felicidad—. No sé por qué no me ha matado, y no saberlo es cualquier cosa menos relajante.
—Tal vez sigue teniendo ese problema.
Akasuna no Sasori.
—¿Qué has dicho? —musita Sakura, una luz danzando frente a sus ojos y emborronando su entorno. Se siente mareada, y hay una sensación pulsante cosquilleando bajo su piel. ¿Qué está pasando con el Ningyo?
Se siente como si estuviera mirando a través de una cortina de agua, pero puede ver sus alrededores tras varios segundos: han cambiado. Piedra reemplaza los árboles, oscuridad devorando la luz solar.
Un momento de duda…
—¿Itachi? —¿De dónde viene su voz? Parece hacer eco en torno a Sakura, pero la chica no sabe de dónde procede. Sus ojos se centran en un borrón de un raro color rojo brillante, a través del agua: lo reconoce.
—Pero de algún modo… no pudo evitarlo. —Las palabras distantes se repiten en su mente, como si pertenecieran a una realidad muy distante en el tiempo y espacio. Unas ondas rompen la imagen, y Sakura parpadea bajo la luz del sol veraniego de mediodía. Takigakure. Hay lágrimas en sus ojos, una avalancha abrumante de memorias y emociones fluyendo a través de sus pensamientos conscientes.
Es un milagro que no se haya caído, porque su cuerpo entero se siente débil y frío bajo la presión del Ningyo. Misho la mira calladamente; ¿cuánto tiempo ha pasado?
—Sólo unos pocos segundos, señorita ninja —dice el chico, sabiendo que la pelirrosa va a preguntar y preocuparse—. ¿Qué viste?
—...Recordé a alguien contra quien luché, hace mucho —musita Sakura con voz ahogada, sintiendo un nudo en la garganta, cuyo agarre se relaja sólo ligeramente cuando trata de respirar calmadamente—. Hasta el final… intentó matar a alguien a quién tenía en alta estima. Pero no pudo… así que se dejó morir, a manos de esa persona.
Esta vez, Sakura colapsa. La imagen de un Sasori demente, el maestro de las marionetas y genio de los venenos, cambia a la de Itachi: a través de ojos que no son suyos. Percibido con emociones que no son las de Sakura, tan intensas que queman y ciegan y duelen. Se ahoga, el aire arrebatado de sus pulmones, y el suelo se abalanza sobre ella más rápido de lo que puede reaccionar.
Está echada sobre la hierba, llorando y mordiéndose la lengua para evitar que se le escapen gritos de pura agonía, su cuerpo entero temblando. Más tarde, Sakura sabe que murmura nombres y palabras, pero son incoherentes; que llama por la ayuda de amigos y seres amados que ya no viven, entre destellos de rojo y negro, fuego y ceniza.
La expresión fría de Itachi cambia a la de una pequeña sonrisa- se cae hacia adelante, y tras él está Sasuke. Oh, Sasuke. Tan alto frente a su débil cuerpo y desgarrándose entre la decisión de cortar su último vínculo y dejarla ir. Incapaz de elegir un camino u otro, hecho pedazos en el espacio entre elecciones, rompiéndose y cayendo en la demencia, y arrastrándola consigo.
Sucumbió- al final, sucumbió. No pudo dejarlo ir, pero para cuando se dio cuenta, ya había matado a tantos. Ya había traicionado a Naruto. Kakashi… Ella era la última- y no pudo hacerlo. Era lo único que lo separaba de la libertad que había estado persiguiendo durante años. Sólo entonces, cuando era la única cosa que le quedaba, comprendió el vórtice de caos que se alzaría después de que la matara.
Sólo entonces entendió que, al dejar ir todo lo que jamás fue y quemar el resto, se perdería a sí mismo. No sería nada: ni siquiera una herramienta, pues no quedaba nadie para usarlo. No fue hasta que estuvo a las puertas de la oscuridad, que vio la verdad que le esperaba, la verdadera naturaleza de su meta. En el fondo, todavía era humano… como Sasori e Itachi: nunca podría dejarlo todo atrás.
Nunca podría haberlo hecho.
Sasuke puede sentir el tirón mucho antes de que el mundo comience a derretirse y deshacerse a su alrededor. Es familiar, una llamada gentil que es, sin embargo, firme e implacable. Toma un momento para examinarla, y le da la bienvenida la vaga sensación que, como siempre, le recuerda a Sakura. Como un olor tenaz, o el calor de su cuerpo si estuviera de pie junto a él. Vago, pero distintivo.
Entonces se vuelve más afilado, insistente, molesto de una manera que le recuerda a una persona totalmente distinta. Eran similares en eso, tan determinados a intentar luchar por causas perdidas… Ella nunca aprendió. Sasuke no está asustado de qué daño podría hacerle a él; es cierto que Sakura es sorprendentemente fuerte en un nivel espiritual, pero no es nada contra puro poder. Además, no se siente como un ataque.
Es como si ella estuviera tropezándose hacia el interior de su paisaje mental, accidentalmente… y chocándose contra las cosas afiladas que hay dentro. Puede sentir su angustia creciente, mientras ella entra y sale, aparentemente atrapada en sus pensamientos. Sasuke boquea, pues de pronto se ha quedado sin aire, cuando las memorias desfilan frente a sus ojos. No le pertenecen. Su intensidad es menor, pero… son más brillantes. Tan suaves, mas tan llenas de vida.
Escucha una voz que hace sonar las campanas de un cementerio, reviviendo memorias que había creído muertas y enterradas desde hace mucho. Itachi. Está atrapado, enredado con Sakura en esta carrera a través de imágenes de locura, y cae. Lo ve todo, lo siente todo, revive todas esas memorias que había apartado a un lado para dejar que la locura lo consumiera.
Ella llora- por supuesto que llora. ¿Y él? Tiembla con ira cegadora: no poder son palabras que no quiere en su diccionario. Y sin embargo, esta situación hace que se sienta tan impotente… El clon tarda medio segundo en recordarle que es una batalla perdida. Ya admitió esta debilidad. Ya se rindió, entregó, yendo y retándola. Reconoció la idea, considerando sueños infantiles. Si la hubiera ignorado, y matado, habría sido otra historia.
Hace mucho que el mundo se desvaneció y emborronó fuera de foco, pero sigue pudiendo oírla. Ella nunca ha experimentado el tipo de emociones que él siente día a día, la frustración acumulada y el dolor. Como si fuera una respuesta a sus pensamientos, recuerda la masacre.
Ella también lo perdió todo.
La ironía no se le escapa. Ella no es Sasuke, no es Uchiha: pero quizá no son tan distintos. El clon se ríe de él, porque vaya día para estar vivo: Sasuke Uchiha puede sentir una conexión de empatía con Sakura Haruno. Ella no es una copia exacta, no es el reflejo perfecto de un espejo; más que nada, es la imagen de un charco agitado.
Es un extraño momento de epifanía, y su propia Sakura interna suspira cansadamente, como si fuera muy estúpido. Esto, ella ya había intentado decirle durante todo este tiempo. Hizo falta un evento casual para que la idea se formara, para destapar la verdad.
Ella tiene lo que él no posee: un amor más fuerte que el odio. Le falta la maldición que lo ahogó a él en la miseria… incluso si ha sido marcada en su cuerpo y mente, una traza de él que quedó marcada en el cuerpo de Sakura permanentemente. Maldición y salvación. No, no está completamente libre, pero Sakura no se rinde.
Por algún motivo, eso lo impresiona, avivando una llama competitiva en su corazón Sakura está ganándole en su propio terreno. Es extrañamente divertido, aunque Sasuke jamás diría reconfortante o agradable; sin embargo, ahí está.
"¡Ponte de pie!" quiere decirle, sacudirle el hombro y decirle que siga adelante. Porque quizá la mera existencia de Sakura le permite a Sasuke dejar un diminuto espacio para la esperanza. Para algo mejor, más amable, más brillante. Que no todo está perdido. Que ella no debería de rendirse, y en lugar de eso debería desafiarlo con más ahínco. "¡No me decepciones!" grita un niño en su mente. Cuento contigo.
Un niño con aire zorruno sonríe, una niñita con un vestido se ríe. Le ofrecen las manos. Sasuke se despierta del sueño, dando un paso atrás y lejos de la ilusión.
La oscuridad se cierra en torno a él con su agarre asfixiante y su abrazo hambriento, ahogando la luz y la vida que hay en él, musitando en sus oídos: eres Sasuke Uchiha, y no cuentas con nadie. Eres un vengador, heraldo de la muerte, para traer una oscuridad purificadora a este mundo abandonado de la mano de Dios. Recuerda los rostros distorsionados, siempre gritando. El fuego y ceniza y sangre; un cuerpo retorciéndose bajo sus propias manos, roto más allá del arreglo y maldito a una existencia fragmentada.
Recuerda la razón y todos esos sueños de esperanza se hacen pedazos bajo un golpe de Susanoo. Y luego otro, y otro, hasta que su cuerpo duele y su visión está velada por negro y carmesí.
Una voz venenosa se alza por encima de las demás, siniestramente sonando como la de una chica de pelo rosa.
¿Quieres un reto? Un reto de daré.
Sakura se despierta, cubierta en sudor frío: las imágenes se han quemado en sus retinas, su mente, su alma. Las energías dentro de ella están agitadas, tanto como ella. Las líneas negras de su piel rebosan pura oscuridad, y su cabeza pulsa con el latido alocado marcado por el Ningyo. Ya no tiene un corazón… sólo una construcción hecha de chakra corrupto, en lugar de las piezas perdidas.
Pero duele como si fuera suyo. Porque las memorias, las emociones, el alma en su cuerpo: siguen siendo propiedad de Sakura Haruno, incluso si de una manera retorcida, su vida ya no le pertenece. Está llorando bajo la luz del sol de la tarde, su cuerpo entero temblando y sus músculos tensos. Siente que no tiene aliento, y cubre sus ojos con un brazo.
Tal vez para protegerse de la luz, quizá para protegerse del mundo. No lo sabe.
—Konoha… Sasuke…
Bajo la luz de Tsukuyomi, vio y vivió. La pilló completamente por sorpresa. Ahora, se siente incómoda en su propio cuerpo, y las vagas sensaciones de las escenas repetidas en su mente durante horas hacen que tema moverse. Y no lo sabe: no sabe cuánto fue real. Está todo borroso y ella está demasiado herida y asustada como para mirar.
Fue torturada con sus peores temores durante horas, vio todas esas muertes de nuevo. La impotencia, el desamparo y la promesa de una muerte horrible e inminente. Primero, ser incapaz de huir a causa de su corazón… y luego, porque ya no tenía uno. Rota; una y otra y otra vez, hasta que ya no sabía dónde empezaba un segundo y acababa otro. Se emborronó en una maraña de dolor y miseria, una eternidad de su propio infierno personal.
No la matará, pero esto es casi peor. Por un instante, se sintió como si… como si hubiera visto un destello de la persona que recuerda de su infancia. Y luego, las luces se apagaron, y la bestia salió a la luz. Sakura llora por ambos, por la gente que perdió, a los que no pudo ayudar, no pudo salvar; siente el dolor por las heridas que sintió ser reabiertas y retrazadas, los cortes hundiéndose más y más en ella hasta que las hojas llegaron a su alma. Marcada para siempre, capas de piel y cordura y mente quemadas, dejando atrás carne tierna, suave y lista para ser devorada.
Mutilada, aferrándose a sueños febriles y almas de gente muerta. Hecha pedazos, llena de cicatrices, incapaz de olvidar jamás lo que sucedió en aquél fatídico día. Sakura Haruno nunca será la misma persona, y tampoco Sasuke Uchiha.
Y él le recordó, les recordó, porque se olvidaron: ella entiende eso. Limitado para evitar destrozarla, pero Sakura sólo puede preguntarse si esto es un favor o una manera de hacer el desafío más difícil.
Es imposible volver atrás en el tiempo, deshacer lo que sucedió, retomar el momento decisivo de elecciones que no fueron correctas. Duele saberlo, a ambos les duele. Esto es lo que tienen, esta es la vida que les queda, y el lugar a donde sus pasos los han llevado. Separados por tiempo y un abismo lleno de oscuridad, Sasuke y Sakura se ponen en pie. Respirando agitadamente, llenos de dolor y tan, tan cerca de romperse al completo.
Pero se ponen en pie.
¿Comprendes? La cacofonía de voces desaparece, hasta que sólo queda una. Una que ambos conocen bien.
Nota: no se lo digáis a los que leen la versión inglesa, pero el último arco de la versión española se va a llamar "Réquiem". Shibuki estaba recordando a Fuu, como detalle mínimo. En fin, espero que lo hayáis disfrutado (como siempre).
Guest [29-11]: no pasa nada, se aprecia siempre cuando la gente pasa :D Si todo sale bien, explicaré todo lo que hace falta poco a poco; aunque si no, siempre me podéis preguntar. Y yo no querría ser psicóloga, me daría pena por mis pacientes xD Gracias por el review.
